La escena que motivo este fanfic por fin aparece!

Las canciones son Francis Forever, Slow Dance With You y She Used To Be Mine.


Capítulo 7

El Baile de los Portales


Entrapta estaba en su laboratorio corriendo videos en ocho holos diferentes. Su IA Darla estaba analizando todos los datos que pudiera recopilar de dichas grabaciones, propias de la transformación de Marceline y del ciclo de peleas del Club de Combate Mixto. Había encontrado que una alumna que no había notado se había transformado también. No tenía registros previos de ella y su hermana. Las hermanas Sato tenían el mismo tipo de energía espiritual, pero las lecturas de Adora llegaban a los límites de las gráficas que solía manejar.

Era muy interesante. Por un lado tenía a un grupo de peleadores físicos como Garnela y Korra, y por otro estaban las Sato con su despliegue de energía espiritual.

Había descargado los informes escolares de las hermanas, y grande fue su sorpresa cuando descubrió que Adora era adoptada, porque las lecturas de la huella espiritual de las dos eran casi idénticas, aunque el despliegue visual y físico de poder fuera muy diferente. Es decir, Adora con su increíble transformación que la ubicaba como muto y Asami con sus flamas espirituales y notoria capacidad regenerativa. Lo había atribuido a que eran hermanas, pues la huella espiritual podía rastrearse como el ADN, pero sino eran hermanas de sangre, las probabilidades de que dos personas con tantas similitudes se encontraran eran casi nulas. Era un dato que no podía dejar pasar, y se dispuso a investigar más a fondo, mientras Emily llegaba con una nueva bandeja de bocadillos pequeños.


Korra se despertó en la cama, sola por una vez. El cielo era claro y oscuro al mismo tiempo en su ventana, todavía era muy temprano. Se miró las manos. Sus garras habían roto la sabana. Tenía tanto tiempo que no cambiaba estando dormida. No es que a sus 17 años pudiera realmente comprender lo que era un largo tiempo, pero esto ya tenía cerca de tres años de no pasarle.

Normalmente durante el día tenía que concentrarse intensamente para sentir el punto en su mente que le dejaba cambiar de una forma a otra y solo técnicas de meditación la ayudaban a no perder el control durante el cambio, que podía redundar en alguien herido, sus padres tenían cicatrices tanto de sus garras como de sus colmillos, y Asami también las tendría de no ser porque contaba con su extraordinaria capacidad regenerativa. Sus cambios eran profundos y podía sentir los huesos creciendo y cambiando y los músculos resistiendo y adaptandose. Por la noche siempre era mucho más sencillo, apenas tenía que cerrar los ojos y concentrarse un poco. Y en las noches de luna llena era simplemente como respirar si así lo quería.

De hecho su primer cambio ocurrió efectivamente mientras estaba dormida, a los 8 años. Todavía había noches en que dormía con sus padres, y estaba mucho más tranquila con ellos. Despertó siendo una bola de pelaje azul, el mismo color de las orejas de Tonraq, que no era un muto, solo un Doobutsu. Entonces sus padres la habían llevado con el Loto Blanco, que la remitieron a los gurus y expertos de la Isla del Templo del Aire, además de hacerle las pruebas pertinentes, determinando que el cambio no era permanente, sino mutable.

Korra había empezado a practicar la respiración controlada y la visualización, los monjes eran muy hábiles en hacerlo ver como un juego, para prodigios como ella. No todos los que desarrollaban la capacidad de mutación eran capaces de ejecutarla en edades tan temprana. No al nivel completo que era la de Korra. Podía pasarse días o semanas enteros con solo el pelaje recubriéndola, o con la cola y las orejas. Ahí es donde había aprendido que le tocaran las orejas o la cola, era tan íntimo como si quisieran tocarle los senos, aunque no tuviera el mismo significado. Solo sus padres y Asami podían tocarlas, y ante la cuidadosa mirada de Asami, Adora también lo había hecho algunas veces. Era un tacto muy placentero, pero fácilmente la podían lastimar. Y era una clara diferencia entre los Doobutsu cánidos salvajes y los que eran claramente perros, quienes no sentían la misma intimidad hacia sus colas y orejas.

En su sueño, estaba tomando el sol, echada a los pies de Asami, mientras ella le acariciaba detrás de las orejas cuando tenían cerca de 10 años, Adora se veía jugando con una espada del otro lado del jardín en la Mansión Sato, porque le habían prohibido jugar con Asami. Asami se veía cansada y Korra gañía quedamente a su lado. Una lágrima solitaria rodó de sus ojos. Eso había quedado muy lejos en sus memorias. Ya no eran más esas niñas y no había vuelta atrás.

Sin darse cuenta, movio el brazo buscando algo que no estaba ahí. El dolor en su pecho se incrementó ante la confusión. Si sabía que jugar con fuego implicaba quemarse, ¿por qué lo había hecho? Extrañaba a Catra a su lado. Despertar con la gata enredada a su cuerpo, o hecha una bola a su lado, era algo a lo que poco a poco se había acostumbrado. Y una lágrima más salió. Se enojó consigo misma, sino estaba mal en las cuentas, pronto estaría en celo de nuevo, y tenía que lidiar con las estúpidas hormonas. Seguramente era solo eso. Siempre tenía cambios de humor dos o tres semanas antes de la cúspide del deseo.

Los supresores eran buenos para ayudarla a lidiar con el exceso de hormonas y mal humor, pero lo mejor al final siempre eran las soluciones más naturales. Y ella tenía una compañera confiable y dispuesta. Era otro beneficio mutuo de la relación que mantenían.


Faltaba solo una semana para el tan ansiado evento, ya todo estaba listo. Por fin después de semanas de intenso trabajo, podía descansar. No solo de las clases, había sido la mejor alumna de su grado, sino de todo el trabajo extra que representaba un baile a mitad de curso. Programación de las juntas extras, el presupuesto, conseguir los materiales, ajustar los horarios de las clases en conjunto con el profesorado, en fin, todo el trabajo que daba ser la mano derecha de la Decana. Debería de estar contenta. Lo único que la animaba estos últimos días, era tener por fin más tiempo para sí misma.

