Mikasa estaba empezando a creer que unirse al cuerpo de reclutas fue una mala idea.
Estaba sudada y su cuerpo cálido, el entrenamiento se había convertido en algo que empezaba a disfrutar, lo que no disfrutaba era este cambio de Eren.
Mikasa sabía que no estaba en su mejor momento luego de la muerte de su madre, aún fresco en su mente, quien fue su segunda madre y le dio la bienvenida a su hogar.
Aun dolía, peor para Eren, quien su odio parecía burbujear en y se había convertido en su mecanismo para mover.
Vivía, respiraba, comía, peleaba y solo pensaba en venganza.
¿Los padres de Eren y los suyos habían aprobado esto?
No lo creía, lo más probable es que quisieran que dejaran el cuerpo y volvieran a los campos, un mundo mucho más pacífico, pero era un mundo lejos de lo que era Eren, porque él era como una tormenta, imparable e imposible de desviar en su objetivo, podrías refugiarte, pero él pasaría sobre ti sin importar las consecuencias que recayese en él.
Era algo tan admirable como autodestructivo, eso último era lo que más temía Mikasa, su camino tan autodestructivo.
Y después de todo, solo tenía 3 años para hacerle desistir, la tropa de guarnición, la policía militar, cualquier opción era buena, siempre que no lo mandase fuera de los muros.
Por el momento, Mikasa haría lo mejor que sabía hacer, proteger a sus amigos, los últimos sobrevivientes de su familia, los últimos sobrevivientes que sostenían los últimos trozos de su corazón.
En la cena luego de una ducha, Eren parecía decaído, absorto en sus pensamientos, los ojos rojos e irritados.
Algo le pasaba, había sido lo suficientemente paciente para que Eren tuviera la confianza de decirlo, pero cada vez estaba impaciente.
Tuvo que preguntar, ¿verdad?, después de todo, ¿quién más lo haría si no?
-¿Estás bien, Eren?-
-Si-respondió inmediatamente y eso parecía recordarle que tenía que comer.
Eren estuvo así desde ayer, distante, pensativo, nunca antes había sido así y cada vez parecía más allá que acá.
Mikasa lo dejaría ir por ahora.
Disfruto tanto de la cena como había podido, pero al final ese sentimiento de que algo andaba mal no dejó sus pensamientos.
«¿Alguien lo estaba molestando?»
Eso activó sus alarmas, ¿alguien podría intimidar sin que ella lo hubiera sabido?, la vergüenza se instaló en su estómago, luego se transformó en furia.
Quien fuese, tenía sus horas contadas.
Respiro profundamente.
«Es casi imposible intimidar a Eren». porque al final, no solamente era porque tanto Armin como ella misma estaban pegados en un grupo tan fuertemente que pocas veces se habían visto separados -ya sea de forma voluntaria u obligada— así que ¿Cuándo o como paso?
Ni idea, pero Mikasa llegaría al fondo de este problema y como siempre, ayudaría a Eren, porque después de todo, ¿no era para eso que estaba ella?, ¿para ayudarlo en todo y para todo?
Debió de haberlo mirado intensamente porque su mirada se encontró con la de ella.
-De verdad no es nada, ¿si?-
-¿Nadie te está molestando?-
-No Mikasa-Afirmo con rápides.
La estaba mirando confundido.
«Y aun así, sigue siendo adorable». Era adorable en todas sus formas, cuando dormía –en cama o e un árbol— cuando estaba enojado, casi todo el tiempo, cuando miraba el cielo encimado en su mundo o cuando hablaba de lo que había detrás de los muros.
Pero por esta vez, lo adorable de Eren debería de esperar.
-Si alguien lo hace, vamos a vengarnos-
El rostro de Eren reflejo sorpresa, no era fuera de lugar decir que Mikasa cumpliría su amenaza de vengarse por Eren o Armin.
Especialmente si se trataba de Eren.
-Solo pensaba-
-¿En qué?-
Eren frunció el ceño, era una mirada que Mikasa se había familiarizado con los años.
