El sol cayó y ahora solo se encontraban las lámparas de alumbrado público como única fuente de luz, en ese momento afuera de las instalaciones de la escuela se encontraba Ryuuto, llevaba una vestimenta de color negra, más bien parecido a un traje elegante y lentes de sol puestos, revisaba su reloj analógico.

- Ya llegamos. – Escuchó la voz a sus espaldas, Nanao y Koharu habían llegado, la chica llevaba una ropa igual, siendo una camisa de botones negra junto a una falda de corte medio del mismo color, mientras Nanao portaba un traje casi igual al del peliverde con la única diferencia del corte medio que estaba casi a la altura del torso. – Te ves bien.

- Gracias. – Expresó con una sonrisa. - ¿Procuraron no levantar sospechas ni que nadie les siga?

- No nos vio nadie. – Respondió el pelinegro, Ryuuto se sintió alagado de que nadie les siguiera, después de todo, para el resto de compañeros, su trabajo era un secreto.

- Nuestro transporte deberá llegar en poco tiempo… - En ese momento se apareció un vehículo negro, con Ryuuto sonriendo, fue hacia este, dentro se encontraba alguien conocido. – Shishou.

- Parece que te ha ido bien Ryuuto. – Sonrió Shigemaru. – igualmente Nanao.

- Gracias. – Expresó este con una reverencia educada, Koharu estaba algo confundida.

- Tu debes ser su nueva aliada, permíteme presentarme, me llamo kato Shigemaru, soy el maestro y tutor legal de Ryuuto.

- Eh, esto… me llamo Mishima Koharu, Ryuuto-san me salvó cuando estuve a punto de hacer algo… yo confío en sus palabras y que me ayudará a llegar al fondo de todo esto.

- Entiendo, me alegra tanto que finalmente tenga amigos. – Sonrió con suavidad.

- Shishou, es la hora. – Exclamó el peliverde, su maestro asintió. Con la señal de que entraran al vehículo, se pusieron en movimiento, mientras tanto Shigemaru empezó a hablar.

- Este es su trabajo, el objetivo es un famoso y peligroso jefe yakuza que controla la zona oeste de la ciudad, podría parecer que todo lo deja en paz debido a que contribuyen en cierto modo a la economía del país, pero resulta que ha reclutado talentos que hacen el trabajo sucio por este, asesinando a personas que les deben deudas grandes.

- Así que usan talentos… - Comentó Ryuuto por debajo. – Es un trabajo perfecto para ellos.

- Lo escogí pensando en esa posibilidad. – Respondió Shigemaru, Koharu se veía algo nerviosa, no sabía si podía hacerlo.

- No estés nerviosa. – Le expresó Ryuuto suavemente. – Podrás hacerlo, no estarás sola en esto.

- … Si… - Respondió con un leve rubor en sus mejillas. El recorrido no llevó demasiado y fue en silencio debido a lo serio de la situación y más que nada para la preparación mental que tomaría, al final pudieron llegar, quedando a solo unas cuantas cuadras del sitio.

- Aquí estamos. – Anunció Shigemaru. – Mucha suerte con el trabajo.

- Gracias Shishou. – Bajando del vehículo, este se fue, ya quedando solo ellos tres. – Muy bien, nuestro primer trabajo es infiltrarnos, para eso normalmente sería a escondidas pero contamos con algo muy útil, Koharu. – La pelinegra lo vio. – Es momento de usar tu talento.

En la entrada estaban dos guardias que resguardaban la entrada para que ningún intruso se atreviera a acercarse, de ese modo solo estaban observando al frente cuando entonces vieron una especie de neblina rodearlos.

- ¿Qué es esto? – Preguntó, en ese momento solo vieron tres figuras salir. - ¿Quiénes son?

- Trabajamos aquí. – Se vio como un hombre vestido igual que ellos, eso los confundió, quizás solo estaban sobreactuando. – Tenemos órdenes de encontrarnos aquí el día de hoy.

- … Ya veo, entonces pueden pasar. – Con eso los tres entraron y de un momento a otro la niebla se despejó. Dentro estaban ellos pasando por los pasillos.

- Eso fue útil. – Sonrió Ryuuto. – Bien hecho.

- Gracias… - Sonrió la pelinegra por debajo. Mientras más avanzaban, observaban todo lo que había, por el momento no se habían encontrado con algún enemigo pero puesto que llegado el momento necesitarían batallar.

