Todo el grupo seguía entrenando bajo los cuidados de Shigemaru y lo tenían más pesado de lo que pensaban, nunca se hubieran imaginado que sería un entrenamiento tan espartano por el cual pasarían, llegando a recibir muchas heridas y cansancio en el camino, de lejos Ryuuto los observaba.

- ¡Apúrense tortugas o nunca podremos empezar! deben ser máquinas de guerra dentro de poco tiempo.

- Me gustaba más cuando se comportaba como idiota… - Exclamó Moguo por debajo mientras ya los tenían soportando la fuerza de la cascada.

- Los estás presionando bastante. – Comentó Nana a su lado, el peliverde comenzó a reír.

- Es necesario, los soldados del consejo no dudarán para nada en disparar contra niños como ellos, si desean salir de esta, necesitan tener una mentalidad fuerte y no dudar en matar a otros… el consejo no es poco cosa. – Respondió él con seriedad.

- Eso lo sé… y no son solo los soldados… también está Tsuruoka-san… - la pelirrosa apretó su puño con fuerza.

- Por más talentos que podamos usar para atacarlo, él debe de conocer todas las técnicas para pelear, por eso necesitamos que sean más fuertes de forma física y mental, no será una batalla muy fácil.

- Por mientras ¿Qué podemos hacer? No cabe duda de que podrían movilizarse ahora que conocen como es que arruinaste sus planes.

- Justamente tengo algo pensado… no me voy a esconder, haré una declaración pública al respecto, después de todo no solo jugamos una guerra física, los ataques psicológicos tienden a ser mucho más efectivos. – En ese momento observaron que terminó su entrenamiento. – Deben estar agotados, bajemos.

Los dos saltaron hasta aterrizar en el suelo, llegando a donde estaban los demás, todos sucios luego de haber superado otro tramo de entrenamiento, el peliverde soltó un silbido.

- Se ven como la mierda, a poco este pequeño calentamiento es suficiente para dejarlos totalmente tirados en el suelo.

- ¿Calentamiento? Es un infierno. – Expresó Saijo apenas.

- Me duele todo… - Comentó Michiru, Nana la ayudó a levantarse. – Gracias Nana-shan…

- ¿Cuánto más debemos de hacer esto? – Preguntó Seiya.

- Hasta que estén listos. – Respondió el peliverde. – El consejo y, en general, todo el gobierno japonés nos ve como enemigos a partir del momento que decidimos huir, tenemos que responder de una forma y ellos cuentan con el ejército, la policía, hombres entrenados que no dudarán en disparar a jóvenes como nosotros, para eso necesitan una mentalidad fuerte, una que no implique dudar en las situaciones más difíciles, después de todo la fuerza física no será suficiente si seguirán teniendo una mentalidad cobarde, ese es el propósito de este entrenamiento, prepararlos para lo peor.

- Esperemos que valga la pena al final… - Expresó Saijo.

- Descuiden, al final de todo tendrán su recompensa, por ahora hagamos otros preparativos, vamos a hacer una transmisión en vivo, seguro sus familias se van a sentir aliviados de verlos con vida.

Se comenzó a preparar todo, una cámara para la transmisión y Shigemaru hizo todo lo necesario para hackear todas las pantallas de Japón, más el asegurarse de que no haya forma de que rastreen su IP, así estaba todo listo.

- Parece que está todo listo, ya va a empezar la hora feliz de Ryuuto y sus amigos, y… acción shishou.

En ese momento empezó la transmisión, todas las pantallas de Japón, panorámicas y también transmisiones televisivas cambiaron, mostrando un logo de una cara feliz con cuernos de demonio, ya entonces luego de una transición cambió hacia Ryuuto, el cual estaba al frente.

