Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
-Quizás en otra vida-
-Hospital Serafall Memorial-
Venelana Gremory jugaba con sus dedos nerviosa. Levantándose de su asiento. Recorriendo la sala de espera intranquila.
Agradecía que la sala, aislada, no estuviese impregnada por el olor a desinfectante, a producto químico… Serafall había instaurado la aromaterapia y el inmenso centro médico se había convertido en un recinto lleno de aromas de lo más variopinto. No habían escatimado en esfuerzo y recursos para clasificar y emparejar olores, efectos y necesidades en todas las salas.
Efectos relajantes, estimulantes, somníferos…
Cada sala tenía su olfato, su estado de ánimo intencionado… Que en una mujer de su categoría no surgía efecto por completo. Aun así y pese a todo, Venelana estaba agradecida con Serafall. ¿Quién iba a decir que esa joven apagada y carente de emociones iba a realizar y promover una propuesta como esta…?
Su marido, sentado en uno de los cómodos sillones no parecía afectado lo más mínimo. Heinrich, de pie tras él, tampoco.
-No sé cómo puedes estar tan tranquilo…- dijo la demonio jugando con sus dedos.
-Van dos partos, uno se acaba haciendo…-
La castaña alzó las cejas sorprendida por su respuesta.
-El niño estará bien… En este centro tenemos lo mejor de lo mejor en medicina…-
La respuesta no tranquilizó a su esposa.
-¿Interrumpo? Puedo volver más tarde…- dijo Grayfia abriendo lentamente la puerta de cristal.
-Grayfia… ¿Tienes los resultados?-
-Lady Venelana… Puede relajarte. Me alegro de poder comunicarle que el niño está bien-
-¡!-
-La información es correcta- indicó uno de los doctores entrando en la sala, cerrando tras su paso.
Suspirando pesadamente, Venelana sonrió por primera vez en horas. La presencia del demonio cubierto por una bata blanca y sus palabras la calmaron considerablemente.
-Doctor… ¿El pequeño se encuentra sano?-
-Excepcionalmente sano. Tanto que resulta hasta sospechoso para su especie… Bajo secreto profesional os preguntó quién es el niño y de donde procede- dijo el demonio caminando hasta la mesa más cercana, acomodándose en ella.
La charla no iba a ser corta.
La pregunta y el tono sorprendieron a los Gremory. El medico era un conocido de la familia y solía ser respetuoso e incluso sobrepasaba el concepto de la confidencialidad con ellos.
-¿Alguna anomalía?- intervino Zeoticus incorporándose, endureciendo el rostro.
El doctor se tomó unos instantes para responder, recolocándose las gafas con calma.
-Señores Gremory… Cuando llegaron con ese joven humano a las puertas del hospital pensaba que se trataba de un agudo caso de anemia o algo similar, los cuerpos humanos son frágiles y enferman con facilidad… Pero mucho me temo que no es el caso- abriendo la carpeta en sus manos –El niño está sano… Aunque me gustaría estudiarle a conciencia y sabe porque-
-¿Q-que significa eso?-
-He tenido la suerte de contar con la inestimable colaboración de Matthers… El sujeto de estudio es algo único que no había visto antes, habíamos, la verdad-
-Sin rodeos, por favor, continúe- dijo Zeoticus abrazando a su esposa de la cintura.
-No acabo de decidir, de si ese sujeto es humano… o algo mas-
-Defina algo más-
El medico golpeó la mesa con su bolígrafo repetidas veces, rítmicamente, sin dejar de mirar los documentos en la mesa.
Dudaba.
-Las muestras de sangre son inconcluyentes…-
-¿Qué significa eso?-
-Que no sabemos a ciencia cierta que le ocurre… O simplemente que es…- volviendo su atención a los Gremory –Hay mucha magia en su sangre…- entrelazando sus dedos, dejando la estilográfica a un lado –Elementos fascinantes, sin lugar a dudas…-
Sereno, el hombre volvió las hojas, ofreciéndole una mejor vista a los Gremory.
-Estas columnas indican los niveles de hormonas… Como puede ver estos son los valores esperados para un niño de su edad… son unas cinco veces más altos de lo recomendable… Es preocupante que un cuerpo tan joven segregue altas cantidades por ejemplo… de gh. En condiciones normales se le deberían de realizar más pruebas para saber porque su cerebro y la glándula pituitaria producen tanta… Hasta que ves que es algo compensado, equilibrado y establecido. Imagínese que su cuerpo es un cuenco, no importa la forma ni el color. A ese cuenco le añadimos unas pastillas, hormonas de crecimiento. Le añadimos más píldoras, vitamínicos, esteroides, creatina, múltiples variables de estimulantes… Y protectores de órganos… ¿Qué tendríamos?-
-Un cuenco rebosante y peligroso de compuestos químicos-
-¿Pero si le digo que el cuenco ha sido especialmente diseñado para tal cometido seguiría pensando lo mismo?-
-¿Cómo puede estar diseñado?-
-Por los rastros sagrados… Hay unas hormonas que no son naturales regulando su organismo… Su cuerpo se desarrolla a velocidades abismales, sus células absorben una cantidad inusual de nutrientes y la regeneración molecular es prácticamente instantánea… sin mostrar ritmos de retroceso o deceleración. Hemos encontrado patrones similares en humanos "bendecidos". Cuando los dioses bendicen a los hombres para la realización de gestas los modifican. Nutren su cuerpo con anabolizantes, en resumidas cuentas, les llevan al límite a la fuerza… Y todos sabemos cómo acaban esos cuerpos al final de su ciclo útil… Esto es diferente. No hablamos de algo heredado, hablamos de algo reciente… Todos los cambios… Su cuerpo se está transformando. Las hormonas, el desarrollo singular… Todo parece indicar que es un cambio reciente… ¿De dónde viene este pequeño?-
Los Gremory se miraron entre ellos antes de responder.
-No podemos asegurar que el hecho de que ese poder sea reciente no implique premeditación. Todo puede ser parte de un plan-
-Es parte de un plan, cariño- indicó su esposa mirándolo fijamente –Doctor, el niño procede del mundo humano, un niño huérfano, el único superviviente de un accidente de tráfico-
-¿Una experiencia cercana a la muerte? Apenas muestra rastros de heridas o golpes… ¿Estaba herido?-
-Se le hizo un chequeo, no mostraba heridas o contusiones de ningún tipo. Aunque…- dijo Venelana seria –Sabemos que Ophis Ouroboros interactuó de alguna manera con el niño, él no parece recordar nada de esto-
-La Diosa Dragona… Esa criatura… No sabemos prácticamente nada de ella… Aunque lo podría explicar…-
-¿Explicar el que?-
-Más allá de la singularidad de su excelente salud hemos encontrado rastros en su sangre que solo hemos certificado en otro ser vivo en toda nuestra sociedad- señalando un punto en los documentos –Rastros de energía en las muestras que la familia Pheles nos facilitó hace unas décadas-
-¿De qué siervo?-
-La Reina, Tannin el Meteoro-
-¿?-
-Hay rastros de dragón en su sangre, sí. Por extraño que parezca… Hablándolo con MacGregor no entendíamos como podía ser, llegando a pensar erróneamente que era una malinterpretación de los análisis… Pero si ustedes me dicen que ella está involucrada de alguna manera con ese niño… Desde la llegada de Tannin al Inframundo hemos logrado obtener algunas reducidas muestras biológicas de los dragones. No es que se puedan usar para todos los ejemplares, pero si nos ha permitido ampliar mucho nuestro muy limitado conocimiento de dicha especie. El pequeño que habéis traído al hospital es humano, su fisiología lo demuestra claramente… Algunos rasgos son visibles. Como por ejemplo los ojos-
-De eso quería hablar… ¿Esos ojos que son?-
-Más allá de su extraña tonalidad y forma del iris no hemos tenido tiempo suficiente como para hacer un análisis más profundo. De tener algún significado o función el niño no lo ha revelado, asimismo tampoco ha dado muestras o síntomas de que puedan ser algo más que un símbolo de algún tipo. Alguna muestra de su condición o de la anomalía que pudo hacerle la Diosa Dragona-
-Entonces no se puede descartar que esos ojos sean algo oculto y latente…-
-Lo primero sería preguntarle si su visión se ha visto alterada de alguna manera desde el accidente, si recuerda que su visión fuese distinta previamente…-
-Un rasgo físico… ¿Una representación de su autoridad?- murmuró el patriarca acariciando su propio cabello –Como el rojo de…-
-¿Va a convertirse en uno?- preguntó Venelana preocupada.
-No, no, no. Eso no es posible. Las criaturas se definen por el exterior o por el interior… La carcaza o el fruto… La carcasa se forma única y exclusivamente en la formación biológica producida en el nacimiento natural o artificial del ser. Con el paso de los siglos hemos descubierto que el fruto si puede ser convertido, importado o exportado, siendo las Piezas Demoniacas el mayor ejemplo de ello. Siguiendo ese hilo… Los demonios, ángeles y demonios comparten una fisonomía similar. Es sencillo al reducirlo en que unos usan un poder positivo, otros una carga negativa y los humanos son neutrales. Al no tener poder alguno y haber sido concebidos como recipientes neutros son compatibles con todo… Los dragones no comparten esos rasgos físicos, son seres más cercanos… No. Podemos resumirlo en que son youkai. Un youkai puede ser demonio, pero un demonio no puede ser youkai… Aunque algunos estudios están demostrando que las células infectadas de los descendientes de Lucien y Vlad si pueden… Podría parecer que es así. El niño tiene una carga de poder dragontino creciendo en su interior. De ser una carga de demonio, una pieza demoniaca, hablaríamos de que en unos meses… Quizás años, tendríamos a un Súper Demonio durmiendo en la camilla… Pero de dragones… Apenas entendemos nada-
-¿Eso supone algún peligro para él?-
El doctor no sabía que responder.
