DISCRECIÓN.
(Un par de horas después de los eventos de "Duelo de Cazadores" y varias horas antes de los eventos de "Sapotis")
Eran ya las 2 pm, y tras una corta pero muy necesaria siesta para Mary Jane Watson, su tía Anna había regresado al cuarto que Gabriel Agreste rentaba en el Hotel Grand Paris para el trío de mujeres Watson, había despertado a la joven pelirroja y la había llevado al hospital para ir a visitar a su madre, tras el ataque que había sufrido a manos de Morbius el Vampiro Viviente.
Tras haber llegado al hospital y haberse registrado en recepción, Mary Jane había desaparecido de la vista de su tía, dirigiéndose a toda prisa a la habitación de su madre, pero sin correr para evitar que la quisieran sacar del hospital.
Una vez que llegó a la habitación, Mary Jane sonrió, se frotó los ojos en un vano intentó de desaparecer las ojeras causadas por haber dormido apenas unas cuantas horas, puso una mano sobre la perilla de la puerta y se dispuso a entrar en silencio, suponiendo que su madre podría estar descansando y tras lo de Morbius, lo que menos necesitaría Madeline en ese momento sería a su hija echando la puerta abajo y armando un escándalo. Así pues, la pelirroja abrió la puerta con cuidado y en silencio, pero algo la frenó en seco mientras lo hacía.
- "Me temo que no, señora Meyers." - Dijo una voz masculina con un ligero acento francés.
- "Muy bien... Sólo le pido que no hable de ello con mi hija aquí, necesito tiempo para decírselo..." - Dijo la voz de la madre de MJ.
MJ no pudo evitar fruncir el ceño en ese momento, teniendo un mal presentimiento sobre a qué se referían su madre y el doctor dentro de la habitación. MJ quiso seguir escuchando para enterarse de qué cosa era lo que su madre no quería decirle, pero al acercar su oído para escuchar a escondidas, ella empujó la puerta, haciendo que se abriera lo suficiente para que Madeline la notara y cambiara de golpe la conversación.
- Entonces no quedan secuelas del ataque del Vampiro Viviente y me darán de alta esta tarde, ¿cierto? - Preguntó Madeline mientras señalaba con la mirada a su hija.
- Err... Sí, así es, señora Meyers, aunque debería tomarse un par de días más de reposo antes de hacer actividades pesadas o ejercicio, y seguir ingiriendo alimentos ricos en hierro por una semana. - Dijo el doctor mientras leía algo en su tabla.
- Gracias, doctor. - Dijo Madeline. - MJ, ¿podrías pasar? No es cortés espiar conversaciones ajenas.
MJ soltó un gritito ahogado y suspiró, luego movió la puerta un poco más y se hizo a un lado para dejar salir al doctor, luego ella entró y finalmente su tía Anna logró alcanzarla.
- No vuelvas a hacer eso, Mary Jane. - Espetó Anna con firmeza.
- Anna, por favor, no la regañes. - Pidió Madeline.
- Ella necesita disciplina.
Ante esas palabras y el tono que su tía usó, Mary Jane se estremeció un poco y se alejó instintivamente de Anna con una mirada de shock y el pulso acelerado, quien notó las acciones de su sobrina y miró al suelo sentidamente.
- Lo siento... no quise decir... - Intentó decir la tía Anna.
- N-no... está bien... Lo entiendo... - Dijo MJ mientras se tranquilizaba. - Dios, ¿cómo es posible que unas simples palabras me afecten tanto...?
- Esas cosas no son fáciles de superar, linda, no seas tan dura contigo.
- Lo sé, pero ha pasado tanto tiempo y no había tenido secuelas desde que estaba en octavo grado...
- Eso fue hace un año apenas, hija.
- Lo sé, pero...
- No te atormentes, Mary Jane, has avanzado asombrosamente desde eso y estamos muy orgullosas por eso. - Dijo Anna mientras se acercaba cuidadosamente a MJ.
