El crucero estaba cada vez más cerca de su destino, en camino a Japón por lo cual los chicos finalmente volverían a tocar la civilización luego de un tiempo. Nana estaba en la cubierta observando al horizonte, estaba alegre de saber que Ryuuto estaba a salvo, pero todo lo dicho por el enmascarado contra el que peleó la tenía pensativa.
- … (No puede ser verdad, que Shishou me haya estado engañando todo este tiempo… me rehúso a creerlo, cuando regrese, contactaré con él para que me diga la verdad, que todo lo dicho por ese sujeto no es real)
- Senpai. – Volteó la mirada, encontrando a Moe en ese momento. – Estás sola aquí ¿no?
- Si… - Exclamó por debajo. – Me alegra que Takamaki-kun haya salido ileso, solo pensaba en todo lo sucedido.
- Estuviste preocupada por él ¿no? – Expresó con una sonrisa traviesa, la pelirrosa se sonrojó levemente.
- Solo lo hacía por mi trabajo como representante… por ahora me alegra que no sucediera como los demás… que lo hayan asesinado.
- Si, he escuchado al respecto, de estudiantes antes de que llegara, no entiendo como sucedió.
- Ha sido horrible, yo igual he estado intentando encontrar al responsable.
- Ese es un gran trabajo, pero ahora veo que realmente confían en ti como su representante, aunque… - Se acercó a susurrarle al oído. – Más bien… tengo a la responsable al frente…
- ¿Eh? – En ese momento Nana se alejó, la rubia empezó a reír. - ¿C-Como lo sabes?
- ¿Crees que pasaría desapercibido? Déjame decirte algo senpai, yo igual soy una enviada del consejo, por ordenes de Tsuruoka-san, te vigilo para evitar que los traiciones.
- Eso… - Ella apretó el puño por debajo. - ¿Shishou desconfía tanto de mí como para enviar a un vigilante?
- Lo hago por mis propias razones… o eso hacía, porque decidí dejar ese trabajo. – Aquello sorprendió a la pelirrosa. – Obtuve una oferta mucho más jugosa de parte de un benefactor desconocido, eso logró que me hiciera cambiar de bandos y ahora seré una espía para él y vigilar al consejo y sus movimientos mientras les hago creer que sigo trabajando para ellos.
- ¿Por qué? Primero el secuestro y ahora esto… no sé qué pensar.
- No te daré muchos detalles pero si te diré algo, mi empleador y yo planeamos el secuestro de Takamaki Ryuuto, tal parece que le interesas bastante así que desea darte una opción, estar a favor o en contra de él.
- ¿Quién es este empleador tuyo?
- Ya lo conociste. – En eso Nana lo recordó.
- ¿El enmascarado?
- Bingo. Si me preguntas sobre su verdadera identidad, no la conozco, siempre anda con esas pintas, pero déjame decirte algo senpai, a partir de ahora las cosas se agitarán mucho más y para entonces debes escoger un bando, tu trabajo como asesina puede acabar o se te puede otorgar una nueva oportunidad, luego de haber convivido con los talentosos aquí, debes acechar en tu corazón y escoger lo que creas, es lo mejor para ti. Nos vemos senpai.
- Espera… - No pudo detenerla de irse, la pelirrosa siguió mirando al mar, toda esa información era demasiada para ella, el enmascarado, lo que él dijo, que el consejo envió a Moe para vigilarla en caso de quisiera traicionarlos, su mente estaba hecha todo un desastre. – Que hago…
El barco finalmente estuvo a punto de encallar en tierra firme, ya se lograba ver la ciudad, estaban en Tokio, habían regresado a Japón nuevamente, toda la clase observaba con emoción.
- ¡Finalmente, estamos en casa! – Exclamó Moguo, el resto se vio emocionado al respecto. – Ya podré volver a comer cuantas hamburguesas quiera.
- Ya podremos salir a cualquier lado. – Exclamó Seiya, abrazando a la chica pelinegra a su lado. – Eso incluye también citas.
- S-Si… - Exclamó esta con vergüenza.
- Me alegra regresar. – Expresó Michiru con felicidad. – Podremos salir juntas a todos lados ¿no Nana-shan?
- E-Esto… sí. – Estaba distraída, por lo que se forzó a sonreír. – Ya deseo que vayamos a muchos lugares. – la rubia asintió.
El barco llegó al puerto y todos empezaron a bajar, el profesor del aula estaba ahí para darles instrucciones de moverse, se moverían al cual sería el nuevo edificio de su escuela que también incluiría habitaciones como lo fue en la isla, entrando a un autobús, empezaron a moverse, era un sitio al noroeste de la capital, todos los jóvenes observaban por la ventana, emocionados de estar en la ciudad que tanto recordaban. Al final acabaron llegando, era un edificio escolar común, envuelto en paredes y una explanada amplia, era una escuela como cualquier otra, a su lado estaban otros dos edificios anexos que servirían para los apartamentos, dividido en hombres y mujeres, al entrar al terreno, todos empezaron a bajar.
