"Universidad de Tokio"
En una época donde las barreras entre talentosos y sin talento aún contaban con un gran muro entre ellas, solo existían pocos lugares donde al menos se podía dar la convivencia entre ambos, las universidades y escuelas en general permitían que ambos lados puedan estudiar juntos, más que nada porque la construcción de escuelas especializadas para solo talentos era un coste muy alto, así que decidieron economizar al respecto.
- Debo llegar temprano a mi clase. – Un joven de cabello negro y anteojos estaba avanzando lo más que pudo para llegar a su clase, en sí él estaba en el apartamento de ciencias políticas y diplomáticas, además de ser un talento, esperaba incursionar pronto en la política para conseguir un solo objetivo. - ¿Por qué la alarma no me despertó a tiempo?
Justo al dar la vuelta para doblar una esquina, acabó chocando con alguien, cayendo ambos de espalda, el golpe fue muy fuerte en su frente la cual se sujetó.
- Eso dolió… ¿estás bien?
- Sí… - Era una voz femenina, al abrir los ojos encontró a una chica de largo cabello verdoso y ojos de un color esmeralda, por la bata de laboratorio que llevaba era del departamento de ciencias naturales. – Yo tampoco veía mi camino… estoy apurada.
- Yo igual… - El joven se levantó, ayudando a la chica a levantarse. – Parece que ambos estamos en la misma situación. – Soltó una pequeña risa, la chica le acompañó.
- Es verdad… no puedo perder más tiempo, debo irme, gracias por ayudarme.
- No es nada, yo igual me voy. – Así se fueron a su propia clase, ese fue el primer encuentro que desencadenó una serie de sucesos, tanto felices como trágicos.
Al llegar el almuerzo, el joven fue a la cafetería, recibió una reprimenda por llegar tarde, estaba suspirando en ese momento al recordar el regaño de su profesor.
- Que mala suerte… - Fue a sentarse, sin darse cuenta que esa mesa ya estaba ocupada. – Oh, lo siento… eres tú otra vez.
- Nos volvemos a ver. – Era la misma chica con que la había chocado.
- Lamento el haberme sentado, no vi que ya estaba ocupada.
- No es nada… por tu expresión, parece que igual te regañaron.
- Es cierto… - Se ajustó los lentes. – Ya debo irme.
- Puedes quedarte, la verdad es que no tengo muchos amigos aquí… - Confesó la chica con un gotón en la frente. – Estoy sola…
- Tenemos más en común de lo que pensé, tampoco he hecho demasiadas amistades aquí. – Respondió el joven. – Supongo que, como solitarios, al menos podemos hacernos compañía.
- Eso es verdad. – Sonrió ella. – Es cierto, hemos estado hablando un rato y no nos hemos presentado.
- Bueno, me llamó Satsujin Towa, un gusto.
- … Takamaki Yubei. – Respondió la chica de regreso. Ese momento marcó el inicio de la amistad entre ambos, al estar solos en sus respectivos departamentos, podían reunirse en la cafetería y hablar a la par de almorzar juntos, Towa demostró ser alguien muy apasionado respecto a la política y con muchas ideas para ayudar a los talentos, él veía la situación actual de división entre talentosos y sin talento y deseaba arreglarlo, por su parte Yubei era una sin talento, pero ella deseaba ayudar a los talentosos y su trabajo como científica era en beneficio de ellos, para facilitarles muchas cosas.
- Realmente tienes muchas ideas Yubei-san. – Respondió Towa, la peliverde asintió.
- Sí, quizás no tenga un talento, pero le tengo una estima muy alta a los talentosos, deseo que mis aportaciones a la ciencia sean para ayudarlos.
- Yo, en cambio quiero que talentosos y sin talento se unan como hermanos, desde que surgieron los talentos, se ha encontrado una división muy clara entre ambos bandos, por eso deseo estudiar y volverme un buen político que ayude a romper esos muros.
- Eres muy buena persona Towa-kun, ambos tenemos metas muy claras.
- Es cierto… - Se rascó la nuca. – Y los dos estamos trabajando totalmente para el beneficio del otro… quizás podríamos colaborar en más aspectos de lo que pensamos.
- Es verdad. – Asintió ella. Esos acercamientos que hubo entre ambos llevaron a que su amistad sea más fuerte pero del mismo modo otro tipo de sentimientos empezaron a surgir en los dos, mientras más se conocían y hablaban con el otro, más veían los puntos buenos del opuesto y esos sentimientos se fueron acumulando en ellos.
