Disclaimer: los personajes de Twilight son propiedad de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Lily Jill, yo solo traduzco con su permiso.
Disclaimer: This story is not mine, it belongs to Lily Jill translating with her permission. Thank you, Lily Jill! ❤️
Capítulo 11
Edward
Lo último que quiero hacer esta noche es despedirme de ella.
Ella siente lo mismo.
Creo.
Las mirada que me está dando desde su lugar a mi lado en nuestra mesa afuera del bar me hace pensar que ella quiere quedarse tanto como yo.
Usaremos la luna y el amanecer como nuestros relojes y las olas del océano latiendo contra la costa como recordatorios que existe un mundo aparte de nosotros dos.
A veces, ella me hace olvidar.
Es fácil mezclarse aquí; sus amigos actúan como si he estado aquí por siempre en vez de solo un par de días en el que Bella y yo nos hemos conocido. No hay ninguna incomodidad de "chico nuevo". Jamás me sentí como si no perteneciera aquí, lo que dice mucho de las personas con las que me encuentro.
Puedo verme uniéndome a ellos de nuevo para su Happy Hour.
Para ser honestos, puedo verme haciendo muchas cosas si estas involucran a Bella.
Hemos estado en el bar por horas, la multitud se dispersa mientras la noche transcurre, pero apenas lo noto. No puedo quitarle los ojos de encima.
No es solo la manera en que luce; estoy fascinado con las palabras que ella dice, la manera en que se ríe con las historias que cuenta, la manera en que sus ojos se agrandan cuando Jessica dice algo loco.
Las bebidas siguen rondando, pero yo bebo la mía lentamente. Incluso si no planeaba volver a casa conduciendo, quiero ser capaz de mirarla y recordar cómo lucía ella esta noche—la noche en que lo supe.
Su cabello vuela suavemente con el viento del océano, aterrizando en la suave piel de sus hombros y ocasionalmente en su rostro. Observo mientras sus dedos naturalmente apartan los mechones devuelta por detrás de su oreja, solo para que el viento lo vuele de nuevo momentos después. Te distrae, pero de la mejor manera, ya que es la manera perfecta de terminar con mi primera semana de trabajo.
Mi salida de golf se siente como a una eternidad en vez de horas atrás, y sé que todo es porque este es el momento por el que me preparé toda la semana. Tenía el evento de golf planificado antes de siquiera conocerla, pero puedo ver esa salida espontánea de golf con mi jefe era solo un camino que llevarme a ella.
Creo, en algún nivel, siempre estuvimos destinados a encontrarnos.
Jessica y Mike toman nuestro dinero y se dirigen hacia el bar para pagar la cuenta de la noche, dejando a Bella y a mí solos por primera vez en toda la noche.
Puede que haya sido una bendición estar rodeados de otros la gran mayoría de la noche porque una vez que estamos los dos solos, todo en lo que puedo pensar es cómo puedo hacer que esta noche siga. No estoy listo para despedirme de ella o de su sonrisa o de sus piernas que me hacen imaginarlas envueltas alrededor de mi cuello.
Afortunadamente, Bella comienza a hablar, por lo que distrae mi mente de los pensamientos que hacen estragos en mi cabeza.
—Y bien, ¿qué piensas? —pregunta, sus ojos escaneando nuestros alrededores. Los míos siguen a los suyos, asimilando las antorchas tiki estratégicamente colocadas tanto en la playa bajo nosotros y la plataforma donde estamos sentados. Mi mirada aterriza entonces en el océano oscuro y el muelle, iluminado con faroles y otras luces que guían los navíos en el mar. Hay varios botes pequeños en las olas frente a nosotros, anclados hasta la mañana pero meciéndose en el agua.
—¿Qué no puede gustar? —le respondo, volteando mi mirada devuelta a su rostro. Su piel, iluminada por el brillo de las antorchas tiki y la luz de la luna, me hace querer tocarla—. Esto es increíble.
