Souma disparaba rayos a todas direcciones, Nanao y Koharu tuvieron que esconderse en ese momento para evitar ser impactados, en ese momento el pelinegro se asomó a un costado para disparar pero era inútil.

- No es posible acercarse de ese modo… - Expresó por debajo.

- ¿Crees que se pueda hacer algo? – Preguntó la pelinegra.

- Si pudiera tocarlo, podría usar mi talento y entonces controlarlo y neutralizar mejor su talento… - En eso ella asintió.

- Yo lo distraeré. – Respondió.

- ¿Estás segura? – Preguntó él de forma dubitativa, Koharu sonrió.

- Hago esto por Ryuuto-kun, me necesitó cuando más lo requería y está por cumplir lo que tanto he deseado, aunque no sea yo la que esté en su corazón ahora mismo… sé que todo lo que he hecho habrá valido la pena.

- … Je, pensar que incluso alguien como él podría recibir tal cariño. – Nanao sonrió por debajo. – Hay un trabajo por realizar, hagamos esto.

- Claro.

Por afuera, Souma detuvo su ataque luego de no verlos en ningún lado, este cerró los ojos durante unos cuantos segundos.

- No pueden esconderse por mucho, si no saldrán, los obligaré a ello. – Dirigió rayos hacia todos lados mientras destruía todo a los alrededores, esperando que pudieran salir, pero no había nada. – Usó de nuevo esas ilusiones.

- Estoy aquí. – Escuchó la voz de Koharu a un lado. – No me voy a esconder, si quieres matarme, aquí me encuentro.

- Eso pediste. – Empezó a disparar de sus poderes, Koharu comenzó a correr a un lado mientras lo esquivaba, esperando poder llegar sana y salva de ahí, mientras tanto él seguía disparando, Koharu pudo esconderse detrás de una estatua solo para que esta sea destruida. – Ahí estás.

- Por aquí. – Ella volvió a correr con Souma persiguiéndola, al caer rayos muy cerca de ella, saltó para evitar ser alcanzada pero entonces el pelinegro estaba ahí y la pateó en el rostro. - ¡Agh!

- No podrás hacer nada. – Respondió este, ella se sujetó en la boca, escupiendo algo de sangre. – Este pequeño ataque que organizaron no resultará en nada, no pueden ganar.

- Eso no es verdad… - Respondió por debajo. – Ryuuto-kun lo tiene todo controlado, él podrá hacerlo, estoy segura de ello. – Nuevamente recibió otro golpe de parte de Souma.

- Solo estás hablando estupideces, lo que intentan hacer no es nada que pueda resultar, es obvio el nivel de fuerza que hay entre ambos, así una vez acabe contigo, iré por Nakajima y entonces por tu adorado. – Ella gruñó por debajo, debía de hacer algo, pero entonces vio algo detrás de Souma, en ese momento sonrió. - ¿Qué es gracioso?

- Estás acabado.

- ¿Qué? – En ese momento vio una mano que iba a tocarlo, se apartó justo a tiempo, Nanao chasqueó la lengua.

- Estuvo cerca.

- No te acercarás más. – Disparó de su poder hacia él pero Nanao pudo neutralizarlo con su izquierda, con la libre comenzó a dispararle, ahí Souma tuvo que alejarse lo más pronto posible para evitar que le alcanzaran. – No podrán hacer nada, si mantengo mi distancia, no lograrán derrotarme.

- Entonces si uno más se une a la fiesta, podría ayudar. – En ese momento escuchó una voz a sus espaldas, en ese momento saltó hacia atrás, de un portal salió Jin. – Último favor que le deberé a Takamaki. – En ese momento se transformó en el propio Souma, sorprendiendo al original. – Descuida, sé usar tus poderes igual o mejor que tú.

