Fotografía.


Sus grandes ojos color cielo miraban una y otra vez, aquel cuadro en la mesa del centro, cuestionándose ¿Qué tenia de especial una simple foto en los años de juventud de su Okasan al lado del extraño de su Otousan? Era una fotografía común y corriente como solía decirle su padre a las personas que no tenían el don de ellos, provocando que su madre arrugara el entrecejo diciéndole que no debería ser así con las otras personas y por inculcarle esa forma de pensar.

Aunque muy en el fondo a sus seis años Gojou Kyo comprendió que ellos no eran personas comunes, ni que aquellos sellos protectores que se encuentran en su hogar es por mera decoración, que aquellas apariciones existían y eran malas, pero sobre todo entendió que él era el primogénito del chaman mas fuerte de todos los tiempo y de una la mas linda hechicera de Kyoto.

- Nuevamente estas viendo esa fotografía, cariño.

Se dio la vuelta para ver a la mujer mas hermosa para sus gélidos ojos, su Okasan era una mujer sumamente bella su cabello cian recogido en una coleta alta, su vestido blanco de verano, su piel nívea como de él y su rostro siempre mostraba sus mejillas sonrojadas. Se sorprendía que alguien tan madura como ella se fijara en alguien tan infantil como su Otousan, se levantó rápidamente para quitarle la ropa limpia y más por su condición.

- No deberías estar levantada, Okasan. Shoko-san fue muy estricta en guardar reposo. – arrugo el entrecejo enojado viendo el gran vientre de su Okasan. – Esto debería estarlo haciendo Otousan o una de las mujeres de limpieza.

Kasumi simplemente sonrió tocando suavemente la mejilla de su pequeño, mientras ambos se sentaban en el sofá mas cercano.

- No te sulfures, Kyo-chan. – besando su frente ganando un sonrojo del infante. – Me encuentro perfectamente bien, por el momento tus hermanas están muy tranquilas.

- ¿Cómo sabes eso? – enarco una ceja. – Aun no las conoces ni siquiera sabes cómo serán, probablemente sean igual de glotonas que Satoru o el peor del caso escandalosos.

Se cruzo de brazos imaginar a su adorable Okasan prestándole la atención a sus futuras hermanas y a…

- Kyo-chan, ya hablamos de esto no deberías llamar así a tu Otousan. – cargándolo para sentarlo en su regazo. – Sabes que ambos te amamos demasiado, además se que muy en el fondo adoras, amas y admiras a tu Otousan.

- Okasan, ¿Por qué esa fotografía es demasiado especial para ustedes?

No deseaba comenzar una pequeña conversación con su okasan donde seguramente ella saldrá victoriosa, pero antes de que ella le respondiera vieron como…

- ~KASUMIII-CHANN~ - alargando el nombre y con voz cantarina, Gojou Satoru llego a su dulce hogar en compañía de Fushiguro Megumi.

Al parecer los años no pasaban en él, seguía teniendo el mismo aspecto, solo su cabello blanco se encontraba hasta los hombros y su traje era como el difunto Director Yaga, posiblemente su juventud era entendible porque el portador del Infinito estuvo un año dentro de esa caja confinadora. Un lugar que en sus adentros deseaba olvidar y que mejor forma que entre las lindas piernas de su joven esposa, pero…

- ¿Qué haces levantada? – se apresuro al llegar cerca de su familia. – Kyo-chan, ¿no deberías decirle a Okasan que juegue contigo? Sabes que pronto nacerán tus hermanas.

Ambos peliblancos – Aunque el menor portaba algunos mechones color cian – Se miraron entre si con ambos ceños fruncidos y cada uno de lado de Kasumi, quien sonrió nerviosa ante las acostumbradas muestras de amor de su esposo e hijo.

- Yo no le pido a Okasan que juegue conmigo. – alzo el mentón Kyo. – En cambio tu en cada oportunidad que cierran la puerta de su habitación le pides que jueguen y a veces haces que Okasan haga ruidos extraños. ¡Eso no es justo y el peor del caso es que ni siquiera me invitan!

Ante el inocente comentario del menor Kasumi estaba completamente sonrojada, Megumi se sentía demasiado incomodo al escuchar que su mentor seguía siendo el mismo pervertido de siempre y Satoru solamente amplio su sonrisa aún más.

- Bueno Kyo-chan. – alargo el nombre feliz. – Cuando consigas una linda niña como Okasan sabrás como juegan los adultos y te encantara, ¿Por qué no lo intentas a futuro con Sayuri-chan?

