Luego de que Shigemaru decidiera acoger al pequeño Ryuuto, este lo llevó a su hogar, estando justamente en las montañas, era una casa antigua de madera pero de extensión grande, con un jardín trasero y puertas con un muro de piedra que cubría los alrededores.

- Tengo varias habitaciones vacías, por lo que puedas escoger la que más te guste. – El niño no perdió tiempo en ir dentro, Shigemaru nunca pensó en acoger a alguien, después de todo su trabajo le exigía bastante y ponía en peligro su vida, por eso nunca pensó en casarse o tener una familia, mucho menos hijos, así que recoger a ese pequeño huérfano es un capricho que nació de su solo deseo de al menos no estar solo. Poco tiempo después lo vio entrar al salón principal. - ¿Ya escogiste tu habitación? – Este asintió.

- ¿Vamos a comer?

- Claro. – Respondió el pelinegro con una sonrisa, estuvo preparando estofado para la cena de esa noche. – No soy alguien que cocine bastante y mayormente compro precocinados, pero por el día de hoy hice un esfuerzo, todo para darte la bienvenida a tu nuevo hogar. – Ryuuto sonrió, hace cuanto tiempo que no sentía el calor de un hogar, la amabilidad de alguien, de haber estado sobreviviendo en las calles a volver a estar bajo un techo, se sentía irreal.

La comida terminó de prepararse y luego de poner los platos, ambos se sentaron a comer, no cabe decir que el peliverde comió muy rápido que casi se atraganta, tomando agua, Shigemaru solo pudo sonreír al verlo feliz.

- Ryuuto. – En ese momento este comenzó a hablarle mientras el niño continuaba comiendo. – Quiero decirte algo.

- ¿Sí? – Preguntó con la boca llena, el pelinegro soltó una pequeña risa.

- Primero termina de tragar. – Ryuuto asintió y tragó la comida que llevaba en su boca. – Ahora… lo que quiero preguntarte es algo ¿Qué deseas hacer de ahora en adelante? – Esa pregunta podría abarcar bastante, para una mente pequeña como Ryuuto pudo decir cosas como ir a la escuela y tener una vida feliz, pero el trabajo de Shigemaru le llamaba la atención, dijo que es un héroe que acaba con los chicos malos, si él pudiera hacer algo igual… quizás pueda proteger a la gente, como le hubiera gustado proteger a sus padres.

- Quiero acabar con los chicos malos, igual que usted. – No se puede decir que la respuesta asombrara a Shigemaru, este se cruzó de brazos con rostro serio.

- ¿Realmente quieres hacer lo mismo que yo? No será fácil. – Ryuuto asintió.

- Pienso que… si hubiera sido fuerte, quizás hubiera podido salvar a mami y papi… aunque eso ya no es posible, quiero ayudar a otros, igual como tu me ayudaste. – Se veía la resolución en las palabras del pequeño peliverde y Shigemaru observó ese brillo en sus ojos, al final asintió.

- Entiendo… entonces Ryuuto, a partir de ahora te volverás mi aprendiz, te enseñaré todo lo que sé para que puedas cumplir con lo que dices… a partir de este momento trabajarás en volverte un asesino…

El entrenamiento de Ryuuto empezó en ese momento, Shigemaru no fue realmente suave con él, a pesar de ser un niño, lo obligaba a levantarse a las cinco de la mañana para hacer calentamiento, lo hizo correr alrededor de las montañas, lo obligó a tirarse de una cascada en muchas ocasiones, le rompió varios huesos y causó mucho daño, hubo ocasiones donde Ryuuto quiso rendirse pero recordaba perfectamente la visión de su madre muerta y su padre desconsolado mientras perdía el control, lo quería volver a vivir algo así, por lo que ese fue su impulso para seguir el entrenamiento infernal de Shigemaru.

- Intenta golpearme. – Estaba teniendo un combate de practica con Shigemaru, instruyó a Ryuuto en artes marciales, ya que no siempre podría valerse de armas y si lo perseguían o era descubierto, necesitaba pelear cuerpo a cuerpo para deshabilitar al enemigo. – Si me das un solo golpe, te daré una porción extra de carne de cerdo cocida.

- ¡Eso haré! – Ryuuto se esforzó por golpear a Shigemaru pero este esquivaba con facilidad los ataques del peliverde, entonces contraatacó con un rodillazo al abdomen de este, Ryuuto se dobló, quedando de rodillas mientras intentaba recuperar el aire.