Había logrado poner toda la base para su cuadro, el segundo de una pequeña serie que le habían inspirado los tres portales espirituales. Muchos alumnos creerían que solo hasta que el Baile se anuncio a mitades del trimestre empezó la ardua tarea de organizarlo, cuando Asami ya sabía desde el periodo de vacaciones, pues los horarios tenían que acomodarse por la falta de un profesor de historia y para que al final tuvieran por lo menos una semana libre entre los exámenes finales y el siguiente periodo de recuperación antes del gran evento.

Era su segundo Festival de los Portales de la vida, y el primero cuando era solo una niña no le había llamado más la atención que un bonito desfile, diversos eventos a lo largo del año y demás. Ahora entendía un poco más todo lo que representaba. No solo el comienzo de una nueva era para la humanidad, sin la apertura, la actual Nación del Aire no sería la misma, no existirían los transhumanos, ella misma no existiría. Todo el mundo maravilloso, de autentica paz global y amistad entre humanos y espíritus no sería. Así que le gustaría preparar toda una serie de cuadros dedicados a estos eventos. Y ya había terminado el primero, el Portal del Norte, junto al Oasis de los Espíritus. Seguía el Portal del Sur y el pabellón de entrenamiento de los avatares.

Además de dedicar tiempo a sus pinturas, podía de nuevo salir en la mañana junto con Adora, de nuevo disfrutar de sus desayunos juntas. Se sentía un poco más ligera. Esto también repercutió en su relación con Mako, que sentía que había estado en lo correcto al darle tiempo y espacio pacientemente. Habían tenido una maravillosa cita fuera del campus en el restaurante Camelia Blanca, y después Asami lo había invitado a su casa a ver su ultima pintura terminada. Habían cenado ahí con Adora y sus amigos que se quedaban para una pijamada para festejar el fin de curso. Después de ver el cuadro y los que estaba empezando, platicaron más amenamente y de pronto los besos habían subido de intensidad.

Mako estaba sentado al lado de Asami en la cama de esta, acariciando las mejillas de Asami mientras la besaba suavemente, con una mano firmemente agarrada a su cintura. Los besos de Mako siempre se habían sentido bien, era delicado y atento y cuando llegaban a la cama, era apasionado y se ocupaba de su placer y Asami disfrutaba entre sus brazos, pero ahora se sentía incomoda. Las caricias eran tiernas, pero a ella se le removía el estomago en un sentimiento visceral e incomodo. Se alejó de los labios y las caricias de su maestro fuego.

─ ¿Qué pasa, amor? ─

─ No lo sé, Mako... No tengo ganas, solamente ─

Mako suspiró sin querer.

─ Disculpa... ─

─ No, no, está bien, no tienes que disculparte ─ Rápidamente le dijo. El suspiro había sido totalmente involuntario. Ya tenía más de dos meses desde la última vez que se habían acostado juntos, y le gustaría repetir pero no iba a obligar a Asami a nada. Aunque ciertamente estaba un poco frustrado. ¿No había sido lo suficientemente paciente? Respiró y pensó que ya tendrían más oportunidades.

Después de esa cita que podría haber terminado mejor, simplemente durmieron juntos.


Al fin, la tan ansiada noche.

Bow lucía su mejor traje con el saco blanco con las solapas azul oscuro con corte a la cintura, el pantalón azul oscuro y la camisa de un azul tan claro y delicado que también parecía blanco. Se acomodó a modo que sus abdominales se podían ver a través del saco entreabierto.

Korra usaba un muy tradicional vestido de la ancestral Tribu del Agua del Sur, Senna estaba muy emocionada de que su hija seguiría fomentando las tradiciones de la tierra natal de su familia, aunque llevarán ya cuatro generaciones en la Republica Unida. Se había dejado al frente sus dos coletas habituales y el largo cabello espeso y bien cepillado, lo agarró con una banda ceremonial a modo que solo quedaba un pequeño mechón suelto de unos 10cm al final y lo demás caía pesadamente sobre sus hombros. No le disgustaba a Korra ir de vestido, cuando en realidad era un tipo de túnica sin mangas, con autenticas pieles adornando la tela azul.

Además usaba un adorno en la oreja izquierda de plata, era una serpiente marina que se retorcía para envolver toda la oreja, con dos zafiros minúsculos como ojos, de plata.

Kuvira usaba un pantalón beige holgado que entraba en sus botas negras a la rodilla, adornadas con sus laminas de metal en la puntera y en la parte cercana a la rodilla, una rica túnica verde oliva de seda que le había prestado una de sus compañeras meseras cruzada sobre el pecho, que resplandecía iridiscente con la luz, con las solapas un poco más oscuras, su fajilla plateada del trabajo y una blusa de cuello alto blanca completaba su traje. Estaba bastante satisfecha. Con su hierro damaskino se hizo adornos para las muñecas, los brazos y broche para el final de su larga trenza con forma de gota. Su emblema del loto transversal acomodaba perfecto con sus adornos.

Catra estaba en los vestidores, la última en estar lista, porque nada de lo que tenía para usar verde la convencía. Korra y Scorpia le habían dado algunas prendas, pero nada le agradaba. Su color era el rojo, así que se zambulló en las pocas prendas que tenía y asaltó las casillas vecinas en busca de algo lo suficientemente decente para la ocasión. Consiguió una blusa roja de botones que Korra casi desgarraba una vez en sus encuentros, no había problemas con los botones, le gustaba el escote que le marcaba. Un pantalón negro ajustado, con una línea dorada por todo el largo exterior de las piernas y un saco granate con un corte que realzaba su cintura y sus usuales protectores de los pies negros. Se acomodó la larga melena con unos mechones al frente y una cola baja que se esponjaba. Se sintió bastante satisfecha con el resultado al final. Sacó de su casilla el adorno final. La caja al vacío seguía bien cerrada, solo al apretar el botón fue que se abrió lentamente y un rico aroma de las flores frescas salió de la caja. Las flores de un blanco rosado que iba oscureciéndose al centro hasta un rosa intenso, y una multitud de pistilos gruesos y rosas, como pequeños tentáculos, con las puntas oscuras y amarillas, eran perfectas. Acomodó el prendedor que era originalmente para su cabello, en la solapa izquierda del saco a la altura del corazón y le gustó como el delicado rosado contrastaba contra el granate.

