Inframundo – Mansión Gremory
Me encuentro descansando en mi cama, al igual que lo he hecho los últimos días. Después de todo, mi condición no me permite hacer mucho más. Pero a pesar de encontrarme débil y cansada, no paraba de pensar en muchas cosas que planeo hacer a futuro.
Una de ellas es que nombre elegiré para mi bebita. Quiero algo que suene lindo y que sea fácil de recordar. Oh! Cuánto tiempo le tomaría aprender a caminar? Millicas aprendió cuando cumplió los 14 meses. Y cuál será su primera palabra? La de Millicas fue Papá, Ay! Espero que ella diga mamá!
Pero, y si no logro ver eso?… Si Issei no logra salvarme, que será de mi bebé? N-No! No pienses en eso Grayfia! Mantente positiva y todo va a estar bien.
Tal vez, deba dormir un poco. Sí, eso estaría bien… !?
Eso es un círculo mágico… maldición, justo ahora estoy sola y estoy segura que son los malditos del Concejo Demoniaco.
No me informaron que vendrían a verme, y Sirzechs dijo que no estaban en las mejores condiciones con ellos… justo ahora que tengo que verme fuerte llevo un vestido con diseño de arcoíris. Me posicione muy cerca del borde de la cama, sentía que algo andaba mal.
-Vaya, vaya, vaya… quién diría que te veríamos tan demacrada- maldición, a pesar de que me esforcé en mostrarme fuerte…
-Que es lo que quieren aquí!?- no voy a dejarme intimidar por ellos, están muy equivocados si creen que voy a demostrar debilidad.
-Tenemos órdenes de capturarte y llevarte viva, pero… nadie nos dio la orden de llevarte sana y salva- dijo aquel hombre mientras se me acercaba a paso lento.
-Ahora tengo la oportunidad de hacerte pagar por todo lo que les hiciste a mis compañeros…- al escuchar su voz con más detenimiento, creo que ya sé quiénes son.
Él y los otros son sobrevivientes de la antigua guerra. Sobrevivientes a uno de mis ataques. Después de sus palabras estoy segura de que quieren venganza. Después de todo… yo fui la que aniquiló a toda su legión.
Pero eso fue hace mucho, mucho antes de que Sirzechs y Ajuka me derrotaran y me mostraran la crueldad del hijo del antiguo Lucifer. Pero ahora no tengo tiempo para pensar en eso… tengo que escapar de aquí.
Pusieron un hechizo de silencio en la habitación así que no importa si grito, nadie vendrá. Tengo que escapar… tengo que huir para proteger a mi hija.
-Acaso no dirás nada? Je, es la primera vez que te veo tan patética e indefensa… te pareces a los humanos- eso es!… el mundo humano! Issei podrá ayudarme ya que aunque pidiera ayuda aquí, Venelana y Zoeticus serían castigados si me ayudan… y no voy a arriesgar la seguridad de Millicas.
Solo él tiene la capacidad de desobedecer las órdenes del concejo!… Solo espero… Solo espero que pueda ayudarme.
Grayfia sabía que Issei podría no estar en las mejores condiciones para ayudarla… pero solo le quedaba confiar en que si lo estaría. En ese momento la peli plata pudo sentir como un gran dolor comenzaba a surgir en su mejilla, un dolor que fue provocado por una fuerte bofetada de parte del soldado que le había hablado.
Al estar en el suelo, rápidamente tomo la mesita de noche que estaba al lado de la cama y la impulsó con magia de viento hacia el demonio que la había golpeado. Debido a que aquel soldado estaba muy confiado jamás espero un contrataque de esa manera. La mesita de noche se rompió en él y debido a la magia de viento fue impulsado hacia atrás, chocando contra sus compañeros y acabando todos ellos en el suelo.
Grayfia aprovecho ese pequeño espacio para tratar de tele transportarse directamente hacia Issei, pero por alguna razón no podía encontrarlo. Asi que sin tiempo y usando lo poco que tenia de magia abrió un portal hacia Kuoh.
Los demonios se recuperaron solo para ver como su presa se escapaba por un portal.
-No te dejaré escapar maldita perra!- grito uno de los soldados para reincorporarse y luego, junto con sus compañeros, cruzar el portal que Grayfia había creado.
-Maldición… cree el portal demasiado lejos de la casa y de la academia donde estudia Issei! Tengo que salir de aquí rápido!… porque justo ahora no hay nadie en la calle?!- pensaba Grayfia estando molesta y desesperada.
-No, aunque hubiera alguien eso no pararía a esos demonios!… ya no puedo más… Vamos Grayfia! Solo un poco más! No te falta nada… Sara-sama esta cerca, ella podrá protegerte… solo tienes que llegar!- a pesar de su estado, Grayfia seguía peleando por llegar a Sara, que estaba cerca del lugar acompañada de su hija y su sequito.
-Rápido! Antes de que llegue a la esquina! Captúrenla viva!- los perseguidores también podían sentir la presencia de Sara y sabían que ella sería un gran problema si se decidía a proteger a Grayfia.
-Están muy cerca! Vamos Grayfia! Solo un poco más! No puedes permitir que esos bastardos pongan las manos sobre tu hija!- Grayfia se alentaba a sí misma para no perder las esperanzas en poder llegar con Sara.
Pero sus pensamientos estaban tan concentrados en seguir en pie, que no noto cuando paso a un costado de Sara.
En ese momento Grayfia sintió como alguien la tomaba del brazo deteniendo su andar. Ya no tenía esperanza, había sido capturada por esos bastardos.
Muchas cosas pasaron por su cabeza en ese momento. Posiblemente no volvería a ver a Sirzechs y tampoco terminaría de ver crecer a Millicas, aquellos pensamientos las destrozaban.
Pero la causante de terminar de provocar sus lágrimas, fue el saber que no volvería a ver a aquel niño que cuido mucho antes de Millicas y que no podría escuchar o siquiera ver a su bebita.
Todo ese pensar desapareció totalmente al voltear y ver quien la había detenido.
-Grayfia… que fue lo que paso?- Issei la miraba con preocupación. Pero al concentrarse en la sangre que manchaba el costado de su labio aquellos pensamientos fueron reemplazados por ira.
Una ira que iba dirigida a los seres que habían salido de aquel callejón.
-Entréguenos a esa perra! Es una orden del consejo!- Grayfia sentía que desfallecía, ya de por si estaba débil debido a la anormalidad de su bebé y ahora se encontraba peor por las acciones que tuvo que tomar.
Issei miraba de reojo a los soldados manteniendo una expresión seria. No permitiría que su enojo opacara su templanza en ese momento. Al tener a Grayfia en brazos, podía sentir como está temblaba por alguna razón, y sabia que no seria por miedo pues ella nunca había demostrado debilidad ante nadie.
-Issei, no dejes que me lleven por favor. Ellos quieren matarme… quieren matar a mí bebé, por favor… protégenos…- al escuchar sus palabras, el castaño sabía que no se trataba de una orden… sino de una súplica de una madre desesperada.
[Compañero! No dejes que pierda el conocimiento!] De pronto Issei pudo escuchar a Ddraig gritarle eso en su cabeza.
-Porque?! Que le pasara, Ddraig?!- pregunto estando muy preocupado por el estado de quien también cuidaba de él.
-Usted no puede desobedecer las órdenes del concejo demoniaco, Sara Sitri!- aún se podía escuchar la discusión que mantenían las personas alrededor de Issei.
[Grayfia por alguna razón está muy débil, y sigue perdiendo energía con cada segundo que pasa, de ahí es que este temblando. Si se llegase a dormir, podría ser la última vez que cierre los ojos] las palabras de Ddraig eran ciertas, Issei podía sentir como el aura de Grayfia se debilitaba aún más.
-Podemos ayudarla, verdad?- pregunto el joven no sabiendo que hacer y casi desentendiéndose de lo que pasaba a su alrededor.
[Por supuesto que sí, pero tendrás que sacrificar parte de tu energía. Asi es como funciona una de nuestras habilidades]
-De acuerdo… enséñame!-
["Transfer", ese es el nombre de la habilidad. Se basa en poder transferir nuestra propia energía a otra persona u objeto] dijo el dragón antes de proceder a explicar cómo se utilizaba esa habilidad.
[Reúne la cantidad de energía que quieras transferir a tu brazo izquierdo, y luego toca a la persona que quieres que reciba tu energía. Del resto me encargo yo] explico el dragón.
[Solo debo advertirte una cosa compañero… no le transfieras energía demás a esa mujer. Porque ahora… tienes que enfrentarte a ellos] Ddraig sabía perfectamente que los Sitri no podían ir en contra de los deseos de los superiores de su raza.
-Sé muy bien que no puedo ir en contra del concejo demoniaco- se podía oír que Sara estaba muy molesta y trataba de mantener la compostura.
[Transfer!]
-Akemi… cuídala- al escuchar su nombre, la joven de cabello rubio se hizo presente portando su armadura.
-De acuerdo…- al ver la expresión fría que mantenía su portador, Akemi solo acepto sin objeción alguna.
-Tienes razón… ellos no pueden desobedecer las órdenes del concejo demoniaco ya que viven bajo la protección y las leyes de los Reyes Demonios- Issei desde hace poco había dejado salir el poco poder que le quedaba, pero que comenzaba a aumentar con los silenciosos aumentos de poder que realizaba.
-Pero, sabes algo?… Yo no solo soy una pieza libre, soy el Sekiryuuttei! Y ahora ella se encuentra bajo mi protección. Todos los que me desafían acaban muertos, pregúntenle a sus compañeros muertos, si no me creen- Issei término sus palabras mostrando una sonrisa macabra a la vez que recordaba su primer encuentro con los soldados del Concejo Demoniaco.
-Asi que fuiste tú! Tu mataste a nuestro General!- grito el líder de los soldados frente a él.