Empezó a disparar rayos contra él, Souma empezó a correr para esconderse y contrarrestar unos rayos con los suyos propios pero en ese momento Nanao apareció a lado, debía de hacer algo para alejarse pero sujetaron su pierna, Koharu lo mantenía preso y es que ella usó sus ilusiones antes para esconder su presencia y que no le viera para capturarlo.

- Es todo. – Nanao lo aplicó, usó su talento y en ese momento ahora tenía el control del cuerpo de Souma, habían ganado.

- Lo hicimos. – Señaló Koharu, Jin volvió a su apariencia "original"

- Mi llegada arregló la situación. – Expresó con una sonrisa. - ¿Qué harán con él?

- Podemos matarlo. – Sugirió Nanao pero Koharu lo detuvo. - ¿Qué haces?

- Esperemos mejor a que Ryuuto-kun acabe para que él decida que se hará con él, de ese modo podremos hablar todos sobre lo que se hará en un futuro.

- No crean que será fácil. – El pelinegro podía seguir hablando. – Tsuruoka sigue arriba y no podrán pasarlo, seguro están muertos.

- No cuentas conque igual tienen a un asesino experimentado de su lado. – Jin se ajustó sus anteojos. – Nada está decidido.

El choque de aceros entre Tsuruoka y Shigemaru continuaba, ambos seguían sin tener heridas visibles ni tampoco se encontraban cansados, los dos iban con todo lo que tenían en ese momento.

- No has perdido el toque durante todo este tiempo. – Expresó Shigemaru con una sonrisa. – Realmente es como una de nuestras sesiones.

- Si tienes tiempo de hablar, úsalo en combatir. – Nuevamente fue al ataque, bloqueó el ataque del cuchillo con el suyo propio pero en ese momento Tsuruoka sacó una pistola por detrás, estuvo por disparar cuando Shigemaru pateó en el abdomen a su rival para alejarlo, eso también aprovechó para sacar su otra arma.

Ninguno hacía otro movimiento, por el momento solo se encararon sin decir ni una sola palabra, en ese momento Tsuruoka pateó una cubeta de herramientas para distraer a Shigemaru, momento que aprovechó y entonces disparó, el pelinegro de la coleta apenas pudo esquivarlo cuando sintió que la bala rozó su hombro, haciéndole un corte, se había distraído en ese momento, ya entonces Tsuruoka empezó a presionar mucho más con los disparos, Shigemaru fue para esconderse detrás de los tubos para no recibir más daño.

- (Realmente ha mejorado… no debo de bajar la guardia.) – En ese momento buscó crear una distracción, sacó una moneda de su bolsillo y la arrojó, Tsuruoka vio el brillo y disparó a ella sin saber que solo buscaba distraerlo, Shigemaru salió de su escondite y corrió hacia él con disparos, Tsuruoka usó su cuchillo para desviar algunas balas mientras retrocedía de forma estratégica pero su rival metía mayor presión para evitar que lo haga, en ese momento tomó un cuchillo arrojadizo y lo envió directo hacia él para que se distrajera, Shigemaru esquivó el cuchillo mientras siguió avanzando aunque ya no veía a Tsuruoka, pensaba buscarlo pero este se encontraba justo encima de él, sujetándose de tubos, se dejó caer sobre el pelinegro para aplastarlo, en ese momento tomó tanto el cuchillo como arma de Shigemaru y los arrojó, ahora lo tenía acorralado.

- Este es el fin. – Respondió él. – Nunca tuviste oportunidad, así era igual en nuestras sesiones de práctica, con mi victoria.

- … Debo admitirlo, todos estos años no te han pasado factura, sigues en un buen estado y tus habilidades aún son las mejores, el titulo de mejor asesino de Japón realmente lo tienes bien merecido.

- Tus halagos no te llevarán a ningún lado, sabes que debes de morir aquí.