Adora estaba contenta de que todo en ella cuadrara, su color favorito para vestir era el rojo vivo, rojo sangre incluso, la familia Sato había conservado con los siglos su predilección por los tonos rojizos y además era una maestra fuego, así que su elección de vestuario era muy simple. Usaba un vestido tradicional de la Nación del Fuego, con su calzado en punta negro y filigranas doradas. La falda del vestido caía ligeramente al frente con los bordes dorados, un poco arriba de sus rodillas, la parte trasera de la falda caía pesada y se arrastraba un poco sobre el suelo, el ajustado corsé de su vestido dibujaba filigranas doradas por su abdomen y enmarcaban la curva de sus senos para cerrarse al filo del escote, de las hombreras salían las mangas, primero ajustadas a sus brazos para después ampliarse para terminar a la altura de sus codos, a modo que si doblaba el brazo, la manga quedaba holgada y colgando, tenía largos brazaletes dorados en los antebrazos y una cinta de ante negro recogía su cabello en una cola alta con un intrincado moño.

Perfuma usaba un kimono tradicional del Reino Tierra de un verde cálido muy claro, bordado con ligeras florecillas blancas y sandalias con cintas blancas también, ajustado a su talle y con largas y amplias mangas. Un gran cinturón obi de un verde arce afirmaba su esbelta figura amarrado con un gran moño a la espalda. Su largo y ondulado cabello platinado estaba cepillado y adornado con una redecilla que parecía de oro de la cual colgaban jazmines blancos y rosas y un gran botón de Lili que apenas estaba terminando de abrir, finalizaba su arreglo, sobre su oreja derecha. Le ofreció a Bow un jazmín blanco para su ojal, quedando a juego.

Glimmer no era maestra de ningún elemento, pero venía de la Nación del Fuego, así que escogió un vestido de chiffon con la falda color vino purpureo, escote trasero amplio que dejaba sus hombros al descubierto de un bonito rosa pálido y unas botas altas.

El vestido de Asami era la mar de sencillo. Amplio, dejaba sus piernas descubiertas y usaba unas zapatillas de tacón doradas, con un cinturón grueso amarillo. El vestido era de un vino muy rojizo, con un profundo escote en V en el pecho, las mangas parecían salir desde el mismo cinturón, para cubrir sus hombros y brazos hasta el codo. Una ligera chalina blanca completaba su vestuario.

Mako llegó como todo un caballero. No usaba el cabello largo, así que no podía hacer el típico moño alto de la Nación del Fuego, pero en cambio ocupaba un traje con hombreras que recordaban las antiguas armaduras ceremoniales, junto con una túnica cruzada y cerrada con una fajilla amarilla con negro al centro, todo en colores rojizos oscuros. Le ofreció a Asami un ramillete para su muñeca con una sola rosa blanca, adornada con otras florecillas rosas y unas cuantas hojas del tallo de la rosa. Asami le sonrió gustosa, mirando maravillada a Adora, que se veía como toda una princesa como en antiguos grabados, y se cuestionó si ella misma como Etoile no tendría que haber optado por un traje mucho más tradicional, pero ya estaba vestida y el baile aguardaba.

Korra llegó a Etheria y aguardó con las manos sobre el cuerpo de la moto, los laterales abiertos de la falda de la túnica le dejaban manejar sin problema y mostraban el inicio de sus muslos bien trabajados y su piel canela. Catra saltó desde uno de los árboles más altos, donde la había esperado, para no tener que hablar con nadie más. No creía que nadie esperara que la buscapleitos de secundaria fuera al baile más esperado de la década con la mejor peleadora de todo Luna Brillante. Si hasta ahora su relación se había mantenido con cierto perfil bajo, hoy todo eso se acabaría y una parte de ella se encogía ante la expectación, no estaba segura de qué esperar.

─ Luces totalmente preciosa esta noche ─

Korra no estaba sorprendida de que Catra hubiera optado por ropas totalmente ajenas a su control, sabía que sus colores favoritos eran el rojo y el negro y le sorprendió gratamente volver a ver esa blusa roja, y apreció el detalle de que Catra no arregló los botones que le había arrancado en la fuerza de su pasión y lo había usado para remarcar su escote. Y sonrió al ver las rodillas del pantalón rasgadas, segura que cuando la gata quiso saltar el ajustado pantalón no le había ofrecido la libertad suficiente. Y las flores de melocotonero sobresalían sobriamente en su traje.

Catra tomó el cumplido e infló el pecho satisfecha. Sabía que se veía genial y su ego estaba contento.

─ Tú tampoco estás nada mal, Arrasadora ─

─ Gamos, gatita ─ El mal chiste le quito la sonrisa a Catra de la boca, y Korra se rio tontamente.

─ Eres increíble para romper el ambiente ─

─ Anda, ya súbete ─ Catra rodó los ojos y al fin se subió tras Korra. Su cola rodeó la cintura de Korra posesivamente.

Rogelio, Kyle y Lonnie estaban saliendo justo en ese momento, camino a buscar el vehículo de Rogelio y vieron como Catra subía a la moto de una chica con vestido azul. No se lo esperaban, para empezar porque Lonnie ni siquiera la había visto alistarse. La moto avanzó antes de que pudieran notar quién sería su pareja, seguramente una maestra agua por la ropas, o por lo menos alguien étnicamente originaria de las Tribus. Rogelio usaba un traje rosa, no porque fuera maestro fuego, sino porque fue el traje que encontró de su tamaño y complexión de crestas y pinchos, contrastaba bastante bien con su color verde opaco y hasta parecía caminar más erguido. Lonnie hacía honor a su tierra control usando un vestido verde botella de corte sirena, con la falda a las rodillas, que levantaba su magnifico busto y dejaba a la vista sus poderosos hombros, junto a unos adornos metálicos en los antebrazos y el cuello, zapatillas negras, no porque fuera maestra metal, pero le encantaban cómo lucían. Kyle por su parte usaba un muy tradicional traje negro de la moda de Ciudad Republica, pues tampoco era maestro y no sabía que más podía escoger, pero hacía un buen contraste con sus compañeros.

Se dirigieron a buscar a Kuvira.

Asami estaba en el podio principal junto a Mako, viendo llegar a todos los demás estudiantes y supervisando de manera silenciosa. Observó con agrado como Opal estaba junto a Bolin. Opal, como buena representante de la milenaria familia Beifong, usaba una amplia túnica en varios tonos de verde, con unos bonitos pantalones anchos de un verde muy claro, y ricos adornos de oro y metal. Bolin usaba una amplia túnica verde sujeta por una fajilla blanca, como todo un noble de Ba Sing Se.

