Sorpresas


"Sus ojos color cielo miraban divertido como salían los vejestorios del Clan Kamo, realmente odiaba a los altos mandos de las familias más prestigiosas de Tokyo, entre ellas su familia o bueno si es que se puede catalogar así al grupo de personas que designan la vida de cada uno de sus miembros como si fueran estampas, bufo al recordar como desde su infancia fue criado para desposarse con una mujer de alto estatus y después tener concubinas por el mero hecho de tener más herederos varones.

- Como si lo que tuviéramos colgando entre las piernas tuviera más valor. – dijo aburrido recordando a la esposa oficial del Clan Kamo y como está al darle puras hijas, tuvieron que mandar a la presidencia al único varón que tuvo con una amante. – Al menos ese joven no tiene las ideas ni mentalidad tan retrogradas como los viejos.

Sus ojos se posaron en la hora marcada en su reloj, eran las 6 de la tarde y Kasumi-chan aun no salía, realmente comenzó a desesperarse él nunca fue alguien demasiado paciente, mucho menos en temas relacionados con la joven cian, porque reconocía que Miwa Kasumi tenía un poder sobre él que ni siquiera conocía. Uno que el día de mañana rompería la mayor promesa que juro siempre respetar al grado de sentirse un idiota, y esperando ansioso ver la reacción en sus ojos azules.

- Si de acuerdo, muchas gracias Muta-san. – escucho la melodiosa voz de Kasumi dirigiendo su mirada en ella y en cuanto lo hizo enarco una ceja. – Mañana no poder estar en la junta con los inversionistas de América, pero espero que todo salga bien.

Vio como ella animaba a un hombre de estatura promedio, aunque más alto que la joven, cabello castaño oscuro confundiéndose con azabache, su piel era un poco bronceada y de físico estaba decente, obvio no tanto como él que comparándolos era un adonis. Pero hubo algo en la mirada de ese hombre que no le gustó nada y era que veía a su prometida con ojos de un hombre enamorado.

- De acuerdo Miwa-san, espero que disfrute de su fin de semana.

- "Y no sabrás cuanto lo disfrutara". – pensó Satoru en las cosas que haría con Kasumi después de su sorpresa.

Sin decir más subió los vidrios del auto, para que no los vieran otra cosa que cambiaria y cuando vio a su prometida ingresar en el auto dedicándole una tierna sonrisa se derrumbó. Kasumi abrió los ojos al sentir los labios posesivos de Satoru, esas reacciones de su novio eran siempre sorpresivas, pero siempre caía ante su toque y más como sus lenguas comenzaban a jugar siempre teniendo como ganador al peliblanco.

- ¿Y eso fue por…? – cuestiono enarcando una ceja y su sonrojo al extremo.

- Simplemente te veías demasiado apetecible. – sonrió depravadamente como solían decir las amigas de su novia. - Por cierto, ¿Quién era el sujeto que salió contigo?

Dijo desinteresado comenzando a arrancar el vehículo, vio de reojo como el adorable rostro de Miwa lo miraba sonriendo.

- Es mi nuevo asistente se llama Muta Kokichi, estudio conmigo en la Preparatoria, pero al entrar a la Universidad termino la carrera en China. Es una buena persona siempre está al tanto de lo que necesitamos, cuando estudiábamos no solía hablar mucho incluso Mai me dijo que hubo rumores de que estaba enamorado de mí. – Kasumi se rio al imaginar tal escenario más bizarro.

- De eso no te quepa la duda, cariño. – bufo corroborando su teoría acerca de ese sujeto y del interés particular que sentía hacia la ojiazul. – Escuche que mañana a esa reunión.

Kasumi asintió mientras cambiaba la estación de radio, pero su mirada la traiciono detallando disimuladamente el cuerpo bien proporcionado de Satoru, desde sus anchos hombros, su piel que hacía contraste con esa sudadera gris y sus pantalones negros remarcaban sus piernas, así como…

- ¿Tienes hambre? – cuestiono divertido.

- ¡¿Eh?!- Miwa deseara desaparecer en ese mismo instante al darse cuenta que probablemente Satoru se percató de su escaneo corporal.

- Si, que si tienes hambre. – volvió a decir divertido. – Hoy Utahime no dejo de recalcar su "afecto" por mí al grado que no pude rescatar mi comida antes que me la lanzara.

La carcajada que soltó Miwa hizo olvidarse un poco del bochorno, pero lo que no sabía es que Gojou detecto perfectamente su mirada hacia él comprobando lo dicho en aquella comida con sus amigos, donde Shoko aseguraba que él había despertado el apetito sexual de su novia y por consecuente Kasumi estaba embarazada. Pero siendo honesto consigo mismo no solo la joven cian comenzó a ser adicta al sexo, sino que Miwa Kasumi tiene el poder de despertar su libido aún más con su sola presencia experimentando con ella todas las posiciones posibles y por haber haciéndola llegar al paraíso.

- ¿Por qué Utahime-sensei se enojó ahora contigo? – cuestiono mientras limpiaba las pequeñas lagrimas provocadas por la risa.

- Me llamo depravado y sátiro sexual por haberme involucrado contigo, después yo le recordé lo débil que es. – decía cada vez más divertido. - Luego me contraataco diciendo que fui un completo bastardo en no haberme cuidado y dejarte embarazada tan joven. Además de haber alimentado tu apetito sexual.

Satoru no necesito voltear para saber que el rostro de Miwa estaba igual de rojo que el semáforo por su pequeña anécdota, lo cual era muy divertido. No importaba que tan íntimos han llegado hacer en el sexo o sus conversaciones subidas de tono, siempre Kasumi se avergonzaba de estos temas al grado de parecerle un lindo conejo que estaba siendo sometida por el lobo feroz.

