¡YAHOI! Aquí vengo, a saldar mis deudas. Que luego se me os quejáis y no puede ser xD.
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertenecen, son propiedad de Masashi Kishimoto.
Prompt de hoy: rain.
Hora de publicación: 10:41. Hora peninsular española.
¡Espero que os guste!
11. Siempre te encontraré
Hinata miró para el cielo y suspiró. Había ido a hacer unas compras para el cumpleaños número cuatro de Boruto a uno de los nuevos centros comerciales que habían abierto en Konoha. La idea era dejar los paquetes en casa de su padre y luego volver a la suya. Naruto se había quedado a cuidar a los niños.
El problema era que había empezado a llover y no tenía ni idea de cuándo iba a parar o de si iría a hacerlo en algún momento. Suspiró nuevamente. Ojalá se le hubiese ocurrido llevar un paraguas o algo. Tampoco se había puesto un abrigo o algo impermeable.
Así que le tocaba armarse de paciencia y esperar.
―¡Papá, mamá está tardando mucho!―Naruto, que le daba en estos momentos la merienda a Himawari, suspiró al escuchar la queja de su hijo mayor.
―Mamá dijo que a lo mejor tardaba un poco, Boruto.
―¡Pero ya ha pasado mucho tiempo! ¡Y mamá nunca tarda tanto en volver a casa cuando sale a comprar'ttebasa!―Naruto metió una cucharada de fruta en la boquita de Himawari y mientras estaba masticaba y tragaba miró para su pequeño.
―Boruto, mamá estará bien. ¡Es muy fuerte'ttebayo!―exclamó, doblando el brazo en señal de fuerza.
―¡Pero está lloviendo! ¿Y si resbala con la lluvia y se cae y se hace daño y tú no estás allí? ¡Siempre dices que estarás para cuidarnos, a mí, a Hima y a mamá! ¡Pero ahora no estás con mamá'dattebasa!―Naruto suspiró, de nuevo, viendo lágrimas asomar al rostro de su hijo.
―Boruto, mamá es grande y muy, muy fuerte. Estoy seguro de que estará bien… ―Regresó su atención a Himawari para que terminara de merendar.
―¡Pero sigue lloviendo!―Naruto supo que, si no hacía algo, Boruto empezaría a llorar. Y Himawari le seguiría.
Terminó de darle la merienda a su pequeña y, mientras iba a la cocina a dejar los cacharros sucios en el fregadero, se le ocurrió una idea. Seguramente Hinata se encontraba sana y salva―no por nada era su esposa, la Kunoichi más bella y fuerte de Konoha―pero también sería una buena manera de distraer a los niños de su encierro a causa del mal tiempo.
―Boruto, a papá se le ha ocurrido algo: ¿qué te parece si salimos a buscar a mamá?―Al pequeño rubio se le iluminaron los ojos al oírlo.
―¡¿De verdad?! ¡¿Podemos?!―Naruto se puso serio y se agachó a su altura.
―Pero tienes que hacer lo que te diga papá. Nada de portarse mal, ¿entendido? O daremos media vuelta y volveremos a casa. Sin mamá. ―Boruto abrió mucho los ojos y se irguió en toda su pequeña altura.
―Lo prometo, papá. Me portaré bien'ttebasa. ―Naruto sonrió y le pasó la mano por el pelo.
―Así me gusta, campeón. Vamos'ttebayo. ―Cogiendo a Boruto de la mano y a Himawari de su trona, los tres se dirigieron hacia la entrada. Naruto dejó a los niños sentados en el escalón de la entrada mientras él recogía botas de agua, chubasqueros, paraguas y el portabebés de Himawari.
Dejó a Boruto ponerse él solo las botas de agua mientras él hacía lo mismo con Hima, que sonreía, feliz, al ver que iban a salir a la calle. Le pasó el impermeable por sus bracitos y le abrochó los botones. Luego le ajustó la capucha a su linda cabecita. La pequeña protestó e intentó sacársela, pero Naruto le cogió las manitas y se las bajó.
―No, Hima. Está lloviendo mucho. Tienes que llevarlo puesto, ¿vale?―Dejó a su hija enfurruñada y se giró hacia Boruto, que peleaba con su propio chubasquero. Sonriendo, Naruto lo ayudó a colocárselo sobre los hombros y luego se lo abrochó, ajustándole también la capucha. Ahora fue su turno. Se puso las botas, el impermeable y cogió el portabebés. Acomodó a Himawari dentro y comprobó que tuviese las correas bien ajustadas. Luego le dio su paraguas a Boruto y él cogió otros dos: uno para él y otro para Hinata. Conociendo a su esposa, seguramente no habría llevado uno o ya estaría de vuelta en casa.