—Es por eso que siempre volvemos. —Se ríe, asintiendo en acuerdo—. Probamos otros lugares cada tanto, pero siempre volvemos aquí.
Doy el último sorbo a mi trago y lo coloco sobre la mesa alta entre nosotros.
—Puedo ver por qué.
He estado en bares de playa en mi vida, pero ya puedo decir que hay algo en este que sobresalta del resto.
Hay una gran posibilidad de que pueda ser por la chica con la que estoy, la que se cruza de piernas y revela una franja de piel que me hace inclinar más hacia ella de cualquier forma que pueda. Movimiento inocente de su parte o no, me gusta lo que veo y no dudaría en rogar para ver más.
—¿Había un lugar en D.C. al que te gustaba volver? —pregunta ella, inclinando su cuerpo así el viento estaba tras ella. La hace acercarse incluso más que antes, nuestras piernas ahora tocándose debajo de la mesa, y puedo sentir la noche cambiar. Las chispas que han habido entre nosotros desde nuestro comienzo ahora amenazan con encenderse aquí frente a la mesa.
Me detengo de lanzarme hacia ella, inclino mi cabeza a un costado mientras pienso, contemplando algunos de mis lugares favoritos de casa. Algunos vienen a mi mente, pero los recuerdos están manchados con la traición de Lauren—haciendo que los recuerdos en mi mente se llenen de Brady sacándome de esos lugares; desarreglado y molesto con el mundo a mi alrededor.
No es algo en lo que quiera afligirme ahora mismo, con una chica nueva y hermosa a mi lado.
—Un par, sí. Pero después de un tiempo, necesitaba un cambio de lugar.
Y a pesar que solo ha pasado una semana, creo que Willow Creek es el cambio justo que estoy buscando.
Bella se ríe suavemente contra la brisa del mar.
—¿Tú también?
Le devuelvo la sonrisa; es contagiosa.
—¿Qué quieres decir?
Ella se encoje de hombros y mira hacia el océano.
—Lo veo mucho; las personas vienen aquí para desacelerar sus vidas o algo. —Regresa su mirada hacia mí, sus ojos encontrándose con los míos debajo de la luz color ámbar—. ¿Eso es lo que te trajo a Willow Creek?
Asiento lentamente, sin querer arruinar la noche con cuentos amargos.
—Algo así, por lo que supongo que tienes razón en cierta forma. —Choco suavemente su hombro con el mío—. Pero realmente tuve una transferencia de trabajo. No me fui de repente como originalmente quería hacer.
Si hubiera sido por mí, me hubiera ido de D.C. al segundo que me enteré sobre Lauren y su pequeño visitante, pero afortunadamente mi familia y amigos me convencieron de quedarme y encontrar una manera de vivir una vida en la misma ciudad sin ella. Había pasado mucho tiempo trabajando para llegar a donde estaba, y una vez que había sido capaz de pensar racionalmente, estuve contento de haber esperado. La transferencia que había solicitado había tomado su tiempo, pero no puedo evitar reconocer que si no hubiera seguir este camino, las posibilidades de que Bella y yo nos encontráramos serían muy pequeñas.
La idea de eso me impacta más fuerte de lo que estoy listo para admitir.
—Entonces, si no hubieras tenido que transferirte, pero querías salir de D.C. rápidamente, ¿cuál hubiera sido tu primera elección?
No puedo apartar mi mirada de ella. Rondo por su rostro, incapaz de quedarme en un lugar por tanto tiempo ya que quiero memorizarlo todo. Aclarándome la garganta, intento mantenerme concentrado en nuestra conversación y no en la forma que sus labios descansan en una suave sonrisa, esperando mi respuesta.
