CAPITULO 55
"PRIMERO THEODORE"
Abrió los ojos y parpadeó mucho porque estaban resecos. Las pruebas simulacro de los E.X.T.A.S.I.S. para el próximo año fueron muy agotadoras. Por inercia estiró una de sus manos…. buscando. Y como no encontró a nadie durmiendo a su lado, se sentó rápidamente entre los suaves cojines.
Miró alrededor de aquella sala y buscó con la mirada a Theodore, pero no lo encontró por ningún lado. Miró hacia el extremo donde estaba el baño y supuso que estaba allí. Bostezo y se desperezó, era Domingo por la mañana, por la hora seguramente apenas había amanecido, así que no tenía energías para hacer otra cosa que dormir. Volvió a acostarse y sonrió para sí misma pensando en lo que estaba haciendo: dormir fuera de su torre. Era la tercera vez que lo hacía, pero a diferencia de las anteriores… bueno, esta vez solamente habían dormido. Ambos habían estado tan cansados que apenas y tocaron los cojines el cansancio mental los venció.
Aunque fue Theodore el primero en quedarse dormido, Hermione no demoró en dormirse también, pero más que nada por el hecho de verse atrapada por sus brazos y siendo hipnotizada con su respiración lenta. Él solía decir que acostumbraba hablar dormido, pero esa fue la primera vez que lo oyó.
Dijo cosas inentendibles, pero ella alcanzó a entender que hablaba de prometer algo y la acercaba más hacia él, prácticamente aferrándose a ella con los brazos tensos y después calmandose y acurrucándose contra su cuello más y más cuando ella le susurraba o le acariciaba el cabello. Ante el recuerdo, Hermione ocultó su cara en la almohada. Eso fue algo tan adorable que hizo que sintiera mariposas en el estómago.
La puerta del baño se abrió entonces y de allí salió Theodore secando su cara con una toalla que colgaba de su cuello y con la otra sujetando un vaso de agua. Lo más importante, no traía puesta la camiseta.
—Hola —dijo él, dándose cuenta de que ella estaba despierta.
—Hola —contestó ella con la voz muy bajita.
Él se acercó mientras le daba un sorbo al agua que traía en la mano, luego se sentó cerca de ella y le ofreció el vaso. Eso se sintió un poco raro, pues era el mismo vaso y casi nadie compartía de ese modo... pero ella lo aceptó sin vacilar y se bebió toda el agua.
Theodore se estiró a donde estaba su camisa.
Pero entonces, ella lo detuvo.
Hermione nunca se había detenido mucho a apreciar el cuerpo del chico y esta vez lo hizo porque algo le llamó la atención: La cicatriz en un costado de su estómago.
Esa herida había sido hecha con un objeto maldito que impedía que se curara y sangraba todo el tiempo, un corte que no sanó como una fina línea (esa era la forma de las cicatrices que tenía por todo su brazo derecho) si no como si fuera una gran quemadura que destacaba en su piel por el tono rosáceo que tenía. Theodore le dijo que esa herida había sido más difícil de tratar que la maldición de su brazo derecho; luego de muchos intentos y visitas a todo tipo de sanadores y rompedores de maldiciones ese había sido el mejor resultado. Hermione solo podía imaginar cómo habría sido el dolor.
Ella llevó su mano a la cicatriz y la rozó con las yemas de los dedos, era algo rugosa, muy diferente a la suave piel de su estómago. Un poco más a la derecha y un poco más arriba, se encontró con el artículo del que Theodore no se desprendía jamás. El rústico anillo que colgaba de una cadena en su cuello. Él no se lo quitaba nunca… o casi nunca, pues la única vez que vio que lo hizo fue cuando se lo tendió a ella cuando fueron a la casa del oeste, incluso él le había pedido ponérselo para mostrarle su magia...
Ella entonces tocó el anillo también; era frío y pesado, pero con mucha historia. Un objeto de leyenda, una reliquia de su familia, envuelto en magia antigua, magia que lo protegía. Ahora también sabía eso.
Al levantar la mirada se encontró con algo increíble. Theodore la estaba mirando con una expresión nueva, los labios entreabiertos y una mirada intensa, su respiración irregular. A contraluz, su rostro se estaba tornando en un tono de rojo muy suave... casi rosa.
Hermione, mientras se ponía rosa también, pensó... Que él también podía hacer ese tipo de expresiones.
Él le tomó las manos e hizo que las pusiera sobre sus hombros, acercó su rostro al suyo, pero en lugar de besarla en la boca como esperaba, lo hizo en su mejilla y sin despegarlos de su piel bajó hacia su cuello lentamente. Ella, perdida entre las sensaciones, solo sintió cuando su cabeza tocó los cojines y él se dedicaba a besarle la clavícula, succionando su piel.
"Tendré moretones de nuevo" pensó mientras miraba al techo y llevaba sus manos al cabello de Theodore y enredaba fácilmente sus dedos entre los algo largos y ligeros rizos. Con una sonrisa, cerró los ojos y recordó que él le había pedido que le ayude a cortarse el cabello ese día.
Los besos cálidos pasaron al otro lado de su cuello y pronto sus manos fueron retiradas para ser tendidas hacia arriba y así poder deslizar con facilidad la camiseta que traía puesta. Ella lo permitió sin queja alguna, no podría aunque quisiera, pues los besos estaban llegando a su estómago y eso le gustó demasiado, tanto que la hizo sonreír: Cosquillas que el frío anillo arrastrándose por su piel le provocaba.
Ella estiró las manos y lo sujetó por los hombros para tirar de él, quería besarlo. Él se resistió en medio de una risa, pero finalmente cedió, aunque se quedó más tiempo besándole el cuello y cuando ella lo besó también del mismo modo, lo suficientemente fuerte para dejarle marcas, él se volvió a reír. Pronto, ella adivinó que iba a bajar de nuevo a su estómago así que lo atrapó por la cintura con las piernas y tomó su rostro con las manos para guiarlo a su rostro lentamente.
Él la miró con los ojos entrecerrados, su cabello cayendo sobre su frente y una sonrisa en la cara. Ella le sonrió de vuelta y cerró los ojos, esperando, sintiendo como su respiración cálida le acariciaba las mejillas.
"Lento, un beso lento. El mejor de todos"
Pero el beso nunca llegó. Él se apartó tan rápido y bruscamente de ella que sintió como si le hubieran echado un balde de agua fría encima. Se incorporó asustada y se encontró con Theodore sujetándose la cabeza con una mano y con la otra presionando con fuerza el pecho a la altura del corazón.
—Duele —fue lo único que dijo en medio de un jadeo.
Tan rápido como fue posible, ella se vistió y ayudó a Theodore también a hacerlo, poniéndose las capas encima de la ropa de dormir. Salieron de la sala rápidamente y aunque él se resistió a que ella lo ayudara, lo convenció diciendo que irían usando la capa negra.
Ambos cubiertos por la magia de ese artefacto, Hermione lo ayudó a bajar por todas las tediosas escaleras pues parecía que por el dolor Theodore apenas podía mantenerse en pie; sin embargo, en la planta baja comenzaron a discutir.
Theodore insistía en ir a la mazmorra y ver a Snape.
Hermione insistía en que lo mejor era ir primero a la enfermería.
—Esto no es algo que la señora Pomfrey pueda arreglar. —dijo aún sujetándose el pecho, soltándose de ella y saliendo de debajo de la capa, apoyándose contra una pared, sudor resbalando de su frente.
—¿Y Snape si? —replicó ella quitándose la capa de encima y sujetándola debajo del brazo.
—Si. Solo necesito… mierda. —masculló antes de sujetarse la cabeza de nuevo— maldición. ¿Qué demonios están haciendo...?
—¿Qué? —le cuestiono alarmada, intentando acercarse— ¿Alguien te está haciendo esto?
—Tienes que irte. —murmuró él, los dientes apretados, seguramente resistiendo dolor de nuevo— Regresa a tu torre. Puedo llegar a Snape desde aquí.
Ella resopló con indignación— No. No voy a irme y dejarte en ese estado.
—Hermione…
—Vamos a la enfermería. —dijo suplicante— Por favor, déjame llevarte allí.
—¿Qué está pasando aquí?
Hermione se dio vuelta al instante y se encontró frente a frente con la profesora McGonagall. Volvió la mirada hacia Theodore y de nuevo hacia la profesora, la mente en blanco sin poder pensar en qué contestar.
—Buenos días, Profesora. —murmuró Theodore adelantándose, aún apoyado contra la pared y con rostro de dolor— He tenido un contratiempo y su prefecta me estaba dando una mano.
La profesora miró de Hermione a Theodore, especialmente a él le miró con desconfianza— ¿Necesita ir a la enfermería, Señor Nott?
—No —dijo de inmediato.
—A mi me parece que sí.
—A mi me parece que el único que sabe que es lo que necesito soy yo.
—¡Señor Nott! —replicó la bruja.
—Profesora. —masculló— Prefecta. —dijo mirando a Hermione— No necesito a la enfermera de la escuela, necesito al profesor Snape.
—¿Qué está pasando aquí? —dijo una voz grave a sus espaldas.
Como si hubiera sido invocado, con la capa revoloteando a sus espaldas, el profesor Snape apareció subiendo por el pasillo que conducía a las mazmorras.
Hermione apretó los dientes mientras Theodore se salía con la suya sin más rodeos ni explicaciones. La profesora McGonagall intentó insistir con la visita a la enfermería, pero Snape se negó luego de darle una mirada a Theodore y que este solamente negara lenta y disimuladamente con la cabeza. La profesora se sulfuró, era muy obvia; Hermione también, pero aunque le lanzó una mirada de incredulidad a Snape y otra consternada a Theodore, este siquiera la miró y echó a andar a duras penas siguiendo a Snape.
—¿Dónde estaba exactamente el Señor Nott cuando lo encontraste? —preguntó la profesora una vez los dos magos se alejaron.
Hermione sintió el sudor correr por su espalda— Iba a la biblioteca y lo encontré en las escaleras.
—¿Que piso?
—Aquí mismo —dijo rápidamente. Bajaron con la capa puesta, las pinturas mágicas podrían desmentirla si decía otra cosa.
—¿Parecía que venía de algún lugar? ¿Subía o bajaba? ¿No parecía sospechoso? —preguntó con más ahínco, la desconfianza implícita en sus palabras.
—No lo sé. —murmuró ella, quizá un poco a la defensiva— Tal vez también iba a la biblioteca.
La profesora hizo una mueca imperceptible, pero una mueca al fin y al cabo. Ella no preguntó nada más y le recomendó no saltarse el desayuno. Ni una pregunta más, nada que asomara siquiera a la intención de que tuviera un poco de preocupación por un alumno que a todas luces no estaba bien. La cara de desconfianza con la que la profesora miró el camino por donde se fué Theodore se le quedó en la cabeza mientras subía las escaleras. Desconfianza… pero ni una gota de preocupación.
Cuando llegó a su habitación, Lavender salía del baño en medio de un bostezo.
— ¿Vas a ir a Hogsmeade? —preguntó.
—No lo sé —contestó ella sin energías.
—¿Y entonces para qué es esa cosa enorme?
Recién entonces se dio cuenta de que se había quedado con la capa de Theodore.