Aunque tampoco podía fiarse mucho de esa victoria, si pudo asesinar a aquel general fue por la llegada del Rey Lucifer y la forma cruel con la que asesino a sus subordinados; método que sirvió para quitarle valor.
[Sí que quieres defenderla compañero… te crees bien como para pelear sin el "False"?] Pregunto el dragón preocupado de que todas las palabras de su compañero no tuvieran respaldo.
-No te preocupes Ddraig… si se complica voy a necesitar tu ayuda Yami-
"Estaré lista, Issei" Yami confirmo su apoyo hacia Issei con aquellas palabras.
-Yo te ayúdate Issei…-
-Yo también- Issei dirigió la mirada a sus amigas, Souna y Tsubaki, quienes estaban dispuestas a ayudarlo ya que sabía que el castaño no podría solo.
Él podía sentir la mirada de Grayfia, que transmitía confianza y a la vez temor… temor porque fuera a fracasar. No quería aquel sentimiento se haga más grande, asi que aceptaría la ayuda de ambas.
-Sabes perfectamente que lo-
-Se perfectamente las reglas demoniacas! Mas sin embargo, si no hay nadie para acusarnos… no nos sucederá nada- respondió Souna demostrando su valor.
-Los muertos no hablan- complemento Tsubaki con un tono sombrío a la vez que convocaba su naginata
-Lady Sitri, proteja a Grayfia. Los demás… si son muy sensibles, no vean- dijo Issei sabiendo que contra esta clase de enemigos tendría que ser lo más contundente posible… aunque eso significara ser cruel.
El castaño, sin dejar de mirar al frente, pregunto.
-Souna… Tsubaki… en qué posición se desempeñan mejor- era evidente que ellos jamás habían participado en una pelea juntos, asi que evidentemente no conocían los fuertes el uno del otro.
-Yo puedo ser su soporte, el resto de mis siervos y mi madre se encargaran de que nadie llegue a Grayfia-sama…- los sirvientes de Souna pusieron su pose de batalla al escuchar las palabras de su Rey, listos para defender a la esposa del Lucifer actual.
-Yo te acompañare en el ataque, Issei…- Tsubaki afirmó el agarre en su Naginata al decir estas palabras.
-Bien… no muestren debilidad y utilícenlo todo a su favor. Incluso la confusión- A gran velocidad Issei se acercó al que parecía ser el demonio más débil y, convocando su espada en su mano derecha en el último momento, lanzo un corte horizontal que partió al demonio por la mitad.
Este desapareció antes de que su torso tocara el suelo, no sin antes manchar con sangre su alrededor incluyendo a Issei.
-Hijo de Perra! Eres un demonio no puedes ir en contra de las órdenes del concejo!- Issei solo lo miro de forma amenazadora, cosa que rompió la valentía de aquellos demonios.
-Sí, soy un demonio… pero ahora estoy actuando como Sekiryuuttei! Solo estoy limpiando las plagas de mi territorio- contesto Issei a las palabras de aquel demonio.
-Fuiste tú quien ataco primero!-
-Tu comenzaste todo esto atacando a Grayfia!… pero jamás pensaste que tendría de aliado a un Dragón Celestial! Por esa razón te precipitaste a venir sin más soldados- analizo el castaño que por la leve expresión de odio que mostro aquel líder supo que tenía razón.
-La vez anterior que me atacaron no deje a nadie con vida como para dar en mensaje… dile a tus líderes que dejen de molestarme, de lo contrario tendré que hacerles una visita muy pronto. Si se van, prometo que ellos no los tocaran- declaro el castaño mientras desaparecía su espada. Sara miro a Issei con seriedad, pero al verlo se dio cuenta de que estaba aguantando estar parado con todas sus fuerzas.
No podía culparlo por querer parar la pelea aquí, y ella no se arriesgaría a que su hija, su sequito o ella misma se manchasen las manos de sangre sin sentido… menos considerando que esa sangre pertenece a soldados del Concejo Demoniaco.
-Nos vamos!- a regañadientes el líder termino aceptando. Convoco un círculo mágico en el suelo para irse junto a los otros tres soldados que le quedaban.
Click!
De pronto y al estar en silencio en todo el lugar, se oyó un chasquido… inmediatamente después el círculo mágico de los soldados se canceló.
Sara se preocupó y se apresuró a crear un círculo mágico defensivo por si los soldados decidían atacar por sorpresa a Grayfia.
Pero nunca espero que el objetivo del ataque fuera Issei.
Debajo del castaño se formó un círculo mágico y de él, salieron las mismas cadenas que lo aprisionaron antes. Solo que esta vez envolvieron su cuerpo completamente y lo forzaron a arrodillarse.
-Ahora que vas a hacer? Sekiryuuttei?! Estás cadenas no se pueden romper por ninguna manera!- grito aquel demonio burlonamente.
-Souna, Tsubaki. Si matan al estúpido que hablo recién. Las cadenas desaparecerán- al escuchar esas palabras el demonio creador del hechizo solo miro aterrado.
-Crees que no me había enfrentado a esto antes? Cómo crees que murió tu general?- la cara del demonio creador de las cadenas mostro una expresión de terror.
-También… se perfectamente que tú tampoco puedes dejar la conexión- dijo Issei antes de saltar hacia atrás haciendo que aquel demonio sea jalado hacia esa dirección. Esto hizo que sea más fácil para Souna y Tsubaki atacar.
Ninguna de las dos perdió tiempo y eliminaron a aquel demonio rápidamente: liberando a Issei en el proceso. Issei estaba agitado, había usado demasiada fuerza para hacer lo anterior. Su cansancio empezaba a pasarle factura, y sus amigas lo notaron con rapidez.
-Nosotras nos encargaremos Issei- afirmo Souna creando un círculo mágico en la palma de su mano. Tsubaki se posiciono delante de él, con la intención de protegerlo de cualquier ataque.
Pero ellas no eran las únicas en darse cuenta de la debilidad del Sekiryuuttei, los tres demonios restantes también lo hicieron. Y sabían que atacar al Sekiryuuttei era la mejor opción. Lo eliminarían a pesar que después los eliminen a ellos.
A gran velocidad, uno de los soldados del concejo se abalanzo contra Issei, pero este fue detenido por una embestida aún más veloz.
-Akemi…- la joven rubia se adelantó a proteger a su portador no sin antes dejar a Grayfia al cuidado de Sara.
-Si desean tocarlo… antes tendrán que despedazarme!- afirmo Akemi dejando irradiar luz sagrada, alertando a los demonios enemigos y aliados.
Issei se reincorporo después de hacer algunos aumentos. Y miro con furia a los soldados del concejo.
-Les di la oportunidad de que se marcharan en paz… Ya no les daré más. Todos morirán! False!- con eso dicho, la armadura roja se hizo presente con los respectivos aumentos de poder.
-Dragon…- al decir esa palabras Issei coloco su brazo de tal forma que estaba preparado para golpear aquella esfera.
Al escuchar esas primeras palabras y ver aquella postura, Sara se apresuró a reforzar la barrera que mantenía. Por su parte, Souna y Tsubaki retrocedieron lo suficiente para no sufrir daño de aquel ataque y decidieron ayudar a la matriarca Sitri.
Los sirvientes de Souna no entendían lo que Issei estaba por hacer, por unos momentos todos ellos dirigieron sus miradas hacia los soldados, que estaban envueltos por magia de luz.
-Shot!- con aquellas últimas palabras se liberó la técnica más poderosa en el arsenal del Sekiryuuttei.
Cuando Akemi se presentó en la pelea, secretamente uso magia de luz para aprisionar rápidamente a los demonios del concejo. Logrando asi que Issei no falle su ataque más poderoso.
Una vez eliminados, Issei cayó de rodillas agotado a la vez que su armadura desaparecía en partículas. Akemi se apresuró a auxiliarlo, recibiendo una mirada de agradecimiento de parte del castaño hasta que se reincorporo y separo un poco para tomar aliento.
-E-Eran seis…- aquellas leves palabras tensaron totalmente a Issei, que miro a Grayfia con preocupación.
-E-Eran seis soldados…- el joven castaño rápidamente dirigió su mirada hacia al frente encontrándose con el demonio restante a solo un metro de distancia.
Había camuflado su aura para pasar desapercibido y acabar con la vida de Sara por sorpresa, pero al ver la muerte de sus compañeros cambio de idea. Dolido y colérico, ataco a Issei por sorpresa.
Este trato de defenderse poniendo sus brazos como defensa. Pero con el agotamiento que tenía, un golpe veloz y fuerte fue suficiente para abrir su defensa. El ataque de aquel demonio iba dirigido al corazón… sino hacia algo rápido, sería su fin.
Tratando de ser más veloz, dirigió su mano izquierda hacia el pecho de aquel demonio… y dijo.
-Gram!- ante esas palabras, la legendaria espada demoniaca que se creía perdida, apareció y fue la herramienta con la que Issei cegó la vida del último de los soldados del concejo, aunque este todavía no desparecía.
Aunque no salió ileso, el ataque perforo su pecho pero no llego al corazón o a algún órgano importante.
Souna no podía creer lo que veía. Solo había escuchado mitos sobre aquella legendaria espada que empuñaba Issei. Gram, la Espada Demoníaca más poderosa y que tenía la impresionante cualidad de ser una Dragon Slayer.
Sabía que, en antaño aquella espada perteneció al Rey Lucifer original. Se decía que aquella espada estaba maldita, que ella misma elegía a su portador y que si alguien intentaba blandirla sin ser elegido por ella moría de una forma cruel en ese mismo instante. Se creía que esa espada nunca existió, pues no había rastro o fundamentos que demostraran su existencia… hasta ahora.
Sara tenía los mismos pensamientos que su hija, sabía que esa espada perteneció al antiguo Lucifer hasta su muerte. Pero después de ello… no se supo más de ella, es más… creía que se destruyó durante la última batalla del Gran Lucifer.
