En un hospital de localización desconocida se encontraba Moe, estaba sentada frente a una cama donde se encontraba una anciana con un catéter conectado a ella, la máquina que señalaba su ritmo cardiaco y demás, ella era Makabe Sachiyo, su abuela adoptiva la cual recibía el mayor tratamiento posible para que pueda vivir al menos un poco más, debido a la gravedad de su enfermedad, luchaba con todo lo posible.
- Abuela… pronto todo terminará… el problema que nos ataba a ambas se acabará el día de hoy, cuando eso suceda, al menos sé que podrás descansar en paz… - Sujetó su mano, en ese momento escuchó pasos atrás de ella y la puerta corrediza se abrió, Ryuuto estaba en ese sitio. – Ryuuto-senpai.
- Vine a visitar Makabe. – Señaló el peliverde, llevaba una pequeña canasta de frutas la cual dejó en la mesita a un costado de la cama. – las traje por si despierta y tiene hambre, es lo mejor.
- Aprecio el regalo senpai. – Respondió la rubia. – Por cierto ¿no deberías estar preparándote? Ya hoy atacarán la sede del consejo.
- Quise darme un pequeño descanso antes de pasar a la acción, aún hay muchas cosas que Shishou está coordinando. – Respondió hundido de hombros, así miró a la anciana. – Tsuruoka las llenó de deudas para pagar su tratamiento y hospitalización ¿no?
- Sí… - Respondió ella por debajo. – Su enfermedad se fue agravando conforme pasaba el tiempo y no teníamos realmente los medios necesarios para poder costearlo, así fue cuando él se acercó a mí abuela y a su familia, ofreciendo el dinero para costear todo lo necesario pero no todo iba a ser gratis, la deuda que nos dejó fue sumamente grande y al final yo pagué por eso, teniendo que trabajar como espía para el consejo, sé que a mi abuela no le hubiera gustado conocer lo que estaba haciendo… por eso mismo, que vinieras y me ofrecieras una oferta mayor a cambio de nada me acabó por salvar totalmente… gracias senpai por todo.
- Solo lo hice porque fue el mejor curso de acción. – Respondió el peliverde. – Soy un asesino, pero no soy un completo desarmado, al menos puedes considerar que este hospital la atenderá bien hasta que llegue su momento, para ese entonces es mejor que te quedes a su lado, es la única familia que te queda, por lo que debes atesorarla.
- Eres inusualmente emocional senpai. – Comentó la rubia con asombro.
- Yo perdí totalmente a mi familia cuando era pequeño, lo único que me está moviendo ahora es la venganza, pero igual deseo que todos tengan un sitio dónde volver, regresar con sus propias familias que les deben estar extrañando, puedes decir que es una forma de demostrar que sigo siendo humano.
- Realmente eres extraño. – Moe sonrió en ese momento. – Entendido, me quedaré aquí a cuidarla hasta no poder más.
- Ese será tu trabajo. – Ya el peliverde se dio la vuelta. – Es momento de irme, según mis cálculos, la fiesta está por empezar.
- Bien, nos vemos Ryuuto-senpai. – Ella se despidió con la mano a la par que el peliverde. Así se abrió el portal por el que regresó a la base, ya era momento de empezar todo.
Sede del consejo. Esta se encontraba en un sitio alejado de Tokio, era una explanada abierta de la cual se hallaba un solo edificio grande rodeado de vallas, y no era la única protección que estaba ahí, casi todo el ejército japonés estaba reunido luego de haber sido llamado por el propio consejo para su protección, la transmisión de Ryuuto los puso en alerta y esperaban un ataque en cualquier momento.
- No importa cuantos de esos talentos vengan, vamos a acabar con ellos. – Señaló uno de los soldados, todo estaba tranquilo entre ellos cuando entonces detectaron algo.
- Señor, vea esto. – Un soldado le pasó los binoculares a su general, este observó a través de ellos como es que un círculo se abrió en el aire, no entendía que era hasta que vio más abrirse poco a poco, en distintas direcciones.