Star había salido de la escuela el sábado para revisiones usuales de la primera línea, generalmente nunca pasaba nada grave, pero ese Domingo fue diferente.
Esa madrugada recibieron una llamada de auxilio del segundo a cargo, Archer Xavier, solo por eso se saltaron el protocolo y salieron de inmediato sin preguntar nada al respecto. Llegaron en escoba, y ya en el camino los otros magos con los que ella iba advirtieron que algo no iba bien, pues estaba atravesando el Dominio de la familia Ren, quienes en teoría obedecían a Sebastian.
Y se decía que era en teoría porque según lo que ella sabía, Sebastian había conseguido el juramento y vínculo de la cabeza de los Ren en medio de una mítica pelea a muerte cuando era muy joven en aquellos años violentos luego de la primera guerra mágica, esos años dónde el círculo de Philip le traicionó e intentó destronarlo.
—Esta no parece una situación de auxilio —dijo uno de los magos mientras observaban la casa, muchos metros arriba.
—¿Dónde se supone que está Archer? —preguntó Sarah, otra bruja del escuadrón a parte de Star.
—Por la señal mágica… debería estar en cercanías de la casa.
—O dentro —dijo Valkin, el mago que era compañero de Star.
—Quizá fue atacado y se refugió con los Ren —replicó Gabriel.
—Si fuera eso, Ren llamaría a Sebastian y él ya estaría aquí —dijo Alexei, el mago líder.
—Tal vez quienes iban por Archer atacaron también a los Ren —razono Gabriel, el compañero de Sarah.
—No hay rastros de pelea afuera. —dijo Star, llamando la atención de los otros magos.
Todos intercambiaron una mirada preocupada. No era secreto para nadie que Archer se dedicaba a rondar a ciertos magos de los que sospechaba traiciones. Era como la versión burda de James, quien también rondaba buscando traiciones, pero definitivamente más diplomáticamente que Archer.
—Acerquémonos pacíficamente. —dijo el líder del escuadrón— Voy a desactivar el equipo antidetección.
"Equipo antidetección" así era como llamaban a los trajes hechos con material de invisibilidad, los cuales, según las reglas del Dominio, sólo podían ser usados en misiones de protección y asalto. Iban a hacer una entrada pacífica, para eso ser visibles era el símbolo de buena fé. Star sabía muy bien que muchos magos del Dominio guardaban cierto temor a esos uniformes y por eso su activación era solo permitido por los líderes de escuadrones.
Antes de dar otra orden, el líder agitó su varita y un Patronus brillante salió de la punta y reveló un perro Labrador al que le dió la orden de ir con Sebastian e informar lo que estaba pasando, algo que arrancó expresiones de alivio a los demás magos. El patronus se fué y luego, comenzaron el descenso.
Ni siquiera alcanzaron a aterrizar cerca de la casa Ren, Gabriel y Sarah, que iban en los francos fueron derribados en el aire con hechizos furtivos salidos de la nada. Chispas rojas y púrpura invadieron el cielo oscuro antes del amanecer, y a pesar de su protección mágica, Star también fue derribada, cayendo a casi cuatro metros del suelo. Maniobró lo mejor que pudo para no romperse nada al aterrizar, pero no pudo evitar no golpearse la cabeza mientras daba tumbos por una pequeña colina.
Habían al menos tres magos en escoba aún atacando a lo que quedaba del escuadrón, pudo distinguir al Alexei maniobrando entre maldiciones, demasiado ocupado peleando para poder activar de nuevo el equipo y darles algo de ventaja.
—¡Matthews! —gritó Valkin corriendo hacia ella y cubriendola de una maldición que llegó desde arriba.
Valkin prácticamente la arrastró hacia un árbol para cubrirse, Star alcanzó el estuche atado a la pierna y sacó un vial de poción restauradora y cuando sus cinco sentidos estuvieron en orden, se puso espalda contra espalda con Valkin.
—Hay que volver al aire —dijo ella y el otro mago estuvo de acuerdo.
Pero entonces, hubo ruido en el interior de la casa, como si alguien hubiera estallado una bomba. Con los ojos entornados, vieron como alguien parecía saltar por la ventana desde el tercer piso y rodar por el suelo para luego comenzar a huir en medio de chispas rojas.
El sol estaba saliendo y gracias a eso, Star pudo identificar a la persona que corría.
—Es Archer —dijo ella sin aliento.
Archer había hecho una llamada de auxilio y Ren los recibió con ataques… ¿Qué estaba pasando?
Entonces, vió como Archer, mientras corría, daba vuelta de cuando en cuando para lanzar chispas verdes a su espalda.
"Está tirando a matar" pensó horrorizada.
Casi por el rabillo del ojo, Star vió como Alexei se desplomaba y era atrapado en el aire por el enemigo. Más magos aparecían desde la casa. Unos dirigiéndose lentamente hacia ellos de par en par, otros actuando como si le dieran caza a Archer.
—¡Nos rendimos! —dijo Valkin levantando las manos.
—¿Qué demonios...? —le gritó Star.
—¿Que acaso no lo ves? —le dijo exasperado— ¡Archer nos metió en todo esto, pero no tenemos nada que ver con lo que sea que está haciendo! ¡Hay que dejar que nos capturen y explicarles que no estamos con él y….!
Un grito cortó el aire. Star vió como Archer se desplomaba y un mago desde su escoba le lanzaba una maldición con chispas rojas. Luego otro. Y después otro.
Star sujetó con fuerza su varita y se giró hacia Valkin, quien ahora se veía asustado— Eso fue Cruciatus. —le dijo apuntando al caído mago— Archer está vinculado a Theodore, torturar a Archer es lo mismo que hacérselo a Theodore. Ren acaba de traicionarnos y declararle la guerra al Dominio.
El mago apretó los dientes y asintió consternado, pero decidido.
—Alexei llamó a Sebastian. —dijo Valkin— Tenemos que resistir hasta que llegue.
Star asintió y lado a lado, avanzaron por esa llanura en medio de maldiciones que venían desde arriba y del frente, los gritos de Archer en el aire. De algún modo, Sarah y Gabriel debieron llegar hasta el líder y seguramente lo rescataron, pues de un momento a otro, los trajes se activaron y tuvieron una ventaja, breve, pero útil, pues pronto se dieron cuenta de que los magos de Ren aplicaron una contramedida muy efectiva con encantamientos grupales para detectarlos y atacarlos sin piedad. Star tuvo que separarse de Valkin y actuar como una diana andante para distraer al enemigo mientras Valkin atacaba en solitario. Luego, el traje falló de nuevo y se enfrascaron en una pelea de resistencia, pero al menos pudo reagruparse con Sarah y Gabriel.
Ambas brujas habían formado una pequeña barrera mágica mientras cubrían a un herido e inconsciente Gabriel. Star creyó que ya estaba todo perdido para cuando de pronto alguien gritó un "alto el fuego".
Unos instantes después, bajo un cielo donde estallaban chispas rojo sangre, Sebastian McGrath llegaba.
Star creyó que había venido con al menos una cuadrilla entera de magos, pero en realidad… vino solo con dos. Uno era su asistente y el otro uno de sus tres consejeros.
"Bueno, si todo sale mal puede usar el vínculo" pensó ella fugazmente.
El asistente conjuró chispas azules en el cielo. Del lado de la casa de Ren, chispas azules saltaron en respuesta. Los magos de Ren se retiraron totalmente retrocediendo a la casa principal. Sebastian, por su lado, avanzó en medio del campo hasta llegar a ellos y ordenó a su asistente el atenderles.
De los cinco del escuadrón, solo ellos tres estaban a la vista. Star perdió completamente a Valkin en medio de todo y no volvió a ver a Alexei desde que cayó de su escoba, seguramente ambos eran prisioneros junto a Archer. Sarah, quien era la que menos ayuda necesitaba, le informó a Sebastian todo lo ocurrido lo más rápido que pudo; en medio de eso, llegó la cabeza de Ren en persona al campo, rodeado de casi dos decenas de magos.
—Buenos días, Sebastian —dijo el mago.
Star levantó la cabeza en cuanto escuchó eso. Lo llamó "Sebastián", dada la situación, algo completamente hostil, desconociendo abiertamente la autoridad de McGrath. Star apretó los dientes.
La cabeza de Ren era un hombre alto ya entrado en años, estaba vestido con una bata de dormir de seda azul celeste con una capa descuidada encima, dejando a la vista sus robustos pectorales, el cabello entrecano cayendo suelto y largo a ambos lados de su cara, amatista brillando en su oreja. A Star le dió un choque verle con sandalias en los pies. Todo él era una falta de respeto.
—Buenos días William. —contestó Sebastian— Como siempre, tan hospitalario.
—Te invitaría a pasar a mi casa, pero una rata hizo un desastre en mi salón.
—Interesante rata —contestó.
—TU rata.
—Yo no uso ratas —replicó Sebastian con autoridad.
William Ren hizo una mueca— Bien, la rata del niño Nott entonces.
—Señor Nott —dijo Star desde donde estaba en el suelo y ya siendo curada— Si tiene una gota de sentido del respeto, llámelo como debe.
Ambos magos la miraron, ella iba a decir algo más, pero Sebastian levantó la mano para indicarle que se callara.
—Silencio, no seas impertinente. Habla de nuevo sin permiso y voy a aturdirte —dijo el asistente en un susurro enfadado y Star tuvo que apretar los dientes de nuevo.
William Ren soltó una carcajada, Sebastian ni siquiera alzó una ceja.
—No le encuentro la gracia —dijo Sebastian, totalmente serio— Lo que ella acaba de decir es correcto.
—Tan cuadrado como siempre. —masculló el mago— Deberías aprender a soltarte más de vez en cuando. Puede ser entretenido. Podrías encontrarlo divertido incluso. Tus hermanos solían venir aquí seguido ¿Sabes? Disfrutaban pasar el tiempo con mis hijos, iban al bosque a cazar y apostaban por quien conseguía más presas; por las noches volaban en carreras atravesando un lago que hay cerca de aquí.
Star notó que el asistente se tensó.
—Mis hermanos me obligaron a venir una vez. —contestó Sebastian sin una gota de emoción— Tu hijo mayor me tiró de la escoba cuando volaba sobre el lago, apostaron para ver si me ahogaba o conseguía salir. Tu hijo menor se enojó porque apostó en contra y me empujó de nuevo cuando llegué a la orilla.
—Viejos tiempos. —replicó William— Esos dos murieron, igual que tus hermanos. No tendría porqué haber rencor entre nosotros.
—No lo hay —dijo Sebastian— sin embargo, lo que sí hay son reglas.
William le miró con los ojos entrecerrados— Podrías saltárselas si quisieras.
Sebastian no movió una ceja.
—Me las estoy saltando justo ahora. —dijo Sebastian y Star le vió sonreír terriblemente— Atacaste a magos del Dominio a traición, tus magos lanzaron imperdonables contra un vínculo del Señor Nott. Lo que tendría que hacer contigo es usar el vínculo que tienes conmigo para obligarte a mirar en silencio mientras llamo a mis magos para someter a todos en tu territorio.
La hostilidad en el rostro de William Ren se asentó— Pero no lo hiciste.