Llegó un punto donde iba a suceder un baile en la universidad y los dos no tenían realmente una pareja con quien ir cuando el resto ya estaba completo.
- Esto… Yubei-san.
- ¿Sí? – Preguntó ella con nerviosismo.
- Sabes del baile ¿no? – Ella asintió, los dos estaban claramente nerviosos y no podían pensar de forma correcta. – Todos en mi departamento ya tienen una pareja con quien ir.
- Igual en el mío… nadie se me acercó.
- Y yo no pude acercarme a ninguna chica… esto… no sé si te moleste pero… ¿irías conmigo?
- ¡C-Claro! – Expresó rápidamente aunque se avergonzó al ver como lo hizo. – Digo, con gusto.
- Entonces… podemos ir…
En sí llegó el día del baile, Towa se preparó con un traje mientras estaba afuera, esperando la llegada de Yubei, entonces al vio llegar y se quedó boquiabierto. Ella llevaba un vestido color blanco sin mangas, se había arreglado el cabello para dejárselo levantado y se colocó una base de maquillaje encima, como siempre la veía de forma normal, fue una sorpresa encontrarla tan arreglada.
- Esto… ¿me veo bien?
- … Hermosa… - Respondió sin querer, lo cual causó que ella se sonrojara y al mismo tiempo Towa se dio cuenta de lo que dijo, ambos estaban totalmente rojos. - … Vamos. – Ella asintió, tomó su mano para ir, los dos estaban simplemente avergonzados. Al llegar al baile, claramente todas las parejas eran entre talentos o sin talentos, ellos eran los únicos que formaban una mezcla de ambos, a pesar de las miradas, fue algo que ignoraron, la música clásica empezó a sonar y ambos empezaron a bailar, Yubei estaba feliz de estar ahí con Towa, la única persona con quien ha pasado tanto tiempo en la universidad, su primer y único amigo ahí, lo mismo sentía él, Yubei ha resultado ser una chica de los más maravillosa, llena de buenas intenciones y muy encantadora.
Al terminar el baile, el pelinegro la acompañó para llevar a su dormitorio, ya era de noche, así que él debía despedirse.
- … Gracias por el día de hoy Towa-kun.
- No es nada Yubei-san… - Hubo un silencio incomodo entre ambos, ninguno podía decir algo. – Bueno… ya me voy…
- Entiendo… adiós… - Ya que Towa se dio la vuelta para irse, de repente le tomaron de la manga.
- ¿Qué?
- … Lo siento, pero no puedo dejar que esto termine así. – Respondió Yubei. – Has sido mi primer amigo aquí y hemos pasado tanto tiempo juntos… eres una persona muy maravillosa y realmente me molesta que nadie más lo haya visto.
- … Yo pienso lo mismo, eres una gran mujer, llena de ideas para el futuro, pienso que serás alguien grande que ayudará a todos, por eso me molesta que nadie haya visto ese gran lado tuyo.
- Towa-kun… yo…
- Yubei-san… yo…
No se hizo esperar cuando los dos se besaron, esos sentimientos acumulados dentro de ellos durante tanto tiempo se desataron y no podían resistirlo más, pasaron unos segundos al separarse.
- … Jeje, lo hicimos.
- Es cierto… entonces…
- Claro Towa-kun, estaré feliz de salir contigo…
Pasaron de la amistad a un noviazgo, algo que realmente se fortaleció mucho más, incluso después de haberse graduado, cuando finalmente los dos acabaron con éxito la universidad, Towa se preparaba para incursionar en el mundo de la política mientras que Yubei consiguió trabajo en una gran compañía farmacéutica, pero antes de todo eso, el pelinegro hizo algo.
- Yubei-san… - Se arrodilló frente a ella y sacando una caja, mostró un anillo, los ojos de la peliverde se iluminaron con sorpresa. - ¿Te casarías conmigo?
- … Sí… acepto. – Respondió entre lágrimas. Los dos se casaron en una ceremonia tradicional donde sus familias estuvieron presentes, de igual modo fue el primer precedente que hubo de una unión entre un talentoso y un sin talento, puesto que eso nunca antes había ocurrido.
Towa comenzó su campaña política donde hizo muchas promesas tanto para los talentosos como para los sin talento, prometiendo prosperidad entre ambas parte y el sentido de la unión, mientras que Yubei trabajó de forma incesante en la compañía farmacéutica, creando muchas medicinas que ayudaban a enfermedades que solo afectaban a los talentosos y de los cuales no había tratamiento anteriormente, los dos llevaban vidas muy felices.
