Hange aulló de la emoción ante la vista de un magnífico espécimen gigante, casi opacando el sonido de la bengala surcando el cielo, si la corona no fuese tan prejuiciosa podría poner sus manos en algunos buenos titanes, no solo en los pequeños, aunque, tenía que admitir que empezaba a encariñarse con aquellos enanos retrasados y caníbales que tenía oculto del ojo público en el cuartel.
El humo de la bengala le cayó en la boca y la nariz, tosió ruidosamente encima del caballo preocupando a los miembros a su mando.
Pensándolo así no le extrañaba que pensaran que estaba loca -tal vez un poco-, como sea, loca o no, seguiría experimentando, pues Hange creía fervientemente en que sus investigaciones como un sacerdote creía en un mesías, ahora haría una plegaria a su investigación experimentando con un hermoso espécimen gigantesco.
-Nifa, dirígete hacia el tejado a tu derecha, tres edificios frente a nosotros es lo suficientemente grande para estar a la altura de la nuca y lo suficiente lejos para que no haga daño si cae frente de nosotros-sin mencionar que confiaba en las habilidades de Nifa, aunque era más una investigadora que una peleadora, su escuadrón sabía cuál era el trabajo de la rama militar en el que había se habían unido.
-¡Viene otro!-grito un novato, pequeño y de cabello negro.
Lejos, pero mucho más cerca de lo que cualquier ser humano hubiese querido a un titán, se acercaba dando zancadas, la maldita cosa era rápida y bastante impredecible, sin los tanques de gas y los ganchos sería sumamente difícil superarlos.
Resguardará por el momento sus suministros de gas, sus ganchos con cuerdas de acero eran un ejemplo de buena manufacturación humana, era difícil de oxidar, difícil de cortar y sumamente firme para mover a alguien al aire y lo suficientemente flexible para que pueda ser llamada una cuerda de acero, sin duda, una oda a la ingeniería y los tanques de gas se habían modificado para ser totalmente eficientes a la hora de empujar a las personas por los aires pero nada recupera todo ese gas perdido así que saber administrar el gas era parte de la clave de la supervivencia.
-¡Retirada!,¡Diríjase a la calle a su derecha!-
Y con ello se volvió el caos, como pudieron, empezaron a cabalgar, lo caballos relinchaban, frenéticos, las excelentes clases de equitación junto a una raza de caballos y yeguas destinadas a la pelea contra los titanes impidieron a los asustadizos novatos a caer contra el suelo y ser presa de aquellas monstruosas criaturas, sin duda la tensión les estaba asfixiando.
-¡Voy en camino vicecomandante!-era la voz de Nifa, reconfortando un poco a los miembros más abajo, los seguía de pie, subiendo por encima de los techos.
Hange temía que el gas no fuese suficiente para su confiable subordinada, esperaba que fuese sabio en su uso.
La sangre que manchaba sus espadas daban más calma a Hange de lo que uno pudiera imaginar, tal vez fue apresurado salir del camino, pero no podía tomar ese riesgo, menos ahora con un titán sobre ellos.
«Tenemos que despistarlo, pronto, dividiré el grupo con Moblit». Su segundo al mando era un soldado por encima del promedio, podía liderar al escuadrón a través de esta situación tan desalentadora mientras ella hacía de señuelo. «Es sumamente estúpido y es lo único que tenemos».
Tan pronto iba a gritar las órdenes, los pasos resonaron, su mente dolía de tantos pensamientos y estrés en un minuto, otro titán apareció frente suyo, poco más de los 10 metros, irracional, moviéndose como un adicto al alcohol que acababa de salir de una taberna, eso solo lo hacía mucho peor.
-¡Nifa!-
-¡Tengan cuidado cuando caiga el titan!-respondió como si leyera los pensamientos de la vicecomandante.
-¡Todos atrás!-
Pero era tarde en esos momentos de duda, dos novatos fueron agarrados por el ultimo titan avistado, Moblit también casi fue agarrado, las personas en sus manos se retorcía los miembros de la legión de reconocimiento, los gritos de miedo, se transformaron en aullidos de dolor y luego en su trágico final, en un gorgoteo sangriento y finalmente el silencio de un par de cadáveres presas de los depredadores máximos del mundo.