- Utahime-san siempre me sobreprotege. – rompió el silencio Miwa. – Pero creo que no me arrepiento de nada. – sonrió tocando suavemente su vientre un poco abultado, pero por el vestido no se lograba visualizar.

- ¿De que haya despertado tu apetito sexual, de que sea un sátiro o…?

- De haberte conocido, Satoru. – amplio su sonrisa. – Aunque las circunstancias no fueron las más normales posibles.

Gojou rio recordando su primer encuentro con Kasumi en casa de Suguru encontrándola como dios la trajo al mundo, por las pequeñas travesuras de Nanako y Mimiko.

- Oye fue un comienzo inolvidable. – miro directamente hacia ella al detener el auto en el estacionamiento de su departamento, para luego poner su mano sobre la de ella. – Ademas no negaras que fue todo un reto y logro tener semejante premio. – cantarín como era se señaló logrando que Miwa volteara los ojos. – Pero aún más es por lo que construimos.

No podía creer que dentro de unos meses seria padre, un objetivo que nunca estuvo en sus planes. Bueno tampoco enamorarse como un adolescente donde sus hormonas estaban desbordando, pero siendo sincero con él mismo Miwa llego para cambiarle la vida, su perspectiva de lo que verdaderamente era importante y en darle aquella familia que tanto deseaba su abuelo Kyo para él.

- Kasumi-chan tengo una sorpresa para ti, pero me temo que está detrás de tu asiento

Ilusionada Kasumi se adentró a la parte de atrás del auto, sin darse cuenta como Satoru también ingresaba y cerraba ambas puertas con seguro, pero la joven estaba tan concentrada buscando el obsequio que no presto atención a la pequeña travesura de su novio, sino que fue después de sentir como Gojou la tomaba por la nuca para comenzar a besarla desesperadamente ingresando su lengua y buscando la forma de recostarla en el amplio asiento. La joven se tensó al sentir como recorrían su cuerpo hasta toparse con el borde su vestido que sin ningún tapujo el peliblanco comenzó a alzar.

- Sa-Satoru…aquí no…- gimió al sentirlo ingresar uno de sus dedos. – N-No hay ningún obsequio…verdad.

- Si, pero me temo que eso puede esperar. – besando su cuello y comenzando a dar pequeñas mordidas, mientras que comenzaba a desabrochar su pantalón.

- Pero…y la comida…- gemía desesperadamente al sentir como sus bragas eran arrebatadas y con su miembro simulaba una envestida. – Pensé…que tenías hambre.

La sonrisa de Satoru se amplió al grado de verse un poco…bueno muy pervertida advirtiéndole que su lindo novio tenía otros planes para esa tarde y donde sorprendentemente ella no se oponía.

- Por el momento prefiero saltarme la comida, para pasar al postre. – y sin más preámbulos dio la primera embestida haciendo que Kasumi abriera su boca y sus mejillas se sonrojaran. – Ademas tengo que buscar la manera en que despidas a ese tal Muta Kokichi.

Sus labios bajaron para exponer los senos de su novia sin dejar de moverse en el interior de esta, primero besando para luego disponer a besar sus pezones y darle la misma atención al otro con su mano.

- ¡Ah! P-porque…tendría que…ah…despedir a Mechamaru…- deseaba controlar sus gemidos por el lugar en que se encontraban, pero a medida que las envestidas de Gojou aumentaban crecía más sus espasmos. – Sa-Satoru…por favor…quiero…

- Sigues apretándome como la primera vez. – sonrió divertido acercándose al oído de Kasumi. – Eres tan cálida, Kasumi-chan…- dio un ronco gemido. – Tan estrecha…y sobre todo tan mía que no deseo compartirte con nadie y eso incluye al sujeto ese.

Rápido tomo ambas piernas de la joven para posicionarlas en sus hombros haciendo que las envestidas fueran más rápidas y profundas, además de cierta forma era una de las posiciones favoritas de él donde podía ver en todo su esplendor el cuerpo de Kasumi, aunque ahora solo se conformaba al ver sus prendas desordenadas.

- ¿Estas celoso? – cuestiono ella sumergida en el placer, pero su pregunta provoco que él se detuviera. – Satoru, ¿estas celoso de Muta-san?

El brillo lleno de ilusión de Kasumi era algo precioso que siempre le gusto observar, pero reconocer frente a alguien que él, el gran Gojou Satoru tenía esos sentimientos tan…depresivos o…

- Kasumi-chan. – empujando más a fondo desorientándola. – Estar celoso es para personas débiles e inseguras. – comenzó su vaivén más rápido y acercándose al rostro de la ojiazul. – Lo que más bien hago es cuidar de mi dulce preferido y ese sujeto te mira como si deseara devorarte.

- ¿Eh? – se sorprendió la joven, pero su plática quedo en segundo plano al sentir como ella pronto terminaría.

Satoru al ver eso simplemente la tomo de cintura comenzando a besarla suavemente y siguiendo con sus estocadas hasta que sintió como el interior de Miwa lo apretaba deliciosamente al grado de sentirse completo, para continuar después en derramarse dentro de ella escuchando…

- Satoru…te amo. – con su vista nublada de deseo aún.

- Lo sé, cariño. – besando su frente. – Yo también".