Vio a Jinora en sus ropas ceremoniales amarillas y naranjas, junto a Kai, quien usaba un traje más moderno en los tonos grises y granate que había adoptado la segunda Nación del Aire en sus inicios, pero con una soberbia capa cruzada con la cara exterior roja y la interior naranja. Ambos usaban collares ceremoniales de cuentas de madera y un gran circulo con el emblema de los Nómadas Aire, Kai colgando de su cinturón, y Jinora propiamente del cuello.

Le agradaba que bastante en general, los alumnos habían honrado el código de vestimenta del baile. Por todas partes reinaban el azul, el verde, el rojo con negro y el amarillo con naranja. De vez en cuando surgían puntos de otros colores, como negro, blanco y purpura, pero solo hacían más rico el conjunto.

Observó a lo lejos como Bow llegaba con Glimmer para de inmediato jalarla con Perfuma y Scorpia, que usaba un ajustado vestido negro, con flores rojas en su cabello blanco y adornos rojos en su cinturón. Suponía que a lo mejor Scorpia podía sentirse identificada con los maestros fuego al poder generar relámpagos.

En silencio, Kuvira se apareció a su izquierda.

─ Buenas noches, Etoile ─ Asami respingó por la sorpresa. Se giró para observar a la mujer a su lado y tuvo que parpadear para reconocer a Kuvira, que además de todo, se había maquillado ligeramente. Sombras en sus ojos, sus pestañas mucho más espesas y un labial solo un poco más oscuro que su piel para remarcar la curva de sus labios.

Kuvira también tuvo que reconocer que aunque Asami siempre usaba maquillaje y lucía hermosa, está noche parecía resplandecer con nueva luz. Su vestido era exquisito en su sencillez y el amplio escote prometía maravillas para cualquiera dispuesto a encontrarlas. Observó que Mako también lucía muy apuesto en su traje tradicional y hacían una digna pareja para presidir el Baile de los Portales. Se cuadró aún más.

─ Oh, Kuvira ─ La voz de Asami tuvo un ligero temblor por no haberla reconocido. A la monitora no le desagradó recibir esa atención. Esta noche sería especial en más de una forma y le agradaba saber que estaba bien preparada ─ Buenas noches... Luces increíble ─ Mako solamente se inclinó un poco e hizo el saludo tradicional de la Nación del Fuego, a lo que Kuvira respondió con una sonrisa y el saludo correspondiente del Reino Tierra.

─ Gracias, tú te ves muy atractiva hoy ─ Correspondió el cumplido y Asami no supo encajarlo porque no se lo esperaba.

Kuvira irradiaba una luz que parecía contagiar a las personas a su al rededor esta noche. Y su habitual gesto estoico estaba sustituido por una sonrisa misteriosa y sencilla. Asami apreció que estaba utilizando su emblema de monitora.

─ Gracias... ¿Vas a hacer rondas hoy también? ─

─ Parece ser que la emoción despertó en algunos alumnos jovenes sus estros y la Decana quiere evitar cualquier posible conflicto ─

─ Es una pena que tengas que estar al pendiente de eso incluso hoy ─

─ No es ningún problema, estamos para servir ─ Y ensanchó un poco más su sonrisa ─ Bueno, solo pase a saludar, me retiro, Etoile ─

─ Ok, solo intenta divertirte también ─

─ Eso te lo aseguro ─

Y de nuevo su sonrisa se marcó más. Se alejó con dirección a las mesas de aperitivos en donde ya se estaban congregando más alumnos y dispuso a tres de sus monitores junior para cuidar la zona.

─ ¿Bow? De verdad... ¿Vas a estar con Perfuma? ─ Gimmer se había llevado un poco aparte al tecnopata cuando se dio cuenta que su cita era Perfuma, por la forma en la que se estaban comportando y no había notado hasta ahora. Demasiado pendiente de Adora y Catra y sus clases y mantener las espectativas de la decana.

─ Ella me invitó, Glim... No me dijiste nada y a mi me agrada estar con ella ─ Intentó explicar Bow.

─ ¡Bow! Pero siempre hacemos esto juntos, no creí que tuviera que decir algo... ─

─ Podemos estar todos juntos ─ Parecía que Bow no se daba cuenta de la situación. El que no escogiera a Glimmer primero era un atentado directo a su amistad.

Adora estaba con sus amigos, Glimmer estaba bastante desanimada, después de descubrir que Bow había preferido salir con Perfuma que con ella, y estaba realmente fuera del grupo donde todos los demás estaban platicando animadamente, e incluso habían incluido a Opal y Bolin, así que había realmente un corro grande de amigos platicando y disfrutando.

─ Pero Glimmer, Bow sólo está aquí con Perfuma, estamos todos juntos. ¿Qué pasa? ─

─ ¡Siempre hemos sido Bow y yo...! ¿Qué pasa si el ya no quiere ser mi amigo más? ─

─ Estoy segura que eso no va a pasar, él solo está conociendo a más personas... ─

─ ¿De verdad lo crees? ─

─ Claro que sí! Bow jamás te dejaría, ¡Recuerda que somos el escuadrón de mejores amigos! ─

Glimmer se secó la última lágrima que le quería bajar por el rabillo del ojo. Se dejo contentar y fueron de nuevo con los demás, aunque Glimmer seguía viendo con cierta tristeza a Perfuma riendo con Bow y Scorpia. Adora se sentía bastante a gusto con todos sus amigos y compañeros. Incluso Lonnie había traído a Rogelio y Kyle con ella, se juntaban más ahora que Lonnie estaba esforzándose más en La Horda.

Korra seguía en el estacionamiento con Catra, casi prefería llevársela a casa y pasar la noche las dos juntas solamente, pero le había prometido a Kuvira que también estaría con ella, y le gustaba cumplir sus promesas. La gata se veía realmente bien con ese traje.

─ ¿Esta noche regresarás conmigo? ─ Pidió roncamente mientras besaba el cuello de Catra y con una mano sostenía la piedra del collar que no se quitara hacía meses.

─ Por supuesto... ─ Suspiró Catra. No podía aguardar por sentir a Korra dentro de ella nuevamente. Habían sido dos largas semanas, pero todo había valido la pena. Había terminado los exámenes con los mismos resultados que Adora, bastante mejor incluso que Korra, y ronroneó de pura satisfacción. Nunca había esperado que ser buena estudiante fuera tan placentero, y trabajar con Bow era extrañanamente interesante, tener un proyecto entre manos le daba una sensación de control casi tan poderosa como la que le daban las sesiones con Korra. Y jamás lo admitiría, pero ya esperaba ver también a Scorpia. Era muy agradable que alguien se emocionara tanto al verla.

