Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Lily Jill, yo solo traduzco con su permiso.


Disclaimer: This story is not mine, it belongs to Lily Jill translating with her permission. Thank you, Lily Jill! ❤️


Capítulo 8

Edward

Cuatro días.

Cuatro días es lo que me lleva para que Willow Creek, Carolina del Norte, sea convierta en mi lugar favorito en el mundo.

En la universidad, decidí pasar un semestre en el extranjero, pensando que ampliaría mi idea del mundo y me traería experiencias sobre las que solo podía soñar. Tenía razón—había estudiado y viajado por Europa tanto como pude en ese semestre, viendo cosas de las que solo había aprendido en libros de historia o conferencias. Había entrado al Coliseo en Roma, había visto los restos de las personas en Pompeii, y había sumergido un dedo del pie en el Mar Mediterráneo. Aún así, era Willow Creek—a poco más de cuatro horas de casa, donde encontré otra y fácilmente la maravilla más increíble de todas.

Cuatro días, un poco de sol y arena mezclado con un poco de desempaque y organización, y una tormenta de Carolina fue lo que me llevó a conocerla, creando un efecto mariposa que cambiaría mi vida en algo completamente inesperado.

Lauren, la chica que me hizo renunciar a todo lo que tenga que ver con mujeres o relaciones, quedó olvidada al minuto que capté la mirada de la chica en la biblioteca.

No desperté esta mañana con la intención de conocer a alguien. Diablos, apenas me he acomodado en mi nuevo departamento, y el trabajo es mi prioridad. Dejar notas para una chica en la biblioteca no es algo que pensé que haría alguna vez, especialmente ahora, cuando estoy tan concentrado en que mi vida recupere algo de normalidad.

Le dejé una jodida nota. Increíble. Me siento como si tuviera doce años de nuevo en vez de veinticuatro, dejando algo en el casillero de una chica en vez de la recepción en la biblioteca pública. Eso en sí mismo es algo que también jamás pensé que diría en mi vida, y he pasado veinticuatro años sin dejar alguna vez algo para una chica aparte de una biblioteca.

Eso sería porque, yo, raramente he entrado a una de esas, y aquí estoy hoy, cuatro días en un pueblo nuevo y dejando notas para una chica junto a una pila de libros que ella había reservado para mí.

¿Quién mierda es esta persona en la que me he convertido?

Solo he sabido de su existencia por un par de horas, pero ya culpo a Bella por este cambio en mí. Nuestro encuentro de hoy fue breve, quizás media hora, y hemos estado separados por más tiempo que nuestra interacción, pero no puedo sacarla de mi cabeza.

Tanto que había pasado el resto de mi día en el trabajo sintiéndome ansioso e incómodo; echando un vistazo a mi reloj cada tres minutos para ver si sería capaz de ir a casa. Necesitaba buscar algún tipo de prueba de dirección para ella así podría ser capaz de volver a la biblioteca y con suerte volver a ver a Bella.

Una vez que pude salir del trabajo por el día, me había metido en mi coche y lo había puesto en reversa, esperando que ella no se hubiera ido a casa así podía verla. Sabía exactamente dónde mi contrato firmado se encontraba, que era lo que necesitaba para conseguir una tarjeta de biblioteca así podía retirar los libros que necesitaba para la partida de golf con mi jefe de este viernes.

No tenía idea de si Bella estaría allí o no, inseguro de a qué hora ella entró esta mañana o cómo funcionaban sus horarios. No tenía idea de si volver allí para verla era una buena idea o no, pero al menos tuve la decencia de admitirme a mí mismo que no podían importarme menos los libros que me esperaban. La verdadera razón por la que me apresuraba a volver allí no eran los libros ya, sino que la bibliotecaria que me ayudó a encontrar los libros en primer lugar.

Dejando las fantasías sobre bibliotecarias a un lado, había pasado mucho tiempo desde que siquiera pensé en una chica de esta manera, mucho menos alterado mis planes solo para poder verla de nuevo. Fue una conversación simple, nada más un cómodo intercambio de palabras entre dos extraños para pasar el tiempo. Pero me hizo desear no tener que volver al trabajo. Me hizo desear continuar con la conversación, seguir hablando con ella.

No me importaba de lo que habláramos—solo necesitaba seguir hablando con ella.