-En las clases-
-Eres un terrible mentiroso-
-Si quiero unirme a la legión de reconocimiento también tengo que pasarlas, ¿verdad?, no es como si la parte física fuera a darme mucho problemas-
Tan solo el nombrar a la legión fue suficiente para estropear el humor de Mikasa.
Eren volvió la atención a su comida, el caldo aún seguía caliente, era un intento de ignorar el rubor en sus orejas del cual Mikasa no se había perdido.
-Me estas mintiendo-
-Maldición-
-Eren ¿sabes que-
-Si tengo problemas se los diré-dijo Eren.
Armin estaba al margen de la conversación, tal vez no queriendo presionar a Eren, pero no le habría quitado los ojos de encima.
Mikasa era una historia diferente, tal vez esta vez buscaba su fracaso
-Nunca lo haces-
Eren parecía cada vez más inconforme, si no salía de esta situación entonces lo más probable es que todo termine con un iracundo Eren ignorándola durante la cena y hasta la mañana.
Pero en vez de eso, se quedó callado unos momentos antes de volver a hablar
-Lo siento, pero en serio no tengo nada-
Mikasa sonrió con resignación, bueno, por lo menos no estaba gritando o ignorándola, aunque no estaba diciendo la verdad.
-No te creo-
-Ya basta los dos, comamos en paz-declaró Armin, sintiendo el ambiente tenso.
Quería creer que Eren solo estaba pensativo, adecuándose a la vida militar luego de haber soñado con unirse a la legión toda su vida y en ahora probar lo que era el verdadero entrenamiento.
Pero confiaba en que seguiría avanzando, después de todo fue Eren quien le enseñó a seguir avanzando, pese a todo.
Siguió consumiendo su comida, en silencio, pero su mente iba volando, lejos de toda conversación, ensimismado en un mundo que Mikasa alguna vez había conocido.
-Confió en ustedes, con todo mi corazón-declaró en lo bajo
Mikasa quería creerlo, tal vez al final, solo pasaba una época extraña.
Se sonrojo al pensarlo, su último padre -porque Mikasa se negaba a pensar menos en las personas que la criaron junto a Eren- le había inculcado un poco de sabiduría en medicina, incluso por supuesto, las partes difíciles y vergonzosas de la pubertad.
Si sigue así su cara estaba más roja que un tomate y más cálida que una lámpara de aceite.
-¿Tu estas bien Mikasa?-
Era como si supiese lo que le pasaba, intentando molestarla y hacerla sonrojar más, no ayudaba que el ambiente fuese más silencioso que de costumbre, aun con el bullicio.
-Si, Eren, solo estoy cansada-
-Yo también estoy cansado-su rostro era extraño, como si no supiera si tendría que decir algo, pero finalmente lo dijo-¿sabes, voy a darme un ducha luego?-
Eren le mostró los dientes, en una sonrisa incómoda, Armin ignoraba todo a su alrededor y fingió que lo más interesante en la sala era la comida.
Nadie noto el nacimiento de una sonrisa, torcida y dirigida a sus amigos.
-No se tú, pero yo aun no me acostumbro, estoy super exhausto-
Mikasa era ahora la que intentaba ignorarlo, de verdad, pero era difícil.
Esa sonrisa se hizo más grande y marcada.
Mikasa odiaba la pubertad, de verdad la odiaba, sus pensamientos se volvieron impuros y no sabía qué hacer.
A Armin, en cambio, le parecía divertida, si Mikasa pudiera, le habría hecho arrepentirse de cada línea de pensamientos que tenía en la cabeza.
Erwin se limpió el sudor de su rostro con un pañuelo, el silencio era más irritante que la incandescencia, la marcha era firme, habiendo entrenado hasta que fue grabado en sus cabezas permanentemente, un sinfín de días entrenando y aun muchas veces más después de la primera expedición de cada nuevo grupo, entendiendo inmediatamente la importancia del entrenamiento que los más nuevo solo sabían superficialmente.