- ¿Es todo? Si te rindes, solo tendrás sobras de lo que coma.

- Voy… a seguir adelante… - A pesar del dolor intenso, Ryuuto se pudo levantar, Shigemaru sonrió suavemente.

- Al menos ahora puedes levantarte, entonces inténtalo de nuevo. – El peliverde fue a atacarlo pero fue inútil. Llegó la hora de la cena y Ryuuto tenía moretones en la cara y parte de su cuerpo, este se encontraba haciendo un puchero en la mesa, Shigemaru comenzó a reír. – Te falta para ganarme Ryuuto.

- No es justo… eres más grande y fuerte que yo…

- No culpes a la diferencia que hay entre ambos. – Comenzó a hablar mientras servía el arroz. – Hasta un ser pequeño puede derrotar a un gigante, ya sabes que el elefante le teme a la rata a pesar de que podría aplastarlo con facilidad… ese es el mismo caso, si puedes hacer un gran uso de tus capacidades, podrías acabar con un enemigo tres veces más alto y fuerte que tú, la fuerza bruta no se compara a la habilidad que se obtiene entrenando y eso es lo que te estoy inculcando.

- … Entiendo… - A pesar de ello Ryuuto seguía molesto. Los entrenamientos continuaron y Shigemaru pudo observar ya bastante mejoría en el peliverde, así los años pasaron y finalmente este cumplió los 12 años, ya con un poco más de experiencia, le propuso algo. - ¿Yo, hacer un trabajo?

- Sí. – Asintió Shigemaru. – Has estado entrenando conmigo durante mucho tiempo, pero no siempre podrás valerte de ello, necesitas la experiencia… por eso es que te estoy asignando un trabajo de asesinato.

- Así que finalmente… - Ryuuto había crecido bastante durante ese tiempo, su cuerpo había ganado una musculatura notoria y tenía cicatrices en el rostro. – Ya podré hacerlo, salvar a la gente igual que usted.

- Claro que eso ayudará a unos cuantos… por ahora, aquí tienes el folder con las instrucciones. – Le pasó la carpeta a Ryuuto, su trabajo era acabar con un solo objetivo ubicado en Shibuya, parecería fácil pero no como Ryuuto esperaba. Así es entonces que lo llevó Shigemaru en su vehículo hasta dejarlo cerca. – Estaré en otro lugar y me comunicaré contigo por el auricular… no puedes fallar. – Ryuuto asintió.

Ya dejando al peliverde, este avanzó por las calles, era de noche por lo que tuvo que moverse, se encontraban unas cuantas personas afuera, era un distrito rojo por lo cual no era raro ver prostitutas queriendo ofrecer sus servicios o incluso hoteles donde podías pagar por una mujer, burdeles que ofrecían lo mejor, según ellos. Ryuuto avanzó mirando a un lado, era extraño ver a un niño en las calles y ese lugar durante la noche.

- ¿Estás perdido pequeño? – Una mujer con obvia vestimenta vulgar que resaltaba sus pechos se acercó a Ryuuto.

- Estoy haciendo un recado para… Hiryuu-san.

- Oh Hiryuu… sé donde está, puedo llevarte con él si quieres. – Ryuuto asintió, así siendo llevado por la prostituta llegaron a un edificio grande con iluminación roja, dos guardias estaban resguardando. – Este pequeño dice tener asuntos con Hiryuu-san.

- ¿Quién lo envía? – Preguntó uno de los guardias.

- Kimizuka. – Respondió Ryuuto, en eso el guardia asintió, abriendo la puerta.

- Puedes pasar. – Así pudo entrar, al menos lo que decía el folder de las conexiones del objetivo con ese sujeto le ayudaron. Avanzó por los pasillos, observando varias habitaciones, se escuchaban gemidos a través de las puertas, el peliverde tuvo que ignorarlo para que su mente se concentrara en la misión, no tenía que distraerse. Ya entonces vio dos hombres avanzar por el pasillo, fue a esconderse rápido.

- Hiryuu-sama realmente consiguió gran mercancía hoy ¿no lo crees?

- Es cierto, esas chicas de las calles y secuestradas que tomó serán grandes prostitutas, adoro el que debamos de educarlas. – Comenzaron a reír, Ryuuto frunció el ceño, ya sabía que era peligroso. Ya entonces continuó avanzando con precaución, la información de Shigemaru le señaló la habitación donde podía estar Hiryuu por lo que fue hasta esta, llegando a un gran portón.