—Siempre me ha encantado estar en un lugar donde pudiera disfrutar de las cuatro estaciones, ¿sabes? Nieve en invierno, viajes a la playa en el verano, fogatas en otoño. ¿Y cerezos en D.C. en primavera? —Sacudo la cabeza al recordar todos los paseos que solía dar debajo de ellos—. Era perfecto.
Ella no necesita vivir una vida rodeada de libros para ser capaz de leer entre líneas.
—¿Hasta que no lo era?
Asiento, mis ojos desviándose hacia sus labios de nuevo antes de subir hacia las piscinas de chocolate que son sus ojos.
—Exactamente.
Asintiendo, ella mueve su vaso vacío junto al mío.
—Lo intenté una vez. Mudarme. —Bella sacude la cabeza ligeramente, un aroma proviniendo de su cabello que el viento atrapa y sopla en mi dirección, recordándome a cocos y un día de playa—. No duró. Simplemente no podía quitar este lugar de mis recuerdos.
Comprendo lo que quiere decir.
—Solo he estado aquí una semana —respondo, mirando alrededor donde he pasado las últimas horas—, pero este lugar, Willow Creek, no puedo imaginar estar en otro lugar que no sea aquí.
Me guardo el resto de mis pensamientos, pero ha estado en mi lengua desde que la conocí hace unos días.
Es por ella.
—¿Otro que cae, eh? —Jessica bromea cuando regresa de pagar nuestra cuenta en el bar, dejando nuestro cambio sobre la mesa entre nosotros. Supongo que era bastante obvio que Willow Creek finalmente me había convencido, aunque no estoy seguro de que Jessica esté hablando del pueblo o la chica cuya mano busco por debajo de la mesa.
Digiero sus palabras mientras nos despedimos por la noche, aceptando que sin duda alguna, he caído tan fuerte que puedo saborear el polvo.
~TMITS~
Una semana me pasa factura para cuando logro volver a la cama, y todo lo que recuerdo es arrastrarme para entrar a mi departamento y caer sobre mis mantas, demasiado exhausto como para moverme o cambiarme de ropa. Me había contentado con desvestirme mientras caminaba por mi pasillo, y más tarde esa tarde, cuando finalmente decidí que había descansado suficiente, encontré prendas por toda la casa.
No me sorprende que haya dormido hasta tan tarde; siento como si mi vida ha estado a toda máquina desde que me mudé aquí exactamente una semana atrás. Había pasado la semana mudándome y acomodándome, comprando cosas para el departamento sobre la marcha, y aprendiendo nuevas facetas de mi trabajo y las personas nuevas que venían con este. Todo eso es esperado cuando te mudas para un nuevo trabajo y lugar para vivir, por lo que no me molestó.
Las visitas a la biblioteca y al bar con Bella fueron eventos completamente improvisados, y me encuentro desprevenido para los sentimientos que crecen dentro de mí.
¿El miedo de no encajar como el tipo nuevo en el trabajo? Adelante.
¿El estrés de no tener todos mis muebles en la mudanza? Sabía que sucedería.
¿La incomodidad de ajustarse a una nueva rutina? Estaba listo.
¿Que mi primer pensamiento al despertar sea, cuándo puedo verla de nuevo? No estaba preparado.
...en absoluto.
Pienso para mí mismo mientras me estiro en la cama, no dispuesto a abandonar la comodidad de mis sábanas frescas en el calor de verano en Carolina aún. A pesar que mis días de llorar mi relación con Lauren acabó hace mucho, no he estado tratando de exponerme aún. He disfrutado de vivir mi vida a mis propios términos. No se esperaba que regresara a casa a cierta hora; no tenía mi teléfono pegado a mi cuerpo así podía estar en contacto con cualquiera en cualquier momento del día.
Había pasado el último año disfrutando de mi libertad, incluso si a menudo elegía pasarla solo o con Brady en nuestro porche silencioso y dilapidado en D.C.
Otra razón es que solo he vivido en el pueblo por una semana. ¿Acaso no debería tratar de conocer personas nuevas en vez de aferrarme a la primera que conozco afuera del trabajo?