—Nuestros magos se matarían entre ellos, sería una tontería. —dijo Sebastian— Además, te conozco. Te gusta la batalla y eres orgulloso pero no idiota. Entonces ¿Por qué atacaste primero? Tiene que haber una razón.
William Ren hizo una mueca— ¿Tiene sentido discutirlo? Archer ya fue maldecido, si el niño Nott quiere vengarse, que venga. Que venga y que muestre de qué está hecho.
Sebastian soltó un respiro— William…
—Siempre tan cuadrado. —respondió el mago encogiéndose de hombros y entonces apuntó con un dedo a Sebastian— Ese afán pacifista no te queda. Mostraste de que estabas hecho en la primera insurrección y te ganaste mi respeto cuando casi me arrancaste la cabeza aquella vez, muchacho. Cuando viniste aquí y exigiste ponerme del lado del niño, te hice caso solo porque me dió curiosidad qué pasaría con el Dominio con un usurpador a la cabeza. Y ahora… el resultado no me gusta. Las trampas y las intrigas de Philip tenían un final decente, las del niño no. Son solo intrigas sin fin y estoy aburrido de todo eso. —el mago resopló— Enviar a mi casa a su rata fue el límite. Nos dedicamos a lo que tenemos que hacer. Las minas de Magellan son seguras ¿o no? Te di magos para tu primera línea, ¿verdad? Consumimos las varitas de Jeremiah, ¿cierto? Si el niño tiene una queja que venga a decírmela a la cara.
Sebastian se acercó un paso— Pediré una audiencia con Theodore. Si Archer rompió las reglas, entonces nos desharemos de él.
—No necesito una audiencia para deshacerme de él.
—Yo sí. —dijo Sebastian— No me agrada y no es secreto para nadie.
—Pero al niño sí le agrada.
—Dejará de agradarle luego de esto.
William Ren entrecerró los ojos— No me gustan los niños, —dijo— son caprichosos y tontos.
—Todos hemos sido niños. —dijo Sebastian— Tú lo has sido alguna vez. Y yo también. Pasamos por mucho para llegar a donde estamos; el Señor Nott es joven, pero con las decisiones y aliados adecuados, será un mago razonable. ¿No es lo mismo que tuvimos que hacer nosotros?
—¿No voy a una trampa o sí?
—No. Si alguien más intenta que lo sea, te sacaré de ahí en una pieza. Protegeré tu territorio hasta que regreses. Si luego quieres pelear, pelearemos.
William le miró con ojos desconfiados— ¿Y si el niño te ordena otra cosa?
—No lo escucharé. Te doy mi palabra —contestó Sebastian de inmediato. William no replicó— ¿Eso no es suficiente?
El mago hizo una mueca, pero se veía menos hostil. Casi dudoso. Finalmente, suspiró.
—Bien. Pide esa audiencia, me presentaré ante el niño.
—¿Los prisioneros?
—Puedes llevarte solo a uno. Archer es mi garantía con Nott. El otro será garantía tuya.
—Dame a Valkin. —dijo Sebastian— Alexei era el líder, sería una vergüenza para él ser liberado y dejar atrás a uno de los suyos.
William Ren soltó otra risa fuerte y apuntó de nuevo a Sebastian con una mano, el brillo del orgullo en sus ojos— Nos vemos en esa audiencia.
...
—¿Por qué lo hizo? —preguntó Star a Valkin mientras eran llevados a la casa del Norte, pues un Patronus les informó que Theodore iba a llegar allí y estaba pidiendo detalles de todo lo que pasó. — ¿Por qué McGrath hizo ese trato con William Ren en frente de tanta gente?
Valkin suspiró— ¿No lo oíste? —le dijo casi en tono de reproche— Si vamos contra los Ren será a muerte contra todos sus magos. Es la segunda fuerza en el Dominio de McGrath y el más belicoso de todos; adora pelear y está viejo, todos sus hijos murieron y no tiene sucesor, así que no tiene nada que perder. ¿Crees que les dimos batalla? Ellos solo estaban jugando con nosotros, si se ponen serios podrían quitarle muchos números a la primera línea.
Star frunció el ceño— ¿Entonces por qué no lo hizo? ¿Por qué no insistió en pelear? ¿Por qué aceptó el trato?
—¿Quién sabe? —dijo Valkin— Supongo que fue por Sebastian. —el mago hizo una mueca— No es un rumor popular… pero luego de que Sebastian se casó, invitó a los magos de su territorio a una pequeña reunión para presentarles oficialmente a su esposa. William asistió, dicen que les llevó muchos regalos y aunque la esposa de Sebastian es de Noruega y a William no le gustan los Noruegos, bailó con ella y le dijo que era hermosa. Dicen que en medio del festejo se puso muy borracho, brindó por Sebastian y le dijo que era como el hijo que nunca tuvo y que siempre quiso.
Star abrió los ojos como platos— ¿Qué?
Valkin asintió— Lo sé. Sorprende a todo el que lo oye, porque se supone que Sebastian consiguió el juramento y el vínculo de Ren luego de casi matarlo en los años de la insurrección. También dicen que cuando nació el hijo de Sebastian, William quería ser su padrino y cuando Sebastián le dijo que ya tenía uno, William lo tomó como un insulto y dijo que un buen día le haría arrepentirse por eso… pero luego envió más regalos. —el mago suspiró— William Ren es impredecible.
—¿Qué le dijo a Ren cuando le dijo eso de que hubiera querido que fuera su hijo?
—Nadie sabe, pero dicen que lo que sea que fuera, Ren se rió mucho.
—"He sido un hijo rebelde toda mi vida y traicione los deseos de mi padre a la primera oportunidad. ¿De verdad hubieras querido un hijo así?" —dijo Sebastián McGrath a sus espaldas mientras caminaban el empedrado sendero de la entrada de la casa del Norte— eso le dije. Luego, William contestó que de todas maneras hubiera sido interesante batallar intentando corregir a un desalmado como yo, entonces yo le dije que en ese caso uno de los dos hubiera terminado muerto. Eso fue lo que lo hizo reír.
Star, acostumbrada a la ceremonia y el respeto absoluto, pero no por primera vez, solo sintió escalofríos.
Una vez más, se convenció de que el Dominio de Nott era tan diverso y caótico que cuando algo no iba bien parecía que en cualquier momento la mínima inflexión les desbarataría por completo. Era como salvar guerras internas todo el tiempo. James en su momento le había dicho que eso era así porque era un Dominio demasiado grande y con demasiadas familias; cada una con su propia manera de hacer las cosas y con alguna característica singular a parte de orgullo y ambición. Si no fueran así… No habrían pertenecido a Nott en primer lugar.
Cuando atravesaron las puertas, Star sintió que la casa tembló ligeramente, incluso dentro el ambiente se sentía pesado. El elfo les recibió y les indicó que pasaran al estudio principal. Allí dentro estaba Frederick de pie y de brazos cruzados, Edward Greengrass estaba más lejos, sentado en el marco de la enorme ventana que daba al jardín trasero y dándoles las espaldas a todos, como si hubiera sido regañado. Y en el lugar principal, estaba Theodore viéndose como si se hubiera caído de un lugar muy alto: Agitado, con el cabello revuelto y cara de pocos amigos.
"¿Y su capa?" se preguntó Star mirando de reojo. Theodore nunca se mostraba en el Dominio sin su capa mágica.
—¿Dónde está Archer? —preguntó Theodore apenas entraron.
Sebastian dió un paso adelante de Star y Valkin antes de hablar— En el Dominio de William Ren.
—¿Dejaste a Archer en manos de Ren? —preguntó Theodore con total incredulidad— Tiene que ser una maldita broma —dijo fúrico— ¡Archer está vinculado a mí! ¿Cómo demonios se te ocurre dejarlo con Ren? —preguntó mientras golpeaba fuertemente la mesa con la mano a la par que la casa temblaba de nuevo. Star podría jurar que las paredes se movieron.
—La situación lo requería. —contestó Sebastian con total calma— William ha solicitado una audiencia contigo para aclarar la situación, a ser posible hoy. Devolverá a Archer cuando venga, también a Alexei Hard, mago de la primera línea. Lo acordamos.
Theodore se echó a reír sin gracia alguna— Rehenes. Permitiste a Ren tener rehenes. Uno tuyo y uno mío. Que buen trabajo aplacando a los insurgentes de TÚ territorio. —se puso de pie y negó con la cabeza enérgicamente— ¿Y quieres una audiencia?
—William…
—No soy ningun idiota. —le cortó Theodore— Un tipo como William Ren no pide audiencias, esto es cosa tuya.
—William quiere aclarar la situación. Sigue siendo un mago del Dominio, tu deber es escucharlo.
—Mi deber es aplastarlo —dijo golpeando la mesa de nuevo, la casa temblando otra vez— y mostrarles a todos que es lo que pasa cuando un mago ataca a la primera línea, lo que pasa cuando un mago tortura a un vínculo mío. ¡Lo que pasa cuando alguien cruza la línea!
El ambiente estaba tan cargado con la magia furtiva de la casa que todos alrededor se pusieron nerviosos. Star apretó las uñas contra las palmas de sus manos para calmarse.
Sebastian, sin embargo... él no se movió ni un solo centímetro.
—No estás escuchando. —dijo Sebastian con voz pausada y profunda— Te estoy diciendo que William pidió una audiencia, no que le perdones lo que ha hecho. Acepta, escuchalo y si decides que merece un castigo, entonces hazlo y mejor, frente a todos. Así demostrarás que eres justo.
—No necesito demostrarle nada a nadie.
—¿No? —replicó Sebastian, aún con esa serenidad en la voz— siete correcciones el último mes y toneladas de rumores de ti siendo cruel pueden decir todo lo contrario. El Dominio necesita un sano temor a la justicia que les das, no pánico. El día en que la mayoría crea que has perdido la cabeza la perderás en serio.
—Suficiente, McGrath —dijo entonces Edward, de pié detrás de Theodore.
Star se fijó en que tenía la varita en la mano y los ojos cargados con ese brillo asesino que ella vió una vez. Por impulso ella también llevó las manos a la varita.
—¿Ahora hablas por el Señor Nott? —preguntó Sebastian, aún con ese tono sereno y sin mover tampoco un músculo, ni siquiera llevó la mano a la varita ante la amenaza de Edward.
Theodore levantó la mano para indicarle a Edward que no dijera nada, luego se volvió a Sebastián— ¿Qué pasa si William no trae a Archer? ¿Qué pasa si comienza a torturarlo?
—Entonces el trato está roto y estaré en la primera fila de los magos que envíes a atacar el territorio de Ren.
—Lo que Ren le haga a Archer me afectará. Lo sabes.
Sebastian solo se encogió de hombros— Si es un riesgo que no quieres correr, solo tienes que terminar el vínculo con Archer. Cualquiera de nosotros, tus vínculos, entenderíamos que tú lo hicieras si no hubiera opción; sería un noble sacrificio incluso. Estoy seguro de que Archer piensa así también.
Star miró de reojo al mago.
"A Sebastian no le gusta Archer" pensó de inmediato "William expondrá a Archer y seguramente hará que lo destierren. Si William no cumple con su parte del trato, Theodore tendrá que abandonar a Archer de todos modos. En ambos casos, Sebastian se deshace de Archer… y se sale con la suya"
Un escalofrío le recorrió la espalda.