- (No puedo entrar como si nada… según Shishou, debo de ser natural y pasar como si estuviera trabajando en ese sitio…) – En eso vio unas bandejas con comida llevadas por camareros, fue entonces que tuvo la idea.

Pasó un rato, entonces tocaron la puerta del dueño del lugar.

- Adelante. – En ese momento entró Ryuuto, llevando un uniforme de camarero y el carro con la bandeja. – Se tardaron ¿Qué mierdas hacían?

- L-Lo siento mucho… soy nuevo apenas… - Tuvo que hacer uso de las habilidades actorales que aprendió de Shigemaru, le enseñó todo lo necesario para pasar desapercibido.

- Con razón no te he visto antes, pero que importa, sírveme el sake.

- Claro. – Tomó la botella y sirvió el alcohol en la copa, pasándosela al objetivo. – Aquí tiene.

- Perfecto… estas chicas nuevas que obtuve son buenas, quizás pueda dejarte la virginidad de una si quieres, tienen desde los 10 hasta los 15 años, y pareces ser virgen aún.

- O-Oh… bueno… gracias señor… - Ryuuto hizo una reverencia.

- Al menos me preocupo por mis trabajadores. – En ese momento bebió de la taza, fueron unos segundos hasta que entonces comenzó a pasarle algo, le quemaba por dentro. - ¿¡Que!? – Hiryuu se cayó al suelo, sujetándose la garganta mientras que empezó a escupir sangre. – Que es esto… acaso… ¿es veneno?

- Lo siento señor… parece que sin querer envenené el sake. – Respondió Ryuuto con una reverencia, el dueño estaba agonizando en el suelo su boca toda llena de sangre.

- Tu… acaso… eres un… asesino…

- … Lamento decirlo señor… lo soy… - No pudo decir más cuando Hiryuu cayó muerto, Ryuuto solo pudo ver el cadáver, había matado a una persona por primera vez. – Yo… (Sé que debería sentirme mal, acabo de matar a alguien, pero por alguna razón… no me pone triste ni tampoco me ha hecho enloquecer… se siente normal… así que por eso Shishou también fortaleció mi mente… para aguantar ver cadáveres)

- ¿Hiryuu-sama? – Escuchó una voz afuera, Ryuuto tenía que reaccionar rápido, vio que se encontraban máscaras en las paredes así que tomó una de un demonio para ponérsela encima y que no lo reconozcan. - ¿Hiryuu-sama? ¡¿Qué!? – El lacayo vio a su jefe muerto en el suelo y a Ryuuto con la máscara. - ¡Tu, mataste a nuestro jefe! – Sacó su pistola para disparar, en ese momento el peliverde corrió y lanzó una fuerte patada a este para derribarlo, entonces comenzó a correr lejos. – No… huirás…

Una alarma de intruso fue activada, Ryuuto empezó a correr mientras veía a los guardias aparecer y apuntándole con sus armas.

- ¡No escaparás de aquí! – El peliverde comenzó a atacar con golpes y patadas de artes marciales, sobrepasando a los guardias, no eran nada comparados con Shigemaru, los sentía muy débiles.

- Ese sujeto es muy fuerte…

- Es un demonio…

- Onimaru… es un demonio sumamente peligroso. – Ryuuto escuchó eso y le gustó, Onimaru… sería un buen apodo para su nuevo trabajo. Tomó una pistola y disparó al abdomen a un guardia, de forma seguida otros comenzaron a dispararle, este fue a cubrirse tras una pared mientras ellos iban, sin saber que Ryuuto tomó una maceta para golpear a uno de ellos en el rostro, de forma consecutiva disparó para derribar al otro y entonces seguir su huida.

Shigemaru esperaba afuera a una distancia segura, escuchó algunos disparos dentro y pensó que lo descubrieron pero su alumno no era débil, pasó años entrenando con él, le pasó todo su conocimiento y seguro podría lograrlo, ya entonces vio una figura correr con máscara, supo que era Ryuuto, abrió la puerta mientras este entraba a los asientos traseros, sin perder más tiempo encendió el vehículo para irse lejos.

- Lo hiciste bien. – Comentó Shigemaru. – Parece que lograste tu primer objetivo e incluso peleaste. – Observó como el ropaje que llevaba tenía manchas de sangre. – Esa fue tu primera experiencia matando ¿Cómo se sintió? Sé que no es fácil acabar con una vida.

