¡YAHOI! Segundo capítulo del día recién salidito del horno.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Prompt de hoy: training together.
Hora de publicación: 1:12. Hora peninsular española.
¡Espero que os guste!
7. Fuerte y valiente
―Hinata, ¿seguro que aquí está bien'ttebayo?―La aludida sonrió y asintió, arrodillándose en la fresca hierba.
―Este lugar es perfecto, Naruto-kun. ―El chico suspiró y se dejó caer al lado de su novia, colocando ante ellos la cesta de picnic que había cargado con una mano hasta allí.
―Pero siempre acabamos viniendo aquí… ¿No preferirías otro lugar más… romántico? Sai me contó que desde la colina puede verse todo el cielo estrellado por la noche. Que es precioso… ―Hinata sonrió, abriendo la cesta y sacando un mantel de cuadros para extenderlo en frente.
―A mí me gusta este sitio. ―Naruto hizo una mueca, mirando a su alrededor. Al final decidió claudicar y se encogió de hombros. Si su mujer decía que estaba bien entonces estaba bien. No iba a ser él quién arruinase su cita.
Con ojos brillantes, observó para todos los bentō que Hinata iba sacando de la cesta y dejando sobre el mantel: deliciosos sándwiches variados, bolas de arroz, una tortilla, gambas rebozadas, pollo marinado al limón… El estómago le rugió y la boca se le hizo agua.
Hinata soltó una risita y puso al fin la última vianda encima del mantel, junto con las bebidas, varias botellas grandes de refresco de naranja. Naruto tragó saliva, intentando decidir por dónde empezar.
Hinata le sonrió y asintió.
―Adelante, Naruto-kun. ―No esperó a que se lo dijera dos veces.
―¡Qué aproveche!―Agarró una bola de arroz y le dio un buen mordisco. Gimió de puro placer ante el sabor. ¿Cómo conseguía Hinata que los granos quedasen tan bien pegados y a la vez secos? A Sakura siempre se le quemaban o se le quedaba el arroz en grumos y a Ino le salía aguado. Pero Hinata siempre conseguía el punto perfecto de cocción.
Atacó luego la tortilla y los sándwiches. Hinata sonreía, feliz, viendo a su amado disfrutar de la comida que con tanto mimo y esfuerzo había preparado para su cita. Últimamente no habían tenido mucho tiempo para citas, así que había querido aprovechar y hacer algo especial.
Sirvió bebida en dos vasos de plástico que había llevado para la ocasión y le tendió uno a su novio, que se lo agradeció con una sonrisa, dando un sorbo inmediato.
―Come despacio, Naruto-kun, o podrías atragantarte.
―¡Es que está todo tan bueno… No sé cómo lo haces, Hinata, pero eres la mejor cocinera de toda Konoha, ¡qué digo, de todo el mundo shinobi!―Hinata enrojeció de placer ante su cumplido.
―Gra-gracias. ―Dio un sorbo a su propia bebida, buscando calmar los apresurados latidos de su corazón.
Naruto le tocó la cara y la hizo girarla para poder mirarla a los ojos. Le sonrió cálidamente y la besó, acariciando con el pulgar la tersa mejilla femenina.
―Lo digo en serio, Hinata. Eres la mejor. Gracias por cuidarme siempre'ttebyo. ―Hinata negó con la cabeza.
―Eres tú el que siempre me está cuidando. ―Naruto meneó la cabeza con una sonrisa. La besó en la cabeza y luego la abrazo contra sí, volviendo a disfrutar de los manjares que las preciosas manos de su novia habían preparado.
Cuando se sintió satisfecho, se tumbó en la hierba, con las manos tras la nuca y los ojos cerrados, dejando que la brisa fresca le acariciara el rostro. Hinata se tumbó a su lado, mirando hacia el cielo.
―Está todo tan tranquilo… Parece mentira que hace apenas unos meses estuviéramos a kilómetros de aquí, luchando para que la luna no destruyese la tierra… ―Naruto abrió un ojo y miró para su esposa. Sonrió, enfocando la vista a las nubes que pasaban lentamente sobre sus cabezas.
Se incorporó y estiró los brazos y la espalda.
―Bueno, creo que ya ha sido suficiente descanso. Necesito estirar los músculos. ―Hinata se sentó en el césped y vio cómo su marido se quitaba su chaqueta naranja y la dejaba tirada a un lado. Ella la recogió y la dobló amorosamente, acariciando la áspera tela con sus dedos.
Naruto hizo varios ejercicios de calentamiento y luego empezó a practicar movimientos de taijutsu. Hinata lo observaba con una sonrisa, admirando la ondulación de sus músculos duros y bien trabajados. Sintió que se le acaloraba el rostro. ¡Era una mujer decente y casada, por Dios! ¡¿Cómo podía pensar en esas cosas a plena luz del día?!
