¡YAHOI! Bueno, pues segunda actu del día. Os comento que no tenía ni idea de lo que escribir. Al final salió esto, que creo que no me quedó ni tan mal. Ya me diréis xD.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Prompt de hoy: misunderstanding.
Hora de publicación: 23:47. Hora peninsular española.
¡Espero que os guste!
9. Solo tú
―¿Lo has oído?
―Es increíble…
―¿Crees que él lo sabe?
―Pobre… Le va a romper el corazón…
―Siempre supe que no durarían, son demasiado diferentes…
Naruto arqueó las cejas mientras iba de camino a la Torre Hokage para entregar el informe de su última misión. Sakura y Sai lo acompañaban. Acababan de regresar hacía apenas unos minutos y se habían encontrado con que la aldea entera estaba revolucionada.
―¿Qué habrá pasado'ttebayo?
―Algún cotilleo jugoso. Ya me enteraré―comentó Sakura, mientras lideraba la marcha hacia la entrada del edifico en el que se ubicaba el despacho de Kakashi-sensei.
―Sí, seguro que Ino sabrá de qué va. Estás en todo, feíta. ―Sakura sintió que una vena se le hinchaba en la frente y Naruto rio, nervioso.
―Bueno, terminemos con esto rápido. Quiero ir a casa'ttebayo. Hinata dijo que me esperaría con un buen ramen casero para cenar. ―Sakura lo miró de reojo, sintiendo la envida recorrerla.
―Pues te esperas a que terminemos. Aquí, o todos a una o nada. ―Naruto suspiró.
―Sí, Sakura-chan. ―Sai sonrió.
―Naruto no puede decirle que no a su antiguo amor. Interesante…
―¡Saí, no empieces!―El aludido se encogió de hombros con una sonrisa, diciendo así que quizá lo considerase. Naruto suspiró de nuevo.
Finalmente, llegaron al despacho del Hokage y llamaron a la puerta. Kaksahi les dio pase y Sakura abrió. Naruto y Sai la siguieron al interior, dónde la joven ya empezaba a relatar su informe.
Cuando terminó, Kakashi los dispensó, viendo que los tres estaban cansados y con ganas de irse a descansar. Naruto fue el primero en salir pitando, deseoso de llegar a su apartamento y de que su tierna y amorosa novia lo mimase un poco.
Por el camino se encontró conque recibía miradas de lo más raras: algunos lo miraban con compasión y otros como con lástima. Naruto se sintió confundido. ¿Qué pasaba? ¿Por qué todo el mundo lo miraba como si de repente se hubiese acabado el mundo?
Suspirando, meneó la cabeza y al fin llegó a su casa. Sacó la llave del bolsillo y la metió en la cerradura. La emoción lo recorrió y le dio la vuelta, casi derribando la puerta al empujarla.
―¡Hinata, ya estoy en casa!―Abrió los brazos, confiado en que de un momento a otro ella aparecería para abalanzarse sobre él y darle un beso, como ya era costumbre cuando alguno de los dos se iba de misión durante varios días.
Pero nadie apareció. Un silencio sepulcral fue lo único que lo envolvió. Las luces también estaban todas apagadas y de la cocina no emanaba olor alguno a comida que se estuviera cocinando.
Extrañado a más no poder, Naruto se quitó la mochila y las sandalias. ¿Tal vez se había quedado dormida esperándolo? Sonrió al pensarlo y fue hacia el sofá, rodeándolo para darle una sorpresa a su novia.
―¡Hina… ―No había nadie. El sofá estaba vacío―… ta… ―Frunció el ceño. Ahora sí que estaba algo molesto. ¿Por qué no estaba Hinata allí, recibiéndolo como siempre? ¿Le habría pasado algo? Sintió un nudo de angustia en el estómago al tan solo pensarlo.
Sin perder más tiempo, se calzó de nuevo y salió, en busca de su novia. ¿Dónde estaría a estas horas? Seguramente en su casa. Pero, por si acaso, decidió hacer una parada en Ichiraku. A veces iba a cenar allí con Sakura e Ino, cuando él no estaba.
El viejo Teuchi sonrió al verlo y le ofreció enseguida un asiento.