Al final, terminé hablando con Jessica, cuando finalmente logré volver a la biblioteca más tarde, mi contrato en mano, listo para ser el siguiente dueño de una tarjeta de biblioteca pública. Fue entonces que supe que el turno de Bella había terminado, y que ella ya no se encontraba allí. Jessica fue lo suficientemente agradable para charlar mientras llenaba los papeles necesarios, ofreciéndome una sonrisa cálida mientras deslizaba los libros sobre el escritorio hacia mi lado una vez que estos habían sido registrados bajo mi nombre para ser retirados.

Pero ella no era Bella.

No sentí nada mientras hablaba con Jessica y ella terminaba con mis libros. Me los acercó, noté mi nombre escrito en el pedazo de papel blanco que Bella había usado para reservarlos. Las letras de mi nombre, escritas con el bolígrafo que sostuvo en su mano hoy temprano, ahora estaban enrolladas y flotando en el papel en que las escribió. Su escritura servía como un recordatorio invisible de que ella era real, y mi necesidad de hablar con ella de nuevo, verla de nuevo, también lo era. Por lo que tomé el papel antes que Jessica lo desechara inconscientemente en el pequeño cesto de basura debajo del escritorio.

—¿Puedo tomar prestado un bolígrafo? —pregunté abruptamente, decidiendo que aprovechar la oportunidad y fallar era mejor que no aprovecharla en absoluto.

—Oh, sí. Claro —Jessica aceptó, estirando su mano a un costado para acercarme un bolígrafo negro.

—Gracias.

Giré el bolígrafo entre mis dedos por un momento o dos, observando mi nombre en la letra de Bella, antes de voltear el papel. Este esperaba mis palabras, esperando que una frase seductora adornara la página, pero honestamente, no tenía idea de qué decir sin sonar como un completo idiota. Había estado en una relación con alguien por dos años, soltero por los últimos trece meses, y estaba un poco fuera de práctica. Pero finalmente me convencí de que no importaría necesariamente lo que las palabras en la hoja dijeran.

Era el hecho que había actuado por impulso para escribir una nota que importaba más.

El simple acto decía mucho—para mí, y con suerte para Bella.

Al menos, eso pensaba.

La lluvia sigue cayendo ininterrumpidamente del cielo mientras me vuelvo a casa de mi paseo a la biblioteca. Por el momento, mi nota para Bella se encuentra segura en las manos de Jessica hasta que ella se lo de mañana cuando comience su turno.

Jessica casualmente había soltado los horarios de Bella en la conversación de la misma manera sutil en la que le había pedido que le diera mi nota de agradecimiento por ayudarme a encontrar mis libros. Hablando de mis libros, les echo un vistazo ubicados a mi lado en el asiento del pasajero, dándome cuenta con una sonrisa engreída que no había manera de que pueda concentrarme en leer cuando todo lo que puedo ver es la bibliotecaria que me había dado los libros en el primer lugar.

Es difícil creer que solo esta mañana había estado volviéndome loco sobre jugar al golf con mi jefe este viernes; en vez de estar estresándome por mi éxito en el campo de golf, es el rostro de Bella que veo cuando abro los libros más tarde esa noche.

En vez de aprender sobre cuándo dar un golpe corto y cuándo un swing como Happy Gilmore, veo una pizca de sonrisa en un hermoso rostro. Cuando tomo un sorbo de mi cerveza y volteo la página para ver una imagen de césped perfectamente cortado, veo ojos cálidos y marrones girando con diversión. Cuando coloco una entrevista en mi teléfono para escuchar algunas palabras de sabiduría de Tiger Woods, escucho su voz; un acento escondido en sus suaves palabras cada cierto tiempo y entonces en ciertas pronunciaciones.

Mierda, pienso para mí mismo, frotando mis ojos como si eso fuera a borrar su imagen de mi cabeza. Ella está en todo lo que veo, todo lo que escucho, y todo donde quiero estar.

En el tiempo entre que terminé con Lauren hace un año y conocí a Bella hoy, no había estado viviendo exactamente como un monje. Brady y yo íbamos a los bares, conocíamos a unas chicas mientras pasábamos el rato, pero no volvía a pensar en ninguna de ellas después de que terminara la noche.

Quizás sea porque no estaba listo en ese entonces, y ahora lo esté; no estoy seguro, pero algo dentro de mí volvió a la vida después de ver a Bella esta tarde.

Si quiero evitarlo, evitar un desastre que puede pasar entre personas una vez que se conocen realmente, parece que no tengo otra alternativa.

La alternativa a ver a Bella de nuevo no es no ver a Bella de nuevo.

El solo pensar en eso parece casi imposible.

