—¿Cómo pudiste sacarla? —preguntó conmocionado—. Se supone que está sellada.
—Lo está. Pude hacerlo porque yo también tengo… parte de tu núcleo dorado.
—¿Qué dijiste?
—Espero que con esto pruebe que de verdad soy tu hija. Y que ahora ya no existe ante nadie dudas de mi identidad. Yo te amo, diēdiē y me has hecho mucha falta. Solo quería conocerte en carne y hueso, y saber si tú… —no pudo terminar su frase, aunque Wei Wuxian seguía impactado por la noticia de su núcleo, y con Suibian en una mano la atrajo hacia su pecho con la otra y la abrazó fuertemente. Una vez más.
—¿Mi núcleo dorado? ¿Tú? ¿Cómo?
—No lo sé a ciencia cierta. Mi madre solo podía hacer conjeturas. En la parte final del cambio de núcleo este se empezó a fragmentar, ella logró meter una parte de la energía al cuerpo del líder de clan Jiang, pero la otra parte desapareció. Ella creía que solo se había desvanecido, pero no fue así. La mayor parte entró en su cuerpo y quedó en latencia, hasta que… Digamos que estaba esperando por ti —la última frase lo dijo completamente abochornada, tenía la mirada hacia el pecho de su padre, el fuerte sonrojo llegó hasta sus orejas. Todo mundo entendió lo que quiso decir. Jiang Cheng estaba anonadado aún más, si es que acaso se podía, si el núcleo dorado que tenía él era solo una parte, el nivel de cultivación de Wei Wuxian debió haber sido mucho más fuerte de lo que todo el mundo creía.
Hanguang Jun, cuando supo lo que había hecho Wei Wuxian por Jiang Cheng sufrió por él, al saber cuánto dolor había tenido que aguantar al serle removido el núcleo de su pecho. Y en ese momento, conociendo que todo lo sucedido pudiera haber sido para nada por el simple hecho de que el núcleo empezó a desintegrarse le dio rabia. Coraje de saber que Jiang Cheng no valorara el sacrificio de Wei Wuxian. Pero más furia le dio consigo mismo al recordar cómo lo había tratado. Wei Ying era un chico muy orgulloso, motivo por el cual nunca pudo sincerarse con nadie. No quería que nadie supiera lo patético que él creía haberse vuelto al haber perdido todo su poder. Sufrió solo las críticas, regaños, acosos y el odio del mundo de la cultivación. Y él mismo nunca pudo decirle sus verdaderas intenciones, que nunca lo odió, fue simple y pura preocupación por un ser amado.
—Niña tonta, yo no necesitaba ninguna prueba para quererte. Para saber que eras mía. Lo dije antes, tú fuiste, eres y serás por siempre mi primer amor verdadero. Te he amado desde que supe que tu madre te estaba esperando. Desde que ella lo confirmó, tu fuiste mía y lo sigues siendo. Y te amé mucho más desde el primer momento en que te vi. Yo no sabía que se podía amar tanto a alguien a quien se acaba de conocer, con esa intensidad y desinterés por el bien propio, pero tú me lo enseñaste. Eras mi esperanza, mi redención, tú y a-Yuan eran mi única alegría. Solo el haber perdido a mi shijie se compara con el dolor de haber tenido que entregarte. Eres igual de bella que tu madre.
Wei Wuxian se volteó a ver a Wen Ning quien, de forma sospechosa, se había escondido detrás de Lan Shizui.
—Wen Ning, ¿tú sabías de esto? —el pobre, que de por sí ya estaba afligido por haber divulgado el secreto del núcleo, después había sido usado de ariete contra la puerta del templo para terminar siendo atravesado por la mano de Nie Mingjue, no quería ver a los ojos a Wei Wuxian.