La boca de Theodore era una dura línea— Tendrás tu audiencia. A las dos. —luego, se volvió hacia Frederick— llama a los demás. Puedes irte, Sebastian. También la primera línea.
Sebastian asintió en silencio y se dio media vuelta para irse, Valkin lo siguió, pero Star se quedó de pie.
— Theodore, tengo algo que…
—Dije que la primera línea puede irse —replicó.
Star apretó los dientes y asintió en silencio. Dió media vuelta y se encontró con la mirada inquisitiva de Sebastian. Valkin le hizo señas con la mirada y la apresuró a salir.
—Espere. —dijo Star a Sebastian— No le dijo nada a Theodore acerca de que William Ren dijo que Archer se metió en su casa. Si usted se lo hubiera dicho...
—El señor Nott no me va a escuchar más, al menos por hoy. Su ego herido no se lo va a permitir. —dijo Sebastian una vez cerraron la puerta— Prepárense, ambos deben estar presentes en la audiencia por si alguien quiere escuchar testimonios.
Ella le miró con desconfianza, iba a replicar, pero no pudo pues sabía que él tenía razón. Sebastian asintió lentamente y luego se marchó con Valkin siguiéndole de cerca.
Mientras caminaba a las dependencias de la primera línea que había en la casa, Star se sintió casi como una traidora al comparar el cómo se comportaba Sebastián y cómo se comportaba Theodore con sus magos. No pudo evitar sentirse mal por desear que ojalá Theodore escuchara y actuara como Sebastián en lugar de solo mandarlos a callar a todos.
Al final, aquel Domingo Hermione sí fue a Hogsmeade. Ginny la convenció de pasar el rato junto a ella y Neville en el tres escobas.
—¡Por favor, dime que no traes libros allí! —dijo cuando la vió llegar con una mochila abultada a la espalda.
Hermione tomó aire mientras se ajustaba uno de los tirantes.
—No son libros —dijo esquivando a su amiga y cruzando la puerta de salida de la escuela.
—¿Entonces qué es? —preguntó Ginny insistente mientras la seguía.
—De acuerdo, si son libros —dijo apurando el paso.
—¡Merlin! —resopló Ginny— Ya terminaron los simulacros, por favor, deja de estudiar.
Hermione miró hacia otro lado, fingiendo indignación. Se volvió a acomodar la correa de la mochila y miró nerviosamente a su alrededor. Llevaba la capa en la mochila. No podía arriesgarse a dejarla en su habitación, no con Lavender y las otras prácticamente acampando allí y chismeando. La sala de Menesteres tampoco era opción. Theodore no se desprendía de su capa en ningún momento y ahora que ella la tenía en sus manos, planeaba actuar del mismo modo hasta que se encontraran para poder devolvérsela en las manos.
"Tal vez debí quedarme en la escuela" pensó mientras estaba en medio del bullicio en el tres escobas y volvía a mirar a su alrededor con cierta desconfianza, al mismo tiempo que movía los pies para asegurarse de que la mochila estuviera en su lugar. Hizo eso al menos diez veces desde que llegaron allí.
Por algún extraño motivo, desde que puso un pie fuera de la escuela se sintió vigilada y pasó de ser solo una sensación a una especie de nerviosismo hasta el punto en que Neville le preguntó si algo le estaba pasando, pues no dejaba de mirar alrededor.
—Es que… siento como si alguien me estuviera mirando todo el tiempo —murmuró.
Ginny soltó una risa— ¿Quién no miraría? Culpa a tu idea de traer esa cosa. —dijo apuntando a la abultada mochila.
Neville intentó no reírse. Hermione entrecerró los ojos hacia Ginny y también se rió… pero de nuevo, miró alrededor. Esa sensación no se le quitaba de encima y solo estuvo tranquila cuando pasaron las puertas de la escuela pasado el mediodía.
Les dijo a sus amigos que iba a la biblioteca y se separó de ellos, no sin quejas de Ginny, pero consiguió hacerlo. Dió un rodeo en los pasillos de la planta baja y pasó cerca de la mazmorra. Nada, el encantamiento que le avisaba que Theodore estaba cerca no reaccionó. Luego, se dirigió hacia las escaleras con intenciones de ir hacia el séptimo piso, a la sala de Menesteres y esperar allí a Theodore… Sin embargo, una voz la llamó.
—Hermione, ¿En dónde te metiste? Te buscamos por todos lados —dijo Ginny prácticamente sin aliento; Neville llegó corriendo un poco detrás de ella.
—Yo… —Se volvió a ajustar la correa de la mochila— ¿Que pasa?
—Te están buscando. —dijo Neville— El profesor Dumbledore quiere verte.
…
La oficina del Director estaba bajo la tenue luz del candelabro. Las ventanas tenían las cortinas cerradas y el fénix del director dormía con la cabeza metida debajo del ala.
—Disculpe el ambiente, Señorita Granger, —dijo el director con una sonrisa— pero Fawkes tiene un exigente horario de sueño en días como este.
—Oh, no hay problema —contestó ella. Los pies de nuevo asegurándose que la mochila estaba en su lugar.
El profesor continuaba sonriendo, ella correspondió del mismo modo.
—¿Un dulce? —ofreció.
—No, gracias. —dijo pensando en que bebió tanta cerveza de mantequilla y tan rápido que no admitía nada más en su estómago.
—¿Cómo ha estado estos días? —preguntó.
—Bien —contestó ella.
—Es bueno. Es muy bueno. —dijo el mago, entrelazando sus dedos sobre la mesa— Me alegra saber que la maldición que recibió durante el ataque al Ministerio no haya dejado secuelas.
"Ah, era por eso" pensó. Sus pies de nuevo tocando la mochila.
—No, no he tenido ninguna. —dijo menos en guardia— El medimago que me atendió me dijo que mi recuperación fue buena y que no era probable.
—Con las maldiciones no se está del todo seguro. —dijo el mago— Siempre hay que estar atentos. A veces, algún remanente surge de la nada incluso con mucha más fuerza que el problema inicial. Es algo a tener presente.
—¿Remanentes? —preguntó ella, no pensando en sí misma, si no en lo que le pasó a Theodore esa mañana.
"Dijo que dolía" pensó, pero rápidamente recordó que él se había sujetado la cabeza y el pecho… eso la hizo fruncir el ceño. "Una maldición en el brazo derecho y una herida maldita en el estómago. Si fuera remanente ¿No debería haber tenido dolor allí?"
—La noto pensativa, Señorita Granger —dijo el director— ¿Hay algo que quiera preguntar?
Hermione alzó la vista y estaba a punto de comentarle las dudas que tenía, pero entonces se dio cuenta de que si lo hacía eso llevaría a otras cuestiones. Cerró la boca de inmediato.
—No, profesor. —dijo con una media sonrisa amable— El tema me parece interesante y pensaba en que quizá debería leer acerca de eso.
—Ya veo —contestó.
Hermione removió de nuevo los pies.
— Si eso es todo, profesor, me gustaría…
—Hay algo más. —dijo el anciano poniéndose de pie y caminando hacia una de las mesitas del estudio y estiró la mano hacia el cajón que allí había; sacó un sobre y caminó de vuelta a su asiento tan lentamente que Hermione estaba comenzando a ponerse nerviosa. — Usted debe saber… que por todo lo que ocurrió el año pasado y todo lo que ocurre actualmente, las medidas de seguridad en la escuela han sido el máximo de rigurosas.
—Lo sé. —murmuró ella.
El mago asintió y sostuvo el sobre en sus manos, mirándolo detenidamente. Luego, lo deslizó por la mesa hacia ella y le hizo una seña con la mirada para que lo tomara. A ella solo le bastó con ver el remitente y a quien iba dirigida esa carta para que la sangre le bajara a los pies y se quedara helada.
—Y nos hemos visto obligados a revisar la correspondencia que llega al castillo, retenerla si corresponde. Creo que es obvio porque retuvimos esta en particular.
Hermione alejó sus ojos de la intensa mirada del mago y la llevó hacia la carta.
Para: Hermione Jean Granger.
De: Philip Emmanuel Nott.
Eso decía en la espalda del sobre. Con los dedos verificó que el sobre ya había sido abierto.
"Medidas rigurosas de seguridad" pensó mientras lanzaba una mirada de reclamo hacia el director.
—Al ser una carta que venía de Azkaban de un conocido mortífago, tuvimos que revisar a fondo para comprobar que no fuera nada extraño ni peligroso. —se excusó el profesor.
Hermione entonces bajó el sobre y lo dejó encima de la mesa sin siquiera mirar su contenido.
—Entonces… ¿Qué dice? —preguntó— ¿Es algo desagradable?
—No. —dijo el profesor, con los ojos clavados en los suyos— Philip envió esa carta para hacerte una petición. Él ha pedido… que lo visites en Azkaban.
Ella se removió en la silla.
—No. —dijo ella de inmediato, demasiado de inmediato. Alarmada incluso. Respiró despacio y se calmó antes de seguir hablando. — Quiero decir, no entiendo porque ese mago querría verme a mi. No tiene sentido.
—La carta menciona que tiene que hablar contigo de un asunto importante. —dijo el director con la mirada perspicaz— Mencionó que sería "un incómodo reencuentro"
Ella se mordió el interior de la mejilla.
Finalmente suspiró y se encogió de hombros. — Incómodo… supongo que sí lo sería. Quizá me lanzó alguna maldición durante el asalto al Ministerio. Tal vez fue él y no Rookwood quien me maldijo. —dijo fingiendo un estremecimiento— Profesor… ¿Tengo que escribir una negativa yo misma? No quiero intercambiar cartas con una persona así…
El profesor entrecerró los ojos cuando ella empujó el sobre en su dirección. Se moría por saber que había escrito exactamente Philip Nott, pero no podría. Sacrificaría su curiosidad a cambio de que su mentira fuera creíble. Solo pensaba en un motivo para que ese mago querría verla y no quería tratar con esa horrible persona siquiera por casualidad, no con la persona responsable de todos los males que estaba sufriendo Theodore. Y tampoco iba a dar explicaciones a Dumbledore del porqué de su actitud. Si lo hacía, vendrían más preguntas y no quería eso.
Miró a los ojos al director y notó la desconfiada mirada que buscaría en su cabeza si pudiera. Eso hizo que Hermione sintiera recelo y cautela a la par.
"Ya revisó mi correspondencia sin permiso. ¿Qué más quiere de mí?"
—Hermione. —dijo Dumbledore entonces, llamándola por su primer nombre y sacándola de su estado de desconfianza— Se aproximan tiempos difíciles, lo que indudablemente nos va a llevar a todos a tomar decisiones igual de difíciles. Pero más allá de tomarlas, llevarlas a cabo lo será todavía más. —Él la miró a los ojos— Cuando el año pasado me dijiste que había un traidor en la Orden, te dije que eso era imposible, pero como insististe tanto, tuve que hacer algunas verificaciones entre los miembros.
Ella asintió en silencio sin poder decir palabra alguna, olvidando completamente el recelo inicial; sintiéndose avergonzada incluso por comportarse de ese modo.
"Dumbledore confió en mí aunque no le dí ninguna prueba. Confió en mí y yo no soy capaz de confiar en él. Soy terrible"
—Y cuando te pregunté por qué estabas tan segura… dijiste que alguien te lo dijo. Alguien que no te mentiría al respecto. Alguien de confianza.