─ No puedo esperar ─ Y Korra besó en la boca a Catra, quién le respondió sorprendida porque rara vez se besaban así fuera de una habitación cerrada.

Al final se logró controlar e invitó a Catra a ir con ella, y entraron juntas al baile. Dos pares de ojos verdes, y un par de ojos azules las observaron con diferentes emociones. La mirada con el lunar ya se lo esperaba y sonrió con cierta molestia y reto en la mirada, sin embargo el otro par de esmeraldas estaba netamente sorprendido, sí, eran amigas, ¿pero al punto de llegar como pareja al baile, o es que había más que no había visto? Y los ojos celestes taladraron con tal fuerza a Korra que ésta buscó entre las personas hasta encontrarlos. Después de la sorpresa inicial, sonrió y le ofreció el brazo a Catra, quien le respondió con otra sonrisa y le rodeó el brazo con el propio, además de rodear su talle con la larga cola.

Adora casi rompía el vaso en su mano, pero Bolin estaba midiendo sus biceps con Scorpia y Bow, y la distrajeron, sin embargo, Korra se encaminó hacia allá al ver a Scorpia, su otra "acompañante".

─ Hey, Scorp ─

─ ¡Catra, Korra! ─ Y con sus amplios brazos, Scorpia las tomó a las en el mismo abrazo.

─ ¡Scorpia, Scorpia, espacio personal, ¿Recuerdas?! ─ Suspiró Catra tratando de no sisear en frente de todos los que los estaban viendo. La cola y el pelo se le encresparon.

─ ¡Lo siento, gata montes! ─ Y al fin las bajó. Korra se estaba sobando el brazo derecho que había rosado contra el exo esqueleto de la escorpión.

─ Guarda esa energía para los entrenamientos, Scorp ─ Le sonrió la mejor peleadora AG.

─ ¡Sin problema, entrenadora! Tengo mucha energía y abrazos que dar! ─

Después de que los últimos estudiantes arribaron y se cerraron las grandes puertas del gimnasio, se empezó a preparar la banda, cada músico en una plataforma magnetica de las que se usaban en la Arena de Combate.

Kuvira se desplazaba por todo el gimnasio, llegó a tiempo de detener a un Doobutsu primerizo de pelearse con otro.

─ Sachi ¿Te puedes encargar? ─ Le dijo a otro de los monitores.

─ Por supuesto, Kuvira ─ Se llevó al alumno al pabellón de que la decana Angella había mandando instalar con bots de asistencia de Entrapta para estos casos.

─ Es cierto que las emociones intensas pueden adelantar el celo en algunas personas. Creo que la decana estuvo en lo correcto al preveer esto. Pero no me gusta tener que estar cuidando también hoy aquí ─ Dijo otro de los monitores a Kuvira. Un chico alto y atletico que tenía dos alas luminosas en la espalda.

─ Lo sé, Eiren ─ Kuvira le sonrió ─ Pero es nuestra responsabilidad y los profesores no pueden solos, somos demasiados. Además, todo está mucho más tranquilo de lo esperado ─

─ Eso es porque se pidió a los Doobutsu más experimentados que nos ayudarán si detectaban algo extraño ─

─ Como sea, esta siendo mucho más sencillo ¿Por qué no te relajas un rato? Yo puedo cubrir esta parte ─

─ ¿Es en serio? ─

─ No te acostumbres, así que mejor aprovecha de una vez ─ Kuvira era dura pero no injusta.

─ Sí, Kuvira ¡Gracias! ─ El chico salió casi corriendo antes de que la Monitora Jefe cambiara de opinión.

Kuvira aprovechó que todos sus amigos estaban juntos en esa zona para poder ir con ellos mientras no dejaba de otear la zona. El grupo no terminaba de cohesionarse pero eso no impedía que todos se estuvieran divirtiendo. Con Korra, Catra en un extremo, con Perfuma y Scorpia junto a ellas, mientras Bow hacia de puente hacia Opal, Bolin y los demás. Kuvira no desaprovechaba ninguna oportunidad para poder tocar a Korra del hombro, del antebrazo, y fue cuando Catra descubrió que la monitora era la otra amiga con la que su loba podía dormir en ocasiones. El ligero efluvio de la loba se combinaba con el de la monitora sutilmente.

Asami y Mako también se habían acercado con ellos después de terminar de recibir a los estudiantes y dar una vuelta más para comprobar eficiente que todo estaba en orden. Todos estaban disfrutando del evento. La banda ya se estaba preparando para tocar obre las plataformas magnéticas que normalmente se usaban en los partidos de Pro control o en los combates. Y un murmullo de excitación recorrió al alumnado.

Entre el movimiento del grupo, hubo un momento en el que el trío de peleadoras quedaron juntas e hicieron algunas bromas de los últimos entrenamientos. Como de la vez que Korra, a pesar de ser una formidable maestra agua, se había caído en la duela por que alguien había dejado un charco después de caer a la circunferencia de agua. Catra por su lado, casi no se codeaba con Adora, que no dejaba de verla desde que la viera entrar con la Arrasadora, pero se distraía de momento con Glimmer. Catra se retraía o se codeba con Scorpia, que la incluía siempre en la conversación al preguntarle opiniones o detalles, y hasta Perfuma la empezaba a tratar más.

Mako había llevado a Asami de nuevo a un extremo del grupo, y a partir de ese momento Korra los había ignorado, porque no tenía ganas de ver a los tortolitos acaramelados. Asami se quería sacar de encima a Mako sin ser grosera, pues los besos de Mako estaban siendo muy insistentes para su gusto. Vio como Kuvira se alejaba, prometiendo regresar pronto y ahí encontró su excusa.