- Si revisan habitaciones, solo debe ser de reojo, no hay que desviarnos demasiado de nuestro objetivo. – Así al avanzar, Koharu observaba por algunas ventanas, al observar por una quedó horrorizada, dentro se veía varias mujeres desnudas en el suelo, totalmente lastimadas, heridas, humilladas, violadas, era como una cárcel, eso la hizo taparse la boca para evitar gritar.

- Esto es horrible…

- Así son las cosas en el bajo mundo. – Respondió Ryuuto a su lado. – Lo que normalmente ignora la gente porque no les importa, viven su vida sin saber que hay peligro entre las sombras de la sociedad, este es el resultado, no importa la distinción entre talentosos y sin talento, todos siguen siendo personas al final y buscarán ir por encima de los débiles.

- ¿El realizar estos trabajos ayuda en algo? – Preguntó Nanao.

- No realmente. – Respondió Ryuuto de forma sincera. – No puedes erradicar la maldad humana por siempre, mientras se asesina a un dictador, en otro lugar pueden surgir dos o tres más, el trabajo de asesino solo es un medio relajante temporal más no la solución definitiva, muchos creen que asesinar al origen de todos los males lo resolvería todo, pero los corazones humanos se mueven de una forma impredecible, hasta el alma más bondadosa puede ser bañada en la oscuridad y cambiar totalmente. El asesinato no es una solución, solo un medio temporal de que las cosas tengan un orden y equilibrio, por eso asesinamos, para mantener ese orden y que la balanza no se desvíe hacia un lado.

Siguiendo por su camino, solo vieron a unos cuantos yakuzas que iban en camino, se escondían o usaban las ilusiones de Koharu para pasar sin ser vistos, ya en ese momento finalmente estaban frente a una puerta.

- Aquí está, nuestro objetivo se encuentra al otro lado. – Informó Ryuuto, los otros dos asintieron para estar listos. – Necesitan mantenerse atentos, aunque sean talentos, las balas siguen siendo un medio para matarlos, por eso necesitan defenderse, tomen esto. – les dio a ambos, pistolas.

- ¿Puedo disparar? Me da miedo… - Exclamó Koharu.

- Solo por si es necesario, si podemos acabar con el objetivo sin que nadie lo descubra, entonces no habrá problema alguno donde deban usar esas armas. Por ahora, es momento de entrar, activa tu talento una vez más.

Al otro lado de la puerta se encontraba un hombre, rodeado de varias mujeres que lo abrazaban, disfrutaba mucho ese momento, ya hasta que entonces la puerta se abrió.

- ¿Sí? ¿Qué no ven que estoy ocupado?

- Lo siento jefe, pero hay un problema afuera, hemos recibido el aviso de intrusos que han entrado para asesinarlo.

- ¿Intrusos? Entonces no pierdan el tiempo, hay que acabar con ellos, vayan rápido.

- Señor, es mejor si nos quedamos aquí a protegerlo, no vaya a ser que se infiltren y si no tiene a alguien cerca, podría matarlo por sorpresa.

- Eso es una buena idea, ustedes tres quédense aquí y protéjanme, después de todo soy alguien muy importante.

- Claro jefe. – Era lo que esperaban, de ese modo no sospecharía, así es que Ryuuto, aun bajo la ilusión de un trabajador, se acercó hasta quedar justo al lado del jefe yakuza y entonces sin que se de cuenta sacó un cuchillo. – (Llegó tu momento…)

- ¡Aaaagh! – Justo antes de que pudiera hacerlo, algo sucedió, Koharu se sujetó la cabeza como si estuviera sintiendo dolor, fue así que la ilusión desapareció, mostrando sus identidades reales.

- ¡¿Qué mierda!? – Exclamó el jefe con asombro.

- No estuvo nada mal esa ilusión. – Apareció un hombre, cabello rubio corto, llevando una gabardina y lentes de sol. – Si fuera un talento de nivel inferior, no lo hubiera visto, para su mala suerte, no es nada contra mi control mental.

- Tch, un talento psíquico. – Exclamó Ryuuto, cuando este no perdería más tiempo y estaba por matar al jefe, apareció otra persona más, una mujer de cabello purpura largo y cuerpo esbelto, ella en ese momento disparó balas invisibles desde sus dedos.

