Nana estaba en grandes problemas, conocer la existencia de Jin cambiaba mucho las cosas y teniendo un poder demasiado grande, necesitaba encontrar una forma de lidiar con él, matarlo por el bien de la humanidad, tenía que hacerlo.

- Tsk… por qué todo empieza a complicarse ahora… - Hizo un repaso de lo acontecido hasta ahora y como es que sus planes han sido frustrados o casi la descubren, todo empezando desde que frustraron su asesinato a Yuuka, que casi fuera descubierta por Kyouya y ahora la aparición de Jin, no podía perder mucho tiempo. – (¿Por qué está sucediendo todo esto? Desde cuando mi misión se volvió más difícil… ¿Quién está buscando sabotearme?)

En otro lado, Ryuuto estaba haciendo su sesión diaria de tortura con Yuuka, los gritos de dolor de ella seguían resonando por el lugar, ya luego que decidió terminar y dejarla ahí desmayada, salió de la sala.

- (Mi misión está siendo un éxito hasta ahora, pero ahora, como le dije a Tachibana Jin, los últimos sucesos empezarán a mover a los estudiantes y se darán cuenta que tienen poderes, esto va a desatar el gatillo que podrá cambiar el salón de ahora en adelante…)

- ¿Estás pensando en algo? – Preguntó Matsuo.

- Solo una conversación trivial que tuve… - Soltó un suspiro. – Supongo que ahora la cosa se complicará para mí.

- ¿Qué piensas de ello?

- Ante la presencia de actos radicales, el pensamiento entre las masas tiende a cambiar, en particular han ocurrido unos seis asesinatos, esto traerá el pensamiento a ciertos estudiantes que podrían darse cuenta de una realidad: Que ellos tienen el poder en sus manos, en ocasiones estas situaciones tienden a sacar el peor lado de uno, los deseos más ocultos y mórbidos de una persona salen a relucir, no me sorprendería si al final escuchamos de otro asesinato pero no cometido por Nana-chan, sino por un estudiante.

- En sí, eso sería un impedimento para tu misión.

- Ciertamente, no me conviene que empiecen a matarse entre sí, al menos que maten a los que tengan talentos excepcionales, así que, de ser necesario, tendré que intervenir.

- Suerte con ello, ya sabes que solo tienes que avisarme en momentos graves. – El peliverde asintió. Salió para ir a dormir y de ese modo descansar, claro que sin saber lo que ocurriría al día siguiente.

Nana estaba durmiendo en su habitación, despertó temprano y se preparó para salir en ese momento cuando escuchó como su teléfono empezó a sonar, vio de quien se trataba y entonces encontró que era el número de Kyouya, contestó en ese momento.

- Hiiragi-san, tienes que venir, alguien fue asesinado. – Eso la sorprendió, como que alguien acabó asesinado y no fue por ella. Se cambió a su uniforme lo más rápido que pudo para ir, como tal estaba en el edificio de habitaciones masculino, así llegó para ver al peligris. – Llegaste.

- ¿Qué pasó? – Preguntó, así es que entró a la habitación y vio, un cuerpo estaba ahí, apoyado en la ventana y con un cuchillo en su espalda. – Que…

- Es justo lo que ves, alguien lo asesinó. – Informó, Nana no es alguien que haría algo así pero entonces, una persona externa fue la responsable. – No hay muchas pistas sobre quien lo pudo haber hecho.

- Entiendo… deberíamos avisar a un profesor.

- ¿Cómo están las cosas aquí? – Moguo y sus secuaces llegaron en ese momento. - ¿Otro asesinato?

- Esto es horrible… - Expresó uno de los lacayos.

- Justamente tenía que ser Ishii-san. – Exclamó otro.

- (Ishii Ryouji… era alguien que tenía una buena reputación en el salón, era bromista y se llevaba bien con todos, no es que alguien realmente tenga motivos para matarlo) – Pensó Nana.

- Necesitamos saber lo que ha ocurrido desde la noche, donde parece que fue una hora adecuada en que lo asesinaron. – Pensó Kyouya. - ¿Quién fue la última persona que lo vio?

- Esa sería Sorano-san, son pareja después de todo. – Informó el rubio tercer secuaz de Moguo. Así Kyouya la mandó a llamar y ella llegó, viéndose totalmente extasiada por lo ocurrido, bajó la mirada.

- Ryouji…

- Sorano Fuuko, según se sabe, era la novia de Ishii Ryouji ¿no? – Preguntó Kyouya, Moguo asintió.