―¡Naruto, qué alegría, muchacho! Ven, siéntate, aquí. ¿Quieres lo de siempre? Hoy invita la casa. ―A Naruto el estómago le rugió y se le hizo la boca agua en cuanto sintió el olor a fideos y carne recién hechos. Quiso aceptar pero se dijo que no era el momento. Igual hasta tenía suerte y Hinata le preparaba algo a pesar de la hora que era.
―No, viejo, muchas gracias. Solo… ¿has visto a Hinata?―Teuchi se lo quedó mirando, algo sorprendido por la pregunta.
―No… no ha venido por aquí hoy… ¿por qué? ¿Es que ha cambiado de opinión?―Naruto ladeó la cabeza, curioso.
―¿Cambiado de opinión…?―Un par de clientes hicieron su aparición en ese momento, hablando entre risitas tontas. Estaban claramente medio borrachos, pero eso no les impidió sentarse y pedir algo de ramen.
―Y entonces… va y le dice… «Seremos el mejor clan de todo el País del Fuego».
―Pobre diablo… No sabe la que se le viene encima… cuando Naruto vuelva, lo dejará sin dientes. ―A punto de marcharse, Naruto parpadeó y se giró, intrigado por la conversación entre los dos borrachos. No debían haberlo visto, porque sino no hablarían tan alegremente sobre él.
―¡Si fuera yo lo dejaría sin huesos! Mira que ir a decirle eso a la novia del Héroe de Konoha… Ese tipo debe de estar mal de la cabeza, te lo digo yo…
―O ser un suicida―dijo el que parecía más sobrio de los dos―. Cualquiera de las dos opciones es válida.
―Bah, una idiotez, te lo aseguro. Dicen que la princesa Hyūga lleva enamorada de Naruto desde que era niña. Dudo mucho que lo cambie ahora que lo tiene.
―Nunca se sabe. Las mujeres son… imprevisibles. ―Naruto parpadeó de nuevo. ¿Cambiar? ¿Hinata? ¿De qué estaban hablando estos idiotas? Se acercó a ellos y agarró a uno de las ropas, dándole la vuelta para encararlo.
―¡Eh, ¿qué demo-
―¿Serías tan amable de explicarme de qué iba vuestra conversación?―Ambos hombres se quedaron lívidos al verlo.
―Na-Naruto, cu-cuánto tiempo, hombre… ¿To-todo bien?―El rubio gruñó y acercó su rostro al del individuo, negándose a dejarlo ir.
―Tienes tres segundos para explicarme qué leches pasa. O no respondo de mis actos. ―Los dos hombres tragaron saliva y asintieron, empezando a cantar como parajillos.
Hinata se metió en su cama y suspiró. Había sido un día agotador, de esos que no veías la hora de que acabara. Odiaba cuando su clan la obligaba a participar del juego de la política. Era frustrante tener que tratar con gente que, por mucho que le dijeras, no escuchaba y por tanto no entendía las cosas. O, al menos, hacía cómo que no entendía.
Cerró los ojos, dispuesta a relajarse y a dormir. Mañana ya le compensaría a Naruto el no haber podido estar en su apartamento para recibirlo. Seguro que él sabía entenderlo…
Unos golpes en su ventana la hicieron fruncir el ceño y abrir nuevamente sus orbes perlados. ¿Qué pasaba ahora? Intrigada, ya que los golpes volvieron a sonar con insistencia, apartó las cortinas. Se sorprendió notablemente al ver a su novio al otro lado del cristal, con el rostro tenso y sus ojos azules oscurecidos, cómo si estuviera muy enfadado por algo.
―¿Naruto-kun?―Se apresuró a abrir al ventana y a dejarlo entrar. Naruto no perdió tiempo y así lo hizo. Hinata cerró de nuevo la ventana, para que el frío no se colase por la abertura.
Antes de que pudiera terminar bien su tarea, Naruto la tomó bruscamente de un brazo y la hizo girarse, agarrándola de los hombros y zarandeándola con fuerza.
―¡No voy a permtirlo, Hinata! ¡¿Me oyes?! ¡No voy a dejarte'ttebayo!―Hinata parpadeó, confusa, sin entender el porqué de su actitud―. ¡Sé que me he tardado mucho, también sé que no te merezco y que podría ser un mejor novio! ¡Nunca hago nada por ti y tú lo haces todo y yo-
―Naruto-kun―lo interrumpió Hinata―. ¿De qué estás hablando?―Naruto respiró hondo y la miró, clavando sus orbes azules en los perlados de ella.