- ¿Qué rayos sucede? – preguntó, ya entonces lo que vio fue a varios chicos saliendo de estos. – No puede ser…
Dentro de poco lo que se formó fue un gran ejército, siendo todos talentos, más que nada aquellos que Ryuuto y el resto había rescatado, ahora listos para un enfrentamiento.
- ¡Señor, que hacemos! – Expresó un soldado con temor, el general chasqueó la lengua.
- No importa si son mocosos, tenemos un deber y hay que realizarlo, vamos. – Se prepararon para luchar, mientras tanto en el grupo estaba Kyouya y el resto de su salón.
- Shishou nos dejó un trabajo valioso y debemos de cumplirlo… es momento de demostrar que podemos cambiar nuestro destino. – Así es entonces que todo se prepararon para la batalla. El ejército también preparó sus armas para la batalla.
- Muy bien soldados, nuestro objetivo está ahí, no permitan que se acerquen, el fracaso no está permitido. – Del mismo modo ellos se pusieron listos, ya en cierto momento todos los talentos comenzaron a avanzar para pelear, muchos volando con sus poderes, entonces todo empezó, los disparos se hicieron esperar, aquellos talentos con habilidades defensivas los usaban para proteger al resto y entonces los ofensivos atacaban.
- No se detengan, hay que seguir avanzando. – Expresó Youhei mientras todos seguían peleando. Aprovechando la distracción, otro pequeño grupo estaba avanzando por medio de una camioneta, ahí estaban Ryuuto, Nana, Nanao, Koharu y Shigemaru conduciendo.
- Llegaremos pronto. – Señaló el único adulto, Ryuuto sonrió.
- Mientras la infantería se encarga del trabajo pesado, el equipo de infiltración acabará con el verdadero enemigo.
- Espero que estén bien… - Expresó Nana por debajo, mostraba preocupación por todos ellos.
- Saldrá bien. – Respondió Shigemaru. – Los hemos entrenado lo suficiente como para no morir, saldrán vivos.
- Estamos por llegar. – Señaló Nanao. Ya entonces pudieron estar cerca de una entrada trasera, fue entonces que al bajar, Shigemaru sacó un dispositivo electrónico que colocó en la puerta y entonces esta se abrió.
- Vamos dentro. – Así el grupo comenzó a avanzar, ya estaban dentro de su objetivo y solo necesitaban llegar hacia su lugar destinado que era la sala del consejo donde se encontrarían estos, Ryuuto estaba cada vez más cerca de conseguir su venganza.
- Hay que tener cuidado, podrían encontrarse soldados dentro del edificio. – Señaló Ryuuto. Ya cuando el grupo avanzó lo hacía de forma sigilosa por los pasillos del edificio, ya entonces procuraban no encontrarse con ningún enemigo, así llegaron hacia un jardín central con escaleras que llevaban a otro sitio.
- Aquí se desvía el camino según el mapa que obtuvimos. – Contestó Shigemaru. – SI tomamos el camino de la derecha, entonces…
En ese momento empezaron a caer rayos que casi les daban, al menos lograron esquivar a tiempo, sabían de una sola persona que podía hacer algo así.
- Llegaron muy lejos… como esperaba de Tsuruoka, previó esto. – Comentó Souma desde arriba. – Pero no seguirán avanzando, voy a detenerlos aquí.
- No harás eso. – Ryuuto disparó pero creó una capa electromagnética que desvió las balas. – Tsk, es inútil.
- Ciertamente. – Expresó Souma. – Ya no tienen forma de seguir avanzando.
- Lo habrá. – Señaló Nanao dando un paso al frente. – Tienes un talento muy peligroso… el caso es que yo igual. – Miró a ver atrás. – Continúen, yo me encargaré de él.
- … Bien, lo dejo en tus manos. – Comentó Ryuuto, así continuaron avanzando por el camino que señaló Shigemaru, Nanao se quedó a encarar a Souma… pero no estaba solo.
- ¿Por qué no fuiste con los demás? – Quien se había quedado con él era Koharu, la pelinegra apretó el arma que llevaba con fuerza.
- Sé que deseo cumplir mi venganza de acabar con el consejo… pero confío en que Ryuuto-kun y Hiiragi puedan hacerlo, además necesitas un apoyo defensivo y mis ilusiones podrían darte mejores oportunidades de conseguirlo.