Hoy era el rito de iniciación de los pocos novatos que se unieron a sus filas, sus semblantes preocupados y lleno de dudas hicieron que los más veteranos se rieran internamente con amargura, recordaban la primera vez que pusieron un pie fuera de los muros protectores
«Si tenemos suerte, no morirán muchos, si tenemos mala suerte, todo el maldito escuadrón será aniquilado».
Esa idea era algo que siempre tenía presente, si ese escenario pasaba, esperaba que por lo menos un puñado de los novatos viviese, se convirtiera en veteranos y finalmente lo ayudarán, era el mejor pronóstico, Erwin no se esperanza con que no hubiese ninguna baja en la excursión, siempre lo hay, adentrarse a territorio desconocido siempre cobra su precio.
El precio de la sangre y la muerte, siempre es el precio a pagar.
Erwin intentó desviar su mente, lo peor aún no venía, era de día, se habían instalado cerca de la muralla, para poder aprovechar los pocos momentos de luz antes de que los titanes "despierten".
La ventaja duraba tanto como cuánto tardaban los caballos se encontraban a los enemigos de la humanidad, aun durmientes, pero no duraba ni 1 hora, antes que los gigantes despertaran, Shadis le había dicho si con suerte encontraba 1 durmiendo ni si quiera se lo pensase, aseguraría el objetivo, lo eliminaría y se retiraría tan pronto como pudiese, no pocas veces los malditos se dormían boca arriba, resguardando su nuca.
Su vista estaba en el horizonte, en la abandonada ciudad dentro de la muralla María, se alzaba como un monumento a la tragedia, la naturaleza conquistó lo que los titanes ignoraron en su propia conquista, hogares, puestos de comida, edificios, todo lo que el ser humano había hecho, el césped crecía atravesando el suelo de piedra de los caminos, no era mucho problema para los caballos, sus herraduras protegían sus pezuñas de cualquier daño por los bordes filosos de una sección rota del camino, en vez de salir hacia el bosque, se adentraron a una ciudad rota, eso cambiaba las cosas, por un lado, tienen muchas más lugares de donde poder enganchar, por otro lado, los titanes se escondían en el paisaje, no era algo intencional, simplemente se tumbaban, gracias a las diosas que no habían sido lo bastante inteligentes para descubrir que podían esconderse y emboscarlos, si eso sucediera, sería como ponerle más leña al fuego que consumía a la humanidad.
Erwin esperaba que ese día nunca sucediera, mientras solo podía seguir dando su corazón a la humanidad, bueno, dando lo que quedaba de su corazón a la humanidad.
El ambiente silencioso se rompió por el sonido de un ladrillo cayendo desde el techo al piso.
Aquello envió una sacudida a más de uno y si Erwin hubiese sido un novato como en sus primeros días tal vez le hubiese sucedido lo mismo, pero la expresión de Erwin parecía congelada en el tiempo, solo los más antiguos veteranos recuerdan a un Erwin más inexperto y mucho más atemorizado.
Había un titan entre los escombros de un edificio, más como noqueado que como dormido, como un hombre borracho que bebió tanto hasta casi desfallecer, la sola imagen disgusto a Erwin, que se parecieran tanto a los humanos era una broma de mal gusto por parte del demonio que los creo.
Naturalmente, en cada expedición, solo mataban a los solitarios, cuando había más de uno tendría que ignorarlos a no ser que ataquen directamente hacia la legión de reconocimiento.
-No vamos a capturarlo, vicecomandante Hange, no tenemos los medios necesarios ni los permisos requeridos-
Hange bajo la mano, la sonrisa borrada de su rostro, una mueca de disgusto se había dibujado en su rostro, pero no podía decir mucho.
Erwin mandó a uno de los novatos, graciosamente, era rubia y un poco alta, Hange y Levi se sintieron incómodos de que fueran tan parecidos.
