—Yo me casé con Wen Qing poco después de llegar a los túmulos funerarios, nadie más que los integrantes del clan Wen lo supieron —Wei Wuxian sintió no solo el leve brinco de asombro de Hanguang Jun a su lado, y conociéndolo como ahora lo hacía, sabía también de la decepción y el dolor que su confesión le provocaban. Los secretos estaban revelándose como volcán en erupción. No podía hacer nada por remediarlo eso era parte de su pasado y estaba muy orgulloso de su hija.
Hanguang Jun nunca se esperó que Wei Wuxian se hubiera casado. No es que la idea no le hubiera pasado alguna vez por la cabeza. Era un hombre e invariablemente estuvo atraído por las mujeres. Siempre se le había considerado un hombre coqueto, conquistador y hasta un pervertido lujurioso. Por lo tanto, Lan Wangji sabía que algún día llegaría el doloroso momento en que tendría que vivir y ver a Wei Wuxian casarse. Pero jamás creyó que lo hubiera hecho antes de morir, sobre todo al ser tan joven. Cuando fue a los túmulos funerarios Wei Wuxian no dio señas de tratar a Wen Qing como su esposa. Nunca pensó que, al volver de la muerte, él podría corresponder a sus sentimientos. Que el famoso Patriarca de Yiling se enamoraría del frío y aburrido Hanguang Jun.
—¿Por qué no me lo dijiste cuando te fui a ver? Siempre guardando secretos a los demás, nunca confiaste en mí, siempre estoy a tu sombra —reclamó Jiang Cheng.
—No es que no confiara en ti, Jiang Cheng, ni te menospreciara, pero ¿acaso habría habido alguna diferencia? —contestó enojado Wei Wuxian—. ¿Habrías permitido que todo el clan Wen se asentara en Muelle de Loto? ¿Incluyendo a Wen Ning? No lo creo. Tu posición como líder de clan apenas se había afirmado, nunca habrías ido contra los demás clanes, ni siquiera por mí. Tú mismo lo dijiste, que a menos que los entregara no podrías protegerme, por eso es por lo que tomé la decisión de decirte que desertaba, para proteger al clan Jiang de mis acciones y eso lo supiste bien.
—Jin Ling siempre ha ido por el mundo con el estigma de que sus padres fueron asesinados por el Patriarca de Yiling, pero ¿sabes algo, Jin Ling? —esta vez fue Xianqing quien habló, dirigiéndose al chico, quien estaba anonadado y abrumado por todas las verdades reveladas no solo en la última semana, principalmente las de ese momento. Ahora no sabía ni qué pensar, así que solo negó con la cabeza, las palabras no le salían—. Primero, tu madre no murió por la mano de mi padre, hubo una lucha, ella estaba en el peor momento y lugar, fue uno de los cultivadores quien, tratando de matar a mi padre, el Patriarca de Yiling, la mató a ella por error, ¿conocías esa historia?
—Si la conocía o no, eso no importa ya, ¿no? Es por su causa de todas formas. Si él y Wen Ning no hubieran matado a mi padre nada de esto hubiera pasado —se defendió Jin Ling, no quería decirlo de esta forma, se arrepintió desde el mismo momento en que lo dijo y vio las caras tanto de Wei Wuxian como de Wen Ning. Ya no quería odiarlos, ya no podía, pero aun así las palabras salieron solas de su boca.
—Eso quiere decir que para ti es lo mismo que si hubiera sido él con sus propias manos. Sin embargo, fueron tus dos tíos y tu abuelo quienes mataron a mi madre, a mi tío, a todo mi clan y por último a mi padre. ¿Cuál fue su pecado? Solo llamarse Wen en el caso de los primeros y no obedecer las órdenes de un lunático en el caso de mi padre. La muerte del tuyo fue propiciada por Jin Guanyao, por manipular a Jin Zixun. Él mismo lo admitió hace solo unos momentos. ¿No cambia nada ese hecho para ti? ¿No cambia nada el hecho de que fue tu abuelo quien en verdad mintió y solo quería para sí el Sello de Tigre Estigio y a mi jiujiu Wen Ning? —Wen Ning se asombró. Nunca se había esperado que nadie se refiriera como jiujiu a él. Cuando la niña fue entregada a su prima para salvarla y poco después él y Wen Qing fueron por su propia voluntad a Ciudad sin Noche, sabía que nunca podría conocerla. Ahora la tenía frente a sí, si pudiera llorar estaría haciéndole la competencia tanto a Xianqing como a Wei Wuxian.