Hermione volvió a asentir, todavía más avergonzada.
El anciano entrelazo sus dedos lentamente— Dijiste que no podías decirme quien te lo dijo por motivos que no podías revelar. Tuve curiosidad por la identidad de esa persona, pero fue un asunto que se quedó en el aire. Pero ahora, dados los últimos acontecimientos me veo en la obligación de preguntar… Esa persona de "confianza"… ¿Es Theodore Nott?
Hermione olvidó la vergüenza que estaba sintiendo. Olvidó todo y entre los caminos a tomar, ella tomó el primero que se le ocurrió.
Respiró lento y mintió.
—No. —dijo ella con un rostro contrariado, lentamente moviéndose en su silla, de nuevo comprobando con los pies su mochila— No es así.
—Hermione…
—No fue él. —dijo de nuevo.
—Entiendo que creas que revelar esto pueda poner en algún tipo de riesgo al joven Nott, pero aunque lo niegues, la conexión es obvia. Me dijiste de la sospecha del espía en la Orden apenas despertaste luego del ataque al Ministerio, tuviste que haberlo sabido entre mi salida de Hogwarts y el ataque. Tuvo que ser alguien ligado a Voldemort de algún modo y la única persona que pudo haber accedido a esa información y decírtelo es él. Tuvo que ser él.
Ella se cruzó de brazos y miró a los ojos al viejo profesor. — No fue él. No entiendo porque insiste en...
—Porque esta es mi escuela —dijo el mago— y yo se todo lo que pasa aquí. Quienes descubren las alas secretas del castillo, quienes entran en ellas y cuando es que salen.
Hermione tragó saliva— No sé a qué se refiere —dijo bajito.
—Tu lealtad es admirable y precisamente por eso es que estoy preocupado —dijo en un suspiro— ya que después de todo… resultado de tu "amistad" con el joven Nott, creíste en la información acerca del espía, información por la que desconfíe de todos en la Orden… y era una mentira.
Eso se sintió como un golpe en el estómago.
El profesor clavó sus ojos en los suyos— El joven Nott parece tener una naturaleza más de sombras que de luces, implacable, manipulador, vengativo y hasta cruel, eso lo puede notar cualquier persona que haya tratado abiertamente con él. Magos de su Dominio intentaron derribarlo y en respuesta él los derribó a ellos, es algo de lo que se habla de vez en cuando.
—Rumores —masculló ella.
—Los rumores siempre tienen algo de verdad. —replicó el anciano— Esa es la forma en la que el joven Nott actúa. Una mano amistosa a quienes necesita, una amable advertencia a quien le estorba y crueldad a quien interfiera en su camino. Esa es exactamente la forma en la que Philip ha actuado toda su vida y no dudo que le enseñó a ser así a su hijo. —Dumbledore suspiró— Dado que consiguió hacerte creer su mentira en una ocasión, me preocupa que más adelante pueda decirte otra y que eso termine en una situación peligrosa… tanto para ti como para otros.
Hermione se sujetó las manos por encima de la capa.
—Él no haría algo así. —dijo ella mirándole a los ojos— Theodore no es malo.
—Puede que tengas razón en eso, pero tampoco es bueno. El Joven Nott no parece actuar por maldad, pero te aseguro que si lo hace por ambición y por sus intereses; no por lo que es correcto. —Dumbledore sacudió la cabeza— Cuando lo atacaron el año pasado, poco antes de desaparecer él recurrió a mí… no por intermediación, no por apoyo o ayuda. No, él quería que yo me asegurara de que Philip, a quien a lo largo de los años vi defender y respetar, se quedará en Azkaban de por vida. Un gran y repentino cambio ¿No crees? Yo no podía garantizar eso, así que simplemente se marchó. Tiempo después, si consiguió lo que quería: el Dominio es suyo y Philip está en Azkaban. Todo como él quería. Ese es el tipo de persona que es Theodore Nott.
Eran palabras crueles, pero Hermione solo podía pensar en Theodore, contándole como su padre le hizo legeremancia por la fuerza; a él poniéndose a la defensiva cada que ella lo abrazaba, como si temiera el contacto de otra persona; a él contándole que sospechaba que su padre podría haber tenido algo que ver con la muerte de su madre. Podía verlo sentado apoyado contra una pared y estrujando su cara con las manos mientras intentaba ocultar que lloraba por algo que seguramente le dijo su padre la última vez que fue a verlo en Azkaban. Podía ver de nuevo su rostro oculto con sus manos y cabello, ese ojo rojizo y brillante que se asomó a través de sus dedos mientras le preguntaba con la voz rota si se quedaría con él para cuidarlo de sus pesadillas.
"No es malo" pensó ella "La persona que más quería le hizo mucho daño y él tuvo que defenderse. No es malo."
—Usted no sabe nada.
Ella se puso de pie, tomó la carta de la mesa, la mochila del suelo y se la colgó al hombro mientras caminaba firmemente hacia la puerta. Dumbledore no la detuvo y ella prácticamente corrió hacia las escaleras hacia el séptimo piso, chocando incluso con personas en su camino.
Llegó a la sala de Menesteres y la encontró vacía. Sacó la capa de la mochila y se la puso para después acostarse entre los cojines que allí habían. Se sentía como estar recostada sobre una nube y podría ser relajante, pero ella se sentía demasiado triste para pensar en algo distinto a lo injustas que eran las personas al juzgar a alguien sin conocerlo del todo.
Pensando en eso, Hermione se quedó dormida.
Alguien tocó la puerta. Cuando Star la abrió, puso los ojos como platos y alzó su varita de inmediato.
—Tregua. Tregua. Pido una tregua.
—No. —dijo Star sin bajar la varita— Vete de aquí.
Ella empujó la puerta para cerrarla, pero Edward fue muy rápido para meter un pie dentro de la habitación e impedirlo.
—¿Te das cuenta de lo fácil que lo estás poniendo para mí? —dijo ella con una sonrisa aterradora, abrió un poco la puerta y luego la cerró con más fuerza, golpeando el pie de Edward.
—¡Auch! —dijo el mago, pero no apartó el pie— Solo quiero hablar.
Ella hizo oídos sordos y volvió a golpear el pie de Edward con la puerta.
—¡Ya basta! ¡Eso duele! —dijo sujetando ahora la puerta con ambas manos.
Star intentó empujar de nuevo, pero él era más fuerte y no pudo hacerlo. Ella dejó la puerta y sacó la varita de nuevo— Si das un paso, voy a maldecirte.
—La casa va a atraparte antes de que lo hagas.
Star entrecerró los ojos— Solo lo hace con quienes ataquen a Theodore.
—Theo ha estado probando como funciona la casa. Me dijo que hizo que atrape a quien haga magia furtiva.
Star se asustó por un momento y miró nerviosa las paredes rojas. Solo apartó la mirada un momento pero fue suficiente para que Edward hiciera su movimiento y le sujetara la mano y comenzará a retorcerle la muñeca para atraparla, sin embargo, ella fue más rápida y con un juego de manos se liberó, le dió un golpe en la cara a Edward, pero perdió la varita en el proceso.
Star dió dos pasos hacia atrás y alzó una mano para defenderse mientras que llevaba la otra a la espalda para sacar la daga que tenía sujeta a la espalda.
"Puedo defenderme sin magia" pensó mirando las pulseras en las muñecas, amatista en la oreja, latón en el chaleco y las botas.
—¿Por qué eres tan violenta? —dijo Edward mientras se frotaba el mentón, donde ella le golpeó— Dije que quiero una tregua, no vine a atacarte.
—No voy a confiarme. Tú mientes muy fácil.
—No es mentira que Theo ha investigado a fondo la magia de la casa. —dijo encogiéndose de hombros— Quiere ampliar la magia, pero todavía no lo consigue. Como sea. Querías decirle algo a Theo hace rato. ¿Qué es?
Ella sacudió la cabeza— No voy a decírtelo.
—Mira, tenemos diferencias…
—Dijiste que quieres matarme. Lo intentaste dos veces.
Edward se quedó con las palabras en la boca y luego rodó los ojos— ¿Pero lo hice? —preguntó como si no fuera la gran cosa— Fue cosa de oportunidad, si te quisiera muerta ya estaría hecho. Pero el punto es, que estoy del lado de Theo y en tu macabra y retorcida manera egoísta, tú también. Y justo ahora, es un momento de inflexión y tenemos que cuidarle la espalda. —Edward soltó un respiro— ¿Por qué miraste mal a McGrath? ¿Qué nos estamos perdiendo?
Star hizo una mueca. Se liberó de la tensión en los brazos y se paró erguida y alerta. Una tregua no sonaba del todo mal, no ahora. Al menos no podía discutirle a Edward su lealtad.
—McGrath convenció a William para pedir la audiencia, quiere demostrar frente a todos que Archer rompió las reglas. Se metió en la casa de William para fisgonear, probablemente con el equipo antidetección porque no estaba completo cuando lo vi escapar de la casa.
—¿Y en que momento pasó lo de la tortura?
—Archer atacó con el maleficio asesino cuando trataba de huir, los magos de William contestaron con Cruciatus. Lo atraparon con eso.
Edward bufó— Supongo que el imbécil se confió y creyó que por ser vínculo de Theo no lo iban a atacar. ¿Qué le prometió McGrath a William para que acepte venir aquí?
—Que no iba a ser una trampa. Dijo que si algo así pasaba, él le protegería y se encargaría de que volviera a su territorio en una pieza.
Edward entornó los ojos— ¿Hizo una promesa mágica?
Star negó con la cabeza— No. Pero le dió su palabra.
—¿Y William aceptó así nada más?
Star asintió.
El mago se frotó la barbilla, totalmente pensativo— No tiene sentido.
—Lo tiene. La palabra de Sebastian tiene mucho valor entre los magos del Dominio. —dijo ella— Además, según oí, parece que William lo respeta mucho. Dicen que él dijo que le hubiera gustado ser su padre. Hasta quiso ser padrino del hijo de McGrath.
Edward soltó un resoplido burlón— No seas crédula. —dijo condescendiente— William le arrancaría la cabeza a Sebastian si pudiera, lo intentó durante la insurrección contra Philip para escalar posición. Peor, la esposa de Sebastian es de Noruega y William odia a los Noruegos, ellos mataron a sus hijos. Eso de que quiere ser padrino solo puede ser para que cuando encuentre el modo de deshacerse de Sebastian pida ser tutor del chico y volverlo marioneta para controlar el Dominio.
Star hizo una mueca— No lo creo. Eso se veía como respeto. William escuchó a McGrath y McGrath le escuchó.
—Muy bonito. Pero no, tiene que ser otra cosa.
—No todo es conveniencia. —dijo ella enfadada— El honor y respeto existen.
—Si, claro que existe, pero no dura demasiado. Las traiciones por conveniencia están a la orden del día. ¡Vienen de todos lados! ¡Como maldita lluvia! Por la espalda o de frente ¿No lo crees?
Ella captó el golpe, pero fingió que no. Se quedó en silencio.