- … La verdad es que no sentí tristeza… - Comentó Ryuuto por debajo, en ese momento se quitó la máscara, tenía una sonrisa en su rostro. – Se sintió bien… nunca pensé que matar a alguien sería tan satisfactorio.

- … - Shigemaru no dijo nada, no pensó que Ryuuto sonreiría ante la visión de matar, este se veía complacido, como si algo nuevo ha despertado en él, pero no podía decirle nada, mientras fuera hábil como asesino, poco importaba su personalidad o estado mental.


Pasó más tiempo y Ryuuto fue haciendo más trabajos, poco a poco su reputación fue creciendo y el seudónimo de Onimaru ya era conocido en el bajo mundo, claro, sin averiguar de quien se trataba. Un día Shigemaru y Ryuuto viajaron a una locación especial.

- A donde vamos Shishou. – Expresó un Ryuuto de 13 años, recostado en el asiento lateral del vehículo.

- A ver a alguien importante… puedo decir que es mi empleador más valioso. – Así llegaron hacia lo que era una gran mansión la cual se abrió la reja, al pasar por un gran jardín hasta ver una mansión bastante grande, ahí un grupo de mayordomos y sirvientas esperaba.

- Bienvenido señor Kato-sama, le espera nuestro amo en el comedor. – Avisó un mayordomo, así fueron llevados, Ryuuto observando los alrededores, pensaba que se trataba de alguien sumamente rico por las apariencias, así llegaron hasta ver a un hombre viejo y gordo.

- ¡Oh Kato-san! Un gusto verte aquí.

- Igualmente… señor primer ministro. – Eso sorprendió a Ryuuto para sus adentros, el propio primer ministro de Japón era un empleador de su Shishou. – Lo traje para que lo conozca, a mi alumno.

- Oh, así que es él. – Expresó este. – Soy Takebayashi, primer ministro.

- … Ryuuto… Takamaki Ryuuto… - Expresó el peliverde por debajo, decidió usar el antiguo apellido de su madre, ya que usar el de su padre lo delataría.

- Entiendo, eres Onimaru, el famoso asesino que ha crecido bastante.

- Asi es, lo he instruido con todo mi conocimiento, no cabe duda que será un sucesor maravilloso. – Respondió Shigemaru.

- No se queden ahí, siéntense y coman. – Sin decir más, los dos se sentaron para comer, era comida muy cara preparada por un chef de cinco estrellas, pero a Ryuuto le sabía insípido. – A lo que veníamos, Onimaru, quiero tus servicios.

- ¿Mis servicios? – Preguntó Ryuuto.

- Así es… como primer ministro tengo muchos enemigos, aunque formo parte del consejo y debería tener una gran seguridad, deseo contar con un seguro bajo las sombras… por eso deseo contratarte de por vida, cuando tenga algún problema con alguien, te pediré que acabes con él explícitamente.

- Es lo mejor que puedas pedir Ryuuto, acepta. – Expresó Shigemaru, ciertamente, al ser una persona en un puesto tan importante no le faltaría el dinero y tampoco la diversión de matar.

- Entendido, lo haré.

- Excelente. – Expresó el primer ministro. – Este puede ser el inicio de una bella relación de negocios, Onimaru. – Hicieron un brindis para seguir comiendo, al terminar y entonces irse, Shigemaru habló con él.

- Ryuuto, trabajando para el primer ministro, podrás vivir cómodamente de por vida.

- Eso lo sé… pero parece que no se acuerda… mi padre también trabajó en el consejo, fue un miembro y entonces ocurrió eso… - Comentó por debajo. – Tengo mis dudas.

- ¿Crees que hay algo con él?

- No lo sé… pero quisiera saberlo… ¿puede hacer algo Shishou? Como acceder a sus archivos ocultos o algo así. – El pelinegro se llevó la mano al mentón.

- Sería un poco laborioso, pero ningún sistema de seguridad ha sobrepasado mis habilidades de hackeo… podría averiguar.

- Entonces Shishou, busque el nombre de Satsujin Towa en todos los ficheros, cuando lo tenga, muéstremelo. – Shigemaru asintió. Al regresar a su hogar, el pelinegro se puso en trabajo en su computadora, realmente le llevó tiempo ya que la seguridad cibernética de los servidores del consejo es muy grande, resguardan celosamente toda su información bajo muchos cortafuegos pero solo le tomó unas cinco horas hacer el trabajo, entonces pudo acceder a los archivos.

- Esto es…

Pasó un rato cuando finalmente Shigemaru le entregó la información a Ryuuto, poniéndola en un folder.

