Imprevistos y Celos


"En cuanto salieron del restaurante Miwa sentía que su corazón latía fuertemente y sus mejillas se encontraban al color de una granada al sentir como la grande mano de Satoru abarcaba la pequeña de ella. Siendo ilógico que ambos han estado en situaciones igual de intimas y la pena sigue siendo la misma; sus pensamientos se detienen cuando su rostro choca con la amplia espalda del hombre, desconcertándose al principio en donde se encontraban.

- Satoru, ¿Dónde estamos? – maravillada viendo como las flores de cerezo caían en ese hermoso lugar, donde frente a ellos estaba una amplia casa estilo moderno.

La sonrisa gatuna de él se amplio al ver como los ojos azules de su novia miraban fascinada el lugar.

- ¿Te gusta? – vio como Kasumi solo asentía. – Bueno este lugar hace tiempo mi abuelo me lo heredo. – encogiéndose de hombros mientras se sumergía a sus recuerdos. – ¡Sabes te hubiera adorado! Aunque también hubiera tratado de conseguir una cita contigo. Su debilidad eran las mujeres hermosas. – rio nostálgico e imaginándose tal escenario. – Por eso no entiendo como se caso con la amargada de la vieja cascarrabias.

Kasumi desde hace tiempo sabia el gran aprecio que sentía su novio por el único integrante de la familia Gojou y que lastimosamente tuvo que partir de este mundo cuando Satoru tenía dieciséis años, dejando una huella imborrable en el peliblanco. Sintiendo empatía por él tomo suavemente ambas manos de su novio y dedicándole una sonrisa deseándole transmitir sus sentimientos.

- Estoy segura que también lo hubiera adorado. – parándose frente a su novio. – Aunque eso de salir con él creo que lo hubiera pensado. – rio inocentemente ganando una respuesta del ojiazul.

- ¿Debería sentirme ofendido? – inquirió juguetón agachándose un poco y estar a la altura de su novia contemplando lo bella que era Miwa. - ¿Sabes porque me dio este lugar?

Tomando entre sus manos el rostro de ella.

- No, ¿Por qué? – siempre que Gojou se comportaba así, sus hormonas la traicionaban y viéndolo así de sincero sintió que algo nuevo estaba naciendo entre ellos.

- Porque este lugar contenía su maravilloso secreto. – volteando a la joven para poder abrazarla por detrás. – Aquí se pasaba la mayoría del tiempo cuando el Clan lo dejaba respirar, cuando deseaba alejarse de las ataduras, de las expectativas y sobre todo aquí sentía que alcanzaba su máximo anhelo: "Libertad"

La peliceleste vio de reojo el perfil de Gojou donde este le regalaba una sonrisa, no como las que suele mostrar llenas de descaro, sarcasmo o egocentrismo. Sino una donde mostraba que ese sentimiento de libertad que tanto anhelaba su abuelo fue la empatía que comenzó a unirlos.

- Tu abuelo fue una persona muy sabia y buena. – sintió como los brazos de Satoru la abrazaban mas y poniendo sus manos sobre las de él aun en su vientre plano continuo. – Si es un niño deseo que se llame Kyo, en honor a este lugar y a tu abuelo.

- ¿Y si es una niña? – rio ante la idea de ver una versión tierna de Kasumi. – ¿Qué te parece Sakura? – la peliceleste enarco una ceja. – Porque bajo este cerezo, solo te preguntare una vez y tu respuesta debe ser segura. – alejando una de sus manos para hurgar en su bolsillo y sacar una pequeña caja color azul. – Kasumi- chan, ¿te casarías con este hombre magnifico, maravilloso, atractivo y encantadoramente perfecto?

Kasumi no sabía si reír o llorar de la emoción ante las palabras de su novio, ya que no es la típica pedida de mano con la que soñó o las circunstancias, pero había algo que en su corazón nunca había duda y es que amaba a Gojou Satoru con todas sus fuerzas.

Gojou se asusto al ver como Miwa agacho la mirada y con sus manos ocultaba sus ojos seguramente se encontraba llorando. - ¿Tan mala era la idea de casarse con él?

