Nana estaba en su habitación, se encontraba frustrada luego del hecho de haber fracasado en el asesinato de Yuuka, peor aún, alguien llegó y se la llevó a un sitio del cual no tiene idea.

- (¿Cómo rayos sucedió esto? Sabía que tenía que hacer algo antes para matarla, si mi maestro se entera de esto…) – Bajó la mirada, necesitaba ser más asertiva al momento de asesinar, debía mostrar resultados al respecto ya que sabía la importancia de esa misión. En ese momento sonó su teléfono, revisó el número a lo cual se puso pálida. – S-Shishou…

- Hiiragi, no has enviado tu reporte semanal. – Se escuchó una voz masculina. – Espero que todo esté saliendo bien.

- C-Claro que todo está bien, la misión ha proseguido sin ningún inconveniente. – Tuvo que mentir, no diría sobre la existencia de alguien que intervino, al menos no aún.

- Espero los detalles completos en tu reporte, recuerda que para esto te entrené, tienes que ser exitosa, si fracasas aunque sea una vez, tu serás quien pague las consecuencias. – La pelirrosa se puso palida. – No tardes la próxima vez.

- Entendido shishou… gracias… - Colgó en ese momento, ella pudo calmarse. – Maldición… - Apretó su puño con fuerza, necesitaba descubrir quien es esa persona que osó intervenir en su asesinato, necesitaba encargarse de ella para que no existan mayores contratiempos en el futuro.

Mientras tanto, Ryuuto estaba en otra sesión de tortura con Yuuka, esta vez decidió ponerle pinzas eléctricas y jugar a electrocutarla, sus gritos fueron fuertes, al cabo de un rato, nuevamente hubo silencio.

- Nos vemos mañana~ - Cerró la puerta. – A estas alturas ya debí haber quebrado su mente pero no es suficiente, no hasta volverla un perro fiel que nunca me desobedezca.

- Ryuuto. – Matsuo llegó en ese momento. – No dudo de que todo esto es parte de tu plan pero ya la asesina vio que alguien busca intervenir en sus intentos ¿eso no te compromete en una mala situación? – El peliverde sonrió.

- Al contrario, el saber que existe una fuerza opositora a su misión hará que se vuelva cada vez más agresiva, hasta un punto donde solo actuará por desesperación, no cabe duda de que un día de estos cometerá un error que hará que puedan descubrirla, cuando eso suceda, disfrutaré ver su rostro de desesperación.

Llegó el día siguiente, las clases pasaron sin problema alguno, Nana y Michiru estaban juntas pero el cerebro de la pelirrosa no estaba en el lugar correcto, los sucesos ocurridos en días anteriores seguían frescos en su mente.

- (¿Quién puede ser? ¿será alguien de este salón? Pero quien tendría el poder de abrir portales.)

- ¿Nana-shan? – La voz de la rubia la sacó de sus pensamientos. - ¿Me estabas escuchando?

- Ah, esto… lo siento Michiru-chan. – Se excusó con una sonrisa. Siguieron platicando pero no seguía el hilo de la conversación, su mente estaba en tantas cosas. Por el otro lado, Ryuuto la observaba de reojo, sabía los pequeños gestos que demostraba su desesperación.

- (Eres tan divertida Nana-chan…)

- Shishou. – Escuchó a Kyouya hablarle.

- Si Onodera.

- Parece que observar mucho a Hiiragi-san.

- Claro, como no, siempre observo a mi verdadero amor~ - Hizo mueca de beso.

- Entiendo, en este caso quería hablarte sobre la desaparición de Sasaki-san.

- Es cierto, ya te dije lo que sabía, alguien me atacó en la cabeza y se la llevaron, el testigo de Nana-chan debería ser suficiente.

- Eso lo sé, pero creo que esto llega a confirmar algo de mis sospechas… una persona es quien ha estado asesinando a los demás en la clase.

- ¿Si estás seguro que es una persona? No pude observarlo bien, podría ser un enemigo.

- Según la descripción que dio Hiiragi-san, es totalmente seguro de ser una persona y debe ser un talento.

- Supongo que falta investigar más, realmente hay mucho que se esconde aquí.

- Tiene razón Shishou, si descubro más, le diré.

Pasó el rato, cayó la tarde en ese momento y Nana estaba avanzando sola por el bosque, sus pensamientos del responsable no la dejaban concentrarse para nada, peor con la advertencia que le dio su maestro, necesitaba apurar ciertas cosas sin perder la calma, fue entonces que vio a una de sus compañeras en ese momento.

- Ella es…

- Pero si es Hiiragi. – Si no mal recordaba, era una de las que molestaban a Michiru, la morena con aspecto de gal. - ¿Qué haces aquí? No te veía andando sola.

- Solo iba en camino a mi habitación, esto… Habu-san ¿Qué haces?

- Busco animales venenosos, mi talento es que puedo inyectar veneno a otras personas con morderlas, pero el único problema que tengo es que debo comer animales venenosos para rellenar el veneno que inyecto, algo así como un tanque de gasolina.