─ Amor, tengo que ir a dar otra ronda ─

─ Pero si Kuvira ya va a hacer eso ─

─ Sí, le prometía que la ayudaría a vigilar... Sabes que ella me ayuda mucho ─

─ Está bien, entonces te acompaño ─

Asami tuvo ganas de rodar los ojos, pero su educación era poderosa. En cambio, sonrió y aceptó el brazo que le ofrecían. Caminaron por la periferia de la pista y por entre las mesas y las diversas salitas lounge que se habían dispuesto para amenizar el evento. Caminaron y platicaron más y Asami sintió que se relajaba de nuevo, Mako realmente era encantador, principalmente cuando estaban a solas o solo con un grupo muy reducido, tenía que aceptar que estaban conviviendo con muchas más personas de las que pensó en un principio. No pasaba nada malo, todo está saliendo a pedir de boca. Termino con Mako detrás del pabellón para contención de los Doobutsu. Se estaban besando tranquilamente y de nuevo se sentía a gusto. Quizás lo único que necesitaba era quitarse de encima la sensación de tener a Korra muy cerca, nunca le había terminado de caer bien Mako y el sentimiento era mutuo. Se dejó consentir y hacer entre los brazos de su novio.

Los gritos emocionados de los alumnos distrajeron un poco a la feliz pareja, pero era porque ya estaba lista para salir al ruedo la estrella del momento. Mako no dejaría que se perdiera la oportunidad, tenía demasiadas semanas que no estaba a solas con Asami. Marceline empezó a tocar una canción tranquila y melancólica mientras flotaba por todo el gimnasio, los droides redondos la seguían, haciendo de cámaras y micrófonos a la vez.

No sé qué hacer sin ti

No sé dónde poner mis manos

Estaban solas Catra y Korra, ya que en ese momento Perfuma estaba con Scorpia disfrutando de la mesa de bebidas y bocadillos, porque Bow había ido con Glimmer aparte ante su insistencia y Adora los estaba buscando a los dos. La canción de fondo era triste, hablaba de que no necesitaba ser reconocida por los demás, una persona hacía falta solamente... Lo que le dio a Catra en qué pensar, mirando con intensa añoranza hacía donde estaba Adora.

No necesito que el mundo vea

Que he sido lo mejor que puedo ser

Pero no creo que pueda soportar estar

Donde no me veas

La noche estaba siendo totalmente estupenda, incluso con Perfuma y sus buenas vibras. E incluso con Kuvira rondándolas de vez en cuando, y sus ademanes posesivos hacia Korra que ésta no desestimaba, y por el contrario parecía sentirse cómoda con ellos. Y a pesar de eso Korra no se separaba de su lado y antes de darse cuenta, su cola la rodeaba del brazo o la cintura. Ya la había retirado una o dos veces ante la mirada ardiente de Adora y había sentido como el estomago se le encogía en diversas emociones. ¿Pero con qué derecho Adora la miraba así?

...Miro hacia arriba entre los huecos la luz del sol

Te extraño más que nada...

Korra estaba platicando un poco con Scorpia y notó de pronto lo melancólica de Catra. Esta noche no la dejaría perderse en sus pensamientos. Esta noche no presionaría hacia Adora. Esta noche Catra era toda suya. Su aroma a durazno, ese que la llevó hasta ella la primera vez, la llenaba de nuevo ante el celo no satisfecho de la felina. Pero para cualquier otro Doobutsu en calidad de poder olerlo también, se entremezclaba irremisiblemente con el propio aroma de Korra, a hielo, menta y peligro. Eran compañeras... Pero esta noche podrían ser más.

La canción que pusiera a Catra melancólica ya había terminado. Y cambió a una mucho más bailable pero aún así lenta y las parejas rápidamente llenaron la pista.

Slow dance with you

I just wanna slow dance with you

Asami se había separado de Mako, después de que este no entendiera razones. Y estaba regresando a la sala principal, ni siquiera entendía como es que se había dejado llevar a un rincón tan apartado cuando le había dicho a Kuvira que también la ayudaría a supervisar a los alumnos, que ya había habido dos incidentes aislados. Decidida a disfrutar del baile y olvidar lo que acababa de pasar, fue a buscar a Adora u Opal para pasar el rato con ellos. Viendo sin fijarse en todas las parejas dejándose llevar por el ritmo de la música suave.

Korra le ofreció su mano a Catra y la felina la miró inquisitivamente.

─ ¿Quieres bailar conmigo? ─

─ No creí que fueras alguien de bailes ─

─ Vamos, será divertido ─ Remarcó con una sonrisa.

I know all the other boys are tough and smooth

And I got the blues

Y al fin, sin dejar de dudar antes de tomarla de la mano, sintiendo sobre sí muchas más miradas de las que de verdad estaban sobre ella, se dejo llevar a la pista. Encontraron su espacio entre los bailarines rápidamente. Era una canción lenta que no demandaba mucho y la profunda y perfecta voz de Marceline junto al rasgueo del bajo llenaban el recinto.

I wanna slow dance with you

Marceline, desde su posición elevada, podía observar muchas cosas. Como que la Etoile miraba en shock a un par de alumnas que la cantante además podía oler, estaban juntas en más de un modo. Y el brillo en el mirar esmeralda le recordó muchas cosas. Bonnibel estaba en una plataforma elevada supervisando el baile, disfrutando en silencio también las canciones de su esposa, dejándose llenar de recuerdos de otros tiempos. Tantos siglos no pasaban en vano, y solo por encontrar a Marceline, los cruzaría de nuevo. Tenía muchas décadas que Marceline no tocaba algunas de estas canciones y la melancolía la invadió, así que bajó para ir a la plataforma donde tocaba la banda.

I wanna slow dance with you

I just wanna slow dance with you

Adora se había ido a buscar a Glimmer, después de verla llorando junto a Bow, aunque la verdad es que no estaba segura, los había visto desde muy lejos. Estar pendiente de Catra no ayudaba, solo hace unos momentos que no la veía, segura que tenía que estar más pendiente de Glimmer y sintiéndose culpable. La pista de pronto se había llenado con parejas bailando lenta y acompasadamente y eso no la ayudaba a encontrar a su amiga destellante. Una brecha se abrió en su línea de visión. Rojo y negro con azul. Muy juntos. No podía dejar de verlo. Conforme la masa de bailarines se movieron, las perdió de vista. Y se movió sin pensar, buscando un nuevo espacio para ver. Y Marceline siguió con su interpretación, viendo un nuevo integrante añadirse al drama. Ya tenía elegida la siguiente canción, simplemente como pasaba en la mayoría de sus interpretaciones, sentía que era lo adecuado. Y ella era una artista que se dejaba guiar por sus instintos e impulsos.