En cuanto Satoru cerró la puerta de su hogar, Kasumi sabía que se encontraba realmente molesto. Mas aun al recordar como en todo el camino la ignoro y se encontraba conduciendo mientras fruncia el ceño, ni siquiera dejo que lo curara ese golpe en su mejilla; aunque la peor parte se la llevo Muta-san que si no hubiera sido por la intervención de Sukuna y Kamo aún se encontrarían en su trabajo tratando de separar a su esposo de su asistente. Por eso mismo agradecía internamente la propuesta de Tsumiki en que sus hijos pasaran la noche con Sukuna en compañía de los demás niños y la misma señora de Fushiguro donde intuía Kasumi, que tal sugerencia no fue bien vista por Megumi.

- Satoru…- quiso tocarlo, pero el rápidamente se posiciono en la escalera.

- Iré a darme un baño, prefiero descansar Kasumi. – ni siquiera volteo a verla haciendo que su corazón comenzara a estrujarse. – No bajare a cenar, hoy fue un día…agotador.

Sin esperar respuesta de su esposa el peliblanco subió rápidamente a su habitación dejando a la mujer al borde de las lágrimas y con unas inmensas ganas de ir con su esposo, dándose cuenta que seguía siendo aquella mocosa asustadiza y débil.

- Tonta…eres tonta e inútil, Kasumi. – suspiro derrotada disponiéndose a mentalizarse que probablemente este sea el fin de su matrimonio.

Viendo fijamente la fotografía de su familia en la mesa de centro, donde se encontraba sus pequeños al lado de sus tíos y Satoru sosteniéndola fuertemente de la cintura ante el enfado de Sakura-chan y del otro lado un sonrojado Kyo.

- Al parecer será una larga noche.


Eso mismo pensaba Fushiguro Toji al ver llegar a su hijo sin compañía de Tsumiki y su nieto, deduciendo que seguramente algo estúpido hizo su primogénito.

- Bien dicen si para idiota no se estudia, se nace. – dijo fastidiado al no ser el mejor consejero y tomando un par de cervezas del refrigerador. – Y bien ¿piensas decirme que sucedió?

Los ojos azules de Megumi se encontraron con su padre, ambos con el mismo rostro estoico cuestionándose ¿así era de inexpresivo con su hijo y esposa? ¿Tsumiki tenía razón en no desear que su hijo siga el mismo patrón de los Fushiguro?

- Desde aquí puedo escuchar tus putos engranes, Megumi. – arrugo el entrecejo ante la ironía en que su padre siempre decía su nombre.

- ¿Por qué elegiste el nombre de Megumi si es para chicas?

Internamente eso le fastidiaba desde que tiene uso de razón, al grado de aprender a pelear para defenderse de los brabucones que le echaban bronca por su nombre tan delicado. Así que prefería ser el cazador que la presa, la carcajada de su padre se escuchó en la habitación.

- Si te soy franco nunca pensé en tu nombre cuando tu madre estaba embarazada. – dado un largo trago de su bebida. – Pero en el instante en que naciste algo cambio, no se probablemente ese instinto paternal que muchos generan o simplemente porque fuiste mi nueva esperanza para alejarme a las ataduras del Clan Zen´in.

Sabía que no era necesario voltear para notar como su hijo se encontraba sorprendido ante su declaración.

- Las ataduras del pasado son difíciles de cortar Megumi, más tratándose de toda esta mierda de los Clanes, eso lo sabía perfectamente el idiota de Gojou. – se rio amargamente. - ¿Por qué crees que salimos huyendo de toda esa carga?

- ¿Amabas a mi madre? – se sentía desorientado teniendo esta conversación con Toji más conociéndolo perfectamente o eso imagino.

- Aun lo sigo haciendo. – el azabache enarco una ceja. – Que folle cada vez que tengo ganas, no quiere decir que ame a esa persona, ¿no crees? – se burló. – Rayos Tsumiki-chan me hubiera comprendido mejor que tú.

- Probablemente ese sea el problema. – agacho la mirada sintiendo vergüenza de cómo sus celos lo cegaron al grado de lastimar a la castaña. – Ella es mejor que yo. – después Megumi analizo la situación y dijo sin ningún tapujo. – ¿Aun tiene es esa fea costumbre de quitarle dinero a las mujeres?

Ante el silencio de su progenitor rodo los ojos fastidiado de la actitud inmadura de su padre, en cambio los ojos verdes de Fushiguro Toji veían ese reflejo que no deseaba ver en su hijo, pero siendo honesto los malditos genes Zen´in siempre salían a flote.

- Déjame adivinar nuevamente tuviste celos del bastardo de Sukuna. – suspiro al cansado al no ver una negativa. – En serio ¿sigues teniendo celos de alguien que Tsumiki considera como un hermano?

- Se supone que así debimos de crecer ella y yo, pero míranos. – alzando su mano mostrando la argolla de matrimonio. – Ademas tú no eres el claro ejemplo de no sentir celos, eras peor con mi madre.

Ambos se vieron fijamente retándose con la mirada sobre los consejos, llegando a la misma conclusión son un asco dando consejos.


"Miro aburrido el lugar donde Kasumi había desaparecido, anhelando que el plan de Tsumiki funcionara respecto a recuperar algo del tiempo de calidad con su linda cian, pero en eso sintió como unos pequeños brazos lo rodeaban de la pierna. Rápido agacho su mirada mientras se quitaba sus gafas oscuras, solo para ver el sonrojado rostro de su hijo y conteniendo pequeñas lágrimas en sus hermosos ojos cielo.

- ¿Kyo-chan? – sus lentes se deslizaron mientras levantaba al infante. - ¿Qué te pasa, cariño? ¿Por qué estas así?

Satoru sonrió al ver como las mejillas de Kyo se sonrojaban como Kasumi, cada vez que decía esa palabra.