La ceja izquierda de Megumi comenzó a temblar ante la insinuación de Gojou-sensei en querer emparejar a su pequeña hija con su primogénito y antes de que se le fuera a la yugular intervino Kasumi.

- Megumi-san, ¿Podría llevar un encargo que me solicito Tsumiki-chan? – levantándose y dándole una mirada de advertencia a su esposo de no continuar con la escasa paciencia del azabache.

- De acuerdo. – siguió a la esposa de su mentor no sin antes también advertirle que dejara de pervertir al pequeño Kyo.

Tanto Gojou como su hijo vieron como Kasumi desaparecía junto con Megumi, entonces el menor iba a debatirle a su padre acerca de la conversación pasada y cuestionándole ¿Qué tenia que ver su mejor amiga en eso? Pero se detuvo al ver una sonrisa boba en su rostro al contemplar la misma fotografía que su madre miraba en ocasiones.

- Escuche que le preguntaste a Kasumi-chan por esta foto. – tomando el cuadro y con su dedo delinear el rostro de Miwa de unos diecisiete años. – A simple vista parece una simple foto no. – agitándola levemente para que Kyo la viera mejor.

- Si, aunque Okasan se ve…extremadamente feliz. – sonrió al ver a su madre sonriendo de oreja a oreja y su padre detrás de ella haciendo una seña de amor y paz. – Era cuando aun estudiaba en el Jujutsu, ¿cierto?

Gojou asintió riendo al recordar ese día y como inconscientemente esa chica que un solicito una foto con él para después intercambiar números, se convertiría en su esposa y madre de sus hijos.

- Ese fue el día que nos conocimos. – murmuró feliz.

"Miraba a través de su venda los alrededores del Colegio de Kyoto, realmente se encontraba aburrido, enojado y muy desconcertado de todo lo que planeaban los altos mandos; normalmente lo pasaría por alto sino hubieran atentado contra la vida de sus alumnos. Pudiera ser que en ocasiones era un verdadero insensible ante sus comentarios o su forma de pensar, pero de ahí a sacrificar a un alumno para no realizar el trabajo sucio de terminar con Ryomen Sukuna era una línea demasiado drástica mas para alguien como Gakuganji. Gojou sabia que ese anciano lo odiaba tachándolo como lo peor que pudo sucederle al mundo de hechicería, tener un poder tan grande para alguien como él y sus ideologías era algo sumamente peligroso.

- "Ya deseo ver sus rostros cuando se enteren que Yuuji esta vivo". – amplio su sonrisa burlona ante el simple pensamiento, pero mas aun al sentir una energía maldita siguiéndolo casi desde que salió del despacho del viejo.

Se detuvo a mitad del puente esperando que la joven saliera, tenia dos deducciones. La primera era que ella lo atacaría o volvería a reclamarle sobre como trato al viejo, pero lo dudaba porque la chica no se veía del estilo agresivo, además quien comenzaría una pelea con él conociéndolo en el mundo de la hechicería u opción dos le pediría una cita donde por consecuente los llevaría a un hotel para terminar la velada, aunque ¿seria capaz de involucrarse con una alumna? Detuvo sus pensamientos al verla dudosa entre acercarse o no con sus mejillas sonrojadas, así que simplemente se dio la vuelta completamente mostrando una sonrisa "amable".

- Ah ¡Hola! – alzo la mano divertido. – Acaso, ¿olvide algo con el viejo?

- ¿Con el viejo? – Kasumi parpadeo varias veces haciendo que Gojou riera levemente ante algo completamente nuevo que portaba un alumno. - ¿Se refiere a Gakuganji-sama?

Simplemente se encogió de hombros, mientras sus manos estaban ocultas en sus bolsillos y sus ojos cielo miraban como ella por fin se acerco a él quedando a una distancia considerable.

- "Al parecer será la opción dos". – pensó feliz, agradecía internamente tener su venda puesta, ya que así la joven no vería su mirada burlona.

Satoru se cuestionaba si seria capaz de salir con ella, ¿será mayor que los chicos? A simple vista la joven parecía ser un poco mas grande, que sus alumnos en apariencia física sus ojos se detuvieron rápidamente en su a delantera y caderas.

- Disculpe…Gojou-sensei ¿puedo pedirle algo? – la joven se encontraba cada vez mas nerviosa al encontrarse frente a su ídolo.

- Por supuesto. – "Aquí vamos, aunque debería de rechazarla, esto se ve interesante" pensó.

- ¿Podría tomarse una fotografía conmigo? – termino la oración rápidamente y muerta de la vergüenza.

- ¿Eh? – alargo su exclamación mientras alzaba las cejas, preocupando a la chica por su atrevimiento.

