Nana había vuelto con más preguntas que antes, los diversos encuentros con el enmascarado han nublado su juicio más que antes y ahora no podía distinguir quien era aliado de enemigo, si debía mantener su lealtad a Tsuruoka o seguir su corazón y proteger a la gente que realmente se ha preocupado por ella.

- ¿Por qué tiene que ser tan complicado todo esto? – Se preguntó a sí misma, en ese momento tocaron su puerta, fue a abrirla, viendo a Moe al otro lado.

- Senpai, vine a visitar. – Respondió esta, la pelirrosa no pudo decir nada cuando ella sola entró al cuarto, sentándose en su cama. – Sigues manteniendo un estilo muy sencillo.

- ¿Qué necesitas? – Preguntó en voz seria y grave.

- Oye, no hay necesidad de que te pongas a la defensiva, ahora soy tu aliada ¿no? Deberíamos llevarnos bien. – Sonrió, a pesar de ello Nana continuaba manteniendo la guardia alta con ella, no sabía con qué pueda venir. – Escuché lo de anoche, si estuviste en problemas.

- ¿Te lo contó él? – Refiriéndose al enmascarado, la rubia sonrió.

- Puede ser, puede que no, realmente no mantengo mucho contacto con él, pero realmente ha demostrado que te ayuda ¿no?

- Yo… no lo sé… - Expresó ella por debajo. – Ya no sé que pensar, si mi misión es la correcta o si debo proteger a los que están aquí, ya no tengo idea de como actuar ahora… Moe-san, aunque sea dime lo que debo de hacer. – Exigió saber, la rubia mantuvo una mirada neutra.

- Nunca pensé que estarías tan desesperada senpai… solo respóndeme algo ¿Qué es lo que deseas hacer?

- ¿Deseo hacer? Obviamente cumplir mi misión.

- No me refiero a eso. – Moe soltó un suspiro. – Senpai… me agradas, pero si hay algo que detesto de ti es como te mientes a ti misma ¿por cual razón es que mantienes a esa chica que obviamente parece un cachorro contigo?

- ¿Hablas de Inukai Michiru? Para utilizarla más adelante.

- Eso dices pero, por el modo en como interactúas con ella y se llevan bien, no parece en nada que la quieras utilizar para el futuro, más bien parecen amigas.

- Eso no es verdad, yo…

- Ahí vas de nuevo… realmente no quieres admitir que el odio hacia los talentos que alguna vez tuviste ha desaparecido, ya nos los odias, ahora crees que Tsuruoka estuvo equivocado todo el tiempo.

- ¡Eso no es verdad! Él me aseguró que talentos asesinaron a mis padres, yo… no quiero que mi razón de vivir desaparezca… - Su voz se fue apagando.

- Senpai, si fueras más sincera contigo misma, no estarías sufriendo actualmente, ese es el problema que tienes y por que tu mundo se ha limitado únicamente a odiar a los talentos y entrenar para matarlos es que no puedes ver más allá de otras opciones, estás confundida porque finalmente has recibido el cariño que quisiste durante tanto tiempo… tienes emociones genuinas, gente que realmente se ha encariñado contigo y desea cuidarte, te están extendiendo la mano para ofrecerte su ayuda pero tu lo rechazas porque te convences a ti misma de que son enemigos, te sigues aferrando a un hecho que ni siquiera sabes si es verdad o no.

- … Yo… - Apretó el puño por debajo, quería responder de vuelta a la rubia, pero no podía, porque ella misma sabía que eso era verdad y eso era lo que más la enojaba.

- Si estoy contigo es porque deseo ver tu verdadero ser, dejes salir tus deseos y puedas expresar lo que quieres realmente y no solo soy yo, tienes a todos del salón para ayudarte y te puedas apoyar en ellos, tienes a Inukai Michiru, Takamaki Ryuuto, Onodera Kyouya, todos no te dejarán de lado.

- … P-Pero… si descubren lo que he hecho… me van a odiar… yo… tengo miedo… de estar sola otra vez… - Se abrazó a sí misma.

- Entonces tienes que eclipsar esos malos actos con buenos, por ahora vamos al salón, ahí será tu momento de demostrar que puedes ser una buena persona. – Sujetó la mano de Nana para ir al salón, la pelirrosa seguía digiriendo toda la conversación con Moe, al acercarse escucharon algo, entonces al abrir se vio el asunto.

- ¡Souma Daisuke! – Vieron a un joven de cabello pálido reclamarle al pelinegro en ese momento.

- ¡Y-Ya basta Saijo-kun, es suficiente! – Una chica de largo cabello castaño y lentes lo estaba reteniendo. – No es necesario que hagas esto por mí.

