Nana estaba acorralada, Kyouya había soltado una conjetura que apuntaba a que ella había sido la asesina de ambas, y para comprobarlo necesitaba mostrar en sus bolsillos si tenía el celular de ella y que envió el mensaje, ya que no tenía de otra, metió ambas manos para mostrar.

- Espero que de esta forma me crean. – La pelirrosa las metió y entonces pareció sacar algo… pero no tenía nada.

- ¿No tienes el teléfono? – Preguntó el peligris.

- Ya dije que no era yo la responsable.

- Es cierto Onodera-kun, Nana-shan nunca haría algo así. – Michiru saltó a su defensa, Moguo y Seiya pensaron lo mismo, el peligris soltó un suspiro.

- Ya veo… lamento haber dudado de ti Hiiragi.

- No importa. – Ella sonrió. – (Menos mal… Onodera-san estuvo bien durante gran parte de sus sospechas pero pasó por alto un detalle… se puede configurar para que un mensaje se mande a cierta hora, eso fue lo que hice con el teléfono de Takanashi, y entonces devolví el teléfono a su cadáver, nunca cometería un error tan estúpido)

- Entonces esto queda sin un culpable claro. – Comentó Seiya. – Por ahora deberíamos avisar al profesor para que se encargue.

- Ya iré por él. - Moguo fue a buscarlo, claramente Kyouya no estaba satisfecho pero no había de otra para comprobar la culpabilidad de Nana.

- (Que inteligente Nana-chan… te aplaudo por ello…) – Ryuuto estaba complacido por dentro de que la pelirrosa se librara de tal situación con calma, eso solo aumentaba más sus ansias de poseerla y jugar con ella.

Una vez pasó todo, la pelirrosa volvió a su habitación, estaba agotada después de todo lo sucedido.

- Eso estuvo cerca… menos mal se me ocurrió tal idea después de todo… - Se recostó en su cama en ese momento, llevando su mano sobre su frente. – (Necesito mostrar resultados a Shishou, para que esta misión sea un éxito, no puedo permitirme otro fallo como el de Sasaki Yuuka, necesitaba ir con todo.

Miau~

Escuchó un maullido, levantó la cabeza para ver a aquel gato negro que hace poco había sido salvado, de tal modo este entró a la habitación, ella sonrió por debajo.

- Es solo un gato… - Esa fue la sensación que tuvo ella pero en ese momento tomó el teléfono que llevaba en ese momento. - ¿Eh?

Miau~

Tal parecía que el gato quería que la siguiera, ella se levantó ya que no podía perderlo, era su único método de comunicación con su Shishou y además donde llevaba el registro de los talentos a asesinar. Así que salió de su habitación y de la residencia mientras seguía al gato, es de tal modo que llegó hasta una parte cercana al bosque y entonces el gato soltó el teléfono para dejarlo en un banco.

- Menos mal, tampoco puedo perderlo… - En ese momento empezó a recibir una llamada de un número desconocido, no sabía de quien se trataba pero no tenía opción, contestó en ese momento. - ¿Hola?

- … Esto… ¿es el número de Hiiragi Nana-san?

- Si… ¿Quién eres?

- Solamente hablo para asegurarme, después de todo, quería conocer a la asesina que ha estado matando talentos. – Escuchar eso fue más que suficiente para ponerla palida. – Jeje, parece que te sorprendí.

- … Quien eres… - Expresó con voz seria, la persona al otro lado de la línea soltó una pequeña risa.

- No te desesperes Hiiragi Nana-san, si quieres verme, puedes encontrarme en esta isla, ve cerca del almacén abandonado, ahí podrías encontrarme. – Colgó en ese momento, ella no estaba pensando claramente sabiendo que alguien conocía su secreto, necesitaba ir donde está este y entonces silenciarlo.

Corrió lo más que pudo hacia el almacén, totalmente desesperada y de ese modo es que llegó, mirando a todos lados.

- ¿Dónde rayos se encuentra ese sujeto?

Miau~

El mismo gato estaba ahí, ese que había tomado su teléfono, no tenía tiempo que perder con él, necesitaba buscarlo, ya entonces que miró para todos lados, no había nada.

- Donde está.

- ¿Me buscabas? – Escuchó la voz, volteó a ver rápidamente sin ver quien era, no había nadie. – Aquí abajo.

- ¿Eh? – Observó al gato el cual sonrió en ese momento, ella apretó los dientes.

- Tu.

- A que no te lo esperabas. – En ese momento empezó a transformarse, se volvió un chico de cabello azulado, con lentes y llevando un traje. – Un gusto conocerte, perro faldero del consejo.

- ¡Aaah! – Nana no perdió el tiempo y fue a atacarlo con el cúter que llevaba pero este lo esquivó.

- Alto ahí, apenas atacándome cuando nos conocemos, eres bastante impulsiva ¿sabes?

- Explícame todo, como diablos sabes lo que soy y mi misión. – El joven sonrió.