- Otousan… ¿estas enojado con Okasan por nuestra culpa? – Gojou alzo las cejas. – Es que…te fuiste temprano al trabajo y…normalmente no sueles hacer eso…incluso a veces yo te despierto o Sakura-nessan te avienta agua. ¿Acaso ya no nos quieres ni a Okasan?

Una gran gota surgió del peliblanco al recordar la forma tan cariñosa de su hija respecto a él, pero aquí lo preocupante ahora no era su intimidad con Kasumi, sino que uno de sus críos piensa que son los responsables de su enojo con Kasumi, aunque…

- "Probablemente no sea el único que piensa eso". – recordó las palabras de Sukuna acerca del motivo que recogió a los niños. – Kyo-chan no estoy molesto con ninguno de ustedes. – riéndose ante lo inocentes que eran madre e hijo. – Solo que Otousan tenía asuntos importantes que tratar y por eso mismo me tuve que ir.

- En serio. – los grandes ojos cielo brillaron y una enorme sonrisa parecida a Miwa apareció en su hijo.

- Si Kyo-chan. – junto su frente con la de él. – De algo tienes que estar seguro y es que tanto tu Okasan como yo los amamos. Eso nunca cambiara, porque ustedes representan el infinito de nosotros.

Los bracitos rodearon a su Otousan en un abrazo, realmente lo adoraba e internamente se prometía ser más fuerte y valiente que él, pero para Gojou eso no era importante porque para él tanto Sakura como Kyo eran perfectos por ser hijos de Kasumi y de él. Satoru abrió los ojos solo para encontrarse con una tímida figura asomándose cuidadosamente viendo la escena y con un ligero puchero en sus labios.

- "Incluso en lo posesivo y celoso tuvieron que parecerse a mí". - rápido le dio un beso en la mejilla a Kyo para bajarlo. – Sakura-chan sé que estás ahí.

La pequeña se escondió por completo, pensando que así evadiría el cuestionamiento de Satoru, pero inesperadamente sintió como era cargada para ser colocada de cabeza por…

- ¡Bájame, Satoru! – pataleando ante la risa estridente de su Otousan. – Me estas avergonzando, pronto vendrá Sukuna-san y no quiero que me vea así.

Ante la mención del mayor de los hermanos Itadori, Gojou volteo los ojos ofendido.

- "En serio, porque su hija debía tener el cliché de chico malo con alguien como Sukuna". – pensó. – "Podría ser su padre". – y haciendo análisis probablemente…- Ese fetiche lo sacaste a tu Okasan.

Arrugo el entrecejo ofendido, dejando desconcertados a ambos niños que parpadearon al ver por primera vez a su padre comportándose como un…adulto. Mientras bajaba a la pequeña y se quedaba a la altura de sus hijos cambiando su semblante a uno más tranquilo incluso armónico viendo cada una de las fracciones de Kyo y Sakura.

- Por cierto Otousan, no nos agrada el asistente de Okasan. – rompió el silencio Sakura. – La mira con cara de idiota como sueles hacerlo tú y realmente es fastidioso. – cruzándose de brazos.

Gojou siempre supo que sus hijos eran listos pero que fueran perspicaces eso no se lo esperaba, sonrió maliciosamente buscando que ese don de sus hijos podría ayudarlo a futuro a deshacerse de Muta Kokichi.

- Y ¿Por qué dices eso, Sakura-chan? – la nombraba enarco una ceja.

- Porque cuando llegamos aquí, Kyo se adelantó a la oficina de Okasan y al entrar a su oficina vimos como mi Ototou estaba mirando furiosamente a ese sujeto. Además de que el pelos de piña le dice Miwa-san a Okasan siendo su apellido Gojou.

Eso sí que era una sorpresa Satoru dirigió su mirada a su hijo menor encontrándose con su rostro igual de ofendido que Sakura.

- Es que…cuando llegue Mechamaru sostenía la fotografía de Okasan y pensaba darle un beso. ¡No me gusta porque ve a Okasan ajenas! Por eso me cae mal.

Lleno de orgullo Satoru saco dos paletas de cereza de su pantalón entregándoselas a cada uno de los niños que al ver el dulce dejaron de lado su puchero y felices tomaron el obsequio.

- Despreocúpense pequeñas versiones mías. – su tono era de burla. – Dejen todo el trabajo para su Otousan y verán que la próxima semana Muta Kokichi ya no será un problema para nosotros. – los tres pares de ojos tenían un brillo peculiar. – Solamente tendrán que quedarse todo este fin de semana con Sukuna, Tsumiki e Yuuji ¿Qué les parece?

Analizando las palabras de su Otousan ambos niños pensaron que a pesar de comportarse como un niño, este nunca los decepcionaba y rompía su palabra en lo que concierne a su Okasan. Además no les gustaba que la ojiazul compartiera su cariño, bondad y dulzura con otras personas que no fueran ellos; y para la edad de los infantes sabían interpretar las miradas de Mechamaru hacia su Okasan…él la quería.

- Por mi no hay problema. – intervino feliz Kyo imaginando su fin de semana con sus amigos.

Satoru asintió al niño entonces miro después a Sakura que tenía un ligero puchero y alzando un poco la barbilla, suspiro derrotada.

- Está bien si para tener a Okasan solo para nosotros tengo que soportar al baka de Haruka, por mi está bien.

Haciendo una promesa de dedo meñique Satoru no podía caber de alegría sus hijos lo amaban a su extraña manera pero lo amaban y estaba orgulloso que su retoños cuidaran a Kasumi.

- Bueno mis pequeños súbditos, ¿Por qué no van a molestar un poco a Sukuna y a Tsumiki? Mientras su Otousan soluciona todo.