Hange sintió la sangre subirle la cabeza y la rabia consumiendo su corazón, pero difícilmente cualquier clase de sentimiento nublaron su mente -su juicio era otro tema aparte-
-¡Vicecomandante!-
-¡Titán caído!-
-¡Volvamos a retroceder!-Vociferó tanto que casi se desgarra la voz.
Hange se frustró al darse cuenta que estaban yendo a ninguna parte, pero nadie parecía importarle mientras corrieran a cualquier lugar, lejos de los titanes, lejos de los dientes aplastantes y .
«Si nos rodean no podremos crear una abertura sin sacrificar a más personas».
Y no solo no se podía permitir perder a tantas personas, sino que si seguían así la moral de su grupo recaería aún más y podría ser más fácil matarlos.
Si el miedo dominaba sus corazones entonces serían presa fácil, el caos reinaría y finalmente esos monstruos dominarán, eso era otra gran arma que tenían los titanes, el miedo que infunden sobre la raza humana, sin ello, estaba segura que tendrían aún más apoyo de parte de la humanidad si es que dejasen de tener tanto miedo.
Pero luego recordó a sus últimos novatos bajo su mando antes de caer por la abrumadora fuerza de sus enemigos y los tantos hombres de pasadas excursiones arrollados por la innegable ferocidad de aquellos monstruos.
Su cerebro estaba a 1000 por hora, su corazón bombeando fuertemente, su profesionalismo era lo único que la mantenía en la línea del deber.
Eso y que ella había jurado con todo su ser dar su alma por la humanidad, aquello había sido un juramento que con todos los años de servicios se había hecho más sólido y palpable para todos los que la conocían tanto fuera como dentro de su rama.
Del otro lado de la calle no había más que una ciudad abandonada y el cuerpo humeante y "fresco" de un titán caído, una estatua temporal de la victoria no solo de la humanidad, sino de la propia Nifa sobre el titán, pasaron por los lados tanto como podían mientras que Nifa aun no bajaba, sino que con todas sus fuerzas y experiencia intentaba alcanzar al grupo con el valioso equipo de maniobras, el caballo de Abel se tropezó con el cuerpo, el caballo relincho con pánico mientras se balanceaba adelante.
-¡Abel!-Moblit intentó alcanzar las riendas del caballo de su compañero veterano.
-¡Estoy bien!-aseguró volviendo a estabilizar al animal y volviendo a la huida.
Por poco el corazón de la vicecomandante sale por su garganta, esta situación se fue al infierno en unos momentos, no se había sentido tan estúpida desde que era una novata sin un ápice de firmeza en su ser.
«Qué desafortunada situación».
El grupo se calmó un poco cuando habían dejado atrás al titán sobreviviente.
-¡Deberíamos volver y mandar al infierno al último que queda!-exclamó el mismo chico de cabello negro
-¡No podemos volver!, ¡Nos asesinaran, Víctor!-exclamó otro chico, rubio, rapado y musculoso uno de los diez primeros de su clase si Hange no lo recordaba mal.
-Nadie ira sin mi aprobación-declaró decidida.
Por un momento temía que la ignoraran, no tenía los recursos para detenerlos, además mandar a personas tras ellos sería doblemente peligroso, perdería a los subordinados y posiblemente a sus subordinados.
Pero ellos se quedaron con las ganas de correr, sabían que luego de las palabras de su vicecomandante, no habría ninguna forma de que esto terminara bien, ganen o pierdan contra el monstruo, las únicas opciones eran la horca o el estómago de un titán.
Asintiendo para sí misma, quiso ordenar que todos se retiraran a la plaza central, pero las pisadas resonantes fueron una alarma clara.
-¡¿Otro?!-
-¡Se escuchan muchas más!-
-¡Vienen del este!-
-¡Y del Oeste!-
-¡Sigan avanzando!.-ordena Hange-¡Hacía adelante tanto como puedan hacia los ríos!-
Y con eso los caballos corrieron tan fuerte como pudieron, los pasos resonantes y fuertes de los monstruos martilleaba en sus corazones y perturbaba sus mentes, el pánico llenando las almas de los desafortunados hombres de la legión.
Pero los veteranos no iban a dejar que su final fuese en vano, pelearían hasta el último momento para sobrevivir y tener otra oportunidad de defender a la humanidad.
Y Hange por sobre todo tenía grandes deseos de sobrevivir, por eso iban hacia los ríos, tan lejos como podían, aun cuando las probabilidades de que otros titanes en el área -las diosas no quieran que haya aún más-
Mientras más cabalgaban entre los edificios cada tanto podía oír más pasos, cruzaron varias calles hasta que cerca del río que conectaba los muros del sur al norte pero para llegar al rio tendrían que viajar al este, vio a otro titán acercándose.
