¡YAHOI! Segundo capítulo del día. Mismo anuncio que repetiré también aquí para que luego digáis que no avisé xDDD.

Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.

Prompt de hoy: gardening & flowers.

Hora de publicación: 23:51. Hora peninsular española.

¡Espero que os guste!


8. Delicada y paciente


―¿Seguro que vas a poder tú con todo?―Un Naruto de 17 años sonrió, asintiendo vigorosamente con la cabeza.

―¡No te preocupes, Ino! ¡Lo tengo todo controlado'ttebayo!―Se acercó al mostrador y echó su único brazo hacia adelante para apretar contra su pecho una bolsa grande abono. En la mano llevaba una bolsa con semillas y algunos útiles de jardinería que había comprado en la floristería Yamanaka.

La rubia miró desconfiada para el chico.

―¿Estás seguro? Mira, trae, puedo ayudarte a cargarlo, si quieres, o pedirle a Sai que…

―¡NO! ¡Que yo puedo'dattebayo! ¡De verdad!―Ino puso los brazos en jarras y lo miró, seria.

―Naruto, es imposible que puedas cargar con todo es tú solo hasta tu casa con un solo brazo. ―Naruto abrió la boca para contradecirla cuando la campanilla de la puerta sonó, anunciando un nuevo cliente. Ino le lanzó una mirada que decía «Ni se te ocurra moverte de ahí» y se asomó por detrás del cuerpo de Naruto para saludar a la persona que había entrado―. ¡Bienvenido!―Ino parpadeó al ver a quién había entrado. Miró un segundo para Naruto y sonrió, maliciosa. El chico le devolvió la mirada, confundido―. ¡Hinata, qué alegría verte! ¿Vienes a por lo de siempre?―Al escuchar el nombre de la heredera Hyūga, Naruto se puso rígido al instante.

Ino amplió su maliciosa sonrisa y fue hacia su amiga, dejando plantado a Naruto.

―Hum… Yo… sí… pe-pero… ―Con un gran sonrojo en sus mejillas, miró hacia la espalda del rubio―. Puedo esperar a que termines… con Naruto-kun. ―El chico se volvió entonces, soltando una risita nerviosa.

―¡Me pillaste, Hinata!―Ella le devolvió la sonrisa, tímida, para acto seguido fijarse en las bolsas que llevaba el chico y que habían empezado a resbalarle. Frunció el ceño y se acercó a él, ayudándolo a acomodarlas mejor.

―Así. ―Naruto sintió que se le calentaban las mejillas al sentir las suaves manos de su amiga ayudarlo a llevar mejor las cosas―. ¿Se-seguro que vas a poder con todo eso, Naruto-kun?―Él hinchó el pecho y asintió varias veces con la cabeza, convencido.

―¡Sí, sí, no te preocupes! ¡Si está aquí al lado'ttebayo!―Hinata hizo una mueca, nada convencida.

―Entonces… Hinata, ¿por qué no lo ayudas a cargar con todo?―Sonó la voz de Ino detrás de sus dos amigos.

Ambos se sonrojaron al punto, imaginándose aquella situación.

―¡N-no hace falta, de verdad que no! ¡Ya he dicho que yo puedo! Además, no quiero poner a Hinata en un compromiso, seguro que tiene mejores cosas que hacer'dattebayo.

―Hum… E-en realidad… ho-hoy estoy libre―dijo Hinata, con un furioso sonrojo adornando su rostro―. A-así que si no te importa…

―¡Pe-pero no es necesario-

―¡Bien! Todo arreglado, entonces. Hinata, ten. ―Interrumpiendo al Uzumaki, Ino se acercó para arrebatarle la bolsa de abono y ponérsela en los brazos a Hinata―. Venga, que tengáis buen paseo. Naruto, pórtate bien con Hinata. ―El chico parpadeó, preguntándose qué demonios acababa de pasar.

Al final se encogió de hombros y se dijo que tampoco era tan malo. Sonrió a Hinata, que parecía un tomate a punto de explotar.

―¿Vamos?―Ella asintió y lo siguió fuera de la floristería. Ino los vio irse con una enorme sonrisa.

―Ains, mira que son lentos… Bueno, nada que la cupido Ino Yamanaka no puedo arreglar. ―Asintió para sí mientras volvía detrás del mostrador para reanudar sus tareas.