- … como quieras. – Ya entonces ambos miraron al pelinegro con mechas rubias.
- Acaban de cometer su peor error, los mataré aquí y ahora. – Empezó a sacar rayos por todas partes.
Ryuuto, Nana y Shigemaru empezaron a subir mientras iban llegando cada vez más alto, en el camino encontraron unos cuantos soldados.
- ¡Deténganse! – Aunque uno de estos advirtió, Ryuuto dio un salto con un golpe para derribarlo, por detrás Nana sacó su cuchillo para cortar a otro.
- Bien hecho. – Señaló Shigemaru, así subieron otro piso más, era uno que estaba lleno de almacenes. – Este piso está lleno de cajas, solamente tenemos que seguir hacia adelante. – Así avanzaron pero entonces Shigemaru detectó algo, entonces lanzó un cuchillo, lo que sucedió fue que se disparó un arma disparada, era un hilo fino que al cortarlo activaría el mecanismo. – Eso estuvo cerca…
- Realmente pudiste ver a través de mi trampa. – En ese momento salió la figura que reconocieron, Nana se enojó al verlo. – Ha pasado un tiempo, estúpida pupila.
- Tsuruoka-san… - Expresó la pelirrosa con enojo.
- Kato Shigemaru, han sido años.
- Lo mismo puedo decir. – Señaló el pelinegro. – Como no recordar esos tiempos donde fuimos un equipo, nos llamaron una pareja imbatible de demonios.
- Eso es el pasado. – Respondió él. – Ahora mismo tenemos otras prioridades pero ambos acabamos siguiendo el mismo camino al final.
- Es cierto, lo único distinto en nosotros fue el hecho de que nuestras enseñanzas son distintas… tu creaste un asesino con base en el odio… yo lo hice para que se defendiera.
- Yo lo considero más un fracaso. – Miró a Nana, esta sujetó su cuchillo con fuerza. – No hay razón para decirles por qué estoy aquí, no seguirán adelante.
- ¡Tsuruoka-san, voy a matarte, por lo que le hiciste a mis padres! – la pelirrosa no perdió el tiempo en ir a atacarlo a pesar de la advertencia de Shigemaru, esperando atacarlo con su cuchillo, el asesino mantuvo un rostro pasivo todo el tiempo.
- Muy lento. – Tsuruoka se agachó rápidamente para esquivar el ataque de Nana y entonces barrió su pie, haciendo que cayera al suelo, entonces sujetó su propio cuchillo para colocarlo cerca de la garganta de la chica. – Sigues siendo una inútil.
- Cállate… - Respondió de forma hostil, cuando Tsuruoka estuvo por matarla, Shigemaru lanzó un cuchillo para desarmarlo, entonces saltó con una patada hacia él, eso permitió que Nana fuera liberada, siendo ayudada a levantarse por Ryuuto.
- Ryuuto, toma a Hiiragi y sigan adelante, Tsuruoka no es un enemigo que ustedes puedan derrotar… solamente alguien a su mismo nivel puede hacerlo.
- Yo debo matarlo, él fue quien arruinó mi vida. – Exclamó Nana, Shigemaru sonrió al verla.
- Descuida, no lo mataré, solo voy a deshabilitarlo, lo dejaré con vida para que luego decidas qué hacer con él ¿entendido?
- … Bien. – fue todo lo que Nana pudo decir. – Vamos Ryuuto-kun.
- Claro Nana-chan. – En ese momento siguieron adelante, no sin que antes el peliverde mirara a su maestro. – Shishou, no pierdas.
- No lo haré. – Aseguró con confianza, ya sin decir más, ambos chicos siguieron adelante, quedando solo ellos dos. – Ahora que los niños se fueron, los adultos podemos actuar como queramos.
- No esperaba que tomaras esta postura, siempre te vi como una de las pocas personas dignas de respeto. – Señaló Tsuruoka, Shigemaru sacó en ese momento un cigarrillo que encendió para fumar.
- ¿Quieres? – Le pasó la cajetilla y el encendedor, de tal forma él también fumaba en ese momento. – Si deseas hablar del pasado, puedes hacerlo, aunque no hay mucho tiempo.