Los pequeños se miraron y se encogieron de hombros, total nadie sería tan idiota en meterse con los hijos del Gran empresario Gojou Satoru. Viendo como los infantes se perdían en el pasillo buscando a sus amigos, Gojou ideo un perfecto plan para todo lo que planeaba hacerle a Kasumi incluso podía imaginarse el rostro de la nombrada al llegar juntos al clímax, pero se detuvo abruptamente por una conversación que lo hizo arrugar el entrecejo.

- "A este paso me saldrán tantas o igual de arrugas que Utahime". – le dio un escalofrió aterrador al recordar a la esposa de Suguru.

- No tienes de que preocuparte. – rodo los ojos ante la voz "comprensiva" de Muta. – Seguramente el niño ha aprendido las manías de su padre. – Espera… ¿ese sujeto se estaba quejando de su retoño?.

Estaba de acuerdo que él en ocasiones era una patada en el culo, pero meterse de las actitudes infantiles de sus bebés eso era terreno peligroso.

- No comprendo respecto a las manías de Satoru. – "Hay Kasumi-chan eres demasiado inocente". – pensó Satoru, pero por el tono de voz de su esposa sabía que no le agrado el comentario para nada. - ¿Hay algo malo con mis hijos?

Por supuesto que no sus hijos eran perfectos con sus virtudes y defectos, como cualquier niño de su edad porque eran eso…niños.

- Tus hijos son perfectos con el simple hecho de que tú eres su madre. – al escuchar eso Satoru hizo una mueca de asco por el exceso de azúcar barata de ese comentario. – Pero por desgracia su forma de ser y apariencia es igual que Gojou, por lo que comprenderás a la larga no será nada bueno para ellos.

- "Semejante hijo de puta". – pensó el peliblanco y reafirmando lo que hace años le dijo a Kasumi. – "Ese sujeto la ama".

- ¿Disculpa? – se asomó un poco para ver la situación y en cuando lo hizo por primera vez en su vida experimento todo eso que pensaba absurdo: ira, enojo y celos porque ese idiota se aprovechó del desconcierto de Kasumi para tomar sus manos y por el rostro de ella sabía que estaba asustada.

- Miwa, no perdón Kasumi-san ¿realmente amas a una persona tan egoísta, prepotente y déspota como Gojou Satoru?

Gojou sonrió pervertida mente al recodar los buenos motivos por el cual Kasumi permanecía a su lado, eso es fácil de deducir idiota.

- Si Muta-san, amo con todo mi ser a Satoru, porque a diferencia de los demás yo si conozco al verdadero. – el pecho de Gojou se inflo de orgullo al escuchar a su tierna Kasumi recalcar su amor hacia él, pero vamos ¿Quién no lo amaría?. – Y te agradecería que te disculparas por la forma tan poco amable que te referiste a él y a mis hijos.

- "¡Eso Kasumi-chan!" – decía emocionado e internamente deseaba que la mujer permaneciera con ese enfado ya que adoraba a la tímida y tierna Kasumi en la cama, pero escucharla segura y defender a los suyos eso si lo encendía. – "Deja de pensar pervertida mente".

- Solo te está engañando, cuando menos te lo esperes te abandonara como lo hizo con muchas mujeres, ¿crees que solo ha estado contigo estos años? Probablemente tenga un sequito de amantes y…

- ¡BASTA! – ese sujeto su quería ganarse una buena paliza y más al notar como Kasumi estaba temblando de miedo. – No te permito, óyelo bien Muta-san, no te permito ni a ti ni a nadie hablar mal de mi FAMILIA, por la amistad que tuvimos olvidare tus comentarios así que por favor suéltame.

- Kasumi…yo te amo. – eso ya lo sabía medio mundo, idiota. – Siempre te he amado y no sabes cuánto me dolió enterarme que terminaste siendo una más de Gojou Satoru y que la única diferencia es que tu solo fuiste la incubadora para su descendencia.

- "A no eso sí que no…seré todo un narcisista, burlón, descarado, cínico…un completo hijo de puta, pero nunca consideraría a Kasumi incluso a una mujer una incubadora para el estúpido régimen de los Clanes".

Salió por completo de su escondite al ver como Muta Kokichi tenía la clara intención de besar a Kasumi, rápidamente la tomo del brazo apartándola atrás de él y golpeando en el proceso la mejilla del sujeto.

- Creí haber escuchado a mi esposa que la soltaras, Mechamaru. – deseaba sonar divertido pero realmente ese sujeto estaba cabreándolo. – Verdaderamente Kyo-chan tenía razón tienes una fea manías de ver a mujeres casadas.

- Sa-Satoru. – balbuceo Kasumi sorprendida de verlo. – Vamos no vale la pena y los niños…

- Dime Mechamaru. – acercándose al nombrado que lo veía desde el suelo limpiándose la sangre. - ¿Con que derecho te crees en juzgarme? O siquiera de juzgar a mis hijos.

Tanto la mirada avellana de Muta como el cielo de Satoru se encontraron percibiendo la tensión que siempre existió pero que el día de hoy denoto por completo.

- Simplemente dije lo que pienso. – levantándose. – Esos niños con el tiempo si Kasumi no los controla, será una viva imagen y semejanza de ti. – trato de propinarle un golpe al peliblanco pero este fue más rápido y le dio uno en la boca del estómago.

- ¡Satoru! ¡Muta-san Deténganse! – quiso intervenir la señora Gojou pero al ver la mirada de su esposo supo que era mejor mantenerse al margen.