- Entiendo, pero pareces tener un problema ¿no?

- Parece que me descubriste. – Ella soltó una pequeña risa. – Tuve una pelea con Kaori, ella me culpa de haber robado sus lentes de contacto ¿Qué rayos se cree? Yo no necesito nada como eso, solamente los usa porque desea verse cool sin lentes ¿no es estúpido?

- Esto, si…

- Seguro se le pasará después, ya le demostraré que está equivocad ay se disculpará conmigo, le enviaré el mensaje por teléfono luego.

- Eso espero, no quisiera que nadie del salón esté peleado.

- Eres amable Hiiragi, aun no entiendo como te juntas con esa sonsa de Michiru, ella es aburrida y pequeña, seguro lo haces por lastima.

- Es solo que quiero ser amiga de todos en el salón, es mi trabajo como representante del salón.

- Ya veo, solo te doy un consejo, no seas tan unida a ella, si lo haces se te pegará su estupidez. – En ese momento sacó su teléfono. – Es Kaori de nuevo… ella realmente no me deja en paz, será mejor que le responda. – Se dio la vuelta para contestar el mensaje, en ese momento sintió algo clavarse en su cuello. - ¿Qué?

- No te muevas… - Nana había sacado una aguja venenosa y se la inyectó, Kirara se puso palida cuando el veneno empezó a tener efecto, cayendo al suelo.

- Hiiragi… ¿Qué rayos me hiciste?

- Vas a morir. – le dijo con su voz fría. – Antes de hacerlo, dame la clave de tu teléfono, si me la das, puede que te perdone y de el antídoto.

- Maldita… - Apretó los dientes, sentía como su fuerza empezaba a irse. – E-Está bien, te la daré… - le dio la clave la cual anotó. – Listo… ahora sálvame, por favor…

- … ¿Cuándo te dije que te salvaría? – Kirara se puso palida, en ese momento perdió las fuerzas, cayendo al suelo, había muerto, Nana vio el teléfono y entonces empezó a teclear algo. – (Debo hacer esto, mostraré resultados dignos de mi entrenamiento) – Ahí terminó de teclear a un número en específico, el de Kaori.


En el dormitorio de chicas, Michiru estaba de paso, buscaba a Nana por si algo había pasado, creía que algo le sucedía ya que no la vio tan feliz en ese día, así que quería alegrarla.

- Seguramente un pastel la haga feliz… si… podría pedirle ayuda a Takamaki-kun y…

- ¡KYYYYYYYYYYYYYYYAAAAAAAAAAAAAAAAAH!

- ¡¿Qué!? – EL fuerte grito la asustó y supo que venía de una habitación, fue a ver para tocar, era la de Kaori.

- ¿Takanashi-san? ¡Pasó algo!

- Escuché el grito. – Nana llegó rápido, la rubia la vio con miedo.

- Nana-shan… algo le pasó a Takanashi-san.

- Debemos abrir la puerta. – Pidieron ayuda para abrirla, llegaron otros más como Moguo y Seiya para ayudar, entonces la abrieron.

- Listo. – Expresó el gordo. Al entrar, vieron algo terrible, el cuerpo de Kaori estaba en el suelo, con una expresión de terror en el rostro y marcas de rasguños.

- ¿Qué pasó aquí? – preguntó Seiya.

- Vine lo más rápido que pude. – Kyouya llegó en ese momento junto a Ryuuto, viendo el cuerpo. – Nuevamente sucedió…

- Onodera-kun. – Nana le vio con rostro triste. – Lo siento, fue tarde cuando llegué…

- No importa. – El peligris se acercó para acechar el cuerpo.

- Onodera, no creo que debas hacer algo drástico. – Advirtió Moguo.

- Eso lo sé, solamente quiero comprobar algo. – Se acercó a ver a Kaori, su rostro aterrado y con rasguños, realmente dejó una marca que sangraba. – Parece que algo la lastimó con suficiente fuerza como para querer rasguñarse el rostro pero no pudo quitárselo.

- ¿Sabes que podría ser? – Preguntó Seiya, el peligris vio y detectó la posición en la que estaba la pelinegra y es que un recipiente de lentes de contacto estaba ahí.

- ¿Ella usaba contactos?

- Parece ser que sus ojos azules no son naturales, como tal se los ponía según esto. – Comentó Nana. – Ahora que recuerdo… hablé con Habu-san y ella me dijo que se habían peleado porque le robó sus lentes de contacto.

- Es cierto ¿no saben de ella? – Preguntó Moguo pero nadie lo sabía.

- Eso solo puede significar dos cosas… o está desaparecida o la asesinaron… - Pensó Kyouya, eso asustó al resto.

- ¿La asesinaron? – Michiru no podía creerlo, estaba por llorar. – Pero eso…

- Michiru-chan ¿por qué estás llorando? – Preguntó Nana. – Ellas te molestaban.