MJ suspiró y miró a su tía mientras ella le ponía una mano en el hombro y le sonreía en forma de apoyo.
- Además, sólo fue un pequeño relapso, no pasó a mayores como antes. - Dijo Anna.
- Ni me lo recuerdes, que por culpa de esos relapsos, le rompí un brazo a Peter... - Dijo Mary Jane con un dejo de arrepentimiento.
- Peter te dijo que no te culpaba por ello. - Dijo Madeline.
- Porque es un tonto sentimental que me quiere demasiado para decirme que fui una idiota y una horrible amiga por un año entero...
Anna Watson no lo soportó más y tomó la mano de Mary Jane con suavidad, luego la condujo hacia su madre y junto a ésta, la abrazaron con cuidado, gesto que la chica replicó.
- No seas tan dura contigo, MJ, lo que te pasó fue horrible y nadie te culpa por esos ataques de pánico que tenías. - Dijo Madeline mientras acariciaba el cabello de su hija de manera reconfortante. - El único culpable es Phillip...
Mary Jane volvió a estremecerse un poco, pero en lugar de alejarse, se aferró más a su madre y suspiró.
- No quiero volver a lastimar a nadie que yo estime, yo no quiero ser como... como él... - Espetó Mary Jane.
- Escúchame bien, Mary Jane Watson, tú no eres como él. - Dijo Anna firmemente. - Tú eres lista, altruista, amistosa, valiente y muy fuerte, eres todo lo contrario a él.
- Deja de pensar en él, no puede volver a hacernos daño.
Mary Jane suspiró y siguió aferrada a su madre unos momentos más, luego las tres se soltaron y se miraron entre sí.
- ¿Qué te dijo el doctor, Maddie? - Preguntó Anna.
- Dijo que estaré completamente sana en unos días, mientras coma cosas con hierro. - Explicó Madeline.
- ¿Y qué hay sobre lo otro?
Madeline suspiró y miró a Mary Jane, quien le dedicó una mirada de duda.
- ¿Qué otra cosa? - Preguntó Mary Jane.
- ¿Podrías ir a la máquina del pasillo a conseguirme una soda? Tengo algo de sed y necesito hablar con tu tía a solas. - Pidió Madeline.
- Pero...
- Por favor, MJ.
Mary Jane no pudo evitar maldecir internamente y salir de la habitación, sintiéndose como si la estuvieran tratando como una niña pequeña.
Una vez que Mary Jane salió de la habitación, Madeline miró con dureza a su cuñada mientras ésta le dedicaba una mirada de reproche.
- No vuelvas a mencionar eso delante de Mary Jane. - Espetó Madeline.
- Tarde o temprano tendrás que decírselo, y mientras más esperes, peor será para ella. - Dijo Anna.
- Ella tiene demasiado con qué lidiar, y con el Duende Verde y Hawk Moth aquí, su tristeza podría volver a hacer que la akumaticen.
- Maddie, ella tiene derecho a saber.
- Ya lo sé, sólo... estoy buscando el momento adecuado para decírselo.
- Maddie, ese momento nunca llegará.
- Ella está cumpliendo sus sueños, no puedo simplemente soltarle una bomba así en este momento.
- ¿Entonces prefieres que de un momento a otro ella simplemente te pierda y no pueda estar lista para afrontarlo?
- ¿Cómo siquiera puede estar lista para algo así, Anna?
Anna suspiró y miró a Maddie con preocupación.
- Sólo... prométeme que se lo dirás pronto, no quiero que Mary Jane sienta que la tratamos como una bebé y que le ocultamos cosas importantes.
- Lo haré, pero no aún, no quiero importunarla ahora.
- Tendrá que ser pronto, Maddie, porque Gayle me llamó, dijo que vendrá en la primera semana del verano.
- Ay no, a Mary Jane no le agradará esto. - Espetó Madeline.
- Está preocupada, tanto por tí como por ella, quiere volver a estar involucrada en sus vidas.