Así ataviados, tres de los cuatro miembros de la familia Uzumaki salieron de su hogar, rumbo al distrito comercial, mientras la lluvia golpeaba sin piedad sus paraguas y sus botas de agua.
Hinata miró para el cielo, irritada. ¿Es que no podía parar de llover? Quería regresar a casa, con su familia. Boruto seguramente estaría ya armando escándalo por su tardanza y Himawari tenía que tomar su leche antes de irse a dormir. Todavía tomaba biberón después de la cena, ya que era una pequeña tragona. Su pequeña tragona.
Sonrió al pensarlo. Sus hijos eran tan parecidos a Naruto que ya no la sorprendía ver actitudes o gestos nuevos de su padre en ellos. Como la forma en que Boruto sonreía o la manera en que Himawari hacía pucheros, igualitos a los morros que ponía Naruto cuando quería su atención.
Soltó una risita. Su marido a veces era peor que los niños. Pero no se quejaba. Lo entendía. Naruto no había recibido mucho amor en su infancia y adolescencia, así que ahora, de adulto, intentaba desquitarse.
Miró de nuevo para la lluvia y frunció el ceño. Tal vez solo correría bajo el aguacero hasta casa. No quedaba muy lejos y si imprimía a sus pies chakra para ir más rápido…
―¡Mamá!―Una vocecita infantil que ella conocía bien la sacó de sus pensamientos. Antes de poder procesar lo que ocurría, tenía a su hijo abrazado a sus piernas mientras sujetaba un paraguas infantil con la otra.
―¡Boruto, te dije que no salieras corriendo así!―La voz de su esposo la hizo levantar la cabeza. Se quedó sorprendida al ver ahí a toda su familia. Se fijó en que Naruto llevaba a Himawari en el portabebés, con el impermeable y las botas de agua puestas. Los cubría a ambos con un paraguas. Boruto también llevaba el impermeable y las botas de agua, junto con su paraguas. Se fijó también en que, colgado del brazo, Naruto llevaba otro paraguas, seguramente para ella; y sostenía otro para cubrirlos a él y a Himawari de la lluvia que seguía cayendo y empapándolo todo sin piedad.
Se emocionó, no pudo evitarlo.
―¿Ha-has venido a buscarme?―preguntó, sin poder evitar tartamudear a causa de todas las sensaciones que la recorrían ahora mismo.
Naruto sonrió por todas respuesta, encogiéndose de hombros.
―Boruto estaba preocupado. No paraba de llover y hacía mucho rato que te habías ido'dattebayo. ―Hinata miró para su pequeño, que le sonrió.
―¡No podía dejar que te ocurriese nada, mamá! ¡Papá no podría cuidarnos como tú!
―¡Eh, ¿cómo que no?! ¡¿Quién te crees que te cambiaba los pañales cuando mamá no podía, eh?!―Boruto se abrazó a su madre y le sacó la lengua a su padre. Naruto estrechó los ojos. Cría cuervos…
Hinata rio, poniendo una mano sobre la cabeza de Boruto y acercándose hasta su esposo, poniéndose de puntillas para darle un tierno beso en los labios.
―Gracias, por venir a buscarme. ―Naruto sonrió y la acercó hacia él con la mano libre, apretando su cintura y bajando él ahora la cabeza para besarla.
―Siempre te encontraré, Hinata. Siempre'ttebayo. ―Ella sonrió y volvió a besarlo, sintiendo la felicidad recorrerla de la cabeza a los pies.
Tenía una hermosa familia al lado del hombre al que siempre había amado. Y que amaría por el resto de la eternidad.
No podía pedir más.
Fin Siempre te encontraré
Ea, pues ahí queda eso xD. Para escribirlo me inspiré en un mini doujinshi que encontré tiempo ha por ahí. No me acuerdo del título ni del autor, pero era esto mismo: Naruto y los niños van a buscar a Hinata bajo la lluvia al no poder ella volver a casa por culpa del aguacero.
Espero que os haya gustado. Hacédemelo saber en un comentario, porfi plis. Así que, ¿me dejáis un review?
Porque, ya sabéis:
Un review equivale a una sonrisa.
*A favor de la campaña con voz y voto. Porque dar a favoritos y follow y no dejar review es como manosearme una teta y salir corriendo.
Lectores, sí.
Acosadores, no.
Gracias.
¡Nos leemos!
Ja ne.
bruxi.