De pronto, Naruto detuvo su entrenamiento y suspiró. Miró para su esposa y sonrió, abriendo los brazos.
―¡Hinata, es aburrido entrenar solo! ¡Ven'ttebayo!―La ahora Uzumaki pestañeó.
―¿Eh? Pe-pero… no he traído mi equipo, Naruto-kun. N-no estoy vestida para- ―Su esposo la cogió de un brazo y tiró de ella para ponerla en pie, bufando.
―Bah, eso no importa. Venga, dame tu mejor golpe. ―Hinata miró para su larga falda, dudosa.
―En serio, Naruto-kun, no puedo- ―Levantó un brazo y detuvo el puño que iba hacia ella, rápido como un rayo. Hinata frunció el ceño y miró para el rubio, quién ahora le sonreía, burlón, desafiante. Apretando los dientes, desvió su brazo y trató de golpearlo con su puño suave. Naruto rio y la esquivó, haciendo una finta para intentar tirarla al suelo.
Hinata onduló su cuerpo y saltó para poner algo de espacio entre ellos. Activó su byakugan y acumuló algo de chakra en las palmas de su manos:
―¡Palma del vacío!―Naruto tuvo que dar un salto para que la onda de aire no lo golpeara; giró en el aire y trató de golpear a Hinata al caer. Su mujer lo esquivó en el último momento y vio una apertura, consiguiendo golpearlo con dos de sus dedos en uno de sus puntos de chakra.
Naruto sintió el dolor recorrerlo y perdió toda su fuerza, cayendo al suelo como un fardo. Hinata se alarmó y deshizo su técnica sucesoria para acudir rauda en su auxilio.
―¡Naruto-kun! ¡Oh, cariño, lo siento mucho! ¡Oh, pobrecito! Ven aquí. ―Le cogió el rostro y lo apoyó en su regazo, comenzando a acariciárselo con una mano mientras con la otra buscaba el lugar en el que lo había herido, para volver a abrir el punto de chakra y que el dolor le pasara poco a poco.
Estaba tan absorta en su tarea, que no vio la sonrisa maliciosa que esbozaron los labios de su esposo, no hasta que fue demasiado tarde y se vio de pronto tirada en la hierba con un metro ochenta de estatura y noventa kilos de peso encima de ella.
―Te pillé. ―Hinata, con los ojos y la boca abiertos por la sorpresa, se encontró con que su travieso esposo tenía apresadas sus manos contra las suyas en el suelo, con sus piernas a cada lado de las suyas. Enrojeció, un poco por vergüenza y un poco por enfado.
―Eres un tramposo―dijo ella, ladeando el rostro, ahora molesta. Naruto rio y buscó sus labios para besarla. Hinata intentó rehuir su contacto, pero Naruto era insistente y finalmente consiguió que se rindiera.
―Es que siempre picas, Hinata. Y estás tan mona cuando te enfadas… Tan sexy… ―Ronroneó ahora contra su cuello.
Hinata sintió que se ponía roja.
―Na-Naruto-kun… po-podría ve-venir alguien… ―Naruto le acarició el cuello con la nariz mientras colaba una rodilla entre las piernas femeninas, separándolas―. Na-Naruto-kun…
―Ssssssssh. Quiero hacerle el amor a mi mujer. ¿Qué tiene de malo?―Hinata maldijo cuando sintió que su cuerpo traicionero respondía a las sensuales caricias que su marido le estaba proporcionando.
Cerrando los ojos, lo cogió de la camiseta y elevó el rostro, para susurrarle al oído:
―E-entonces… va-vayámonos a casa. ―Con una sonrisa de triunfo, Naruto creó dos clones para que recogieran los restos del picnic; él tomó en brazos a su esposa y en un visto y no visto desaparecieron de la orilla de la cascada.
―Será cabrón―se quejó uno de los clones. El otro gruñó.
―Déjalo. Si está Hinata de por medio no hay nada que hacer. ―Y eso lo sabían muy bien tanto sus clones como el resto de la aldea de Konoha.
Porque para Naruto, ya no había nada ni nadie más importante que Hinata, la mujer a la que amaba con locura.
La mujer más fuerte, valiente, tierna y cariñosa que había conocido jamás.
Y era toda suya.
Solo suya.
Fin Fuerte y valiente
Narutín es todo un travieso. ¿Qué me decís? xD. Me lo imagino así, tonteando con Hinata, buscando obtener mimos a cualquier precio. Se me hace tan tierno... *suspiro*.
¿Me dejáis un review? Porque, ya sabéis:
Un review equivale a una sonrisa.
*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.
Lectores, sí.
Acosadores, no.
Gracias.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
