oxybry: las divertidas que nos hemos dado, el intercambio de significados, muchísimos recuerdos. El más hermoso contar con tu amistad un año más. Gracias por compartir este viaje maravilloso que es la vida, aunque sea de lejos. Ya se nos dará la oportunidad de conocernos en persona. Muchísimas felicidades. Celébrate a lo grande que estos dos años nos han hecho dar cuenta de que la vida es corta y muy preciada, así que con y sin pretexto a festejar. Un abrazo grande, de esos de boa.
Espero que este regalo de cumpleaños te guste. Me alegra tener una aliada en este nuevo fandom.
Descargo de responsabilidad: Mo Dao Zu Shi y todas sus variantes en donghua, manhua, novela o live action no me pertenecen, sino a la magnífica escritora MO XIANG TONG XIU, pero este fic, a continuación, sí.
Aviso: el siguiente fic contiene muchos spoilers acerca del final de MDZS, en cualquiera de sus versiones. Sobre aviso no hay engaño.
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Después de haber atrapado a Nie Huaisang y dejarlo tirado al lado de Zewu Jun, las puertas se abrieron de nuevo pero esta vez los monjes, al servicio de Jin Guanyao, traían a cuatro, completamente mojados, jóvenes discípulos: Lan Shizui, Lan Jingyi, Ouyang Zizhen y Zhou Xianqing, (una joven que, a pesar de su edad, tenía un poder de cultivación muy alto). Lan Qiren la comparaba con Lan Wangji a su misma edad (porque obviamente no iba a comparar su poder con el diablo en persona de Wei Wuxian), razón por la cual, desde que ella había llegado a Gusu Lan, había estado estudiando el último año bajo la supervisión directa del profesor Qiren en persona. Wei Wuxian recordaba haberla visto muy cerca de Lan Qiren en los túmulos funerarios.
—Líder, hemos atrapado a estos cuatro merodeando por afuera del templo. ¿Qué quiere que hagamos con ellos? —La pregunta asustó a Zewu-Jun quien volvió a recordarle a Jin Guanyao que los cuatro eran solo unos niños.
—Er-ge, ¿acaso temes que mate a los cuatro chicos? Ya te lo dije antes con a-Ling, si ellos se comportan, cuando todo esto termine los dejaré ir sin ningún daño —Zewu-Jun los volteó a ver y les dio a entender que obedecieran, mientras que Jin Guanyao les dio la orden a los monjes de amarrarlos. Los dos chicos Lan juntos con las manos en la espalda, a Ouyang Zizhen a un pilar y a la chica la dejó cerca de Zewu Jun, porque, aunque conocía del alto poder de cultivación de la chica sabía que él no permitiría que ella hiciera nada extraño.
Al ver a los cuatro jóvenes, Wei Wuxian no pudo más que sorprenderse y angustiarse, pues ya era mucho que tuvieran a dos líderes de clan como rehenes, uno desmayado y el otro con los poderes suprimidos; a Jin Ling quien era sobrino de dos líderes de clan (aunque uno de ellos era justo quien los mantenía de rehenes), y a Hanguang Jun y a él mismo atrapados juntos como para ahora agregarle a cuatro jóvenes más.
—Niños, pero, ¿qué diablos están haciendo ustedes aquí también? —Los regañó Wei Wuxian antes de que Lan Xichen pudiera siquiera abrir la boca.
—¿A quién llamas niños? —replicó Jingyi, Wei Wuxian había muerto solo un poco mayor que ellos y, ¿ahora que había vuelto tenía derecho de llamarlos a ellos niños?
—Vimos salir a Jin Ling con Xianzi y decidimos ir tras él, pensamos que enfrentarnos los cinco juntos era mejor que dejar a Jin Ling solo —contestó esta vez Shizui. Jin Ling se quedó estupefacto, incluso en su propia secta, siempre había estado solo. Si tenía que ir de cacería nocturna con el clan Jiang generalmente era su tío quien lo acompañaba, sin embargo, por ser Jin Guanyao su Excelencia, esto no pasaba en el clan Jin y se sintió feliz porque, aunque siempre estaba peleando con Lan Jingyi, ellos se preocuparon por él.
—¡Sí, claro! Por supuesto, es obvio que cinco rehenes son mejor que uno solo, ¿no? —Los chicos tuvieron la decencia de bajar la cabeza apenados.