- Ka-Kasumi-chan…tranquila esta bien si no deseas casarte conmigo…- tomando sus manos para limpiar sus lágrimas, pero grande fue su sorpresa al verla levantar la mirada con sus sonrisa y como negaba. – Creo que me precipite como siempre y…

- Acepto. – respondió con sus mejillas sonrojadas. – Acepto casarme contigo, Satoru. Aunque seas un poco idiota.

- ¡Eh!. – alargo el tono, mientras tomaba el rostro de la joven para besarlo suavemente. - ¿Cómo que soy un poco idiota? – Miwa rio inocentemente. – Bueno pues este idiota te dará una buena celebración de compromiso en este lugar. – mordiendo el lóbulo de su oreja y guiando ahora sus labios en el cuello de ella.

- E-Espera, Satoru. – gimió al sentir como una de las manos de él abarcaba su seno. – Alguien podría vernos. – con una sonrisa sugerente Gojou levanto la mirada, solo para cargar a Kasumi estilo nupcial y comenzar a adentrarse en el lugar.

- Entonces tendremos que comenzar a bautizar nuestro próximo dulce hogar".

Abrió los ojos sonriendo al recordar cómo después de esa gratificante celebración su vida cambiaria y es que nunca pensó que él formaría una familia ni siquiera que alguien soportaría su forma tan…cínica de ser incluyendo que nunca se consideró alguien con valores muy éticos que digamos. La conversación con sus colegas/ amigos lo hizo reflexionar acerca de sus hijos, pensando ¿realmente ha sido un buen padre? ¿esas mini versiones de él lo querían como a Kasumi? Reconocía que no pasaba demasiado tiempo con sus hijos, pero desde que desligo su negocio con el patrimonio heredado de su abuelo de los Gojou ha tenido que esforzarse el doble. Puede que su actitud infantil siempre permanecerá en él.

- "Deberías sonreír mas Satoru. – el infante de siete años miro enarcando una ceja a su abuelo. – "La vida es muy corta mi niño, es mejor disfrutarla y tomar lo que nos da con una sonrisa. Uno nunca sabe que sorpresas puede traernos."

Suspirando desesperado marco rápidamente un numero que por desgracia se sabia de memoria, pero que nunca le intereso marcar hasta hace unos años. Espero a que respondiera una voz demasiado conocida para él.

- Bueno familia Gojou. – arrugo el entrecejo, tenia que ser amable. – Bueno, ¿Quién habla? Bueno. Satoru se perfectamente que eres tú. – respondía entre aburrida y molesta su madre.

- Bueno al menos me ahorras las formalidades madre. – decía esto ultimo con claro sarcasmo.

- ¿A que debemos el honor de tu llamada? – volteo los ojos al escuchar el mismo tono soberbio de su progenitora. – No me digas que por fin recapacitaste y te divorciaras de esa mujer, para por fin tener una descendencia decente.

Bufo molesto ante el comentario fuera de lugar de ella.

- Se llamada Kasumi, y ya quisieran que la dejara o ser al menos la decima parte de lo que ella vale. – se escucho un silencio sepulcral. – Hablaba para saber si ¿pueden cuidar de Kyo y Sakura este fin de semana? Mi descendencia.

La carcajada llena de burla desespero al hombre, en esas ocasiones comprendía perfectamente a sus colegas cuando decían que era insoportable.

- ¿Qué te hace pensar que cuidaremos de esos salvajes? Te recuerdo lo que hicieron la ultima vez que vinieron. – la mujer vio sobre el espejo su cabello aun pintado de ese horrible color y arrugo el entrecejo al escuchar la carcajada de su hijo.

- Por supuesto que lo recuerdo, pero te metiste con Kasumi-chan. ¿Qué esperabas que hicieran? ¿Qué te aplaudieran o felicitaran?

- Tus hijos son iguales a…

- Por desgracia a los Gojou, mis hijos es una descendencia perfecta de pies a cabeza de nuestro Clan, pero que vas a saber tu si solo te enfocaste en derrochar las tarjetas de mi abuelo. – comenzó a comer una bolsa de bombones que tenía.

- Olvídalo. – fue tajante la respuesta de la mujer, ganando una sonrisa amarga de su hijo.

- Cierto creo que fue mucho imaginar, que si no serviste como madre, mucho menos lo hubieras hecho como abuela.