- Terminó más pronto de lo pensado.

- Pude acceder, recomiendo que, al terminar de verlo, lo destruyas rápidamente. – Ryuuto asintió, ya entonces abrió el folder para ver el contenido, en sí era una ficha de su padre, el peliverde no pudo evitar sonreír al ver su foto.

- (Es tal y como lo recuerdo…) – Siguió revisando más hojas, tenía muchos proyectos en mente, más que nada para conseguir la coexistencia entre talentosos y sin talento, se notaba que era apasionado, entonces llegó a un archivo clave. - ¿Operación E.T?

Revisó esa hoja y todo lo que tenía, era una orden de exterminio para cierta persona, una decisión que todo el consejo tomó en conjunto para eliminar a alguien que estaba interviniendo con sus planes de querer utilizar a los talentos como armas para la guerra, objetos.

- … Exterminio de Satsujin Towa… - El peliverde cayó de rodillas en ese momento… el consejo había ordenado matar a su padre, y a consecuencia de ello, su madre murió, pero más que eso… quien propuso el propio plan fue… - Firmado… primer ministro Takebayashi…

La mente de Ryuuto se puso en blanco en ese momento, no sabía si llorar o enojarse, los mandamases de Japón, de ese mundo ordenaron eliminar a un hombre inocente, a alguien de buenos intereses, acabaron con su familia, arruinaron su vida…

- Ryuuto… - Shigemaru quiso animar a su alumno pero no sabía cómo, él tampoco podía creerlo cuando lo vio por primera vez. El peliverde solo pudo levantarse y arrojar el folder a un bote de basura, entonces tomó un cerillo y al encenderlo, lo arrojó ahí, todos los documentos comenzaron a hacerse cenizas.

- Shishou… - Habló este en voz baja. – Yo… no sé como sentirme ahora… hace muchos años perdí la capacidad de llorar… pero este sentimiento en mí no deja de crecer… realmente quiero matarlos… quiero acabar con ese consejo de mierda… quiero… venganza… - Miró a Shigemaru, este notó como sus ojos brillaban con furia, no podía calmarse hasta conseguir su objetivo. – Shishou… quiero que me ayudes con algo más… a vengarme del consejo…

- … Ryuuto. – El pelinegro miró a su alumno, ya sabía que era una fuerza indetenible, no podía pararlo de alguna forma y era un desperdicio de fuerza intentarlo. - … Bien, te ayudaré.

- Gracias… - Ryuuto miró por la ventana a la luna, extendiendo su mano. – Ustedes arruinaron mi vida, por eso acabaré con las suyas… no importa cuanto tiempo deba de pasar, obtendré mi venganza hacia ustedes, lo juro.

"Fin del flashback"

- Y, en resumidas cuentas, eso fue lo que pasó. – El peliverde terminó su relato, de repente el ambiente en el vehículo se volvió totalmente pesado, ninguno de ellos sabía que pensar, más que nada, Nana puesto que, si bien sus razones para ser miserable son igual de grandes, no se compara en deseos respecto a Ryuuto, él planeó todo eso de antemano, jugó en la palma de su mano. – Tampoco me tengan lastima o estén tristes, estamos en la segunda fase de mi plan.

- ¿Qué harás ahora? – Preguntó Nanao. – Si tienes un plan de venganza, que sepan de tu identidad no ayuda en mucho.

- En realidad, me ayuda y bastante. – Sonrió el peliverde. – Que el consejo sepa acerca de mi peligrosidad es lo mejor que puede suceder y sabrán por qué más adelante… por ahora solo vamos al hogar de Shishou, necesitan un merecido descanso luego de todo lo ocurrido y luego hablaremos más calmadamente ahí.

Siguió conduciendo, la historia de Ryuuto fue triste y abarca un gran resentimiento, ahora que finalmente se puso en movimiento, esperaba que todo pudiera salir de forma correcta y contando con más personas, ya le demostraría al consejo que tan equivocados estaban respecto a haber asesinado a su familia, la venganza se puso en camino.


Y con esto abarco el pasado de Ryuuto, ya se saben sus razones para vengarse y todo lo que tuvo qué pasar, además del cambio que sufrió, ahora que ya se tomó la molestia de explicar, ahora pasaremos de vuelta al presente, se viene lo interesante chicos y con eso será el inicio de su plan, más a saber lo que pasará con el resto igual, ya lo sabrán en el próximo cap. Saludob.