Lan Xichen observaba la conversación muy interesado, a los chicos parecía no molestarles la verdadera identidad de Mo Xianyu. Sabía que antes de que se supiera que este era en realidad el Patriarca de Yiling, los chicos se habían vuelto cercanos a él y disfrutaban de su compañía. ¿Qué había sucedido para que lo aceptaran tan fácil? ¿Qué había pasado en los túmulos funerarios después de que Su She huyera?
—Creí que por lo menos los discípulos de la secta Lan serían más sensatos. O esperaba eso de ti, Shizui — el regaño de Wei Wuxian tuvo un fuerte impacto en él y no sabía por qué le dolía tanto como si hubiera sido el mismo Hanguang Jun el que lo hubiera regañado. Wei Wuxian no había terminado de hablar cuando las puertas se volvieron abrir.
Su She traía, con una espada al cuello, a Lan Qiren, quien además estaba herido en una pierna. Jin Guanyao levantó los brazos exasperado ante la repetitiva interrupción. Todos los demás quedaron asombrados de que el famoso Lan Qiren, que había adiestrado personalmente a los dos Gemelos de Jade en el manejo de la espada, pudiera ser capturado tan fácilmente o no tan fácil debido a que su herida indicaba que había luchado… y perdido.
—Lan Qiren qianbei, muchas gracias por haber venido a visitarme esta noche —dijo irónicamente—, ahora lo siento mucho, pero no quiero más interrupciones por esta noche y como puede ver —señaló a todos los ahí presentes, ya que al principio no tuvo más remedio que tomar a Zewu Jun como rehén para poder llevar a cabo su plan, pero este no incluía la interferencia de Hanguang Jun ni de Wei Wuxian, y mucho menos de su sobrino y los cuatro jóvenes entrometidos—, ya tengo suficientes con todas estas personas. Así que tendré que pedirle muy amablemente suprima sus poderes. A menos, por supuesto, que quiera que algo malo les suceda tanto a sus discípulos como a sus famosos Gemelos de Jade, así que es mejor que siga mis órdenes.
Lan Qiren observó a los tres discípulos amarrados, Jin Ling y Zhou Xianqing sentados muy cerca de Zewu Jun, al líder de clan Nie desmayado en el piso, y a Hanguang Jun y Wei Wuxian sentados en otro pilar tan pegados que parecían ser una sola persona, cosa que lo enervó. Estaba a punto de abrir la boca cuando recordó que la vida de los chicos que estaban bajo su cuidado, peligraba. Eso podía esperar aunque no por mucho.
—¿Ya lo han encontrado? No tenemos mucho tiempo, ahora que Lan Qiren también ha venido, no tardarán en echar en falta su presencia —Jin Guanyao se dirigió enojado, al grupo de hombres que seguían excavando en la parte trasera del templo.
—Aún no, líder de clan, debe estar enterrado muy abajo —exclamó el que estaba más cercano a él.
Mientras Jin Guanyao caminaba hacia la excavación, Su She discutía con Wei Wuxian y Hanguang Jun, cuando un fuerte trueno llamó la atención de todos. Su She se acercó a la puerta dispuesto a averiguar qué sucedía en el momento que un látigo morado lo alcanzó en el pecho dejándolo inmóvil.
Las puertas se abrieron y Jiang Cheng entró por ellas. Jin Guanyao exasperado de tantas interrupciones empezó a luchar contra él. Jiang Cheng usaba a Zidian contra los monjes y aunque Lan Xichen le advirtió acerca de la lengua viperina de Jing Guanyao, este último lo atacó preguntándole la razón de su rápida recuperación tras la eliminación del clan Jiang y la pérdida de Muelle de Loto, haciéndole entender que él sabía la verdad, que el hecho de que Wei Wuxian nunca volviera a usar su espada estaba relacionado con todo ello. Jiang Cheng quedó tan impactado que perdió la concentración terminando herido en su pecho por la espada de Jin Guanyao.
La verdad acerca de que el núcleo dorado del líder de clan Jiang Cheng provenía de Wei Wuxian había salido a la luz, dejando no solo a Lan Xichen sorprendido, sino que también a todos los presentes.
Lan Qiren había tenido siempre a Wei Wuxian como símbolo de maldad, quien había llevado por el mal camino a su sobrino. El modelo de virtud. Pero ahora, después de haber escuchado la noche anterior que había sido el líder de secta Jin la verdadera mente maestra tras los crímenes desde hacía dieciséis años hasta ese día, incluyendo muchos que se le habían imputado a Wei Wuxian, y quien había orquestado el asalto a los túmulos funerarios para poder acabar con las principales sectas, no sabía qué pensar de él. Nadie daría su núcleo dorado por alguien más, pero él lo hizo.