- Hola a todos, seguro se están preguntando por qué sus programa favorito fue interrumpido, no soy precisamente alguien que esté por darles una primicia… antes que nada voy a presentarme, me llamo Takamaki Ryuuto, le pedí a una persona muy especial que hackeara esta señal y se transmita por todo el país, y es que les voy a contar una historia… un pequeño niño que vivía en una familia normal, lo tenía todo, su padre era un político admirado que buscaba la convivencia entre dos bandos que poca interacción habían tenido… su madre fue una científica que buscaba ayudar a curar las enfermedades que uno de esos bandos desarrollaba, eran una familia feliz, el pequeño los amaba y esperaba seguir con ellos por siempre… pero ocurrió un desastre, un día lluvioso mientras el niño fue a dormir y el padre estaba en el trabajo, la madre escuchó ruidos en la entrada, bajó para abrir la puerta pensando que era su querido esposo pero la realidad fue totalmente alejada, de un solo disparo en su cabeza la asesinaron, el padre llegó totalmente ignorante de la situación, esperando se recibido por su bella esposa pero en vez de eso, encontró su cadáver en el suelo, el impacto fue tan grande que el padre desató un poder masivo, uno tan grande que pudo haber acabado con la nación y en cuanto al hijo… él logró presenciar los últimos momentos de su padre antes de volverse un monstruo descontrolado… el ejército acabó con el padre y el niño había desaparecido del radar… hasta que fue acogido por alguien, un hombre sumamente fuerte que le enseñó a pelear y le dio una razón para vivir, ya entonces años después el joven encontró al asesino de sus padres… una organización sumamente poderosa que ordenó que mataran a los padres porque lo que ellos hacían atentaba contra sus intereses, es en ese entonces que el joven, totalmente lleno de ira comenzó a planear su venganza contra esa organización, jurando que los matará a todos y cada uno de ellos apenas tenga la oportunidad… - Ryuuto soltó una risa por debajo. – Sé que me están viendo ahora mismo… después de todo nada se les puede escapar… consejo…

Justamente y como Ryuuto dijo, todo el consejo estaba viendo la transmisión, totalmente asombrados de lo que estaban escuchando.

- ¿Qué rayos pasa? – Preguntó el primer ministro, ya que no tenía conocimiento de lo que estaba haciendo el peliverde.

- Seguro mi historia se les hace familiar y seguro conocen a los actores… Satsujin Towa, Satsujin Yubei… anteriormente llamada Takamaki Yubei… y yo… su hijo, Satsujin Ryuuto, ahora llamado Takamaki Ryuuto.

- ¿Es el hijo de esa pareja? – Preguntaron varios de los miembros del consejo, Takebayashi estaba totalmente iracundo y desconcertado a la vez.

- Por ustedes, mis padres murieron solo porque la simple idea de que talentos y no talentos convivan, ellos eran una luz de esperanza que atentaba contra sus intereses al ser el primer matrimonio entre los dos bandos, sé muy bien que ordenaron a soldados atacar nuestra casa, mataron a mi madre y por eso mi padre perdió el control de sus poderes, convirtiéndose en el famoso talento que casi acaba con Japón… todo por ustedes, me arrebataron una vida feliz y por esa única razón ustedes van a pagar con sus vidas, es una promesa de Onimaru, el mejor asesino de este país. – Comenzó a reír. – Prepárense bola de ratas porque a partir de ahora empezará mi venganza contra ustedes… y no estoy solo.

En ese momento hizo que se alejara el zoom de la cámara, ahora enfocando a todos sus compañeros del salón que estaban ahí, estiró los brazos.

- Una hermosa vista ¿no lo creen? Seguro los reconocen, son los talentos que enviaron a una de esas islas para "enseñarles" a combatir enemigos de la humanidad… son puras patrañas, las mentiras que han estado diciendo a la gente van a disiparse aquí y ahora.

- Es verdad. – En ese momento Nana empezó a hablar. – Sé que están viendo esto, la verdad de las islas, que enviaron a los estudiantes para ser asesinados… los talentos fueron designados como enemigos de la humanidad por el propio consejo.

- Así es. – Comentó Ryuuto con una sonrisa altanera. – Escuchen ciudadanos de Japón, el consejo les estuvo mintiendo en su sucia cara todo el tiempo, jamás existieron los enemigos de la humanidad, fueron puras mentiras para que envíen a sus hijos a esas islas y los maten lejos del ojo público, un plan a prueba de tontos ¿no lo creen? Pues hubo una pequeña falla y se la deben a su querido primer ministro Takebayashi, así es, usted me está oyendo, él me contrató para salvar a los talentos porque deseaba usarlos como armas militares, pero eso causó que se disparara al pie solito ya que no conocía mis verdaderas intenciones… igual lo sé… usted fue quien ordenó y propuso el asesinato de mis padres.

En la base del consejo, el primer ministro tragó saliva, no sabía nada de eso, pero ahora que lo hizo, temía por su vida, un sujeto muy peligroso iría a matarlo.