—Wei gonzi, en el momento que sucedió ni a-jie ni yo supimos bien lo que había pasado, ambos creíamos que la otra parte se había disipado. Cuando el núcleo fue extraído por completo de su cuerpo, usted se desmayó así que no se enteró de nada. Ni Qing ni yo quisimos decirle la verdad, de cualquier forma, el líder de clan Jiang había recuperado un núcleo dorado, fuerte o débil él creería que era el suyo y así había sido la única forma de haber podido recuperarlo. Solo hasta que Wei Xianqing nació es que a-jie se dio cuenta de en dónde estaba la otra parte. Pero ya las cosas se estaban poniendo peligrosas para nosotros y ustedes ya habían tomado la decisión de que se llevaran lejos a la niña ¿qué caso tenía decirle esa verdad?
—Ahora entiendo la urgencia de Wen Qing de entregarla, no solo era porque ella fuera nuestra hija, sino porque dentro de su cuerpo estaba parte de mi núcleo —expresó Wei Wuxian sin dirigirse a nadie en particular.
—¿Mamá fue la de la idea?
—Los dos sabíamos del riesgo que corrías, por lo visto ella mucho más que yo.
—Me alegra que hayas estado conmigo durante todos estos años, he podido conocerte gracias a eso, diēdiē.
—¿Cómo es posible que tu padre hubiera estado a tu lado toda tu vida si él estaba muerto? —preguntó esperanzado Hanguang Jun. Ilusionado de que lo que él había creído fuera cierto, que Wei Wuxian no hubiera estado muerto los últimos trece años. Pero si no había sido así, ¿cómo podía estar ahora en el cuerpo de Mo Xianyu? Esa era la pregunta que a todos les rondaba en la cabeza.
—Cuando mi padre murió en los túmulos funerarios, tres años después de la Ciudad sin Noche, su alma no murió ni desapareció. Por alguna razón antes de que se despareciera, me encontró y se quedó conmigo desde que yo era una niña muy pequeña. Él fue quien me contó muchas cosas de usted, Hanguang Jun. Por eso necesitaba conocerlo en persona y agradecerle.
—Yinyin tal vez fue eso —señaló su pecho—, lo que llevó mi alma a tu lado, el que tú tuvieras parte de mi núcleo —habló Wei Wuxian antes de que Hanguang Jun saliera de su estupor y pudiera preguntar algo a su vez. O de que su hija siguiera diciendo cosas que lo abochornaran aún más.
—¿Agradecerme? —los que lo conocían bien, vieron que en el rostro frío de Hanguang Jun el asombro se reflejó.
—Por haber intentado salvar a mi padre muchas veces, aunque él no lo entendió así. Desearía que ustedes hubieran tenido la oportunidad de hablar como deberían haberlo hecho mucho antes, porque creo que las cosas hubieran sido muy diferentes para y entre ustedes dos.
—¿Por eso dijiste que yo te había enseñado la Cultivación Demoníaca? —interrumpió Wei Wuxian antes de que ella entrara en detalles que para él ahora eran dolorosos, estaba empezando a ver la realidad detrás de muchas de las acciones de Lan Wangji en esa época, aunque siempre creyó que era porque él lo odiaba o en lo que se había convertido. Ojalá en el pasado hubiera sido tan sensato y perspicaz como su hija lo era ahora.
—Desde que tenía ocho años te pedí que me la enseñaras y después de un buen tiempo, accediste a empezar a entrenarme con un montón de condiciones —sonrió triste.
—¿Cuáles fueron? —Lan Wangji no necesitaba decir mucho para darse a entender.
—Que primero que nada no debía odiar a nadie, ni del pasado de mi padre o de mi vida. No debía odiar, punto. Aunque es obvio que esto no he podido cumplirlo muy bien. Las cosas habían sucedido y ya no había remedio —se volteó a ver a su padre a los ojos—. Cada vez que me escuchabas decir algo malo acerca de ellos, me regañabas. El uso de las marionetas está estrictamente prohibido a menos que fuera para salvar la vida, ya sea la de alguien más o la propia. Esas eran las principales. Me lo hiciste jurar. Las demás ya no tienen importancia ahora que estás vivo.
—¿Marionetas? ¿Lograste hacer una marioneta sin el Sello del Tigre Estigio? ¿Cómo?