Probablemente debería. Probablemente debería hacer ambas—disfrutar de mi libertad al mismo tiempo que conocía personas nuevas en Willow Creek, pero no puedo. No lo haré.
Lo gracioso es que no siento que me pierdo de algo. Cuando me estiro en busca de mi teléfono, no busco ver la hora que es—busco ver si ella me ha contactado. Cuando pienso en pasear por el pueblo para ver y probar lugares nuevos, ella es la única con la que me veo experimentándolo.
Y eso no me molesta.
Para nada.
De hecho, pone una sonrisa en mi rostro mientras refriego el sueño de mis ojos y me meto en la ducha. La sonrisa permanece en mi rostro por el resto de la tarde mientras me mantengo ocupado con varias tareas en el departamento que he pospuesto toda la semana. Estoy colocando un conjunto de estantes en mi pared de la sala cuando mi teléfono suena, y estoy un poco decepcionado cuando veo el nombre de Brady en la pantalla en vez del de Bella. Bella y yo hemos estado mandándonos mensajes durante la última hora, nada importante pero aún así completamente entretenido.
Le cuento a Brady sobre toda mi semana e intento esquivar mis interacciones con Bella, ya que quiero guardármelas para mí por ahora. Pero como ya había cometido el error de contarle sobre ella días atrás, él no lo suelta.
Brady me ha visto en mi peor momento el año pasado, y creo que él está algo herido que haya seguido adelante días después de mudarme. No había sido un buen compinche para él; puedo admitir eso.
—¿Ya? —pregunta cuando le cuento lo liado que ella ya me tiene. No le doy los detalles que él quiere, disfrutando en privado de los recuerdos en mi cabeza de las partes favoritas que he visto de ella—. Quiero decir, sé que dijiste que ella era atractiva, pero...
Lo interrumpo.
—Más que atractiva.
—Entonces, ¿qué harás ahora? No puedo creer que me esté perdiendo esto —se ríe—. Ha pasado mucho tiempo desde que me reí así.
Él se refiere a las veces que he fallado en ser el persuasivo de esta amistad que trae a casa las chicas. Habíamos aprendido eso de la manera difícil ya que había estado con Lauren por tanto tiempo, que había olvidado por completo todo mi entrenamiento en el mundo de las mujeres.
Había sido la fuente principal de entretenimiento de Brady.
Bastardo.
—No tengo un plan en realidad —admito, encogiéndome de hombros a pesar que él no puede verme. Estoy sentado en mi sofá de cuero, presionando el botón en la silla reclinable, así mis pies se elevan y mi espalda desciende.
—Ahora estoy molesto de perderme esto —dice Brady—. ¿Estás listo para visitas? Necesito ser testigo de esto en persona.
Me río.
—Pronto, amigo —respondo, echando un vistazo al reloj así no pierdo la noción del tiempo—. Resulta ser que tengo un cliente en el pueblo por los próximos días que necesito agasajar si quiero ganar esta cuenta.
Le cuento sobre mi excursión de golf, que la ronda de golf que jugamos era un trasfondo para la red de contactos que mi jefe había organizado para mí. Le cuento a Brady lo mismo que le conté a Bella anoche—ganar esta cuenta sería fundamental no solo para mí personalmente, sino profesionalmente tener la oportunidad de abrir el camino para que clientes incluso más influyentes que los Call. Ellos estarán aquí el fin de semana, y mi jefe les había dicho que él nos mostraría todo ya que ellos estaban de visita, y yo no había tenido la oportunidad de explorar mucho en la semana que había estado aquí.
Nuestra primera parada es un restaurante exclusivo en el centro esta noche a las siete. Bella me había dicho anoche cómo vestirme, y nunca había estado más feliz de haber empacado uno de mis trajes más lujosos para ocasiones como estas. Se me había pasado por la cabeza dejarlos en D.C. en la casa de mis padres por ahora, pensando que tendría más tiempo para ampliar mis trabajos antes que eventos como estos sean agregados a mi agenda.
