IMPORTANTE: el capítulo anterior ya está subido. Para los qué no lo vieron, el aviso anterior fue reemplazado por otra actualización.

Shingeki No Kyojin no me pertenece. Mis respetos a su respectivo creador.

[Long-fic] [EreHisu]

Advertencias: drogas, palabras obscenas, sexo explícito.


Bastardo Suicida


Eighteen


El camino de regreso a Trost no fue muy ameno que se pueda decir.

Y es qué las sirvientas llamaron a Frieda informando de las fachas en las qué Eren regresaba a casa, como no tenía ningún respeto por el orden del penthouse y lo inapropiado de su presencia.

—Te dije qué te alejaras de él—Historia la miró como si no comprendiera lo qué decía—Por amor a todo lo qué es bueno... Hisu...

—No dejaré a Eren—y la determinación oscilante y genuina alternó el azul de sus ojos; detalle no desapercibido para la mayor de la descendencia de Rod—Lo amo.

Aunque lo supiera, escucharlo no sé le hacía si no más insoportable para la azabache.

—Hisu—La tomó por los hombros y su rostro angelical y armonioso, siempre dulce para su hermanita, se convirtió en una pared de acero impenetrable. Eso tensó a la rubia—Quiero qué ese vago de Jaeger se vaya, o tendré qué tomar una decisión qué no quiero tomar. Es increíble qué te atrevieras a meterlo a vivir contigo.

Un nudo terrible hacía mello en Historia, a la que la voz la abandonaba como si fuese incapaz de hablar, pero asimilar esa advertencia en su mente evocaba una ira qué luchaba contra las cadenas qué la reprimían, contra el respeto inequívoco hacia su hermana y el mundo de brillo y oro qué forjó para ella.

Entonces se repitió se obligó.

"Habla"

"Habla maldita sea ¡habla!"

"¡Di algo!"

"¡Di algo Historia!"

—No...

—¿Qué dices?

—No me alejaré de Eren—dijo con firmeza, enfrentando la mirada de su hermana mayor, yendo contra todo pronóstico. Porque nunca se negaba a los dictamenes de Frieda. No sería manejada por voluntadades ajenas a las suya otra vez, así que, recordó lo que había visto con anterioridad bajo la luz de la luna y no le importó jugar sucio una vez más—¿Por qué no te preocupas por Florian? Ha de estar divirtiéndose mucho con el granjero.

La mayor no añadió nada, se mantuvo al margen del repentino actuar de la rubia, sin más palabras qué mediarle; mostró una expresión indecriptible para Historia. Entonces, la petisa se giró una vez una mucama comunicó que su chófer la esperaba.

—Nos vemos, Frieda—Murmuró sin mirarla, inspirando hondo y avanzando por fin a la salida de la hacienda de los Reiss.

En el auto ni la música, ni el paisaje lograron devolverla a la realidad, no luego de lo que acababa de hacer. No obstante, el andar del vehículo por la carretera la hacía sentir más tranquila, como si un hilo qué la ataba a donde había estado se extendiese y se hiciera más delgado, para posteriormente hacerse minúsculo, aunque siguiera allí.

Luego, la razón la zarandeó.

Imágenes de lo qué acababa de hacer atosigaron su cabeza.

"Enfrenté a Frieda"

Era un hecho irrevocable, tan hilarante. Jamás se le pasó por la cabeza...

Volver a hacerlo...

"Lo hice"

Sin importarle qué pudiera pasar.

"Historia Reiss, estás loca"

Y se comenzó a reír, contemplando qué en verdad lo estaba, pero repentinamente se sentía de maravilla. El orgullo le hinchaba el pecho y una risa qué llamó la atención de su chófer surcó su rostro.

—¿Está usted bien, señorita Reiss?

—Estoy perfectamente.

Lo estaba.

Comenzó a experimentar la alegría y emoción de qué en pocas horas volvería a los brazos de Eren. Se prometió abrazarlo con todas sus fuerzas, lo había extrañado, pero no sabía si estaba tomando las decisiones correctas. Sabía qué su hermana no la dejaría en paz, pero no era el momento para pensarlo. Ya tendría tiempo de idear algún plan y de algo estaba segura: no permitiría qué alejaran a Eren de su vida.

Al arribar su residencia el corazón casi se le salía del pecho y solo quería correr y abalanzarse sobre Eren, pero al llegar no lo encontró.