- Pues no la necesito, no la necesité entonces y no la necesitaré nunca más. - Espetó Mary Jane con furia mientras entraba a la habitación con una lata de Fanta en mano. - Y qué bueno que las escuché, lo que menos quiero es que ella llegue por sorpresa y no pueda evitar verla.
- Mary Jane, es tu her... - Trató de decir Anna.
- ¡Gayle perdió el derecho a ser llamada así cuando me abandonó! ¡Dijo que siempre podía contar con ella, pero se fue y me dejó sola cuando más la necesité! - Gritó Mary Jane conteniendo sus lágrimas. - Pero me enseñó algo importante: que Peter y Harry pueden tener a sus propios padres, pero son más mis hermanos que ella, ellos siempre me apoyaron, incluso cuando le rompí el brazo a Peter. Gayle apenas si llama, no tiene agallas para siquiera hablar conmigo... y jamás se ha disculpado...
- Porque jamás le has dado la oportunidad.
- ¡Porque no se lo merece! ¡Gayle puede irse mucho a la mierda por habernos abandonado y provocado a ese monstruo! ¡En lo que a mí concierne, ella está muerta para mí!
- ¡Mary Jane Watson! - Espetó Madeline.
- Lo siento, mamá, pero es la verdad, yo ya no tengo hermana y no me importa lo que digan tú, tía Anna, Peter y Harry, no voy a perdonarla nunca y si la llego a ver de nuevo, le voy a romper la cara por hipócrita, traicionera y mentirosa.
Mary Jane caminó hacia su madre, dejó la soda sobre su regazo y salió de la habitación aún furiosa, mientras Anna y Madeline la veían con tristeza, sabiendo perfectamente que Mary Jane había sido la persona a la que más había dolido la huida de Gayle hacía cinco años.
- Salió mejor de lo que creí. - Admitió Anna.
- Me duele mucho ver a mis hijas así, ellas eran tan unidas... - Dijo Madeline mientras una lágrima corría sobre su mejilla.
- MJ está muy dolida precisamente por eso, Maddie. - Suspiró Anna. - Gayle era su protectora y su ejemplo a seguir, así que cuando se fue sin siquiera decírselo de frente, la devastó, y ahora la culpa por lo que hizo Phillip.
- Lo peor es que en parte lo es, ella era lo único que detuvo a Phillip todos esos años.
- ¿Cómo puedes decir eso?
- Porque tanto ella como yo debimos proteger a MJ, y es más mi culpa por no ser como ellas, por ser débil y estúpida... Por no poder proteger a mis hijas como debí hacerlo...
Anna suspiró mientras Madeline miró por la ventana, pensando y rogándole a Dios que ayudara a sus hijas a reconciliarse antes que ella partiera de este mundo, para ser la familia que nunca pudieron ser cuando tuvieron la oportunidad.
Mientras tanto, en el baño del hospital, Mary Jane se mojó la cara un poco y se secó con un par de toallas de papel, luego suspiró largamente y su kwami salió de la cangurera que Mary Jane ahora usaba para transportar a la criaturita.
- Perdone mi indiscreción, su Majestad, pero ¿puedo preguntar por qué le guarda tanto rencor a esa tal Gayle? - Preguntó la kwami con curiosidad.
- Ella es... Ella era mi hermana, yo la quería mucho y siempre la admiré porque era la única que le plantaba cara a mi padre... Aunque eso le trajera problemas. - Dijo MJ. - Pero un día simplemente se largó... Ni siquiera se despidió de mí, su hermanita a quien ella le dijo que podía contar con ella siempre.
- Pero esa no es razón para...
- ¿No es razón? Cierto, pero he aquí la cuestión... Cuando mi padre lo supo, él enloqueció y... y... y él...
MJ volvió a estremecerse, comenzó a respirar agitadamente y volvió a mojarse la cara frenéticamente en un intento para evitar otro arrebato de pánico al recordar su pasado, pero fue inútil.
Ante las acciones de Mary Jane, Pollen se acercó cuidadosamente a ella y puso una patita sobre su hombro y dijo:
- ¿Mary Jane...?