Al escuchar el sonido sordo comprendió que su madre había colgado la llamada al no soportar la cruel realidad de lo que verdaderamente era su familia. Recargando su cabeza en el escritorio vio las fotografías de su familia desde la primera fotografía con Kasumi hasta aquel viaje que realizaron con sus hijos y cuñados a Disneyland, deteniéndose en aquella mas vieja donde se encontraba un hombre de edad avanzada sonriendo descaradamente cargándolo con unos diez años haciendo gestos nada propios para su estirado Clan y ni que decir para sus padres y abuela que se encontraban detrás de ellos viéndolos con el ceño fruncido.

- ¿Lo estaré haciendo bien abuelo? – sosteniendo la fotografía.

Unos golpes a su puerta interrumpieron sus fantasmas y diciendo un alegre "Adelante" vio como ingresaba Megumi con cara de pocos amigos lanzándole unos importantes informes.

- Vaya y yo que pensaba que el tenso era yo. – se burlo del azabache que arrugo el entrecejo, comprendiendo el motivo de su enojo. – No se de que te preocupas, Tsumiki-chan nunca ha visto con otros ojos a Sukuna. – apoyando su mentón en sus manos.

- Necesito salir contigo antes.

Las cejas de Satoru se alzaron a la vez que sus lentes se deslizaron, mostrando la impresión a través de sus ojos cielo.

- Vaya eso no se como tomarlo. – recargándose en su asiento. – Sabes Megumi eres un hombre atractivo e inteligente con un futuro comprometedor, pero créeme cuando te digo que no me gustan los azabaches. Siendo honesto eres tu no soy yo, pero te puedo ofrecer mi amistad y…

Una ceja de Fushiguro comenzó a temblar ante el doble sentido que siempre interpretaba Gojou de las cosas.

- ¡De ese tipo de salida no me refiero! – una vena se resaltaba. – Sino que necesito salir a las oficinas de Kasumi-san, para encontrarme ahí con mi familia. Al parecer tu hija hizo un pequeño berrinche para que Sukuna los llevará a comer y en estos momentos van rumbo a Kamo Corporation.

Los ojos de Gojou brillaron era una oportunidad perfecta para remediar sus cuestionamientos paternales y armar una estrategia para poder follar con Kasumi esta noche, arrugo un poco el ceño al imaginarse al asistente de su esposa Muta Kokichi un sujeto que desde que lo vio, noto el interés que sentía por la peliceleste.

- De acuerdo. – levantándose alegremente. - ¡Es momento de ir en búsqueda de nuestras familias Megumi-chan! – haciendo una pose demasiado vergonzosa como un caballero salvando a su dama en apuros.

- "Porque sospecho que las sorpresas este día aun no terminan". – suspiro al sentir como Gojou lo tomaba del cuello para que se apresurara.

Tanto Yuta como Yuuji vieron como el peliblanco se despedía de su asistente, arrastrando del cuello a un inexpresivo Megumi.

- Si que llevan prisa. – argumento sorprendido Yuta al verlos.

- Es cierto, creo que Gojou-sensei encontró la forma para que…bueno tu entiendes. – las mejillas de ambos se sonrojaron al imaginar un encuentro intimo entre Gojou y Kasumi.

- Me alegro por él. – riendo nervioso. – Conociendo como es y son sus pequeños la pobre de Kasumi si que la tiene difícil.

Itadori vio a su compañero enarcando una ceja sin comprender como alguien tan tranquilo como Okkotsu Yuta termino casado con Maki.

- Tu no respondiste el cuestionamiento de hace un momento. – vio como el ojiverde alzo la cejas sin comprender. – De que…bueno… ¿cómo le haces para poder…para poder tener sexo con Maki? Digo tomando en cuenta que su hijo es un pequeño de dos años.

Las mejillas de Yuta adquirieron un color escarlata, al recordar a su pequeño Ryu de cabello azabache y mirada marrón igual que Maki, solo que por desgracia su niño era parecido a él en carácter.

- Creo que es lo mismo que Fushiguro. – sonrió. – Ryu es demasiado tranquilo, aunque cuando esta con la pequeña Natsuki siempre se comporta a la defensiva.

- Probablemente incluso en generaciones aplique el refrán: "De tal palo, tal astilla".

Los dos rieron y en eso una llamada entrante del teléfono de Itadori los interrumpió confirmando que ese día si seria demasiado largo.