Pero ahora estaba allí, en frente de sus ojos… aquellos rumores solo fueron eso, rumores. Pero aún tenía una duda, donde la había encontrado Issei?
Grayfia era la más sorprendida de las tres, pues ella fue criada por Lucifer y Asmodeus y creció admirándola y con la esperanza de que alguna vez ella pudiera blandirla. Recordaba que de niña, pudo empuñarla una sola vez… pero ya de adulta nunca pudo hacerlo.
La última vez que la había visto fue cuando se quedó a cubrir la retirada de los demonios en el campo de batalla. Pues el gran Rey Lucifer había quedado al borde de la muerte. Asmodeus lo ayudaría a escapar mientras ella se quedaba a rechazar la ofensiva de los Ángeles, que recientemente habían perdido a su Dios.
-Créeme Sekiryuuttei… bluagh!… Los demonios son engañosos y traicioneros. Cuanto tiempo crees… que pasara hasta que decidan e-entregarte?- decía aquel último soldado aferrándose a la vida lo más que podía.
-Lo que me dices es mentira!… No todos los demonios son así!… Mi ama no es asi! Ellos… ellos no son asi!- a pesar de aquellas determinadas palabras, por un momento… Issei sintió duda, cosa que Sara noto inmediatamente.
-Tal vez tengas razón… la perra de tu ama siempre fue asi de estúpida. Siempre eligió y elegirá dar su vida a cambio de las de sus estúpidos perros!- aquellas fueron las últimas palabras de aquel demonio. Ya que, harto de escuchar los insultos a su Rey y amigos, Issei saco a Gram del cuerpo de aquel demonio de tal forma que corto parte de su torso y cabeza por la mitad de forma vertical.
-Nadie… nadie se dirige de esa forma a mi Rey- después de decir esas palabras el castaño cayó de rodillas al suelo sujetándose la nueva herida que aquel demonio le hizo.
Rápidamente Souna y Tsubaki dejaron de mantener la barrera y fueron a ayudar a su amigo que, de milagro, seguía consiente. Gram, con una silenciosa orden, volvió al brazo de su portador.
-Issei!- exclamo Souna yendo a socorrer a Issei, que ya era atendido por Akemi. La joven pelinegra estaba tratando de usar su magia curativa en él, con la ayuda de Tsubaki.
-Lo lamento… debí darme cuenta antes- fue lo único que Issei pudo decir antes de quedar inconsciente.
-Genshirou-chan, Tsubasa-chan… cárguenlo, debemos apresurarnos en llegar a casa- ordeno Sara para después mirar a Akemi, que solo se limitó a corresponder la mirada seriamente.
-Síguenos, el estará bien. Te lo aseguro, Ángel- dijo Sara mientras cargaba a Grayfia con mucha facilidad.
-De lo contrario te arrepentirás, te aseguro- acompañando sus palabras, Akemi dejo salir una gran parte de aura sacra.
-No me quedan dudas, debemos apresurarnos- respondió Sara sin mostrarse intimidada por la joven rubia.
Después de un tiempo de caminar, todos habían llegado a una casa grande; de 1 piso, con jardín frontal y trasero.
Aunque esto era solo a simple vista, en realidad tenía tres pisos subterráneos más. En el primer piso subterráneo había una gran biblioteca, y unos baños termales artificiales y en el segundo, había una gran sala vacía.
En la planta baja, había una cocina, un baño pequeño, una gran sala de estar y un comedor, además de dos habitaciones con baño privado. En el primer piso, había muchas habitaciones con baño privado y había unas escaleras que llevaban a la terraza. En la terraza se encontraba el cuarto de lavandería, unas sogas para tender la ropa y un juego de mesas y sillas, como para pasar el rato.
Los siervos Sitri estaban mostrando una gran sorpresa al ver donde vivían Sara, Souna y Tsubaki en el mundo humano.
-Reya, Tomoe… lleven a Grayfia-sama a una de las habitaciones de arriba, por favor- ordeno Souna mostrando un tono amable, como pocas veces la habían oído.
-Claro que si Sona-sama- dijeron ambas chicas a la vez, mientras recibían a Grayfia.
-Muchas gracias, Sara-kaa-san…- agradeció Grayfia de forma débil pero escuchable y entendible.
-No es a mí a quien debes agradecerle, Grayfia… sino a tu verdadero salvador- dijo Sara mirando al inconsciente Issei, que era llevado por Saji y Tsubasa a uno de los pisos subterráneos siendo guiados por Tsubaki y seguidos por Akemi.
-A él le debo todo… y si todo sale bien, la vida de mí bebé- dijo Grayfia mientras era llevada por Tomoe y Kusaka por las escaleras.
Sara solo miró a Grayfia con tristeza, para después ver al Sekiryuuttei…
-Espero que así sea, Grayfia…- murmuro Sara para sí misma.
-Síganme, iremos al tercer nivel inferior- dijo la matriarca Sitri para comenzar a seguir a su hija, que se le había adelantado.
Con esa información, los siervos Sitri se impresionaron todavía más. Cuando iban a mitad de camino, Ruruko pregunto.
-Que hay en el tercer nivel inferior? Sara-sama?- pregunto un poco tímida.
-Hay una habitación especial creada por el Clan Sitri. Este lugar cura las heridas de quien esté dentro, pero solo cura algunas…- respondió Sara de forma amable.
-Cómo cuáles?- pregunto Tomoe estando interesada por aquella habitación.
-Cualquier herida… mas no cura moretones o enfermedades, es una habitación que solo se usa en casos de emergencia- la matriarca Sitri aclaro la duda de Tomoe.
-Debe ser muy efectiva verdad?- Momo sentía más admiración por el clan de su ama, que ha llegado a crear algo tan asombroso.
-No… no lo es. La curación es muy lenta, y el tiempo en situaciones determinadas es muy vital. Y por si preguntan, a Issei le tomara por lo menos tres o cuatro días para que su herida sane al completo… aunque no puedo evitar que le quede una cicatriz- respondió Sara demostrando asi, que aquella habitación era solo un prototipo imperfecto.
-Bien, aquí es…- Sara abrió lentamente la puerta dejando ver que la habitación tenía la apariencia de un refinado baño termal.
Adentro y sumergido en aquellas aguas se encontraba el castaño que ahora solo llevaba puesto sus pantalones.
-Porque es necesario que él esté así?- pregunto Momo viendo con asombro la herida abdominal descubierta del Sekiryuuttei.
-Si bien antes me refería a toda la habitación, la verdad es que solo hacía alusión del agua que hay dentro de ella. Esta, para que los efectos curativos sean más efectivos, tiene que hacer contacto directo con las heridas- explico Sara para luego ver hacia donde estaba su hija, junto a sus otros siervos.
-E-Esto… es con lo que Hyoudou tenía que cargar?- dijo Saji no pudiendo creer que tal persona exista después de ver la gravedad de aquella herida.
-Yo me quedare… yo cuidare de él- sentencio Akemi no dando lugar a alguna discusión por el tono de sus palabras.
-Bien, tú lo cuidaras… pero también lo harán Sona y Tsubaki- las dos jóvenes mencionadas no se mostraron en desacuerdo con aquella orden de Sara.
-Yo debo ir a asegurarme de que nadie vio su enfrentamiento antes- las chicas sabían porque Sara no se quedaría.
-Ustedes por favor cuiden a Grayfia hasta que regrese… no quiero arriesgarme a que los soldados del Concejo Demoniaco ataquen por sorpresa y se encuentren con la vía libre- pidió Sara a los siervos de su hija.
-Como usted diga, Sara-sama- dijeron a la vez todos los siervos presentes de Souna comenzando a subir las escaleras con dirección a la habitación de la esposa del Gran Lucifer.
-Bien… tratare de volver lo antes posible- dijo Sara con una sonrisa mientras desaparecía en un círculo mágico.
-Bien Sona, iré por algo de beber… quieres algo en particular?- pregunto Tsubaki deteniéndose en la entrada de la habitación.
-Una botella de agua estaría bien…- respondió Souna que estaba más preocupada por Issei que por lo que iba a tomar.
-Y tú?… Quieres algo de beber?- Tsubaki no había notado nada raro en la joven extraña que había aparecido de la nada. No la conocía, pero sabía que sería descortés no ofrecerle algo de beber a ella también.
-Solo agua- las palabras de Akemi estaban cargadas con enfado y remordimientos al no haber podido proteger a su portador.
-Y que sean dos…- fue lo último de dijo sin mirarlas en ningún momento.
-Bien, volveré enseguida- Tsubaki comenzó a dirigirse a la salida de la habitación después de decir eso.
Sueño
Issei abrió los ojos solo para encontrarse en un lugar completamente oscuro. Solo alcanzaba a ver sus manos, después de eso no podía ver nada más.
Aquella oscuridad no era común. Sentía presión, temor, angustia… odio, todo eso sentía en esa oscuridad. Pensaba que al moverse podría disipar aquellas influencias, pero solo conseguía que se incrementaran aún más.
A lo lejos pudo divisar una cálida y reconfortante luz verde. Desesperado, Issei comenzó a correr para tratar de alcanzar esa luz. Pero a pesar de hacer eso, parecía que aquella luz solo se alejaba más.
Al cabo de un rato, aquella luz desapareció. Las sombras que abundaban en ese lugar habían ocultado aquella luz.
Con la única luz fuera de su visión, el castaño comenzó a colapsar por los sentimientos negativos de las penumbras. Él levanto la mirada con la esperanza de volver a encontrar esa luz… pero lo que vio fue a decenas de personas alrededor de él, que lo miraban de forma seria y carente de sentimiento.
[El mundo es cruel, verdad?] Se pudo escuchar como un eco por todo el lugar.
[Perdiste lo que más amabas… por culpa de tu debilidad] parecía que aquellas palabras querían debilitar la valentía de Issei.
