Llegó el día, luego de una semana más de entrenamiento, era el momento de actuar y entonces tuvieron que empezar con todo, Shigemaru de antemano preparó ropas para todos, siendo trajes negros con los cuales tendrían que ir a la misión, lo más parecido a lo que sería de un escuadrón de asalto como el de los Estados Unidos con sus chalecos antibalas, pantalones y zapatillas negras.
- Me veo grandioso. – Expresó Moguo, sus dos secuaces asintieron.
- Muy bien idiotas. – Ryuuto se dirigió al resto. – Llegó el momento por el cual tanto han entrenado y sudado hasta sangre, más les vale no caer o morir porque si eso sucede yo mismo iré hasta el infierno para castigarlos por haber fracasado ¿entendido? – Todos asintieron. – Bien… el plan es el siguiente, tenemos que asaltar las islas donde tienen a más talentos recluidos, como tal sabemos que, en total existen unas cinco islas más y las vamos a asaltar.
- ¿Cómo viajaremos a estas? – Preguntó Kyouya.
- Para ello tenemos dos facilidades al respecto y una de ellas es Matsuo. – El antiguo conserje saludó a un lado. – Más alguien más. – Ahí vieron aparecer a otro Matsuo.
- ¿Quién es y por qué se parece? – Preguntó Maezono.
- Soy otro aliado de Takamaki aquí, pero esta no es mi verdadera identidad, prefiero mantenerme sin darme a conocer. – Nana sabía bien que se trataba de Jin, él también era aliado de Ryuuto. – Puedo copiar los cuerpos y habilidades de cualquier persona y eso me permitirá transportarlos.
- Nos dividiremos en dos grupos. – Señaló Ryuuto a una pizarra. – Con yo y Nanao como líderes de estos respectivamente, vamos a asaltar las islas para rescatar a los talentos que están ahí, ya dado el hecho de que hicimos esa transmisión obviamente habrá algunas cuantas personas armadas esperándonos así que hagan uso de lo aprendido para defenderse, no es necesario que maten, solo conque salgan vivos de esa es suficiente, una vez los obtengan, nuevamente abrirán los portales para traerlos aquí y sería todo ¿alguna pregunta? – Nadie dijo nada. – Perfecto, entonces es momento de empezar, así serán los grupos.
Una vez hecho las divisiones comenzaron con el plan, así tanto Matsuo como Jin abrieron los portales que los llevarían hacia una de las islas y de tal modo ya entraron para viajar a estas. La primera isla estaría con el equipo comandado por Ryuuto al cual fue Nana, Koharu, Michiru, Seiya, su novia, Yuuka y Maezono, una vez cruzaron el portal llegaron a la playa de aquella isla.
- No parece ser muy distinto de lo que fue nuestra isla. – Señaló Koharu.
- Parece que todos tienen una geografía igual, pero mantienen cierta distancia. – Respondió Ryuuto, en eso observó su reloj. – No tenemos mucho tiempo, debemos hacer esto a una buena velocidad, avancemos y que nadie se quede atrás.
Así comenzaron a moverse, avanzando cerca del bosque de la isla de la forma más sigilosa posible, procurando no ser detectados, aunque de momento no es que hayan encontrado un enemigo cerca.
- Hora de hacer reconocimiento, Maezono, adelántate y haz vigilancia, si encuentras enemigos, teletranspórtate aquí rápido.
- Claro. – la rubia avanzó primero entre los arbustos para observar, llegó hasta un páramo abierto, de momento no veía nadie, pero entonces observó a dos sujetos armados, eso fue alerta a lo cual se transportó de regreso a donde estaban. – ya vi, hay dos hombres con armas.
- Así que el consejo decidió actuar… no será bueno armar una batalla aquí por lo que es mejor encargarse de ellos desde las sombras, utilicen solo las balas con somníferos para ponerlos a dormir y en modo silenciador. – Todos asintieron. Primeramente avanzaron Ryuuto y Nana como los experimentados portando las armas. – Vamos a derribarlos únicamente.
- Claro. – Respondió la pelirrosa, Ryuuto aprovechó para subirse encima de la copa de un árbol para tener mejor puntería y visión de los soldados, ya entonces al verlos, cargó su arma y apuntó, no perdió el tiempo para disparar y uno de los soldados cayó al suelo dormido.
- ¿Qué mierda? – El otro intentó reaccionar pero Nana disparó para ponerlo a dormir también, ambos salieron y arrastraron los cuerpos detrás de unos arbustos para dejarlos ahí.
- Buen trabajo. – Ryuuto levantó el pulgar, la pelirrosa sonrió por debajo. El resto salió para continuar el movimiento hacia el edificio principal, como tal solo se veía guardia en esa parte del bosque pero seguro más adelante iba a estar más protegido, sospechas que al final se hicieron realidad cuando vieron una buena cantidad de soldados, Ryuuto soltó un silbido. – Parece que quieren ir con todo.