- Es que no lo entiende, no tienes la culpa de nada.

- ¿Qué está pasando aquí? – Preguntó Nana, Kyouya se acercó.

- Esta mañana descubriendo el cadáver de Daichi Hikaru, y Souma Daisuke está afirmando que Shimizu Kiyomi fue la responsable de su muerte.

- No hay nada qué discutir, ella fue quien encontró el cuerpo ¿no? Entonces, como no hay mayores sospechosos alrededor, debe ser la responsable. – Saijo apretó el puño con fuerza.

- ¿Cómo puedes decir eso de tu compañera? Solo estás proclamando lo que te conviene.

- Saijo, agradezco que defiendas a Kiyomi-chan, pero esto lo estás llevando muy lejos. – Comentó otra chica de cabello corto castaño claro.

- Maezono-san ¿Qué acaso no te molesta que estén inculpando a tu amiga de un crimen que no cometió?

- Lo sé, y estoy muy molesta… pero recurrir a la violencia no arreglará nada.

- ¿Podrían calmarse? – Nana intervino en ese momento.

- Hiiragi-san, dile algo a este tipo, no para de afirmar que Shimizu-san es una asesina. – Reclamó Saijo.

- Solo estoy hablando con base en los hechos observados y es la única sin una coartada, no quedaría otra opción.

- Maldito…

- Esto podríamos hablarlo con más calma, si Daichi-kun fue encontrado sin vida, no hay por qué necesariamente culpar a alguien que lo encontró primera, Daisuke-kun, tratemos esto con cuidado ¿sí? – preguntó ella, el pelinegro vio a Nana con dureza antes de darse la vuelta.

- Como quieran, pero no esperaré demasiado. – Así se retiró, al menos hubo calma en el salón.

- Gracias por calmar las cosas Hiiragi-san. – Respondió Maezono, la pelirrosa sonrió.

- Él solo está proclamando lo que le da la gana sin haber investigado de antemano, eso me molesta… - Expresó Saijo por debajo.

- E-Estoy bien, en serio, de igual forma… gracias por preocuparse por mí. – Comentó Shimizu.

- Descuida Kiyomi-chan, sé que eres inocente. – Sonrió Maezono.

- Esto necesita investigarse. – Comentó Kyouya en ese momento. – Debemos de aclarar bien los hechos y entonces podríamos descubrir al culpable.

- Es cierto. – Respondió Nana, aunque ella sabía la verdad, pero no podía decirlo, no quería que vieran como es en realidad.

- Podemos ir con ustedes. – Respondió Saijo. – Me molesta que Daisuke Souma hay incriminado a Shimizu-san, así que ayudaré en lo posible.

- Saijo-kun… gracias… - La de lentes sonrió por debajo.

- Ey Kiyomi-chan, para que somos los amigos, nunca te daré la espalda. – Maezono la abrazó.

- Por ahora debemos ir a revisar afuera, el resto debe quedarse aquí. – Sin decir más se fueron, ya ahí Moe se despidió pero igual Nana se dio cuenta de algo, Ryuuto no estaba ahí, así como tampoco Nanao y Koharu, aunque quiso saber donde estarían, no había tiempo que perder y fueron a ver.


Llegaron a la escena, en sí ya habían retirado el cuerpo cuando se avisó de este y solo quedó la mancha de sangre donde alguna vez estuvo el rapado, Shimizu desvió la mirada.

- Aquí lo viste ¿no? – Preguntó Kyouya.

- Sí… yo estaba caminando para alimentar a unos gatos que normalmente pasan por aquí pero entonces vi algo en el suelo… me acerqué para ver y me asusté al ver que era Daichi-kun, yo… - Abrazó a su amiga, no podía seguir contando más.

- Si lo encontraste, eso significa que ya llevaba tiempo muerto… no pudo ser ella.

- Eso mismo digo. – Exclamó Saijo. – Daisuke Souma solo estaba diciendo puras estupideces sin antes verificarlo.

- Si lo pudieron haber matado, pudo haber sido de noche. – Respondió el peligris, Nana no podía decir nada. – Hiiragi-san ¿tienes alguna idea?

- No… la verdad es que estoy igual de perdida. – Tuvo que mentir.

- ¿Habrá algo en otro lugar? – Preguntó Maezono, el peligris se puso a pensar.

- Podría ser, movámonos a los alrededores por si llegamos a tener pistas. – Así fueron a ver pero sin éxito alguno, no había rastro alguno que pudiera demostrar del hecho de que alguien pudo haberlo asesinado, al final se reunieron nuevamente.

- Maldición, no hay nada. – Saijo se rascó la cabeza.