Desde que comenzó a trabajar en Kamo Corporation, pensó que estaría directamente con Maki Zen´in su antigua compañera de curso de la Preparatoria, pero grande fue su sorpresa de volver a ver esa hermosa joven de cabello cian que siempre rondo en su mente y corazón en su adolescencia. Porque frente a los ojos de Muta Kokichi alias "Mechamaru" no existía mujer mas bella y perfecta que Miwa Kasumi desde su rostro angelical hasta su cuerpo de fantasía, sabía que Miwa siempre fue una mujer que salía adelante por sus propios méritos y por su inteligencia, tomando siempre las decisiones correctas bueno excepto una…

"Llevaba un rato admirando a Miwa desde que comenzó la reunión sobre los nuevos negocios que se abrirían al extranjero sorprendiéndose de lo bien que se desenvolvía la peliceleste ante las nuevas proyecciones abarcando desde los pros y contras que podría traerles, pero hubo algo que el día hoy provoco que viera detenidamente la mano izquierda de ella.

Arrugo el entrecejo al ver dos anillos demasiado caros, que representaban claramente una unión. Salió de sus pensamientos al ver como el padre de Kamo felicitaba al equipo argumentando que podrían tomarse la tarde libre lo que restaba del día, Mechamaru lo vio como una oportunidad de por fin tener una cita con la mujer de sus sueños. Vio como la mirada azul de Miwa brillaba con más intensidad y salía rápidamente a su oficina con clara señal de retirarse inmediatamente, pero se detuvo al ver a su asistente parado en la puerta viéndola fijamente.

- ¿Sucede algo Muta-san? – enarco una ceja extrañada, el hombre trago seco al ver lo jovial que se veía.

- Miwa, ¿podría hablar contigo? – debía de armarse de valor era ahora o nunca. Se fue acercando a ella quedando cierta distancia.

- ¿Tiene que ser ahora? – le desconcertó la cercanía de su asistente deduciendo que podría ser algo importante, pero…- Es que tengo un asunto importante y…

La puerta del elevador se abrió mostrando un hombre extremadamente alto, su cabello peliblanco caía desordenado como siempre, vistiendo un costoso traje y tarareando una canción del momento. Mechamaru lo conocía a la perfección y no precisamente por sus logros profesionales solamente, frente a ellos se encontraba nada mas ni nada menos que el heredero del Imperio Gojou; él nada agradable Gojou Satoru. No era tonto, sabia que surgieron rumores acerca de un fugaz romance entre ese imbécil y Miwa, quedando con el tiempo solo en eso rumores, pero podía percibir la pesada mirada cielo a través de esos oscuros lentes que portaba. Viéndolo con la misma hostilidad, solamente que ese idiota le regalaba una sonrisa de superioridad.

- Kasumi-chan. – alargo el nombre de la joven provocando que sus mejillas se sonrojaran. – Vine a recogerte para ir a nuestra cita.

El peliblanco vio de arriba hacia abajo al pelinegro que para su gusto estaba demasiado cerca de su esposa, sin importarle nada abrazo a Kasumi por detrás sin importarle el extremo sonrojo de esta y sintiendo como ese tipo llamado Muta deseaba saltar sobre él.

- Tu debes ser Muta Kokichi alias Mechamaru, ¿no? – cuestiono divertido y al ver como este solo asentía rio infantilmente. – Vaya creo que de lejos te vez mas alto, pero las apariencias engañan.

- Lo mismo digo, pero al parecer con otras personas no se equivocan. – apretó los puños ante el comentario lleno de burla.

Kasumi miraba rápidamente entre su asistente y Satoru, suspirando derrotada ante lo infantil de la situación, pero feliz al notar como su esposo la amaba tanto que veía cosas donde no era.

- Satoru, él es Muta Kokichi mi asistente. – comenzó formalmente las presentaciones. – Muta-san, él es Gojou Satoru mi…

- No te preocupes, Miwa-san se perfectamente quien es él. – extendiendo su mano más por educación que por gusto. – Muta Kokichi, Asistente de Ventas.

La sonrisa de Gojou se amplió aún más, como la de un felino llegando al grado de comenzar a hartarlo.