Aunque no quisiera reconocerlo, Wei Wuxian había sido un prodigio en el mundo de la cultivación, su poder era extremadamente fuerte, solo Lan Wangji era un digno rival para él, tal vez por eso es que siempre se opuso a él, era digno hijo de su madre. Los dos igual de revoltosos, no parecía que le tuvieran seriedad a nada o respeto, dicho sea de paso. Durante la campaña contra Wen Ruohan y después de que el clan Jiang de Yunmeng había sido exterminado, Wei Wuxian volvió siendo alguien extremadamente poderoso, peligroso y completamente cambiado en su carácter.
Después de haber descubierto que lo que había estado buscando Jin Guanyao era un ataúd y lo que sea que hubiera estado dentro del mismo había desaparecido, y de que hubiera resultado herido, este en un intento de escapar había tomado de rehén a Jin Ling. Pero justo cuando creyó que podría salir libre, el cadáver de Nie Mingjue había entrado al templo utilizando el cuerpo de Wen Ning como ariete para abrir las puertas. La tormenta que rugía furiosa fuera del templo no se comparaba a la alta figura que había entrado en ese momento. Era mucho más aterrador, sombría, peligrosa y completamente fuera de control.
Se dirigió específicamente hacia Jin Guanyao quien seguía teniendo a Jin Ling como rehén. La cuerda de qin con la que lo amenazaba estaba empezando a cortar su piel mientras más temblaba su tío al ver la figura de Chifeng Zun. Aunque el lema de Hanguang Jun era siempre trata de no hacer daño tuvo que actuar con rapidez y cortar la mano del líder de clan Jin por el riesgo que suponía a la vida de Jin Ling. La sangre de Jin Guanyao atrajo mucho más la atención de Nie Mingjue hacia él.
Lo siguiente que supo Jin Ling fue que Wen Ning salvó su vida y la de su tío Jiang Cheng, quien se había puesto delante de él para protegerlo, cuando Nie Mingjue se dirigió hacia él con el puño levantado después de que el chico sin pensarlo le había gritado a Jin Guanyao para advertirlo. Había odiado toda su vida al General Fantasma, pero en ese momento les había salvado su vida y en consecuencia justo donde debería estar su corazón se encontraba un hoyo que había dejado el puño de Nie Mingjue. Su cabeza y su corazón eran un lío. Una de las personas a quien más amaba resultaba ser un monstruo y aquellos a quienes los había considerado así ahora salvaban su vida.
Lan Qiren podía haber despreciado todo lo que el nombre de Wei Wuxian significaba, pero no podía cerrar los ojos a todas las verdades que se habían dicho en los dos últimos días. El demonio que todo el mundo creía que era había sido culpado y sentenciado siendo inocente de mucho de lo sucedido. Y en ese momento estaba ayudándolos a todos de nuevo. Sin su flauta, solo podía silbar para atraer la atención de Nie Mingjue, pero no era nada sencillo y sí muy peligroso.
Nie Mingjue se sentía atraído por la melodía que silbaba Wei Wuxian, al ser este el Fundador de la Cultivación Demoníaca, sabía cómo tratar con los cadáveres vivientes y Nie Mingjue no era la excepción, aunque su nivel de resentimiento fuera el más alto que hubiera visto en sus dos vidas. Casi había logrado que Chifeng Zun entrara al ataúd cuando el grito proveniente de Nie Huaisang llamó la atención de su hermano mayor y el olor de su sangre lo hizo sentir curiosidad. Así que volvió sobre sus pasos y se dirigió de nuevo hacia la zona de la entrada del templo, seguido por Wei Wuxian, Lan Xichen y Lan Wangji.
Ahí se encontraron a Su She cargando a Jin Guanyao muy mal herido y en el suelo a Nie Huaisang con la pierna ensangrentada. Chifeng Zun se dirigió hacia ellos. Su She empujó a Jin Guanyao lejos de él para salvar su vida así que toda la fuerza del ataque del antiguo líder de clan Nie se concentró solo en él, parando su corazón de inmediato. El cuerpo sin vida cayó al suelo, pero Nie Mingjue no quedó complacido. Al ver que se volteaba en busca de Lianfang Zun, Lan Xichen sacó a Liebing y empezó a tocar, a su lado Lan Wangji hizo lo propio con su guqin. Tratando de inmovilizar a Nie Mingjue.