Edward suspiró— Bueno, este es el plan. William estará rodeado por la usual guardia de las audiencias, podrán con él. McGrath estará cerca y yo estaré detrás para contenerlo si algo pasa. Llamaré magos confiables de la primera línea para que protejan a Theo. Ubicaré a los demás en medio y atrás. Quiero que tú te quedes cerca de Theo todo el tiempo, si algo pasa, usaras tu magia Praethor como buen escudo y lo cuidarás.
Star miró con desconfianza— ¿Contener a McGrath?
Edward soltó otro largo suspiro— Esa audiencia será escandalosa. William va a ser desterrado, Theo ya lo decidió en la mañana.
Star sintió que el aire salió de sus pulmones.
— No es justo. —dijo indignada— Archer rompió las reglas, él es quien debe ser desterrado.
—Lo justo no importa. Theo ya lo decidió. Para él es más importante dejar en claro que nadie puede atacarlo a él o a sus vínculos, qué es lo mismo. Peor si es Cruciatus, se puso especialmente quisquilloso con eso. Él sabe manejar el dolor, pero creo que esto le afectó en otros niveles. Theodore sabe muy bien cómo contener el vínculo, los silencia a todos casi todo el tiempo para aislarse de lo que sienten los demás y no dejarles saber cómo se siente él. Lo de Archer no fue simple conexión por dolor. Archer tiro del vínculo. Tiró demasiado de él, traspasó el silencio que le impuso Theodore y lo golpeó con todo.
Star frunció el ceño y miró con preocupación a Edward. "Tirar del vínculo" era el nivel más alto de desesperación de un mago en peligro de muerte. Para entenderlo bastaba imaginar que Archer estuviera colgando de un precipicio y lo único que evitaba su caída era una cuerda que lo unía a Theodore, quien estaba de espaldas y en un lugar a salvo, así que no podía ver el peligro, así que el mago debía llamar su atención para que lo ayudara.
Bajo esa analogía, la cuerda era el vínculo mágico; el precipicio era el dolor y la caída la muerte. El instinto de supervivencia de Archer hizo el resto, siendo su única salida tirar de la cuerda para llamar la atención de Theodore y salvarse... o terminar arrastrando a Theodore también.
Olas de dolor en forma de magia golpeando contra la barrera de silencio que Theodore acostumbraba poner a los vínculos con sus magos hasta hacerle colapsar y compartir de golpe el miedo y el sufrimiento. Siendo la primera vez que le sucedía, la sensación seguramente era traumática. Los vínculos mágicos ofrecían muchos beneficios, pero en tiempos violentos, eran un arma de doble filo. Si alguien tiraba del vínculo, a pesar del dolor, podía volverse soportable y hasta útil según ella sabía, pues habían relatos documentados que explicaban que con esa acción se llegaron a salvar magos de situaciones impensables. Pero si el mago vinculado a tí moría, esa era una situación muy diferente. Los mismos relatos solo decían que ese era un tipo de dolor diferente y terrible. Ese tipo de pérdida se describía en los relatos como… irrecuperable. Eso era algo que debía evitarse a toda costa.
Evitar las guerras internas, evitar conflictos que involucren a los vínculos.
Evitar el caos.
Star negó con la cabeza.
—Tenemos que hablar con Theodore. McGrath no se quedará quieto si destierra a William.
Edward se miró las uñas— Eso también está dentro de los cálculos. Theo quiere quitar a Sebastian del mando de la primera línea. Le culpará por dejar a Archer en territorio de William, si intenta algo, planea usar el vínculo para obligarlo a mantenerse dócil.
—¡No! —dijo ella enfadada de repente— McGrath es una presencia importante en el Dominio, si Theodore lo degrada va a perder…
Edward le dio una mirada cansada— ¿Qué? ¿Qué va a perder Theo? ¿Respeto? ¿Confianza? ¿Su buena imagen? ¿Va a tener mala fama? ¿Lo verán como un mago caprichoso? —le dijo enfadado— Todo eso ya ha pasado a lo largo de todo este tiempo ¡Y no precisamente por que sea algo que Theo haya querido! —dijo apuntándole acusadoramente— Si Theo fuera Theo, ¡nuestro Theo! ¡Nada de esto estaría pasando! ¡Nada de esto hubiera pasado nunca! El Theo que conozco lo hubiera arreglado todo. Pero no, tenemos a este mago caprichoso y voluble que destroza lo que se le antoja. Y todo gracias a tí y a Jimmy. Ustedes rompieron a ese Theo, destrozaron su mente y solo nos dejaron a la sombra de quien era. —Edward se acercó amenazante y en lugar de levantar las manos para defenderse, Star solo pudo retroceder hasta chocar contra la pared. Él le miró con el brillo asesino en sus ojos— Esto solo será una gota más en el vaso. Contendremos el caos, todo el caos que venga y mantendremos a Theo vivo y en una pieza hasta que encontremos una mejor solución a largo plazo para arreglarlo. Si tienes un solo gramo de ese honor de bruja del que siempre hablaste, entonces vas a cooperar.
Edward se alejó y se acomodó la túnica, luego le tendió la varita de vuelta. Star la tomó en silencio
—Recuperaste las memorias principales. —dijo ella en un susurro— Pensé… pensé que ya se las habías devuelto. Él cambió, cuando las recupera cambia. Lo he visto. —ella dudó— Y el antídoto de Hershay… se lo diste. Se lo diste por años...
—No es sencillo. —dijo Edward frotándose la sien— Acabo de decirlo, ustedes consiguieron destrozar su mente. Las memorias fueron liberadas, todas… pero es como si inconscientemente las rechazara. —dijo cansado— Parece que mientras está consciente no quiere recordar, pero cuando algo lo aturde o se emborracha, pierde la cabeza y eso solo sirve para confundirlo, se vuelve paranoico, no distingue el pasado del presente, delira y se pone un poco loco. Si se menciona a Philip, se pone muy emocional y hasta llora sin darse cuenta.
Eso último lo dijo con un tono que sonó demasiado a tristeza.
Star inconscientemente se sujetó la cabeza también. Conocía perfectamente todas esas reacciones, pues ella también las pasó. Aún le pasaba. Pero a diferencia de Theodore, a ella no le dieron poción de Hershay teniendo ya el antídoto en tu cuerpo, algo que no debería hacerse nunca… ni le hicieron tantos obliviate, uno sobre otro para intentar conseguir estabilizar ese problema. Star se llevó una mano a la cabeza intentando suprimir la culpa que venía con todo ello, además de sus propios recuerdos dolorosos.
—El como Theo sufre —continuó Edward— es algo muy doloroso de ver. Tú ayudaste para que le hicieran eso. Tienes gran parte de la culpa, por eso te odio y voy a matarte… pero más adelante. Por ahora, nada más importa, el resto del mundo no existe. Primero Theo.
Star respiro despacio para calmarse y soltó aire lentamente— Primero Theodore —susurró como si fuera una promesa.
…
El salón principal se llenó antes incluso de que fueran las dos de la tarde. Star, con el equipo de antidetección activado y de pie muy cerca del vacío asiento donde Theodore iba a estar, observó como poco a poco todos iban llegando.
Serafina Magellan llegó primero, luego Frederick Taylor, a ellos se les unieron Edgar Crawley y Cecil Williams, Sebastián McGrath llegó poco después que ellos. Colin Bane apareció luego. Casi al final llegó James. Aleister Darke no podría presentarse, pues estaba encargándose de algo en Noruega. Eran siete de los nueve vínculos de Theodore, juntos en la misma sala y cada uno traía magos consigo, entre guardias y miembros de familias aliadas. Cada uno al menos trajo consigo entre tres a cuatro más.
Star observó despacio como todos se agrupaban. Serafina se mantenía visiblemente distanciada de los demás y rodeada por sus magos. Colin fue directamente hacia Frederick. Cecil y Edgar, juntos, se acercaron a Sebastian apenas llegó. James… James se posicionó en un lugar cercano a donde Theodore estaría, pero alejado de los demás.
Los magos se mezclaban, saludaban y sonreían de rato en rato… pero también se susurraban los unos a los otros.
Ella no sabía dónde exactamente estaba Edward (que seguramente también tenía equipo antidetección), pero sería cerca de McGrath. Star frunció el ceño mientras observaba al mago. Cecil Williams, el pocionista y Edgar Crawley, oficialmente un rompedor de maldiciones, pero que parecía más un mago tenebroso…. esa compañía no era buena señal.
Se suponía que Cecil había sido bastante cercano a Philip Nott, no era ningún secreto que ambos fundaron una especie de club de pocionistas hace casi una década atrás y que hoy en día era famoso. No se mencionaba demasiado, pero Philip era eso, un habilidoso pocionista. Theodore hizo vínculo a Cecil como una especie de soborno y al mismo tiempo, la manera de asegurarse de que no le traicionaría por alguna especie de vieja amistad con su padre. El pocionista por sí solo no era peligroso, pues no era cabeza de su familia… el peligroso era el joven mago a su lado.
Edgar Crawley había quedado huérfano luego de que sus padres y magos de su familia colaboraran activamente en el intento de destronar a Philip hace años, cuando todo terminó, sólo él quedaba para ser la cabeza de los Crawley y Philip le había asignado a Cecil su educación y protección.
Todo el mundo sabía… que Edgar trataba a Cecil como si fuera su padre.
Todo el mundo sabía que donde Cecil metiera las narices, seguramente Edgar le seguiría… y con él, familias enteras de magos dedicados a las Artes oscuras.
Y por eso era tan malo que precisamente ellos estén cerca de McGrath y todos en la sala debían estar pensando lo mismo.
Star, con algo de preocupación, miró a Colin Bane, quien ahora también se mantenía aislado. Lo único que ella sabía de él es que el único motivo por el que Theodore lo unió a su círculo fue por la buena relación que tenía con el resto de magos que quedaron fuera. Según había oído, era cabeza de una familia pacifista enteramente dedicada al comercio y por tanto, era demasiado ambicioso. Para Star ese tipo de personas, para las que todo eran negocios, se guardaba sana desconfianza.
La hora acordada llegó y con cinco magos firmes de la guardia de audiencias en una fila ordenada custodiando la silla que usaría Theodore y la sala que se sumió en silencio, recibieron a William Ren, sus magos y los rehenes.
El mago entró por las puertas que daban al pasaje de la entrada. Traía cinco magos consigo, tres como su propia guardia y los otros para vigilar a Archer Xavier y Alexei, quien fue el líder de la cuadrilla de Star. Mientras que Alexei se veía presentable, Archer se veía como si viniera de la guerra: Con ceniza y suciedad en la ropa, sangre seca en las manos y la cabeza, incluso caminaba atropelladamente, como si estuviera herido.
Frente a todas las expectativas de la sala, el mago fue directamente hacia donde estaba McGrath.
—Sebastian —saludo el mago.
—William. —dijo Sebastian, mirando disimuladamente a su alrededor— Me alegra que hayas llegado.
El mago soltó una risotada— Lo dices estando serio, eso si que es descarado. —dijo burlón— Como prometí, traje a estos dos. Quise ponerlos decentes a ambos, pero la rata no cooperó.
—El cómo me veo es la prueba de lo que has hecho —dijo Archer, la voz resplandeciente de orgullo.
—El cómo te ves es mi aviso para todos los que planean enviar sus propias ratas a mi territorio. —dijo William, aún burlón— ¿Y bien, Sebastian? ¿Dónde está el niño?