- Jeje, lo siento jovencito, pero no tocarás a nuestro empleador.

El peliverde tuvo que saltar hacia atrás para no quedar en la mira de la mujer, justo en ese momento Nanao saltó al frente y poniendo su mano logró detener las balas, sorprendiendo a la mujer.

- Gracias. – Expresó Ryuuto, este asintió, así fueron a reunirse una vez más los tres.

- ¿Qué es esto? – preguntó el jefe.

- Tal y como ve, estos niños han llegado para asesinarlo, aunque no entiendo por qué los enviarían.

- No es algo que debas de entender, parece que ya no será por el lado fácil. – Expresó Ryuuto, en ese momento sacó algo de su cinturón y lo arrojó al suelo, era una bomba de humo, ahora sin mucha visibilidad aprovecharon para moverse, claro que eso no sería por mucho ya que la chica se movió y entonces con su mano creó una ráfaga que alejó el humo, para ese momento Ryuuto saltó con su arma listo a disparar al jefe, en eso llegó el otro talentoso y con una patada lo alejó.

- Oye, no estés tanto desesperado por asesinarlo, aún tenemos tiempo de sobra.

- Lo siento, pero debe ser para esta noche, mañana tenemos clases después de todo.

- Si tienes la decencia de responder así, es que estás muy seguro de tus habilidades.

- Oye hermano, solamente esos dos han utilizado talentos pero el otro no, debe ser uno sin talento.

- Ya veo… muy bien niños, es muy tarde, deberían volver a la cama para dormir.

- Lo siento, pero nunca fui de acostarme temprano. – Sonrió el peliverde, este empezó a disparar contra él, la chica bloqueó los disparos con ráfagas de viento. – (Así que uno es psíquico, la mujer tiene control sobre el viento, al menos Nanao puede bloquear sus poderes, pero alcanzar al objetivo será complicado)

- Ustedes, sigan reteniéndolos, yo debo escapar. – El jefe empezó a huir junto a sus chicas, Ryuuto quería ir tras él pero el mismo hombre se puso en camino.

- Lo siento, no puedes pasar. – El peliverde respondió con un golpe directo a su rostro el cual este bloqueó, pero de otra forma levantó su pierna para una patada al abdomen que lo alejó, este se sujetó la zona. – Artes marciales… realmente no eres un mocoso común, esa habilidad y objetos que posees, debes ser un asesino experimentado.

- Lo siento, pero no puedo darte todos los detalles de lujo, solamente me presentaré en honor a ustedes, soy Takamaki Ryuuto.

- Kuramoto Eiji, ella es mi hermana Sakura ¿puedo preguntar que hace un asesino experimentado tras nuestro jefe?

- Solo es trabajo y la paga que recibiré es buena, además de mostrarle a mis dos compañeros como soy bajo las sombras.

- Así que introduciendo gente a tu estilo de vida… eso puede jugarte la contraria.

- Yo no lo veo así, después de todo esto es algo mucho menor en comparación al verdadero trabajo que llevo haciendo durante dos meses.

- No nos menosprecies. – Exclamó la mujer con enojo pero su hermano la calmó.

- Así que muy confiado… muy bien chicos, si quieren llegar hacia nuestro jefe, deben pasar por encima de nosotros, y deberá ser muertos.

- Muy bien, si eso es lo que quieren. – Ryuuto fue el primero en disparar, Eiji esquivó el ataque y contraatacó con su arma, el peliverde señaló a Koharu que activara las ilusiones nuevamente para esconderse pero el rubio intervino con un contrarresto a ella, evitando que lo activara.

- Lo siento, pero tu amiga no podrá usar su poder mientras yo esté aquí.

- Y además yo protegeré a mi hermano, no podrán salir de esta. – Sakura empezó a disparar más balas, Nanao se puso en medio para evitar que les dieran.

- Parece que su talento es el de cancelar los nuestros. – Expresó Eiji. – Sakura, hay que tener cuidado.

- Lo sé, por suerte no solo dependemos de ellos. – La pelimorada saltó y lanzó una patada hacia Nanao para alejarlo, Ryuuto intervino con un golpe hacia ella en su plexo y con la palma abierta, era suficiente para sacarle el aire pero ella logró protegerse a tiempo. Eiji disparó contra este el cual saltó al costado y se escondió detrás de una mesa.