- Y eso, damas y caballeros, es la triste historia de mi vida pero, descuiden puesto que habrá un final feliz puesto que solo habrá que arrancar el problema de raíz, como esas historias donde la gente puede vivir en paz cuando el héroe derrota al rey demonio, yo soy el héroe, todo el consejo es el rey demonio, así que debo cumplir mi papel y matarlo para que haya paz una vez más… consejo, prepárense porque estoy cerca, ustedes sin querer desataron a la bestia y van a lamentarse de ello porque voy a atacarlos cuando menos se esperen, ustedes sin querer crearon al verdadero enemigo de la humanidad… yo… alégrense porque al final sus insignificantes vidas tendrán un motivo, eso es todo~ gracias por asistir a la hora feliz de Ryuuto y sus amigos, hasta la próxima~

Y terminó la transmisión, el peliverde tomó un respiro hondo y entonces sujetó una botella de agua para beber.

- Estuviste muy amenazante. – comentó Kyouya.

- Es juego psicológico, una batalla puede ganarse si el enemigo pierde la voluntad de pelear, pero seguro el consejo se preparará… - Estiró los brazos. – Buen trabajo todos, se merecen un buen descanso en los baños.

- ¡Finalmente, baños! – Exclamó Maezono, ya entonces fueron para bañarse, esa casa igual contaba con baños separados, así en un lado las chicas y otro los chicos.

- Me siento liberada… - Yuuka estaba recostada sobre una piedra, las demás chicas igual descansaban, Nana estaba en un rincón aunque Michiru se unió a ella.

- ¿Quieres que te lave la espalda Nana-shan?

- … Claro. – Sonrió la pelirrosa, así se sentó en un banco mientras su amiga agarró la esponja para lavarla.

- No sé cuanto pueda seguir resistiendo esto. – Expresó Maezono. – Es inhumano, pensar que alguien como Takamaki pasara por eso, no sé si pueda llegar al final.

- Pero es necesario. – Respondió Fuuko. – No nos tendrán piedad cuando luchemos, es mejor tener toda la fuerza posible.

- Igual da miedo… - Expresó Shimizu por debajo. – ¿Cómo pueden luchar?

- Es porque tenemos motivos para hacerlo. – Respondió Koharu. – Mis padres también murieron debido al consejo, Ryuuto-san me prometió conseguir mi venganza, por eso acepté trabajar con él.

- Todos tenemos nuestras razones personales. – Comentó Yuuka con los brazos cruzados detrás de su cabeza. – Yo finalmente puedo ser una persona nueva gracias a él, por eso no dudaré en seguirlo hasta el final.

- ¿Tienes un motivo Nana-shan? – Preguntó Michiru, ahí la pelirrosa bajó la mirada.

- Bueno… mi historia no está muy alejada de la de Ryuuto-kun, mis padres también murieron… fueron asesinados por alguien que trabaja para el consejo y yo… siempre tuve una idea equivocada pero él logró abrirme los ojos, por eso colaboraré con él en todo lo que pueda.

- Realmente te agrada. – Sonrió Maezono. - ¿Acaso te gusta?

- ¿Eh? – Eso la puso roja. – N-No es eso, aunque siempre me decía todo de que le gusto y eso…

- Parece ser verdad. – Comentó Fuuko. – Deberías aprovecharlo Hiiragi-san, tener una pareja, cuando fui novia de Ryouji-kun, tuvimos muchos momentos felices.

- Bueno… - Ella no sabía que responder, por un lado Koharu se veía molesta. En el otro lado los chicos también se relajaban, los dos secuaces de Moguo jugaban en el agua y el gordo también lo agitaba.

- Están jugando demasiado. – Se quejó Seiya.

- Este es un baño grande, había que aprovechar. – Sonrió este. – Aunque hay algo que me deprime. – Y miró a Ryuuto, no cabía decir que tiene un cuerpo bien trabajo, abdominales marcados y brazos musculosos, pero igual poseía varias cicatrices. – No es justo, tiene un cuerpo escultural.

- Si quieres conseguirlo, sigue entrenando, bola de manteca.

- ¿A quien llamas bola de manteca? – Se molestó, expulsando fuego, ya sus dos lacayos lo calmaron para no evaporar el agua. Saijo se puso al lado del peliverde y este le miró de reojo. - ¿Pasa algo?