- … Eso lo sé, pero créeme, yo igual tengo mis trucos. – En ese momento Tsuruoka sintió que algo se clavaba a sus espaldas, era un cuchillo, no supo como es que tenía otro escondido, tuvo que soltar el agarre de Shigemaru y este aprovechó para golpearlo en el rostro, seguido de una patada, ahora él estaba teniendo una ventaja sobre este que había soltado sus armas. – Puede que en uso de armas y demás seas bueno, pero mi estilo de combate cercano siempre ha sido superior al tuyo.

- No te confíes demasiado. – Tsuruoka empezó a atacar con sus puños, Shigemaru los bloqueaba sin problemas y este respondía con sus propios ataques que buscaba bloquear pero no podía, sus golpes y patadas eran precisos y daban en distintos puntos clave del cuerpo de este, eso ocasionó que se llenara de moretones y heridas, al final Shigemaru lo pateó con tanta fuerza en la cabeza que le hizo una abertura, comenzando a sangrar, Tsuruoka se veía muy agotado.

- Me sorprende que sigas de pie, nadie se ha mantenido tanto tiempo luego de haber recibido esa patada, debes estar teniendo una contusión ahora mismo.

- Cállate… - Apenas y podía hablar. – Tengo una misión que cumplir… así sea hasta poniendo mi vida en juego…

- Somos dos. – Sonrió Shigemaru por debajo. – Ambos tenemos trabajos importantes que cumplir ahora mismo, morir por estos trabajos es el mejor honor para un asesino.

- Si terminaste de hablar… continua. – Se puso en posición, Shigemaru respetaría la postura de su compañero en ese momento, iba a ser el último ataque que lanzaría, ambos corrieron con el puño de frente, iba a ser un golpe cruzado entre ambos, ya justo a centímetros en ese momento Tsuruoka había sacado una aguja envenenada que clavaría en el cuello a Shigemaru pero este se adelantó a sus intenciones, pateó la mano de su rival para arrebatarle la aguja y con su puño le dio totalmente en el rostro, derribándolo contra el suelo, ya estaba inmóvil y cansado, no podía moverse más.

- He ganado… - Expresó Shigemaru, vio a Tsuruoka en el suelo. – No podrás seguir.

- … Esto es una vergüenza. – Soltó un suspiro. – Al menos fue contra un compañero tan hábil, eso hace que esto haya valido la pena… entonces, mátame de una vez.

- No lo haré. – Respondió el pelinegro. – Le prometí a Hiiragi que dejaría tu destino en sus manos, por ahora te ataré con estas esposas al tubo, ya cuando termine, ella dirá qué hacer. – Sujetó su cuerpo y sus manos las esposo por un tubo para que no pudiera moverse.

- Pensar que una niña podría matarme… que gracioso es esto…

- Debiste pensarlo antes de siquiera asesinar a sus padres, todo esto fue por causas tuyas. – Respondió Shigemaru.

- Yo solo seguí ordenes… aunque eso parece que pronto dejará de tener sentido, peleé una batalla que habíamos perdido desde el inicio. – No siguió hablando, con eso los dos contrincantes más peligrosos fueron neutralizados, ya no había más obstáculos.


- ¡Disparen! – Múltiples soldados resguardaban las entradas más cercanas a la sala principal donde estaban los miembros del consejo, Ryuuto y Nana seguían avanzando, cubiertos mientras disparaban.

- Ya hay una mayoría aquí. – Respondió la pelirrosa, el peliverde sonrió en ese momento.

- Descuida, lo tengo. – En ese momento sacó algo que sorprendió a Nana.

- ¿Por qué tienes una granada?

- Shishou me preparó para casos especiales, este es uno de ellos. – Quitó el seguro y lo arrojó, se cubrieron lo mejor que pudieron mientras la explosión y los gritos se hacían presentes en el pasillo, al salir solo estaban cuerpos. – Despejado, podemos avanzar.

Así continuaron hasta avanzar finalmente a la puerta final, esta se encontraba obviamente blindada y con un sistema especializado de retina por el que no podrían abrirlo, Ryuuto soltó un suspiro.