- E-Eso lo sé pero… yo no quería que nadie muriera… - Fue confortada por ella.

- Oye Onodera ¿esto pudo ser obra de un enemigo? – Preguntó Ryuuto pero el peligris negó con la cabeza.

- La causa es muy antinatural, que no creo que sea un enemigo, sigo sosteniendo esto, es obra de alguien, un humano.

- ¿Quién podría tener razones para matar a Tanakashi entonces? – Preguntó Seiya.

- … Hiiragi-san. – Kyouya se dirigió a ella. – Dijiste que hablaste con Habu antes y te contó de su pelea ¿no?

- Si, se veía molesta pero dijo que quería disculparse…

- Por cierto, aquí debe estar su teléfono. – Kyouya hurgó en el bolsillo de la falda de Kaori, aunque era algo irrespetuoso. Al abrirlo, fue entonces que vio y es que mostraba que estaba en los mensajes. – Ya veo… tiene la conversación que tuvo con habu y era hasta ayer, después de eso no hubo más.

- ¿Qué dice? – Preguntó Nana.

- Muestra que pelearon, dice que ella robó sus lentes de contacto, tal como dijiste, pero hay algo raro en el último mensaje de Habu… ella se comunica de una forma muy informal pero aquí cambia, no le pone tantos emoticonos.

- ¿En serio? – Preguntó Nana, en eso se sintió algo nerviosa.

- Además de las horas están algo raras, se supone que, según vemos el estado del cuerpo, no es algo que debió pasar con muchas horas de diferencias, según se ve, el último mensaje de Habu fue justamente hoy, hace apenas veinte minutos, si se supone que ella fue asesinada ayer, alguien debió enviarlo. – Miró a la pelirrosa. – Creo que fuiste tu.

- ¿Yo? Onodera-kun, no creo que debas culparme indebidamente.

- Eso es verdad, Nana-chan no es alguien que haría algo así. – Moguo saltó a su defensa, incluso Seiya y Michiru pensaban lo mismo.

- No es que la esté declarando culpable, solamente digo esto como una posibilidad, después de todo fuiste la última persona con la que Habu habló, pudiste haberla asesinado y entonces enviar el mensaje desde su teléfono, por lo que creo que lo tienes aquí y ahora mismo.

- Onodera-kun, me estás asustando… (Rayos, es cierto que tomé el teléfono y envié el mensaje yo misma, pero esta situación…)

- (Jeje, Nana-chan, parece que cometiste un pequeño error, nunca debes llevar objetos de tu víctima, si Onodera inspecciona ahora mismo tus bolsillos y tienes el teléfono, no habrá cuartada que te defienda) – Ryuuto sonrió para sus adentros.

- Hiiragi, no dudo que seas una buena persona, pero a pesar de ello, asesinar a otros no es bueno, por eso lo digo y afirmaré. Fuiste tu quien asesinó a Habu el día de ayer y entonces tomaste su teléfono, enviando el mensaje a Takanashi para que revisara los lentes de contacto, esto debiste llenarlo con veneno, al momento que se los puso, acabó envenenada y en su desesperación quiso quitárselos, cosa que fue tarde, planeaste todo esto para asesinar a ambas.

- ¡Ya basta Onodera-kun, Nana-shan no haría algo tan horrible! – Gritó Michiru.

- Eso lo sabremos ahora mismo, si tiene el teléfono, ella es la culpable de todo. – Se acercó a ella, Ryuuto sonrió.

- (Veamos ahora Nana-chan, esta situación para ser algo totalmente irremediable, si realmente estuviste tan desesperada en tu fracaso que cometiste un error de novato, seré testigo de tu caída ahora mismo o acaso presenciaré un milagro el cual te salvará en el momento más crítico, vamos Nana-chan, entretenme, hazme ver que habrá valido la pena prestarte toda la atención de mi parte.)

Nana no podía hacer nada, estaba totalmente acorralada, en eso bajó su mirada, a lo que Kyouya se detuvo.

- Onodera-kun… reconozco que todo lo que dijiste es totalmente valido, así que es normal que sospeches de mí después de todo, ser la última persona con la que habló Habu-san me hace totalmente sospechosa, así que deseas revisar mis bolsillos para ver si tengo su teléfono, bien, yo misma te lo mostraré.

- ¿Nana-shan? – Michiru vio a su amiga con temor.

- Aquí tienes, velo claramente… - En ese momento llevó las manos a sus bolsillos, fue entonces que agarró algo y lo sacó…


El Redentor 777: ya veremos el uso que le dará a Yuuka, en sí será algo que la verdad jugará a largo plazo para la trama que le quiero dar al fic, ya verás cuando llegue a ese punto.

Bueno, aquí avanzamos al siguiente tramo, Nana ya mató a las gyarus pero igual está en peligro de ser descubierta y Ryuuto espera con anticipación lo que haga, a ver si cumple sus expectativas como compañera asesina, eso lo veremos para el siguiente cap. Saludos.