Sin explicación, como si ella me llamara por mi nombre—me llamara en la oscuridad, me siento obligado a estar con ella de nuevo, lo más pronto posible.

—¿No crees que es demasiado? —Brady me pregunta al día siguiente por teléfono en mi almuerzo mientras entrecierro los ojos ante el sol de Carolina—. Acabas de conocer a la chica, ¿qué? ¿Ayer?

Asiento en acuerdo a pesar de que él no puede verme, saludando con la mano a varios de mis compañeros mientras se dirigen al otro lado del pueblo para comer. Sigo caminando y giro en dirección opuesta al resto de ellos.

—Probablemente sea demasiado pronto.

Eso no me detiene.

—Entonces, ¿no irás?

—Oh, iré.

Doblo la esquina y la biblioteca está a la vista.

—¿Sí? —Brady pregunta con incredulidad, obviamente le está costando comprender el repentino cambio en mí.

—Sí, estoy aquí ahora. Te hablo más tarde.

A diferencia de ayer cuando había entrado a la biblioteca en un pánico inducido por el trabajo, hoy estoy entrando allí como si estuviera buscando un vaso de agua fría y verla es igual de refrescante.

Las puertas se abren al entrar, hoy está siendo un poco más ligero a la manera en que aparecí ayer. Hoy no traigo el clima en mis pies conmigo, ya que la lluvia ya está olvidada, y el sol orgullosamente toma su lugar. Está un poco más vacío hoy pero aún igual de silencioso.

Mis ojos estudian el área despejada, aterrizando en el escritorio de circulación donde un tipo se encuentra parado detrás de este en una de las computadoras. Hay libros a su lado en una pequeña pila sobre el escritorio, y él toma un libro a la vez sin levantar la mirada de la pantalla mientras los escanea de vuelta a circulación.

Echo un vistazo a la sección de niños, noto que está llena de pequeños espectadores mientras un pequeño grupo de ellos escuchan una historia siendo leída por otro miembro de la biblioteca.

No hay señal de Bella.

Llevo mi mirada hacia el otro lado, en dirección adonde había ido ayer, preguntándome si esa sección era su área preferida, y mis ojos se detienen en seco cuando la localizo sentada detrás de una de las computadoras en no ficción. Hay una niña ansiosa detrás de ella, y las dos parecen estar trabajando juntas para encontrar una respuesta a lo que sea que la cliente necesita.

Sin querer estar parado frente a la puerta para siempre solo para poder mirarla, devuelvo mis libros de ayer y me dirijo hacia Recién Llegados, no muy lejos de donde Bella se encuentra, pero lo suficientemente cerca para poder verla a una distancia mientras la estudio.

Su cabello está recogido hoy, lejos de su espalda y hombros en rizos y ondas. No es desordenado de ninguna manera, pero aún así da la impresión de extremadamente natural y despreocupada. Su cabello recogido hoy quiere decir que su cuello y orejas están a la vista, un par de pendientes suavemente cuelgan mientras ella continúa su conversación animada con la otra chica.

Señalando a la pantalla y escribiendo la información que ven, observo a Bella mientras se pone de pie, la silla deslizándose silenciosamente sobre la alfombra mientras las dos desaparecen por un pasillo en búsqueda del libro deseado. Tomo nota del vestido que tiene puesto, decente con mangas cortas y cayendo a un largo apropiado para el trabajo pero lo suficiente para hacerme preguntar sobre el misterio detrás de él. Un par de sandalias al final de piernas largas y piel bronceada casi me tiene estirándome en busca del primer libro que veo así ella puede registrarlo a mi nombre.

Soy paciente, o eso creo, mientras ella termina con la cliente. Me encuentra al volver del pasillo por el que desaparecieron, sus pasos lentos con una sonrisa cómplice cuando ve que no me molesto en ocultar que estoy aquí por ella.

—Vaya... ¿terminaste ya? —Bella señala detrás de mí, hacia el tipo en la recepción que está escaneando los libros que acabo de dejar. Volteo y le devuelvo la sonrisa que ella me da.

—No pude soltarlo; me encontraste uno realmente apasionante.

—No es mi primera vez —responde modestamente, su cabeza inclinándose hacia los libros detrás de ella—. ¿Interesado en más?

Ella no tiene idea.

Pero la manera en que ella inclina su cuerpo hacia los estantes me hace pensar que definitivamente tiene una idea de lo que ella me hace. Incluso parece que lo está disfrutando.

—Muéstrame el camino.