- Realmente les gusta hacer todo más complicado. – Tomó la bolsa que llevaba y empezó a sacar C4 que llevaba, colocando varias en distintos lugares de la puerta. – Nana-chan, esto va a descontrolarse, cúbrete bien.

Al estar lo más alejados de la puerta, Ryuuto activó el interruptor y las explosiones ocurrieron, siendo lo suficientemente fuertes para dejar esta en un mal estado y se cayera hacia atrás, finalmente podían entrar, el peliverde se preparó, caminando lentamente.

- Damas y caballeros, un gusto conocerlos consejo… - Se presentó al entrar, veía los distintos asientos alrededor con varios hombres y mujeres dentro. – Me llamo Takamaki Ryuuto, pero ya deben de saber eso, realmente tienen una sala muy bonita aquí.

- Satsujin Ryuuto… - Expresó un miembro por debajo. – Has cometido un grave error al venir aquí ¡Ahora!

Varios soldados que estaban escondidos salieron y lo rodearon, cualquier mínimo movimiento lo matarían.

- Lo atrapamos. – Exclamó una mujer. – Estamos a salvo. – Se veían felices porque lo tenían pero en ese momento el peliverde empezó a reír.

- ¿Qué es gracioso? – Preguntó uno de ellos.

- ¿Realmente creen que me han atrapado? No crean que vine aquí solo para caer en una trampa y listo, he estado planeando esto durante años y algo tan trivial como una simple trampa no es suficiente para derrotarme… sobre todo cuando tengo aliados interesantes.

En ese momento un cadáver agarró a uno de los soldados por detrás y le clavó un cuchillo en el pecho, poco a más cadáveres empezaron a matar a los soldados que buscaban defenderse sin éxito alguno, dejando sorprendidos a los miembros del consejo.

- Eso fue obra de uno de mis aliados, ahora he acabado con su pobre trampa, que empiece la diversión.

Uno de los miembros del consejo quiso huir pero entonces recibió un disparo en la cabeza, Nana lo había matado, eso dejó totalmente pálidos e inmóviles, Ryuuto también sacó su pistola.

- Hagamos un pequeño juego, díganme razones por las cuales no deba matarlos, tienen diez segundos.

- ¡Yo estuve en contra de matar a tu padre, por favor perdóname! – Gritó uno de ellos.

- ¡No es justo, sabes bien que votaste por ello! – Se quejó otro, poco a poco empezaron a discutir y pelear entre ellos, Ryuuto disfrutaba totalmente la desesperación en sus rostros.

- ¿Qué pasa? ¿No dirán nada más? No me aburran.

- ¡Maldita sea! – Uno de ellos golpeó la mesa con fuerza. - ¿Realmente es el fin? Todo nuestro poder… desaparecerá, así como así…

- Cometieron graves errores además del de matar a mi familia. – Comentó a explicar el peliverde. – Se creyeron con el control total, buscando desechar a los talentos como si de meros juguetes se trataban, confiar a ciegas a personas solo porque creyeron que podrían mantenerlos a salvo, se volvieron sumamente codiciosos, por eso lo factores para que las mesas se voltearan estaban ahí desde el inicio, ahora ustedes son el enemigo de la humanidad y yo un nuevo mesías que vino a traer la salvación a Japón, yo seré el salvador que erradicará la escoria de esta sociedad, empezando en este mismo momento. – Ninguno de ellos pudo decir nada, entonces Ryuuto posó su mirada sobre el primer ministro, este se puso tenso. – Te agradezco a ti personalmente, si no me hubieras contratado, nunca hubiera tenido este acercamiento tan próximo a ustedes y sus documentos, fuiste la mayor ayuda a mis planes sin que lo supieras… entonces, el juego se terminó, empecemos ahora.