Si el comandante de la legión lo noto, no dijo nada, dejó que la mujer pase, tenía una expresión calmada, pero sus ojos reflejaban miedo, ese brillo de miedo en sus ojos habían sido vistos por estos veteranos más veces de lo que podían contar, pero no dijeron nada, al final, los novatos fueron entrenados para esto, bueno, no para arriesgar su vida, eso era más bien una resignación que venía con el entendimiento de en que hoyo se habían metido a voluntad, Erwin cerró su corazón a este hecho, había cerrado su corazón y graciosamente su humanidad ante este hecho amargo.
La novata trotó hacia el gigante, cada vez parecía menos decidida, y más arrepentida.
«¿Este es su primer titán?». Dentro de todo, tenía suerte, un titán dormido y vulnerable.
Pero como sabía, la suerte se acababa.
Se veía incómoda y con miedo, normal en los novatos, luego solo pasara verse nerviosa y estresada, con un movimiento, rápido y para nada elegante, hizo dos cortes profundos en la nuca del titán, el calor le debe de irritar y dejar una sensación asfixiante cuando se acercaban bastante, el calor que emitían aun cuando la gente de las demás ramas no lo creía, una desventaja menor que podría convertirse en un gran problema, con el tiempo uno también se acostumbra a esa sofocante sensación, pero nunca deja de molestar realmente.
El sonido de la carne cortada y ese extraño vapor que desprenden se escuchó fuerte gracias al silencioso ambiente
El grupo intentó avanzar mucho más, habiendo dejado la escena tensa, la novata había vuelto a su grupo aún tensa, pero más aliviada, el grupo soltó una risa, Erwin sabía que dentro de poco la risa moriría, nacería el horror y esperaba que nunca escuchase gritos.
Eso último era más un sueño que una posibilidad remota.
Despejando su mente de cualquier otro pensamiento fuera de la misión, Erwin dio la orden de continuar la marcha, tan pronto como podía, tenían que planificar una ruta viable para que pueda ser cruzada por este grupo.
Lo único que siguió la marcha fueron los sonidos de las herraduras contra el piso, debes en cuando, algo produce un sonido, por más leve que sea, ponían muy nerviosos a los reclutas, especialmente los novatos, los más veteranos ignoraron sus sentimientos tanto como pudieron, sin dejar de prestar atención a los sonidos que les rodeaban y al ambiente en general.
-Aun nada-aseguró Mike
Y no era bueno, desde hace un mes que no habían visto ningún gigante en la proximidad, esta vez más que una petición, el mismo rey les ordenó que investigarán, Erwin estaba gustoso de cumplir su orden, aún más de lo que Hange estaba por capturar uno de esos monstruos para experimentar, a veces, Erwin pensaba que había pocas cosas que mantenían bajo control a Hange y eso a Erwin le daba más miedo a veces de lo que los titanes podían asustarle, aquellos monstruos dentro de todo eran predecibles, Hange era un tipo de monstruo totalmente diferente del que Erwin nunca estaría completamente preparado para ella.
Y por suerte, Hange era una ferviente servidora de la humanidad.
-Esto no me gusta para nada-
-¿Cuándo algo fue que tuvimos buenas noticias en una expedición?-replica Erwin.
Levi lo mira irritado, pero no puede discutir, con Erwin nunca puede discutir, aunque a veces lo desearía, aunque ese sería un error fatal porque el comandante de la legión era más peligroso en una conversación que con una espada, eso Levi lo había aprendido hace mucho.
-¿Qué piensas?-
-Si quieres saber-gruño Levi, nunca pensó que el maldito sol fuese un problema hasta que salió de la ciudad subterránea, por lo menos ya no era tan pálido, aunque adecuarse a una vida en la superficie aún era difícil-pensé que este sería una zona de cuarentena, prácticamente no hay nada-
-¿Qué dices de nuestro amigo dormido?-
-Ojalá que todos estén sumamente dormidos, por nuestro bien-
Una plegaria que nunca sería escuchada, a no ser que las Diosas finalmente tuviesen piedad de la humanidad.