—Que fuera o no mi shushu el que manipuló a Jin Zixun no cambia que Wei Wuxian haya perdido el control de su General Fantasma y hayan matado a mi padre —las lágrimas corrían por sus ojos. El volver a revivir el dolor y no saber quién tenía más culpa, o mejor dicho que todos eran culpables, lo tenía muy confundido.
—Mi padre no estaba en el mejor de sus momentos, esa no es una excusa, sino un hecho. El saber que era invitado a tu fiesta, por su hermana a quien él adoraba más que a nadie en el mundo, que ella a pesar de todas las cosas que habían sucedido no lo había dejado de querer, le dio una alegría enorme. Hay algo que nadie nunca supo, mi padre estuvo trabajando noche y día para poder hacerte un regalo especial para tu fiesta, lo hizo son sus propias manos, pero durante la emboscada, Jin Zixun se hizo con él y lo destruyó burlándose de mi padre. ¿Crees ahora que Jin Zixun era una pobre alma como ahora todos lo hacen creer? Su She tenía razón en una cosa, solo era un hombre arrogante, engreído y pretencioso, a la sombra de tu padre, pero creyéndose el hijo de los cielos. Él se buscó su suerte. No pretendo justificar las acciones de mi padre, solo darles a pensar que siempre hay dos caras de la moneda.
—¿Cómo supiste del regalo de Jin Ling? —preguntó intrigado su padre. Eso solo lo sabían Wen Ning y él. ¿Cómo es que hasta esos detalles los sabía ella?
—Tú mismo me lo dijiste alguna vez, cuando viste que yo siempre atesoraba el cascabel que fabricaste para mí. Comentaste que el de Jing Ling y el mío eran muy parecidos. Te ponías triste cuando pensabas en esa época.
—La verdad es que fueron nuestros peores momentos tanto para el clan Wen como para mí también. Tú y a-Yuan eran toda mi alegría.
—Sé cómo te dolió no haber podido salvar a a-Yuan —el niño se había quedado solo a una edad muy corta en los túmulos funerarios. Wei Wuxian tenía mala memoria, pero eso era el colmo ¿cómo podría olvidarse de tantas cosas? ¿Cómo y cuándo pudo haberle dicho tanto si él estaba muerto? La mención de a-Yuan lo entristecía, lo había amado como a un hijo y lo había perdido.
—¿Qué quieres decir con que tu padre no estaba en el mejor de sus momentos? —esta vez fue Lan Xichen quien preguntó intrigado, sin atender a la extraña confesión anterior. Mientras que Wei Wuxian seguía recapitulando. Todos los demás se quedaron callados antes las acusaciones hechas por la chica.
—Mis padres acababan de entregarme solo unos días antes. Mi madre, en una de las muy raras ocasiones que bajó al pueblo de Yiling se encontró con una prima mayor que ella, que se había casado fuera del clan Wen pocos años antes de todo el caos, estaban de visita en casa de un familiar de su marido, mi madre estaba en estado avanzado del embarazo, y tanto ella como mi padre temían por su hija nonata. Sabían que la "paz" que tenían en los túmulos funerarios no podría durar para siempre.
—Wen Qing y yo sabíamos que si alguien se enteraba de su existencia su vida correría peligro, no solo por ser hija de una heredera del clan Wen, sino por ser mía, la hija del Patriarca de Yiling, y aunque fuera solo un ser inocente, no la perdonarían, así como no perdonaron —no pudo decir el nombre, la voz se le entrecortó, el recuerdo del pequeño niño que siempre se abrazaba a sus piernas seguía vívido en su mente—. Así que decidimos que cuando llegara el día de la partida del matrimonio, ellos se llevarían a nuestra hija —con esfuerzo continuó Wei Wuxian, se volteó hacia ella y con una sonrisa le confesó—, tu madre siempre supo que eras una niña y ella fue quien decidió tu nombre, ni oportunidad me dio de escoger. Y fue tu tío, Wen Ning —volteó a verlo mientras lo señalaba, él había estado callado durante todo el tiempo—, quien escogió tu nombre de cortesía, y ahora me alegro de que fueran ellos porque lo hicieron muy bien. Lamentablemente no pudimos hacer que a-Yuan se quedara también con sus tíos, se les escapó y no sabemos cómo pero, a pesar de su corta edad, regresó a los túmulos funerarios.