Solo se pudo escuchar los disparos, dentro de su mente Ryuuto ignoró los gritos agonizantes de toda la gente que él y Nana comenzaron a matar en ese momento, un desfile de cadáveres que empezaron a caer poco a poco, al final solo quedó el primer ministro al cual Ryuuto apuntó con su arma, este rogó por misericordia pero él no lo escuchó, lo acabó todo con un solo disparo… el consejo había desaparecido.

- … Se terminó… - Expresó por debajo.

La batalla había terminado, al saber que el consejo había muerto, el ejército se detuvo ya que no había mayor razón para continuar, los talentos habían ganado esa batalla, al poco tiempo después Ryuuto y Nana regresaron a la entrada.

- ¡Lo consiguieron! – Expresó Koharu con alegría.

- Sabía que ibas a poder. – Expresó Shigemaru, ahí tenían tanto a Souma como a Tsuruoka amarrados.

- ¿Qué harás Nana-chan? Tenemos al asesino de tus padres. – Expresó Ryuuto, la pelirrosa se acercó a quien una vez fue su maestro, ella tenía una mirada vacía, carente de emociones al verlo.

- He perdido… puedes matarme ahora mismo u ordenar mi ejecución… estoy sin posibilidades de hacer nada… - Expresó este por debajo, según la lógica, si era obvio que Nana podría escoger poner punto final a la vida de Tsuruoka y pasar de largo.

- … No te mataré. – Eso dejó con incertidumbre a Tsuruoka. – Yo… no volveré a asesinar nunca más, he decidido acabar esto de una vez por todas, pagarás por tus crímenes como cualquier otra persona… en la cárcel, de la cual nunca saldrás. – Fue lo que ella dijo, en ese momento Tsuruoka sonrió.

- Pensaba que la muerte en tus manos iba a ser una peor humillación… pero esto lo supera… pensé que buscarías venganza.

- Jamás podré perdonarte por haber asesinado a mis padres y arruinarme la vida… pero eso no cerró totalmente mis puertas. – Miró a Ryuuto y el resto. – Ahora tengo gente que estará a mi lado sin importar qué pase, nunca más estaré sola ni cerraré mi corazón, por eso acabaré con este ciclo, contigo pudriéndote en la cárcel… y yo creando una nueva familia. – Sonrió viendo al peliverde.

- … Es lo que tu dijiste, no podré hacer nada… buena suerte con tu nueva vida. – En ese momento se llevaron a Tsuruoka y Souma para que sean encarcelados, ahí Nana se alivió tanto que casi se cae, siendo sujetada por Ryuuto.

- Lo hiciste bien… - Respondió él con una sonrisa, Nana igual sonrió de corazón, era genuina, ella finalmente podría ser feliz una vez más.

La batalla terminó y eso llevó a que ahora todos los talentos pudieran regresar a sus hogares, las escuelas de talentosos en islas cerraron definitivamente y con la desaparición total del consejo, un nuevo poder iba a establecerse para gobernar, uno temporal ya que Ryuuto no había terminado, tenía algo más planeado para el futuro. Por el momento, en un vehículo que iba en dirección a un cementerio estaban el peliverde y Nana, estacionó el vehículo en la entrada, ya este llevaba un ramo de flores y avanzaron por los pasillos hasta llegar a una tumba, era la tumba de su familia donde sus padres descansaban, dejó las flores frente a esta y enjuagó la tumba con agua, ahí se arrodilló.

- … Papi, mami, lo hice… finalmente lo logré, pude vengar sus muertes… quizás no era algo que ustedes quisieran, pero no tuve otra opción… tampoco creo que puedan estar orgullosos… pero no me arrepiento de nada, este camino espinoso que he avanzado ha estado lleno de sufrimiento… endurecí mi corazón y creí que me había vuelto loco porque disfrutaba asesinar, pero eso ya no tiene razón de ser… puedo estar en paz… - En ese momento una lagrima cruzó la mejilla de Ryuuto. - ¿Eh? ¿Estoy llorando?

