Souma Daisuke derrotó a Nana de una forma aplastante, del mismo modo Ryuuto no pudo hacer nada para evitar que se diera ese desarrollo y es que le era más beneficioso que ella siguiera en una posición de poder para mantener al resto de la clase y más que nada, para que ella continuara cambiando su punto de vista del resto, ahora teniendo a ese delincuente como líder no podían esperar cosas buenas. Por el momento la pelirrosa ya estaba de regreso a las clases y estaban teniendo pero era de verse que el líder estuviera ausente.

- Si se volvió representante, al menos debería asistir. – Expresó Moguo por debajo. Ryuuto solo observaba con seriedad a un lado, su mano vendada y luego de la excusa que explicó de un corte que se dio por accidente, nadie más comentó algo al respecto.

Al terminar las clases, el peliverde salió para despejar un poco su mente, no deseaba que sus planes cambien por los acontecimientos ocurridos.

- ¿Tienes algo en mente? – Vio a Moe que se acercó a él.

- Eso estoy pensando… precisamente lo ocurrido el día anterior no era lo que esperaba… es como si todo estuviera planeado.

- Es porque lo es. – Informó la rubia. – Me reuní con Tsuruoka y descubrí información jugosa, tuvo contacto con Souma Daisuke, es justamente su segundo protegido, otro más dispuesto a seguir el trabajo que senpai abandonó.

- … Entiendo… - Se rascó la nuca. – Parece que no nos dejará en paz ahora que sabe del fracaso que representó ser ella… necesitaré hacer algunos cambios, lo bueno es que ya tengo algo apartado por detrás.

- Parece que tienes un plan de resguardo. – sonrió Moe. – Seguro será interesante.

- Claro, pero para ejecutarlo necesito un poco más de preparación, ya finalmente haré que todo se mueva.

- Eso lo estaré esperando, no me decepciones y me hagas retractarme de trabajar para ti. – Ella se despidió con la mano.

- Claro, todo saldrá bien. – Ya en ese momento Ryuuto tomó otro rumbo, ahora yendo al bosque detrás del edificio escolar. Al avanzar por esa zona para descansar un poco, vio a alguien, un joven de cabello rapado que vestía una túnica, parecía estar meditando.

- Presencio a alguien aquí. – Abrió los ojos, mirando gentilmente al peliverde. – Eres tú, Takamaki.

- Esto… creo que eras…

- Daichi Hikaru, soy uno de tus compañeros.

- Es cierto… que estés aquí solo.

- Es por una razón en específico, verás, la razón por la cual hago esto es para tener un mayor control de mi poder ya que temo que pueda lastimar a alguien, por eso es que casi no voy a las clases, meditar y estar en paz me ayudan a controlarlo.

- ¿Cuál es tu poder?

- No es nada asombroso, puedo controlar la gravedad pero solo puedo hacer de noche, cuando la luna está en su punto.

- Eso es genial. – sonrió el peliverde. – Seguro podrías controlarte a ti mismo y volar.

- Podría, pero igual considero que es un poder muy peligroso, necesito de toda mi concentración para mantenerlo controlado o sino podría elevar a alguien por error y dejarlo caer.

- Entiendo… ya decía yo que no solo meditabas porque sí, pareces un monje.

- Es que soy uno, fui criado en un templo, ya a edad temprana desarrollé mi talento pero sigo sin tener un control adecuado, solo meditar y la paz me ayudan a mantenerlo a raya.

- Entiendo, aunque ahora es de día aún, no creo que sea necesario.

- Para mí lo es, ahora me gustaría continuar con mi meditación, un gusto hablar contigo.

- Claro… igualmente. – Ryuuto se fue, Daichi siguió meditando pero en ese momento apareció alguien a sus espaldas.

- Daichi Hikaru. – habló con su voz grave. – Requiero algo de ti.

- ¿Algo de mí? – Volteó a ver, era Souma. – Eres tú…

- No pienso hacerte daño, en sí lo que requiero de tu parte es que conozco muy bien tu gusto… no estás aquí solo por controlarlo, sino que no puedes evitar mostrar ese lado que deseas hacer daño a otros. – Eso sorprendió al rapado.

- Un momento, eso…

- No te juzgaré al respecto… en realidad quiero pedirte que uses tu talento… para matar a alguien…


Nana había salido con Michiru y era algo que requería después de lo sucedido, los últimos acontecimientos la han tenido bastante nerviosa y agotada, desde que salieron de la isla no ha tenido nada mas que puro agobio y algo de descanso era mejor para ella.

- (no he podido llevar a cabo mi misión desde que salimos de la isla… pero yo… me pregunto si es lo que realmente quiero, no dudo de las palabras de shishou pero… no quiero creer que realmente esté cambiando de opinión… que mis sentimientos estén jugando en mi contra)

En ese momento tocaron en su ventana, parecían estar arrojando piedras, ella la abrió para ver pero no había nadie, pensaba que quizás era alguien, tal vez Jin ya que él nunca se presenta por métodos convencionales.