- Mmmm… así que tratas de decir que Kyo-chan y Sakura-chan ¿no son buenas personas? – dijo divertido. – En verdad estas molesto por eso o… ¿Por qué sea precisamente yo el padre de ellos, el esposo de Kasumi-chan? – agachándose a la altura de azabache. - ¿Qué sea yo quien comparte el lecho con ella, quien le haga el amor cada noche?

Esto último lo susurro solo para que lo escuchara Muta, que al verlo sintió unas enormes ganas de molerlo a golpes por su estúpida sonrisa de triunfo y soberbia.

- Y sabes ¿Qué es lo mejor? – sus ojos se mostraban fríos como el hielo. – Escucharla decirme te amo cada vez que llegamos al orgasmo.

Tan concentrado estaba en burlarse en el asistente que no noto como Kokichi lo golpe en el costado, aun se encontraba sonriendo después de recibirlo.

- Eres un maldito bastardo. – una risa demasiado estridente llena de diversión inundo el lugar. – Tú no eres una buena persona ni lo serás.

Deteniendo su risa enarco una ceja.

- Yo nunca dije que lo fuera. – volviendo a golpear al asistente. – Puede que sea todo eso, pero como te dije aquella ocasión tú no eres diferente a mí.

Una serie de golpes junto con el desorden de la oficina advirtieron a Sukuna que venía en compañía de Tsumiki, así como Mai y Kamo que al ver semejante espectáculo decidieron separar a los hombres. Bueno al menos Kamo y Tsumiki, ya que al parecer la menor de los Zen´in veía entretenida el espectáculo mientras que Sukuna deseaba grabar a Satoru, pero al ver la mirada de advertencia de la castaña se abstuvo, sosteniendo al peliblanco. Porque si continuaba así seguramente mataría a Mechamaru, Kasumi se encontraba impresionada siendo abrazada por Tsumiki.

- Lo único interesante aquí y hagan que lo detenga. – se burló Sukuna sosteniendo a Satoru, el cual al escucharlo se burló. – Tranquilízate, pronto vendrán los mocosos.

Gojou se detuvo abruptamente viendo los golpes que le propino a Muta y como Kamo lo sostenía para no armar otro escándalo, Mai estaba junto con Tsumiki tranquilizando a Kasumi y de pronto vio dos pequeñas cabecitas blancas con mechones cian asomarse en la pared, que al verse descubiertos se retiraron. Suspiro derrotado.

- Te encargo a mis hijos, Sukuna. – el pelirrosado no respondió, pero sabía que muy en el fondo el sujeto apreciaba a los hijos. – Vamos Kasumi.

Se dirigió rápido con su esposa y sin previo aviso tomo su mano, notando como se encontraba más pálida de lo normal además de su piel fría."

- Vaya forma de disfrutar el fin de semana. – susurro acomodando su brazo debajo de la almohada.

El ruido de la puerta del baño lo saco de sus cavilaciones al ver a su tierna esposa portando un blusón celeste y al parecer había tomado un baño, sus ojos se encontraron e inmediatamente ella agacho la mirada dirigiéndose a su cama viendo como Kasumi tomaba su almohada junto con una frazada y decía simplemente: "Buenas noches, Satoru". Desapareciendo de la habitación.

Se reincorporo quedando sentado en la cama y parpadeando rápidamente, entonces….

- ¡¿EHHHHH?! – alargo su típica expresión infantil al ver como su esposa se iba a dormir a otro sitio.


- ¿Quieres que corte las verduras? – intervino Sukuna al ver como Tsumiki se desenvolvía como una ama de casa dentro de su cocina. – Así terminaríamos pronto para que los mocosos no se duerman tan tarde.

Los ojos miel de ella vieron como Sukuna se rascaba la nuca extrañado de que probablemente se encuentren invadiendo su hogar.

- De acuerdo, Sukuna-chan. Puedes cortar esos pimientos mientras sigo dorando la carne. – el nombrado se desconcertó por como la castaña había dicho su nombre. – ¿Tienes jugo de frutas? – rio al ver como enarca la ceja y negaba consternado. – Esta bien entonces creo que preparare un jugo y…

- Tengo jugo verde o de naranja. – explico. – Sabes que soy fanático de cuidarme mi figura.

Ambos rieron y eso era cierto a diferencia de Yuuji, el mayor de los hermanos procuraba en cuidar su alimentación además del constante ejercicio que realizaba a pesar de las exhaustas horas en el Hospital.

- De verdad lamento todo esto, Sukuna-chan. – detuvo sus movimientos Tsumiki volteando a ver a su amigo. – No es deberías de estar un fin de semana tratando de arreglar dos matrimonios a punto de quiebre, sino en tratar de salir a divertirte, bailar, distraerte e incluso encontrar a esa persona ideal.

Una carcajada triste se escuchó, viendo como Sukuna se alejaba de la barra para acercarse a ella y tomar sus manos.

- Es extraño volverte a escuchar decir mi nombre así, ¿sabes? – ella asintió. – Tsumiki, ¿alguna vez te imaginaste un futuro conmigo?

La castaña se sorprendió con su pregunta trasladándola hace casi once años atrás cuando tenía catorce años y…

- Me gustaste mucho tiempo, Sukuna-chan. – aquello no lo sorprendía. – Durante mucho tiempo me gustaste, pero a medida que crecíamos mis sentimientos fueron dirigiéndose hacia Megumi y a ti solo te veo como un hermano.

- Ilógico. – rio. – Invertiste los papeles para ambos, pero creo que me merezco todo esto. Cometí muchos errores en el pasado, además cargar con un drogadicto y alcohólico en la juventud no hubiera sido nada grato.