- Eran unidos y en sí, le traía el almuerzo, aunque hace poco Ishii decidió ponerse a dieta y por eso se levantaba temprano para ir a correr. – Respondió el gordo, Kyouya se puso a pensar.

- Si es de levantarse temprano, entonces solo hay una hora en la cual pudo haber sido asesinado y eso es anoche.

- ¿Tienes una idea? – Preguntó otro de los secuaces.

- Tengo una… en sí, Sorano-san es la más sospechosa. – La peliverde levantó la mirada.

- Yo nunca haría eso… Ryouji es alguien muy importante para mí, el asesinarlo es algo fuera de cuestión.

- Onodera-kun, creo en Sorano-san. – Nana intervino, el peligris la vio.

- No le estoy echando la culpa totalmente, pero digo que es posible puesto que fue la última persona que vio.

- Es cierto… anoche estos tres estaban en mi habitación, les estaba dando un fuerte sermón. – Sonrió Moguo.

- Es cierto, Moguo-san habla tan fuerte que puede escucharse al lado. – Respondió el rubio.

- Entonces, pudo haber sido durante la hora de su sermón, ya que el ruido es tan fuerte que no puede escuchar quien entra a la habitación o siquiera hubo señales de lucha. – Kyouya inspeccionó de cerca. – Realmente no parece haberse resistido, pudieron haberlo atacado por sorpresa.

- Quien lo haría… Ryouji era muy querido en nuestra clase, yo… - Sorano apretó el puño.

- Descubriremos la verdad, pero si esto fue obra de una persona, entonces debe haber usado su talento… - Kyouya miró a los presentes. – Por precaución ¿Cuáles son sus talentos?

- Claro, podemos mostrarlos. – El primer secuaz que era Kosakai Souichi mostró que puede manejar el magnetismo, el segundo secuaz Sota Saito mostró que puede imitar voces, usando la de Sorano, y al final Tsurumigawa Rentaro mostró que puede separar su alma de su cuerpo, aunque este último queda vulnerable.

- No parece que algún poder así pueda ser usado para cometer un asesinato anoche.

- Además tienen una coartada al estar junto con Iijima-san. – Respondió Nana.

- Entonces… Sorano Fuuko. – Miró a la peliverde. - ¿Cuál es tu talento?

- Bueno… para mostrarlo, debemos ir afuera. – Así se movieron, y entonces un palo de bambú estaba ahí, en ese momento ella tomó la espada en su costado y la desenvainó, fue justo que al momento una ráfaga de aire voló, cortando el palo en dos. – Puedo controlar la presión del aire de esta forma y atacar con este, pero en ocasiones no lo controlo bien.

- Era lo que necesitaba saber… en sí, un poder como el de Sorano es más propenso a ser el responsable. – Eso alertó a la peliverde. – Pero tampoco deseo llegar a conclusiones precipitadas, avisaremos a un profesor para que mueva el cuerpo, luego hablaremos de esto.

No hubo nada más que decir, Nana tampoco tenía idea de quien pudo haber sido, esta vez estaba contra la pared sin idea alguna de lo que pudo haber ocurrido, eso también podría complicar su misión por lo que necesitaría hacer algo.


Fueron a clases, la pelirrosa estaba ahí, Michiru como siempre estaba a su lado pero en ese momento ella tenía mucho en mente.

- Nana-shan. – Entonces le habló. – Escuché de Onodera-san lo ocurrido… volvió a pasar, eso…

- No es nada Michiru-chan. – Ella sonrió. – Vamos a descubrir al culpable de lo sucedido.

- Eso espero… aunque igual tengo algo de miedo, de que te suceda algo a ti, como mi amiga, no quiero que te pase nada.

- Entiendo… - Eso decía Nana pero por dentro pensaba otra cosa. – (Ella realmente es estúpida, creyendo que soy su amiga porque sí, a pesar de que puedo matarla en cualquier momento, la dejaré viva por ahora, es necesaria…)

Ryuuto en otro lado escuchó las noticias y fue tal como sospechó, sabía que el responsable fue alguien con un talento, no es algo que Nana haría y eso lo sabía, observó sus patrones y ella estaba igual de sorprendida que el resto, eso perjudicaba en sí su misión o levantaría más sospechas sobre ella.

- (Seguiré sin meter una mano, ella misma debe de resolverlo, en sí un apoyo externo de alguien fuera de su círculo podría servir… Inukai Michiru, ella podría conseguir que Nana-chan abra su corazón, solo necesita empujar más)

Al terminar las clases, Nana fue a su habitación, no había mucho caso en seguir pensando de ello, necesitaba encontrar una solución, si quería cumplir con su misión tenía que hacerlo.