- Nanao ¿de cuánto es tu rango para controlar cuerpos? – Preguntó el peliverde.

- Unos dos metros, relativamente debo estar cerca o tener un contacto menor.

- Ya veo… intentaré ganar una oportunidad para que controles al rubio, si logramos detenerlo, Koharu podrá usar sus ilusiones y será más sencillo acabar con su hermana. – Nanao asintió, en eso miró a Koharu. – Quédate aquí por el momento, yo me encargo.

- Por favor, no salgas herido… - Exclamó esta, Ryuuto asintió de forma confiada. Mientras tanto afuera ambos hermanos seguían esperando a que uno saliera.

- ¿Debería obligarlos a salir? – preguntó Sakura, su hermano negó con la cabeza.

- Ya lo harán, no pueden quedarse ahí mucho tiempo. – En ese momento Ryuuto salió corriendo, Sakura le vio con una sonrisa.

- ¡Te tengo! – Ella empezó a disparar las balas de aire contra él, este solo seguía hacia adelante, por ahora necesitaba seguir entreteniéndola al igual que Eiji mantenía su atención en este. – No podrás correr por siempre.

- Eso lo sé. – De una vuelta brusca llegó a correr directamente hacia ella, acabando sorprendida, en ese momento aprovechó y comenzó a disparar, ella tuvo que crear un escudo de viento para cubrirse.

- Cuidado. – Su hermano llegó para protegerla pero era lo que Ryuuto esperaba, en eso sujetó a Eiji y entonces lo mantuvo con un candado. - ¿Cómo?

- ¡Hermano! – Ella se preocupó por este, pero justo el peliverde sacó un cuchillo que apuntó en su cabeza.

- Ey, cuidado, si das un paso más tu querido hermano conocerá su final a manos de mi cuchillo. – Ella solo pudo gruñir por debajo, Eiji estaba bien apresado con esa llave, no le daba un modo de ataque. – Muy bien, eso debes hacer, quieta y colaborando.

Se fueron alejando hasta quedar justo en el mismo escondite, fue ese momento en el que Nanao posó su mano justo sobre el rubio y este se quedó paralizado.

- Ahora estás bajo mi control… - Exclamó el pelinegro por debajo. Mientras tanto Sakura seguía preocupada por su hermano, esperando que no le sucediera nada, ya entonces lo vio salir.

- ¡Hermano! – Fue tras él, en eso lo vio al menos ileso, cosa que la alivió. – Menos mal no te hicieron nada, ahora ya que estás aquí podríamos ir tras ello y…

*BANG*

Un disparo la sorprendió y es que entonces lo vio, un agujero en su abdomen, la pelimorada observó la herida que empezó a formarse debido al disparo que recibió, cayendo al suelo.

- … Hermano… ¿por qué? – preguntó ella con asombro, en eso Ryuuto salió con una sonrisa vencedora. - ¿Qué le hiciste?

- Nada, mi querido amigo aquí no solo tiene el poder de cancelar talentos… sino igual controlar a otros.

- Tu… eres un maldito…

- Es parte del trabajo de un asesino, no tener piedad con nadie. – En eso apuntó su arma a la pelimorada. – Por el bien de mi objetivo, debes de morir.

- Espera… aunque sea por favor perdona a mi hermano, solo aceptamos el trabajo por dinero.

- … Lo pensaré. – En eso disparó, la bala atravesó el cráneo de la pelimorada, cayendo muerta, Koharu desvió la mirada para no ver. – Nanao, ahora sigue él.

- Espera ¿no lo perdonarás? – Preguntó Koharu, el peliverde soltó un suspiro.

- Escucha, en este trabajo no hay lugar para el perdón, las emociones son solo un estorbo, debes saber que la gente del consejo que tanto odias igual tienen familias o te suplicarán ¿dudarás cuando quieras matarlos?

- Yo… - Ella bajó la mirada, sabía que tenía que enfrentarse a su moralidad, había decidido apoyar a Ryuuto por lo que solo tenía una opción. - … Lo haré… ¿puedo matarlo?

- Claro. – El peliverde le pasó su arma, ella miró con miedo en sus ojos, estaba a punto de tomar su primera vida, entonces apuntó a su cabeza, si lograba darle sería sin mucho dolor.