No es una caminata larga hoy, no como lo fue ayer cuando ella me trajo a ver los libros que había estado buscando. Cuando estamos parados frente a la sección de golf de nuevo, ella se detiene y abre ambas manos hacia las secciones que aguardan.

—Adelante —Bella me dice antes de añadir—. Pero no creo que encuentres lo que estás buscando.

No me muevo para mirar los libros aún; su elección de palabras tienen más significado que algún libro en el estante, y ahora estoy mayormente curioso.

—¿Por qué piensas eso?

Ella se encoje de hombros y continúa.

—Bueno, creo que estás concentrándote en lo incorrecto. Quiero decir, concuerdo que un día con tu nuevo jefe es muy importante; sin embargo, quizás deberías enfocarte en afianzar tu relación con él en vez de perfeccionar tu swing.

Sé que ella tiene razón. Sé que no soy realmente tan malo en el deporte como creo que lo soy, pero la seguridad es clave, y me gusta estar preparado.

—Él es un buen tipo; lo he conocido por unos años ya al verlo en eventos o fiestas de la compañía.

—¿Entonces cuál es el problema? ¿Crees que él va a olvidar todo lo que sabe sobre ti porque no puedes dar un golpe corto?

—Él no parece ser ese tipo de hombre —admito—, pero simplemente no quiero pasar vergüenza, eso es todo.

Bella me ofrece una pequeña sonrisa y sacude la cabeza antes de apartar su mirada de mí, el calor de su mirada evaporándose en un instante.

—No lo harás —responde, su mirada ahora estudiando los nombres de los libros en los estantes—. ¿Adónde te llevará?

—Un club de campo de por aquí, no lo sé —respondo casualmente, encogiéndome de hombros—. Pero a él le encanta.

—Debe ser Hanover —masculla Bella, regresando su rostro hacia el mío—. Es hermoso; le daré eso.

La palabra hermosa se queda corta mientras la miro en un pasillo privado nuestro.

—¿Has estado allí? —pregunto.

Ella asiente.

—Solo por unas bodas. La sala de fiestas da al hoyo dieciocho.

Intrigado, saco mi teléfono para googlear las imágenes de donde estaré pasando mi día el viernes. Quizás ver dónde estaré jugando ayudará a tranquilizarme.

—El Club de Campo Hanover... —mascullo debajo de mi aliento mientras veo las imágenes del campo en mi teléfono, asintiendo en aprobación—. Vaya, tienes razón. Ese campo luce bastante increíble.

Giro mi teléfono un poco en su dirección, y ella da un paso así puede ver mejor. Un paso es todo lo que se necesita en nuestro pequeño pasillo para que ella esté más cerca de mí que antes; lo suficientemente cerca que puedo oler un atisbo de ella invadiendo mi espacio de la mejor manera posible.

Ella habla como si no tuviera idea del efecto que tiene sobre mí.

—Muchas personas prefieren ese campo por sobre los otros que tenemos por aquí. —Ella está lo suficientemente cerca que tiene que dar un paso hacia atrás así puede ver mi rostro—. Solo un par de lagunas alrededor del hoyo ocho o algo.

Veo el agua en las imágenes en mi teléfono justo cuando ella me dice esto. Lo cierro y lo guardo en mi bolsillo trasero.

—Esa es información útil, Bella. No es algo que pudiera aprender de un libro.

—Quizás no —concuerda pero aún voltea de nuevo para estudiar el estante frente a nosotros—. Aunque siempre hay algo que puedes aprender de un libro. En tu nota, dijiste que querías chequear unos más. Prueba con este.

—Gracias —digo, tomando el libro de su mano sin siquiera mirar la portada. Ella podría haberme tendido un libro sobre cómo mirar la pintura secar, y lo hubiera llevado a casa conmigo. Mi corazón tartamudea en mi pecho cuando ella menciona la nota que le dejé anoche—. Entonces, Jessica te dio la nota, ¿eh?

—Estaba en mi buzón —Bella explica con una sonrisa, sus mirada fija en mí—, pero tuve el presentimiento de que Jess tuvo algo que ver con eso.

Puedo ver por su tono de voz que Jessica la divierte.

—Realmente me ayudaste ayer. Estaba un poco tenso, al ser nuevo en el pueblo y el tipo nuevo en el trabajo. Solo quería agradecerte, y Jessica me ayudó anoche ya que te habías ido para ese momento.

Bella asiente en comprensión.

—Sí, ayer fue mi día de turno temprano —responde, cómodamente inclinándose contra los estantes de nuevo.

—¿No tienes los mismos horarios todos los días?