- ¡Pollen, a zumbar! - Gritó Mary Jane con desesperación.
La kwami rápidamente se vio absorbida por el Miraculous en el cabello de MJ, transformando la ropa de la chica en un traje entallado de colores amarillo y negro, lo cual le permitió saltar a la ventana y arreglárselas para salir por ella, luego comenzó a balancearse por las calles con su trompo, tratando de enfocar su mente en otra cosa.
Tras algunos minutos que lograron calmarla un poco, Mary Jane llegó al techo del Gran Palacio, viendo la cúpula de cristal que Morbius había destruido hacía unas cuantas horas tras que Ojo de Halcón intentara curarlo como había hecho con Spider-Man, Ladybug y Chat Noir.
- Una noche bastante movida... - Dijo Mary Jane mientras veía su reflejo en el vidrio.
Al verse reflejada, Mary Jane se examinó un momento, notando que estaba pálida bajo su antifaz de superheroína, así como que aún había un par de marcas de lágrimas sobre sus mejillas, cosa que le disgustó bastante, porque aún siendo una portadora de Miraculous, una de las personas más increíbles y poderosas en el mundo acordé a Pollen, se veía débil, derrotada e inútil.
Mary Jane gruñó y se alejó de su reflejo, mirando al cielo con decisión, pensando claramente en su vida, recordando su pasado, sopesando su presente e imaginando su futuro.
- Contrólate, Mary Jane, no puedes dejar que eso vuelva a pasar, y menos ahora que eres una superheroína. - Dijo MJ. - Eres Queen Bee, una futura miembro de los Vengadores, por Dios, no puedes paralizarte por un recuerdo, no importa cuán horrendo sea...
Queen Bee suspiró profundamente y se dió unas palmaditas en las mejillas, luego se limpió las marcas de lágrimas y volvió a mirar su reflejo, notando que aunque aún lucía decaída, sus ojos ya denotaban su habitual confianza y fiereza.
- Mucho mejor... - Dijo Queen Bee.
En ese momento, el trompo en su cintura comenzó a pitar y vibrar, llamando la atención de Mary Jane, quien lo tomó y se sorprendió un poco al notar que podía separar la parte superior de la inferior, luego alzó ambas y se dio cuenta que la voz de su tía Anna salía de la parte superior, haciéndola notar que ambas partes podían ser usadas como una especie de teléfono.
- ¿Mary Jane? ¿Estás bien? ¿Dónde estás? - Preguntó Anna en un tono de preocupación.
- Uh, hola, tía Anna, estoy bien, sólo... necesitaba algo de aire para acomodar mis ideas, así que no te preocupes, sólo salí a caminar. - Dijo Queen Bee con un dejo de nerviosismo.
- Ok, sólo no te vayas muy lejos, ¿sí? No tardan en dar de alta a tu madre.
- Sí, tía, volveré en un momento más. - Dijo Queen Bee antes de volver a unir las partes de su arma. - Wow, estos poderes se vuelven cada vez más geniales.
Queen Bee sonrió y miró la ciudad respirando un muy necesitado aire de calma, tras lo acontecido en la última semana con el Lagarto y Morbius.
- Sea lo que sea que venga, estaré lista para eso. - Dijo Queen Bee antes de fruncir el ceño. - Y si Gayle o mi padre vuelven a mostrar su rostro... También estaré lista, con mi puño listo para recibirlos...
Tras eso, Queen Bee apretó su agarre sobre su trompo y se columpió de regreso a la ventana del hospital por la que había escapado. Luego de colarse dentro, se detransformó y le dió un caramelo de miel que tenía en su cangurera a Pollen, antes de que entrara de nuevo en ella. Después, Mary Jane suspiró y caminó de regreso al cuarto de su madre.
"Me pregunto cuándo enfrentaré a mi primer villano y quién será." Dijo Mary Jane en su mente, sin imaginarse que dicho enfrentamiento llegaría esa noche.