—La verdad es que no lo supe, estaba en un camino, tenía yo 10 u once años, me resbalé y caí por la colina. Tú ese día no me habías acompañado, cuando mis tíos me fueron a buscar yo venía de regreso a casa… seguida por una marioneta. Mis tíos pusieron el grito en el cielo y tú te espantaste y enojaste a partes iguales. Creo que fue la única vez que me levantaste la voz. De inmediato me enseñaste cómo destruirla y me hiciste jurar que nunca lo volvería a hacer, excepto para salvar vidas.
La decisión de Wen Qing y Wei Wuxian de entregar a su hija ahora se veía a los ojos de los presentes como la única salida, pues de haberse sabido de su existencia el suceso de la marioneta no hubiera quedado en un simple regaño. Ella habría caído en las manos del antiguo líder de clan Jin y no se podía ni especular qué habría sido de ella.
—Wei Xianqing, ¿por qué dices que las demás ya no importan ahora que tu padre está vivo? —la pregunta de Zewu Jun puso nerviosa a Wei Yinn, no quería decir la verdad. Porque de no saber que su padre estaba vivo no sabía si hubiera podido cumplirla.
—Venganza —volteó a mirar a todos a los ojos—. Me hizo prometerle que nunca tomaría venganza contra ustedes por lo que les hicieron, a él y a mi familia. Ellos se asombraron de la solicitud de Wei Wuxian a su hija.
—No quería que desperdiciaras tu vida como lo hice yo. No quería que fueras odiada. Tu madre y yo decidimos renunciar a ti para que tuvieras la oportunidad de tener una mejor vida. Que tuvieras una vida. Punto. Y que fueras feliz. Cuando estaba en el risco de Ciudad sin Noche lo único que pensaba al ver a mi shijie muerta, es que mientras estuvieras a salvo no me importaba morir. Ya no tenía ningún motivo para vivir. Había perdido a todos mis seres queridos.
—Yo hubiera preferido que vivieras.
—Velo de esta forma, muerto pude estar a tu lado, vivo jamás hubiera podido hacerlo.
—Lo que no entiendo es por qué perdiste la memoria al reencarnar. ¿Por qué te olvidaste de mí?
—No me olvidé de ti, solo del tiempo que pasé a tu lado. Cuando te entregamos me puse un sello en la memoria. Era tu vida la que estaba en peligro por eso nunca podría decir nada de ti, ni tu nombre, ni con quién estabas, ni quién eras. Tal vez al regresar, el sello se activó de forma que me borró esos años. Para protegerte. Lo siento mucho, Yinyin. Te juro que de haber recordado que estuve contigo habría encontrado la forma de hacerte saber lo que necesitabas escuchar. No me atrevía a buscarte. Menos con toda esta situación. Quería que lo único inocente y puro de mi vida no fuera ensuciado con mi reputación.
—Diēdiē —lloró con fuerza al volverlo a abrazar.
—Perdona y olvida. No odies, todo eso ya pertenece al pasado, tú eres mi futuro y quiero estar en tu vida. Quiero conocerte y ser parte de ella —al escucharlo, todo el dolor que había estado aguantando por años se desbordó y las lágrimas no dejaban de salir a borbotones, Wei Wuxian solo la abrazó con más fuerza mientras le acariciaba la espalda para tranquilizarla, con todo el amor de padre que no pudo darle durante su vida.
—Solo quería reivindicarte, lo siento mucho si te defraudé, diēdiē. Solo quería que la gente supiera que tú no eres para nada el demonio como se rumora. Y quería que tú supieras que por lo menos existen dos personas en este mundo que se pararán a tu lado y te aman—miró a Hanguang Jun y sonrió agradecida, a quien de forma sospechosa se le volvieron a poner rojas las orejas.
—No te olvides de mí, Yinyin —se aclaró la garganta Wen Ning, él siempre había estado del lado de Wei Wuxian y lo apreciaba sinceramente.
Wei Wuxian volteó a verlos a los tres y les sonrió con esa sonrisa tan característica de él.