- Esta es una escuela común, pero se siente bien. – Expresó Ryuuto. – Ya podremos divertirnos con todo aquí.
- Esperemos que eso detenga un poco las tragedias que han ocurrido. – Comentó Kyouya por debajo. – No debería suceder nada más.
- Si me hubiera gustado que Ryouji viera esto… - Expresó Fuuko por debajo.
- Seguro estaría feliz. – Exclamó Ryuuto con una sonrisa. – No hay por qué estar tristes, divirtámonos también por aquellos que ya no pueden.
- Shishou tiene razón. – Complementó Kyouya. – Este es un nuevo inicio, en su recuerdo de nuestros otros compañeros, vamos a disfrutar esto. – la peliverde pareció dudar pero entonces asintió.
- Siempre mantendré su recuerdo en mi corazón.
- Sus cosas ya fueron dejadas en respectivas habitaciones, vayan a instalarse. – Ante las ordenes del profesor, fueron a ello. Nana también se movió, aunque esa no era su preocupación actual, lo que ella quería hacer es ir a ver a Tsuruoka y saber si todo lo dicho por el enmascarado era real.
Ryuuto por su lado terminó de verlo todo, ahora necesitaba moverse a otro sitio, lo bueno es que las clases no se retomarían hasta el día siguiente por lo cual tenían todo ese día libre para pasear por la ciudad, algo que todos extrañarían y él en sí ya tenía un destino al cual ir. Llamó a su teléfono en aquel momento, marcando a un número.
- Ey Matsuo.
- Ryuuto… finalmente llegaste.
- Claro, seguro ya alquilaste ese edificio que te dije ¿no?
- Claro, ya estoy aquí, e igual llegué a la escuela, todo listo para el transporte.
- Entonces hazlo, abre el portal para ir ahí. – Sin decir nada más, se abrió el agujero a un costado por el cual el peliverde atravesó, así fue que llegó justo a otro sitio, donde estaba su compañero. – Gracias.
- Hice tal y como dijiste, obtuve este edificio, pero creer que me costará unos cuatrocientos mil yenes y que lo tuvieras almacenado.
- Pagas por mis trabajos… bueno ¿la transportaste igual?
- Claro, está ahí. – Ryuuto sonrió. Fue a la habitación señalada, al entrar vio a Yuuka dentro, la pobre chica seguía solo en ropa interior, su rostro mostraba que todo rastro de vida había desaparecido.
- Ey Yuuka-chan, hola.
- … - Ella no dijo nada.
- ¿Ni siquiera un saludo? Luego de todos los hermosos momentos que hemos pasado juntos, como la vez que te arranqué las uñas, o que tal cuanto te di esa terapia de choques eléctricos en los pezones, ni hablar sobre cuando jugábamos acerca de cuantos puñetazos en el estómago resistirías antes de vomitar la poca comida que has tenido. – A pesar de todo ella no ha respondido. – parece que tuve éxito…
- ¿Qué harás con ella? – Preguntó Matsuo.
- Ya está rota, los días constantes de tortura han logrado que abandone toda voluntad, ahora es muñeca voluble, alguien que puedo manipular a voluntad, empezaré con la secuencia de lavado de mente, para volverla alguien fiel a mis planes, empezaremos eso dentro de poco… ya finalmente es hora de que todo se ponga en movimiento.
- Entendido ¿la baño y doy nueva ropa?
- Claro, puedes hablar con Shishou para que reciba la mejor atención médica, una vez empiece, se volverá una pieza valiosa. – Algo en mente tenía Ryuuto con Yuuka y que jugaría a largo plazo, solo quedaría ver qué sería.
Nana había terminado de asegurar que todo estaba listo en su habitación, lo hizo rápido para finalmente contactar a Tsuruoka y tener la conversación que tanto esperaba al respecto, en ese momento tocaron a su puerta.
- Nana-shan, soy yo. – Michiru estaba al otro lado, abriendo la puerta. – Esperaba que pudiéramos salir juntas.
- Lo siento Michiru-chan, ya tengo planes de verme con alguien.
- ¿En serio? Esperaba que pudiéramos divertirnos… - Expresó con tristeza, la pelirrosa sonrió, acariciando su cabello.
- Solo será por hoy, luego podremos ir a donde quieras, seguro deseas hacer mucho.
- Si. – Exclamó la rubia. – Que te vaya bien.
- Claro. – Una vez se fue Michiru, Nana volvió a su semblante serio y triste. – (No puedo permitir que Tsuruoka-san sepa de Michiru… pero por el momento ese asunto es más importante.) – Revisó su teléfono para marcar al número privado, se reuniría con él y entonces le contaría todo, buscaría respuestas al respecto.
Pasó un rato, la pelirrosa salió de los terrenos de la escuela y se alejó un poco donde un vehículo negro la esperaba, entró en este, un hombre trajeado conducía y se movió, no hubo conversación ni nada por el estilo, solamente se encargó de transportarla hasta la ubicación, llegando a un edificio, así la pelirrosa se bajó y entró, ascendiendo por un elevador hasta el cuarto piso, de ese modo al salir avanzó por los pasillos hasta llegar hacia una habitación, tocando en esta.