―Sé… sé que quieres dejarme… ―dijo, en voz baja, dejando que todo el dolor que sentía se filtrase en su tono.
Hinata pestañeó de nuevo.
―¿Eh?
―¡Pero no te lo permitiré! ¡Haré lo que sea! ¡Puedo mejorar, Hinata, sé que puedo! ¡Te compraré flores todos los días, iremos a cenar a tus sitios favoritos siempre que quieras, no más Ichiraku, lo prometo! ¡Ganaré montones de peluches en los puestos de los festivales y- ―Hinata lo calló poniendo los dedos sobre sus labios, supirando. Al fin había ataco cabos.
―Naruto-kun, no voy a dejarte. ―Naruto parpadeó―. Nunca se me ha pasado por la cabeza. Te amo. ―Naruto le apretó los hombros, ansioso.
―¿Lo… lo dices de verdad?―Hinata asintió, con una sonrisa. Naruto la abrazó entonces, contra él, dejando escapar un suspiro tembloroso―. Te lo juro, Hinata: seré el mejor novio del mundo a partir de ahora. Yo…
―No necesito al mejor novio del mundo. ―Lo miró y le sonrió―. Solo necesito a Naruto-kun. ―El rubio se sonrojó―. Pero… no vuelvas a hacer caso de los rumores. ―Naruto hizo una mueca.
―Lo siento. Pero me puse muy nervioso cuando al regresar a la aldea todo el mundo murmuraba sobre mí y cuando al fin me enteré por qué… Tuve ganas de destruir algo. ―Hinata lo abrazó más fuerte.
―Hiroshi es solo un invitado de papá. Mi familia lleva generaciones tratándose con la suya. Cuando él quiso venir de visita a Konoha, papá no pudo decirle que no. Cuando me vio empezó a hablar de todas esas tonterías de unir los clanes. No me hizo caso cuando intenté explicarle que no estaba interesada… ―Naruto gruñó, abrazándola más fuerte.
―Yo personalmente hablaré con él. Descuida. Le dejaré bien clarito que no puede venir y robarse a mi novia así, por las buenas. ―Hinata suspiró.
―Naruto-kun, no. No puedes.
―¡Claro que puedo! ¡Ese imbécil-
―No puedes―lo cortó Hinata―. Hiroshi no es shinobi, es un civil. Lo matarías. ―Naruto sintió un poquito de orgullo al ver que Hinata tenía plena fe en sus habilidades.
―Bueno, siempre puedo prometer no enfrentarme a él con técnicas ninja. ―Hinata le frunció el ceño y él claudicó―. Vale, de acuerdo. Pero solo porque tú me lo pides. ―Hinata sonrió y lo besó, a modo de agradecimiento.
―Gracias, Naruto-kun. A papá le resultaría un poco difícil explicar porqué el herededor de los Yamanote vuelve a casa con algunos huesos rotos. ―Naruto resopló.
―¿Solo algunos? Había planeado que fuesen todos'ttebayo. ―Hinata soltó una risita y se puso de puntillas para volver a besarlo.
Naruto le correspondió, con todas sus ganas.
Ya la ajustaría las cuentas al sujeto ese. Había pasado las peores dos horas de su vida, pensando en que Hinata se había cansado de él e iba a dejarlo por otro.
Y no quería volver a pasar por eso, nunca jamás.
Por eso, se aseguraría de dejarles bien claro a ese tal Hiroshi y a todos los demás solteros del País del Fuego que Hinata Hyūga era de Naruto Uzumaki.
Y no había más que hablar.
Fin Solo tú
Ains, no sé yo si me habrá quedado muy p'allá. Pero bueno, tampoco daba para más, la cosa.
Por cierto, quiero decir una cosa (que se me olvidó antes): TODOS mis respetos (pero de verdad, absolutamente TODOS) para aquellos que trabajan los 365 días del año en una tienda. Hace como casi tres horas que estoy en casa y aún así sigo molida. Los pies me están matando y me muero de sueño. Así que todos mis respetos para ellos. Siempre he intentado ser amable y educada como clienta, pero es cierto que estar al otro lado no tiene nada que ver xD.
¿Me dejáis un review? Porque, ya sabéis:
Un review equivale a una sonrisa.
*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.
Lectores, sí.
Acosadores, no.
Gracias.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