[Sabes que no será la última vez…]
[Sabes que otros buscaran lastimar a tus seres queridos…]
[Pero si te dejas consumir por el poder… podrás protegerlos]
[Destruirás todo lo que te molesta… todo lo que te hizo daño alguna vez]
Para este punto Issei no sabía que hacer… ni siquiera sabía a qué se referían aquellas voces con "Dejarse consumir por el poder".
[Déjate consumir por el poder y destrúyelo todo!]
-Déjenme en paz!- harto de escuchar las ordenes que le estaban dando, Issei trato de hacer callar a esas voces, que hicieron todo lo contrario.
Tan pronto como terminaron sus palabras, sintió como aquellas personas se convertían en sombras y comenzaban a rodearlo.
-Suéltenlo!- en ese momento, pudo sentir como aquellas sombras dejaban su cuerpo y desaprecian junto a aquella abrumante sensación.
Pronto comenzó a sentir una sensación extraña. Como la que sentía cuando Akemi liberaba parte de su aura sacra y también podía sentir el aura de Gram.
Poco a poco comenzó a darse la vuelta, para encontrarse con un hombre de cabello plateado, con barba de varias semanas y ojos color avellana. Vestía una extraña armadura como la de los Reyes Demonios actuales.
Pero eso no era lo que más le sorprendía, ese hombre… estaba portando a Gram. Sentía su poder abrumador, era asombroso… era una mezcla de poder Demoniaco y Sagrado.
-Y-Yami?…- pregunto Issei muy temeroso con la esperanza de que la mencionada le respondiera.
Ante el llamado, la joven hizo acto de presencia dejando de lado su forma de espada. Inmediatamente, la joven de ojos avellanas fue a abrazar a Issei y no se separó de él.
-Issei! Menos mal estas bien!- Yami parecía muy preocupada por el estado de su portador. Pues ella, a diferencia de Akemi, solo fue relegada a espectadora hasta el último momento de la palea.
-S-Si, estoy bien… quien es él?- pregunto el joven castaño todavía algo nervioso.
-Asi que no me reconoces… bueno, te han contado sobre mi, mas no te han mostrado cual fue mi apariencia. Déjame presentarme formalmente, en antaño fui el primer Ángel creado por Dios y el máximo gobernante del inframundo… me llamo Luzbel, Luzbel Lucifer- ante aquella declaración Issei quedo atónito, no podía creer que el primer portador de Gram estuviera en su cabeza.
-Me encantaría poder hablar más contigo… sin embargo tienes que ayudar a tu familia. Te prestare algo de mi poder demoniaco… pero es lo único que puedo hacer por ahora- el primer Gran Rey Demonio apunto a Issei con su mano, y este pudo sentir como recibía ese gran poder.
-Debes apurarte!-
Fin del Sueño
-Dhraaa!- con un grito, acompañado de un gran aumento de poder, Issei despertó de forma brusca y estando muy alterado.
A los pocos segundos de tomar consciencia de su alrededor, pudo sentir como la barrera que había puesto alrededor de su casa había desaparecido.
-Akemi!- con la preocupación invadiendo su ser, lo que hizo Issei fue llamar a la joven rubia y tele transportarse de inmediato hacia si hogar.
Dejando a Souna y Tsubaki confundidas y preocupadas por la forma en la que su amigo se había marchado. Evidentemente, no se sentarían a esperar a que volviera.
Residencia Hyoudou
Takeda estaba tumbado en el suelo inconsciente, había tratado de proteger a Kyouko, Hikaru y Akane de los demonios que habían invadido su hogar.
Su hijo les había mandado un mensaje que iría a casa de Souna Sitri, donde tratarían de mejor manera la herida en su vientre. Estaban aterrados… tenían miedo de morir. Lo poco que Issei les había enseñado sobre defensa personal no había sido suficiente contra aquellos soldados.
Sumándole que también los tomaron por sorpresa, pues estaban distraídos haciendo la cena.
-Lo preguntare una última vez… donde está el Sekiryuuttei!-grito uno de los soldados presentes mostrando a las mujeres que si no respondían, acabaría con la vida de Takeda con un simple movimiento.
Justo en ese momento sintieron que alguien tocó la puerta.
-Tú! Abre!- dijo el soldado apuntando a Kyouko, que rápidamente tuvo que recomponerse dejando de lado la angustia que sentía para poner la mejor sonrisa que podía en ese momento.
-Si? Que se le ofrece?- para sorpresa de Kyouko, quienes estaban de otro lado de la puerta eran Hanako y Jun Hasashi, alumna y profesora de la academia Kuoh.
-U-Un gusto conocerla, Hyoudou-san… verdad?- pregunto la mujer pelinegra de la forma más amable posible.
-Si… pero quién es usted?- Kyouko quería sacarse esa duda, pues esa persona en frente de ella si la conocía, pero no viceversa.
-Disculpe mis modales… mí nombre es Jun Hasashi, profesora de matemáticas de su hijo- ante tales palabras, la madre del Sekiryuuttei quedó completamente paralizada… no quería que nadie más que estuviera relacionado con su hijo aparecía por temor a lo que aquellos soldados harían.
-Tranquila… no es nada malo sobre su hijo, todo lo contrario. Vine a agradecerle la ayuda que le dio a mi hija antes de su examen- explico Jun mostrando un rostro amable y una linda sonrisa, provocando en Kyouko mas remordimiento.
-Hazla pasar…- al escuchar aquellas palabras la madre de Issei sentía como algo se rompía en su corazón. Por no haber sido lo suficientemente lista como para advertirles de alguna manera, ahora ellas tendrían que sufrir.
-P-Por favor pase- dijo Kyouko haciéndose a un lado para que madre e hija pasaran, y contemplaran todo lo que estaba ocurriendo adentro.
-Muchas gracias por su ayuda, "Kyouko-san"- Kyouko, no pudiendo aguantar más, respondió con un cabezazo que rompió la nariz del demonio. Por respuesta, recibió una fuerte bofetada en el rostro que la tiro al suelo, y estando allí recibió dos patadas, una en el pecho y otra en el estómago.
-Bien ya estoy harto…- el soldado tomo a Hanako del cabello y poso su espada en el cuello de esta.
-Ahora si no me dicen dónde está el Sekiryuuttei ella morirá! Contare hasta tres… tú también puedes participar para salvar la vida de tu hija- todos los presentes en la casa estaban aterrorizados por lo que estaba por pasar.
-No sé dónde está Issei… y aunque lo supiera jamás te lo diría- sabía que aquellas personas buscaban lastimar a su alumno y quería protegerlo.
Pero poco después de decir esas palabras comenzó a razonar, si no cooperaba Hanako sufriría… y no quería perder a su única hija.
-Como tú digas… uno…- al comenzar la cuenta todos empezaron a pedirle a quien sea para que los ayude.
-Dos…- el demonio comenzó a sonreír con maldad, pues pronto su espada probaría una vez más la sangre.
-Tres!-
-Detente!- al mirar la escalera que conducía al primer piso encontraron a Issei que miraba todo con furia y extrañamente emitía un aura sacra que los demonios notaron al instante.
-Issei-sempai! Huya, váyase de aquí!- grito Hanako tratando de convencer a su sempai de que se fuera.
-Cállate niña impertinente!-
-Tócala… y te aseguro que será lo último que hagas- sentencio el castaño viendo que aquel demonio había tratado de golpear a Hanako.
Aquel demonio, mirando desafiante al Sekiryuuttei volvió a tratar de golpear a la joven de cabello negro. Pero su brazo fue detenido por Issei que apareció ahí de un momento a otro.
Apenas sintió el contacto, el demonio sentía como su brazo comenzó a arder. Magia de luz le estaba quemando la piel y su carne, tratando de abrirse paso hacia sus huesos.
Issei sentía como el poder del antiguo Lucifer poco a poco comenzaba a desaparecer. Asi que debía ser rápido.
El demonio trataba de liberar su brazo por la fuerza, pero todos sus intentos eran en vano. Soltó a Hanako para golpear fuertemente el rostro del castaño haciéndolo sangrar, con la esperanza de que el agarre se aflojara.
-Supongo que no lo necesitaras…-
Crack!
-AHHHH!- aquel demonio grito de dolor al sentir como Issei le rompía el brazo con un simple movimiento.
-Vaya… eres más débil de lo que pensé. Akemi, Yami… saquen a los humanos de aquí. Ellos se metieron en el territorio de un Dragón Celestial y lastimaron a su familia y amigos… conocerán las consecuencias- al terminar esas palabras la mencionadas aparecieron y mediante un círculo mágico los llevaron junto con los líderes de los Desertores.
-En verdad creíste que podías lastimarlos y salir impune? Cometiste el mismo error que tus compañeros… me subestimaste- Issei mostro una leve sonrisa después de decir esas palabras, cosa que encolerizo al demonio frente a él; que no dudo en tratar de darle una patada.
Que fue interceptada por el castaño, quien sujeto aquella extremidad y con un golpe fuerte destrozo la rodilla. Causando que aquel demonio soltara otro grito de dolor.
-Para ser el líder de estos soldados… eres más estúpido de lo que pensé- dijo Issei mirando con supremacía y confianza a aquel demonio.
-No te preocupes… no morirás, por lo menos no ahora. Aunque no puedo asegurar lo mismo para tus compañeros- el castaño había entendido que los problemas había que eliminarlos de raíz, y si eso implicaba asesinar… que asi sea.
Mundo Humano – Fábrica Abandonada
-Mamá!- una pequeña niña comenzó a correr hacia Aiko, que acababa de ver llegar a Akemi y Yami junto a los humanos que estuvieron presentes en la residencia Hyoudou.
-Donde estamos!?- pregunto Kyouko mirando con preocupación a Akemi.
-Este es nuestro escondite… todos aquí somos Demonios Desertores. Demonios bajo las órdenes y protección de su hijo- explico Asa acercándose a la madre de su líder omitiendo la presentación, pues sabía que algo malo estaba pasando.