Pasaron los años, Towa seguía con su carrera política de un modo muy exitoso, teniendo una casa grande en la zona norte de Tokio, se bajó de su limosina al llegar a la entrada, ahí le recibía su esposa.
- Bienvenido Towa-kun.
- Estoy de vuelta. – La recibió con un beso, en ese momento alguien le tacleó su pierna. – Oh, mi pequeño.
- ¡Papi! – Un niño de unos cuatro años de cabello verdoso estaba ahí, Towa lo levantó.
- Ya regresé mi pequeño.
- Ryuuto si que te extrañó. – Sonrió Yubei, ese era su hijo Ryuuto, uno de los primeros niños nacidos de la unión entre un talentoso y un sin talento, aunque al nacer nunca desarrolló uno, era igual que su madre, sin un talento aunque no les molestó para nada, debido igual a eso, muchos otros siguieron su ejemplo y la unión entre talentosos y sin talento se fue volviendo más normal, Towa y Yubei eran la clara imagen de que las barreras no existen. - ¿Qué tal el día de hoy?
- Estamos avanzando bien en el proyecto… el consejo sigue insistiendo en usar a los talentos para la milicia y que deberíamos entrenarlos para batallar, pero estoy en contra, como soy el único miembro del consejo que es un talento, el ambiente es algo pesado, pero me las arreglo.
- Seguro que pronto podrás conseguirlo, la guerra no es siempre la solución.
- Es verdad. – Sonrió.
- Quiero jugar. – Exclamó el pequeño Ryuuto, Towa entonces lo sujetó.
- Vamos a jugar entonces. – Así entraron a su hogar, era un ambiente muy feliz para la familia que lo tenía, no había nada que pudiera suceder… eso cambiaría pronto…
Era una noche de lluvia, Towa fue llamado para una reunión de emergencia en el consejo sobre asuntos de vital importancia. Yubei estaba observando a través de la ventana como la lluvia caía con fuerza.
- El clima si que está muy fuerte hoy… - Vio a Ryuuto el cual estaba adormilado, la peliverde sonrió. – Muy bien hijo, es hora de ir a dormir. – Este asintió, siendo sujetado por su madre, lo llevó hasta su habitación hasta dejarlo en su cama y cubrirlo con las sábanas, ella vio con una sonrisa a su pequeño y le dio un beso en la frente. – Descansa…
En ese momento ocurrió un apagón en la casa, sorprendiendo a Yubei, todo estaba a oscuras, ya con cuidado salió de la habitación de Ryuuto sin hacer mucho ruido y entonces descendió, quizás fue producto de las lluvias que la caja falló.
- Espero no tarde mucho en volver… - Así fue hasta la sala, no tenía mucho qué hacer, ya entonces que estaba decidida a dormir, la puerta fue abierta de repente. - ¿Towa-kun? Volviste tempra…
*BANG*
El pelinegro estaba volviendo a su hogar, el trafico era demasiado por la lluvia por lo que le tomó demasiado, ya al regresar, vio como toda la casa estaba a oscuras.
- Parece que hubo un apagón, seguro se fue a dormir. – Entró al jardín pero entonces vio que la puerta estaba abierta. - ¿Eh? – Fue a ver y entonces lo que encontró en la entrada fue una escena que lo dejó helado. - … ¿Yubei-san?
Su esposa estaba ahí, tirada con un charco de sangre alrededor, Towa fue rápido a verla, inspeccionó su estado, tenía un agujero en la cabeza, la habían matado al instante de un disparo, abrazó su cadáver con fuerza.
- … ¿Quién?... ¿Quién haría esto? – No podía evitar soltar lágrimas, su esposa estaba muerta. - ¿Por qué? ¿Por qué tuvieron que matarla? – En ese momento, sentimientos dentro de él empezaron a acumularse, ira, tristeza, frustración, estrés. - ¿Por qué ella?
- ¿Papi? – Towa vio con ojos desorbitados a su hijo, Ryuuto había bajado, entonces vio como abrazaba a su madre. - ¿Qué pasó con mami?
- Ryuuto… - Towa se limitó a sonreír aunque llorando. – Lo siento…
- ¿Papi? ¿Qué pasó?