Siempre había algo que hacer en un negocio próspero como el de su familia.


―Bueno, ya hemos llegado'ttebayo. ―Hinata aguardó a que Naruto sacara delarala bolsa en el suelo y sacara las llaves del bolsillo. Las metió en la cerradura y batalló durante unos segundos hasta que por fin pudo abrirla. Suspiró, aliviado y se giró, con una sonrisa―. Bien, gracias por acompañarme, Hinata. Y por ayudarme con esto.

―Hum… Es-está bien. No ha sido nada, Naruto-kun. ―Él alargó el brazo, pidiéndole que le diera la bolsa de abono. Hinata la apretó contra su pecho―. Pu-puedo ayudarte a meterla dentro, s-si quieres… ―Naruto miró de reojo para su apartamento y suspiró. No quería que precisamente Hinata entrase y lo viese todo hecho un desastre. Le había prometido hacía dos días que iba a tratar de mantenerlo todo limpio, pero con todo esto de las pruebas con el brazo nuevo y demás se le había olvidado lo de limpiar.

―Es que… n-no quiero robarte más tiempo, en serio. Muchas gracias pero ya puedo yo… ―Hinata hizo amago de mirar por encima de su hombro y Naruto se tiró hacia un lado, sonriéndole. Frunciendo el ceño, se movió hacia el otro lado. Esta vez Naruto no fue lo bastante rápido y Hinata vio, por debajo de su brazo, lo que tanto quería ocultarle.

Suspiró al ver el desastre en el apartamento. Se lo había imaginado. Había tenido que irse dos días a una misión con su equipo y por eso no había podido estar ayudando a Naruto como hacía desde el fin de la guerra.

Se irguió en toda su pequeña altura y, resuelta, lo empujó a un lado para pasar por la puerta. Una vez dentro dejó la bolsa de abono encima de la mesa que había en la zona que hacía las veces de comedor y se arremangó, dispuesta a ponerse manos a la obra.

―¡Hi-Hinata! ¡N-no es necesario… ―Ella lo calló con una mirada seria.

―Puedes recoger la ropa, Naruto-kun, y dejarla encima de la cama. Luego te ayudaré a doblarla. ―Y sin decir nada más, le dio la espalda, empezando con su tarea autoimpuesta de limpieza.

Resignado, Naruto se dirigió arrastrando los pies hacia el sofá, dónde comenzó a coger toda la ropa que había tirada por el suelo y los muebles, sintiendo una tremenda vergüenza.

Cuando acabó, y viendo que no podía hacer nada más ya que Hinata tenía ya la cocina reluciente y solo la estorbaría, decidió recoger lo que había comprado en la floristería de Ino y se dirigió hacia el pequeño balcón. Sonrió, aspirando el aire fresco de la tarde.

Se sentó en el suelo y comenzó a acercar macetas vacías. Asintió al dar con una que le pareció perfecta. La dejó entre sus piernas y agarró la bolsa de abono. Mordió una esquina del papel y lo rompió con los dientes, tirando luego hacia un lado para abrirla. Escupió cuando consiguió una buena abertura, echando la lengua y frotándosela para retirar algunos restos de tierra que se le habían quedado.

―Puaj… Qué asco'ttebayo…

―¿Naruto-kun? ¿Estás bien?―Giró la cabeza y sonrió a Hinata, que se encontraba en la puerta de la terraza.

―Sí, solo estaba… ―Señaló para la maceta que tenía entre las piernas y ella le devolvió la sonrisa, comprendiendo.

―Oh, déjame a mí. ―Se arrodilló a su lado y cogiendo la bolsa de abono entre sus pálidas y pequeñas manos la volcó sobre la maceta, sacudiéndola con cuidado para que cayera la cantidad justa de tierra.

Naruto tragó saliva al sentir el cuerpo femenino tan cerca. Sus largos y suaves mechones negroazulados le hacían cosquillas en el rostro y tuvo el impulso de pegar su nariz a su cabeza y aspirar hondo su dulce aroma a jazmín.

Sacudió la cabeza, rojo como un tomate. Hinata terminó su tarea y luego pasó la mano por encima de la tierra de la maceta, para aplanarla.