- ¿Qué hacemos ahora? – Preguntó Yuuka.
- Es mejor continuar sin levantar muchas sospechas, Kori Seiya, tu turno, ve a congelarlos.
- A la orden. – El peliazul empezó a conjurar hielo en sus manos sin que los soldados ahí lo sepan, al formar una bola justo en su mano, esperó a que estuvieran distraídos y la lanzó, al final todos acabaron congelados.
- Vamos ahora. – Ordenó Ryuuto, empezaron a correr para entrar a los pasillos del edificio, aún quedaban algunos soldados en este por lo que Ryuuto y Nana dispararon los dardos para dormir a estos y de tal modo derribarlos, ya entonces entraron a los salones, varios jóvenes dentro estaban asombrados.
- ¿Qué pasa aquí? – Preguntó un profesor, Yuuka disparó el dardo para ponerlo a dormir, varios alumnos quedaron asombrados.
- No hay nada que temer. – Expresó la rubia. – Vinimos a salvarlos de una muerte segura.
- Vienen más soldados. – Informó Koharu desde afuera.
- ¡Vamos, deben salir de aquí! – Empezó a movilizarlos, ya otros hicieron lo mismo en otros salones, empezando a reunir a los jóvenes talentos que estaban ahí.
- Parece que son todos. – Informó Maezono, Ryuuto asintió.
- El portal nos esperará a las afueras, debemos llevarlos ahí y…
*BANG*
Los disparos no se hicieron esperar, varios jóvenes empezaron a gritar, Ryuuto chasqueó la lengua.
- Están llegando refuerzos. – Informó Nana.
- Joder, ahora sí que tenían tropas escondidas. – Expresó el peliverde con un gruñido. – No pierdan el tiempo, Maezono, Seiya, abran paso, Koharu, utiliza tus ilusiones para esconderlos y no se vean involucrados, si hay algún herido en ello, que se encargue Michiru-chan.
Comenzaron a moverse con la pelinegra extiendo su neblina para confundir a los soldados y aprovechar que todos los alumnos talentosos puedan irse siendo dirigidos por ellos, ya quedando solamente Ryuuto, Nana y Yuuka.
- En el peor de los casos hay que batallas cuerpo a cuerpo con cuchillos. – Expresó el peliverde. – Nana, parece que tenemos que matar si lo requiere la situación.
- Estoy preparada. – Respondió esta de forma seria, sacando su cuchillo, Ryuuto hizo lo mismo.
- Yuuka, si llegamos a matar a alguien, usa tu talento para revivirlo y que ataque a los demás soldados.
- Como digas. – Respondió la rubia, ya que la neblina se disipó, nuevamente estaban frente a los soldados.
- ¡Ahora! – Con ese grito salió al ataque, llegando frente a un soldado con una patada giratoria a su rostro para noquearlo.
- ¡Es él, el consejo lo quiere muerto!
- ¡Mátenlo! – Los soldados no tardaron en comenzar a disparar, Ryuuto empezó a correr para esquivar las balas y esconderse detrás de un muro mientras escuchaba como chocaban contra el concreto, ya entonces fue que él cambió la munición del arma que llevaba por balas normales.
- Ustedes lo pidieron. – Se asomó y extendiendo solo su mano empezó a disparar, logrando derribar a uno. – Ahí cayó uno. – Escuchó otro gemido de dolor. – Ya son dos de esta forma, soy bueno.
- Voy a rematarlos. – Nana saltó y con su cuchillo logró clavarlo en el pecho a un soldado, luego de ello lo pateó en el abdomen para retirarlo y girar, haciendo un corte a otro de estos para luego pisarlo en la cara. – No tardarán en morir, Sasaki Yuuka.
- ya voy. – La rubia llegó y usando su cuchillo remató a uno de los soldados para matarlo y entonces empezó a usar su talento, el cadáver comenzó a levantarse. – Dispara a tus compañeros.
Este tomó su arma y empezó a disparar contra ellos, eso cambió mucho las cosas cuando una vez estuvieron en desventaja, Ryuuto empezó a reír.
- Que gran panorama es este, el consejo realmente está muy desesperado por proteger su posición pero pronto todo se les volteará, la mesa ha dado vuelta.
Cuando se vio que no quedaban más soldados vivos, ya los tres comenzaron a regresar donde estaba el resto, ahí vieron la gran multitud de alumnos que yacían.
- Pudieron terminar a tiempo. – Señaló Maezono.
- ¿Estás bien Nana-shan? – Preguntó Michiru.
- Claro, nos las arreglamos. – Respondió la rubia, auqnue tenía manchas de sangre de soldados en su ropa.
- Realmente tuvieron que matar. – Señaló Seiya.
- No nos dejaron otra opción. – Respondió Ryuuto. – Escuchen todos. – Se dirigió a los alumnos. – Deben estar confundidos y puede parecer que somos terroristas pero no es así… somos sus salvadores, los rescatamos de una muerte segura a manos del consejo, más detalles los tendrán cuando volvamos a nuestra base, ahí les explicaré todo. – En ese momento se abrió el portal. – Es nuestro boleto de salida, entren y podrán descansar, pronto los podremos llevar a sus hogares.