- Así que vas directo al grano, tampoco es que pueda culparte al respecto, antes que nada permíteme presentarme, me llamo Tachibana Jin, pudiste presenciar que soy un talento.

- ¿Por qué no sabía nada? No hay nada acerca de ti en los registros.

- Digamos que deliberadamente no permití que mis datos se filtraran, pero si hay algo seguro, fui estudiante en esta lista, claro que ahora soy alguien reportado como desaparecido.

- ¿Desaparecido? ¿Qué rayos has hecho? Si conoces del consejo, entonces tu eres…

- Alto ahí Hiiragi Nana-san, no saltemos a conclusiones precipitadas, tampoco es que decidiré hablarte de todo en un inicio, necesitas ganarte mi confianza, pero al menos te haré una muestra de mis poderes. – En ese momento se transformó en un rostro que reconoció bastante bien.

- … Nanao-kun…

- ¿Qué pasa Hiiragi-san? ¿Acaso te da miedo volver a ver a alguien que asesinaste?

- ¡No! – Ella le atacó pero entonces sujetó su brazo y se transformó en Youhei y entonces la apartó. – No deberías huir del pasado Hiiragi Nana-san.

- ¡Muere! – Ella volvió a atacar, en ese momento se transformó en Moguo y lanzó una bola de fuego - ¡¿Cómo!?

- No creas que solo puedo transformarme en apariencia, también puedo usar sus talentos. – Volvió a atacar, la pelirrosa lo esquivó y empezó a correr lejos, a pesar de ello, Jin seguía persiguiéndola y lanzó una gran bola de fuego que impactó cerca de ella, mandándola a volar, aterrizó sobre la arena de la orilla, estaba sucia y cansada pero no se rendiría.

- ¿Todavía quieres seguir luchando? – Preguntó de vuelta a aquella apariencia. La pelirrosa se levantó, sosteniendo su arma. – Realmente eres terca.

- Tu… no puedo rendirme, necesito matar a todos los talentos…

- Deberías detenerte, ya te habrás dado cuenta pero te supero totalmente, mi talento es completamente diferente a los demás.

- (Eso es verdad… él no es ni siquiera algo humano… es… un monstruo…) – Sintió como su mano empezó a temblar, desde el inicio era una batalla perdida para ella, en ese momento bajó el cúter, Jin sonrió.

- Buena chica, parece que ya te diste cuenta.

- No puedo hacer nada… además de que estoy agotada…

- Entonces vamos a sentarnos un poco. – En ese momento fueron a un espacio abierto que parecía ser un barco y entonces encendió una fogata. – Relajate, no te haré daño.

- No puedo confiar en esas palabras…

- Si que eres desconfiada, pero lo entiendo… entonces ¿Dónde debería comenzar?

- ¿Qué eres realmente? – Preguntó la pelirrosa, Jin sonrió.

- Para ello, deberé remarcar hacia hace años, en una generación de estudiantes antigua. Desde que ocurrió el desastre del talento que se descontroló, el gobierno y generalmente el consejo ordenó la construcción de escuelas para los talentos y situarlos en islas, yo formé parte de una generación, mis compañeros eran tranquilos en mayor parte, los profesores mantenían vigilado todo y pensaban que era posible utilizar a los talentos como soldados de guerra, activos militares que beneficiaran al país.

- Eso parece ser algo común…

- Pero entonces ocurrió algo… si no se dieron cuenta, es que dejar a un grupo de talentos sueltos en la isla, tarde o temprano las ansias de poder y superioridad serían mayores. Un día, un talento acabó por matar a alguien. – Escuchar eso causó que Nana se sorprendiera. – Ciertamente fue un acontecimiento bastante impactante para mis compañeros, decidieron seguir de paso pero no fue posible… en ese momento las emociones humanas terminan por superar la razón y entonces todos tuvieron el mismo pensamiento: ¿Por qué no usar nuestros talentos para ser mejores al resto? Eso trajo que se armara una guerra civil dentro de la isla donde muchos estudiantes murieron, yo estuve en un bando pero siempre fui del tipo precavido, no me involucré en muchas batallas y en vez de ello, hui de la isla.

- ¿Huiste? Pero ahora…

- Es cierto, decidí volver, digamos que el consejo me localizó pero no podía permitir que me atraparan, así que fingí mi desaparición y entonces llevo escondido en esta isla como gato.

- Por eso nadie pudo localizarte… y pensar que el consejo escondía algo así… - Expresó por debajo.

- Deberías dudar Hiiragi Nana-san, el consejo esconde muchos más secretos de lo que piensas. – Exclamó Jin, eso la puso a pensar en aquel momento.

- Eso… no podría ser, soy una agente, no es que me escondan cosas.

- Deberías pensarlo, escondieron el hecho de que hubo batallas y muertes, e incluso agentes antes que tú.

- ¿Agentes antes que yo? – Nana no sabía que pensar, Jin sonrió.