-No parece ser agresiva… y su cuerpo es muy joven… Al ser humano aseguraría que en apenas unos años el niño sería incapaz de albergar ese poder y sufriría un fallo orgánico múltiples que le provocaría la muerte pero… Como he dicho, es excepcionalmente sano. Milagrosamente sano. Creemos que su cuerpo lo asimilará…- girándose hacia la sala –Me atrevería a decir que nunca enfermará de forma normal… Y podríamos estudiar su resistencia a fármacos y venenos… La pureza es absoluta, nunca había visto algo tan concentrado… Los análisis de sangre son… Uau... Y no creo que pueda describir los análisis de su actividad neuronal… Lamento ser tan poco preciso en mis explicaciones, pero la mayoría de nuestros argumentos son suposiciones-
El matrimonio se miró preocupado.
-Doctor… ¿Qué solución podemos darle?-
-¿Solución? No podemos extirpar ese poder… Esta… Forma parte de él… Tampoco creo que precise medicación. Si se considerase enfermedad o dolencia precisaría medicación. No es el caso. Esta… Evolucionando. Muy deprisa. Pero evolucionando-
El doctor se acarició la barbilla.
-En la cultura popular hay relatos de reencarnaciones, migraciones de cuerpos… Eso es creer en exceso en cuentos de hadas. Pero puestos a rellenar vacíos con teorías diría que este cuerpo fue preparado para albergar algo muy grande…-
La sonrisa de Zeoticus tomó una tonalidad diabólica.
-Doctor, en un supuesto hipotético… ¿El niño podría asimilar una carga negativa?-
Venelana lo miró impactada. El médico, sin embargo, esbozó una sonrisa cómplice.
-¿Negativa como la de una Pieza Demoniaca?-
-Así es-
Ladeando la silla, el demonio se tomó su tiempo en responder.
-Es pronto para decirlo… pero debería de ser posible. Sí. Aunque…-
-¿Algo más que decir, doctor?-
-Si su intención es hacer que se una a la familia… Deberían de consultarlo antes con MacGregor, él tiene cierta información que les convendría saber-
-¿Es relevante?-
-Para ustedes no, pero para los más jóvenes quizás si…-
-¿Los más jóvenes?-
El joven Milicas y la joven Rias, por supuesto, así como cualquier niño que este cerca suyo-
-¡!-
-Les ruego que antes de alarmarse o tomar decisiones precipitadas lo consulten con él. Les aseguro que no es nada perjudicial con efecto inmediato. Pero es información que deberían de tener en consideración desde el punto de vista clínico-
-Ya he visto esa mirada en sus ojos antes…- dijo Zeoticus resignado –Mi esposa ya ha tomado su decisión-
-¿Qué decisión?-
Zeoticus solo negó con la cabeza.
-Ahora mismo McGregor está con él… En cuanto les dé su visto bueno se lo podrán llevar- sentenció el medico con seriedad.
Parecía que quería añadir algo más, pero si esa era su intención, no lo mostró. Finalmente optó por marcharse, dejando a los Gremory en su privacidad.
-DxD-
Relajado, Issei miraba a lado y lado de la habitación del hospital. Tumbado en una camilla, múltiples círculos mágicos dibujados sobre él, brillantes, iluminando su cuerpo. Su pequeño y joven cuerpo respondía liberando pequeñas partículas de luz que se iban amontonando, concentrándose. Muestras físicas y palpables que el científico podía tomar para analizar.
-¿Qué es esto?- preguntó el joven Hyodo lleno de curiosidad, sin recibir respuesta.
MacGregor Matters estaba centrado en su trabajo. Colocando un pequeño frasco con sangre sobre otro circulo, desplegando múltiples círculos más. Recolocándose las gafas, interpretando con rapidez los resultados.
-Tu cuerpo libera mucho poder…- empezó el demonio girándose hacia el niño -Te quitamos parte de esa concentración para…-
El niño no estaba en la camilla.
Sorprendido, el demonio se levantó.
-¿Qué es esto?- preguntó el niño junto a él, sosteniendo un cristal entre sus dedos.
-No te he dicho que te pudieses levantar…-
-Había acabado y tú no respondías… ¿Qué lees?-
-Mmm…-
-¿Qué es esto?-
-Mmm…-
-¿Qué es ese libro?-
-Un ensayo que escribí en mis tiempos de juventud… Niño-
-¿Qué?- preguntó Issei con el libro entre sus manos.
-Deja eso donde estaba-
-¿Lo has escrito tú?-
-Niño, estate quieto-
A regañadientes, Issei dejó el libro en su sitio, caminando hacia el demonio, entregándole el cristal.
-¿Tienes problemas para controlar a un pequeño e inofensivo niño?-
-Nunca me han gustado los niños, y de inofensivo no tienes nada-
-Que fracaso de adulto…- murmuró Issei dedicándole una sonrisa traviesa al demonio.
Matthers gruñó molesto.
-Largo, vete, fuera- gesticuló con la mano, señalando la puerta.
-¿Ya hemos terminado?-
-Me tienes harto, y ella te está esperando preocupada-
-¿Ella?-
Siguiendo la dirección del índice alzado del demonio, Issei localizó el hermoso rostro de la cosa más bonita del mundo. Rias permanecía en silencio, asomada por la puerta, mirándolo fijamente.
-Ya hemos acabado, señorita- indicó Matthers echando la silla hacia atrás –Puede llevarse al incordio este-
Emocionada abandonó el escondite para correr hasta el castaño y abrazarlo con fuerza. El Hyodo respondió con igual sentimiento.
Tomando de la mano al niño, la heredera de los Gremory lo sacó del salón para satisfacción del mago. Levantándose de su silla, caminando hasta la mesa, buscando el libro para colocarlo en su sitio… Mirando en la mesa, en la silla, a un lado, al otro…
-Ese mocoso…-
McGregor Matthers no soportaba a los niños.
-DxD-
Venelana sonreía cálidamente.
Sentada en la limusina personalizada por su familia, no podía sino sonreír al ver a los niños incapaces de estarse quietos en los asientos frente a ella.
Tomados de la mano, Issei miraba por la ventana, siguiendo y pidiendo información a la pelirroja, que respondía orgullosa.
Zeoticus recurrió a la pequeña despensa que guardaba en el coche, rellenándose la petaca de bolsillo. Conocía perfectamente a su esposa, sabía que significaba esa mirada…
-¿Dónde estamos ahora?-
-El Hospital Serafall Memorial está en los terrenos de la familia Sitri! La familia de mi mejor amiga!-
-¿Tú amiga?-
-Sona!-
-Mmm… ¿Todo esto pertenece a su familia?-
-Todo eso y lo que alcanza la vista!-
-¿Todo?-
-Mmm…-
-El mundo demoniaco es muy grande, Issei. Y aunque los transportes son rápidos, no son demasiado eficientes-
-¿Por qué no?-
-Hay miles de kilómetros desde el Hospital Serafall Memorial hasta nuestra casa-
-¿Ehhhh? ¿Tanto?-
-Eso serian muchas horas!- la interrumpió Rias intentando llamar su atención -¡Así que usamos magia!-
-¿Cómo que magia?-
-Mira, mira por la ventana!- exclamó Rias abrazándose a su brazo, pegando su cuerpo al del chico.
El castaño posó sus ojos en el exterior.
Verde, campo, un enorme pasillo de árboles decorando la entrada de múltiples carriles al gigantesco complejo sanitario. De un destello de luz el paisaje cambió por completo. La llanura pasó a ser una cadena montañosa con una gigantesca ciudad en forma de estrella, bordeada por un rio, el joven alcanzaba a ver pequeñas y circulares ciudades en la distancia… Perdiéndose en la distancia más montañas solitarias.
-Que grandeeeeee!-
-Ahora estamos en los terrenos de mi familia!-
-¿Qué parte? ¿Las montañas?-
-Todo, tontito!-
-¿Cómo que todo?-
-Los terrenos de la familia son MUYYYY grandes-
-La familia Gremory posee terrenos similares a los de la Isla Principal de Japón, cariño- explicó Venelana con una sonrisa –Quizás no sea tan verde como los dominios Sitri, pero tenemos muchas ciudades industriales con mucho comercio! En ellas encontrarás cualquier cosa que necesites!-
-¿T-tan grande como la isla principal? Eso debe de ser mucho…-
-Ni siquiera yo lo he visto todo…- sonrió Rias divertida -¿Te gustaría visitarlo conmigo?-
-¿Todo? ¿No es muy grande?-
-¿Tenemos prisa? ¿No quieres?- preguntó Rias triste.
-Supongo que con el tiempo…- volviendo su mirada al exterior –Es solo… Me intimida tanto espacio…-
-No pasa nada!- chilló Rias recuperando su alegría –Tu solo quédate conmigo!-
-Mmm… Que grande…-
-DxD-
Venelana observaba la silueta de su hija sentada bajo la sombra de un árbol en el patio trasero. Más nerviosa que de costumbre, era evidente que la niña tenía problemas de concentración. Cada pocos segundos la pelirroja abandonaba su lectura para pasar a mirar al edificio, buscando algo sin éxito dada la triste mirada con la que volvía a atender a su libro…
Feliz en su ignorancia, demasiado absorta en sus pensamientos, no vio como el pequeño castaño se le acercaba por detrás, tomando al libro a traición.