-D-Demonios?- pregunto Jun mirando a todos asustada, solo pudiendo abrazar a su hija que también estaba aterrada.
-I-Issei… también es un demonio- comento Takeda que estaba siendo ayudado por Hideki a mantenerse de pie.
-Donde esta él? Está bien, verdad!? Por favor dígame qué está bien!- suplico Kyouko mostrando una gran preocupación.
-Él se quedó a confrontar a esos bastardos- respondió Yami con confianza en su portador.
-Nos ordenó que no interfiriéramos y que los protegiéramos- comento Akemi apretando sus puños por no poder ayudar.
-Muéstrenme… Por favor! Muéstrenme!- suplico la madre del castaño sujetando a Yami a la vez que lagrimas comenzaron formarse en sus ojos, formando remordimiento en la joven de ojos ámbar.
-También nos ordenó que no les mostráramos nada… lo lamento- respondió Yami mostrando algo de remordimiento
-Por favor! Por favor… te lo pido como una madre desesperada- Kyouko se afirmó a las ropas de Yami mientras poco a poco perdía fuerzas en sus piernas mientras lloraba.
-Demonios…- después de decir esas palabras Yami levanto su mano apuntando a una pared del lugar donde convoco un círculo mágico.
En aquel círculo, se podía ver que Issei estaba parado frente a los demás soldados y el que parecía ser el líder estaba detrás de él, sujetándose el brazo que le había roto el Sekiryuuttei.
-Crees que no pelearemos?!- exclamo uno de los soldados listo para pelear.
-Se perfectamente que se defenderán… de lo contrario no sería divertido- Issei mostro una sonrisa terrorífica a la vez que el aura sacra que emitía era reemplazada por un aura oscura.
-Soldados!… mueran con honor! No dejen que ese hijo de perra termine ileso!- Issei miro al líder por un momento estando molesto, solo para después ejecutarlo rápidamente con la espada que le había conseguido Kiba.
-Vaya… sí que eras un perro molesto- al volver la vista al frente vio como la lanza de uno de los soldados estaba por atravesarle el cráneo.
-Asi que si obedecerán su última orden… que noble de su parte- dijo para luego proceder a atravesar el torso de uno de los soldados con su mano izquierda.
-Lástima que solo hayan sido palabras!-
[False]
Con aquellas palabras, la armadura ligera que Ddraig creo la noche del compromiso de Rias apareció para proteger el cuerpo de Issei… o eso debió pasar. En cambio, Issei recibió un gran aumento de poder.
Pero, inconscientemente, su cuerpo empezaba a sentir el cansancio.
Este combate no iba a ser como el de la tarde. No tenía ayuda, pero tenía aún más poder. En esa ocasión logro tomarlos por sorpresa, ahora ellos estaban totalmente listos para matarlo como sea… tal y como él quería. Después de todo, no quería que fuera demasiado fácil.
-Bien… acabemos con esto!- grito el Sekiryuuttei antes de dar inicio a la pelea mostrando una sonrisa de confianza a la vez que la iris de su ojo derecho se teñía de negro.
Si bien al principio Issei jugaba con ellos con relativa facilidad. Pronto sentía como su cuerpo ya no le respondía de la misma forma, de esa forma los demonios lograron darle uno que otro golpe, que lograba disimular muy bien.
Ataques certeros y dirigidos a puntos importantes del cuerpo bastaron para controlar a algunos soldados mientras dirigía su atención a otros. Evidentemente la casa no estaba quedando en el mejor de los estados debido a esa pelea.
Uno de aquellos soldados miraba con impotencia cómo uno a uno sus compañeros iban cayendo derrotados, donde el Sekiryuuttei los torturaba un poco más. Pronto, sintió un particular aroma… gas.
Al emboscar la casa; Kyouko y Takeda estaban cocinando, este último estaba por poner a hervir una olla cuando los soldados los atacaron. Al ser tomados por sorpresa dejo la llave del gas abierta.
Cosa que le dio una idea suicida a aquel derrotado demonio. Si de todos modos iban a morir… se aseguraría de cumplir con la última orden de su fallecido líder. Herir al Sekiryuuttei lo más posible.
De manera inesperada; y aun teniendo un brazo roto, él salto hacia Issei usando la poca fuerza que le quedaba y se aferró fuertemente. Fue en ese instante que el castaño sintió el olor del gas, dándose cuenta rápidamente de las intenciones de su captor.
Al saber que era un movimiento desesperado, Issei enfureció y trato de quitarse rápidamente a aquel demonio y matarlo de una vez.
-Lograste derrotarnos… nos humillaste y torturaste! Mataste a nuestro capitán! No déjate que su muerte sea en vano!- al decir esto el demonio convoco magia de fuego que hizo que el gas hiciera ignición.
El fuego no tardo en herir a Issei, que fue empujado por la onda expansiva atravesó una de las paredes de su casa y solo se detuvo al chocar, con la parte del estómago, contra la verja al frente de la casa.
Los demonios habían muerto, pero lograron lo último que les pidió su líder. No dejar que el Sekiryuuttei se fuera ileso.
Issei trato de levantarse pero su cuerpo no le respondía, y sentía su poder desaparecer con rapidez. Al final quedó inconsciente por el gran daño que había recibido al confiar demasiado en su poder y el desgaste en su cuerpo debido al uso continuo de su Sacred Gear.
Tres Días Después – Hospital de Kuoh
Era lunes por la tarde, Kyouko y Takeda estaban en la habitación de Issei cuidándolo por si algo salía mal. Sara después de escuchar por parte de su hija que el castaño estaba gravemente herido y que lo estaban llevando al hospital decidió ayudar a los padres de este para que pudieran estar los dos con él.
No podían ocultar lo que había sucedido, la explosión alerto a los vecinos que llamaron a urgencias. Al ser demasiados testigos decidieron que lo mejor sería que los humanos se encargaran por el momento.
Issei presento muchas quemaduras por todo su cuerpo excepto en el brazo izquierdo, ya que este era de dragón y estos eran inmunes al fuego.
-Disculpen la interrupción… pero traje algo que lo ayudara- Sara había entrado a la habitación sin anunciarse.
-No debe preocuparse… no interrumpe nada- respondió Kyouko levantándose junto a Takeda ante la presencia de la matriarca Sitri.
-Estas son lágrimas de Phoenix…- explico Sara sacando dos frascos pequeños.
-Estas lagrimas curan cualquier herida en los demonios hasta cierto punto… sé que esto curara por completo las quemaduras, pero no sé hasta qué punto curara las heridas internas y en su abdomen- las lágrimas de Phoenix eran muy difíciles de conseguir, los demonios de clase alta con cierto rango podían acceder a dos de ellas por mes a menos que estén disputando un Rating Game.
Sara decidió hace tiempo que nunca recibiría las lágrimas de Phoenix, ya que no poseía sequito y no lo veía necesario. Le hubiera sido más difícil conseguir las Lágrimas, de no ser por Raizer; quien le facilito el acceso a ellas.
Ella evidentemente tuvo que contarle para que quería esas lágrimas al tercer heredero de los Phoenix, quien juro mantener el secreto por el bien de su esposa.
La líder del clan Sitri hizo que el castaño tragara una de las lágrimas. Esta se encargaría de curarlo por dentro. Y la lágrima restante la vertió en su pecho.
De manera inmediata estos objetos del clan Phoenix hicieron efecto sanando a Issei.
En segundos este comenzó a despertar. Ya se encontraba mejor y; por fin, su herida abdominal había sanado del todo. Aunque si le habían dejado cicatrices, tanto en el abdomen como en el pecho.
-D-Dónde estoy?- pregunto el castaño todavía estando confundido. Lo último que recordaba era la fuerte explosión acompañado de un fuerte dolor. Aunque pronto los recuerdos de sus actos se hicieron presentes en su cabeza.
Kyouko y Takeda rápidamente se acercaron a su hijo para abrazarlo, a la vez que sentían la preocupación dejar su ser.
-Estas en el hospital… estuviste inconsciente tres días- explico Kyouko tratando de controlar sus lágrimas de alegría provocadas al ver a su hijo completamente recuperado.
-Perdón por destruir la casa…- se disculpó el joven de cabellos castaños sintiendo remordimientos de no haber prestado atención a su olfato, dejándose llevar por la ira.
-Eso es lo de menos… lo bueno, es que volviste a salvarnos- aunque Issei estuvo feliz al oír las palabras de su madre, también sabía que si ellos pasaron por eso fue por su culpa.
Y fue ahí, donde comenzó a cuestionarse una vez más sobre si él mantenía la seguridad en su familia o si atraía el peligro.
Residencia Sitri
Sona y Tsubaki acababan de llegar de la academia, habían cancelado las actividades de Concejo Estudiantil al ser informadas por Sara de que Issei por fin había despertado.
Ya en la casa se dirigieron a sus habitaciones para ponerse algo más cómodo e ir a visitar a su amigo. Habían decidido ir caminando, no mostraban prisa además de que querían hablar de un par de temas.
-Tsubaki… te diste cuenta verdad?- Souna comenzó la conversación con su amiga apenas salir de la residencia.
-Darme cuenta de que Sona?- pregunto Tsubaki sabiendo que habían muchos temas de conversación.
-Del nuevo interés que surgió por Issei… por lo que sé, es secreto- Sona puso una actitud sería, Tsubaki se dio cuenta de esto y se preguntó el motivo de esto. No creía que eso fuera un problema muy grave.
-Si había escuchado sobre eso. Por lo que sé, las mujeres han empezado a tener un interés en él, pero no puedo decir con que intenciones. Aunque no se me ocurre algún motivo por el cual eso sea un problema- pregunto Tsubaki con mucha curiosidad por el tema.
-El problema, Tsubaki, es que las "admiradoras" de Cage son cada vez menos…- respondió Sona mirando seriamente el camino.
Solo bastaron esas palabras para que Tsubaki se diera cuanta de cuál era el problema. Pronto sería muy evidente el crecimiento en las admiradoras de Issei, y como Cage estaba perdiendo personalidad.