Por cualquier cosa, la pelirrosa agarró su estuche de agujas envenenadas y lo guardó mientras salía, era de noche y no había nadie afuera, no había razón de ser para que alguien o algún compañero quiera llamarla, de tal modo fue hasta llegar al bosque.

- (¿Habrá alguien aquí?)

- Si llegaste, tal y como él dijo. – Escuchó la voz a sus espaldas, ya cuando quiso voltear a ver, ella recibió un golpe en su cabeza que la derribó.

- ¿Qué? – Ella quiso ver pero sentía que perdía la consciencia, después de eso, todo se puso negro para ella.

Pasó un rato, Nana comenzó a despertar, ya entonces vio que estaba amarrada por una cuerda a un árbol, pero había algo distinto, no estaba cayendo hacia abajo, sino hacia arriba, siendo esa cuerda lo único que la mantenía unida.

- ¿Qué sucede aquí? – Preguntó.

- Veo que despertaste. – Miró a ver, las túnicas y el cabello rapado.

- Eres Daichi Hikaru ¿no? ¿Qué estás haciendo? Suéltame. – Expresó pero este sonrió.

- Lo siento Hiiragi, pero no es algo que pueda permitir, después de todo, es una petición especial, el que deba de asesinarte. – Eso sorprendió a la pelirrosa la cual rápidamente eliminó su máscara.

- ¿Cómo que asesinarme?

- No te diré quién, pero sí mis razones… puede que sea un monje y normalmente busque la paz pero no cabe duda que disfruto un poco esto… hacer que otra gente flote, ver que tan lejos llegarán, hasta el cielo, quizás el espacio. Todo sucedió cuando de pequeño en el templo donde vivía, una niña murió al caer de un árbol, yo estaba desesperado y no sabía qué hacer, entonces se me ocurrió la idea de usar mi talento y la envié al cielo, para nadie encuentre el cadáver, al verla volar fue tan hermoso, sentí que estaba presenciando como un ángel ascendía de vuelta a su reino… desde entonces disfruto enviar a otras personas, para que vuelvan al reino a donde pertenecen.

- Tu… eso es algo enfermo.

- Lo sé, pero no es algo que me importe, pensé que estar siempre en el bosque, meditando alejaría esos malos pensamientos pero no dudé ni un solo segundo en responder la petición de enviarte a los cielos… y a decir verdad, siempre me interesaste, quiero saber como se sentiría mandarte de vuelta hasta arriba.

- Maldición… - Nana quería liberarse pero no podía, estaba bien amarrada, Daichi sonrió.

- No puedes hacer nada, al momento que corte esta cuerda, podrás despedirte para siempre de este mundo… espero que seas feliz allá arriba, donde espera Kami-sama. – El joven se acercó, dispuesto a cortar la cuerda, Nana pensó que era todo, ahora moriría. – Muy bien Hiiragi, asciende y encuentra a nuestro creador…

Él no pudo seguir cuando cayó de espaldas y es que un disparo silencioso fue disparado hacia su hombro, Daichi cayó al suelo mientras se sujetaba debido al dolor.

- ¿Qué? – Nana no podía saber de donde vino ya cuando entonces el poder de Daichi desapareció y ella volvió a caer hacia abajo, pensando que impactaría, la sujetaron. - … Tú…

Era el mismo enmascarado del crucero, este no expresó nada cuando desató a la pelirrosa y encaró a Daichi, este se levantó aun sujetando su hombro.

- No sabía nada de esto… no fue lo que me dijeron… - Exclamó este por debajo.

- ¿Quién te dijo que me asesinaras? – Exigió saber Nana, Daichi sonrió.

- Lo siento… pero no sabrás nada de mi parte, solo que quien me pidió hacerlo me prometió que podría seguir cumpliendo mis gustos. – Ella chasqueó la lengua.

- Entonces no queda otra opción… más que matarte.

- Eso inténtalo si puedes. – El joven sacó una pistola de su bolsillo y les apuntó pero rápidamente fue desarmado por el enmascarado ya que disparó directamente a esta para que saliera volando. - ¿Cómo?

- ¿Por qué me estás ayudando? – Preguntó Nana, no entendía para nada al enmascarado, si era un enemigo o un lado, Daichi gruñó por debajo.

- No importa, solo debo de usar mi talento nuevamente y… - Antes de hacerlo, el enmascarado entró por un portal, este miró a ver a todos lados. - ¿Dónde te has ido?

- Atrás. – No supo en que momento pero este apareció a espaldas de él y le disparó, atravesando su pecho, Daichi cayó al suelo mientras se desangraba.

- Yo… no puedo morir aquí… no sin antes… haber enviado a Hiiragi a los cielos… no quiero… - No pudo decir más cuando desfalleció, el enmascarado guardó su arma, ahí Nana se acercó a él con su cúter.