No lo había escuchado, pero podía imaginarse el chillido que había soltado su hija que, molesta, se levantó para empezar a perseguir al pequeño travieso… Lanzándolo al suelo, el niño la había arrastrado con él. Rodando, entre risas, por el césped.
-Un dragón…- susurró Venelana Gemory con seriedad.
-Así es, señora- respondió MacGregor sosteniendo un pequeño cristal multicolor en la palma de su mano -Nos hemos encontrado casos de dones mágicos que han estado en dormidos, han permanecido ocultos en linajes por muchas generaciones hasta despertar de una manera fortuita en algún individuo concreto… Incluso hay casos de despertares de poderes latentes de demonios o poder sagrado…-
-Pero no hablamos de esto-
-No. Esto es diferente… Hablamos de algo más complejo. El análisis de sangre indica que en su torrente sanguíneo hay algo que no debería de estar. Un agente que circula entre sus células con un progresivo incremento entre sesión y sesión-
-Eso nos han dicho…-
-Leve, pero hay un incremento de presencia de este agente en cada análisis- mirando a la mujer, visiblemente emocionada –Son células de dragón, están contaminando sus células humanas. Y no hablamos de una infección-
-¿Nació con ellas pero las está despertando ahora?- preguntó la matriarca preocupada –El doctor había dicho era algo provocado-
Sus instintos de madre sacaban lo mejor de ella.
-Esa es mi respuesta al estudio. El niño fue elegido por ello, no es una coincidencia que la Diosa Dragona lo eligiese a él-
-¿Qué le hizo Ophis?- susurró Zeoticus caminando hasta el mueblebar.
-No lo sabemos a ciencia cierta. Quizás le dio algún poder. Quizás despertó algo que ya tenía dentro… Quizás no hizo nada y su presencia sea una inaudita casualidad-
-¿Qué riesgos hay?-
-No creemos que haya ninguno…-
El mago suspiró pesadamente, meditando su respuesta antes de hablar.
-El niño me ha dicho que sufre mareos, visión borrosa, migrañas y confusión…- dijo MacGregor –Hablamos de los síntomas tras el inicio de la mutación y previos al tratamiento- alzando su mano, enseñándoles el cristal a los señores –Su cuerpo emite ingentes cantidades de poder, de energía. Pero inexplicablemente sus células jóvenes, absorben y se adaptan a una velocidad milagrosa… Eso es algo que se puede apreciar a simple vista. El niño emite un aura constante, libera energía… Es como una partícula radiactiva en descomposición que se recompone y restructura constantemente-
El demonio dudó.
-¿Cabe la posibilidad de que su cuerpo no lo asimile todo?-
-Por consenso con el instituto médico creemos que no… También que la Diosa Dragón no le haría daño gratuitamente, creemos que son cálculos que realizó ella de antemano-
-¿Y si es un experimento y ella esta averiguando si el niño aguanta?-
-Es una posibilidad… Pero no lo veo plausible, tenemos poca información de Ouroboros, pero no la tenemos precisamente por una científica. Lo único que podemos confirmar… Es que su metabolismo sumado al poder que crece en su interior… Dará paso, si se desarrolla como debe, en un ser excepcional…-
-Un recipiente… MacGregor, el doctor ha mencionado algo de la radiación y Rias…-
-Mmm… Es una teoría…-
-Teoría de que-
-Ya hemos dicho que el niño libera radiación, que esa radiación es positiva y refuerza de múltiples maneras el cuerpo infantil… La joven Rias podría verse beneficiada-
-¡!-
-Explícate- dijo el pelirrojo sentándose en su asiento.
-La joven es una demonio de alta cuna, no debemos preocuparnos porque su cuerpo no soporte la radiación… Y es joven… Tras todo lo dicho…-
-Quieres que expongamos a Rias a la radiación del dragón…- dijo el patriarca.
-¡No voy a hacer eso con Rias!- exclamó Venelana seria.
-Solo digo que sería interesante considerarlo…-
-Para la convivencia en el mundo humano… -dejando una hoja sobre la mesa –Los Shidou solo deberán de preparar algunas infusiones y…-
-Los Shidou no sabrán de esto- intervino Zeoticus serio.
-¿Cómo ha dicho?- preguntó MacGregor sorprendido –El niño necesita unas atenciones…-
-Se las daremos nosotros, de forma regular-
-El matrimonio tiene una niña. De un año menos que Rias…-
-Si la teoría de los médicos es cierta se verá beneficiado por ello…-
-¿Deberían de darnos las gracias?-
-Venelana…-
-Mantendremos una estrecha vigilancia sobre el niño- sentenció el demonio con seriedad.
-¿Cuenta con que esa familia de exorcistas le permitan… Quiere quedarse con el niño?-
La pregunta podía responder a la actitud del patriarca Gremory.
-¿Zeoticus, en que estás pensando?- preguntó su esposa.
El pelirrojo caminó hasta la ventana, observando a la pareja de niños correr por el jardín.
-Ese niño no puede acabar vistiendo de negro, sirviendo a la Iglesia, cazando a los nuestros-
-¡!-
-Zeoticus! El niño tiene una familia que quiere tomarlo en adopción! No podemos quedárnoslo sin más…- exclamó su esposa.
-Y actuaremos en consecuencia, pero eso no cambia mi decisión-
-Me permite señor, preguntar qué decisión es- intervino Heinrich curioso, mirando a su dueño con dureza.
-Ese niño puede ser el gran talento de su generación, es poco menos que mi obligación asegurar que su lealtad… Esté bien definida-
-¡!-
-En su día recibimos la llegada de Sirzechs, el portento del milenio en el Inframundo…-
-Asumir que ese niño pueda llegar a ser solo una sombra de su hijo ya es muy presuntuoso, mi señor-
-Hay muchos tipos de talento, MacGregor. Y ese niño ha obrado poco más que un milagro-
-¿Un milagro mi señor?-
-He visto como ese niño despertaba el interés de…- el patriarca se retractó, decidiendo finalmente no acabar la frase.
Los demonios no preguntaron.
-Yo mismo hablaré con los Shidou, el niño será tratado regularmente en mi castillo-
-…-
-Heinrich, amigo mío. ¿Ahora vas a empezar a dudar de mí?-
-Nunca me atrevería, mi señor- respondió el mayordomo con una profunda reverencia.
-Pero habéis pensando que le daría la mano de ese mocoso a mi niña preciosa…-
Los tres demonios se quedaron callados.
-La falta de fe de mi esposa me ofende, la falta de comprensión de mi más antiguo siervo me ofende, y Sirzechs te tiene por más inteligente…-
-…-
-Sé que me tenéis por un blando, pero soy un orgulloso demonio. Mi corazón para cualquiera que no sea de mi familia es más frio que…-
-Hay una última cosa que me gustaría añadir…-
-Di, MacGregor-
-He mencionado que ese niño es como una partícula radiactiva… Y esto afecta a la señorita-
-¿Cómo?-
-La misma energía que le potenciará… También podría afectar a quienes estén cerca de él…-
Venelana se giró para mirar a Rias, preocupada.
-Has dicho que no es nocivo- siseó Zeoticus
-Así es-
-Entonces Rias… ¿Sufriría cambios como el de Issei?- preguntó Venelana.
El mago suspiró pesadamente.
-Superficiales, nunca llegaría a ser una dragón en sí pero… Quizás si podría llegar a desarrollar algunos poderes, fuese como fuese, esa potencia del niño la haría… mejor. Si pasan el tiempo suficiente juntos-
Si bien Venelana los miró preocupada… Zeoticus esgrimió una ligera pero perversa sonrisa.
-DxD-
-¿Entonces aquí no se hace de noche?- murmuró Issei sentado en el suelo, mirando al cielo.
-¡Claro que se hace de noche!- exclamó Rias de pie con las manos en la cintura, frente al niño, buscando toda su atención.
-Pero ya debería de ser de noche…-
-No tienes que preocuparte por eso!-
-Debería de volver a casa…-
-¡Esta es tu casa!-
-No… Es la tuya… Yo vivo con…-
-Esta TAMBIEN es tu casa!-
-… ¿No soy una molestia?- ladeando la cabeza.
-No seas tontito!-
-Pero…-
-Hoy dormirás aquí!-
-¿En el césped?-
-¡En mis terrenos!-
-¿No son de tus padres?-
-¡Soy la heredera!-
-Ya veo…-
-¡Dormirás conmigo!-
-¿No tenéis más habitaciones?-
-Claro que las tenemos, a cientos!-
-¿Entonces porque tengo que dormir contigo?-
-¿No quieres?-
-No he preguntado eso-
-No. Responde!-
-Claro que me gustaría dormir contigo!-
-Entonces ya está! Decidido!- tomándolo del brazo –Nos daremos una ducha e iremos a la cama después de cenar!-
-¿También nos vamos a duchar juntos?-
-Claro! ¿Qué problema hay?-
-DxD-
Issei sonrió contento.
Con la panza llena después de una agradable cena con los Gremory, Issei se encontró sentado sobre un asiento de plástico en unas enormes duchas.
-Champú de fresas- informó Rias se pie tras él, enjabonando el cabello del castaño.