—No me defraudas, me siento honrado y muy amado. El hecho de pedirte que olvides y perdones no es por los demás. Estoy siendo egoísta, pero no es que no me importen sus opiniones, si no que me acostumbré a vivir con el hecho de que siempre pensaban lo peor de mí. Aunque siendo sinceros, no me importan las opiniones de los demás. Mientras las personas que amo sepan la verdad, es suficiente para mí. El hecho de que tú sepas que nunca dejé de amarte y que todo lo que hicimos tu madre y yo fue por tu bien, es más que suficiente para mí. Pero no quiero eso para ti. El odio te va afectando. Y si usas la cultivación demoníaca, el odio es una fuente poderosísima pero extremadamente peligrosa, al final podrías perderte y morir. No quiero que pases por lo mismo que pasé yo.
—Diēdiē te prometo que haré lo posible para que eso no suceda, pero te necesito a mi lado.
—Te has convertido en una mujer hermosa, fuerte y valiente. Tus tíos han hecho un gran trabajo. Tu madre estaría muy orgullosa de ti.
—¿Y tú también? ¿Estás orgulloso de mí? ¿A pesar de que hoy he venido con la intención de ajustar cuentas? —Wei Wuxian le limpió las lágrimas del rostro y se lo tomó con ambas manos para poder verla directo a los ojos.
—Niña, si tu ajuste de cuentas es solo decir la verdad no tengo porqué preocuparme por ti, porque has sacado todo lo negativo que tenías en tu corazón y ahora podrás ser y hacer lo que en verdad quieras. La cultivación demoníaca no interviene con ser médico. Pero sea lo que sea que escojas ten por seguro que te apoyaré y no podría estar más orgulloso de ti y hoy más que nunca.
—Quiero ser médico, pero no dejaré de estudiar la espada o la cultivación demoníaca —le guiñó un ojo— nunca se sabe cuándo puede ser necesaria.
A lo lejos se escuchaban las voces de los clanes que se acercaban. Zewu Jun ayudó a su tío a pararse, mientras Wei Wuxian y su hija dialogaban. Después se dirigió hacia Jin Guanyao. Debían salir del templo y pedir ayuda a los demás líderes pues, aunque Nie Mingjue estaba en el ataúd no creían que este pudiera retenerlo por siempre ya que su nivel de resentimiento era muy alto.
—Bien, esa es mi niña. Y ahora será mejor que nosotros nos vayamos antes de que vengan los demás líderes de los clanes. Este asunto familiar no necesita ser ventilado aún más. La verdad es que quiero ser egoísta y disfrutar un poco de ti antes de que medio mundo sepa de tu existencia.
Ella asintió feliz.
Pero antes de que pudieran hacerlo, un grito de Nie Huaisang advirtiendo a Lan Xichen se escuchó a espaldas de ellos. Todos voltearon a ver justo en el momento en que la espada de Zewu Jun atravesaba el pecho de Jin Guanyao. Antes de que pudieran reaccionar, Jin Guanyao ya los había acercado a ellos dos al ataúd, y dejaba caer su sangre sobre la tapa destruyendo el talismán que Wei Wuxian había creado. Dejando salir de nuevo a Nie Mingjue.
Wei Xianqing que todavía tenia entre sus manos a Chenqing empezó a tocarla nuevamente. Mientras que Hanguang Jun se unía con su Qing. Wei Wuxian intentaba lanzar talismanes, pero estos se quemaban mucho antes de tocar el cuerpo del antiguo líder de clan Nie. Este había atrapado por el cuello a Jin Guanyao.
Yinyin se dio cuenta que ella sola esta vez no podría detener al antiguo líder de clan Nie y gritó al mismo tiempo que lanzaba a Chenqing.
—Diēdiē.
Wei Wuxian volteó y atrapó en el aire a su flauta, se la llevó a la boca y empezó a tocarla. Junto con la música producida por Hanguang Jun lograron calmar un poco a Nie Mingjue. Lianfang Zun tomó esa oportunidad para aventar lejos de ellos a Lan Xichen. Pero la música no logró detener al Maestro Acero Rojo de matar a Jin Guanyao. Wei Wuxian se había posicionado detrás de la estatua del templo y la empujó de tal manera que cayó sobre Nie Mingjue y Lianfang Zun. Hanguang Jun ató el ataúd con los cuerpos a la estatua con las cuerdas de qin. Wei Wuxian puso un nuevo sello sobre ella.