Pero lo que no sabia es que su solicitud había desconcertado por completo a Gojou Satoru, era la primera vez que alguien fuera de círculo más cercano – el cual era mínimo considerando su poco tacto – le pedía una fotografía con él, provocando un calor que hace mucho tiempo no sentía. Mas bien antes de que todo comenzara a desmoronarse, porque después de mucho tiempo esa joven de fleco peculiar había logrado que sonriera genuinamente. Pero kasumi interpreto su silencio de forma diferente.

- No tiene que hacerlo, sino quiere. Comprendo que es una persona sumamente ocupada y…

- Por supuesto, acércate mas para tomarnos esa fotografía. – rio levemente por las reacciones tan naturales de ella.

La joven simplemente asintió feliz sacando su celular, que a simple vista se veía un poco atrasado de tecnología. La joven se posiciono delante de él, alzando la mano lo máximo posible por su estatura, ya que seguramente le daba pena pedirle que se agachara. Sin embargo, Satoru se percató de ese detalla y abrió un poco sus piernas agachándose para quedar a una altura prudente de ella. Kasumi al ver su acción volteo ligeramente sonriéndole, en forma de agradecimiento y susurrar un tímido gracias. Lo que no sabia Miwa es que sus acciones estaban siendo analizadas por el chaman mas fuerte, que cerro los ojos al percibir su aroma dulce y embriagador como la comida que solía ingerir.

- "Debes de controlarte, Satoru pareces un pervertido…bueno, aunque siendo honesto si lo eres." – hizo su señal de amor y paz, al momento en que vio el flash de la cámara mostrando así la fotografía con la chica, a todo esto, ¿Cómo se llama?

- Muchas gracias. – hizo una pequeña reverencia. – Es usted muy amable.

- "Si supieras que no lo soy". – correspondió su sonrisa. - ¿Por qué no intercambiamos números?

Los ojos azules de Miwa brillaron con algo que Satoru nunca había visto en una mujer inocencia, ya que por lo regular lo miraban como un postre, una chequera, un raro o como solían hacerlo sus alumnos, bueno excepto Yuuji. Al parecer el recipiente de Sukuna lo admiraba demasiado ¡Que ironía!. Ambos comenzaron a intercambiar sus números, pero cuando por fin Satoru se disponía a cuestionarle su nombre se escucho la voz enojada de Utahime.

- Es Utahime-sensei, de seguro esta enojada. – dijo asustada ante una reprimenda de su mentora provocando que Gojou sonriera.

- Ay, no te preocupes ese es el estado natural de ella. Seguramente es porque le hace falta un novio. – la forma irónica en que lo dijo hizo que Miwa riera.

- Creo que es mejor irme, muchas gracias Gojou-sensei. – se inclinó levemente y sin esperar respuesta inmediata de él se fue corriendo para ir con la azabache antes de que mal interpretara las cosas y causarle un problema al peliblanco.

- No hay de qué. – dándose la vuelta mirando su celular y el contacto que aun no estaba agendado por la falta de nombre. - ¿Cómo debería ponerle? – levanto hacia arriba en forma de puchero sus labios, hasta que una idea surgió rápidamente. – Esos dos apodos le quedarían estupendo, pero ese es mejor.

Sin esperar mas termino de agendar el numero de esa estudiante como "su fan". Una fan que sin darse cuenta alegro por minutos al hombre mas poderoso, por algo que creía escaso en los chamanes y deseaba que la joven nunca lo perdiera: "Inocencia y cordura".

Kyo miraba desconcertado como su padre se sumergia en sus pensamientos, viendo el retrato de su madre como si deseara tocarla físicamente, pero entonces una idea lo ilumino ante haber descubierto por el relato de su Otousan…

- Mi Okasan era una alumna ¿Cuándo se conocieron? – Satoru no cayo en cuenta de que su relato provocaría que la inteligente mente de su pequeño descubriera la relación que antes tenia con Kasumi. – Vaya. – fue lo único que dijo mostrando una sonrisa feliz

- "Aunque ella no llego a ser nunca mi alumna directa" Bueno…Hehehe…- el niño enarco una ceja al ver su nerviosismo. – En justificación solo me queda decir que tu madre siempre ha sido hermosa.

Por primera vez en su vida se quiso dar de topes ante esa respuesta, mirando con sumo detalle a su hijo, muchos decían que Kyo era su vivo retrato desde sus ojos color cielo, su piel melocotón incluso su cabello exceptuando que su hijo tenia ciertos mechones color cian. Pero lo verdaderamente cierto es que Kyo era más maduro y su sonrisa era igual que Kasumi.