—Entonces, ¿eso quiere decir que no la invitarás a salir este fin de semana?
Me pone triste que no podré verla este fin de semana, pero me recuerdo que esa reunión con los Call tiene que ser mi prioridad por ahora.
—De hecho, Bella se dirige a visitar a sus padres este fin de semana. —Hay un festival anual en su ciudad natal al que ella nunca falta, por lo que ayuda saber que incluso si quería invitarla a salir este fin de semana, ella me hubiera rechazado debido a sus planes—. Por lo que este fin de semana, no.
—Lo siento, amigo.
Sacudo la cabeza, y mi teléfono vibra contra mi oído con otro mensaje de Bella. Ella me ha estado enviando fotografías del festival, cada mensaje me da un vistazo al nuevo estado en que ahora vivo. Pongo a Brady en altavoz así puedo mirar las imágenes al mismo tiempo, divirtiéndome con las cosas que Bella encuentra divertidas.
Cada fotografía es otro vistazo de quién es ella, y siento que la estoy conociendo mejor con cada mensaje.
—Está bien. Tengo su número —le digo, y es exactamente así.
Está bien. Pequeños pasos serán suficientes por ahora.
~TMITS~
La semana pasa rápidamente.
La reunión que tuve el sábado por la noche con los Call fue extremadamente bien. De hecho, fue tan bien que ellos han estado en mi oficina toda la semana, mirando mis archivos y mis trabajos para tener una mejor idea de mi trabajo y cómo encajaría con la imagen que ellos buscan para su compañía. Ellos quieren que diseñe una página web que no solo atraiga el tráfico sino que también los haga regresar.
Son amistosos, el Sr. Call y su equipo, pero brutales y efectivos cuando se trata de conseguir lo que quieren. Son justos, pero aún así me tuve que romper el trasero para asegurarme que lo que ellos quieran ver cumpla con sus criterios. He estado en el trabajo hasta que el equipo de limpieza me decía que me fuera a casa porque estaba en su camino. Me había olvidado de comer por aquí y por allí porque había perdido completamente la noción del tiempo—¿y lo peor? No había tenido la oportunidad de ir a la biblioteca en toda la semana.
Ni una vez.
Ni siquiera para saludar rápidamente, y me molesta más de lo que me doy cuenta. Hablar con ella cuando tengo un minuto libre ayuda, a pesar que es rápido y entre reuniones o entre horas gastadas en el trabajo frente a la pantalla de mi computadora. Ella ha sido gentil, sabiendo lo importante que los Call son, e incluso envió a un repartidor de pizza a mi departamento una noche que ella sabía que seguía encorvado sobre mi escritorio en casa.
Todo llega a su punto crítico el jueves de esa semana cuando creo que finalmente los he convencido que soy el hombre indicado para el trabajo.
—Tiene talento, Sr. Cullen —dice el Sr. Call, sentado en nuestro cuarto de conferencias después de que he terminado con otra presentación sobre cómo puedo beneficiar a su compañía—. Nos ha impresionado esta semana.
Me encuentro sentado frente a él en la mesa larga, junto con mi jefe, el Sr. Banner, y el resto del equipo Call.
Espero que él no vea la gran exhalación de alivio que suelto que no me había dado cuenta que había estado conteniendo.
—No tiene idea de lo agradecido que estoy de escuchar eso, señor.
Él solo asiente lentamente en apreciación.
—Ven a la oficina central en Vegas —continúa—. Quiero que nos veas de primera mano.
—Haré que Heidi organice el viaje y el hospedaje —concuerda el Sr. Banner, estirándose hacia el teléfono en el centro de la mesa para llamar a nuestra secretaria para que comience a programar nuestros vuelos—. ¿Edward?