—Dígame algo líder de clan Jiang, ¿no era lo que dijo Jin Guanyao cierto? —Xianqing quería sacar todos los reproches que había guardado durante años—. Si usted hubiera apoyado a mi padre cuando quiso defender al clan Wen tal vez nada de los siguientes sucesos hubieran pasado. Tal vez hasta los padres de Jin Ling y los míos nunca hubieran muerto. ¿Quién de los clanes fue a averiguar si lo que dijeron los soldados era la verdad? Pero como su apellido era Wen no importaban si los mataban a sangre fría, hacían trabajar incluso a los niños y ancianos hasta la extenuación o violaban a sus mujeres…
El rostro de Wei Wuxian palideció al escuchar la última frase. Aunque no fue el único que lo hizo, sus razones no eran las mismas que los demás.
—¿Lo sabes todo?
—Sí.
—¿Cómo? ¿Quién?
—Mi madre le contó todo lo sucedido a mi tía, desde que los conoció a ti y al líder de clan Jiang hasta el momento en que ellas se rencontraron. Le dijo que nunca se le hubiera ocurrido acudir al líder de clan Jiang porque él jamás se hubiera atrevido a ir en contra de los demás clanes por salvarlos a ellos, pero tú sí. Tú tenías altos valores morales como para pagar una deuda de honor y el coraje para hacerlo. Y sin embargo terminaste pagando con tu vida, la vida de tus hijos, tu esposa, tu cuñado y la gente del clan que tenías bajo tu cuidado, lo que ellos creyeron eran tus pecados.
—¿Qué más te dijo tu tía? —preguntó tragando saliva con dificultad y no dándole importancia a lo último que ella había dicho, sin embargo, las palabras no cayeron en oídos sordos en los demás adultos.
—Absolutamente todo, cuando creyó que tenía la edad suficiente para entenderlo y aceptarlo. Quería que supiera la clase extraordinaria de hombre que eras, que no importaba lo mal que hablaran de ti, que yo debía saber lo que en realidad había sucedido. Para nunca dudar de ti y siempre estar orgullosa de mi apellido, aunque no pudiera llevarlo. Nunca tuviste una buena reputación y menos al cultivar las artes demoníacas, pero aparte de acabar con Wen Ruohan y el clan Wen, nunca perseguiste a los vivos y mucho menos buscaste venganza. Vivías tu vida lo mejor que podías. Lo sucedido a mi madre, a alguien más no le hubiera importado, tal vez hasta le habría dado la espalda, pero no tú, tú le diste la mejor solución a lo que ya no tenía. Una razón para vivir.
—¿Qué más te contó? —la urgencia en su pregunta y la repentina palidez de su rostro lo notaron todos y eso les extrañó. Hanguang Jun al sentir la inquietud de Wei Wuxian le sobó la espalda para reconfortarlo, aunque no sabía bien qué tanto podría hacerlo ya que él mismo no estaba muy tranquilo.
—¿Quieres saber si sé acerca del motivo que te llevó a desposar a mi madre? —Él asintió temeroso—. La respuesta es sí —Wei Wuxian perdió pie, sus piernas ya no lo soportaron, pero gracias a que Hanguang Jun estaba justo detrás de él y lo sostuvo, no fue a dar al suelo. Lan Wangji al ver lo pálido que este se había puesto, se preocupó.
—¿Wei Ying? —parecía que con solo decir su nombre el uno y el otro se entendían sin necesidad de más palabras. Wei Wuxian solo negó con la cabeza. No podía hablar. Apoyándose en él volvió a dirigirse a su hija. Le temblaba la voz.
—Ella… tu tía no tenía el derecho de decirte eso. No era necesario —dijo con voz baja y entrecortada.
No solo Hanguang Jun quería saber el porqué de la reacción de Wei Wuxian, sino también todos alrededor, porque sentían que esa era una pieza clave de la información y motivo del odio de la chica.
—Sí, lo era.
—No, porque eso a mí nunca me importó y quiero que sepas que no hay ninguna diferencia.
—Ahora ya tengo la certeza. Pero a mi madre sí le importó y por eso a mí me concierne. Ella sabía que tú poseías un corazón generoso, que te interesaban las personas y te preocupabas por ellas. Y el hecho de que le ofrecieras matrimonio fue lo que la salvó. Ella vivía para mi jiujiu, pero…
—Lo hubiera hecho de todas formas, aunque no hubiera tenido consecuencias.
—Y te amó más por ello.
—¿Amor? ¿Ella…? ¿Ella me amaba? —si el hecho de que su hija por fin estaba frente a él y no lo odiaba era una noticia para dejarlo sin habla, el saber que su esposa lo había amado sin él saberlo no estaba por debajo de la escala. Hanguang Jun ahora entendía muchas de las cosas que sucedieron la única vez que fue a los túmulos funerarios antes del asedio. Como el hecho que de Wei Wuxian le dijera a Wen Qing que ella menos que nadie debía acercarse a Wen Ning mientras este no recobrara la conciencia. O la forma en como ella trataba a Wei Wuxian—. Nunca lo supe, nuestra relación no era precisamente de ese estilo.