- Mucho gusto Kokichi-san. – estrechando la mano de este. – Gojou Satoru esposo de Gojou Kasumi. – el peliblanco sintió como al decir esas últimas palabras el pelinegro apretó mas su mano. – Kasumi-chan creo que es hora de irnos el ginecólogo nos espera.

Y como si lo otro no hubiera sido suficiente, la noticia del embarazo de Miwa le cayo como balde de agua fría. La mujer que siempre amo estaba casada con el mayor narcisista que conocía y no solo eso, sino que ambos se convertirían en padre.

- Si, iré por mi bolso y…

- Despreocúpate, yo iré por él creo que Mai te estaba buscando para algo. – tocando la sonrojada mejilla de su esposa. – En un momento te alcanzo. – diciendo esto beso su frente.

Todo la escena romántica frente a él era como una daga, donde simplemente correspondió un escueto hasta mañana a la peliceleste hasta perderse en el elevador quedando Gojou y él.

- Si sigues mirándome así, incluso ella sabrá de tus verdaderos sentimientos. – tomando el bolso de su esposa Satoru quedo frente al pelinegro. – Sabes es malo desear y ver a mujeres casadas, Kokichi-kun.

- No se que vio ella en un idiota como tú. – escupió con odio esas palabras logrando que Satoru ampliara su sonrisa.

- Así que dejamos las formalidades, eh. – no deseaba discutir. – Si sabes lo que te conviene deja de verla de esa forma. – quedando a la altura del hombro. – Y respecto a que vio ella en mi eso es algo que no te mostraría, digo por eso iremos con el ginecólogo. – viendo de reojo como la sonrisa de antes se había borrado mostrando por primera vez un rostro serio y bastante inexpresivo en Gojou Satoru.

- No te la mereces. – escucho al momento de ingresar al elevador. – Una persona como tu no sabe lo que es amar y ella pronto se dará cuenta.

Satoru suspiro ese sujeto estaba sacándolo de sus casillas y deseaba realmente romperle la cara, pero sabía que eso afectaría a Kasumi y no deseaba eso.

- Me alegro escuchar esas palabras, pero sabes algo. – viendo como Kokichi lo miraba con el mismo enojo. – Tu no eres mejor persona que yo y ella ya se dio cuenta porque me ama.

Sin más vio como las puertas se cerraron dejándolo no solo con la imagen del heredero del Imperio Gojou recalcándole que era esposo de Miwa y que pronto serian padre, sino que seguramente a pesar de todo lo que representaba Gojou Satoru de la peor forma Miwa Kasumi lo ama."

Tomando entre sus manos el retrato de Miwa contemplo lo hermosa que seguía siendo a pesar de ser madre, su rostro siempre era adornado por esa sonrisa pura e inocente. Delineo con sus dedos el rostro y justo cuando iba acercar su rostro una voz lo interrumpió.

- Ver a mamas ajenas es de mala educación. – sus ojos azabaches vieron en el marco de la puerta al pequeño Kyo viéndolo con el ceño fruncido.

Vio como el pequeño se acercaba rápidamente para subirse a la silla de Miwa y arrebatarle el cuadro furioso, dejando consternado a Muta al ver la similitud del niño con su padre cuando se encuentra enojado. A lo lejos escucho las voces de su jefa en compañía de su otra hija y antes de lo previsto estas ya estaban dentro de la oficina.

- ¿Muta-san? – se sorprendió Kasumi de verlo ahí y mas como Kyo lo miraba enojado sosteniendo uno de sus retratos. - ¿Sucede algo malo?

El hombre se quedo callado era mejor no discutir con los niños frente a ella, además esa era la enorme diferencia entre Gojou y él: Su madurez. Por esa misma siempre ha deseado resaltar frente Miwa logrando que un día ella se de cuenta del error que cometió al casarse con alguien como el peliblanco.

- Ninguno, Miwa despreocúpate. – caminando hacia la salida saludando cordialmente a la niña que por educación le correspondió. – Solo venía a infórmate que la reunión fue un éxito.

Ante la noticia los ojos azules de la mujer se iluminaron provocando que sonriera, pero…

- El apellido de Okasan no es Miwa, sino Gojou. – los presentes voltearon impresionados hacia Kyo que miraba despectivamente a Muta. – Mi okasan se llama Gojou Kasumi, no se le olvide Mechamaru.