-Eso es de chicas-
-No hay más chicos, es el mío-
-Entonces gracias por darme del tuyo-
-¡Puedes tomar el que quieras!- enjuagando el pelo del Hyodo -¡Ya está!-
-Entonces te toca-
-¿A mí?-
-Así es- girándose, mirando a la pelirroja desnuda tras él.
-Yo soy la onee-sama! Yo debo de lavártelo a ti!-
-No aceptaré un no por respuesta, onee-sama-
Levemente sonrojada, la niña sustituyó al castaño, sentándose frente a él.
Con cuidado el niño se llenó las manos de champú antes de empezar a enjabonar la media melena de Rias.
-Tienes un pelo muy bonito-
Abriendo y cerrando los labios, la demonio lo miró a través del espejo.
-¿Te gusta?-
-Aunque lo tienes corto…-
-¿No te gusta corto?-
-Me gusta el pelo largo… Aunque debe de ser molesto… ¿Cómo duermes con algo tan largo?-
-No lo sé…-
El silencio se impuso entre ellos mientras el humano lavaba su cabello en silencio.
-¿Te aprieto mucho?-
-N-no…-
Alejándose unos pasos, el castaño llenó un cubo con agua caliente.
-Echa la cabeza hacia atrás…-
Haciendo lo ordenado, Rias miró fijamente al niño, como dejaba caer el agua sobre su cabeza con cuidado. Sonriendo cálidamente, lo tomó del brazo, arrastrándolo hacia la gigantesca bañera. En cuanto el niño estuvo sumergido se lanzó sobre él. Abrazándolo con fuerza, se colgó de su cuello divertida.
-Señorita… Espero que se hayan lavado antes de entrar en la bañera…- dijo una mujer de cabello plateado entrando en los baños.
Una mujer de curvas imposibles cubierta por una simple toalla.
Issei alzó una ceja al instante.
-Por supuesto, onee-sama! Yo le he lavado el pelo y el a mí!- respondió la pelirroja sonriente, sin soltarlo ni un segundo.
-¿Se ha dejado lavar el pelo?-
-¡Claro que sí!-
-A mí nunca me dejas lavártelo…-
-E-eso es porque…! ¡Issei! ¿Qué estas mirando?- exclamó la pelirroja percatándose por primera vez que la mirada del joven.
En silencio, embelesado por la figura de la demonio, que lo ignoraba ingenuamente.
-Onee-sama… ¿Quién es?-
Inflando los mofletes, la pelirroja lo tomó de las mejillas, obligándolo a mirarla.
-No es nadie-
-Pero la has llamado…-
-¡No tienes que mirarla!-
-Pero tú has visto eso…- intentando girarse.
-¡No, no! Solo tienes que mirarme a mí!-
Issei ladeó la cabeza confundido. Grayfia los miraba con curiosidad.
¿Desde cuándo la señorita era tan posesiva?
-DxD-
Tomándolo en brazos, Zeoticus caminó hasta su mujer. Venelana acarició dulcemente la frente del niño, apartando su cabello.
-Rias se enfadará si no está cuando se despierte…- susurró la mujer divertida.
Ignorando el comentario, el patriarca miró fijamente a su fiel sirviente. Entendiendo el mensaje, Heinrich liberó el hechizo, transportando al matrimonio bien lejos…
Asegurando el chal sobre sus hombros, Venelana subió los escalones que daban acceso a la puerta principal de la vivienda humana. Karen Shidou no tardó en responder, sorprendiéndose enormemente al ver a los demonios… frente a su puerta.
Dejando al niño en su cama, Zeoticus miró con curiosidad como la hija de los exorcistas se abrazaba a Issei… Idéntica reacción a la de Rias…
Cerrando la puerta del dormitorio, descendió hasta el salón, su esposa ya había empezado a hablar con los Shidou.
Los informes médicos estaban sobre la mesa, Karen los leía detenidamente.
-Hemos…- empezó Touji levantándose, nervioso -¿Quieren algo para beber?-
-Por favor…-
Zeoticus quería más la bebida para el hombre que para él, estaba sorprendentemente nervioso, le ayudaría a relajarse.
Tras servir las copas en la mesa, Touji reunió el valor para continuar.
-Los Hyodo eran amigos de la familia… Queríamos adoptar a Issei… Pero no queremos una disputa con una poderosa cada de demonios…-
-La Iglesia no nos apoyaría pero…- dijo Karen mirando a su esposo –Una diosa se nos presentó… Dijo que las circunstancias del niño han cambiado…-
-Lo que quiere decir mi esposa es que el Cielo ha pedido… Ha pedido que no privemos a Issei de vuestra presencia. Si estáis dispuestos, podemos aceptar una custodia compartida-
Los Gremory se miraron incrédulos.
-Precisamente…-
-No habrá ninguno problema, en absoluto- sentenció Zeoticus satisfecho.
-DxD-
Abriendo los ojos, Issei despertó en una cama… Una cama que conocía muy bien.
Estilo victoriano, enorme, repleto de carmesí.
Girándose vió una mata de cabellera roja descansando a su lado, abrazándolo con firmeza. Automáticamente sonrió… Pasando su nariz por su cabello, acariciándolo. Oliendo el aroma del champú…
Apartando a la niña, el joven se levantó tal cual vino al mundo. Nunca le había gustado usar pijamas… Caminando hasta la ventana, separando las cortinas, entrecerrando los ojos al sentir la luz del sol en su rostro.
Los verdes campos de los terrenos frente a él…
-Nos días…- ronroneó la demonio envolviendo la cintura del castaño con sus delgados brazos.
Girándose lentamente vio el manojo de cabellos alborotados de la pelirroja contra su pecho.
-Buenos días, princesa…-
-No soy una princesa…- abrazándose con fuerza a él –Vuelve a la cama… Quiero dormir más…-
-Puedes volver…-
-Conmigo… No puedo dormir sola…-
-Princeson…-
-En todos los cuentos que me lee mama a la princesa siempre la acompaña un príncipe… Vamossss… Es domingo… No tienes colegio…-
Issei rió levemente.
-Muy bien…- dejándose caer contra el marco de la ventana, pasando una mano por la cintura de la niña, llevando la otra a su rostro –Y como se pasan los domingos las princesas…-
-Neeee… Ise… Tengo sueño…-
-No suelo pasar mucho tiempo aquí…- mirando por encima de su hombro, al exterior.
-Volvamos a la cama… Antes de que venga Grayfia-onee-sama…-
-Me gustaría conocer los terrenos… O alguna ciudad… ¿Podemos visitar alguna ciudad del Inframundo?-
-¿Quieres pasear?- murmuró Rias ladeando la cabeza, mirándolo fijamente.
-Algo así-
-Padre y madre no me dejan irme sola a las ciudades… Y tú tampoco te irás solo… ¿Qué pasaría si te pasa algo?- volviendo a acurrucarse contra su pecho.
-Pues yo si estoy mucho tiempo en el mismo sitio me aburro… Y si me aburro la cosa no suele acabar bien…-
-Los niños se quedan en el Castillo… incluso yo tengo que hacer eso…-
-Cómo puedo hacer que mi Rias se mueva…- acariciando su cabello lentamente.
-Vuelve a la cama…-
-Al menos el terreno… Esto es grande no?-
-Mmm… No quiero…-
-¿Solos tu y yo? Valeee… ¿Te pones uno de esos vestidos tan bonitos… No pasa nada si es dentro de los terrenos… ¿No?-
Rias parpadeó repetidas veces antes de besar en los labios… Y marcharse corriendo al armario.
-Dame diez minutos… no… Veinte!... ¿Media hora?- sacando vestidos de su armario.
-Tomate el tiempo que necesites…- respondió Issei… antes de bostezar con fuerza.
-DxD-
Una de las sirvientas irrumpió lo más silenciosamente que pudo, en el Gran Salón.
Grayfia la miró al instante, de pie tras su marido.
La sirvienta, intimidada, la miró débilmente. La jefa de las sirvientas lo entendió. Disculpándose con una reverencia, caminó hacia ella a paso ligero. Inclinándose para recibir el mensaje en su oído.
Abriendo los ojos sorprendida, regresó con su marido, inclinándose junto a Sirzechs.
-¿Issei y Rias han abandonado el Castillo?-
-Lo siento mucho… Ahora mismo iremos a buscarlos…-
-No pasa nada…- alzando una mano –Son niños… Mientras no abandonen nuestros terrenos estarán bien-
-Pero llevabas meses queriendo conocerle…-
-Díselo a padre y madre, que les vigile Okita, pero sin intervenir… Déjales que se diviertan-
-¿Ocurre algo?- preguntó un hombre rubio sentado en un rincón de la mesa redonda.
-Nada relevante… Lamento la interrupción-
Cierta belleza se acarició el anillo dorado en su mano, mirando a un rincón del salón.
-Issei se aleja…-
Sirzechs la miró sorprendido.
-¿Cómo lo sabes?-
-¿El niño se marcha?- preguntó Michael –Pero…-
-Es su día de fiesta, no lo molestemos con estas reuniones tan aburridas…- sonrió Gabriel.
-¿No les supone un inconveniente?-
-Quería conocerlo pero… Si Gabriel está conforme…- respondió el Líder del Cielo.
-Mejor… Estas reuniones son tan delicadas y trascendentales que me disgustaría profundamente que acabasen mal…-
-Siguiendo con el tema pues… ¿Puedo preguntar qué interés tenéis en el niño?-
-Lo mismo podríamos preguntar-
-El niño es mi amante- respondió Gabriel, destrozando los planes de su hermano.
Los presentes la miraron incrédulos.
