Mutemuia (Maite)
Sin duda alguna eres una de mis aspiraciones en lo que respecta a la escritura. Si este foro sigue vivo es gracias a ti por lo que te lo agradezco. A demás nos has brindado tantas historias en este fandom para que podamos reír y llorar a gusto y divertirnos que espero que esto retribuya al menos un poquito de todo lo que mes has dado.
Confianza
La alianza con Soo-won había resultado ser una buena idea si lo miraba en retrospectiva. No podía ignorar que habría acabado involucrada en esta guerra tarde o temprano. Había resultado más beneficioso estar con Soo-won desde el principio, eso al menos aseguraba una ayudaba para el bienestar de Hak, Yun y los dragones.
Había sido difícil, desde pasar por el carácter indiferente de Soo-won hacia ella y el hecho de que no la tomaba en serio, hasta acabar descubriendo que la condición de Soo-won era tan delicada como lo fue la de su madre en su día, por no hablar de la historia familiar que parecía perseguirla hasta hoy. En general lidiar con todo lo que había traído su vuelta al castillo era una molestia, pero todo sea por la seguridad del grupo.
Al menos ahora la dejaban ver a los dragones y con Yun y Hak yendo a Awa, ella había podido asegurarse de que tuvieran un poco de libertad de movimiento aunque no dejaba de preocuparse por su seguridad. El aislamiento había sido una tortura. No se había dado cuenta de lo mucho que valoraba a su familia hasta que se los arrancaron. Ella sabía lo importante que eran para ella, pero definitivamente esta situación le demostró cuánto. Era curiosos, estar afuera, luchando contra el mal que consumía a Kouka e involucrándose en problemas y conflictos no la había hecho sentir tan insegura y asustada como si lo había logrado su vuelta al castillo. Su viejo hogar de la infancia la ponía inquieta, los familiares pasillos la acosarían con los fantasmas de un mundo de recuerdos si no tuviera cosas más importantes e las que concentrarse.
Había aceptado cooperar con Soo-won. Habían hablado sobre el territorio de Kouka y cómo podían sacar una ventaja estratégica aprovechándose de su geografía, para acortar distancia al enviar suministros y refuerzo. Yona y Soo-won apenas hablaban más allá de la estrategia pero eso estaba bien. Yona pasaba su tiempo con los dragones cuando no estaba ayudando con la estrategia, le dio algo que hacer, algo en lo que concentrarse mientras esperaba. La espera era algo que le costaba sobre todo si no tenía a Hak a su alrededor. Viejos miedos la perseguían cuando no tenía a Hak y su confortable presencia cerca y todo eso había comenzado con su vuelta al castillo.
Era agridulce había huido de este lugar en medio de la sangre que solo traía un enfrentamiento y había vuelto en una circunstancia donde la sangre seria derramada tarde o temprano.
No estaba muy segura de que pensar al respecto sobre el caos en el que había decidido convertirse su vida pero había una certeza que no la abandonaba desde que la guerra se anunció. Iban a ganar, ella y los dragones se asegurarían de ello. Se enfrentarían batalla tras batalla contra lo que Kai les lanzaran y ganarían cada encuentro y cuando todo eso acabara se reuniría con su familia y finalmente abandonarían este castillo. Se quedarían en la capital para que Yun continuara con sus estudios pero se aseguraría de estar fuera de estos muros que parecía querer tragarla. Ella ya no era esa niña que huía asustada que recurría a alguien para que la protegiera, si sus miedos querían devorarla junto con la estructura que alguna vez fue su hogar ella se aseguraría de combatirlo con fuego.
Yona seguiría el ejemplo de Soo-won de esperar pacientemente 10 años hasta concretar el golpe. Ella esperaría pacientemente al final de esta guerra para concreta su objetivo. Hasta entonces ayudaría en lo que pudiera para terminar con el conflicto y vería por sus seres queridos.
Ella ya no era la niña que creció en este castillo. Ella había crecido, ella podía esperar. Paciencia era lo único que necesitaba tener por ahora quizás lo único que podía hacer flaquear su determinación de esperar en este momento era Hak, pero siempre fue Hak.
Por ahora mientras lo esperaba, ella vería que podía hacer ahora que tenía más libertad. Ella estaba confiando, conocía a Hak como la palma de su mano. Él regresaría, quizás eso era lo único que tenia de aquella niña muerta hace tanto tiempo. Confianza en Hak, siempre en Hak.