- No es nada… - Soltó un suspiro. – Sigo sin pensar que esto sea lo correcto… pero no puedo negar que en esa ocasión me salvaste, eras el enmascarado ¿no?

- Solo actué debido a mis propios intereses, es todo.

- Puede decir eso y actuar rudo… pero no eres una mala persona después de todo, has hecho cosas buenas al final.

- Piensa lo que quieras pensar, yo solo he vivido para cumplir mi venganza y es lo que haré, lo que decidan hacer ustedes después de todo, no es mi problema.

- Bien. – Soltó una pequeña risa. – Siendo el idiota de antes eras agradable, pero creo que tu verdadera personalidad tiene mayor encanto.

- … jeje… - Soltó una risa por debajo. Así terminaron de bañarse y decidieron ir a dormir, producto del cansancio de todos los que estuvieron entrenando.


Al día siguiente Ryuuto le dijo al resto que irían a la playa, eso les dio ilusión de que finalmente habría un día de descanso y podrían relajarse, que equivocados estaban.

- ¡Rápido, sigan corriendo! – ordenó, estaban corriendo en la arena cargando rocas, todos llevaban trajes de baño, este igual llevaba un bañador y un silbato alrededor.

- Realmente los estás entrenando aquí igual. – Expresó Moe con una risa.

- No podemos dar ni un solo momento de descanso… por cierto, no llevas traje de baño.

- Lo siento Takamaki-senpai, sé lo mucho que quieres ver mi sexy cuerpo en bikini, pero tengo otros asuntos que atender.

- ¿Irás a ver a tu abuela? – En eso la rubia bajó la mirada.

- Sí… ya Kato-san me otorgó el permiso para ir a verla y Matsuo-san me llevará.

- Entiendo… ve con ella y quédate a su lado, ya somos suficientes así que no tengo un trabajo para ti, lo mejor que puedes hacer es protegerla al quedarte con ella.

- Gracias senpai. – Sonrió la rubia.

- Es tu única familia después de todo y no soy tan déspota como para alejarte de ella, yo igual aprecio las familias.

- Eres realmente amable cuando quieres. – En eso se dio la vuelta. – Realmente estoy agradecida de trabajar contigo, ya que Tsuruoka-san nunca me hubiera permitido tal cosa, nos vemos entonces Takamaki-senpai~ - Se despidió con la mano antes de irse. El peliverde siguió con los entrenamientos, ahora probando sus capacidades respiratorias y que aguanten mucho tiempo bajo el agua.

- ¡No salgan a menos que escuchen el silbatazo!

- Ryuuto-kun. – Nana llegó en ese momento, llevaba un bikini de dos piezas de color amarillo.

- Nana-chan ¿pasa algo?

- No… solo quería saber ¿me veo linda?

- Más que eso, estás hermosa. – Esas palabras la pusieron roja. – No es necesario que te unas al entrenamiento, ya sabes todo eso.

- Sí… pero igual quiero disfrutar un poco de la playa. – Miró al horizonte. – Estos podrían ser nuestros últimos días de paz antes de ir a luchar.

- Es verdad. Este entrenamiento no será nada comparado a cuando vayamos al verdadero campo de batalla, ahí el pensamiento ágil será necesario para sobrevivir.

- … Al menos ¿no crees que puedas permitirles divertirse en este día? Se lo merecen si luego solo habrá pura batalla. – Por unos segundos se lo pensó puesto que era Nana quien lo pedía, al final sonó el silbato.

- Escuchen soldados, el entrenamiento de hoy ha terminado y pueden agradecerle a Nana-chan por ello, tienen el día libre para jugar en la playa. – Eso trajo sonrisas al resto.

- Gracias Ryuuto-kun.

- Todo sea por ti. – Soltó un guiño que la sonrojó. – Nunca antes he jugado en la playa.

- Ni yo, pero el resto puede enseñarnos, vamos.

- … Claro. – Sujetó la mano de la pelirrosa para unirse al resto. El entrenamiento podía ser pesado pero lo hacía por su bien, así los días iban pasando mientras los preparaba más, para cuando el día electo finalmente llegue, ya empiece a ponerse todo en marcha.


Ya esto se está moviendo, dentro de poco ya se empezarán los asaltos y batallas, por ahora es para relajarse pero ya el siguiente cap se viene lo bueno y eso lo prometo, por ahora es todo, ya veremos acción para la próxima semana, hasta el próximo cap. Saludos.