- (No es momento para pensar en otros, debo de encontrarlo, es un peligro para la humanidad, un enemigo que haya causado esto no puede seguir ileso…) – Recordó varias cosas, en sí todo lo que su maestro le ha enseñado desde entonces pero igual como terminó así, se sujetó la cabeza. – (¿Por qué estoy recordando esto? Había sellado estos recuerdos hace tiempo…)

- ¿Nana-shan? – Escuchó que tocaban su puerta, siendo Michiru, la pelirrosa no estaba de humor para ver a nadie realmente pero siendo la rubia, no le dejaría en paz hasta que responda, en ese momento abrió la puerta. – Ahí estás.

- ¿Quieres algo Michiru-chan?

- Bueno… puede que sea algo tarde, pero me gustaría que vengas a comer conmigo. – Ella sonrió, bien Nana podría declinar educadamente la propuesta de su amiga, pero viendo su rostro no podía dejarla así.

- Bien, vamos. – La rubia sonrió. Así las dos se movieron, yendo hacia una parte trasera de un edificio, sentándose en las escaleras, era donde mayormente Michiru estaba para almorzar, así tomó un pan de melón para abrirlo, dándole otro a la pelirrosa. – Gracias.

- En cambio, gracias por venir Nana-shan. – Ella sonrió, en ese momento comieron en silencio, Nana no hacía nada, Michiru tampoco, era una paz bastante calmante para ella, que había vivido mucho estrés en los últimos días con todo lo ocurrido. – Nana-shan… ¿crees que todo podrá resolverse?

- Seguro Michiru-chan, Onodera-kun está trabajando en ello para que todo vuelva a estar en paz.

- Eso quisiera, pero la verdad… me gustaría haber hecho algo para evitarlo, si quizás hubiera estado antes, podría haber salvado a Ishii-san.

- Esto… Michiru-chan ¿por qué quieres salvar a todos? – Preguntó Nana, la rubia bajó la mirada.

- Es una historia un poco larga, no sé si te moleste escucharla.

- Para nada. – La rubia asintió.

- ¿Sabes? En mi antigua escuela era casi igual que aquí, mi poder de curar heridas externas con lamer la parte afectada siempre fue algo con lo cual la gente se burlaba de mí, no tenía amigos en la secundaria, aunque no me causó muchos problemas, entonces, fue que la llegué a conocer a ella…

"Flashback"

Una Michiru un poco más joven estaba caminando por las calles, estaba saliendo de la escuela luego de todo lo ocurrido, no es que hubiera nada ahí, en ese momento vio en un callejón a un perro herido de su pata.

- Estás herido… espera un momento, voy a curarte. – Se agachó y entonces tomó la pata del perro para lamerla y curarla, para su suerte no se encontraba nadie cerca, o eso pensaba. Una chica de cabello rubio corto con un gorro y uniforme le veía. – Eh… esto…

- Estás lamiendo a ese perro ¿no?

- Si, pero es que estaba herido y con mi talento puedo curarlo, por eso…

- Ya veo… ¡Eso es genial! – Sus ojos brillaron, algo que sorprendió a Michiru. Esa chica ha sido la primera en decir que su talento es algo genial y no asqueroso o que sea una falsa aprovechada con los chicos, era la primera vez que alguien le decía un genuino halago. – Soy Hosokawa Hitomi, un gusto.

- … Inukai Michiru.

Ese encuentro trajo un gran cambio en la rubia, ella, a pesar de su aspecto como delincuente, era alguien amable y femenina, debido a sus palabras, eso impulsó a Michiru a no avergonzarse de su talento y curar a más gente y sus heridas, le dio una confianza renovada que nunca antes había tenido, al igual que la protegió de sus abusadoras durante un tiempo de la secundaria.

- Eres realmente grandiosa Michiru-chan, has ayudado a mucha gente.

- Jeje, todo es gracias a ti Hitomi-shan. – Ella sonrió. – Yo… creo que nunca hubiera hecho esto sin tu ayuda.

- ¿De que hablas? Tu misma fuiste quien decidió dar el paso, seguro con ese talento podrías curar enfermedades tales como un resfriado o demás.

- Esto… Hitomi-shan, mi talento solo puede curar heridas externas, no es posible con enfermedades…

- Ya veo… pero que eso tampoco te detenga, eres muy amable y quieres salvar a muchas personas, pienso que podrías volverte una gran doctora.

- ¿Doctora? Esto… - la rubia estaba sorprendida, su amiga empezó a reír mientras le daba palmadas en la espalda. En sí fue alguien que le dio mucha confianza durante ese tiempo, un día mientras caminaba, vio como es que ella entró al hospital.