―Así… ―Excavó un poco con los dedos hasta hacer un agujero de tamaño considerable―. Oh, nos hemos dejado… espera. ―Se levantó y entró de nuevo en la casa. Volvió al cabo de unos segundos, con la otra bolsa, de la que sacó las semillas y una pala de jardinería. Abrió la bolsita de las semillas y las echó en la tierra―. ¿Así está bien?―Naruto salió de su trance y asintió.

―¡Sí!―Se apresuró a agarrar la pala y tapó el agujero. Luego intentó mover la maceta hasta un hueco que había entre una fila de varias, a un lado del balcón. Soltando una risita, Hinata la tomó entre sus delicadas manos y la colocó dónde debía―. Hum… debería regarla'ttebayo.

―Yo me encargo. ―Hinata agarró la regadera que estaba en el suelo y entró nuevamente en el apartamento. Naruto la escuchó tararear mientras abría el grifo del fregadero y lo volvía a cerrar a los pocos segundos. Regresó y echó un poco de agua sobre la maceta nueva―. Ya está. Seguro que saldrá una flor muy bonita muy pronto. ―Naruto se la quedó mirando y sonrió cálidamente, de pronto, sintiendo su corazón palpitar fuerte en su pecho sin saber muy bien porqué.

―Seguro que será tan hermosa como las manos que la han plantado'ttebayo. ―Enrojeció a los dos segundos a causa de sus tontos pensamientos. Hinata se giró hacia él, confusa.

―¿Eh? ¿Dijiste algo, Naruto-kun?―Él negó.

―¡N-no, nada de nada! So-solo que… ¡Gracias por ayudarme hoy, Hinata!―Ella sonrió y sacudió las manos.

―L-lo he hecho con mucho gusto, Naruto-kun. N-no hay nada que agradecer. ―El silencio los envolvió unos segundos, hasta que Hinata lo rompió―. P-por cierto, ¿qué planta… ―Naruto parpadeó y sonrió.

―¡Ah! Son calas. ―Hinata ladeó la cabeza, confusa.

―¿Calas?―Naruto asintió.

―Leí en un libro hace poco que las calas son símbolo de nobleza, y que regalar una cala a alguien quiere decir que tienes en alta consideración a esa persona y además sirve para decirle lo mucho que valoras su amistad y para reforzarla, también. ―Hinata se sintió un poco desilusionada. Seguramente Naruto querría esa flor para regalársela a Sakura. Suspiró. No debería sentirse así. Todo el mundo sabía que Naruto estaba enamorado de Sakura desde tiempos inmemoriales. Así que era lógico que quisiera hacerle un regalo así de simbólico.

No obstante, sintió de pronto que no debería de estar allí, invadiendo su privacidad de aquella manera. Se levantó rápido y, sacudiéndose los pantalones, se despidió.

―Per-perdona. A-acabo de recordar que le prometía Hanabi que entrenaría con ella a última hora. ―Naruto se levantó, confuso de pronto por el cambio de actitud de su amiga peliazul.

―Claro, no hay problema. Oye, ¿estás bien?―Hinata le sonrió nerviosamente y asintió.

―Sí, solo que si llego tarde Hanabi se enfadará conmigo. Así que…

―Oh, entiendo―dijo el rubio, tratando de esconder su desilusión por su marcha―. Entonces… ¿nos vemos otro día?―Hinata asintió, ya saliendo por la puerta mientras se abrochaba su gruesa chaqueta lila. Naruto la vio irse y suspiró, cerrando la puerta detrás de ella.

Luego salió de nuevo al balcón y se quedó mirando con una sonrisa para la maceta nueva, dónde esperaba tener pronto unas hermosas flores.

―Tenéis que crecer bien, ¿vale, bonitas? Si no, no podré regalaros a Hinata'ttebayo. Es una sorpresa, ¿sabéis? Para agradecerle todo lo que ha hecho por mí durante el último año. ―Susurró, acariciando con un dedo el borde de cerámica de la maceta.

Sonrió una última vez y se metió en su casa, cerrando la puerta del balcón. Hacía fresco. No podía resfriarse. Le había prometido a Hinata que iba a cuidarse más.

Miró con una sonrisa para su apartamento limpio y recogido.

Sí, definitivamente, tenía que agradecerle a Hinata de alguna forma.


―Mami, ¿qué es esto?―Boruto Uzumaki, el primogénito de su pequeña familia, señaló una flor prensada que estaba en el libro que su madre le estaba enseñando.