- ¡KYO! – grito sulfurada Kasumi ante la actitud de su hijo, en cambio Sakura le regalaba una mirada orgullosa a su hermano comprendiendo que si estaba actuando así era porque descubrió algo. – No deberías ser grosero con los adultos, pídele disculpas a Muta-san.

El infante vio como su madre llegaba rápidamente hacia él, para asegurarse de cumplir con su solicitud, pero…

- Kyo no dijo nada malo okasan, ¿o acaso no eres una Gojou? – Kasumi comenzó a balbucear consternada. – Eso es porque tú y Otousan son esposos. – recalco la ultima palabra viendo de reojo al asistente de su madre.

Justo cuando iba a responderles debidamente a sus pequeños la voz cantarina de Gojou Satoru hizo acto de presencia.

- ¡Kasumi-chan! – empujando a Mechamaru para abrazar enérgicamente a su esposa. - ¡No sabes como te extrañe! ¿tu me extrañaste igual? – la forma sugerente en que su esposo la cuestiono hizo sonrojarla mas aun tomando en cuenta que estaban sus hijos y colega.

Kokichi sentía que sobraba en esa habitación mas aun al comprender que se dejo llevar tanto por sus pensamientos románticos hacia Kasumi que no sintió la presencia del hijo de esta y que fácilmente la propia Miwa hubiera descubierto algo que ella no quería ver.

- Con permiso…Gojou-san. – diciendo entre dientes, ya que la idea no le agrava para nada.

- Propio, Mechamaru-kun. – respondió "inocentemente" los niños en compañía de su padre.

Al ver como el pelinegro desaparecía tres pares de ojos comenzaron a idear un plan, uno donde les gustara o no tendrían que comenzar a aliarse para que nada ni nadie los separara del ser que mas amaban: Gojou Kasumi.


Fushiguro Megumi miraba con el ceño fruncido a su esposa mientras de reojo miraba como Sukuna jugaba con su hijo y Haruka, miro con mas desagrado al ver como su pequeño estaba feliz en compartir tiempo con ese sujeto. Entonces volvió a enfocar su vista a Tsumiki, la cual le sonreía nerviosa.

- Debes estar bromeando, ¿verdad? – al ver como ella se rascaba su mejilla suspiro contando hasta cien mentalmente. – No dejare que Toji se quede a dormir en la casa de Sukuna.

- Pero también irán Haru-chan, Sakura-chan y Kyo- chan. – se excuso la castaña. – Ademas seria una forma de ayudar a Kasumi y Satoru con sus problemas íntimos. – eso lo decía susurrando y con las mejillas sonrojadas.

- Tsumiki es mejor no involucrarnos en matrimonios ajenos. – odiaba cuando el lado maternal de su esposa salía a flote. – Ademas ¿Por qué también Toji que quedarse? – alzo una ceja sin comprender y al ver la sonrisa de su esposa sabia que la respuesta no le agradaría.

- Eso es porque a Toji-chan le gusta Sakura-chan, pero como es igual de serio e inexpresivo que tu no sabe como acercarse a ella.

Abrió ampliamente sus ojos ante la confesión de su mujer, nunca se hubiera imaginado que su hijo estuviera interesado en las niñas en esa edad y además no en una simple niña sino en la hija de Gojou Satoru.

- "Al parecer esa niña tiene imanes en atraer a las personas". – recordó como el hijo de Itadori incluso el de Suguru-san también sentía mayor agrado hacia la peliblanca. – "Bien dicen que el Karma existe".

Suspiro derrotado, sin embargo…

- De igual forma, no estoy de acuerdo. – fue tajante sorprendiendo a Tsumiki. – No comprendo que hará diferente si él se queda a dormir en esa casa o no. Sabes que no le tengo confianza a Sukuna ni se la tendré, así que toma a Toji y nos iremos a casa. Además, Tsumiki, no te involucres demasiado en el matrimonio de Kasumi. – tomando el rostro de la castaña. – Es mejor que solucionen sus problemas por su cuenta, ¿comprendes?

Intento darle un beso en los labios a la mujer, pero esta se apartó rápidamente viéndolo seriamente.