- Tú me alejabas. – arrugo el entrecejo al imaginar que estaba reclamándole. – Muchas veces tratamos de acercarnos a ti y nunca nos lo permitiste.

El rostro de Itadori Sukuna se mantuvo serio viéndola fijamente, pero verdaderamente la mente del hombre era un caos recordando desde su primera dosis, como tuvo que robarle varias veces a su padre, sus peleas callejeras, el descubrimiento de su bisexualidad, que amaba a Tsumiki y ser de paso el hijo perfecto para la dinastía de los Itadori. Sumergiéndolo en esa mierda de la drogadicción y alcohol, pero a pesar de desear a Tsumiki para él, de lo único que estaba agradecido es no haber involucrado a una de las pocas que verdaderamente le importan a ese abismo.

- Y lo volvería a hacer, Tsumiki-chan. – besando su frente y después juntarlas. – A veces es mejor vivir en la ignorancia y creo que en eso nos parecemos Fushiguro y yo.

La nombrada enarco una ceja sin comprender y el rio como nunca siempre le divertían las reacciones de los humanos. Era como ver las distintas formas de vida a través de sus sentimientos, los cuales estaba seguro estaban escasos dentro de su ser solo dejando la conveniencia propia hacia su persona incluso en ocasiones podía asegurar que si existían las reencarnaciones él no fue un humano por completo sino una maldición.

- Hablando del idiota de tu marido. – al escucharlo la castaña rio, había cosas que nunca cambiaban. – Debiste haberle dicho que estas embarazada, a veces se le pega la estupidez de Yuuji y si no te ve pariendo no se daría cuenta que serán padres nuevamente.

- Tienes razón. – continuaba alegremente preparando la cena. – Espero que Toji-Otousan logre tranquilizarlo.

- A buen árbol se arrimó. – dijo sarcástico recordando al pelinegro con aire de Yakuza. – Por cierto, estoy saliendo con alguien.

Al escuchar eso Tsumiki dejo su tarea y fue directamente con Sukuna para abrazarlo efusivamente y felicitándolo por comenzar una relación que probablemente sea un camino a una vida nueva incluso comento hijos de por medio, haciendo que este desviara la mirada diciendo solamente…

- Nunca dije que fuera una mujer.

Pero estaban tan absortos que no vieron una figura que había escuchado la mayoría de su conversación sintiendo que su pequeño corazón se quebraba a pedacitos al darse cuenta que Sukuna-chan tenia a alguien más en su corazón a parte de su Tía Tsumiki y que ella solamente sería la hija de Gojou Satoru y Miwa Kasumi. Corriendo rápidamente para no ser vista, ya que odiaba dar explicaciones y adentrándose a una de las habitaciones vacías se dejo caer en el frio suelo.

- Me duele el pecho. – toco dicho lugar como si haciéndolo controlara el sentir. - ¿Por qué estoy llorando? – limpiando sus lágrimas. – Soy un Gojou, nosotros no lloramos. – comenzando a hipar y su pequeño cuerpo a sentir temblores. – Deja de llorar Sakura…tú no eres la típica niña…tu eres fuerte…tu eres hija de…

- Sakura, ¿estás bien? – los ojos color cielo de ella vieron como frente a ella estaba Haruka mirándola sumamente preocupado.

Sin darse cuenta comenzó a inspeccionar las fracciones del hijo de Nobara y Yuuji Itadori, dándose cuenta que era la viva imagen de su padre a excepción de su cabello castaño oscuro de su madre, por consecuente era demasiado parecido a Sukuna-san. Tan parecido que seguía doliéndole haber descubierto que su primera decepción amorosa fue un fiasco y sin ni siquiera intentarlo. Los ojos marrón de Haruka vieron como la pequeña negaba, siendo honesto nunca le ha gustado ver a las niñas llorar y extrañamente odiaba cuando Sakura lo hacía, aunque también pasaba lo mismo con Toji y Keitaro incluso una gota surgió en su frente al recordar cómo se peleaban por la atención de niña.

- Tienes razón Haruka-baka. – susurro demasiado triste para comenzar una discusión. – Sukuna-san no se fijará nunca en mi.

- Eso es obvio mi Tío es un idiota. – se encogió de hombros. – Sigue detrás de la okasan de Toji, pero ella no lo quiere igual. Por eso sale con ese sujeto tan raro. – recordando a un peliblanco con mechones rojo.

Su comentario en lugar de ayudar a Sakura hicieron que mordiera su labio inferior para acallar su llanto, entonces a Haruka se le ocurrió una idea que su gritona Okasan siempre hacia con él en situaciones como esta.

- ¿Eh? – impresionada y con las mejillas sonrojadas Sakura sintió como Haruka la abrazaba. - ¿Qué…Que estás haciendo?

- Esto suele hacer Okasan cuando estoy triste. – dijo riendo el peli castaño recordando a su progenitora. – Dice: Que existen pocos espacios en nuestro corazón, pero que siempre existen personas descaradas que se instalan en el y que cuando eso ocurra hay que cuidarlas.

Las palabras dichas por el único hijo de Itadori Yuuji removieron algo en Sakura logrando que por fin soltara su llanto, sus lagrimas manchaban sus tiernas mejillas y abrazando a Haruka por fin comprendió que el cariño duele, que ser un Gojou no te aseguraba ser correspondida, pero sobre todo que Haruka no era tan idiota y era alguien muy cálido.

- Si tanto te gusta mi Oneesan, ¿Por qué dejaste que Haruka este con ella? – cuestiono Kyo al ver junto a Toji todo ese lio de amor.

Los ojos miel de Toji parpadearon y sin ser conscientes una sonrisa surgió en su rostro desconcertando a Kyo.