El silencio se impuso en la sala.
-Me temo que necesito de alguna explicación más para comprender sus palabras, Lady Gabriel…- dijo Sirzechs serio.
-Pero no solo mío… Por eso debemos de ser buenos chicos y aprender a compartir…- extendiendo sus manos.
Sirzechs se acarició la sien.
-Si me permite… Me gustaría saber… Lady Gabriel…-
La mujer rio levemente.
-Sabéis que Issei posee energía de dragón… ¿Verdad?-
-Así es…-
-¿Y sabéis de que categoría es?-
Sirzechs alzó una ceja, mirando al rubio de reojo.
-Yo tampoco lo sé, la especialista es ella…- respondió el Arcángel.
-Los dragones crecen en función de sus pecados… Como los catalogó padre en su día… Y cometió sus errores, impulsado por sus prejuicios… Subestimando enormemente las Puertas del Dragón-
-Las Puertas del Dragón son círculos mágicos usados como transporte… Cada dragón tiene asignado un color… Se algo del tema-
Gabriel alzó la mirada pensativa.
-Mucha de su cultura se ha perdido… La cultura de una civilización perdida… Una civilización que gobernaba en todos los mundos del Árbol de los Mundos…- alzando sus manos –Una especie de la que apenas quedan ejemplares…. No, Maou Lucifer. Los círculos mágicos y sus colores no están asignados a un nombre, están asignados a una manera de manipular la energía… No conocemos los detalles, pero podríamos decir… Que es parecido a la afinidad de los ángeles! Cada uno de nosotros está ligado a una afinidad elemental…-
-¿Cómo los demonios y los poderes de sangre? ¿Algún tipo de rasgo colectivo? El Maou Original nos diseñó de una forma similar…-
-Mi hermanastro recibió la educación de Padre directamente… Sería lógico que actuase igual…- murmuró Michael desviando la mirada.
-Lord Michael… No es necesario…-
-Mi hermano hizo mucho mal… Es nuestra obligación enmendar esos errores…- entrelazando sus dedos –Y los de padre…- volviendo la atención a Gabriel –Padre creía que las puertas eran simples mecanismos de movilidad exclusivas para ellos… ¿Pero dices que no?-
-¿Puedo preguntar exactamente cual son entonces las Puertas del Dragón?- preguntó Sirzehcs.
-Las puertas se aprecian físicamente, todos los dragones son energía… Las Puertas indican como se exteriorizan…-
-Físicas… ¿Los ojos?- preguntó Sirzechs –Issei tiene ojos carmesíes, intensos, las pupilas rasgadas…-
-Los ojos del dragón… Así es-
-¿Esos ojos tienen alguna relevancia?-
-Lo ignoro… Como he dicho mucha información se perdió… Sabemos que las Alas del Dragón, por ejemplo, dispersan la energía… Siendo un ejemplo el Dragón Blanco, que el Rojo posee las Garras del Dragón… Una habilidad ofensiva-
Sirzechs Lucifer la miró interesado.
-¿De qué tipo es Issei?-
-Del tipo que puede…- ladeando la cabeza, llevándose el dedo índice al mentón –No, que cambiará el mundo-
Michael la miró curioso.
-Me causa una gran impresión verte tan interesada por alguien en concreto… ¿Puedes explicarme porque te has declarado como su amante?-
-¿Quiénes se aman no son amantes?- preguntó con inocencia.
-¿Quién es él para ti? Como puede ser… ¿De qué lo conoces para hacer esa afirmación?-
-Es complicado…- ladeando su cabeza de un lado a otro –Issei…-
Frunciendo el cejo, la rubia pareció perderse en sus pensamientos.
-Ese niño es lo suficientemente importante como para hacer que Ophis se dejase ver en este mundo desde hacía siglos…- intervino Sirzechs serio.
-Por supuesto que se movería por él… Los ojos son el espejo del alma!- señalándose sus ojos azules –Ophis reconoció a Issei y acudió en su ayuda-
-¿Y quién es el niño, Gabriel?-
-Un ser muy antiguo… Alguien a quien mi padre temía… Y el motivo de mi creación-
Los varones la miraron incrédulos.
-¿El motivo de que?-
-Michael… No pensarías que padre me creó con estos rasgos físicos por nada! Más aun sabiendo cómo piensa en según qué temas…-
-Pues… Siempre he pensado que era un capricho de algún tipo, que había un mensaje oculto… O algo que quería ver en ti…-
-Padre me creó para algo… Y estoy aquí para ese algo-
-¿Puedo preguntar que es ese algo?-
Gabriel suspiró pesadamente.
-Las órdenes de padre no os resultarían de utilidad… Más bien…- moviendo su cabeza de lado a lado –Os diré las que de verdad me importan… Las suyas-
-¿Las de quién?-
-Convivencia, solo intento hacer que todos podamos vivir en paz!- exclamó la mujer juntando sus manos, sonriente.
-Issei te dijo eso-
Gabriel rodó los ojos, mirando a su alrededor.
-No, no… Issei… Bueno… Quizás… O no…-
-¿El niño no es quien te lo pidió?-
-Es que… Bueno… Quien fue no es… eso es algo que no volverá a ser…- sonriendo con tristeza –Es un solitario sendero que ya no desea…-
-¿Ese ser… sea o no sea quien era… es una amenaza?-
-En absoluto. Es un niño- respondió Gabriel.
-¿Ese niño tiene algún tipo de conocimiento sobre su supuesta real existencia?- preguntó el pelirrojo.
-No-
Sirzechs se relajó en su asiento, sin dejar de mirar a la arcángel.
-Si oculta algún en su interior… Eso explicaría lo de la radiación… Esa influencia que parece ejercer…- hablando consigo mismo -¿Y está bien? Es un cuerpo humano… Goza de una excepcional buena salud pero… Si dices que es…-
-No tienes que preocuparte por él… Hace años le dí los últimos fragmentos desprendidos de los arboles primigenios-
Michael abrió la boca completamente.
-¿Los últimos fragmentos de… Se los diste a ese niño? ¿Un humano?-
-Es mucho más que eso, Michael… Como explicarlo…- murmuró la belleza moviendo su índice en el aire, haciendo círculos imaginarios -Ese niño es la esperanza de este mundo-
-¿Cómo va a ser…?-
-Míranos, Michael. Reunidos en paz con los demonios… La última vez que los viste fue en un campo de batalla… ¿Y porque esta paz?-
-¿Estamos hablando de los Frutos del Árbol del Conocimiento y del Árbol de la Vida?- preguntó Ajuka con curiosidad.
-Los arboles llevan siglos sin dar frutos… La última fruta que cayó fue cortada y conservada… Los últimos pedazos que quedaban desaparecieron hace unos años… Nunca supimos quien fue- dijo Michael serio –Entonces tenemos a un niño con un dragón muy antiguo en su interior bendecido con la vida y el conocimiento…- masajeándose la sien –Si padre lo escuchase…-
-Padre sabía muchas cosas… Y me creó para asegurar nuestra… Coexistencia-
-¿Padre te creó para entregarte a ese dragón?-
-Es una forma de decirlo si…-
-No puede ser cierto, Gabriel. Padre no haría eso-
-El beneficio de una colaboración es inmenso, Michael…-
-Pero aun así…-
Los ángeles hablaban entre ellos ajenos a las miradas de los demonios.
-Eso explicaría unas cuantas cosas…-
-Issei es el puente que unirá los dos mundos… Os doy mi palabra!- exclamó Gabriel sonriente.
Los demonios se miraron extrañados.
-Mis padres le han tomado cariño…- empezó Sirzechs sereno.
-Lo sé, no supone un problema- respondió Gabriel.
-Ellos… El niño eventualmente podría…-
-¿Acabar siendo demonio? Insisto, no supone un problema!-
Michael miraba impactado a su hermana.
-Como he dicho, es el puente que une nuestros pueblos-
-Si no supone un problema entonces…-
-Por curiosidad… No es casualidad que el niño esté bajo la tutela de una familia de exorcistas. ¿Cierto?- preguntó el peliverde mirando a la rubia con una sonrisa.
-Es una petición mía. Personal-
-¡!-
-¿Por qué esa familia?-
Gabriel se llevó una mano a la mejilla, pensativa.
-No puedo decirlo… Solo que… Es de vital importancia que este con ellos el tiempo necesario-
-¿Necesario para qué?-
-Para que haya una unión fuerte… Lo suficiente como para despertarla…-
Sirzechs miró a Ajuka, su amigo le devolvió la respuesta a la pregunta no formulada encogiéndose de hombros.
-No tienes que preocuparte, Maou Lucifer. El niño está aprendiendo de la diversidad cultural y de la riqueza de este mundo… Acabe en nuestro mundo…- señalándose el pecho –O en el vuestro…- pasando a señalarlo a él –No se olvidará del otro-
-Todo esto es muy extraño…- murmuró Michael recostándose en su asiento.
-Llevabas tiempos queriendo reunirte con ellos… ¿No vas a decir nada?- preguntó Gabriel mirando a su hermano.
Michael le sostuvo la mirada antes de volverse a los demonios.
-Tienes toda la razón… Ajuka Beelzebub… Sirzechs Lucifer… ¿Estáis interesados en establecer relaciones diplomáticas?-
Los Maou se volvieron a mirar, serios.
Gabriel se levantó contenta.
-¿Te marchas?-
-Una ángel guardián siempre tiene trabajo…-
Sirzechs la miró sorprendido.