Sé que él me pregunta por ser cortés, pero no hace falta explicar que debo aceptar el pedido del Sr. Call. No dudo en responderle.
—Por supuesto —contesto, ofreciéndole al Sr. Call un apretón de mano seguro—. Ya deseo ver todo en acción.
El Sr. Call ansiosamente estrecha mi mano en respuesta.
—Nosotros también.
Heidi trabaja rápido, asegurándonos un vuelo más tarde esa noche. El Sr. Banner está eufórico, tanto por él y por mí, y me envía a casa para empacar rápidamente lo que necesitaría para unos días en Vegas. He estado allí antes, aunque creo que las razones son inmensamente diferentes a las cuales iré con mi jefe esta vez y no como miembro de una despedida de soltero.
No creo que vea a una stripper abriendo una cerveza con sus nalgas esta vez, pero oye, uno nunca sabe.
Lo que pasa en Vegas...
Estoy cerrando mi valija cuando mi teléfono vibra con un mensaje de Bella. Tengo poco más de una hora antes que el autobús hacia el aeropuerto me recoja en la oficina.
¡¿Vegas?! Estoy feliz por ti y solo veinte por ciento celosa.
Su respuesta a mi viaje espontáneo me tiene riendo mientras cierro mi departamento por las siguientes noches, asegurándome de que todas las ventanas y puertas estén cerradas.
Estoy ansioso por ello, no voy a mentir.
Aunque nuestro viaje sea mayormente por trabajo, beber un trago tropical con una sombrilla junto a la piscina tampoco sería tan malo.
¡Yo también lo estaría! ¿Por cuánto tiempo?
Solo un viaje corto. Estaré en casa el domingo por la noche. Al menos Banner me dará el lunes libre.
Hay una buena posibilidad de que probablemente me caiga del cansancio para ese punto, pero estoy agradecido de tener un día para recargar así puedo comenzar fresco el martes por la mañana.
¡Uh! El lunes es mi día libre también.
No importa lo exhausto que estaré para entonces, no creo que pueda rechazar una oportunidad de finalmente verla de nuevo. Había sido casi una semana desde nuestra noche en el bar, y echando un vistazo a mi lejos, se me ocurre una idea.
¿Estás trabajando ahora?
Síp. Cierro esta noche.
La biblioteca se encuentra a una cuadra de mi oficina, y en vez de esperar, llamo a un Uber para que me lleve a mi oficina un poco antes de lo planeado. El autobús nos recogerá al Sr. Banner y a mí en la oficina para llevarnos al aeropuerto, por lo que cuando el Uber me deja allí, dejo mis cosas junto a mi escritorio y me dirijo a ocuparme de la última cosa más importante que necesito hacer antes de irme.
Es una caminata rápida, pero siento que el tiempo está en mi contra. No quiero llegar tarde para el Sr. Banner, pero también necesito ver a Bella una última vez ante de volar hacia el otro extremo del país. Chequeo mi reloj una vez más y acelero mis pasos en la acera que conecta su biblioteca con mi oficina.
Ahora que mi trabajo duro está detrás de mí y puedo ver la línea final en frente, puedo ver con claridad—y Bella es lo único que veo.
—Biografías —dice Jess con una sonrisa, su mirada no se aparta de la computadora en la recepción. No le dije que venía, pero le hecho que Jess sabe que estoy aquí por Bella solo me hace caminar más rápido para encontrarla. Sé dónde se encuentra la sección de biografías ya, a pesar que solo he estado aquí dos veces; Bella y yo debemos haber pasado junto a ella en el impresionante tour que ella me había dado esa única vez.
De todas formas, allí es donde la encuentro. Se está estirando hacia casi el estante superior, concentrada en cual fuera que sea la tarea que la trajo a este pasillo vacío, por lo que ella no me ve llegar.
Justo cuando voltea y me detecta, veo su rostro iluminarse.