—¿Saben algo de Eren?—con sus ánimos menguados, se dirigió a las damas del servicio de limpieza.

—Ni idea, debe estar en algún taller trabajando—expresó una de ellas haciéndose de la vista gorda.

—Ahora siempre llega sucio y harapiento, nos ensucia el suelo. Terrible—Añadió otra.

A Historia eso la impresionó, así qué eso era a lo qué Eren se había dedicado ese par de días. Por lo visto, el chico llegaría a eso de las nueve de la noche y recién era media tarde. Tenía el resto de la tarde para ella y le marcó a Sasha para saber como se encontraba.

—¡Hisu! ¿Ya andas en Trost?—Su bulliciosa amiga fue la primera en hablar.

—Llegué hace un momento—dijo, caminando de un lado al otro en el espacio del living—¿Qué tal si vienes? ¿Envío un auto por ti?

—Quisiera decir qué si, pero estoy estudiando en casa de Mikasa con ella y algunos del curso y Shiganshina es algo lejos. Quizás otro día.

—Vale, qué estés bien.— Y cortó con desgano aquella llamada.

Se gastó las horas en barnizar sus uñas, hacer algo de yoga y ver videos en su teléfono. Al atardecer, pidió qué le picaran fruta y se introdujo en su burbujeante jacuzzi mirando los rayos de luz solar dar una tonalidad enigmática a las nubes.

En la noche, luego de cubrir las heridas qué se hizo en su viaje, quiso hacerse con una receta qué encontró en internet un pollo en salsa agridulce y unos nachos de acompañamiento, aunque no fue fácil y dejó la cocina hecha un desastre logró su cometido para qué fuera suficientemente aceptable, aunque la llama de la estufa le jugara un poco en contra.

Esperó a Eren para cenar y a las nueve con un cuarto decidió llamarlo, pero solo oyó la contestadora. Marcó otras tantas veces y comenzaba a considerar salir en su búsqueda cuando las puertas del elevador lo mostraron, con el cabello desordenado y todo sucio. Pero ahí estaba.

Se acercó medio dudosa y éste sonrió al verla. En un parpadeo ya estaban en los brazos del otro, palpeando sus cuerpos y uniendo sus bocas en consecutivos besos.

—Que bueno qué ya estás aquí—dijo él sin soltarla, depositándola cuidadosamente en el suelo—¿Fue una total mierda?

—Ni siquiera quiero hablar de ello—agregó enredando su mano en una de él y llevándolo al comedor—Preparé esto para ti.

—Huele muy bien—concedió él contento con la mesa qué había preparado su adorada rubia.

—Bah, ya está frío, te tardaste. Iré a calentarlo—le guiñó un ojo al muchacho y se llevó los platos de vuelta a la cocina.

Eren la acompañó y aprovechó a echarse un vaso de agua de la heladera, estaba más qué sediento y no quería perder ningún vistazo de Historia.

Comieron entre risas y Eren le relató todo acerca del taller de Reeves, las cosas que estaba aprendiendo y lo geniales qué eran sus compañeros.

—Y ya tienen sus propias motocicletas, pienso qué también podré acceder a una en unos meses en lo qué reuna algo de dinero y...

—¿No fuiste a la Titan?

—Hoy no, estuve en el taller desde temprano—explicó Eren hartándose de un buen trozo de pollo—No creo qué vaya mañana Ian, quiere qué le eche una mano con el motor de una Scrambler y lleva su tiempo.

—Eren, ¿les explicaste que todavía eres un estudiante?—Ante la pregunta de ella, Eren suspiró.

—Si, Shadis explicó todos los detalles, ellos lo I.

—¿Y tu situación? Se supone qué debes cumplir actividades extras, Erwin está a nada de expulsarte.

—Está bien, iré contigo mañana Tori, tienes razón—secundó el Jaeger encogiéndose de hombros y levántadose para llevarse los platos usados.

Hisu lo contempló lavarlos desde el marco en la entrada a la cocina, su figura alta, sucia y desvargada, encontrándolo todavía más apuesto de lo que esperaba a pesar de lo poco decente de su aspecto.

—Estamos en nuestro último año, solo no quiero que lo dejes por la euforia del empleo—explicó ella en tanto él se secaba las manos.

—Si, solo tengo qué organizar mi tiempo y... Estaremos bien, königin—insistió él, acariciando un mechón dorado y conectando sus ojos esmeralda con los de ella.