-Estas diciendo que tu…-
-Así es… En cada una de todas sus vidas!- exclamó sonriente, abandonando la estancia con agilidad, flotando en el aire sobre el suelo.
-Primera noticia que tengo…- respondió Michael –Aunque… Cada cierto tiempo pasa mucho tiempo en el mundo humano… La esperanza de vida media de un humano!-
-¿Entonces no es la primera vez?- preguntó Ajuka.
-Ahora que lo pienso… No-
-Ese niño se ha ganado a la arcángel Gabriel, que ni siquiera mostro interés alguno por nadie desde…-
-Desde nunca. Desde los tiempos en los que padre vivía con nosotros…-
-Convivencia entre ángeles y demonios…- murmuró Ajuka pensativo, acariciándose la barbilla –El afecto de Gabriel es un claro indicativo del poder de influencia de ese niño… Y si Gabriel está implicada…-
Ajuka sonrió perversamente.
-¿En qué piensas?-
-Pienso en el futuro…- entrelazando sus dedos, cruzándose de piernas –Luce extremadamente interesante-
El antiguo heredero Gremory sabía que el genio táctico tenía algo en mente… Pero también sabía que era un amante de los secretos.
Fuese lo que fuese lo que tenía pensado… Lo averiguaría con el tiempo.
-DxD-
-La Fruta del Conocimiento… Y la Fruta de la Vida- murmuró Zeoticus moviendo su copa de whisky con la muñeca, sentado frente a la chimenea del salón principal.
-Sumado al secreto que no ha querido revelar…- confirmó Sirzechs sentado en el asiento contiguo –Pero ya lo sospechabas-
-Pensaba en el propósito de su llegada…-
-Padre… Es muy extraño… Ajuka habla de múltiples presencias el día del incidente… Desde Razevan hasta la supuesta Apócrifa… ¿Y ahora tenemos que añadir a Ophis Ouroboros a la ecuación?-
-Dime hijo… ¿Has podido ver a Gabriel?-
-Estaba presente, si-
-¿En serio? ¿Era él?-
-Ella-
-¿?-
-Era una mujer-
Zeoticus sonrió divertido.
-¿Te parece divertido?-
-¿Cómo era?-
-Hermosa, de cuerpo exquisito… Un diseño un tanto peculiar si hablamos de alguien tan comedido como Dios…-
-¿La recordabas así?-
-…-
-En todas las casas hay historias extrañas que contar…-
-Puede… Puede que no la recordase así, si… Pero hace mucho tiempo…- murmuró Sirzechs tomando un trago de su copa.
-Si vas preguntando por el mundo humano, por sus queridas Iglesias… Te dirán que todos aquellos que dicen haberlo conocido… Que era un hombre-
-¡Pero la he visto con mis propios ojos! Ese no es un poder que se finge tener…-
-Porque evidentemente no lo era. Si el Cielo ha traído al auténtico arcángel Gabriel será por algo… Será que su implicación es real- volviéndose hacia el pelirrojo menor -Tú luchaste contra un hombre, hijo mío. En la Gran Guerra Gabriel apenas estuvo despierta, aunque estuvo lo suficientemente despierta como para ganarse la animadversión de Serafall-
-No puede…-
-Por mucho que la Iglesia y el mismo Cielo lo pretendan ocultar… La Arcángel creada por Dios es un producto defectuoso, o eso creemos-
-¿Cómo que defectuoso?-
-Cada ciertos periodos de tiempo entra en una especie de hibernación…-
-¿Cómo la enfermedad del Sueño…-
-Que aqueja de manera tan insistente a la familia Sitri, si… Y por eso mismo… No creo que el término defectuoso sea el que haya que emplear… En la Gran Guerra consumió enormes cantidades de poder y se sumió en su sueño, el Cielo la sustituyó para que no cundiese el pánico. El Cielo a fin de cuentas no puede verse sometido por el Infierno…-
-Por eso Serafall…- acariciándose la barbilla –Nunca hemos hablado de esto. Nunca ha querido hablar de esto-
-Es normal…-
-Lo hemos estudiado padre, no hemos encontrado correlaciones ni pautas… Serafall… Simplemente duerme largos periodos de tiempo-
-Eso es exactamente lo mismo que le ocurre a la mujer más hermosa del Cielo… Duerme, despierta de repente… Viaja al mundo humano, vive entre treinta y cincuenta años y vuelve a dormir… Unos ciclos similares a los de Serafall…-
-Piensas que más que despertar es que son despertadas… Y enviadas a dormir-
-Así es. Y tras los conocimientos adquiridos en estas últimas semanas…-
-Eso es muy pretencioso…-
-Si quieres escuchar algo más pretencioso tengo algo…- mirándolo fijamente –Recientemente han llegado rumores a mis oídos…-
-¿Rumores de que tipo?-
-Más interesante es de quien… Rumores que proceden de la Facción del Gran Rey, hijo mío-
-¿Zekram?-
El demonio asintió antes de volver a su asiento.
-No han hablado con nosotros, no se han dirigido a mí formalmente al menos… Pero son firmes-
-¿Qué has escuchado, padre?-
-El niño está despertando interés. Han llamado de la familia de tu madre, le han… preguntado por él. Ya sabes que significa-
Sirzechs se recostó contra el asiento, mirando al fuego pensativo.
-Ajuka ha esbozado unas cuantas teorías… Muy conspiratorias, cada cual más alocada… Pero quizás no tanto si él esta interesado…-
Zeoticus no respondió.
-¿Quieres que le ponga protección? Lo puedo mandar a…-
-Voy a ponerlo bajo la custodia directa de la familia-
-¡!-
-No pongo en duda ni al personal ni a la capacidad de tu gobierno, hijo mío, pero solo bajo el emblema de la familia puede estar a salvo-
-¿Tan importante te parece?-
-Llevo varios días meditando sobre ello. Cuanto más lo pienso más clara tengo una cosa… Ese niño es una singuralidad…-
-¿No es muy pronto para catalogarlo como Ser Trascendental?-
-En lo que a relaciones se refiere, no…-
-Es cierto que la intervención de Ouroboros es… inaudita, ir más allá me parece pretencioso-
-Entonces mejor no quieras continuar con mi teoría que le vincula al sueño de Gabriel y Serafall- rio el hombre divertido –Serafall despertó hace cinco años… Un periodo de tiempo similar al que hemos podido certificar que Gabriel también lo estaba… Ese niño nació humano, sí, pero falleció como daño colateral en un enfrentamiento entre dos entidades ancestrales… Si me apuras hablaré de un encuentro esperado entre esos dos seres-
-Padre, no había manera de saber que eso podría ocurrir…-
-Con el niño debilitado aparece la Diosa Dragón que lleva a cabo un ritual místico… Activa algo en el interior del niño. Como respuesta Gabriel le facilita las frutas más valiosas del Reino Celestial y hace, de ese niño, un prodigio de la naturaleza…-
-Eso implica que haya una correlación entre las acciones de Ophis y las de Gabriel e incluso estas involucrando a Serafall!-
-Sé que es un tema delicado para ti… No estoy dudando de ella, hijo mío. Solo quiero expresar la idea de que hay algo… oculto de nuestra visión y conocimiento-
-…-
-Nadie en su sano juicio podría poner en duda la profesionalidad, dedicación o compromiso de la Maou Leviatán… Pero sé a ciencia cierta que algo o alguien está moviendo unos hilos, unos hilos muy peligrosos e influyentes-
-Lo lógico sería entonces cortar ese hilo-
-Como político y patriarca de la familia no puedo dejar de pensar en porque nos han elegido. Porque nos han elegido. Aunque el accidente fuese casual la Diosa Dragona dejó al niño eso no cambia que el Cielo no haya censurado a Gabriel y que esta haya entregado las Frutas…-
-Padre… Cuál es el auténtico motivo…-
-Tras escuchar las opiniones profesionales y personales del médico y de tu Alfil he sacado la siguiente conclusión; alguien se ha tomado muchas molestias en preparar un cuerpo, cuidarlo y colocarlo para que la Diosa hiciese su trabajo… Nosotros somos una parte más de esa preparación-
-¿Se supone que los Gremory deben de cuidar a ese niño?-
-¿Has visto lo apegada que está tu hermana con ese crio?-
-¿Rias? ¿Lo dices en serio?-
-No se separa de él…-
Sirzechs lo miró sorprendido.
-Y como patriarca me encuentro en una encrucijada… Nos están usando, eso es innegable pero dada las influencias y las preparaciones… ¿Sería algo beneficioso para la familia?-
-Sería lógico pensar que esas preparaciones, si quieren usar la familia como apoyo, incluyan la prosperidad… Pero y si solo es un medio para avanzar?-
-Esa es la encrucijada-
Sirzechs sonrió divertido, acabándose la copa.
Zeoticus se acercó para rellenar la copa del Maou.
-Qué decisión has tomado-
-¿Crees que lo he hecho?- preguntó el patriarca con una sonrisa antes de sentarse.
-Te conozco, padre. La mirada en tus ojos no es la de una persona indecisa… Hay determinación-
Zeoticus rio levemente.
-Quiero a ese niño portando el estandarte de la casa-
-Eso es fácil… Lo difícil es como hacerlo, en calidad de que- sonrió el demonio sentándose en su asiento.