- Si tu no deseas ayudarlos yo sí. – cruzándose de brazos provocando que Megumi viera sus provenientes senos que extrañamente eran mas grandes. – Satoru-san ha sido muy bueno con nosotros, lo veo como un hermano mayor y Kasumi-chan es una de mis mejores amigas, además quiero que Toji-chan sea mas abierto con la gente y no sea como…- se detuvo abruptamente al comprender lo que diría.

Pero ya era demasiado tarde Fushiguro comprendió a la perfección lo que su esposa iba a decir.

- ¿Cómo yo? – se mostro serio. – Anda dime Tsumiki, no deseas que Toji sea igual que yo, pero si como el imbécil que estuvo y sigue estando detrás de ti.

Se alejaron para que los demás no los escucharan.

- No estamos hablando de algo que no sucedió hace años, Megumi. – reprocho la joven. – Ademas sabes perfectamente que nunca existió algo entre Sukuna-chan y yo, solo somos amigos, así como solían serlo antes ustedes. – deseaba llorar, pero no podía mostrarse débil frente a su esposo. – Ademas yo nunca te he reclamado nada cuando otras mujeres coquetean contigo.

- Pero eso no quita el hecho de que él aun dese obtener algo de ti, por favor Tsumiki reacciona, Sukuna solo quiera acostarse contigo y tu le estas dando inca pie para…

Una bofetada interrumpió al ojiazul, sorprendiendo no solo a él sino a Tsumiki al sentir ardor en la mano, se sentía fatal por haberlo bofeteado, pero no permitiría que dudara de lo que había entre ellos. La mirada azul de su esposo se volvió más fría comparándola con él padre de este.

- Sabes que, haz lo que quieras. Total, nunca has contado con mi opinión.

- Megumi…- vio como salía rápidamente sin detenerse a sus llamados. – Megumi. – puso su mano a la altura del pecho y por fin las lagrimas salieron.

Últimamente venia discutiendo demasiado con Megumi tanto por celos de este como ella, sorprendiéndose por el comportamiento de ambos, sintió como alguien la abrazaba percibiendo perfectamente de quien se trataba y al sentirse tan inútil correspondió el abrazo.

- N-No lo entiendo…no estoy haciendo nada malo. – entre lagrimas se desahogaba. – S-Solo quiero ayudar a mis amigos…- hipo provocando que Sukuna la abrazara más fuerte.

- Fushiguro es un idiota igual que el mocoso. – refiriéndose a su hermano. – Pronto recapacitara, tranquila. Aun no se lo has dicho, ¿verdad?

Negó con el rostro haciendo un puchero.

- Pensaba aprovechar hoy y decírselo mientras estábamos solos, pero…

- Shhh…tranquila ya tendrás oportunidad de hacerlo. – levantando el rostro rojo de Tsumiki. – Mejor limpia esa cara antes de que los mocosos se asusten y salgan huyendo.

El comentario de Sukuna provoco que riera, en ocasiones era tan fácil hablar con él.

- ¿Tan mal me veo? – limpiándose con la manga los rastros de lágrimas.

- Te vez horrible. – se encogió de hombros. – Pero no es algo que no se solucione con maquillaje. Andando que esa cena de los mocosos no será sola, ¿verdad?

Y sin más preámbulos la castaña sonrió dirigiéndose al baño mas cercano para limpiarse, dejando a mitad del pasillo a Sukuna con una sonrisa triste y mas aun al comprender lo que nunca quiso ver.

- Al parecer si soy igual de idiota que Yuuji. – rio amargamente caminando hacia los mocosos deteniendo su mirada en Fushiguro Toji pensando en que luciría diferente si... – "Es mejor dejar de pensar en él hubiera".


Busco con la mirada a Muta-san desesperadamente para pedirle una disculpa en nombre de Kyo-chan, no comprendiendo como es que su dulce pequeño se portó así de déspota con su amigo; pudo habérselo imaginado de Sakura-chan, ya que la pequeña solía ser muy recelosa en lo que ella concierne, pero nunca había sido con Muta-san. Una sonrisa surgió al verlo aun en las instalaciones, ya que la mayoría de los empleados habían salido, vio como este alzo las cejas al verla y sin perder el tiempo fue directo con su amigo.

- Me alegro de aun encontrarte, Muta-san. – suspiro aliviada. – Respecto a lo de hace unos momento quería discúlpame por la actitud de Kyo.