- Es porque a diferencia de otros el amor en lugar de ser una bendición es una maldición, Kyo. – solo se encogió de hombros.

- Eres raro te pareces a Sukuna-san, incluso si no fueras tan parecido a mi Tío Megumi aseguraría que es tu Otousan. – aquel comentario lo hizo reír.

Pero eso era cierto sus padres tenían miedo de que se convirtiera igual de antisocial que Fushiguro Megumi o su abuelo, pero lo cierto era que prefería siempre mantener su perfil bajo, ser un mero espectador de las acciones de sus amigos era un deleite para él y mas aun en temas tan complejos que ni siquiera ellos entienden a su corta edad de seis años. Era cierto Sakura-chan le gustaba, pero también le gustaban Nanako y Mimiko ambas eran lindas, total su Padrino Sukuna siempre dice hay mas tiempo que vida y probablemente ese es el problema con él.

- Andando Kyo sigas jugando con el play 5 de mi Padrino. – sin discutir mas con su mejor amigo Kyo se encogió de hombros siguiéndolo, pero pensando que ojalá las cosas estuvieran mejorando con sus padres.


- Las cosas no pueden ir de mal a peor. – suspiro derrotada Kasumi acostada en la habitación de huéspedes.

En cuanto vio subir a su esposo a la habitación de ambos comprendió que Satoru no estaba enojado, sino ofendido. Porque existieron un sinfín de comentarios de su esposo acerca de los sentimientos de Muta-san hacia su persona, pero siendo honesta ella prefería omitirlos o mas bien no tomarles importancia, porque simplemente ella nunca ha visto a su asistente como hombre. – Al menos en el ámbito sentimental. – Sino que solo era su apoyo para sobresalir profesionalmente y ser igual de importante a futuro como su esposo, para no ser solo conocida como la esposa de Gojou Satoru.

- Y pensar que esta noche la provecharíamos para hacer el amor. – dos pequeñas lagrimas resbalaron en sus mejillas.

- Aun podemos aprovecharla, la noche aun no se termina. – una voz varonil interrumpió sus cuestionamientos sorprendiéndola, pero no tanto al darse cuenta que estaba tan sumergida en ellos que no percibió cuando Satoru, estaba del otro lado de la cama con la clara intención de…- ¿Por qué no terminamos lo que dejamos ayer, Kasumi-chan?

Sumergiéndose en la blanda superficie acercándose como un depredador a un tierno conejito, acerco el cuerpo de la ojiazul por la cintura y dando pequeños mordiscos en el cuello de esta.

- Satoru… ¿Qué haces a..AH? Espera. – comenzó a excitarse al sentir como el peliblanco alzaba el blusón y con su otra mano apretaba su pecho. - ¿No estas enojado?

El hombre detuvo sus caricias deteniéndose a mirada el sonrojado rostro de Kasumi, donde rápidamente se posiciono arriba de ella. Notando lo verdaderamente bella que era su pequeña esposa, comprendiendo porque el imbécil de Mechamaru la quería. Kasumi era una verdadera diosa desde su extraña cabello color cian, su piel blanca como la nieve, su fragancia dulce como los postres que solía devorar además de portar un cuerpo hecho para pecar y como el no era una buena persona.

- Lo estaba. – limpiando esa lagrima en los ojos de ella. – Pero comprendí que no me puedo molestar por completo con Mechamaru. – sus palabras hicieron que Kasumi enarcara una ceja sin comprender. – Porque si estuviera en la misma situación que él, también desearía que fueras mía. – alzando por completo el blusón y agradeciendo al ver que solo portaba unas bragas. – Pero como no lo estamos.

Sus rostros estaban a centímetros de sus labios hipnotizados al ver quien daría el primer paso.

- ¿Por qué no aprovechamos esta oportunidad que nos dieron nuestros amigos y tenemos tiempo de calidad, cariño?

Maldita sea odiaba cuando Satoru usaba esa palabra porque sabia perfectamente que siempre lograba desarmarla al grado que sin importar lo sucedido en la tarde, los sentimientos de su amigo hacia ella, los celos de su esposo y el mar de cuestionamientos Kasumi dio el primer paso besando con clara necesidad los labios color durazno de Satoru, total la noche aun es demasiado larga.


Mil disculpas por no actualizar ultimamente esta historia, pero me he encontrado con otros proyectos y espero enfocarme para lo que queda de este fic. Que la verdad esta muy dinamico respecto a los pequeños y la madurez que tiene cada uno de ellos. Siendo honesta no me imagino a cual de los niños escoger para la pequeña Sakura (No se si entre el hijo de Yuujo que ya dio su empujoncito; Megumi: ese chico es una mezcla de toda su familia o de Suguru: quien tendra una participación el proximo capitulo) y que vaya dirigiendo sus sentimientos hacia alguien mas que no sea Sukuna. Respecto al pequeño hijo de Megumi y Tsumiki si es mas maduro que cualquier otro no solo por ser hijo y nieto de quien, sino porque su padrino es Sukuna.

Tengo entendido que no es normal en Japón, el termino padrino, pero quise implementarlo ya que aqui en mi país es la persona mas cercana a un padre asi como el abuelo.

Espero que hayan disfrutado del capitulo, mil gracias por sus muestras de apoyo.

Muchas gracias por la aceptación de esta historia y por sus reviews luc1822vilsi, Wandd,zulmajea, Camila759, clairewesker2021, Moria13 y Mint Esthete

Perdonen si hay una que otra falla ortografica.

Muchas gracias. Abrazos y besos.

TheOtherDestiny ;)