—Esto no los detendrá por siempre, hay que cambiar el ataúd a uno más resistente y no permitir que se abra en cien años —dijo sin dirigirse a nadie en particular justo cuando los líderes de otros clanes estaban entrando. Yinyin aprovechó la confusión para escabullirse fuera del templo no sin antes dirigirle unas palabras a su padre.
Wei Wuxian y Hanguang Jun también decidieron escaparse antes de que Lan Qiren tuviera algo que decirles, o mejor dicho les dijera todo lo que tenía en mente y ninguno de los dos creía que fuera a ser algo bueno para nadie, menos para ellos.
El rostro de Lan Qiren se tornó de un rojo encendido al saber que su querido sobrino se había escapado a la primera oportunidad que tuvo junto con Wei Wuxian, pero estalló al enterarse de que no solo él faltaba, sino que su otro discípulo favorito, Lan Shizui también estaba desaparecido, así como el General Fantasma, aunque de este último no se le hacía raro porque siempre seguía a Wei Wuxian. Trató de dirigirse a Lan Xichen para quejarse de Lan Wangji y Lan Shizui, pero el líder de clan Lan solo le dijo quedo:
—Ahora no, shufu, te lo imploro, ahora no.
Lan Qiren sintiéndose defraudado por sus dos sobrinos se dio la media vuelta y se dirigió a supervisar a los líderes de clan que en ese momento se estaban encargando de mover el ataúd con los dos cadáveres dentro y la estatua encima, cosa nada fácil de hacer, a decir verdad. Temían que las cuerdas de qin se rompieran en cualquier momento.
Mientras tanto Wei Wuxian y Lan Zhan iban caminando, dejando atrás la ciudad de Yunping y todos sus problemas.
—Lan Zhan.
—Mn
—Dime la verdad, ¿estás molesto conmigo?
—¿Por qué habría de estarlo? —contestó tajante Lan Wangji, cosa que le puso los pelos de punta a Wei Wuxian.
—Lan Zhan, no puedo decir lo siento porque no quiero mentirte. En esa época tu y yo teníamos bastantes diferencias, incluso cuando fuiste a Yiling aún te preocupabas por el hecho de que la cultivación demoníaca fuera a ser más fuerte que yo. Fue tanta tu preocupación que ese fue el motivo real de que fueras a Yiling. Y no puedes negarlo. Después de comer pasó lo de Wen Ning. No podía yo decirte todo lo sucedido con Wen Qing. No me arrepiento de lo que hice ni de las decisiones que tomé. Porque gracias a eso Yinyin está viva.
—¿Por qué no me lo dijiste al despertar?
—Lan Zhan, ¿cómo puedo explicarlo? Lo que le dije a Yinyin del sello es la verdad. No podía decírselo a nadie. Ni siquiera a ti. Además, justo cuando recién reviví en este cuerpo, ten en cuenta que yo no recordaba ninguna de las palabras que me dijiste en los túmulos funerarios. Yo no sabía de tus sentimientos hacia mí y ahora me avergüenzo de todas las cosas que te hice pasar. Pero yo solo quería alejarme del mundo de la cultivación y vivir una vida tranquila. Sin embargo, nos vimos envueltos en todo este embrollo, y poco a poco te fui conociendo mejor de lo que yo creía hacerlo en mi vida pasada y me fui enamorando de ti. Tenía miedo. Nunca creí que Yinyin me buscaría. Siempre pensé que siendo yo quien soy sus tíos jamás le hablarían de mí. Lo que le dije a ella es la verdad, no quería que lo único bueno e inocente fuera manchado por mi reputación y que ella sufriera por tenerme como padre.
—…
—Lan Zhan…
—Mn.
—Ahora que te he confesado mis sentimientos, que sabes todo mi pasado, ¿crees que puedas perdonarme por ocultarte tantas cosas?