- Adelante. – Escuchó la voz de un hombre dentro, la pelirrosa tragó saliva antes de entrar, abriendo la puerta.
- S-Shishou, estoy de regreso.
- Eso escuché. – Expresó el hombre, cabello claro, una cicatriz atravesando su ojo izquierdo y llevando un uniforme militar. - ¿Tienes algo que reportar?
- N-Nada realmente… - Expresó por debajo, Nana lo respetaba por haber cuidado de ella desde el asesinato de sus padres, además de enseñarle todo acerca del asesinato y las habilidades que conoce. – Solo pensé que debía reportarme luego de regresar.
- Entiendo… si logras reportarme todo, será más rápido.
- …La verdad es que no es todo, sucedió algo… - El hombre enarcó una ceja.
- ¿Qué pasó exactamente?
- Es algo increíble… y no creo que sea verdad, pero deseo escucharlo directamente de usted. Durante mi estancia en la isla, mientras llevaba a cabo un asesinato, apareció alguien desconocido, un tipo enmascarado y con un traje de combate entero que se transportaba por medio de portales.
- ¿Un talento que entra por portales?
- Si, este evitó que llevara a cabo un asesinato de una chica que era un talento peligroso, pensé que era un enemigo pero en otra ocasión me rescató cuando estuve a punto de morir, así que no entendía si era un amigo o enemigo… hasta hace poco, secuestró a otro compañero, tuve que mantener las apariencias y rescatarlo, pero al buscarlo, este apareció y combatió contra mí… dijo algunas cosas locas… como que tu asesinaste a mis padres. – Al escuchar eso, Tsuruoka no puso expresión alguna. – Es algo estúpido, después de todo me encontraste y cuidaste, hablando del verdadero responsable de sus muertes, sería una locura que hagas algo así.
- Ya veo… - Este cerró los ojos. – Déjame preguntarte algo… respecto a este enemigo que has encontrado… ¿piensas que ha hecho bien?
- E-Esto… no lo sé, pero es que no puedo evitar sacarme todo lo que dijo.
- Hiiragi Nana ¿confías en mí?
- Si, fuiste quien cuidó de mí, nunca podría traicionarte.
- Entiendo… entonces, si tienes la oportunidad, debes de acabar con ese enemigo, solo obstaculizará tu trabajo.
- Si… la verdad es que deseo encontrarlo nuevamente y entonces que me diga todo, descubrir quién es.
- Espero resultados próximamente.
- Claro. – Nana se dio la vuelta irse. – Por cierto… estoy agradecida de volver.
- No sigas fracasando en tu misión, ya sabes que la humanidad cuenta contigo.
- Si. – La pelirrosa se fue, quedando solo Tsuruoka, este tomó su teléfono en aquel momento, para hacer una llamada.
- Soy yo… sí… mi estúpida alumna está empezando a dudar, alguien le ha filtrado la información, ya no es de fiar… bien, pasaremos al plan B, descuida ya contacté con ese joven, y en diferencia a ella, este no dudará para nada… entendido, pasaremos a la siguiente fase…
Ryuuto había regresado a la escuela, estaba anocheciendo, así que esperaba tener algo de descanso.
- Ryuuto-kun. – Ahí estaba Koharu. - ¿Dónde fuiste?
- Fui a encargarme de unos asuntos pendientes… pero ya he vuelto.
- Que bien… ¿no te ha sucedido nada más?
- ¿Y esa preocupación? – Preguntó el peliverde, eso causó que ella se sonrojara.
- N-No es nada, solo a raíz del secuestro, creo que necesitas tener a alguien al lado. – Ryuuto soltó una risa por debajo.
- Descuida, no soy tan débil como piensas… - En ese momento recibió un mensaje en su teléfono. - … Un trabajo…
- ¿Ryuuto-kun? – Koharu se veía algo expectante, quizás era un momento adecuado, si quería que fueran grandes aliados para él, necesitaban conocer su ambiente de trabajo.
- Koharu, llama a Nanao-kun, vamos a salir esta noche.
- ¿Salir? ¿A dónde? – El peliverde sonrió de forma peligrosa.
- A que ambos conozcan el mundo al cual yo pertenezco…
Ryuuto tenía algo planeado para ambos, esa noche sería bastante movida para los tres, sería la primera experiencia que tendrían respecto a lo que vive el peliverde.
Bueno, ya aquí empezamos la segunda parte del primer arco, ya digo que este primer arco es largo porque estoy abarcando todo hasta que llegue el momento adecuado, ya verán todo lo que tengo planeado para el segundo arco que estará con todo, ya sabrán mis planes futuros, por ahora Nana sigue confiando de Tsuruoka, la gran revelación para ella no sucederá sino hasta más adelante y ahora todo sucederá en la civilización y se viene un trabajo de Ryuuto, ya veremos como se desenvuelven Nanao y Koharu, hasta el próximo cap. Saludos.