—Ella se enamoró de ti cuando se dio cuenta de lo que estabas dispuesto a hacer por tu hermano jurado. Por la promesa hecha a la señora Yu Ziyuan de salvarlo aun a costa de tu propia vida. Aunque estaba muy enojada y preocupada por ti.
—Siempre fui un tipo de vergüenza para la señora Yu. La verdad es que quise hacer algo que pensé que, aunque fuera solo por una vez, ella estaría no orgullosa de mí, pero por lo menos sabría que hice todo lo que estuvo a mi alcance para salvar su vida y así cumplir mi promesa a ella —Jiang Cheng se quedó sin palabras.
—También por el cariño con el que siempre te referías a tu shijie. Ese sentimiento se incrementó cuando te ofreció irte y tú te negaste. Y más aún cuando le brindaste tu apellido para no quedar manchada por una violación. Y sin saber si esta había tenido mayores consecuencias. Siempre le diste motivos para amarte. Como cuando a-Yuan lloraba por sus padres y tú te arrodillaste a su lado y en vez de solo consolarle le preguntaste que qué le parecía tenerte como su nuevo padre. Que si él lo quería tú serías su papá y así lo adoptaste. No te importaba que fuera un Wen. Solo veías a un niño necesitado de amor—estas palabras impactaron muchísimo a Lan Shizui. Un recuerdo muy lejano vino a su memoria, pero no podía saber a ciencia cierta de qué se trataba, solo sabía que era muy importante para él.
—A-Yuan necesitaba un padre, pero él también me ayudó a mí, antes de saber que tu madre estaba embarazada, a-Yuan me dio un motivo más fuerte para vivir. Tenía un hijo por quien velar —una lágrima solitaria resbaló por la mejilla de Lan Shizui sin este poder evitarlo. ¿Por qué esas palabras significaban tanto para él? ¿Por qué lo reconfortaban al mismo tiempo que le dolían?
—Mi madre le dijo a mi tía que jamás te confesaría sus sentimientos por miedo a que creerías que ella había confundido amor por agradecimiento y no era así. Tampoco quería que te sintieras mal porque no podías corresponderla. Ella parecía conocerte muy bien —miró a Hanguang Jun dándole a entender que su madre sí se había enterado de los sentimientos de este por Wei Wuxian. Lan Wangji agradeció el gesto de ese entonces de Wen Qing.
El silencio reinó en ese momento en el templo. Las caras de todos palidecieron. Jiang Cheng, tuvo que ser ayudado a sentarse nuevamente. Ahora entendía las recriminaciones de la chica. Su madre había sido violada por los mismos soldados que juraron ante todos los clanes que jamás habían tocado ni un solo pelo de los prisioneros del clan Wen.
Wei Wuxian ya no soportó más, se separó de Hanguang Jun y cruzó el breve espacio que lo separaba de Xianqing para abrazarla. Ella se dejó hacerlo mientras lloraba amargamente sobre su túnica. Las lágrimas tampoco faltaron por parte de su padre. Incluso Lan Qiren pudo ver lo que el abrazo de padre e hija significaba, la necesidad de sentirse amados, el por fin estar juntos después de tantos años separados. Y sin siquiera quererlo sus ojos se humedecieron. Empezaba a entender lo que su sobrino veía en Wei Wuxian, aunque no le gustara el hecho ni lo aprobaba. Tendría que hablar muy seriamente con Lan Wangji.
—Tú eres mi hija y eso nunca va a cambiar. No me importa nada de lo demás, ¿entiendes?
—Esa era mi esperanza, que tus sentimientos no hubieran cambiado ahora que estás vivo. Y sí soy tu hija, llevo tu sangre en mis venas.
—¿Qué? —ante la incredulidad de su padre, Wei Yinn sacó a Suibian de una de sus mangas.
Se dirigió a Jiang Cheng.
—Lo siento líder de clan Jiang, pero esta espada le pertenece a mi padre, habiendo cumplido ya su cometido de demostrarle que el núcleo que lleva en su pecho es de él, ahora puede volver a su legítimo dueño, por eso no la robé, solo la recuperé —y dicho eso la desenvainó enfrente de todos y se la devolvió a Wei Wuxian. Como si todas las confesiones no hubieran sido suficientes, ella había desenvainado a Suibian.