- … Lo siento…

Apretó el gatillo, la pelinegra solo pudo ver cuando el cuerpo de Eiji cayó al suelo, fue un recorrido limpio, ella se dio la vuelta, cubriendo su boca para evitar vomitar.

- Bien hecho… - Ryuuto se agachó, acariciando su espalda. – Tomar una vida no es fácil, la primera vez puede hasta darte pesadillas pero luego uno se acostumbra, se vuelve algo cotidiano.

- … Bien… - Ella seguro tendría pesadillas pero quería seguir el mismo camino de Ryuuto, estar a su lado, porque le entregó la salvación a su vida. Ya entonces se levantaron.

- Vamos, por el objetivo.


El jefe yakuza estaba buscando huir, ya informó al resto de sus hombres para resguardarlo todo y huir.

- (Bien, ahora solo debo subir y…) – En eso escuchó gritos afuera de sus hombres, tuvo que apurarse, ya así que buscaba subir, ocurrió una explosión en su vehículo, teniendo que salir. - ¡¿Qué rayos!?

- Lo siento, sin escapar. – Ryuuto estaba al frente, el hombre estaba nervioso.

- ¿Cómo? ¿Acaso mataste a mis hombres?

- ¿Qué más? Es trabajo. – En eso este llegó a dónde estaba él, pateándolo en el estómago para que se doble, por atrás llegaron Nanao y Koharu. – Pongan atención, este es el objetivo, un pobre diablo que solo obtuvo algo de poder y ahora se cree la gran cosa.

- ¿Cómo que me creo? Tengo contactos en el gobierno, una llamada y tu y tu familia no saldrán ilesos. – Le calló con otro golpe.

- Intenta llamarlos, aunque no podrás si te falta… la mano… - En ese momento se encargó de pisar su mano izquierda con tanta fuerza que se la fracturó, el hombre estaba gritando de dolor. – Dulce melodía.

- ¡P-Por favor, perdóname, te daré todo lo que quieras, poder, dinero, mujeres!

- Si supieras cuantos de mis objetivos intentaron sobornarme, pero es inútil, no me darán el dulce placer de sus gritos agónicos, y eso es lo que quiero escuchar ahora… solo puedo decirte… fuiste visitado por Onimaru.

- ¿Onimaru? – Antes de decir algo solo pudo ver el agujero formado en su cabeza producto de un disparo, el jefe cayó muerto en el suelo, los otros solo observaron.

- Bien chicos, un buen trabajo. – Expresó este como si nada. – Solo debemos borrar la evidencia, según Shishou dejó galones de gasolina, vamos a quemarlo todo.

Empezaron a recoger los galones y regar toda la gasolina alrededor del edificio entonces salieron, ahí Ryuuto tomó un cerillo y al encenderlo, arrojó, la línea llegó hasta que todo se encendió en llamas.

- Así que esto haces… - Expresó Koharu por debajo.

- Si puedo ser fuerte es porque hace tiempo decidí disminuir mis emociones, nuestra lucha en el futuro será algo peor que esto, así que necesito que los dos se preparen, nuestro camino será totalmente lleno uno de espinas, espero que ambos lo recorran a mi lado.

- Yo lo haré. – Exclamó Koharu. – Ryuuto-kun, me diste valor y ayuda cuando no tenía nada, realmente quiero vengar a mis padres, por eso no tengo otro camino, quiero estar contigo.

- Lo que me hicieron no es algo que pueda perdonar tampoco, haré que paguen por todo esto. – Ryuuto sonrió al escuchar a los dos.

- Sabía que serían buenos aliados… volvamos a la escuela, no podemos levantar más sospechas y mañana nos espera las clases.

Los dos empezaron a regresar, ya al conocer el trabajo de Ryuuto, igual lo que hace y como se volvió así, decidieron seguir el mismo camino, con eso en mente estarían listos para lo que viniera en el futuro, junto a Ryuuto, traerían un gran cambio.


Bueno, ya vimos a Ryuuto y compañía en un trabajo, ambos ya conocieron como se desempeña en este y lo que les espera a futuro mientras sigan a su lado, un cap distinto a lo habitual pero que me gustó hacer, ya en el siguiente cap volveremos con los asuntos en la escuela, es hora de mover un poco las cosas y hacerlo interesante, hasta el próximo cap. Saludos.