- No tienes de que preocuparte. – intervino el azabache. – Seguramente el niño ha aprendido las manías de su padre. – encogiéndose de hombros, prosiguiendo en sacar las copias de unos documentos importantes.

Su comentario provoco que Kasumi abriera los ojos consternada, ¿eran ideas suyas o Muta-san estaba cuestionando a sus hijos?

- No comprendo respecto a las manías de Satoru. – quiso indagar más, se alejó un poco al ver como su amigo volteaba a verla y comenzando a invadir su espacio. - ¿Hay algo malo con mis hijos?

- Tus hijos son perfectos con el simple hecho de que tu eres su madre. – sonrió ante el comentario. – Pero por desgracia su forma de ser y apariencia es igual que Gojou, por lo que comprenderás a la larga no será nada bueno para ellos.

- ¿Disculpa? – ante el desconcierto de ella Kokichi aprovecho y tomo las manos de Kasumi asustándola.

- Miwa, no perdón Kasumi-san ¿realmente amas a una persona tan egoísta, prepotente y déspota como Gojou Satoru?

Las cejas de la mujer se fruncieron ante la forma tan…tan poco acorde en la que se referían a su esposo.

- Si Muta-san, amo con todo mi ser a Satoru, porque a diferencia de los demás yo si conozco al verdadero. – tratando de alejar las manos que rápidamente se posicionaron en su cintura. – Y te agradecería que te disculparas por la forma tan poco amable que te referiste a él y a mis hijos.

- Solo te esta engañando, cuando menos te lo esperes te abandonara como lo hizo con muchas mujeres, ¿crees que solo ha estado contigo estos años? Probablemente tenga un sequito de amantes y…

- ¡BASTA! – arrugo en entrecejo. – No te permito, óyelo bien Muta-san, no te permito ni a ti ni a nadie hablar mal de mi FAMILIA, por la amistad que tuvimos olvidare tus comentarios así que por favor suéltame. – el rostro de él ya estaba a centímetros de ella.

- Kasumi…yo te amo. – la peliceleste cerro los ojos negando la confesión. – Siempre te he amado y no sabes cuánto me dolió enterarme que terminaste siendo una mas de Gojou Satoru y que la única diferencia es que tu solo fuiste la incubadora para su descendencia.

Kasumi ya estaba llorando sentía mucho miedo, la situación se estaba saliendo de contexto al grado de ya no reconocer a su afable amigo de la Preparatoria y abrió los ojos al sentir como los labios de Muta-san se posicionaban sobre los de ella. Con sus manos trato de alejarlo, ella no quería esto, no a él, pero entonces sintió como algo o mas bien alguien golpeaba fuertemente al pelinegro, poniéndola detrás.

- Creí haber escuchado a mi esposa que la soltaras, Mechamaru. – escucho una voz completamente furiosa.

Kokichi levanto la mirada para encontrarse con Gojou Satoru apretando los puños, los ojos cielo se mostraban fríos como el hielo y en su rostro no había rastro de esas sonrisas típicas de él, sino una expresión carente de emoción. Porque en los pensamientos del peliblanco habían cruzado ciertos limites y uno de ellos era no meterse con su esposa e hijos.


Aquí les dejo otro capítulo, disfrute mucho escribiendolo, mas que nada en la reaccón del pequeño Kyo que si bien tiene un poco mas de Kasumi que de Gojou, pero siempre y cuando alguien no contemple a su hermosa mami. Respecto al lío de Megumi, Tsumiki y Sukuna se vendrá algo que el pelinegro no se esperaba; y respecto a Mechamaru bueno no tengo nada en contra del personaje incluso es uno de los que aprecio y me dolio su muerte, pero siempre lo veo como en la friendzone pasivo y preferi verlo "pelear" por Kasumi o por lo menos intentarlo.

Espero que hayan disfrutado del capitulo, mil gracias por sus muestras de apoyo.

Muchas gracias por la aceptación de esta historia y por sus reviews luc1822vilsi, Wandd,zulmajea, clairewesker2021, Moria13 y Mint Esthete

Perdonen si hay una que otra falla ortografica.

Muchas gracias. Abrazos y besos.

TheOtherDestiny ;)