Why don't you take the chance

I've got the moves

Korra y Catra estaban bastante cómodas bailando juntas, las manos de Korra en el cuello de Catra, y las manos de ella en la cintura de Korra. La cola parda se movía lentamente, para terminar rodeando también la cintura morena. La maestra agua terminó por juntar sus frentes, disfrutando de nuevo la tibieza natural de Catra, que sin querer empezó a ronronear, sin pensar ya en las miradas que sentía sobre ella hace unos momentos. Por la música y el ruido alrededor, no se escuchaba el ronroneo, pero Korra era capaz de sentirlo y eso era más que suficiente de momento.

─ Te dije que sería divertido ─ Le dijo en un susurro sin separar sus frentes, justo como muchas otras parejas.

─ No lo eches a perder ─ Y Korra rio divertida.

I'd like to prove

I wanna slow dance with you

La cola de Catra se separó de su cintura al cambio de canción, pero siguieron girando sobre ellas, perdidas del mundo, de las miradas que las seguían y los murmullos cada vez más altos. Las orejas de Catra estaban plácidamente plegadas a su cabeza. Tenía que admitir que se sentía bien estando ahí. Desde la primera vez se había sentido a gusto entre los brazos de Korra. Eran fuertes, eran amables, eran rudos, eran francos y fieles. Como los de Adora, pero Adora no estaba con ella. Korra la había elegido a ella. Korra cumplía sus promesas activamente, sin importar el costo. Además, era su compañera.

Aunque no hubieran dicho nada de exclusividad, a Catra le bastaba Korra. Y Korra había sido sincera desde el principio, tenía otra amiga con quien podía hacer cosas similares. Pero eso no le importaba a Catra mientras supiera que cada quien tenía su lugar. Y Korra estaba aquí con ella, bailando suavemente con ella en medio de quien sabe cuántas otras personas, muchas quienes la felina sabía, deseaban estar en su lugar, porque podía olerlo.

Mako estaba buscando por Asami, había sido un idiota, sí. Lo reconocía, pero no quería terminar la noche mal. Y la alcanzó a ver, al borde la pista.

Asami no despegaba la vista de la pareja. Porque solo hasta este momento lo había reconocido, era una pareja. No solo amigas, no podría ser. ¿Y esto que implicaba para ella? Korra solía ser su mejor amiga y nada más. Mako era a quien amaba, quien la había cortejado y ella había sonreído encantada. Quien poco a poco llenó sus espacios y sus tiempos, hasta que se dio cuenta que le faltaba más y ya no lo tenía. Que ella ya no era la misma desde que Korra no estaba ahí para hacerla reír y relajarse y olvidarse de sus problemas por unos minutos, por una tarde.

No es simple decir

Que la mayoría de los días no me reconozco

La música sonaba tan lenta y melancólica como dos canciones atrás, pero ellas ya estaban dentro de su burbuja. Adora las observaba con el corazón estrujado, con los ojos brillantes, acuosos y un nudo en la garganta. La mano derecha de Korra acariciaba distraídamente la oreja de Catra, en un gesto que sólo Adora podía saber lo íntimo que era. Asami sabía que ya no era la chica que podía relajarse. Todo el tiempo ocupada, que ya nunca disfrutaba. Por eso añoraba tanto esta noche. Es decir, las cosas con Korra se estaban relajando y había pensado en pasar un buen momento que la pudiera incluir.

Han tomado más de lo que les di

No es fácil saber

No soy nada como solía ser

Ver que alguien más podía sostener lo que antes solamente ella podía. Que Catra podía de hecho dejar que alguien más viera su lado suave, ese que cada día se había escondido más, no era fácil de asimilar y aún dentro de Adora las emociones eran un vórtice sin principio ni fin, al no poderle poner nombre.

Ella es imperfecta pero lo intenta

Ella es buena pero ella miente

Ella es dura consigo misma

Está rota y no pedirá ayuda

Asami sabía que Korra podía ser un desastre, pero un desastre que siempre la apoyaba y la divertía, aunque supiera que verla estudiar y trabajar la aburría sobremanera y solo la acompañaba por estar juntas. Que desestimaba todo lo que sus padres decían y Korra siempre iba solo por lo que ella quería.

Ella es desordenada pero es amable

Ella está sola la mayor parte del tiempo

Y ahora quería al tormento de su hermana. Las dos se veían tan bien juntas... relajadas, incluso... felices. ¿Adora... también estaba viendo esto?

Ella es todo esto mezclado

Y horneado en un hermoso pastel

Sí, Adora lo estaba viendo. Y se sentía rota y aliviada a partes iguales... Catra no estaba sola más. ¿Entonces porque dolía tanto verlas juntas?

Ella se fue pero solía ser mía

¿No quedaba más que resignarse? Catra y Korra se separaron un momento, Korra murmuró algo al oído de la gata y esta asintió lentamente, se miraron largamente y Catra acarició con su frente las mejillas de Korra. Adora sabía lo que eso significaba: Catra consideraba suya a la loba.

No es lo que pedí

A veces la vida se desliza por una puerta trasera

Y forja a una persona

Y te hace creer que todo es verdad

Y ahora te tengo

Mako alcanzó a Asami. Ella no fue capaz de rechazarlo, no podía dejar de mirar. Así que cuando la llevó a la pista para moverse lentamente como los demás, no dijo nada, mientras pudiera seguir viendo. Y fue cuando también lo vio a él. Lo tenía, era enteramente suyo, pero ya no era feliz. No podía verlo a los ojos, así que se reclinó sobre su hombro y siguió viendo a su mejor amiga, perdida en los ojos bicolores.

Y no eres lo que pedí

Si soy honesto, sé que lo devolvería todo

Para tener la oportunidad de comenzar de nuevo

Y reescribir un final o dos

Para la chica que conocía.

Había perdido las oportunidades, ahora lo entendía. Cuando Catra dejó de molestarla tanto, cuando dejo de faltar a clases, cuando empezó a cuadrar su vida, era porque ya no estaba luchando contra la opresión.

¿Quién será lo suficientemente imprudente?

¿Quién saldrá herido?

¿Pero quién aprende a endurecerse cuando está lastimada?

Poco a poco, todo al rededor de ellas se había terminado, ya no existía. Esta noche no había más. Poco a poco se acercaron más. No había un tiempo que medir, sino la distancia entre sus labios. La cola de Catra se movía inquieta, sabía lo que estaba a punto de hacer y que ya no habría marcha atrás. ¿Pero eso no era tan malo, verdad?