Siguieron avanzando, tenían que llegar hasta la plaza central, allí había un gran terreno plano, hermoso, donde se reunían desde los más jóvenes divirtiéndose hasta ancianos para disfrutar del ambiente en las banquillas, pero ahora todo estaba destrozado, por lo menos no había cuerpos, pero era igual de escalofriante, el único rastro de vida era de insectos y ratas.
-Extraño-
De repente escucho una exhalación, a su lado, el rostro de Hange se iluminó.
-¿Creen que estuviesen migrando?-
Levi la miró fijamente, a diferencia de sus subordinados, Petra y Gunter que lo acompañaban más detrás sorprendidos y expectantes, Levi ya estaba más acostumbrado a, bueno, Hange y su actitud.
-¿Como los pájaros?-preguntó Moblit.
-¡Exacto!-los novatos se estremecieron ante el arrebato energético de Hange, si tienen suerte, ya se acostumbraran y también aprenderían a no hacerla enojar.
-Sería muy raro que busquen zonas de calor, más en esta época-respondió Erwin, la primavera empezaba a saber a verano y desgraciadamente lo sentirán en cada expedición hasta que sientan el maldito calor del verano, cuando salió en su primera expedición no pensó que tuvieran que recordarle que llevasen una cantimplora extra en temporadas de calor intenso, además tener puestos los lazos en la frente para que absorba todo el maldito sudor antes que le llegue a los ojos y les moleste.
-Ciertamente, no solo no conocíamos este comportamiento anteriormente, sino que dudo que ellos necesiten de una fuente de calor cuando ya generan bastante calor por sí mismos-Hange dudo pensativamente.
«Todo era extraño desde el principio». Pensó, la falta de titanes era alarmante, desde hace 2 años cuando el muro María cayo, el reino había puesto sus ojos en los titanes desde entonces, ordenando directamente que cualquier comportamiento anormal fuese reportado, aparte de unos cuantos titanes anormales deambulando por las calles, nada.
¿Que hizo que cambiase tan abruptamente su naturaleza?
Su deber era descubrirlo, recoger cualquier pista o morir en el intento, algo que habían intentado hacer el último siglo.
-Capitán Mike, capitán Levi, lleven un grupo de diez soldados cada uno y empiecen con la patrulla, Mike, tu irás al noreste y Levi irá al noreste, si avistan cualquier titanes en las áreas cercanas entonces, yo iré con otro grupo al norte y Hange ira al este, tan pronto encuentren un titán disparen una bengala, nos reuniremos en 3 horas, no se arriesguen e informen toda actividad sospechosa-declaró con fluidez y claridad, la voz de un comandante de guerra.
Los veteranos entendieron, era un patrullaje, dividir tanto el grupo tenía la ventaja de que irían más rápido al ser menos, pero con ello venía la reducción de combatientes en caso de que se enfrentarán inminentemente a los monstruos que investigaban.
Y con todas esas problemáticas, se fueron en la dirección pactada, con la incertidumbre en la mente de todos, con el destino de encontrar cualquier pedazo de información, ya sea para saber qué demonios pasaba o cualquier cosa que ayuda a la humanidad.
Todo esto a Erwin le empezaba a causar inquietud, un sentimiento de que algo malo venía como una ola dispuesta a arrasar las costas de calma que todas las personas dentro de las murallas habían intentado con todas sus fuerzas habían intentado crear en ese mundo cruel lleno de gigantes devoradores de hombres.
La ola que estos monstruos crearán podría arrasar con todo lo que la humanidad había peleado, Erwin no lo permitiría.
Seguiría firme, peleando hasta su último aliento.
Por el bien de la humanidad.
Desde el momento que Levi supo que iría a la muralla abandonada sabía que estaría hasta el maldito cuello de suciedad, siempre lo había en sus expediciones, pero antes era bosque, el bosque fue un cambio de escenario que el capitán Levi aprecio con facilidad, el aire era aun mas fresco en los bosques, aun cuando a veces olía a mierda de animal, los bichos no les molestaban tanto, después de todo, debajo del suelo que pisaba la gente de la superficie estaba repleto de insectos, a veces se hacían pasar por personas.