—Wei Wuxian —la voz del líder de clan Jiang hizo que varias cabezas voltearan a verlo. Entre ellas, el aludido. Jiang Cheng al ver que le miraba, le lanzó su flauta, pero esta nunca llegó a sus manos, Zhou Xianqing la atrapó primero.
—Yinyin, ¿qué haces? Devuélveme a Chenqing —le pidió con urgencia Wei Wuxian a la chica. No sabía con exactitud qué era lo que tramaba ella, pero temía que fuera a resultar lastimada. No sabía por cuánto tiempo podrían detener al antiguo líder de clan Nie, Lan Xichen y Lan Wangji.
—¿Sabes quién soy? —preguntó la chica muy extrañada al escucharlo referirse a ella de esa manera. Y no solo ella, todos los presentes, y no solo los pertenecientes al clan Lan, quedaron boquiabiertos. ¿Yinyin? Su nombre de cortesía era Zhou Yinn, sí, pero ella tenía diecisiete años, ¿cómo es que el Patriarca de Yiling, que llevaba trece años muerto, más los tres que estuvo recluido en la Cueva Mata Demonios y, tenía apenas unos cuantos meses de haber resucitado, la conocía? Y, ¿por qué se refería a ella como Yinyin?
—Sí.
—¿Cómo lo supiste si nadie lo sabe?
—Por la misma razón que creo que fue que tú me reconociste.
—En mi caso no fue difícil, todos, después de la Torre LinLing, saben que Mo Xianyu es en realidad el Patriarca de Yiling.
—Pero tú supiste quién era yo mucho antes de eso, ¿no es verdad?
—Entonces sabes bien que no puedo devolverte a Chenqing y el porqué. Si la usas una vez más puedes morir. ¿Acaso no te importa? Usaste demasiado poder espiritual en los túmulos funerarios y por eso terminaste desmayándote y eso apenas fue el día de ayer. Además, hace apenas cuatro días fuiste apuñalado por Jin Ling. Aún no has recuperado tu poder por completo y ya lo has usado el día de hoy varias veces. ¿Merecen ellos tres tu muerte? —señaló a Lan Qiren, Lan Xichen y a Jiang Cheng, a los chicos, Hanguang Jun y a Nie Huaisang los había dejado deliberadamente fuera de la discusión.
—No pretendo morir.
—Pero podrías —gruesas lágrimas resbalaron por las mejillas de la chica, Wei Wuxian se quedó de piedra, nunca había sabido qué hacer cuando una joven lloraba y ahora menos siendo ella quien era.
—No llores, por favor, no lo haré, te lo prometo, por lo menos, no por ellos, pero por ti, bien valdría la pena mi muerte si con eso salvo tu vida, daría mil vidas por ti —la extraña afirmación de Wei Wuxian dejó a todos atónitos. ¿Quién era esa chica para él que valía la pena que diera su vida por ella? Lan Wangji era el más sorprendido, conocía a Zhou Xianqing desde aproximadamente un año atrás, nunca la había escuchado hablar acerca del Patriarca de Yiling, sin embargo, ellos parecían conocerse. Creía que aún después de las confesiones de ese día todavía quedaban secretos entre ellos, no podía culparlo, él también guardaba uno y bastante grande—. Así que dame a Chenqing, anda se una buena chica y devuélvemela —levantó la mano hacia ella, pero Yinyin fue más rápida que él y se alejó varios pasos aún con la flauta en mano negando con la cabeza. Wei Wuxian temía que Nie Mingjue volviera a atacar nuevamente y esta vez no podría detenerlo.
—No, no volveré a perderte, no otra vez. Yo lo haré. Puedo hacerlo, sé cómo, confía en mí —y antes de que Wei Wuxian pudiera hacer algo al respecto, la chica llevó a su labios la flauta y empezó a tocar la misma melodía que había tocado él en el pasado para controlar a los títeres, no había ninguna diferencia en la forma de tocar del uno de la otra, es como si fueran la misma persona. Todos lo notaron, sobre todo Hanguang Jun. El sonido que salía de la flauta tocada por la chica era el mismo delicado y elegante del Patriarca de Yilling, lo estaban escuchando a él tocar a Chenqing, solo con un pequeño detalle no era él. Incluso las sombras de energía resentida también empezaron a bailar alrededor de ella. Como si fuera Wei Wuxian en el cuerpo de una joven chica. El cadáver de Nie Mingjue se había quedado estático gracias a la melodía producida por Liebing y el guqin de Lan Wangji. Debido a eso y con el hecho de que él no tenía consigo a Baxia pudo atraerlo de nuevo al ataúd.