Y se acostumbra a un hombre que no puede amar

Y luego se quedará atascada y tendrá miedo

Asami tomó más fuerte a Mako de la tela de su saco y él la estrujo más en respuesta. Sin ser consciente de lo que Asami miraba y el peso en su pecho.

De la vida que hay dentro de ella

Cada vez más fuerte

Hasta que finalmente le recuerda

Pelear solo un poco

Para traer de vuelta el fuego en sus ojos

Eso se ha ido pero solía ser mío.

Fue entonces cuando Glimmer vio a la pareja. Catra con la Arrasadora. Y la obtusa de Adora, mirándolas. El coraje hirvió en su estomago y las lágrimas se secaron. Pero entonces observó de nuevo. Catra ni siquiera había visto a Adora, estaba perdida en otro mar azul. Tenía que ir con Adora, porque no podía hacer más que ver por su amiga.

Entonces el momento culminó.

Había un gran espacio vacío entre la pareja que formaban la gata y la loba y el resto de parejas, pues algunos las miraban sorprendidos, pero no les importaba. Ahora la distancia también dejo de contar, y el beso fue lento, suave y tibio. Apenas el roce de sus labios, moviéndose largamente unos sobre los otros, sin prisas, con caricias leves y etéreas de sus lenguas.

Solía ser mía

Ella es desordenada pero es amable

Ella está sola la mayor parte del tiempo

Ella es todo eso mezclado y horneado en un hermoso pastel

Ella se fue pero solía ser mía

Y el hechizo se rompió, por fin Adora pudo moverse y Glimmer fue tras ella.

Kuvira solo llegó a tiempo de ver como la pareja se separaba para respirar y se miraban sonrojadas para que ahora Catra recargara su cabeza sobre el pecho de Korra, con las orejas encogidas en un gesto tímido, pero Korra la rodeó entre sus brazos antes de que se decidiera a alejarse y la sacó de la pista, ante el silencio de las personas cercanas. Una sonrisa dolida llegó a los labios de la monitora. Vaya que de verdad había subestimado todo.

Con un movimiento mínimo de sus labios, Catra le susurró a Korra, sabedora de que con su oído un poco más fino de lo normal, la podría escuchar.

─ Todo el mundo nos está observando ─ Sentía la base de la cola caliente ante las miradas.

─ Creí que todo el mundo te importaba un carajo ─ Le susurró de vuelta Korra, con una sonrisilla dulce. Y Catra respingó las orejas.

─ ¡Y lo hace! Eras tú la que no quería... ─ Siguió diciendo hasta que Korra habló interrumpiéndola.

─ El agua cambia y se adapta ─ Sentenció y decidió que era una buena respuesta.

Cuando regresaron al lounge que habían compartido con todos los demás chicos, recibieron un fuerte abucheó de parte de Lonnie, Scorpia y Perfuma, quienes habían visto todo, pero no sabían nada. Solo Scorpia tenía ese brillito de suficiencia pues sus sospechas resultaban ciertas.

─ ¡Que bien escondido se lo tenían! ─

─ Yo no escondo nunca nada ─

─ ¿Cuándo pensabas contarnos, Catra? ─ Lonnie le dio un buen golpe en el hombro. Catra siseó y retrocedió un poco.

─ Metete en tus propios asuntos, Lonnie. ¿O cuando pensabas contarnos de Kyle y Rogelio? ─ A pesar de su piel oscura, todos notaron como Lonnie enrojeció hasta las orejas y Catra sonrió maliciosa y satisfecha. Korra lo había olido algunas veces también. Sus sentidos no eran tan agudos como cuando era loba, pero si un poco más finos que aquellos que eran Superhumanos o simples transhumanos. Ni siquiera todos los Doobutsu tenían los sentidos super desarrollados.

─ ¿Có-cómo... Tú... cómo diablos...? ─

─ Estás llena de su olor, los tres juntos, mucho más que de costumbre ─ Replicó Catra ante la mirada divertida de los demás. Excepto de Kyle que también estaba mucho más rojo al ser el más blanco de todos los presentes.

Rogelio empezó rápidamente a gruñir, hacer chasquidos y sisear en rápida sucesión, poniendo mucho más rojos a Kyle y Lonnie. Catra captó el mensaje general, pero las palabras más elaboradas se le escapaban. Rogelio claramente estaba molesto y exasperado. El claro mensaje que todos recibieron era un "Se los dije"!

─ ¡Calla, Rogelio! ¡Por Raava, cállate! ─ Replicó Lonnie en cuanto le salieron las palabras. Catra sólo se río más y Korra se río con ella.

─ Vaya que se lo tenían bien escondido también! ─

─ ¿Tú también, Perfuma? ¿Y tú con Bow? ─ Eso no le gustó escucharlo del todo a Scorpia, pero se dejó llevar por el excelente ambiente.

Los celos ardían en más de un pecho esa noche, pero Kuvira respiró profundo, bajandolos a su estomago donde parecían quemar menos. Pero sus ojos eran fuego verde, ardiente. Necesitaba golpear algo desesperadamente. Pobre de aquel que fuera el siguiente en armar jaleo. Después de dar la vuelta más larga para llegar de nuevo al animado grupo de amigos en donde se seguían molestando, ya estaba más en control. Korra la miró y sintió el fuego de su mirada y algo en Korra la hizo darse cuenta de que Kuvira estaba molesta de nuevo.

─ ¡El celo de Rogelio empezó y nos tomó por sorpresa y una cosa llevo a la otra y...! ─ Fue cuando Kuvira llegó y estaba escuchando eso. La sorpresa la hizo distraerse de sus propios sentimientos.

Ahora Catra y Korra estaban abiertamente más cerca, la cola de Catra constantemente sobre sus antebrazos o rozando su cintura. La gata apenas podía mantener a raya el ronroneo de satisfacción que su pecho quería expedir, porque aún en el mejor de los casos, nunca había esperado que su circulo de personas conocidas (AKA amigos) fuera a recibir su relación con sinceras bromas. No es que estuviera con Korra, pero esto llevaba las cosas a un nuevo nivel que le agradaba. Y su entrepierna pedía por estar encerrada de nuevo con Korra. Esa era la verdad de su relación, así había empezado y todo lo demás simplemente había llegado.


Namaste