-No, no… Tú también no-
-Jajajaja. ¿Madre te ha pedido que le adoptes?-
-No lo ha pedido…-
-Padre…- murmuró Sirzechs echándose hacia adelante, apoyándose en sus rodillas –No puedes adoptar a ese niño. Es humano. Solo lo puedes convertir mediante resurrección y eso lo haría un esclavo. Yo no tengo piezas, Rias es muy joven… ¿Le daréis alguna de las vuestras al niño?-
El patriarca se acarició la perilla pensativo.
-Es muy atrevido esclavizar a un niño y… Puede que Rias le tenga afecto ahora, pero es una niña… Lo podría olvidar muy pronto-
-Tu madre cree que sería una opción interesante que Rias moldee a su futuro consorte, que le eduque ella-
-Es algo muy… Es muy joven para planificaciones tan profundas-
-…-
-Por no hablar de la mentira de la adopción. Si lo esclavizas, traicionando la confianza del Cielo… ¿Dirás que es un hijo tuyo? No se tardará en descubrir la verdad-
-Siempre lo podríamos enviar al mundo humano…- tomando algo de whisky –Formarlo, hacer que estreche lazos con Rias, a los 14, con sus piezas en mano tendremos a un siervo culto, preparado y leal a la familia-
-Si Zekram está interesado en él… Por no hablar del Cielo… Si realmente estás interesado en él conviértelo ahora, dejar que viva en la superficie es exponerte demasiado…- mirando con curiosidad a su padre –Hay una consulta que no me has hecho-
-…-
-Hay algo que podría hacer desde mi posición pero no me lo has pedido… Oh…-
-…-
-Envías al niño a la superficie a propósito… Sabes que no puedo darte la solución que deseas, no sin comprometer al Gobierno… Pero hay otro que si puede…- empezando a reír divertido -¿Qué te hace pensar que hará lo que esperas?-
-Solo quiero confirmar su interés por el niño… Y para ello le lanzaremos un cebo… Heinrich Cornelius Agrippa de Nettesheim…- dijo el patriarca sin dejar de mirar al fuego.
No necesitaba girarse para saber que su Alfil estaba tras él, realizando una profunda reverencia, una mano en el pecho, sobre el corazón.
-Lamento tener que comunicarte que estarás un tiempo alejado del Instituto de Investigación…-
Heinrich se sorprendió, pero intentó reflejarlo lo máximo posible.
-Antes de continuar dejaré claro que no estamos en absoluto molestos ni decepcionados con tu trabajo en el Instituto, es todo lo contrario-
-Me honra, mi señor. ¿Qué otra misión se me encomienda, mi señor?-
-La misión más importante que te he encomendado nunca, mi estimado amigo- visionando el fuego frente a ellos –A lo largo de estos quinientos años has servido bien a la familia, demostrando en incontables ocasiones tu capacidad para transmitir información, la veracidad de tus palabras y la pasión por el estudio… Eso te hace el mejor candidato-
Decidido, el hombre se levantó, caminando hacia el siervo, colocando una mano en su hombro.
-¿Mi señor?-
-No me ha resultado una decisión difícil… Pero dejaré en tus capaces manos al más valioso de los diamantes en bruto que jamás hayamos tenido entre nuestras manos-
-¿Por diamante no entenderá…?-
-Tu misión es muy sencilla pero compleja… No tienes tiempo límite. Tienes fondos ilimitados, no juzgaremos tus métodos… Solo tienes que tener en cuenta dos cosas, tus objetivos- alzando el índice y el medio -Tienes que procurarme un marido digno de mi hija, forma al próximo patriarca de la familia-
-¿Cómo dice?-
-Viajarás al mundo humano y emplearás los próximos años en formar y preparar a Issei Hyodo-
-El niño humano… ¿Esta seguro?-
-Por ahora es humano. Pero para cuando Rias sea adulta y reciba sus piezas necesitaré a un candidato preparado, culto y educado en nuestras costumbres. ¿Puedes facilitármelo?-
-Sus órdenes son su voluntad. Para cuando la señorita disponga de sus piezas le garantizo que ese niño estará preparado para ser reencarnado como el mejor de los siervos-
-Eso siempre que no pase nada…- murmuró Sirzechs riendo al ver la mirada de su padre.
-¿Qué puede pasar?- preguntó Zeoticus divertido.
-¿Qué tengas razón, quizás?-
-Más quisieras… No podríamos tener tanta suerte… ¿No?-
-Días más tarde-
Heinrich Cornelius Agrippa era un demonio.
Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim Eucalipto Sapiens, escritor, reconocido experto en ocultismo, jurista, filósofo, alquimista, cabalista, médico y nigromante alemán. Nacido el 14 de septiembre de 1486 en Colonia. Fallecido el 18 de febrero de 1535 en Grenoble… Reencarnado como Alfil de Zeoticus Gremory ese mismo día.
A lo largo de su vida había tenido muchas profesiones. Fue secretario de la corte de Carlos I de España, médico de Luisa de Saboya, teólogo y militar en España e Italia. Fue profesor en las universidades de Dole y Pavía además de orador y defensor público en Metz.
La historia lo recordaba como una figura relevante del Renacimiento a la altura Leonardo da Vinci, Pico della Mirandola o Gerolamo Cardano… Y de entre todos él fue único que había aceptado su ofrecimiento. La inmortalidad a cambio de servidumbre.
Zeoticus no gustaba de tener a sus siervos cerca ni parados, así que una vez asegurada su mente privilegiada la puso a trabajar. Siendo finalmente útil cuando su hijo mayor, Sirzechs, levantó el Instituto de Investigación Demoniaca… Y había llegado lejos, segundo al mando por méritos propios.
El hombre amaba el conocimiento y si bien por ello había sido considerado como un genio, si bien también había sido reencarnado por su talento… Había sido elegido para formar asimismo, a otro supuesto genio.
Zeoticus Gremory quería pensar que había dado con un ejemplar único de ser vivo. Ese ser vivo era joven, barón, inocente y moldeable. Huérfano y un supuesto coleccionista de buenas virtudes genéticas. Un caramelo con el que pensaba endulzar el delicado paladar de su familia.
Heinrich era una eminencia en astrología, letras clásicas, medicina, derecho, teología, filosofía, múltiples ciencias, cábala cristiana, exégesis, diplomacia, criptografía, espionaje. Hablaba ocho lenguas, alemán, francés, italiano, español, inglés, latín, griego y hebreo, y conocía al menos las bases de todas las disciplinas mágicas.
Y todo eso pensaba embutir en la cabeza del joven castaño. Todo eso, como mínimo, debía servir como iniciación para el joven prodigio. Atacando a su orgullo, buscaría forzar su colaboración y con tiempo y paciencia, el mismo señor de las artes quería asegurar, que su discípulo, habría asimilado alguna que otra cosa.
No era su padre. No mantendría un vínculo afectivo con el niño. Era su discípulo. Si bien nunca lo trataría con desdén tampoco le procesaría afecto alguno, para eso estaban todos los seres que se habían ido amontonando a las puertas de su vida…
Alzando su mano, inspeccionó el reloj de muñeca.
-Cinco… Cuatro… Tres…-
-Nos días…- farfulló Issei entrando en el comedor, vestido con su uniforme escolar, cargando con una mochila de mano.
-Justo, jovencito, pero en tiempo-
-La puntualidad es la esencia del caballero…- respondió el niño sentándose en una de las sillas que rodeaban la mesa principal, observando su inexistente desayuno.
El castaño alzó las manos.
-Sé que nunca has sido un buen cocinero pero… ¿Nada?-
-¿Estas sacando a relucir tu ingenioso talento para burlarte de mis habilidades alquímicas?-
-Ñeeeeee…-
-Pensaba que preferías los desayunos de Karen Shidou-
-¿Te duele que prefiera su cocina casera?-
-En absoluto, señorito-
-¿Segurooooo?- echándose hacia atrás -¿Y el almuerzo?-
-Puede que haya alguna sorpresa al respecto…- caminando hacia el niño dejando unos documentos en la mesa.
El niño se rascó el entrecejo.
-¿Me puedo tomar el café primero?-
-Mi señor me ha nombrado tu tutor, por lo que todo lo que a tu vida concierne está bajo mi supervisión. ¿Eso qué significa? Que tu agenda, tus amistades, tus actividades extraescolares, alimentación y ejercicio están sujetos a mi aprobación-
Issei parpadeó repetidamente.
-Se me han informado tus habilidades. Se te presupone un niño prodigio. Sé que entiendes lo que digo tanto en contexto como en lo que a sus consecuencias se refiere-
-…-
-Se me ha encargado tu formación, nada más y nada menos. No tendremos una relación, no habrá favores, solo obligaciones y responsabilidades. Todo lo que hagas será directamente informado a mi señor, para tu propia conveniencia deberás saber qué acciones te conviene y cuales no sean informadas-
-Bua…-
-Soy un erudito, perfeccionista y metódico. Hazme caso, cumple con mis planificaciones y te llevaré a lo más alto. Haz lo opuesto y atente a las consecuencias-
Issei tragó saliva.
-Me llamarás instructor, profesor Heinrich o señor-
-…-
-Cada mañana, sobre la mesa, tendrás tu planificación diaria. Antes de acabar el día quiero las tareas que te encomiende sobre la mesa-
-…-
-¿Tienes alguna pregunta que hacerme?-
-Entonces… ¿No hay desayuno?-
-DxD-
Mirando el reloj en su muñeca se secó las manos y caminó hasta el comedor. Ya era la hora…
A los pocos minutos una niña de cabello castaño claro irrumpió en el comedor. A trote desbocado.