Esa noche Eren, en sus ansias de volver a tener a la petisa entre sus brazos hechos uno los dos, le hizo el amor con absoluta devoción, contorneando la figura menuda y hermosa de Historia.

Tomándola en brazos la fue dejando desprovista de atuendos y a cada parte de piel qué descubría le plasmó pasionales roces de labios, marcándola con estos y enchinándole la piel. E Historia enloquecía bajo el encanto y hechizo al qué era sometida por él.

La luz platinada de la luna de la ventana de la habitación de Historia se colaba para iluminar dos cuerpos desnudos y enredados entre sí. Con los dedos perdidos entre las hebras castañas de Eren, la rubia lo atrajo para explorar su boca con su lengua juguetona y curiosa, hecha para fundirse con él en lo más primigenio de lo humano.

¿Eran bestias?

Quien sabe.

Eran un amasajo de jadeos, de sudor, de tacto.

"Nunca te vayas Eren

Por lo qué más quieras

Nunca lo hagas"

A la mañana siguiente, en el instituto y con un deje de ojeras pero más satisfechos qué nunca, Eren e Historia se hallaron con un sinfín de volantes regados por los pasillos; ¿el motivo? Era propaganda para la fiesta de Halloween de Boris Feulner, un muchacho de familia rica procedente de Stohess qué ostentaba de organizar ese tipo eventos.

Y a pocos metros de ellos, tras ingresar en el espacio escolar y entre el tumulto de estudiantes entusiasmados, un conserje cascarrabias hacía pedazos los volantes a sus pies mostrando una mirada fúnebre. Esta se oscureció más al percatarse Levi de la llegada de Eren en el sitio.

—¡Jaeger! Deshazte de esta mierda en una hora o te usaré como trapeador el resto del día—El hombre vació su advertencia clara y concisa y abandonó el pasillo central, dejando a algunos atemorizados y al aludido con una cara de pocos amigos.

—Relájate—agregó Historia con sutileza y tomando una de las manos de él, consiguiendo algo de calma—Solo haz lo qué dice y acabará pronto.

—¿Crees qué le tengo miedo?

—Por Dios, Eren, no se trata de eso—masculló Historia caminando a la par del chico con destino a los casilleros, irritándose ante la protesta manifestada en el estado de él—Ambos sabemos que Levi barrería el piso con quien sea, nadie nunca le ha ganado—hizo una mueca Al meditarlo—antes eras más consciente de eso.

—Antes era un puto crío.

—Antes o ahora el resultado sería el mismo—observó ella lo qué sería un hecho, pero seguía algo desconcertada. Era como si Eren tuviera una especie de resentimiento con el pequeño y amenazante hombre—¿qué es lo que te pasa con Levi? ¿Acaso intentas probar algo?

—... Tal vez.

—No seas idiota—Historia insistió—no tienes qué probar nada. No quiero qué seas el saco de boxeo de ese tipo.

Eren se guardó sus palabras. Claro qué Historia no comprendía todo el picor existente en él hacia el conserje, porque era todo un asunto absolutamente ajeno a ella. Y con franqueza, Eren desearía qué también ajeno a él.

—Mejor empiezo a deshacerme de los volantes.

—Está bien—ella secundó, no muy segura, sacando libretas del casillero y volviéndolo a cerrar para marchar a la clase de la primera hora—ten cuidado. No hagas nada imprudente, Eren, o tendré que venir por ti.

Eren bufó y ella se fue dándole un último vistazo más.

Al menos había cientos de volantes regados en el instituto, así qué el chico Jaeger se propuso a recoger todos y maldijo a Boris por imprimir tantos, es decir, ¿Para qué tanto gasto de papel? Los ricos como ese sujeto no sabía ni que hacer con el dinero.

En tanto lidiaba con la tediosa tarea en tiempo record, se topó con otro estudiante haciendo lo mismo. Elevó la vista y encontró al pelirrojo qué lo había idolatrado semanas atrás.

—Veo qué necesitas una mano—dijo el chico logrando qué Eren enarcara una de sus pobladas cejas en la extrañeza.

—No está de más—agregó aceptando, porque una mano no le venía mal—¿Quién dijiste qué eras?

—Floch es mi nombre—contestó el muchacho si detenerse en la recolección.

A Eren le parecía todo un panorama raro el sujeto, empezando por su cabello de nido de aves, pero si le iba a echar una mano no iba a dejar pasar la oportunidad. Pasó el rato entre volantes y el parloteo del pelirrojo acerca de él y continuas preguntas sobre Marley, sobre sus peleas ocasionales y cómo había iniciado su relación con la reina del instituto y qué planes tenía.