—Entre tú y yo no es necesario el perdón.
—¿Eh?
—Hay algo que yo tampoco te he dicho.
—Ya lo sé.
—¿Lo sabes? —el impávido rostro de Hanguang Jun esta vez dejó notar un poco de preocupación al escuchar la afirmación de Wei Wuxian.
—Sí, quiero saber desde cuándo me empezaste a querer. ¿Cuándo te empecé a gustar? Yo ya te dije cuando te empecé a amar, pero quiero que tú me lo digas. Sé por lo sucedido en los túmulos funerarios que ahí ya me amabas, pero ¿cuándo fue? —Lan Wangji dejó escapar un suspiro de alivio que ni él sabía que retenía. Así que eso era lo que Wei Ying creía que no le había confesado. Estaba a punto de decir algo cuando una voz se escuchó detrás de un árbol.
—Has encontrado muy bien el punto, diēdiē.
—No fue difícil, siendo sincero —sonrió al escuchar a su hija. Aunque se había quedado con la duda y no dejaría de fastidiar a Lan Zhan hasta que le respondiera, eso podía esperar un poco más.
La chica hizo una reverencia a Hanguang Jun y se dirigió a él.
—Hanguang Jun, todo lo que dije en el templo es cierto, pero lamento si eso lo hirió. No era mi intención causarle a usted ningún daño. Sé que Zewu Jun es su hermano y …
—No mentiste. Lo que dijiste es innegable, muchos fuimos ciegos y sordos. Yo incluido —la interrumpió Lan Wangji.
Yinyin iba a contestar cuando a lo lejos se escuchó otra voz que gritaba:
—Wei qianbei, Hanguang Jun…
—Vaya parece que no me podré escapar contigo tan fácil, ya nos han encontrado, Lan Zhan —dijo Wei Wuxian antes de que pudiera saber quién los había alcanzado.
Resultaron ser Lan Shizui y Wen Ning quienes corrían hasta quedarse sin aliento para alcanzarlos.
—Shizui, ¿no tienes miedo a que te castigue Lan Qiren qianbei?
—Tengo algo que decirle, Wei qianbei. Recuerdo que presumía de ser un excelente cocinero, pero casi morí al probar su comida. Recuerdo haberme perdido, la persona quien me encontró no sabía qué hacer conmigo hasta que mi padre me "rescató" —la sonrisa casi permanente de Wei Wuxian se le borró de inmediato al ir recordando cada una de las situaciones—. También me enterró entre los nabos diciendo que así podrían nacer hermanos y hermanas para jugar conmigo.
Wei Wuxian volteaba a ver al joven que tenía frente a sí, sin poder creer lo que le estaba diciendo.
—No recuerdo mucho, pero estoy casi seguro de que mi verdadero nombre fue alguna vez Wen.
—¿Eres Wen Yuan? —Lan Shizui afirmó con la cabeza— ¿No Lan Yuan? ¿Cómo puede ser posible? A-Yuan se quedó solo —Wei Wuxian recordó entonces las palabras de Lan Xichen y de Hanguang Jun donde habían dicho que él había regresado tres años después a los túmulos funerarios—. Lan Zhan ¿fuiste tú?
—Sí, eso fue lo que nunca te dije.
—¿Tú eres Wen Yuan? ¿Mi hermano? —Esta vez fue Yinyin quien preguntó, con la voz entrecortada.
—Sí, soy yo, soy a-Yuan —dicho esto se arrojó a los brazos de Wei Wuxian y Hanguang Jun, quienes lo abrazaron a su vez. Después se separó de ellos para limpiarse el rostro. Se volteó hacia Yinyin quien también tenía los ojos anegados y le sonrió.
—¿Qué te hizo recordar? —preguntó Wei Wuxian.
—No lo sé, creo que todo, las palabras de Wei Xianqing empezaron a llenar mi cabeza de recuerdos que no podía concretar, pero fue al ver a Chenqing en sus manos lo que los liberó.