Había escuchado por parte de Ruruko que Issei tuvo una pequeña "discusión" con el vicepresidente del club de Artes Marciales, Ryoga Lee. El mejor amigo de Cage.
No había que ser un genio para saber que Cage trataría de desquitarse con Issei debido a sus encuentros pasados y ellas habían presenciado con asombro como su amigo estaba perdiendo el control.
-Crees que quiera hacerle daño a Issei?- pregunto Tsubaki seriamente, pues era un tema importante.
-No, estoy segura de que Issei podrá soportar todo lo que Cage le haga… pero si Issei quisiera podría hacerlo desaparecer- Souna recordó con temor aquella mirada psicópata que el castaño tenía hace tres días.
-Sí, tienes razón. Sería muy sospechoso que Issei ya estuviera totalmente recuperado. Considerando que en la escuela ya circulo el rumor de que esta herido e internado en el hospital- Souna solo asintió con pesar.
-Sabes algo sobre la profesora Hasashi y su hija? No las vi el día de hoy- pregunto Tsubaki solo queriendo cambiar de tema.
-No, ellas no se presentaron. Y eso, es algo que me preocupa… ellas estaban muy tranquilas después de que le explicáramos todo. Incluso juraron mantener el secreto- Souna tenía un mal presentimiento.
-Crees que los demonios del concejo hayan hecho algo con ellas?- Tsubaki ya estaba imaginando cosas, que temía que se hicieran realidad.
-No, Issei los mato antes de que pudieran dar alguna información. No deben saber sobre ellas- aporto Souna viendo que ya estaban cerca del hospital.
-Entonces, tienes alguna otra idea?- Tsubaki se relajó al escuchar las palabras de su Rey, al menos los demonios no estaban involucrados.
-Le pedí a Ruruko que investigara sobre el pasado de la familia Hasashi; sorprendentemente consiguió los datos muy rápido… Jun-sensei no tiene pareja y es madre soltera de Hanako. Y en el pasado, ella se relacionó con los Yakuza…- la joven de ojos heterocromaticos se mostró sorprendida.
-No se relacionó con ningún alto mando, pero si con uno de sus "matones"… Jun fue mancillada por él, el resultado de eso fue Hanako. De alguna manera logro huir hacia aquí y desapareció de su radar- resumió Souna no queriendo indagar demasiado en ello, pues no es algo lindo.
-Entonces?…- Tsubaki temía lo que su Rey diría ahora.
-No lo sé… por eso mande a mi familiar a vigilarlas. Por ahora no me ha dado ningún dato sospechoso- la joven de ojos bicolor estaba preocupada. Pero ahora quería llegar y ver como se encontraba su amigo.
-Parece que el "Trío Pervertido" era algo más que solo eso, después de todo desde su disolución muchas cosas empiezan a ser más evidentes- comento la joven de lentes azules reflexionando un poco sobre el pasado.
-Asi parece, desde su disolución salen a relucir muchas cosas. La historia de Jun-sensei es una de ellas. Si tan solo lo hubiese sabido antes… - dijo Souna estando algo triste al recién saber que en su escuela hay esa clase de historias.
-También debemos hacer algo con el acoso en la escuela. Hemos estado recibiendo muchas notas de observaciones de profesores y notas anónimas de los alumnos- comento Tsubaki cambiando de tema.
-Debería considerar la idea que tuvo Rias esa vez?- soltó Souna sin querer al estar pensando en voz alta.
-Qué idea?- con esas palabras la joven de ojos violetas fue consciente de lo que dijo, avergonzándose un poco de eso.
-B-Bueno… en los animes y mangas que he visto y leído con Rias, en muchos de ellos hay una sección o club en la escuela que puede vigilar y evitar esas acciones durante la actividad de los clubes. Rias sugirió que ella se encargaría de eso, pero yo me negué- dijo Souna un poco avergonzada de haber dicho eso, pues… solo lo había visto ahí, no en otro lado. Allí el motivo por el cual no se lo había permitido a Rias.
-Cuéntame más, Souna… tal vez sea lo que necesitamos- pregunto Tsubaki muy interesada por el tema que su amiga había puesto en escena.
-Se llama Comité Disciplinario, una cualidad interesante es pueden usar la fuerza solo si es necesario- la joven de cortos cabellos explico un poco más las facultades que poseía esa sección.
-Tiene un buen nombre ya que busca mantener la disciplina. Cuéntame un poco más- pidió Tsubaki mostrándose un poco entusiasmada.
-Deberíamos preguntarle a Rias… ella es quien sabe mucho más de esto que yo- se sinceró Souna sabiendo que la joven de cabellos carmesí sabría mucho más de esto que ella.
Hospital de la Ciudad Kuoh
-Bien, logre "convencer" al doctor de que tu recuperación fue milagrosa… saldrás de aquí el miércoles o a más tardar el viernes- comento Sara al entrar a la habitación de Issei.
Aunque este no le prestó atención, solo miraba en silencio por la ventana mientras mantenía una expresión seria. Sus padres habían bajado a merendar junto con Akemi y Yami, dejándolo solo en la habitación de hospital.
-Ahhh… se lo que piensas, pero no debes pensar demasiado en eso. Si tus padres están bien, es porque tú fuiste a salvarlos- dijo Sara estando consciente de que el joven Sekiryuuttei había comenzado a cuestionarse ciertas cosas.
-No pienso en eso. Sé que soy la causa de que mis seres queridos se vean afectados y lastimados por mis enemigos. Lo que me molesta… es lo que paso ese día- esas palabras llamaron la atención de Sara.
-Perdí el control, me centre en disfrutar su sufrimiento a pesar de que si lo alargaba más perdería… quería verlos sufrir de la peor forma posible- Issei hablaba con un tono de voz cargado de ira y lamento.
-Quería que sufrieran porque lo que le habían hecho ver a Akane, por lo que le hicieron a mis padres… a Jun-sensei. No era yo… era alguien más. Se apodero de mí. O tal vez si era yo… siendo influenciado por el rencor de mi pasado. No puedo dejar que vuelva a suceder- al decir esto, el castaño se dio la vuelta para ver a Sara a los ojos.
-Por culpa de ese sentimiento no fui capaz de darme cuenta del ambiente que me rodeaba, la explosión fue culpa mía. No pensaba ni siquiera en la seguridad de mi familia- Sara solo se mantuvo en silencio escuchando atentamente las palabras del Sekiryuuttei.
-Sara… si vuelve a suceder lo mismo. Haz todo lo que puedas para detenerme… todo- al escuchar la forma en la que fue llamada, la matriarca Sitri supo que Issei le estaba dando una orden como Sekiryuuttei.
-Bien… hare todo lo que pueda Sekiryuuttei, de eso no tenga dudas. Lo dejare solo para que pueda pensar- dijo Sara antes de salir de la habitación ante la mirada de Issei. Ella también tenía cosas que pensar.
-Asa!- ante su llamado, la mencionada apareció mediante un círculo mágico.
-Sí, Issei-sama?- apenas al aparecer, la pelinegra hizo una reverencia estilo caballero.
-Siéntate, quiero que me cuentes como están los demás y si necesitan ayuda- el todo de voz del castaño disminuyo a medida que se tranquilizaba y relajaba sus ideas.
-Oh!… ehm… claro. Bueno, en primer lugar hemos estado recibiendo a más demonios desertores. Al parecer se ha esparcido el rumor de que ahora estamos bajo tu protección- comento Asa mostrando preocupación en sus palabras y estando un poco más relajada.
-Deberían tener cuidado con las personas a las que aceptan… si los demonios Desertores de otros lados saben que están bajo mi protección. Entonces es cuestión de tiempo para que algún líder de clan decida venir por uno de ustedes y yo todavía no soy lo suficientemente fuerte… por lo menos no de manera consciente- aconsejo Issei sabiendo el peligro al que se exponen los demonios bajo su cuidado.
-Tiene razón, Issei-sama. Tendremos más cuidado- aseguro la pelinegra tomando conciencia de eso.
-Ya me encuentro totalmente recuperado, asi que ahora si podremos aumentar el ritmo del entrenamiento- comento el castaño cambiando su tono de voz, para que la conversación sea un poco más amena.
-Entendido, entonces comenzare a planear un entrenamiento más estricto- respondió Asa mostrando una pequeña sonrisa.
-Bien… antes de que sigamos, tengo una misión para Hajime y para ti- Issei volvió a ponerse serio con esas palabras.
-Quiero que vigilen a Hanako y Jun Hasashi desde lejos. Avísenme de cualquier anormalidad que noten. Tengo un mal presentimiento- ordeno el castaño, mostrando un rostro de preocupación.
-Como usted ordene Issei-sama- respondió Asa aceptando la misión.
-Bien… sigamos- dijo el castaño continuando con la conversación pero con un tema distinto.
Afuera de la habitación estaban Sara, Souna y Tsubaki tratando de escuchar toda la conversación entre el castaño y una de sus "lideres".
-De que estarán hablando?- pregunto Souna en un susurro tratando de concentrarse en escuchar algo.
-Creo que también está preocupado por Jun-sensei- respondió Tsubaki con lo poco que había logrado escuchar.
-Sabía que Issei defendía a los demonios Desertores, pero nunca imagine que ya habría elegido a sus líderes- dijo Sara mostrando su erróneo pensamiento.
-A mí me gustaría saber porque están tratando de espiar a mi hijo…pervertidas- dijo Kyouko que había llegado junto a Takeda, Akemi y Yami. Hikaru y Akane estaban más atrás, la pequeña traía un paquete con dulces que compartiría con Issei.
Ante esas palabras, inmediatamente las tres pelinegras se separaron de la puerta mostrándose avergonzadas de haber sido atrapadas.
-S-Solo… ah!- las tres cayeron al suelo cuando Issei abrió la puerta donde ellas se apoyaban.