En un cuarto de hora, Floch era ya exasperante.

—No entiendo un carajo ¿A qué viene esa puta insistencia en saber todo sobre mí y seguirme?—preguntó Eren ya sin dilaciones.

—Oye, tranquilo. Solo creo qué pues eres un sujeto increíble y ya, digo, eres popular sin nisiquiera esforzarte así qué...

—¿Quieres ser popular?

—¿Y quien no?

—No me vengas con eso—Eren comenzó a carcajearse por las ideas de Floch—¿En serio te parece qué me importa serlo? Si quieres serlo ve a jugar fútbol americano o róbale algo al director, no intentes hacerte mi amigo, joder.

—Eren no sé trata de eso, yo en serio admiro lo qué haces. No pienso convencerte de eso, solo qué lo sepas.

Eren no se tomaba ninguna de sus palabras más como chiste y siguió en lo suyo. No me importaban los pensamientos raros de otros.

Gracias a la ayudita del pelirrojo acabó poco antes del tiempo pautado por Levi y luego Floch se fue por su lado con prisa.

Levi apareció comprobando qué no hubiera rastro de ningún volante con su cara impávida y a pasos lentos evaluando el espacio. Se acercó a Eren, qué no tembló por más intimidante qué se pudiera mostrar el conserje.

—Bien, Jaeger, sieves más qué para drogarte y cogerte niñas adineradas—le dijo Levi, parándose frente al castaño como un soldado y en un parpadeo una presión espantosa casi le nubló el juicio a Eren, perdió el aire y casi se arrodilla en el piso de no ser por el esfuerzo qué hizo lor no caer. La causa: un puño en la boca del estómago—Y eso es por intentar manipularme con tus amenazas de cuarta, mocoso de mierda.

Eren, apenas lo logró inspiró como un toro colérico y se echó a los puños hacia el azabache, qué lo desvió y golpeó está vez en la espalda logrando extraer un gritó al adolescente, pero este se giró y golpeó con fuerza y de improviso un costado de la cara de Levi.

—Ahora si te jodiste, Jaeger.

Y un espectáculo de golpes, más de Levi a Eren qué al contrario protagonizó el gimnasio, donde unos pocos estudiantes qué ahí se encontraban lo presenciaron; dos de ellos , reconociendo lo épico de ese momento decidieron grabarlo para conseguir vistas en sus redes sociales.

Levi había logrando someter a Eren bajo sus golpes furiosos hasta qué alguien irrumpió y lo derribó directo al suelo.

—¡¿Qué demonios haces?!


Les juro qué me muero de sueño.

Quería actualizar hace un buen, pero entre mudanzas y un sinfín de cosas aparte de mi inminente procrastinación no lo hacía xd.

Si leen todo esto, se los agradezco. Y si dejan comentarios les agradezco más haha.

Del capítulo solo puedo decir qué AMO ESCRIBIR SOBRE LOS REISS, qué Eren por alguna razón lo veo como el personaje de Heath Ledger en 10 things I Hate about you en este capítulo (vi la peli hace poco, lo juro) e Historia ya tiene corazón de pasa xD o no sé amigos ni yo sé qué es esto jajajajaja DE HECHO nunca planeé este final de capítulo de los putazos entre Eren y Levi pero pues luego dije why not????

Y así es *redoble de tambores* capítulo especial de fiesta de Halloween porque ¿qué clase de drama adolescente estaría escribiendo si no?

Y se preguntaran -o tal vez no- ¿Quién carajos es Boris Feulner? Pues uno de la policía militar qué murió en la pelea contra Annie en Stohess xd aunque algunos nombres no les suenen, no me sacó OCs porque no me gusta así qué rebusco personajes qué fueron relleno en el anime xD

Por otra parte, si, tuve qué rendirme a bajarme la app y un word en mi celu para seguir esta historia porque mi portátil volverá a ser arreglada algún día lejano :( lastimosamente su arreglo me sale casi tan costoso como la misma portátil, así qué f. Si conocen a alguien qué me la arregle por precio razonable en Bogotá manden DM :'u

Ah, también perdonen el pequeño lemonazo no tenía muchas ganas de ser tan descriptiva, fue bastante soft.

Inspiración musical by Justin B., Duvet, W Y etc, etc.


Se despide

MioSiriban