—Son similares, pero no siempre —contesta, sacudiendo la cabeza—. Todos rotamos turnos aquí.

Pienso en ella y los otros empleados que he visto y en la manera que todos se circulan por aquí con tanta tranquilidad y comodidad.

—Parece que has estado trabajando aquí por un tiempo.

—Varios años ya —dice Bella antes de acomodar un libro fuera de lugar en el estante—. Se siente como una eternidad, de hecho.

—No parece que te moleste.

—No. Me encanta este lugar —responde con un suspiro, mirando alrededor, a los libros que la rodean. Ella luce tan pacífica.

—Puedo ver por qué —ofrezco, mis ojos siguiendo los libros como ella lo hizo—. Cierto, no he visitado muchas bibliotecas en mi vida, pero creo que también me gusta este lugar.

Mi decisión es, sin duda, influenciada por la chica frente a mí.

—Las bibliotecas no son para todos. Algunas personas vienen aquí con un libro específico en mente...

—¿Cómo yo?

—Sí, como tú. —Bella me da una mirada que nos hace reír suavemente en nuestro pasillo—. Otras personas vienen aquí y dejan que los libros las encuentren.

—¿Qué tipo de persona eres? —le hago la pregunta a pesar de que creo saber ya la respuesta. Puedo ver que a ella le importa por la manera en que ayuda a las personas; como si cada libro tiene su propia historia que contar aparte de las palabras en la página.

—Ambas, ¿creo? —Ella frunce la nariz en pensamiento—. Al menos, eso me gusta pensar. Me gusta despertar cada día y ver adónde me lleva el día. Qué sección, qué género, no importa. Me gusta ser sorprendida.

Comprendido.

—Mmm. Sorpresas en una biblioteca. Jamás pensé en esas palabras juntas —le digo con honestidad, y su pequeña risa le da vida a esta pequeña sección de esta pequeña biblioteca.

—No sucede siempre. Pero cuando lo hace... —Sus palabras salen lentamente, haciendo una pausa cuando sus ojos se encuentran con los míos de nuevo—. Vale la pena la espera.

—Sé a lo que te refieres —respondo, mi voz más baja de lo que era hace un minuto; la implicación en sus palabras no pasan desapercibidas por ninguno de los dos.

—Creo que tu jefe tendrá una sorpresa el viernes —dice Bella, aclarándose la garganta—. ¿Aún vas a golpearlo en la cabeza con una pelota?

—Ya no. —Me río, dándome cuenta que no será el fin del mundo si pierdo una ronda de golf. Sus palabras me recuerdan de otro tema completamente diferente—. Además, debo tener palos de golf para poder lanzarlos en su dirección. ¿Alguna recomendación por aquí?

Ella asiente y comienza a caminar por el pasillo, el cambio de tema una indicación de que el libro que tengo en mi mano es el único libro que retiraré.

Hoy.

—La familia de Mike es dueña de la tienda de deportes por aquí —me dice Bella cuando estamos casi de vuelta en el escritorio de circulación.

—¿Mike?

—Mike —confirma ella con un asentimiento hacia el tipo que estaba chequeando los libros cuando llegué—. Te conseguiré una tarjeta cuando te vayas. Las direcciones están allí, a pesar que no puedes perdértela en la 78; la tienda más grande del pueblo.

—Creo que la vi al llegar, de hecho. —Recuerdo y casi puedo ver Newton's en mi cabeza—. ¿Cerca de tres kilómetros al sur?

—Estoy impresionada. Solo has estado aquí por un par de días, y ya te conoces el camino.

Ella no pierde tiempo en asegurarse de que tenga el libro que necesito por el día, incluso asegurándose de darme una tarjeta comercial de Mike. Le agradezco por la tarjeta y los libros, deseando que tuviera algo que realmente nos requiera sentados juntos e investigando algo.

Justo cuando estoy por dejar el escritorio con mi nuevo libro, siento una mano estirarse y tocar mi antebrazo. El tacto de su mano en mi piel es casi tan caliente como el sol de mediodía en julio, aquí en Willow Creek.

—Llámame si te pierdes.

La sonrisa que ella me da cuando volteo la tarjeta para ver su número de teléfono escrito en su perfecta caligrafía me hace olvidar adónde se supone que debo ir en primer lugar.


Recuerden, Bella y Edward siguen estando en su propio mundo. La autora quiso desarrollar bastante a los personajes antes de encontrarlos a los 4 ;)

¡Gracias por leer y hasta el próximo!