—El Señor Nott —dijo McGrath, acentuando las últimas palabras— no debe demorar.
William hizo una mueca y rodó los ojos. Luego, se acercó hacia el mago y debió susurrarle algo, pero McGrath, imperturbable, solo negó ligeramente con la cabeza. William hizo otra mueca.
En ese momento llegó Theodore por las puertas principales del salón. Star, y puede que la sala entera, debió pensar lo mismo en cuanto lo vieron aparecer.
"¿Y su capa? ¿Por qué no trae puesta la capa?"
Luego de unos saludos formales, él dio inicio a la audiencia. Comenzó de manera regular. La cortesía gélida de Theodore contra las palabras mordaces de William. Theodore hablando de lo mal que estaba lo que hizo William… mientras el ofendido mago arremetía preguntándole si acaso tenía algo en contra de su territorio y sus magos.
—Si quieres llamarme traidor, dímelo a la cara, niño. —dijo finalmente el enojado mago.
—Esta audiencia es para que todos sean testigos de que se te da un trato justo aún a pesar de lo que hiciste.
—Me encargue de una rata, nadie lo dirá en voz alta, pero la mayoría aquí estará de acuerdo en que hice lo que debía.
Theodore negó con la cabeza— Si fuera el caso, entonces debías de dar aviso. Archer es un vínculo mío, lo que fuera que estuviera haciendo, rompiendo las reglas o no, ¡tu obligación era capturarlo y traerlo aquí, frente a mí!
William soltó una risotada— El camino regular, claro. Pero justo ahora es obvio que tienes favoritos, niño. Cuando pediste magos para la primera línea, los apartaste de sus juramentos familiares y les diste otros, nadie se opuso porque acordaste con cada una de las familias que solo se encargarian de defender el Dominio entero, todos estuvimos de acuerdo. —William levantó las manos dramáticamente— ¡Los putos acuerdos! ¡Acordaste que no usarías la primera línea ni los equipos que les diste para espiar! ¡Pero lo hiciste! ¿Y yo soy quien está siendo juzgado aquí?
Theodore le miró indolente— Yo no envié a Archer. —dijo con toda serenidad— Será castigado apropiadamente por romper las reglas. En este momento, esta audiencia es para ti y juzgar tu desobediencia. ¡Atacar a un vínculo está prohibido! Y el castigo por eso es el destierro.
La cara de William Ren era un poema, luego comenzó a reírse de nuevo— ¿Es una maldita broma? uno o dos cruciatus, perfectamente justificados… ¿Y quieres desterrarme? ¿Todo este circo de formalidad es para eso? —el mago negó con la cabeza— ¿Tanto rencor me tienes ahora? ¿Qué tan molesto fue? ¿Dolió mucho, niño?
Ahora la cara de Theodore era un poema, pero duró solo un instante. Star vió como se removió en su silla para mantener la postura firme, pero sus manos claramente se crisparon.
Theodore iba a contestar, pero entonces William le cortó.
—Debes de estar muy verde si dos cruciatus te ponen nervioso. ¿Y así quieres ir a la guerra?
La sala entera se llenó de murmullos.
Theodore entonces sonrió condescendientemente— El Dominio es neutral. —dijo con total calma— Sugerir que, precisamente yo, iré a la guerra es sugerir que todos iremos. Podría ser añadido a la lista de tus insolencias. Pero voy a suponer que solo intentas ser lo más ruidoso posible para retrasar tu castigo.
—Philip no me hubiera castigado. Me hubiera dicho que no había rencores entre nosotros, que actué como debería, que actué como cualquiera haría. Luego, habría roto el vínculo con Archer en frente de todo el mundo, y me habría permitido a mí escoger su primera parada para el exilio. —dijo el mago venenosamente— Generaciones convencidas de que Nott siempre respeta los acuerdos. Felicidades, has roto la tradición.
—Hablas mucho. —dijo Theodore apoyando el mentón contra su mano, como si estuviera aburrido— Supongo que si no puedes ser violento estás probando con ser hiriente, no te sale. Pero al menos tus intentos han sido entretenidos. En fin. No importa lo que hubiera hecho mi padre contigo. —Theodore soltó una resoplido entre risa y bufido— Honestamente, si él hubiera seguido al mando, probablemente el Dominio que se hubiera ido al traste, tal vez la mitad ya hubiera estado en Azkaban o estarían ocupados secuestrando y torturando gente. Si yo hubiera cedido al Lord como lo hizo mi Padre, tal vez ya no habría un Dominio. Que bueno que no ¿Verdad? —Theodore miró al resto de la sala— Puedes decir lo que quieras, William. Llamame "niño" si quieres, pretendiendo que sea una especie de insulto, pero para mí es un halago. La edad no hace al mago, las acciones sí y haber podido mantener a este Dominio de pie me respalda. Rompiste las reglas y serás castigado. Te enviaré a un lugar interesante, será mi última muestra de generosidad por todos los años en los que fuiste leal a mi familia.
—Es una suerte… —dijo el mago ignorándolo y girándose hacia la sala, mirando hacia McGrath— que aún existe alguien que respeta los acuerdos. ¿Entonces, Sebastian? ¿Vas a cumplir tu palabra?
Theodore frunció el ceño y su boca era una dura línea mientras observaba como Sebastian McGrath se ponía de pie y caminaba hasta donde estaba William, ahora cruzado de brazos.
—¿Qué es esto, Sebastian? —preguntó Theodore con fría calma.
—Cumplir mi palabra. —dijo el mago— Acorde con William Ren el que viniera a esta audiencia para salvar la vida de Archer Xavier, pensando en lo que significaba si es que lo mataba como él quería, además de las vidas de dos miembros de la primera línea que cayeron prisioneros y tres más que también hubieran tenido el mismo destino. Le prometí que aquí se harían las cosas de manera correcta… y de no ser así, me aseguraría de que regresara a su territorio y le protegería hasta que eso sucediera. Tengo testigos, tres de los cinco magos que fueron atacados y los de William.
Theodore soltó un resoplido— Esto es ridículo.
—A mis ojos, esto es lo correcto. —contestó— William hizo lo que tenía que hacer.
—Atacó a la primera línea a traición —dijo Theodore.
—Si hubiera querido los hubiera matado —dijo William.
—Solo porque eso no sería divertido para ti. Todos aquí sabemos tus pasatiempos. —replicó Theodore.
—TODOS tenemos pasatiempos. —contestó William sugerentemente— En gustos no hay nada escrito.
Theodore se crispó de nuevo, solo un instante, pero ignoró al mago y miró a Sebastian— Podría tomar esto como traición.
—Tu percepción es una cosa. Las reglas, sin embargo, no. Haz lo que tengas que hacer. Yo haré lo mismo.
Luego de que esas palabras fueron dichas, aunque Theodore no dejaba ver nada de emoción en su cara, la casa tembló. La guardia de Theodore se puso en alerta al instante. Los magos de William y los de Sebastian también. Todos en la sala hicieron lo mismo. Star sacó la varita también. Si la violencia llegara a darse, sería un caos. Sebastian McGrath, en su calidad de líder absoluto de la primera línea, podía desactivar el equipo antidetección con solo una floritura para quitarles la ventaja de la sorpresa. La casa, por otro lado, probablemente atacaría a todo el mundo.
Star sujetó la varita con fuerza.
Estaba mal, la actitud de Theodore estaba mal… pero como dijo Edward, esto era sortear el caos. Su conciencia se lo reclamaba, se lo debía. Miró con preocupación a Sebastian McGrath y se enfadó por el rostro satisfecho que William estaba poniendo.
"Esto va a terminar mal" pensó con la tensión acalambrando su estómago y sintiendo fuertes ganas de vomitar.
—Señor Nott, —dijo entonces una voz que cortó el ambiente hostil— pido permiso para...
—No —dijo Theodore, la mirada clavada en McGrath.
—Entonces, con permiso o sin él, en calidad de tutor oficial en el Dominio de Nott, tendrá que escucharme.
El salón entero contuvo la respiración y llevaron sus ojos a una sola persona. Frederick Taylor estaba acercándose a donde estaba Theodore, pero la guardia se mostró amenazante y le cortaron el paso. Theodore, impaciente y mirando como la sala volvía a llenarse de murmullos, hizo una seña con la mano para dejarle pasar.
Star, lo suficientemente cerca de Theodore, podría oirlos mientras la sala no.
—¿Qué pasa, Frederick? —dijo Theodore con voz como la seda y una mueca de molestia, pero mirando alrededor de la sala disimuladamente. La casa aún mantenía ese ambiente cargado de magia y cada mago llevaba disimuladamente una mano a la capa en medio de susurros— ¿También has hecho promesas ridículas?
—¡Esto es una locura! —dijo Frederick de espaldas a la sala y sonando realmente nervioso, nada de la firmeza con la que habló al inicio— ¡No puedes estar sugiriendo que Sebastian quiere traicionarte!
—¡Me está desafiando! —dijo enfadado, pero sin mover una facción que le evidenciara.
—Hizo un acuerdo en base a las reglas. ¡Todo el mundo lo sabe! ¡Solo tú quieres pasarlo por alto y todos pueden verlo! Esto no va a terminar bien.
—Nunca tuve intención de que terminara bien. No bien para Sebastian.
Frederick negó con la cabeza ligeramente. Se miró la manos, luego miró a Theodore, quien de nuevo estaba mirando hacia Sebastian.
—Cuando te conocí, cuando me rebelé contra mi padre y me viste asustado y escondido… me dijiste que en realidad, todo era mi culpa. Que si necesité llamar a tu padre fue porque no pude hacer algo yo mismo. Que todo era porque yo no inspiraba la lealtad que debería y es cierto. Me crié en mi territorio toda mi vida y no pude ganarme a los míos, pero ese día tú viniste y te los ganaste en minutos y con solo palabras. —Frederick se acercó aún más a donde Theodore estaba— Sé cómo es cuando se pierde a tu propia gente y eso es justo lo que está pasando ahora mismo. Theodore, esto está mal.
Theodore le miró con desconfianza— ¿Entonces qué? ¿Me desafían a la cara y yo tengo que dejarlo pasar?
Frederick le miró de vuelta con la misma intensidad— Puedes quitar a William Ren del camino de otro modo. Castigarlo de otra manera y causara el mismo efecto.
—¿Y Sebastian?
Frederick dudó, se miró las manos de nuevo, apretó los puños y alzó la vista una vez más— Hay otras formas de controlarlo. —Theodore le miró con ojos calculadores— Mi padre fue una vez consejero del tuyo, el más leal. Hay cosas que le confió y que yo puedo compartirte. Pero primero... Hay un Dominio que mantener en pie y eso no sería fácil si derribas a Sebastian... "ahora".
Star sintió escalofríos cuando Frederick dijo ese "Ahora". Eso indicaba que iban a derribarlo después. Tenía sentido, después de todo, Sebastian estaba ocupando el puesto que debía ser de Frederick.
Theodore parecía estar pensándolo. Miró a la sala, a Frederick de nuevo, luego a Sebastian y de nuevo a la sala.
—Como acaba de decir Sebastian, hay que hacer lo que se tiene que hacer. —dijo Theodore— Permitiré que William Ren se vaya a casa, pero los magos que mantuviste prisioneros se quedan. La audiencia para Archer Xavier será luego de que sea atendido por mis sanadores.