- Solo déjame decirte algo, si piensas ir a reportar algo de mi existencia al consejo o a ese maestro tuyo, juro que voy a matarte al instante. – Amenazó, la pelirrosa se puso palida. – Tengo el poder para hacerlo, ninguno de tus trucos funcionará conmigo, la experiencia es la mejor compañera después de todo.

- … (Yo… no puedo negarlo, es un monstruo total… él es… el verdadero enemigo de la humanidad…)

- Quizás no digas nada pero tu silencio es más que suficiente para confirmarlo, espero con ansias que me diviertas mucho más con todo lo que hagas Hiiragi Nana-san.

- … Rayos… - Expresó ella por debajo, necesitaba volver a su habitación para descansar, claramente no podría decir nada, estaba acorralada por él, ya una vez se alejó y no podía verse, Jin seguía sentado frente a la fogata.

- … Entonces… ¿finalmente saldrás? – Habló al aire, justamente detrás de la estructura apareció alguien, era Ryuuto.

- Así que supiste que estaba aquí todo el tiempo. – El peliverde sonrió.

- Claro, fuiste sigiloso pero yo igual mantengo ojos en todos lados.

- Así que tienes un talento que te permite compartir visión con animales ¿no?

- Bingo. – Jin soltó una pequeña risa. – Entonces Takamaki Ryuuto-san ¿Qué quieres saber de mí?

- Solo una pregunta… ¿por qué no le contaste a Nana-chan la verdad? De que yo he estado frustrando sus planes.

- Así que eso… bueno, solo porque no sería divertido. – Esa respuesta sorprendió al peliverde.

- ¿Cómo que no sería divertido?

- Ver como Hiiragi Nana-san se esfuerza por cumplir su misión es hermoso, he presenciado la llegada de varios asesinos con la misma misión de matar a sus compañeros de clase pero esto es algo nuevo, todos ellos eran mecánicos, no se relacionaban con nadie o al menos mostraban emociones, pero ella es distinta, no nació siendo una asesina, así que mantiene sus emociones en alguna parte de su corazón, quiero ver que sucede cuando alguien logre llegar a ese punto y como reaccionará, para que eso suceda, necesitamos que siga pensando que ha matado talentos.

- Ya veo… - Ryuuto empezó a reír. – Eres más raro de lo que pensaba, pero me agrada.

- Por mientras seré alguien neutral, ni me involucraré contigo o con Hiiragi Nana-san, deseo seguir viendo como ambos se enfrentan mutuamente, llevando a cabo sus misiones, ese es el mejor entretenimiento que puedo tener en la vida.

- Entonces, espero que te diviertas con lo que venga, juro que será de lo mejor que llegarás a presenciar.

- Eso espero… tanto de ti como de ella, quiero que me sorprendan hasta el final y entonces… quien sabe, quizás jugar un papel activo.

- Entonces… si te digo que quiero que estés de mi lado ¿estarías dispuesto a ello?

- Quien sabe, admito que lo que haces es distinto, como que tu personalidad y tus motivos distan bastante, pero siento que igual obtendría la mayor diversión posible. Pero, igual deseo ver como se moverá Hiiragi Nana-san a partir de ahora, ella no es tan racional como tú, así que todo lo que haga a partir de ahora será una sorpresa.

- En eso estoy de acuerdo… siento que se vendrá algo que la haría cambiar de rumbo… e igual, tal como explicaste, las emociones humanas cambian ante la presencia de situaciones, y con el hecho de que mis compañeros han presenciado cuatro asesinatos, todo sea distinto a partir de ahora…

- Eso lo sé… - Jin soltó un suspiro. – Puede ser exasperante pero no puede evitarse, así que deseo ver cómo te moverás.

- Mientras que Nana-chan salga lastimada, yo me involucraré, no puedo permitir que dañen mi juguete, más de lo que ya está.

- Deseo ver como te moverás… - Ryuuto se fue en ese momento mientras Jin se quedó ahí, viendo las estrellas. – (Hiiragi Nana y Takamaki Ryuuto… nunca pensé que en todos mis años en esta isla encontraría a gente tan singular e interesante… ya quiero ver que harán a partir de ahora, será una historia que estaré complacido de observar de cerca…)

Jin sería aquel que observaría los movimientos de ambos, y tal como dijo, las cosas cambiarían a partir de ahora, lo que estaba por enfrentar Nana sería algo muy determinante para ella, tanto en sus sentimientos como en la misión que estaría por afrontar.


El Redentor 777: Bueno, ya debía ser su hora para ellas y tampoco tenía planeado el que vivieran, ya con Nana, se vio que ella no se detendrá.

Bueno, ya introduje a Jin en esta parte y como tiene sus ojos puestos tanto sobre Nana como Ryuuto, ya se viene el momento en el cual nuestra pelirrosa cambiará bastante y como el que Ryuuto se involucre en ese momento pueda afectar, ya veremos como se desarrollará el asunto, hasta el próximo cap. Saludos.