- A este paso, realmente podrían declarar culpable a Kiyomi-chan, no quiero eso. – Exclamó Maezono.

- Seguro podremos hacerlo, solo hay que seguir esforzándose. – Nana buscó animarlos, no había otra forma, necesitaba mantener una postura neutral, no podía comentar nada.

- Nana-shan. – Michiru llegó en ese momento. - ¿Ya terminaron?

- Nada aún Michiru-chan, es más complicado de lo que parece.

- Espero que puedan lograrlo.

- Yo igual quiero eso. – Comentó el peliclaro. – Hay que hacer que él se trague sus palabras.

- Por ahora deberíamos volver a clases, pronto empezarán. – Señaló Kyouya, así volvieron y empezaron, pero Nana notó que nuevamente ellos tres estaban ausentes, no entendía que pasaba, si les sucedió algo o era otra cosa, entonces recordó como Koharu había declarado que igual iría por Ryuuto, pero entonces alejó esos pensamientos.

- (¿Por qué estoy pensando en eso ahora? No vaya a ser que los dos… ¡No! Yo no soy así, Takamaki-kun ha sido un buen amigo y aprecio la preocupación que tiene por mí… realmente se ha preocupado demasiado, así como los demás…) – Ya pensaba en el peliverde de otra forma más no quería admitirlo. Llegó la hora del almuerzo y nuevamente se reunieron, comiendo ahora frente a la entrada de la escuela.

- Realmente no hay nada… - proclamó Shimizu por debajo.

- No hay por qué rendirse, debemos encontrar el modo de llegar a la verdad. – Exclamó Saijo. – No hiciste nada malo.

- Igual considero que hay algo raro aquí. – Pensó Kyouya. – Shimizu, tu talento no es dañino ¿cierto?

- Sí… puedo lanzar telarañas que son muy resistentes, pero es todo, nunca lo usaría para matar.

- Estoy segura de ello, Kiyomi-chan es una chica muy amable. – Sonrió Maezono.

- Tampoco es que tenga algún arma de cualquier tipo, entonces es otra persona la responsable. – Exclamó Kyouya.

- ¿Ya terminaron de jugar? Se necesita dar un veredicto. – Souma apareció en ese momento, Saijo chasqueó la lengua al verlo.

- ¿Aún seguirás diciendo que ella fue quien lo hizo?

- ¿Acaso descubrieron al responsable? Si no es así, entonces no hay de otra que culparla.

- ¡No lo harás! – Este se levantó, quedando de frente al pelinegro. – Apareciste de repente cuando ni siquiera asistías y te apoderaste del puesto que pertenecía a Hiiragi-san ¿Quién te crees que eres? Solo haces lo que deseas y no te preocupa el resto.

- No entiendo la razón de tu enojo, pero si deseas pelear, no te detendré.

- Ya basta Saijo-kun, esto no es necesario. – Shimizu quiso detenerlo, pero él no pararía.

- No pueden detenerme, alguien debe enseñarle una lección a este sujeto y yo lo haré. – Fue para pelear contra él, Souma retrocedió mientras este corría, pero lo que no vio fue que un auto pasó justo frente a él, a punto de atropellarlo, los demás se quedaron pálidos, más que nada Nana que no podía creer lo que iba a pasar, por dentro Souma sonrió, parecía la muerte segura para él pero…

*CRASH*

De repente otro vehículo pasó al costado e impactó con el que amenazaba a arrollar a Saijo, este cayó de espaldas mientras el resto fue preocupado.

- ¡Estás bien! – Exclamó Shimizu con miedo, Saijo se quedó pálido.

- Y-Yo… casi muero… - Expresó aun atónito por lo sucedido, Souma chasqueó la lengua por debajo.

- Estuvo cerca… - En ese momento alguien saltó al frente, Nana lo reconoció.

- Eres tú… - El mismo enmascarado estaba ahí, el resto no entendía nada de lo que estaba sucediendo, el pelinegro solo vio a este.

- ¿Quién eres? – Preguntó, este no dijo nada, en vez de ello, sacó un arma para apuntarle, sorprendiendo al resto.

- … Descubrí tu relación con Tsuruoka Tatsumi. – Fue todo lo que dijo, Nana se quedó totalmente asombrada al escucharlo decir eso, por debajo Souma solo cerró los ojos por unos segundos.

- … Entonces lo que él dijo era cierto, que había un saboteador, una lástima. – En eso levantó su mano y varios hombres trajeados y con armas aparecieron, rodeando al grupo.

- ¿Q-Que está pasando aquí? – Preguntó Maezono sin entenderlo, Nana chasqueó la lengua, no sabía tampoco lo que sucedía ¿Realmente Souma estaba relacionado con Tsuruoka? Y ¿Por qué hacía todo esto? El enmascarado se puso frente al grupo.