Hange se sorprendió genuinamente, estaba en una postura extraña y rápidamente lo catalogaría como un espécimen raro, era como si se estuviese agachando, ¿por qué?
Su respiración se quedó en su pecho, ¿estaba usando los edificios para ocultarse?
«Imposible».
El titán iba a paso lento, si fuese una persona diría que se movía de manera incómoda, no era rápido, estaba encorvado, caminando de rodillas y sus brazos caían a los lados sin fuerza, hasta que los vio, tal vez un instinto primitivo, pero esa cosa como pudo se enderezó y empezó a caminar a paso rápido hacia ellos.
«¿Qué demonios está pasando?».
Ya no era tiempo para eso, sino para sobrevivir, el río estaba a tres calles de distancia, no mucho considerando que iban a caballo, podían lograrlo.
Lo primero que vieron no fue el río, era difícil verlo de los 3 titanes que venían a por ellos por la calle que bordeaba el río.
-¡Hacia la izquierda, rápido!-ordenó Hange
Los restos de la legión de exploración siguió la guía de su vicecomandante, bordearon el río tanto como pudieron, habían más de 5 titanes siguiéndoles, no iba a darse un enfrentamiento si pudiera evitarlo, en ese caso ella era muy metódica.
-¡¿A dónde vamos?!-Preguntó Víctor, asustado, no podía lo podía culpar, pero al menos no había perdido la compostura,
-¡Hacia adelante, rápido!-ordena, con voz resonante y firme.
Y así lo hicieron, siguieron todo el camino cabalgando tanto como pudieron, para sorpresa de Hange, los novatos lo hacían muy bien, tan bien como alguien corriendo por su vida de monstruos con dientes grandes capaces de romper huesos y carne.
El sudor cubría su cuerpo, sentía la adrenalina correr con todas sus fuerzas, seguía buscando al borde del río, hasta que finalmente lo encontró más adelante.
Sus ojos brillaron al ver un desnivel.
Levi iba tan rápido como podía, el grupo que lideraba estaba dejando una estela de polvo detrás suya, era el grupo de Hange, si mal no recordaba la dirección de su grupo, de todas formas, lo descubriría una vez que llegue, pensó que como no había encontrado nada destacable en su patrullaje podía desviarse tanto como podía.
Era una medida desesperada, Levi realmente lo más lógico sería volver antes de encontrarse con más titanes, pero el grupo de Hange era quien menos veteranos tenía, el horror ante pensar en que su amiga estaba en peligro solo creció conforme escuchaba el paso que tanto tiempo se había acostumbrado a identificar qué sonido hacen las pisadas de los titanes y aproximarse en el tamaño del titán que provocaba el sonido.
Con eso como motivación, su mente estaba fijada, años de preparación le permitieron empujar sus sentimientos al fondo en favor de la misión, sabía cuándo debería de retirarse, mas no dejaría tan fácilmente a alguien tan preciada para él como Hange.
-Si ven a un titán de menos de diez metros, envíen a los novatos, ya va siendo hora que estos mocosos prueben la dificultad de las expediciones-
-Entendido capitán-reconoció Gunter
-Sin problemas, capitán-secundo Oruo, siempre cerca del capitán Levi como un soldado fiel –o una persona molesta, como diría Levi—
Levi asintió ante las palabras de sus subordinados, siempre confiables, luego de decenas y decenas de expediciones se formó un lazo que les permitía moverse con coordinación, nada de lo que él no pudiera hacer fácilmente solo, pero un hombre nunca será suficiente para lograr una victoria para la humanidad, se necesitaba un equipo y Levi estaba orgulloso de contar con grandes soldados con habilidades excepcionales, soldados en los que deposita su confianza.
Había un poco de viento chocando contra la piel de sus caras, era refrescante, pero hacía poco para calmar el calor y los nervios de Levi, acercarse al lugar de donde venía esa maldita bengala tomaría por lo menos media hora, apretó los dientes, molesto, encontraría el grupo de Hange, les daría tanto soporte como pudiera y se retirarían al punto de encuentro, ya sabía en dónde estaban esos malnacidos, era demasiado pedir que simplemente se fueran al infierno donde esos hijos de puta venían, pero a veces Levi imaginaba que las mismas diosas las habían puesto allí en primer lugar.