- ¿Hitomi-shan? – Llamada por la curiosidad, entró a verla, fue así que encontró que había entrado a un consultorio en laboratorios, tal parecía que algo le estaba ocurriendo, justo cuando la puerta se abrió, quiso esconderse pero no pudo.

- Michiru-chan.

- E-Esto, no quise espiar ni nada por el estilo, es solo que yo-

- No es necesario que digas más. – La rubia pelicorto sonrió. – Supongo que debería contártelo… la verdad es que… tengo cáncer.

- ¿Eh? – Eso dejó sin aliento a Michiru la cual no sabía que pensar.

- Ey, tampoco es que sea gran cosa, me he estado sometiendo a quimioterapia para controlarlo, aunque he tenido algunos efectos secundarios, por ello llevo esta gorra, no tengo cabello encima.

- Ya veo… esto… ¿estarás bien?

- Claro. – Ella sonrió. – No dejaré que algo así me detenga, solo necesito cuidarme, es como comer comida chatarra, está mal y de vez en cuando no es malo, pero tampoco sería en exceso, en este caso con mi condición, es cuidarme con las dosis requeridas.

- Ya veo… Hitomi-shan, me he decidido.

- ¿Qué decidiste?

- Yo… me convertiré en doctora y entonces hallaré una forma de curarte, sé que con mi talento lo haré posible. – Era seria al respecto, Hitomi respondió esa seriedad con una sonrisa.

- Claro, espero que puedas lograrlo, esperaré todo el tiempo que sea posible para ello. – Era una promesa que habían hecho, pero como tal no iba a ser para siempre. Hitomi dejó de ir a la escuela al poco tiempo ya que su situación se había puesto más grave y necesitaba vigilancia, Michiru la visitaba siempre y cuando era permitido, hablaba con ella y se divertían juntas, pero llegó un momento en que no pudo.

- ¡A un lado! – Un día que fue, vio a paramédicos moverse justo a su habitación, eso la alertó la cual decidió correr, fue entonces que acechó desde la puerta, la habían conectado a un catéter y administraban oxígeno, como tal ya no había forma de que se salvara.

- Hitomi… shan… - La rubia solo pudo ver como batallaban para mantenerla con vida, esa era la fe que ella tenía en ese momento pero el mundo tampoco podía ser muy amable al respecto.

Llegó la noticia de que había fallecido, Michiru lo escuchó, estaba devastada, no pudo proteger a su primera y única amiga en toda su vida, pero eso igual la ayudó a tomar una decisión importante en su vida.

"Fin del flashback"

- Debido a Hitomi-shan, fue que decidí que usaría este poder para salvar a todas las personas posibles, aunque eso me perjudique…

- ¿Perjudique? – Preguntó Nana, la rubia negó con la cabeza.

- No es nada… gracias por escucharme Nana-shan, creo que era lo que necesitaba.

- No es nada Michiru-chan. – la pelirrosa sonrió, dentro de su cabeza pensaba en lo que había escuchado. Justo al volver a su habitación se dejó caer sobre su cama. – Yo… que debo hacer…

Revisó su teléfono, abriendo el registro de muertes y poniendo el de Michiru, mostrando el número de muertes que causaría a la humanidad.

- … (¿Esto siquiera es cierto? Michiru-chan no parece el tipo de persona que causaría un genocidio de tal tamaño… ya no sé qué pensar…)

Se sujetó la cabeza, en ese momento estaba teniendo un debate interno, en cuanto a su lado racional que seguía pensando en cumplir su misión que era asesinar a todos los talentos, eso incluía a Michiru pero por el otro lado, no creía que una chica como ella fuera capaz de ser un peligro, tiene las intenciones más nobles que nunca haya escuchado, más allá de lo que cualquier humano podría hacer, apretó el puño con fuerza.

- Que alguien me diga… ¿Qué hago? ¿Cuál es la decisión correcta ahora mismo?


El Redentor 777: Pues ya aquí empieza justo donde Nana cambiará, a ver como y es que igual al menos Ryuuto está a salvo, no hay una sola sospecha sobre él encima, es como uno más del montón.

Bueno, ya iremos con esta parte donde vemos que Michiru agarra relevancia y que Nana se va a sincerar al final, ya tiene sus dudas al respecto de si esos datos son correctos y lo que está por venir, al menos en el siguiente cap se hablará del pasado de Nana y algo de Ryuuto junto a ella, ya ahí lo veremos, hasta el próximo cap. Saludos.