Cuando Nie Mingjue, siguiendo las órdenes de Chenqing se introdujo en el ataúd, Wei Wuxian aprovechó para poner de nuevo la tapa y haciéndose un corte en los dedos, usó su propia sangre para conjurar un talismán de protección a todo lo largo de ella. Zhou Xianqing tomó el Sello del Tigre Estigio, se llevó de nuevo a Chenqing a los labios y volvió a tocar y con la misma energía resentida que la rodeaba, destruyó por completo el sello. Esta vez para siempre. Solo quedó el polvo flotando en el aire.
Después encerrar a Nie Mingjue en el ataúd, Wei Wuxian buscó a la joven. Pero ella ya había huido hacia la puerta del templo a ayudar con las heridas de Jiang Cheng y Lan Qiren. Mientras Lan Xichen atendía a Nie Huaisang y a Jin Guanyao. Wei Wuxian se dirigió hacia la chica seguido muy de cerca por Lan Wangji.
—¿Cómo fue que aprendiste los trucos de la Cultivación Demoníaca? —preguntó muy intrigado Wei Wuxian. Hanguang Jun se paró detrás de él, tan cerca que parecían ocupar un solo espacio.
—¿No me has visto físicamente en más de dieciséis, casi diecisiete años y esa es tu primera pregunta hacia mí? Tú y tu pésima memoria —respondió poniendo los ojos en blanco. Terminó de ayudar a los dos heridos y se paró para enfrentar a Wei Wuxian, frente a frente. Incluso Lan Qiren y Jiang Cheng voltearon a verla, ¿diecisiete años? Las matemáticas y los tiempos no cuadraban.
—…
—¿Wei Ying? —Lan Wangji no tuvo que decir nada más, Wei Wuxian entendió solo con mirarlo qué es lo que quería saber, pero antes de poder responderle, Lan Qiren preguntó.
—¿Cómo es que sabes quién es esta chica y qué derecho tienes para llamarla Yinyin? ¿Qué quiso decir con que no la has visto físicamente en casi diecisiete años? —Wei Wuxian solo sonrió tristemente.
—Lan Qiren qianbei, esas preguntas no tengo porqué responderlas a usted ni a nadie. Pero por Hanguang Jun lo haré. ¿Qué quién es esta chica? Ella es mi máximo y mejor guardado secreto, mi mayor orgullo, mi primer amor verdadero —los ojos de Zhou Xianqing se humedecieron nuevamente, mientras que los de los demás se abrieron asombrados. La tensión del cuerpo de Hanguang Jun la sintió en el suyo propio. La verdad tenía que ser dicha. No más secretos.
—Si sabes quién soy, ¿por qué nunca me buscaste? —preguntó con la voz entrecortada.
—Si sabes quién soy sabrás también el por qué no lo hice.
—Lo sé, pero…
—Pero no es toda la verdad. No es lo que necesitas escuchar. ¿Cierto? —ella asintió lentamente, tratando de contener las lágrimas que cada vez se agolpaban más en sus ojos, las primeras ya habían sido limpiadas con su manga.
—¿Podrían dejarse de tonterías e indirectas y decírnosla ya a todos? — Lan Qiren cansado no solo de las evasivas explotó, si de por sí ya tenía entre ceja y ceja a Wei Wuxian antes, ahora saber que trataba con tanta familiaridad a su discípula prodigio era la gota que colmaba el vaso. Aunque siempre había sido conocido por alguien que por lo regular sabía escuchar antes de emitir un juicio, esta vez no fue así.
—Primero debo decirle a ella la principal razón del porqué no la busqué y es que, aparte de mi promesa, es porque soy un cobarde —todos se quedaron con la boca abierta, si había una palabra que jamás nadie creería oír decir al Patriarca de Yiling era esa. Cobardía y Wei Wuxian jamás iban juntas en la misma oración, nunca—. Su nombre no es Zhou Xianqing, su verdadero nombre es Wei Xianqing… y es mi hija.