―Oh, ¿esto? Es la primera flor que papá me regaló.

―¿Eh? ¿Una flor? ¿No es un poco raro'ttebasa?

―No, porque, ¿sabes lo que significa, Boruto?

―No…

―Significa que la persona a la que se la regalas es importante para ti.

―¡Oh, entonces como mamá y Hima, que son importantes para mí'dattebasa! ¡Mami, mami! ¿Podemos coger una flor para regalársela a Hima cuando nazca? ¿Podemos, podemos, porfa?―Hinata acarició maternalmente el cabello de su pequeño y asintió, sonriene.

―Claro, Boruto. ¿Cuál te gustaría?

―¡Un girasol, porque se llama igual que ella! ¿Has oído, Hima? ¡Vas a tener el girasol más bonito de todos! ¡Déjaselo a tu hermano mayor'ttebasa!

―¿Qué está pasando aquí'ttebayo?

―¡Papá! ¡Mira, mira! ¡Mamá y yo vamos a hacerle a Hima el girasol más bonito de todos'ttebasa!―Riendo, Naruto cogió a su hijo en brazos cuando este se le tiró encima.

―¿Ah, sí? ¿Y cómo sabes que va a ser el más bonito de todos?―Boruto lo miró, como si de repente a su padre le hubiese crecido una segunda cabeza.

―Porque lo vamos a hacer mamá y yo, papá―dijo, con toda la seriedad de la que era capaz un niño de casi tres años. Naruto rio y se dejó caer en el sofá junto a su esposa, que dejó caer la cabeza en su hombro. Él le pasó el brazo libre por la cintura y la besó en la cabeza―. ¡Papá, papá! ¿Es cierto que esta fue la primera flor que le regalaste a mamá?―Naruto miró para la flor prensada y sonrió, nostálgico, al reconocer la planta que allí estaba.

―Vaya, qué recuerdos… No sabía que la habías guardado todo este tiempo'ttebayo. ―Hinata soltó una risita.

―No podía tirarla. Fue el primer regalo que me hiciste como amigo. ―Naruto hizo una mueca.

―La verdad… ni yo mismo sabía lo que sentía en ese momento'dattebayo. ―Hinata volvió a reír―. Pero… sí sabía que no quería que te alejaras de mí, Hinata. Perdóname por haber tardado tanto en darme cuenta de mis sentimientos'ttebayo. ―Hinata sonrió y lo besó en la mejilla.

―No hay nada que perdonar, Naruto-kun. Gracias a ti, por escogerme. ―Naruto besó su frente.

―Siempre te escogería, Hinata. Siempre.

―¡Eh, no es justo! ¡Yo también quiero besos'ttebasa!―Ambos padres rieron y pusieron a su hijo en el medio, comenzando a darle besos en las mejillas a la vez, haciéndolo chillar y reír.

Mientras, el viento fresco de primavera agitó con suavidad las páginas del libro dónde, una cala, reposaba contra el papel, inmutable en el tiempo, dando fe del amor de los dos jóvenes se profesaban antes incluso de que ellos mismos lo supieran, pareciendo tan delicada y paciente como su dueña.

Fin Delicada y paciente


Bien, pues aquí lo dejo. Repito anuncio:

Debido a diversas circunstancias personales que se me vienen encima a partir de mañana (trabajo temporal nuevo, navidades...) NO voy a estar contestando reviews diariamente, como venía haciendo hasta ahora ¿de acuerdo? Estos días pude hacerlo sin problema porque eran días de vacaciones en España (día de la Constitución + la Inmaculada Concepción = puente de 3 días juntado al fin de semana xD). Pero la buena vida se acaba, así que toca regresar al mundo real *llora*.

Si tengo un rato libre, iré contestando los que pueda, empezando por los pendientes. Así que pido disculpas y espero que sepáis comprenderlo. También os digo: me sería muchísimo más fácil si la app funcionase en ese aspecto como Dios manda, porque podría hacerlo en cualquier lugar (mientras desayuno, por ejemplo, que es el ÚNICO momento del día que tengo para mí). Pero no. Solo sirve para leer y ya xD.

¿Me dejáis un review? Porque, ya sabéis:

Un review equivale a una sonrisa.

*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.

Lectores, sí. Acosadores, no.

Gracias.

¡Nos leemos!

Ja ne.

bruxi.