¡YAHOI! Pues el de hoy. Disculpad por el retraso.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Prompt de hoy: the proposal.
Hora de publicación: 1:29. Hora peninsular española.
¡Espero que os guste!
10. Para siempre
Naruto sonreía, con una mano sujetando su mejilla, mientras observaba a Hinata ir y venir por la pequeña cocina de su apartamento. Estaba preciosa, con el largo cabello azulado recogido en una coleta, un delantal rosa atado a la cintura y unas cómodas zapatillas de andar por casa en sus pequeños pies.
Tarareaba una melodía animada al mismo tiempo que removía algo en una olla y picaba algunas verduras. A Naruto ni siquiera le molestó el hecho de que Hinata estuviese cocinando un plato con verduras. Si ella estaba con él, ya le llegaba.
Sonrió con ternura el verla fruncir el ceño al probar el caldo. Murmuró algo para sí y echó una pizca más de sal. Lo removió durante varios minutos y luego lo volvió a probar, asintiendo esta vez, como dándole su aprobación.
Cogió la carne que había dejado preparada previamente en un bol y la echó en el caldo. Puso la tapa y se centró entonces en saltear las verduras en la sartén. Echó un chorrito de aceite y esperó hasta que empezó a chisporrotear. Echó las verduras y las salteó. El ruido ensordecedor no lo hizo ni pestañear.
Siguió todos y cada uno de los pasos que su novia estaba siguiendo para hacer una deliciosa cena para los dos. Era hipnótico verla entregarse a algo tan cotidiano como la cocina de la misma forma en que lo hacía con todo. Con dedicación, paciencia y delicadeza extremas.
Sacó la carne del caldo con una espumadera y fue echando los trozos en la sartén, para terminar de pasarlos y que se hicieran del todo por dentro. Con destreza, los fue moviendo y dándoles la vuelta con los palillos para que se dorasen por todos lados.
Finalmente, apagó todos los fuegos y cogió cuencos, platos y vasos. Naruto se levantó entonces para ayudarla, besándola dulcemente en la cabeza.
―Deja, yo pongo la mesa'ttebayo. ―Ella le sonrió.
―Gracias, Naruto-kun. ―Él le devolvió la sonrisa y fue a cumplir con la tarea que se había autoimpuesto. Colocó el mantel, los platos, los palillos, las servilletas, los vasos y la arrocera encima de la mesa. Normalmente, dicho aparato iba en un lado de la cocina o en algún carrito que pudieras mover. Pero su apartamento era demasiado pequeño como para tener espacio extra.
Frunció el ceño al pensarlo, mientras se sentaba en su sitio. Su apartamento era ciertamente pequeño ¿no? Igual debería ir pensando en mudarse. Tal vez a una casa más grande, en uno de los barrios nuevos. Una casa con jardín, un salón grande, varias habitaciones… Una casa en la que sus hijos podrían crecer rodeados de todo el amor y la devoción que a él le había faltado de pequeño.
Sonrió al pensar en aquella escena, al imaginarse a un pequeño rubio como él y a una pequeña con el cabello azulado como Hinata. Un cosquilleo le subió por el estómago hasta el pecho.
Era algo tan perfecto que no puedo evitar verbalizar sus pensamientos en voz alta.
―Hinata, casémonos. ―La joven se quedó congelada con las manos en el aire, encima de la arrocera. Parpadeó, como si no acabase de escuchar bien.
―¿Eh?―Naruto amplió su sonrisa y se encogió de hombros, como si lo que acababa de decirle no fuese importante.
―Quiero esto. A ti cocinando en nuestra cocina. A mí llegando a casa y que me recibas con un abrazo y un beso. A nosotros dos en la cama, juntos, susurrándonos qué tal nuestro día mientras nos quedamos dormidos poco a poco… ―Hinata sintió que las lágrimas querían acudir a sus ojos.
―Na-Naruto-kun…
―¿Qué dices? ¿Hacemos nuestro sueño realidad?―Sin poder contenerse más, Hinata se le echó encima, abrazándolo y asintiendo varias veces con la cabeza, sin poder pronunciar palabra a causa de la emoción.
Naruto sonrió y le levantó el rostro, bajando él el suyo para poder besarla como llevaba deseando toda la noche.
Aunque, ahora que lo pensaba, iba a poder besar a Hinata siempre que quisiera y dónde quisiera de ahora en adelante.
Ventajas de ser ya casi su marido y ella su mujer.
Para siempre.
Fin Para siempre
Siento que sea tan cortito...
Por cierto: sintiéndolo muchísimo, hoy no habrá capítulo del Omegacember. No alcancé a terminarlo. Sorry. A ver si mañana al mediodía, en el descanso para comer, lo puedo terminar. Hoy de verdad que ya es imposible. Es súper tarde y mañana me toca trabajar mañana y tarde nuevamente. Aunque puedo dormir una hora más, no es plan de trasnochar más. Que después me duermo por las esquinas y no es plan de matarme cada vez que me subo a las escaleras xD.
¿Me dejáis un review? Porque, ya sabéis:
Un review equivale a una sonrisa.
*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.
Lectores, sí.
Acosadores, no.
Gracias.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