Sea su castigo divino o no, la humanidad no se quedaría quieta siendo quitada del medio sin pelear por su derecho a existir, la humanidad era la especie más obstinada del mundo y estaba a punto de demostrarles a los titanes.
Las calles vacías, siendo engullidas lentamente por lo salvaje le dejaba un mal cuerpo, el caballo viaja como el viento entre los muchos edificios abandonados.
«Más rápido».
Los pájaros salieron volando cuando los veían a las distancian mientras las herraduras de hierro de los caballos chocaban contra el duro piso, los caballos iban tan rápido como sus jinetes demandaban.
Se tardaron en llegar, ya estaba agradeciendo que los titanes no hayan aparecido en su camino hasta que vio a uno, era mas grande de lo que a Levi le agradaba, 8 metros, gordo, feo, torpe y monstruoso.
-Oruo-No podía enviar a Gunter o Erd.
Si ellos caían por cualquier motivo, entonces habría alguien con capacidad de liderazgo menos, Oruo no era un mal soldado ni uno desechable, en realidad era un soldado en solitario bastante excepcional, su muy elevado conteo de muertes de titanes era una prueba muy confiable de cuando habilidoso era para cazar titanes.
El joven de la elite asintió, sin perder tiempo, saltó encima del asiento de su caballo, años de entrenamiento intenso lo hicieron más ágil y con mejores reflejos, hizo gala de sus habilidades planeando por los aires con el equipo tridimensional, hasta llegar cerca del monstruo, el aire se volvió aún más caliente cerca del titán, su calor corporal sofocaba a cualquier soldado que estuviera cerca, su corte fue rápido y letal, el titán cayó hacía el frente con pesadez, el estruendo que hizo fue suficiente para lo escuchara desde el otro lado de la muralla.
-Otra escoria menos en este mundo-festejó Oruo, su naturaleza orgullosa y pretenciosa se hacía presente cada que podía.
Levi resoplo, a veces era fácil olvidar que Oruo era tan joven como Petra y tan arrogante como un joven recluta, los años de expedición no cambiaron eso, sino que mientras más acumulaba números de muertes, más orgulloso se volvía.
-Y otro en camino-anuncio Erd.
Era aun mas bajo, 5 metros, larguirucho y esbelto, con el nacimiento de músculos, bien, era raro, ni siquiera Levi podía ignorar eso, aquello era un titan del cual alguien nadie miraría dos veces antes de correr o matar.
Pero lo que lo hacía tan atractivo era el nacimiento de músculos, sin duda era algo que no veía mucho en los normalmente flojos y gordos titanes.
Oruo chasqueo la lengua ante la vista, molesto de ver otro titan al acecho.
-Escoria-murmuro, el veneno brotando de cada silaba en la palabra.
Nuevamente uso al titán como ancla, uno cable con gancho clavado en la carne de su costado y otro en el hombro, tocando un hueso, firme, surco el aire, listo para dar fin a aquella monstruosidad.
El gas lo acercó al titán, firme como una flecha y rápido como un halcón hacía su presa, era una muerte fácil.
Pero esa cosa tenía otros planes, se paró, recto, quieto por un momento, Levi pensó que había aceptado su destino –de manera metafórica, claro, quien sabe que pensasen esas cosas— y dio un giro brusco de torso, tanto que uno pensaría que su maldita columna salió de lugar.
-¡Oruo!-grito Petra en pánico viendo a su compañero y amigo caer a su muerte.
El gas hizo que la velocidad al caer fuese aún mayor, se giró en el aire y cayó de pie al suelo, parecía que iba a caer de pie, pero el gas lo seguía empujando y cayó de cara con fuerza al piso, la sangre salió como un hilo carmesí, gimoteo sintiendo el dolor recorriendo su lengua.
El otro titán se abalanzó con tanta rapidez y fiereza que todos estaban sorprendidos, ya fuese por instinto o por un intento desesperado por salvar a un miembro de la legión de exploración, Levi había surcado el cielo, el gas a su máxima potencia, los sables de acero cortaron con fuerza la nuca del titan, incluso muerto, Levi se sorprendió de que quisiera matarlo apoyando todo su peso para caer de espaldas, se creo un gran estruendo cuando el cuerpo se encontró con el piso.