-Sabía que me estarían espiando… no es la primera vez que lo hacen, verdad?- aquellas últimas palabras fueron soltadas con un tono de burla acompañadas de una sonrisa divertida por parte del castaño.
-N-Nunca hicimos algo asi!- dijo Souna levantándose estando muy sonrojada. Por respuesta solo recibió una mirada que decía "no te creo"
-Bien… pasen, después de todo tengo que estar aquí hasta el miércoles o viernes. Asi que, porque no me cuentan cómo fue su día? Por lo menos hasta que el horario de visita acabe- Issei parecía no estar molesto, y era algo que las tres pelinegras agradecían. La pequeña presente, corrió hacia el castaño para estar cerca de él.
Horas más tarde – 10 pm – Ciudad Kuoh
-En verdad nos pidió que investigáramos esta casa? Llevamos horas aquí y no ha pasado nada…- se quejó Hajime mirando el cielo pensando que en todo ese tiempo podría haber jugado con su hija.
-Lo sé, pero si Issei-sama nos lo pidió será por algo… aunque no ha habido nada raro desde que llegamos- Asa comenzó a pensar de la misma manera que su marido, cuestionando las ordenes de su protector.
-Lo ves? Que cosa mala podría sucederles a una profesora y su hija?- se preguntó Hajime tratando de comprender las razones de Issei.
-Un momento… profesora? Eso es!- al parecer la pelinegra tenía una idea sobre que estaría mal en el lugar.
-Jun es profesora, y su hija es alumna… ninguna de las dos salió o entro de la casa en todo el tiempo que estuvimos aquí. Eso no te parece raro?- Hajime inmediatamente miro la casa que estaban vigilando con preocupación, y justo en ese momento llego una camioneta negra con las luces apagadas.
De inmediato unos hombres salieron de la casa mientras escoltaban a Jun y Hanako, y se subieron a la camioneta que rápidamente se puso en marcha.
-Maldita sea… tu síguelas yo iré a alertar al Sekiryuuttei!- ordeno Asa invocando un círculo mágico.
Hospital de la Ciudad Kuoh
Issei se encontraba mirando por la ventana mientras escuchaba música y trataba de no pensar en nada.
Yami se encontraba con él, Akemi había ido con los padres del castaño, Hikaru y Akane al hotel donde se hospedaban; hasta que su casa sea reparada, para protegerlos en caso de algún ataque sorpresa.
Ella jugaba con una pequeña pelota haciéndola rebotar en la pared y atraparla. La verdad era que tenía mucho sueño pero no quería sacarle el ojo de encima a su portador por si se le ocurría escapársele.
-Sabes… he estado pensado- Issei comenzó a hablar mientras seguía mirando las estrellas.
-En mis errores, en la seguridad de mi familia… y en como alejarme de lo sobrenatural de una buena vez…- aquellas palabras preocuparon a Yami, ya que ella pertenecía al mundo sobrenatural y temía que fuera a abandonarla. Aunque decidió terminar de escuchar.
-No puedo cambiar mi pasado, no puedo borrar mis errores… pero si puedo tratar de aprender de ellos y corregirlos. No siempre voy a poder proteger a mi familia, asi que tengo que buscar otras maneras… Y ya no puedo alejarme de lo sobrenatural, porque ahora comprendo que pertenezco a ese mundo y tal vez siempre debí pertenecer a él- Aquellas palabras tranquilizaron a Yami, pues significaba que no las abandonaría junto a su hermana.
-Y cómo te diste cuenta que siempre debiste pertenecer a lo sobrenatural?- pregunto la joven de ojos ámbar sintiendo curiosidad.
-Porque tengo a Ddraig, a Akemi… y a ti- respondió Issei mostrando una sonrisa que sonrojo a Yami.
-Si yo era el destinado a portarte, si mi Rey no me salvaba de morir, los dioses Dragones lo hubieran hecho… y te hubiera conocido de otra manera. Aunque claro, no sé si podrías tomar tu forma humana- continuo Issei explicando lo que había estado pensando.
-Ya veo… me alegra que pienses asi- al estar solos, Yami podía ser un poco más sincera sobre sus sentimientos.
Interrumpiendo la charla, un círculo mágico apareció en medio de la habitación. De él, salió Asa que se mostraba muy preocupada.
-Asa, que sucede?- Issei también se preocupó al ver la expresión de la mujer pelinegra.
-Tenía razón, Issei-sama… ellas están en peligro, se la están llevando fuera de la ciudad. Hajime las está siguiendo- Issei le había pedido a Ruruko investigar sobre Jun y Hanako en secreto y por esa razón es que sabía todo lo importante sobre ellas.
Por esto es que sabía que algo malo podría sucederles a esas dos tarde o temprano y la razón por la que siempre mantenía su casa vigilada mediante un hechizo.
Al quedar él inconsciente y estando sin el suficiente poder demoniaco, la barrera cayó dejando desprotegidas a ambas mujeres.
-Bien, vamos Yami!- Sin perder tiempo el castaño salió por la ventana y comenzó a correr por encima de los edificios usando sus habilidades demoniacas para esto mientras Asa lo seguía a vuelo. Estaba usando su máxima velocidad para no dejar que se alejaran demasiado de la ciudad.
-Hajime!… Informa!- Issei ya había llegado a la casa de Hanako, y estaba investigando dentro para confirmar sus sospechas.
-Están saliendo de la ciudad por el norte, parece que se dirigen al bosque… supongo que quieren una huida silenciosa- informo el demonio de cabello azul.
-Pues no la tendrán… no quiero que intervengas hasta que yo llegue, pero puedes hacer algo para detenerlos?- pregunto Issei comenzando a dirigirse al lugar.
-Creo que si… tal vez pueda cortar un árbol y hacer que caiga en medio del camino, eso le ganara algo de tiempo, Issei-sama- sugirió Hajime sabiendo que sería una buena idea.
-Es perfecto, cuando termines… espérame cerca- ordeno Issei estando a mitad de camino.
-Entendido-
[Qué planeas compañero?] Pregunto Ddraig sabiendo que en la mente de Issei paso fugazmente la idea de matar a los secuestradores.
-No lo sé… todo lo que he reflexionado hasta el momento ha sido con tu ayuda. Pero debemos aceptar que los problemas deben ser cortados de raíz. Si los dejo vivir… volverán- Issei podía ver el vehículo detenido a lo lejos gracias a su visión aumentada como demonio.
[No voy a reprocharte eso compañero, siempre es mejor cortar los problemas de raíz… pero la verdadera pregunta aquí es, es la única manera?] Ddraig habló con un tono serio.
-A que te refieres?- pregunto Issei deteniendo su andar en seco.
[Asa, verdad?] La demonio se sintió intimidada cuando escucho la voz de Ddraig dirigirse a ella.
-S-Si-
[Conoces algún hechizo de lavado de memoria?] Al escuchar esas palabras, Issei recordó lo que su ama le había dicho hace mucho tiempo. Borrarles la mente a los humanos estaba prohibido a menos que sea totalmente necesario.
-Sí, nos lo enseñaron por si algún contrato demoniaco salía mal. Pero hay una posibilidad de que su mente sea dañada y sus otros recuerdos sean alterados- explico Asa, teniendo una idea del plan del Dragón Celestial.
-Ya entendí Ddraig… no hay tiempo para que me lo enseñes. Podrías aplicarlo sobre todos ellos menos en Jun y Hanako?- pregunto Issei mirando a Asa.
-Sí, no será problema. Solo necesito que los distraiga un momento, Hajime me ayudara a aplicar el hechizo más rápido- respondió la mujer mostrando determinación.
-Búscalo, yo te creare la distracción… y gracias- dijo Issei antes de seguir con su camino hacia el bosque.
Bosque de Kuoh
Varios de los captores habían bajado a ver el motivo por el cual aquel árbol había caído, pues cuando pasaron antes por allí eso no estaba.
Pronto escucharon un fuerte ruido provenir de sus espaldas. Al voltear pudieron ver arriba del vehículo una silueta que les infundía terror.
No podían ver claramente que era pero aquellos ojos que los miraban con un furioso color esmeralda, los hacían temblar.
-Q-Quien eres tú?- dijo uno de los matones tratando de buscar el arma que tenía encima deteniéndose al ver como aquella silueta cubría de fuego su propia mano.
-En verdad piensas que con eso me harás daño?- el ver a Issei de esa manera era algo nuevo para ellos. Nunca se habían topado con esa clase de "seres" y no sabían cómo proceder frente a él.
-Que es lo que quieres de nosotros?- parecía ser que solo uno de los humanos presentes mantenía la calma y pudo preguntar esto.
-Miren nada más que tenemos aquí… Kazama Namasaki, uno de los tantos perros fieles de Yakuza. Aunque claro, ahora estas actuando solo- el humano se asombró un poco al ser reconocido, después de todo había sido declarado muerto hace ya muchos años.
-Veo que volviste a buscar… a personas a las que lastimaste- con eso dicho, Kazama había entendido porque ese "demonio" estaba allí.
-No es algo en lo que debas entrometerte, Demonio!- respondió Kazama tratando de mantener la compostura.
-Claro que es algo en lo que debo entrometerme… después de todo, están bajo mi protección-
-Puedes quedarte con la puta mujerzuela si quieres! Pero la mocosa es mi hija! No tienes derecho sobre ella!- Kazama, encolerizado, grito esto tratando de persuadir a aquel ser presente.
-No es algo que esté dispuesto a negociar… menos al escuchar cómo las llamaste- Issei sabía que aquel hombre tenía problemas para controlar su ira, pero nunca pensó que sería tan evidente y a la vez tan explosivo.
Kazama por su parte saco su arma y disparo en dirección a Issei hasta vaciar el cargador. Quedando sorprendido de que ninguna bala lo haya siquiera tocado.