- No se muevan, yo los protegeré. – Informó este, ellos estaban asustados, solamente Kyouya se mantuvo calmado.

- Hagamos lo que dice. – Respondió al resto. - ¿Esto está bien? – preguntó a este, el enmascarado asintió.

- Entren a la escuela, yo me haré cargo de esto. – Fue todo lo que dijo, sin perder más tiempo se adentraron, Nana lo observó de reojo antes de entrar.

- Cometiste un error… estando solo contra varios es tu perdición. – Señaló Souma pero el enmascarado no parecía inmutarse.

- Al contrario… quien está en problemas eres tú. – En ese momento apareció alguien y atacó por detrás a uno de ellos, siendo este Nanao, el pelinegro había tomado el brazo de uno de los enemigos y entonces manipuló su cuerpo, torciéndolo de una forma inimaginable.

- Tu… - Souma quiso hacer algo pero entonces el soldado muerto se levantó, era ahora un zombie. - ¿Cómo?

- ¿Así está bien? – Apareció otra figura, de cabello rubio corto y ojos color esmeralda.

- Claro… Sasaki Yuuka, lo has hecho bien.

- Gracias. – La chica ya no era como antes, su cuerpo estaba recuperado y ahora parecía una persona distinta, sosteniendo el arma que alguna vez tuvo el enemigo para controlarlo. – Sabes que haré todo por ti, Takamaki.

- Claro… (Realmente el lavado de cerebro de Jin funcionó… ella ahora es mi esclava) Entonces… ahora estás en problemas Souma Daisuke, a partir de ahora empezaré mi plan y eso será enviar un mensaje a tu empleador Tsuruoka… que yo estoy dispuesto a ir a la guerra contra él.

- Veremos si puedes hacerlo. – Así se armó la batalla. Mientras tanto Nana y el resto entraron de regreso a la escuela, escucharon disparos, una batalla se estaba llevando a cabo, así llegaron al salón.

- ¿Qué pasa aquí? – Preguntó Moguo.

- Este sitio ya no es seguro. – Informó Kyouya. – Hay un ataque afuera.

- ¿Cómo que ataque? – Antes de decir algo más, varios soldados entraron por las ventanas del salón, rompiendo los cristales, tuvieron que cubrirse.

- ¿Qué están haciendo? – Exigió saber Seiya pero le apuntaron con arma.

- ¡Seiya-kun! – Su chica se mostró preocupada, Nana gruñó por debajo.

- (¡¿Esto es realmente obra de Tsuruoka-san!? ¿Qué rayos hace?)

- Localizamos a los objetivos, vamos a neutralizarlos ahora y…

- ¡Eso no! – Alguien más apareció y entonces atacó al soldado, Nana se quedó asombrada. – Oigan, un gusto verlos de nuevo.

- ¿Shibusawa Youhei? – Preguntó Kyouya con asombro, el pelinegro estaba ahí vistiendo un traje negro de camisa con corbata y pantalones, llevando mocasines.

- Seguro tienen muchas preguntas pero no hay tiempo que perder, síganme. – Tenían mucho que preguntar al respecto, por ahora siguieron al joven, Nana tampoco entendía que pasaba, estaba segura de que lo había matado pero ahí estaba él, vivo, corrieron por los pasillos los cuales estaban hechos un desastre. – Seguro hicieron toda una escena aquí.

- Ya estoy en mi posición. – Se escuchó una voz femenina, la reconocieron como Koharu, Youhei tomó la radio que llevaba en manos para hablar.

- Entendido, nos veremos en la posición, hay que seguir sus órdenes. – Colgó para continuar. – Yo solo no podré hacer esto, quienes tengan talentos para pelear, ayúdenme.

- Haré lo posible. – Expresó Fuuko, sacando su katana. Toda la situación en la escuela se había vuelto un campo de batalla y Nana no entendía como pasó todo eso. A lo lejos se vio una figura de cabello negro oscuro y alto.

- Pensar que llegaríamos a este rumbo… - Tsuruoka soltó una bocanada de su cigarro. – Muy bien… si así quieres jugar, lo haremos a tu estilo… Onimaru…


Hemos llegado... debo decir que esperaba poder escribir esta parte, hemos terminado todo lo que tenga relación alguna con la historia del manga y ahora pasaremos a la segunda parte del fic, la trama original que tenía muchas ganas de escribir desde el inicio, ya digo que todo lo que vendrá será muy emocionante y tengo varias cosas al respecto para plasmar, ya sabrán con los próximos caps que vengan, esperénlos ansiosamente, hasta el próximo cap. Saludos.