Pensar en el subsuelo enviaba a Levi a un rincón de su mente que intentaba apartar, jamás negaría de donde vino, ahora, ahora todo lo posible para no volver al lugar donde nació, ni se enorgullecería de lo que hizo para sobrevivir, mas no lo negaría a nadie ni menos a sí mismo.
Agradecía el consejo de Hange de empapar dos trapos húmedos envolverlo en su cabeza para tapar su boca y cubrir su cabeza no solo del sol sino del polvo que desprendía la ciudad perdida de la muralla rota.
Escuchar las noticias de que los titanes habían acabado con la mas externas de las murallas fue sorprendente para Levi, no era tan tonto para creer que seguirían de igual forma 1 siglo mas tarde, pero no pensó que fuese una terrible derrota para la humanidad, sino que al fin encontrarían métodos mas rápidos para matarlo, viéndolo ahora fue un pensamiento demasiado alentador y de cierta manera solo termino engañándose a sí mismo, el futuro le escupió en la cara y finalmente le mostro que en ves de ir hacia delante retrocederían.
Habían partido finalmente, por una calle espaciosa, lo suficiente para que 5 personas estuvieran por el camino sin tocarse.
-No veo ningún cuerpo-
Levi resoplo ante el comentario bastante mórbido de uno de los nuevos reclutas, de piel morena y cabello marrón, bastante simple, sin nada, excepto que parecía muy flaco, mas de lo que Levi le gustaría que fuese un recluta, sin mucha musculatura.
-Los animales debieron de llevárselos, ya sabes, lobos, coyotes, incluso perros salvajes, para que un titan mate a un animal tiene que estar directamente debajo de sus pies, si no, entonces el titan ni siquiera le haría caso y el animal simplemente se llevara hasta los huesos de los cadáveres-
El novato asintió, debió de pertenecer toda su vida a la ciudad, Levi no pensaba que era tonto, bueno, no le sorprendería que muy pronto las demás ramas estuviesen llenas y tirasen a los novatos que no daban la talla.
«Si es así, no duraran ni una expedición, peor aún, pueden estorbarnos». Y con eso, pronto caerían ellos, porque ninguno era invencible y a veces tendría que confiar en la capacidad de sus compañeros.
Y, en un rincón muy desagradable y frio de su mente, pensó que pronto podrían usarlos como carnada.
Dejo que aquellos pensamientos volasen, solo estaba con unos cuantos novatos tan verdes como la hierba en verano, nada de lo que no se pudiera arreglar.
-¿Vamos a acelerar capitán?-Pregunto Petra.
Y es que Levi estaba avanzando muy rápido, quería terminar con este día y volver a la nueva muralla externa tan pronto como fuese posible.
Había una línea entre el miedo y la precaución y con todo este silencio en un lugar donde debería de estar repleto de titanes le hacia actuar mas cauteloso de lo normal.
Paso el tiempo, el sol se estaba moviendo, a Levi le costo un poco recordar como Hange le había enseñado a leer la hora por medio del sol, pero finalmente entendió que estaba cerca de cumplir la hora dada por Erwin para volver.
Antes de dar una orden de retirada, escucho algo.
Era un sonido familiar, lo había escuchado a lo largo de esos 2 años en la superficie y aprendió a conocerlos tan bien como cualquiera.
Y finalmente lo vio, a lo lejos, el humo rojo.
-¡La bengala!-grito Petra.
El humo negro se extendió a hacia el cielo, como una columna de humo, señalando la peor clase de titanes que se pudieran encontrar.
Maldijo cuando la seña fue seguida por el sonido de algo fuerte cayendo hacia el suelo a lo lejos.
-¡Señor, viene uno al frente!-
Y así, una nueva lucha por la humanidad había empezado.
Y así termina este capitulo, integrando una subtrama a la historia, a partir de ahora las cosas irán mas rápido, espero que les haya gustado, dejen comentarios