—¿Y el castigo? —preguntó William, viéndose algo decepcionado.
—Se decidirá luego de la audiencia de Archer.
La sala de nuevo se llenó de murmullos. Frederick dijo algo a Theodore, pero este le ignoró. Sebastian también le dijo algo a William, pero este no le escuchó y en su lugar avanzó un paso.
William sonrió— ¿Vas a venir a aplastar mi casa, niño?
Theodore solo le sonrió— ¿Eso te gustaría?
La sala se escandalizó aún más.
El mago soltó una risa— Envía a Archer en la primera fila. Rompe el vínculo antes de mandarlo para que no sufras la pérdida. Terminaré lo que comencé en la mañana.
—Eres libre de irte. —dijo Theodore— Con esto, esta audiencia acaba de concluir.
La sala se llenó de conversaciones y se dividió lentamente en grupos de nuevo, elfos aparecieron para retirar las sillas de audiencia y hacer aparecer mesas con comida y cambiar el ambiente de algo serio a uno de reunión social, incluso música suave llenó el ambiente. Theodore entonces, se puso de pie para salir, pero Frederick se le acercó y le siguió hablando. Sebastian le dijo algo a William, pero este le ignoró, tomó unos bocadillos de una de las mesas, también una botella de licor e iba comiendo y bebiendo mientras caminaba hacia sus magos y los rehenes; se le acercó a Archer, le susurró algo y luego le dio dos palmadas en la mejilla derecha mientras se reía. Liberó a ambos y los sanadores aparecieron para llevárselo fuera de la sala. Alexei, el otro mago prisionero, al momento de ser liberado fue directo hacia McGrath; quien había dejado de seguir a William y estaba hablando con un mago salido de la nada, uno de los guardias de la primera línea, pues traía el equipo antidetección.
La cara de McGrath estaba pálida y junto a ese mago, se dirigieron a paso rápido hacia una de las salidas que llevaba a los pasillos. Star vió perfectamente como algo invisible les seguía, pues notó como empujaba a la gente al pasar. Seguramente era Edward. Poco después de ellos, Alexei los siguió también.
Star se fijó entonces que William también miraba hacia allí y con el ceño fruncido, intentó seguirlos también, pero sus magos se interpusieron, probablemente recordandole que debían marcharse rápido; pero William les gritó algo y prácticamente les empujó antes de ir por donde McGrath salió.
"Esto no me gusta" pensó ella sujetando la varita de nuevo, se volvió hacia donde estaba Theodore, aún discutiendo con Frederick, pero con expresión de superioridad y al otro mago con cara de tormento mientras Theodore le susurraba algo. Luego, le dio una palmada en el hombro antes de querer continuar su camino. Star se apresuró a seguirlo, pero se distrajo solo un instante al ver la cara de Frederick… algo muy parecido al rencor.
A ella, como muchas otras veces, se le revolvió el estómago.
Estaba mirando la espalda de Theodore, siguiéndolo en silencio cuando pasó todo.
En la parte de atrás de la sala, hubo un destello verde, al mismo tiempo que la casa tembló. El silencio fue inmediato y todos oyeron algo caer, pero nadie vio exactamente que. Theodore también se volvió y confundido, miró a la sala. Luego, otro destello verde y entonces la casa reaccionó y sus paredes cobraron vida.
Alguien gritó y buena parte de los asistentes se abalanzaron hacia las puertas, pero la multitud no disminuyó, lo que quería decir que estaban selladas. La música no se detuvo y los gritos tampoco, y cuando otro destello verde salió de la nada y le dió a un mago que cayó al suelo de inmediato, muchos sacaron sus varitas... y algún que otro encantamiento voló, pero solo para ser atacados por la casa al instante, sujetados en el aire.
Parte de la guardia cercó a Theodore para protegerlo, los otros bajaron rápidamente y con varitas en mano hacia donde la multitud estaba. Theodore, confundido y viendo todo lo que pasaba, alzó la mano y la casa liberó a quienes atrapó antes de que les doblara en dos en medio de la confusión. Otro destello verde apareció y esta vez, quien cayó fue un mago de la guardia. La casa volvió a reaccionar y entonces atrapó algo en el aire, algo invisible.
—¡Es la primera línea! —gritó entonces William Ren en medio del caos y la música de salón— ¡La primera línea nos ataca!
El caos, entonces, solo fue peor. Gritos y encantamientos, lazos rojo sangre atacando por todos lados, como si cazaran a alguien y no pudiera encontrarlo, atrapando a otros en el camino.
—¿Qué demonios...? —dijo Theodore, enfadado y confundido, mientras intentaba controlar la magia de la casa para que no matara a los magos inocentes.
Entonces, de pronto, la magia de los trajes dejó de funcionar y los magos atacantes aparecieron a la vista. De los doce que estaban hasta atrás, Star vió cinco derrumbados y al resto moviéndose en medio de la sala. Star, también a la vista, solo cruzó una rápida mirada con Theodore antes de ponerse frente a él y cubrirlo.
—Los quiero vivos —dijo Theodore, con rencor en cada palabra y de nuevo alzando las manos para controlar la casa.
Los magos de la guardia avanzaron y los que vinieron a presenciar la audiencia comenzaron a intentar atraparlos por la fuerza para que la protección de la casa no les atacara y usaban las varitas solo para desviar las maldiciones, alguien le dio un destello verde a uno de ellos. Otro se lanzó detrás de una de las mesas de comida y lanzó maldiciones desde allí. Pero otro mago...el tercer mago levantó una mano y luego de una floritura que Star reconoció muy bien… la sala entera se volvió una total penumbra.
"La maldición Tenebrae" se dijo ella "Es la maldición Tenebrae"
Ciega y sorda, Star intentó dar dos pasos hacia atrás y levantar las manos para intentar ubicar a Theodore, pero no lo consiguió, en su lugar sintió algo en el suelo que casi la hizo tropezar y después sintió como alguien la sujetó del cabello y tiró de ella hacia atrás para derribarla. Sujeto algo en su camino, un pie que intentó sacudirsela, pero ella se aferró y no dejó que continuara. Reconoció perfectamente la bota de la primera línea. Sintió la maldición llegarle en la cara, pero gracias a su protección mágica solo la dejó algo atontada. Aún así no se soltó y levantando una mano, la llevó a su espalda donde estaba su daga y en un solo movimiento, apuñaló tres veces la pierna de esa persona y esta cayó. Otro atacante la sujetó del cabello de nuevo, pero ella lanzó un corte con la daga y debió darle, pues la soltaron por un momento, pero luego le sujetó la mano e intentó quitarle el arma, pero ella atacó de nuevo y de tres intentos, acertó uno y tentando en la nada y lanzando puñaladas al aire, a veces acertando y a veces no, ubico el cuerpo del atacante y volvió a atacar. La sangre resbaló entre sus dedos y de nuevo, con las manos empujó y derribó a su atacante, cuatro puñaladas más y el mago dejó de moverse y luchar.
Star estaba intentando ponerse de pie cuando la maldición amainó y la claridad regresó. A su alrededor estaba la guardia de Theodore, todos tirados en el suelo. El mago que ella asesinó a sus pies. Las cintas rojas de la casa, moviéndose lentamente, como si estuvieran en cámara lenta; más allá, Theodore, apoyado sobre una rodilla y mirando hacia arriba como es que la magia de la casa envolvía lentamente en el aire a un mago con uniforme de la primera línea, uno que se veía que tenía cortes en la pierna.
Theodore se puso de pie mientras se sacudía la ropa. Tenía un corte en la mejilla y sangre saliendo de su frente, pero estaba en una pieza.
Alrededor, la sala estaba vuelta un desastre, muebles rotos, comida en el suelo, magos y brujas agachados y confundidos; William Ren maldiciendo y levantándose desde atrás de una mesa y pateando a alguien de la primera línea muerto. La tonta música aún estaba sonando.
Star creyó que todo había terminado. Seguramente todos lo creyeron igual.
Pero no era así, uno de los magos que estaba en el suelo a pocos metros de Theodore de pronto se levantó sobre una rodilla y le apuntó.
—La familia Nott se acaba hoy —dijo el mago.
Theodore debió confiarse, pues la casa estaba activa… pero las cintas rojas estaban lentas y no se movían como debían, incluso no tenían el color rojo sangre, se veían más pálidas. Star se dio cuenta de inmediato.
Pero Theodore no.
Él era demasiado confiado cuando estaba en la Casa del Norte para eso. La incredulidad estaba en sus ojos cuando vio cómo la maldición salió de la varita antes de que la protección de la casa atacara al mago. Star se movió casi al mismo instante para cumplir la labor que se había autoimpuesto desde que dio su juramento.
"Primero Theodore" le había dicho Edward con rencor y ella lo había repetido como si fuera una promesa.
Cuando la maldición la golpeó, incluso antes de que la golpeara, solo podía sentir el dolor y como su magia de Praethor no la protegió como siempre lo hacía. Cuando la sangre le llenó la boca, producto del colapso de su cuerpo, supo que esa no era una maldición cualquiera.
La magia le atravesó el cuerpo como si fuera nada y, con horror, Star se dio cuenta de que se estaba muriendo y que interponerse no iba a servir.
Y bueno, han pasado mas de ochenta y cuatro años.
Estoy desempolvando unos cuantos personajes que presente hace bastantes capítulos y añadiendo los últimos personajes que seran decisivos en este "arco final"; el desencadenante de varios de los eventos que van a pasar en los proximos tres capítulos.
Detalles!
1.-La primera línea la conformó Sebastian cuando desapareció Theo y lo hizo para proteger el Dominio. Cuando Theo volvió, los uso para controlar el Dominio y poner orden bastante violentamente.
2.- Como recordaran, la defensa absoluta de Theo son primero sus guardias personales de la primera línea, luego, pues sus reuniones importantes las hace en la casa, donde la magia lo protege. Finalmente, esta su capa, la que repele hechizos y maldiciones. Y claro, esta vez él se dejó la capa con Hermione.
3.- Los vínculos de Theo son nueve. De esos nueve, acabo de presentar a los últimos tres, de estos, dos que son: Cecil Williams y Edgar Crawley. Estos eran los mismos que participaban en las reuniones de Serafina y compañía que discutían si Theo era realmente Theo, verificando si había sido reemplazado o si estaba bajo control de alguien, eso pasó en el capitulo 42. El último, Colin Bane, es un personaje que apareció en el capitulo 30, era parte de la cena donde quedó incluida Hermione. El es quien hacía apuestas con Aleister Darke.
4.- Aparecio Dumbledore y seré sincera, la descripción que hace de Theo es la que yo tengo en mente cuando lo escribo.
5.- Si, Phillip quiere que Hermione lo visite. ¿Apuestas? ¿Creen que ella irá?
PD: Siguiente cap, las consecuencias de todo lo que pasa en este cap, que es como un efecto domino que va a ir destrozando todo a su paso :3
PD2: Gracias por leer!
PD3: Si llegaron hasta aquí, hay un grupo en facebook donde fangirleamos el Theomione, se llama "Archivo Theomione". Hacemos actividades de cuando en cuando, pasense a checar :3