- Cierto Okasan siempre ha sido hermosa, además es muy buena gente y su fleco es muy peculiar. Eso me gusta de ella, Otousan. – Kyo rio suavemente ante su declaración desconcertando a Satoru que las mismas características que el adoraba de Kasumi su hijo también las tuviera, pero lo que emociono aún más al peliblanco fue….

- ¡AWWWWWW MI PEQUEÑO KYO ME DIJO OTOUSAN! – abrazando fuertemente al infante al grado de casi asfixiarlo. - ¡KASUMI-CHAN, VEN…NUESTRO BEBE ESTA CRECIENDO!

Restregando su mejilla contra la de Kyo, quien comenzaba a desesperarse por la atención extrema de su progenitor, en cuanto escucharon los gritos de Gojou tanto Kasumi como Megumi llegaron al lugar mirando la escena, la joven cian con una sonrisa demasiado contenta de lo bien que su hijo y esposo se llevaban mientras que a Megumi lo transportaron a cuando era un crio y Gojou-sensei tenia esas muestras de efecto demasiado empalagosas con Tsumiki y él.

- Me alegro que se lleven bien. – decía sentándose en medio de ambos. – Por cierto, Kyo-chan, ¿Por qué no le muestras a tu Otousan, el dibujo que hiciste en la escuela?

El nombrado simplemente asintió mientras se limpiaba la mejilla por los besos de su Otousan, sacando una hoja de su mochila de dinosaurio y con el rostro rojo al ver que no dejaba de tomarle fotografías, llegando a avergonzarlo.

- "Indiscutiblemente es como ver mi reflejo". – una enorme gota aparecía en la cabeza de Fushiguro al ver las similitudes de la familia Gojou con la suya, siendo él inadaptado.

Gojou no dejaba de tomarle fotografías a su pequeño Kyo y con esa misma sonrisa tomo la hoja que había extendido el infante viendo emocionado su primer dibujo, pero….

- ¿EH? ¡KYO-CHAN DIBUJAS HORRIBLE! – un gran signo de interrogación apareció en el nombrado. – Eso no lo sacaste a mí, porque…No me parezco, ¿verdad Kasumi-chan? ¿Kasumi-chan?

La mirada de Satoru se dirigió en su esposa que no paraba de reír ante la falta de tacto de su esposo y ver como su hijo no le afectaba en lo mas mínimo, aunque hizo una nota mental: "Castigar a Satoru por falta de tacto". Aunque ese castigo también le doliera a ella.

- En serio que no tiene remedio. – decía Megumi conteniendo la risa. – Creo que es momento de retirarme, seguramente Tsumiki debe estar preocupada.

Tomando sus cosas, pero fue detenido por la voz de Kasumi-san.

- Espera Megumi-san, ¿puedes tomarnos una fotografía? – dijo feliz al detener su risa por el berrinche de Gojou.

La pregunta de Kasumi hizo que Gojou sonriera recordando a la timida Miwa de diecisiete años y de como habia pasado el tiempo siete años atrás. Al ver como el azabache asentía, Satoru se dispuso en quitarse la venda de sus ojos para cargar a su hijo y ponerlo en su regazo mientras que su otra mano acercaba más el cálido cuerpo de su esposa y tentado de tocar más, pero conociendo a Kasumi seguramente ya tenia ganado una noche sin sexo con su esposa.

- Muy bien sonrían. – estoico Megumi tomo la fotografía feliz de que su sensei por fin consiguiera aquello que nunca espero. – Ahora si creo que es mejor irme, nos vemos mañana Gojou-sensei. Kasumi-san cuide de su embarazo y Kyo. – viendo fijamente al infante. – No hagas caso del consejo de tu padre o te juro que te arrepentirás.

Aquello hizo que Kyo asintiera por mecanismo, Kasumi riera junto con Gojou. Contemplando esa primera fotografía de Kasumi y él, después aquella reciente de ellos con su hijo y próximamente su familia se ampliaría al grado de ser cinco integrantes.

- Quién lo diría y todo fue gracias a esa fotografía. – riendo infantilmente mientras tocaba descaradamente la pierna de su esposa.


Bueno aqui hice este pequeño One-shot acerca de como pudo solicitar Miwa la foto a Gojou y como el penso acerca de ella, porque de cierta forma ese seria el inicio de nuestra hermosa shipp. Aqui no quise incluir muchos personajes, porque de cierta forma es como hubieran terminado ellos despues de Shibuya.

Muchas gracias por la muestra de apoyo en cada una de mis historias cada comentario, leida y que se den un poco de su tiempo verdaderamente nos alienta a nosotros a seguir escribiendo.

Mil gracias.