Las lágrimas no pudieron resistir y Ryuuto empezó a llorar desconsoladamente, todas las emociones que retuvo durante años finalmente salieron a flote, Nana la abrazó por detrás. Una vez pudo calmarse, volvieron al vehículo.

- Ryuuto-kun… - Nana habló por debajo, el peliverde sonrió.

- Ya estoy bien… la verdad es que necesitaba eso, creo que igual puede que abandone este estilo de vida que llevaba hasta el momento y de paso a un nuevo inicio. – sujetó su mano. – Ambos podemos hacerlo.

- Es cierto Ryuuto-kun. – Ella sonrió de forma hermosa. – Me gustaría si ambos… no sé si quieras pero… - Él la sujetó de su cintura.

- Claro Nana-chan, podemos formar una familia de ahora en adelante, ex asesinos ahora que puedan volver a ser parte de la sociedad.

- … Sí. – Así se fueron de regreso, listos para empezar una nueva vida.


"10 años después"

Al desaparecer el consejo, el poder fue tomado de forma interna y hubo una reestructuración en Japón respecto a los talentos, claro que la gente esperó a algo específico y es que deseaban que Ryuuto sea quien esté a la cabeza, así cuando creció y estudió la misma carrera que su padre, pudo llegar a ser primer ministro, todos igual siguieron sus vidas normales.

- Me alegra que Michiru-chan haya conseguido muchas curas. – Expresó una Nana adulta, de largo cabello rosado atado a una coleta, veía como le ha ido a todos sus amigos, los talentos pudieron tener más oportunidad y la brecha entre ambas partes desapareció.

- Mami. – Un pequeño niño estaba ahí, Nana lo abrazó. - ¿Cuándo vendrá papi?

- Muy pronto. – Ya vieron un auto, ahí ambos salieron, afuera estaba un hombre de cabello verdoso. – Bienvenido querida.

- Estoy aquí Nana-chan. – Ambos se saludaron con un beso. – Ey hijo.

- Papi. – El pequeño lo abrazó. – Quiero jugar.

- Claro… vamos… Towa.

- Espera querido, debes de comer. – Ryuuto soltó una risa.

- Claro, vamos primero a comer, luego nos divertiremos. – El niño sonrió y entró. – Quien diría que el mundo acabaría así.

- Es cierto… - Respondió la pelirrosa por debajo. – Por fin tengo una familia… y con el hombre que amo.

- Ambos. – La abrazó por detrás. - ¿Qué tal si le damos una hermanita a Towa?

- ¿Eh? – Eso la sonrojó. – E-Espera Ryuuto-kun, no quieres decir que.

- Tendrá el nombre de mi madre. – Respondió. – Tenemos mucho tiempo por delante y un futuro, para que este mundo sea mejor.

- Sí… vamos querido.

- Claro. – Ambos entraron a su hogar. Una vida dura que ambos tuvieron finalmente fue recompensada y ahora ambos pueden ser felices, una historia de venganza que ha terminado, ahora solo pueden vivir felices y en paz, la vida que siempre han deseado.

Fin.


Otra historia que llega a su fin, la verdad que voy creciendo mi currículum de historias finalizadas en esta página y la verdad me hace sentir bien, empecé esta historia por mero capricho al terminar el anime, ya saben, esos momento de idea momentánea y pensar con la pregunta "¿que pasaría si...?" de tal modo empecé esto, quizás no fue la historia más leída y también ignorada pero nunca abandono nada y debo decir que ha sido de las historias que más disfruté escribir de inicio a fin, sabía a donde iba y eso me tiene satisfecho, este final lo considero idóneo como una representación mía de como serían los hechos. Por ahora es todo pero tengo más historias por delante, siempre pueden leerlas, seguiré con esto por un tiempo más. Saludos.