Aunque desconfiados, los talentos empezaron a cruzar el portal, una vez fueron todos este se cerró, entonces salió Matsuo.
- ¿Ya irán a la siguiente isla? – El peliverde asintió.
- Debemos terminar esto el día de hoy, no podemos permitir que nos lleven la ventaja.
- Entendido, ahí va. – Y lo abrió.
- ¿Ni siquiera vamos a almorzar? – Preguntó Maezono.
- Luego, nuestra máxima prioridad es rescatar a todos los talentos en las islas, mientras más pronto mejor… vamos… - Sería un trabajo pesado pero necesitaban hacerlo, ya entonces avanzaron a la siguiente isla, a continuar con su misión.
La situación en el consejo no era la mejor, a pesar de que enviaron tropas de soldados para resguardar las islas, se enteraron de que eran derrotados y causaba bastante malestar.
- ¡Todo es tu culpa primer ministro! – Expresó uno de los miembros. – Por contratar a ese asesino sin saber que era el hijo de Satsujin.
- Pensar que buscaría venganza, y lo peor es que cuenta con los talentos y a nuestra asesina de su lado.
- Yo solo lo hice porque pensé que era mejor tenerlos como armas para la guerra, todo es por ustedes que buscaron matarlos.
- Deténganse ahí. – Tsuruoka habló en ese momento. – la situación no ha cambiado, aún pueden ser detenidos.
- ¿Cómo? Al rescatar a todos los talentos, pueden usar su gran fuerza para ir por nosotros… el hijo de Satsujin no se detendrá hasta vernos muertos.
- Pues solo hay que prepararse. – Respondió el pelinegro. – Concentren a todo el ejército aquí, yo me haré cargo de movilizarlos.
- … Es verdad, aún tenemos su ayuda y como el mejor asesino de Japón, sabrás qué hacer.
- Es cierto… después de todo siguen siendo inferiores a mí. – Así Tsuruoka salió de la sala, ahí se encontraba afuera Souma con los brazos cruzados.
- ¿Qué haremos ahora? – Preguntó este.
- Se acerca una batalla final, el alumno de Kato ha podido planear esto durante años pero pronto verá como todo su trabajo caerá hecho trizas… debemos de salir victoriosos.
Los grupos continuaron con sus trabajos y el asalto a las demás islas salió con puro éxito, al final un gran grupo de talentos estaban reunidos en las montañas donde Ryuuto les explicó la situación y prometió que los enviarían a sus hogares apenas pase todo.
- Todo ha salido como esperaba. – Expresó el peliverde. – Estamos cerca de la fase final.
- Shishou. – Kyouya se acercó en ese momento.
- Ey ¿buscas hablar de algo?
- No realmente… solo pensaba en la situación actual, estás por terminarlo todo ¿no?
- Sí… mi venganza pronto podrá ser consolidada, nuestra fase final se llevará a cabo en el asalto al consejo… mi shishou ya tiene localizada la ubicación y vamos a enviar este gran ejército contra todos ellos.
- Será una batalla grande… pero no tienen por qué salir lastimados.
- Eso lo sé, conque dejen salir sus talentos a flote es lo menos que espero, que mantengan entretenidas a las tropas mientras un pequeño grupo nos infiltramos.
- Yo iré en ese grupo. – Nana se acercó. - … Tsuruoka-san estará esperando adentro, así que yo… debo enfrentarlo.
- Te lo dejaré. – Respondió Ryuuto. – Y… pase lo que pase, tienes que salir viva de ello, no desperdicies tu vida.
- … Claro. – Sonrió ella. – Tengo gente que me espera para regresar, no los defraudaré.
- Eso esperaba. – El peliverde la sujetó de las caderas, eso la sorprendió. – No permitiré que recibas mucho daño, así sea que acabes herida, yo iré a protegerte…
- S-Sí… - Expresó estando sonrojada, ya entonces la soltó.
- Es hora de un merecido descanso, mañana a primera hora será el asalto, es momento de darle un final a este ciclo de tragedias.
Ryuuto lo tenía todo sobre la mesa, ya se acercaría el punto máximo de su venganza, el consejo igual se prepararía con Tsuruoka al mando, la batalla final estaría por llegar, donde solo un bando ganaría.
No hay caso el seguir alargándolo, ya estamos muy cerca del final de este fic, si mis cálculos no fallan, le quedaría como dos o tres caps dependiendo de la extensión de lo que haga, ya debo decir que he plasmado todo lo que quería así que estoy satisfecho, ya ahora viene la parte final para acabar y me aseguraré de hacerlo interesante, por ahora nos vemos en el próximo cap, se viene la guerra final y Ryuuto está dispuesto a salir vencedor de ello. Saludos.