- Tu… necesito respuestas. – Amenazó ella, el enmascarado no se movió para nada. - ¿Quién te envía? ¿Por qué me dijiste todo en el crucero? Sobre que shishou en realidad me estaba usando y que asesinó a mis padres.

- … La verdad puede ser dolorosa, pero no tienes que ignorarla por siempre, solo observa en lo profundo de tu corazón ¿en quienes confías más?

- ¿En quienes confío más? – Nana pensó en ese momento, le tiene un profundo respeto a Tsuruoka por cuidar de ella y darle una razón de vivir, pero no podía negar que sus vivencias con los demás de la clase la habían cambiado, Michiru era esa amiga que nunca pudo tener de niña, los demás han sido amables con ella y Ryuuto… él era un ser muy singular y extraño, pero no podía negar que se había ganado un lugar en el corazón de la pelirrosa, eso la tenía dudando. – Yo… estoy confundida, ya no sé en quien confiar, mi mente me dice que debo matarlos pero mi corazón… quiere confiar en ellos, en que no son el enemigo.

- No puedes engañar lo que sientes realmente, la lógica no siempre llega a ser más poderosa que la emoción y el sentimentalismo. Al final la verdad podría lastimarte pero tienes que salir adelante… te digo esto porque aún estás a tiempo de tomar un camino distinto, no has recorrido un sendero lleno de sangre y dolor como yo…

- ¿Sangre y dolor? Acaso tu…

- No diré nada más… aprecia a la gente que te rodea, si llegas a abrirte mucho más a ellos, descubrirás lo que es la felicidad realmente… por eso te ayudaré cuando estés en peligro, para que puedas alcanzar esa felicidad. – Se abrió un portal por el cual entró, Nana quiso detenerlo pero fue demasiado tarde y este se cerró.

- Se ha ido… - La pelirrosa bajó la mirada. – Yo… debo atesorar a los que me rodean… - Apretó el puño con fuerza. – Eso no ayuda en nada a mi problema…

Al otro lado del portal, este salió y se quitó la máscara, Ryuuto soltó un suspiro, entonces ahí estaba Jin.

- Parece que te sinceraste aunque sea por unos minutos con ella, realmente solo has tenido dolor a lo largo de tu vida.

- No es algo que te importe. – Exclamó este con lengua afilada, el de lentes sonrió de forma peligrosa. – En cualquier caso, agradezco tu aviso de que Nana-chan estaba en peligro.

- No es nada… así como tu estás interesado en ella, yo igual, pero no de la forma que piensas, deseo ver su modo de actuar de aquí al futuro, saber la verdad que le expresaste y, una vez ella haya reunido las piezas, que bando a va a tomar, solo espero que no cometa una equivocación.

- No lo hará. – Respondió Ryuuto de forma cortante. – Ella baila al son de mi ritmo, todos lo están haciendo, con tal de que mi misión sea un éxito… más que nada, mi objetivo personal.

- Es cierto, ese objetivo… déjame decirte que es muy interesante y es algo que ciertamente agitará al mundo… más que nada al saber lo que eres realmente… - Sonrió Jin. – Sabía que aliarme contigo sería el lado divertido.

- Prometo darte toda la diversión que quieras… - Se quitó el traje para volver a ponerse el uniforme. - ¿Cómo va tu trabajo?

- Perfecto, debo decir que ha sido una persona muy colaboradora y tienes suerte de que haya conocido a alguien que tuvo el talento del lavado cerebral, de tal forma podré moldearla a tus exigencias.

- Excelente… - Ryuuto soltó una risa por debajo. – Poco a poco mi plan se pondrá en marcha, y será el mayor entretenimiento para ti, más que esa estúpida guerra civil que tuvieron.

- Debo decir que me entusiasma un poco, reunir piezas como si del ajedrez se tratara y solo te falta tu reina.

- Es cierto… ella se está preparando poco a poco y será la pieza más importante del tablero…

Ryuuto continuaba en preparación para un plan grande del cual parecía estar colaborando con Jin, no se sabía que tenía en mente pero estaba seguro de que generaría un gran impacto, no solo para quienes les rodea, sino a un ritmo mucho más grande… por ahora había salvado a Nana y eso era suficiente, ya se verá que más tendrá en mente para el futuro.


Viendo como se desarrollan las cosas, ya digo que le voy a dar un acelerón a la historia, refiriendome que voy a adelantar ya mucho porque deseo llegar ya a la segunda mitad del fic que es lo que más me entusiasma escribir al respecto, ya verán que algunas cosas irán rápido y pues es en los siguientes caps se notará, ya pasando esta parte que la hice rápida y verán lo que está por llegar al respecto, el plan que tiene Ryuuto y que será algo tremendo, hasta el próximo cap. Saludos.