—No es imposible que Chenqing te haya hecho recordar, cuando eras niño te encantaba metértela en la boca, la llenabas de saliva y la hacías imposible de tocar. Tenía que esperar un buen tiempo a que se secara por completo.
Las carcajadas de Yinyin no se hicieron esperar, si Wen Ning hubiera podido reírse le habría hecho compañía a su sobrina.
—Wen Ning parece que eres bueno guardando los secretos de mí. No solo fue el núcleo de Yinyin sino también ahora la verdad de a-Yuan.
—Gonzi, lo siento, Hanguang Jun no me dijo que pudiera decirle, ni a usted ni a a-Yuan.
Los cinco continuaron su camino entre remembranzas del pasado. Hasta llegar a un punto donde Wei Wuxian, Wen Ning y Yinyin se separaron de Hanguang Jun y Lan Shizui.
Ahí fue donde Wen Ning sorprendió a Wei Wuxian con una solicitud.
—Wei gonzi, quiero llevara a a-Yuan y Yinyin a Qishan a enterrar las cenizas de nuestra familia.
—Un cenotafio, yo hice uno para ustedes en los túmulos funerarios, pero ya no queda nada, por supuesto, vayamos para allá.
—Diēdiē, esta vez debemos ir solos.
—¿Solos?
—Mn —contestó su hija—. Tú tienes a Hanguang Jun y también deben aclarar muchas cosas. Esto lo debemos hacer nosotros como herederos del clan Wen.
—Apenas acabo de encontrarlos —aunque antes quería vivir una vida tranquila y solitaria ahora eso le apetecía igual que saborear un amargo plato de la sopa del clan Lan.
—No me perderás, ya sabes dónde viven mis tíos. Pueden venir siempre que quieran. No solo tú y Hanguang Jun, sino mi shushu y a-Yuan. No vine a recuperar a mi padre para alejarme de él a la primera oportunidad, pero quiero tener una charla larga contigo, tenerte un tiempo a mi lado, todo el que me puedas ofrecer, sin embargo —volteó a ver a Hanguang Jun quien estaba platicando con Lan Shizui, pero volteó al sentir su mirada—, creo que en este preciso instante necesitas hacer algo primero.
—¿No te importa que Hanguang Jun y yo…?
—¿Qué sean mangas cortadas? —ella se rio—. Diēdiē, eso no me importa, lo sospeché desde hace mucho tiempo. Yo te amo. Y siempre y cuando tú tengas un espacio en tu corazón para mí eso nunca me va a importar.
—Yinyin…
Wei Wuxian vio como sus dos hijos (casi tres), se alejaban de él, y aunque siempre deseó que Wen Ning pudiera encontrar un camino propio ahora sentía cierta tristeza al separarse de él, así como un sabor agridulce al haber encontrado de nuevo a sus hijos sanos y salvos solo para separarse poco después.
—Volverás a verlos —una voz detrás de él lo hizo sentir una tranquilidad en su corazón. Unos brazos le rodearon la cintura.
—Lo sé.
—Después de que Wen Ning y Shizui dejen a Yinyin en su hogar, se dirigirán a Descanso en las Nubes, ahí Wen Ning puede asentarse en las afuera y podrás verlo tantas veces como quieras. También podremos viajar a visitar a tu hija. Quiero conocerla. Parece que tiene el carácter de su madre.
—Y su belleza —afirmó Wei Wuxian.
—Y tu noble corazón —al escuchar esto Wei Wuxian sonrió, se dio la vuelta para verlo de frente e hizo una seña con el dedo a Lan Zhan para que se acercara. Este obedeció, Wei Wuxian lo abrazó del cuello y le dijo quedo al oído.
—Desde ahora pueden ser nuestros hijos, Lan Zhan— Lan Wangji sonrió por segunda vez en el día ante la idea de tener dos hijos con él y compartir su vida juntos.
—Mn.
—Aunque todavía nos falta un pequeñín.
—¿Un pequeño qué?
En vez de una respuesta la sonrisa enigmática que le dirigió Wei Wuxian era todo lo que él necesitaba saber.