-Sabes que es lo más triste de una persona como tú?… Es que cuando se pierde en su odio, nunca le presta atención a lo demás. Je… supongo que en parte, soy como tú- después de decir esto con un tono burlón, aquella figura del castaño se disolvió dejando ver que solo era una ilusión.
Al ser consiente una vez más de su alrededor, Kazama presencio como cada uno de los hombres que lo acompañaban yacían en el suelo inconscientes. O al menos, eso es lo que parecía.
-Qu… !?- Asa apareció detrás de él, tocando su nuca dejándolo inconsciente.
-Ahora… Sekiryuuttei-sama, que es lo que debo borrar?- pregunto Asa.
-Todo lo que tenga que ver con ellas dos…- ordeno simplemente el castaño, mientras se dirigía al vehículo encontrándose con Jun y Hanako, que estaban atadas y amordazadas.
-Demorara un tiempo- declaro Hajime, pensando que Issei se marcharía.
-Aquí esperare- respondió el castaño procediendo a liberar a las mujeres dentro del vehículo.
-Issei!- Hanako y Jun gritaron eso mientras saltaban a abrazar al castaño, derramando lagrimas mientras se aferraban a su ropa.
-Perdón por haber tardado- respondió Issei tratando de calmar a las mujeres. Que se aferraron más a él, cuando este trato de separarse.
-Ya está hecho, Issei-sama- Asa notifico esto junto a su marido.
-Bien, Hajime, ayúdame a colocarlos dentro del auto. Asa, ve a comprar varias botellas de alcohol- Ordeno Issei separándose de Jun y Hanako, para luego tomar a uno de los matones y meterlo en el auto.
La idea era simple, dejarlos en el auto inconscientes junto a varias botellas de alcohol vacías, no sin antes esparcir algo de ello dentro del vehículo.
-Volvamos con los Sitri… ellos las cuidaran- dijo Issei con la intención de meterse en el bosque, mientras era seguido de cerca por las dos humanas que acababa de liberar.
-Gracias por lo que hicieron, Asa… Hajime. Y perdónenme por molestarlos- se disculpó el castaño ante los otros demonios presentes.
-No fue nada, Issei-sama…-
-Si… nunca volveré a dudar de usted- respondieron Asa y Hajime respectivamente.
-Pueden retirarse, yo me encargo desde aquí- pidió el castaño de manera tranquila, mostrando una sonrisa de agradecimiento.
-Que descanse bien- se despidieron Asa y Hajime antes de desaparecer mediante un círculo mágico.
Luego de ello, Issei siguió con su camino manteniéndose en silencio mientras era seguido por Jun, Hanako y Yami. La razón de su silencio, es que estaban cerca de la vieja iglesia.
-Vengan… iremos más rápido- las mujeres detrás de él, se acercaron rápidamente. Una vez cerca, el castaño convoco un círculo mágico que los llevaría a la residencia Sitri.
Ya allí, Jun y Hanako se sintieron más tranquilas. Ya estaban en un lugar familiar.
-Issei-sempai?- Ruruko hablo bajando las escaleras con rapidez, estaba preocupada por su sempai después de todo lo que le contaron.
-Hola, Ruruko- saludo Issei simplemente.
-Hanako! Porque no fuiste hoy a la escuela?- al razonar un poco el por qué su amiga y su madre venían con el Sekiryuuttei, entendió que algo malo había pasado.
-Ellas te lo contaran, supongo. Donde esta Sara-sama?- pregunto Issei que no sentía el aura de la matriarca Sitri en ningún lugar de la casa.
-Sara-sama se fue a visitar a sus padres- contó Ruruko el porqué de la ausencia de la dueña de casa.
-Ya veo… supongo que estas cuidando a Grayfia- comento el castaño.
-No, ya estaba por irme. Grayfia-sama, acaba de salir con Sona-Kaichou y Tsubaki-Fuku Kaichou.
-Oh… ya veo. Me podrías hacer un favor?- consulto Issei no queriendo entrometerse si Ruruko decidía irse.
-Por supuesto, Issei-sempai- respondió la joven castaña, ya teniendo una idea de la petición del castaño.
-Cuídalas por mí- dijo Issei teniendo la intención de retirarse. No sin antes recibir una afirmación de parte de la Peón Sitri.
-Issei!- pero Jun detuvo su marcha.
-Gracias… de todo corazón- la profesora expreso su agradecimiento, aunque sabía que posiblemente eso no bastaría.
-No se preocupe, tratare de cuidarlas aún mejor- fue lo único que dijo el castaño antes de desaparecer mediante un círculo mágico, y aparecer en su habitación de hospital.
Issei se sentó en la silla que había al costado de su cama y se quedó en silencio mirando a la nada, mientras volvía a escuchar música tratando de calmar su mente. Yami, por su parte, se sentó en la cama a seguir jugando con la pelota de hace rato. Esperando a que su portador tuviera sueño y poder dormir.
Después de varios minutos asi, la joven comenzó a sentirse agotada y monótona. Sí, le agradaba el silencio, pero sentía que pronto se dormiría si seguía asi.
-Tengo una pregunta…- soltó Yami queriendo mantenerse despierta.
-Tu nos contaste que el Sacred Gear de Asia podía curar cualquier herida, si se lo devolviste… porque no se curó ella misma y luego te curo a ti?- era una buena pregunta por parte de Yami. Y era una pregunta, que no era difícil de responder para el castaño.
-Veras… Cuando estaba con mi Rey, aprendí mucho sobre cómo funcionaban los Sacred Gear con propósito de saber cómo activar el de Asia- comenzó Issei bajando la mirada y comenzando a mirar sus manos.
-Los Sacred Gear que posean humanos normales, que no tengan seres dentro de sí, necesitan energía para activarse, para que funcionen. Algunos si te dan más poder, como los Twice Critical que aumenta la resistencia y fuerza física al doble. Aunque luego, el cuerpo es quien paga ese desgaste- continuo el castaño no sabiendo bien cómo explicarlo.
-Asia usaba su energía para curar a los demás. Cada vez que curaba se cansaba, cuando me curaba a mi… siempre quedaba agotada- revelo el castaño explicando básicamente el funcionamiento de algunos Sacred Gear.
-Ella estaba muy agotada después de que le arrancaran el Sacred Gear. Supongo… que me dio su Sacred Gear con la esperanza, de que yo lograra salvarnos…- el tema de conversación que Yami quería no estaba saliendo como esperaba. Sentía, que lo había estropeado todo.
-Pero no pude hacerlo… no pude salvarla- después de esas palabras, la habitación volvió a quedar en silencio.
-P-Perdón…- Yami se sentía terrible al hacerle recordar algo doloroso a Issei.
-Está bien… supongo que tengo que hacerme a la idea de que no puedo salvar a todos. Debo aceptar, que no puedo hacerlo todo- Issei no estaba enojado con la joven, aunque; a diferencia de antes, si se escuchaba muy triste.
-Deberías dormir… deberíamos dormir- fue lo último que se oyó esa noche en aquella habitación.
Comentarios:
Dark Knight Discord: muchas gracias por leer el capítulo, y gracias por si lees este a pesar de todo el tiempo que paso. Un saludo y lamento la tardanza.
AeroSmith 21: muchas gracias y a pesar de que quería tomarme el tiempo para actualizar, nunca pensé que me tomaría tanto. Lo lamento. Con lo de Kokabiel si esforcé en mejorarlo, porque sentía yo que en la historia anterior había quedado muy vacío. Y muchas gracias si lees esto después de tanto tiempo.
: muchísimas gracias y bueno, gracias si lees este cap.
AlejoUwU: gracias, y es algo que pienso hacer. Ya que en esta historia Issei y Rias tienen más interacción entre ellos. Muchas gracias por si lees esto, después de tanto tiempo.
Elian Moreno: si han pasado 84 años, sorry. Aunque no es el tiempo más largo que me he tardado en actualizar… no estoy orgullosa de eso.
Si se vale fangirlear y lo de huir, probablemente me lo haya tomado demasiado literal, sorry.
Muchas gracias, y si tú eres olvidadizo imagínate yo. Tengo que recurrir a los capítulos anteriores para no dejar ningún cabo suelto, o al menos la mayoría. Hasta me olvide de actualizar xd (broma)
Lamento haberte dejado picado, y sobre lo de no tardar tanto el leer… me arrepiento mucho por no actualizarlo hace tiempo pero… pasaron cosas. Gracias por tus deseos pero a pesar de que hice todo por cuidarme. No fue suficiente, lo lamento. Tú no me imites, espero que estés bien y que hayas cuidado mejor que yo.
PD actual: ahora si podemos decir que han pasado 84 años :v
relámpago x: no es un resumen. Cambie muchas cosas, por ejemplo la relación de Rias con Issei. Pero bueno, cada quien lo asume como quiere.
Bien hasta aquí son los comentarios que los respondí en su día antes de que pasara tanto tiempo. Y los dos que quedan... no se sorprendan por el cambio súbito de las respuestas.
Kurozen22: gracias por leer la historia y si te sigue interesando espero no decepcionarte. Lastimosamente ya no se si esperas ansioso el capitulo de ahora.
Cesar Fonseca: perdón por haber tardado casi.. 8 meses? Pero lo bueno es que voy a tratar de mantenerme con un capitulo mínimo cada dos meses. Si se puede antes se hará antes. Espero que te siga interesando la historia.
Bueno, he vuelto. Lamento mi ausencia de un año y varios meses, pero ps. Siendo sincera no tenía ganas de escribir, además de que me vicie a LoL y el estudio tampoco ayudaba.
Si leen esto, gracias por estar al pendiente después de un año. Y seguramente ya no tendré la constancia de antes. A lo sumo un capitulo cada dos meses. Eso si, va a haber un capitulo más o dos, va a depender, antes de fin de año aunque un capitulo seguro sale antes de finalizar el 2021. Y nada más, eso.
Cuídense, los quiero mucho y hasta otro capítulo... que espero que sea lo mas pronto posible.
EmiLiz15