- Tienes razón, los niños que entrenaste no durarán mucho, este pequeño juego que organizó tu alumno se acabará tan pronto yo te derrote.
- Parece que estás subestimando demasiado a Ryuuto. – Respondió el pelinegro. – Puede que lo mueva el odio, pero ha demostrado grandes capacidades, y tiene razones por las cuales seguir adelante, sé muy bien que, después de todo esto, habrá encontrado un nuevo motivo para vivir, ahora que vive rodeado de amigos.
- Eres un estúpido, un asesino no tiene amigos, solo puede vivir en el bajo mundo, no hay lugar en la sociedad para nosotros.
- Pues él será la excepción junto a tu pupila, los dos construirán un mejor futuro que lo que estuvo haciendo el consejo desde hace años, un mundo ideal para talentos y no talentosos.
- Si puedes hablar de idealismo, usa ese tiempo para pelear.
- Empecemos nuestra batalla entonces… nada como las sesiones de practica del pasado, esta vez iremos con todo.
- Ese es mi objetivo, obtener tu vida. – Y empezó la batalla entre ambos, con cuchillos chocando que levantaban chispas en ese sitio oscuro, dos hombres muy habilidosos tendrían una pelea sumamente ruda.
Ryuuto y Nana continuaban con su avance, seguían subiendo pisos para poder llegar hacia donde estaba el consejo, en cierto momento la pelirrosa se detuvo.
- ¿Nana-chan? – El peliverde volteó a verla.
- Ryuuto-kun… esto se terminará ¿no? Una vez que lleguemos ahí, seguro nos espera un duro camino, creo que tendrán muchos soldados resguardándolos… puede que no salgamos vivos de esta.
- Eso puede ser verdad, conociendo al consejo, no estarán sin guardaespaldas a la espera de su muerte, así que las posibilidades de morir, si ambos decidimos aplicar todo nuestro conocimiento… son uno de un 60 por ciento.
- Es un porcentaje alto… - Soltó una risa por debajo. – Solo quisiera decir algo si ambos moriremos luego de todo esto… gracias por traerme hasta aquí y mostrarme un nuevo camino, evitaste que cometiera graves errores.
- … Jeje, todo fue respecto a mi venganza, solamente te utilicé como a una herramienta para conseguir mi objetivo.
- A pesar de ello, me diste un nuevo motivo para avanzar, y además esta ya no es solo tu venganza… es nuestra. – Sujetó su mano.
- … Parece que tienes tus motivaciones bien definidas, eso me agrada… solo para preguntar y porque deseo evitar la bandera de muerte ¿Qué harás si salimos de esta?
- Bueno… la verdad no lo he pensado, quisiera encontrar la forma de volver a reintegrarme a la sociedad… quizás formar una familia… enamorarme… - Ella se sonrojó en ese momento.
- Así que una familia ¿eh? Yo igual no tengo a nadie… parece que ambos buscaríamos el mismo objetivo.
- Sí… Ryuuto-kun, yo quisiera que… - Ella no pudo continuar cuando sus labios fueron sellados, Ryuuto la besó sin previo aviso, quedando asombrada pero para nada se quejó, cerró los ojos durante el beso por unos segundos antes de separarse.
- ¿Qué querías decirme? – Preguntó Ryuuto con confianza, la pelirrosa estaba totalmente roja.
- B-Bueno… cuando terminemos todo esto te lo diré. – Decidió cerrar el tópico, Ryuuto empezó a reír.
- Muy bien… es hora de seguir.
- Sí. – Los dos se pusieron serios, sacando sus armas, tenían un camino muy largo por delante, las batallas se estaban llevando a cabo y todo estaba por llegar a su final, el momento en el que todo se decidiría estaba cerca.
No queda nada más que decir, el próximo cap es el último, ya a solo una semana del final para acabar con este fic y además ya tengo planeado como será, espérenlo que realmente me he esmerado con como será esta conclusión, por el momento eso sería todo ya que no hay más qué decir, todo eso lo guardaré para el final, nos vemos en el próximo cap. Saludos.