Pero solo lo veo brevemente.
Más rápido de lo que ella puede pronunciar una palabra, cierro el espacio entre nosotros y presiono mis labios contra los suyos, cerrando los ojos. El resto del mundo se apaga mientras uso un brazo para envolver su cintura, jalando su cuerpo contra el mío. Mi otra mano se estira hacia su rostro, mi pulgar descansa contra su mejilla, mis otros dedos descansan en el espacio delicado entre su cuello y debajo de su oído.
Ella jadea en mi boca, completamente desprevenida para mi visita, mucho menos mi beso, pero ella no titubea.
En cambio, se derrite.
Donde ella se derrite, yo ardo.
Sus labios son suaves, tan suaves que demando más. Probablemente no sea tan gentil como había planeado ser, pero es difícil contenerme cuando ella me está devolviendo el beso de la manera en que lo hace. Sus manos aferran el cuello de mi camisa, jalándome hacia ella con tanta fuerza que ambos nos tambaleamos contra los libros detrás de ella.
Eso no nos detiene.
Sus labios contra los míos son el combustible que he necesitado todo el último año; es lo que me he estado perdiendo toda mi vida. La punta de su lengua suavemente baila con la mía y me hace afianzar mi agarre en su cintura, mis dedos sintiendo la franja de piel que es visible solo porque hemos colisionado en un abrazo que olvidamos dónde estamos y qué hay a nuestro alrededor.
Debemos darnos cuenta al mismo tiempo, ambos apartándonos reticentes para mirar a nuestro alrededor. Nuestras frentes se unen cuando vemos que estamos completamente solos.
Intentamos recuperar el aliento en nuestro pequeño pasillo, lejos de todos y todo. Lo único que importa son los pequeños besos que ella me da que lentamente me traen devuelta a la vida. El camino de besos que dejo por su cuello tiene a sus manos enredándose en el cabello en la nuca.
—Algo me dice que no estás aquí para regresar tus libros —jadea suavemente mientras encuentro mi camino devuelta a ella.
—Por supuesto que no —respondo, tomando sus labios de nuevo con los míos. Suspiro en su boca cuando ella enreda sus brazos alrededor de mi cuello, encantado con la manera en que ella tiene que pararse las puntas de sus pies para alcanzarme. Su movimiento hace estirar su torso contra el mío, por lo que no tengo opción que lentamente envolver ambos brazos alrededor de su cintura, mis manos deslizándose arriba y abajo por su espalda mientras nuestros labios causan estragos en el otro una vez más.
—Deberías —dice Bella cuando nos separamos. Sus labios están hinchados y sus ojos pesados, y me hace querer cancelar todo mi viaje a Vegas y quedarme con ella—. Están retrasados.
Ella no me deja contestarle, en cambio jala mi rostro hacia el suyo de nuevo.
—¿Hay que pagar una multa? —pregunto cuando nos separamos en busca de aire de nuevo. Ahora que hemos comenzado, no sé cómo seré capaz de obtener suficiente de ella.
Cuando una mano se desliza por debajo de mi camisa, descansando contra mi estómago con ojos llenos de deseo, sé la respuesta.
—Una importante —susurra—. Son diez centavos por cada día que te retrasarte.
—Una gran suma —respondo, las sonrisas en nuestros rostros delirantemente feliz—. ¿Cómo podré pagarlo?
Ella se toma un momento para pensar.
—Yo cubriré el costo. Sácame a cenar a cambio.
Ella me envía a Vegas en llamas.
¿Acaso eso no fue de película? *-*
PD: Muchas gracias las que no abandonaron y comprendieron el capítulo anterior. Tenía mucho miedo de subirlo, así como la autora, ya que he subido historias fuertes (saben que son mi perdición xD), pero este iba un poco más allá y no sabía cómo lo iban a tomar. Así que, muchas gracias por leer. En el próximo tendremos a Masen :)