- … Lo siento mi pequeño… yo… no aguanto más… - En ese momento una gran explosión de poder fue liberado del cuerpo de Towa y se formó una figura aterradora, Ryuuto se quedó paralizado, viendo como su padre se convirtió en un monstruo sin forma, este se fue de su casa, empezando a destruir todo a su paso.
Ese fue el desastre conocido como el talento que perdió el control, un hombro que perdió a la persona más importante en su vida, liberó toda la ira que llevaba en su interior a modo de un poder devastador que amenazaba con destruir todo Japón, Ryuuto solo vio el cuerpo de su madre tirado.
- Mami… despierta… por favor, despierta… - El pequeño no aguantó y se puso a llorar. Towa, totalmente fuera de sí recibió ataques del ejército que buscaban mantenerlo a raya, pero era más poderoso, en eso muchos talentos entrenados en el combate fueron a apoyar, al final y luego de recibir más de cientos de ataques, Towa cayó, no sin antes decir sus últimas palabras de aliento.
- … Ryuuto…
Ese desastre quedaría marcado para siempre en la historia de la humanidad y el saber que se trataba del político que buscaba la unión entre talentosos y sin talento, se volvió un mártir cuyo sueño avanzó solo después de su muerte.
Pasaron dos años, en las calles de Tokio, un niño estaba huyendo, estaba todo sucio y sus ropas rotas.
- ¡Vuelve aquí maldito mocoso! – Había robado pan y ahora estaba siendo perseguido por el panadero, el niño se las arregló para llegar a esconder detrás de un bote de basura y perder al panadero, al menos ese día podía comer.
- Menos mal lo logré…
- Oye niño, robar está mal. – Fue sorprendido por una voz a sus espaldas, entonces volteó a ver, un hombre de larga cabellera negra y gabardina blanca estaba ahí, el niño saltó hacia atrás protegiendo la comida que robó. – Descuida, no haré nada, solo me preguntaba ¿por qué lo hiciste?
- … Tengo hambre… - Confesó, el hombre sonrió.
- Seguro ese pan no te será suficiente ¿cierto?
- Es todo lo que necesito. – En eso su estómago rugió con fuerza, el pequeño se sonrojó a lo que el hombre empezó a reír. – No es gracioso.
- … Si quieres, puedo invitarte a comer. – Eso iluminó los ojos del niño el cual asintió. Así fue que ambos fueron a un restaurante, el hombre sacó una tarjeta de crédito y que pagaría todo lo que el pequeño pidiera, este no se retuvo y pidió demasiada comida, al servirla se quedó asombrado.
- ¡Itadakimasu! – Empezó a comer sin perder el tiempo, era como si hubieran pasado años desde que había probado una comida, el hombre sonrió al verlo.
- Me alegra que te guste.
- Sí, gracias señor. – Sonrió este. Al terminar, se quedó satisfecho y con el estómago lleno.
- Realmente lo gastaste todo.
- Sí, aunque no es tan buena como la comida de mi mami… - En eso bajó la mirada, y lagrimas surgieron de sus ojos.
- ¿Pasó algo con tu familia?
- … Mami y papi murieron… mami murió y mi papi, él… - No pudo seguir respondiendo, el hombre se agachó para abrazar al niño.
- ¿Me puedes decir tu nombre?
- … Satsujin Ryuuto.
- Ryuuto… mi nombre es Kato Shigemaru… si no tienes algún otro lugar a donde ir, puedo acogerte. – Eso sorprendió al niño de seis años.
- Sí, tengo mucho dinero porque hago un trabajo donde acabo con mucha gente mala, seguro si viene conmigo, puedo enseñarte todo lo que sé y podrás tener comida mucho más deliciosa ¿Qué dices? – Ryuuto se lo pensó, la vida en las calles era muy dura y no podía seguir así, alguien muy bueno le estaba ofreciendo un hogar, no se lo pensó dos veces.
- Bien, iré contigo. – Shigemaru sonrió.
- Entonces te daré la bienvenida a mi hogar… Ryuuto… - Así fue que él llegó con Shigemaru y donde empezaría todo lo que conoce, al igual que sufriría una gran transformación de aquel niño inocente que alguna vez fue…
Damos inicio al pasado de Ryuuto, ya esta primera parte se enfocó más en sus padres y lo que sucedió que llevó a cabo tal acontecimiento desastroso, ya como tal mataron a su esposa y eso llevó a que se descontrolara, acabando justo cuando Shigemaru encuentra a Ryuuto, la siguiente parte ya se verá todo y como se convirtió en lo que es actualmente, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