-¿Qué demonios pasó?-
Los novatos parecían tan sorprendidos como asustados y no iba a mentir, Levi también estaba impresionado, aunque lo ocultó y guardó la compostura.
-Sigamos avanzando-declaró subiéndose a su caballo.
No iba a dejar que esto fuese el final, tercamente seguirán adelante, seguirán hasta tener un rastro del escuadrón de Hange o Levi determinara que la expedición tendría más bajas de lo que pudiera permitirse.
Siguieron cabalgando, desde el lugar donde estaba, Levi podía sentir la maldita ansiedad de los novatos y los que aún faltaban un par de expediciones para endurecerlos, entendía que fuese necesario, sus filas se reducían con una alarmante velocidad con cada expedición, el apoyo que recibían del rey era escaso, eso era un término que Levi conocía con bastante familiaridad, pero para una rama militar esto era insólito, eso lo había aprendido de Hange y lo noto cuanto más tiempo trabajaba en la legión, pero ser un marginado era algo que Levi se había acostumbrado, ¿Quién diría que había todo un grupo de marginados como él?.
Ya se estaban acercando a la zona donde la bengala había sido disparada, el lugar era aún más sucio que los demás calles que había visto, no se sorprendió al ver a dos cadáveres titanes, los pocos restos de carne que quedaban se iban desapareciendo en vapor, Levi sabía que no pasó mucho tiempo desde que fue asesinado, el vapor seguía saliendo de su cadavérico cuerpo, el cuerpo del titán se evapora totalmente entre 20 minutos y 1 hora, era desalentador pensar en cuánto habían tardado en llegar.
«Más rápido».
-Capitán-su voz era temblorosa, era la voz de la novata rubia, apuntando a una calle-hay un titan en esa dirección-
Y efectivamente lo había, al principio Levi creyó que ocasiona el desconcierto fue la vista de otro titán, en las primeras expediciones uno nunca deja de sorprenderse de esos demonios hambrientos de carne humana.
-Está comiendo-declaró y Levi no tenía que preguntar qué.
Lo que quedaba de un par de novatos de la legión con el uniforme aun puesto estaban esparcidos debajo suya, ninguno estaba completo, el sonido de la carne cruda ser masticada con morbosa fascinación, envió un escalofrío de horror por sus espaldas.
-Erd-
-Estoy en ello capitán-
-Bien-
Erd asiente y se aproxima con su caballo tanto como puede hacia el monstruo sin llamar su atención.
«Si ellos se vieron rodeados, con tantos novatos en su mando y pocos combatientes expertos lo más probable es que Hange se haya retirado».
Lo mejor era hacer lo mismo, si Levi había anotado la dirección de donde provenía Hange bien entonces, viajaría hacia el callejón hacia su derecha y se retirarían.
«Si es así, entonces no me queda nada por hacer aquí».
Y con el sonido del estruendo saliendo del callejón, Levi dio la señal de retirada.
Podía escuchar los pasos detrás suyos, a muchas distancias, no podía verse a los titanes tapados por los edificios, estaban cubiertos y posiblemente lejos.
Pero no tan lejos como todos ellos quisieran.
Erwin frunció el ceño, el olor era fuerte, pero no apago nada la sensación de felicidad y alivio al ver a Hange viva.
Aunque sin duda alguna, no esperaba que fuese bordeando el muro del que vinieron, ni menos que olieran tan fuertemente que cualquiera quisiera arrancarse la nariz en este momento.
Erwin pensaba que merecía un premio por mantener una expresión tan neutral mientras soportaba el olor y la emotiva charla de Hange.
-¡Nos emboscaron!-aclaro, detrás suyo el grupo estaba mucho peor, mucho mas deprimente y cansado, era un sentimiento que Erwin entendía-¡Y tuvimos que viajar por el alcantarillado y viajar al norte hasta chocar con la pared!-
-¿Una emboscada, eh?-murmuro con la mente en las nubes.
Quería gritar de la frustración, era lo que temía, los depredadores de la humanidad volviéndose más inteligente.
Tendría que guardárselo, no podía darle mas motivos a la corona de que disolviesen a la legión, priorizaría la muerte de todos los titanes con muestra de inteligencia y luego pensaría en algo, tanto para los titanes como para él rey.
Sonrió con amargura al ver a Levi, pudo sentir una verdadera sensación de gracia cuando vio la expresión del capitán tan pronto capto el olor.
Sería una sensación de humor que no aparecería en mucho tiempo