-Mamaaaaaaa! He llegado!-
-Buenas tardes cariño. ¿Cómo ha ido la escuela?-
-Muy bien!- chilló abrazando a la mujer levemente… antes de irse corriendo -¡Me voy a ver a Issei-kun!-
-Issei tiene…-
-¡Así me ayuda con los deberesssssss!- chilló saliendo de la casa, corriendo hasta la casa contigua, abriendo la puerta lentamente… antes de entrar a toda prisa.
Al llegar a la puerta del salón principal se detuvo, asomándose hacia el interior.
De pie estaba el hombre más intimidante del planeta. Un hombre de mediana edad, ojos profundos, aura fría.
Su madre le habia dicho que era una especie de tutor privado… Pero le daba miedo.
-Joven Irina Shidou… Que placer más desafortunado volver a verla…- dijo Heinrich sin girarse.
Frunciendo el cejo Irina arrancó a correr hasta una posición segura. La espalda de Issei.
Heinrich la miró, frunciendo el cejo.
-Podemos dar por finalizada la clase de hoy…- murmuró el demonio cerrando el libro entre sus manos –Los principios pueden ser duros…-
Issei sonrió agradecido.
El demonio se agachó levemente, desplazando un dedo hasta la frente de la niña.
Irina cayó redonda, dormida.
-No soy tan insensible como para negarle tratamiento a la joven…-
-¿Tratamiento? ¿De nuevo?-
-Se me ha informado de su dolencia. Necesita de energía de forma constante, señorito…- tomándola en brazos, llevándola al sofá –Que descanse durante una hora… Tiempo que puede aprovechar para cumplir con la lectura obligatoria de esta semana…-
-Pensaba que se había acabado…-
-La tutoría jovencito, pero hay más material que debes estudiar…-
-Ah…-
-Con un poco de suerte podrás hacerlo sin que ella te interrumpa-
-¿No dormirá esta hora?- preguntó Issei mirando a Irina.
-No hablo de ella… Hablo de algo mucho más molesto-
-¿De quién?-
La pregunta llegó tarde. El hombre ya se había ido. Se marchaba con el mismo sigilo con el que llegaba…
Irina solía enfermar.
Era sencillo relacionar intensas fiebres con su amiga de la infancia. Cada pocas semanas su cuerpo se debilitaba y los Shidou acababan yendo al hospital. Se pasaba allí unos días… Y volvía. Aunque no sabía porque, si en esos periodos descansaba con él, se recuperaba mucho más rápido…
Una curiosidad extraña puesto que al finalizar estos cortos periodos de enfermedad la niña hacía gala de una excelente salud, una interminable energía y un prácticamente infinito, buen humor… Los doctores aseguraban que la salud de la niña mejoraría con el paso de los años… Solía ocurrir cuando por una serie de circunstancias, la niña no dormía a su lado.
Algo que le hacía sentir culpable.
Con lo que no tenía sentimiento alguno de culpabilidad era con no hacer los deberes.
Recorriendo la casa vestido con su pijama y pantuflas… Issei tomó unos zumos, un cuenco con helados y galletas comprados a escondidas… Y se sentó en el sofá, encendiendo el televisor, con Irina recostaba a su lado.
Sus ojos rojos revisaban los libros, alternando la visión con la pantalla…Eso le traía buenos recuerdos…
…
-Varios meses atrás-
Parpadeando repetidamente, el castaño se giró. Mirando por encima del sofá. No había nadie.
Extrañado volvió a la televisión… Para volver a girarse.
-Qué extraño…- murmuró el niño relajándose en el sofá… Antes de alzar la mirada.
Incrédulo vio la silueta de una mujer flotando en el aire, como si estuviese tumbada en el techo.
Ojos violeta brillando entre un mar de mechones negros.
Tragando saliva… Se llevó una cuchara llena de helado a la boca.
La figura descendió, respondiendo a la fuerza de la gravedad, aterrizando sobre el niño.
El niño se quedó congelado. Semi recostado en el sofá con una completa desconocida sobre él, la mano de la mujer en su cuello, apretando con fuerza.
"¿Dónde está Gabriel?"
-¿Quieres…?-
-Quiero saber dónde está Gabriel-
-Tengo helado-
-¡Gabriel!-
-También tengo galletas-
-¡Si sabes lo que te conviene me dirás donde se esconde esa zorra!-
-Como helados y galletas… ¿Parece que se lo que me conviene?-
-¿?-
Ni corto ni perezoso el niño metió la cuchara en la boca de la desconocida.
Furiosa levantó al niño sin esfuerzo.
-Eres un niño espabilado… ¿No vas a responder?-
-También tengo helado de fresa…-
-No quiero tus helados!-
-¿Prefieres galletas?-
-¡Silencio!-
-… ¿Zumo?-
-¡Que te calles! Solo quiero saber dónde está Gabriel! Sé que ha estado aquí!-
-Solo tengo helados y galletas… y zumos-
-¡Basta! Basta!-
-¿No te gustan los helados?-
-¡Vuelve a mencionar los helados de los cojones y te abro en canal como a un cerdo en un matadero!-
-… ¿Galletas?-
Furiosa, la desconocida alzó su mano libre, envolviéndola en poder mágico.
-Donde esta Gabriel-
Issei alzó una mano… para meter una galleta en la boca de la desconocida.
Fuera de sí miró al niño furiosa, deslizando su mano hacia su pecho…
-¡Deja al niño ahora mismo!- exclamó una voz femenina en la sala.
El salón de los Shidou se llenó de luz.
La desconocida desvió la mirada, sonriendo perversamente.
El niño vio de refilón como una mujer surgió de un destello de luz, hermosa, con alas extendidas a su espalda.
-Sabía que estabas aquí…-
-Serafall Leviatán. Tu presencia y tus acciones son una grave violación del tratado entre el Cielo y el Infierno!-
-Cállate… A ti quizás no pueda hacerte nada pero… a él…-
-¿Quieres helado ya?-
-¡QUE NO QUIERO TU HELADO!-
El niño empezó a llorar, triste.
La mirada mojada del castaño estremeció a la desconocida.
-Serafall! Le has hecho llorar!-
-¡¿Qué importa eso si voy a matarle?!-
-Pero no le hagas llorar!-
-¡¿PERO ESO QUE IMPORTA?!-
-Pero al menos comete un poco de helado!-
-Que yo no quiero de… de…-
El niño lo miró con los ojos llorosos.
-Serafall Leviatán… Mira la mano del niño-
-¿Por qué?-
-Ese niño está bajo protección-
-¿Te crees que me importa que le hayáis puesto en custodia?-
-No hemos sido nosotros…-
Curiosa tomó la mano del niño, viendo sorprendida… La marca de los Gremory.
-Mierda-
-Inframundo-
Relajado en su asiento, el ancestral demonio meditaba en silencio. Los tacones de su fiel secretaria lo liberaron de su trance.
-Mi señor…-
-Es inaceptable- la interrumpió el hombre. La mujer no se sintió molesta. Sus palabras solo habían sido pronunciadas para empezar una conversación y así había sido.
-¿Mi señor?-
-Vienes a decirme que Zeoticus ha pecado de precavido. El niño ha sido enviado al mundo humano bajo la protección de uno de sus siervos de confianza-
-Así es, mi señor. Podemos constatar que ningún tipo de contrato o solicitud ha sido enviada al Gobierno… El niño no será reencarnado a corto plazo-
-Craso error…- alzando sus manos, creando múltiples esferas de información sobre él –Japón… Tierra de misticismo, poseen su propio panteón… Humanos que pueden suponer un peligro. La familia que debe acogerle y vigilarlo pertenece a un culto que venera a Dios… Entra en conflicto tanto con el culto nacional como con nuestra cultura. Que su hijo lo despertase parece haber despertado el interés del padre… ¿Sabemos con quien se reunió?-
-Con las hijas perdidas de Oz- respondió la secretaria lanzando otra esfera de información al aire, volando automáticamente a reunirse con sus homologas.
-Las Brujas Exiliadas de Oz… ¿Qué interés puede tener en ese niño y porque usa a las Brujas? ¿Por qué piensa que ellas pueden eliminar sus preocupaciones?-
-¿Quiere que las investiguemos?-
-Esa información es irrelevante si podemos asegurar la protección del niño- manteniendo su mirada fija en la información holográfica sobre su persona –Es de esperar que nuestras preguntas hayan llegado a oídos de Venelana… Si ella lo sabe, Zeoticus también-
-¿Eso importa?-
-Es una trampa…-
-¡!-
-Siempre me gustó ese chico… Por eso permití que desposase a Venelana…-
-La familia Bael perdió su poder, quizás no fuese tan buena decisión-
-De no haber sido así no tendríamos al Maou Lucifer que tenemos ahora… Ni al Belcebú, ni al Leviatán…-
-Suposiciones…-
El ancestral demonio entrelazó sus dedos, pensativo.
-Si quisiese podría pedirle a Sirzechs una de las pocas piezas que tiene Ajuka en custodia… Pero eso sería arriesgado políticamente hablando, Sirzechs tampoco aceptaría, es un hombre íntegro. Demasiadas incógnitas, riesgos a asumir… Ajuka aceptaría, no se necesitaría insistir mucho, la curiosidad le puede, le pesa más el alma científica que su responsabilidad como Maou…-
La secretaria se giró lo justo para mirar una de las mesas en la distancia. Sobre la mesa una bandeja, en la bandeja una pieza de ajedrez. Un rey del color de la sangre, brillante y reluciente.
-El otro informe que solicité. ¿Está listo?-
-Tal y como pidió- caminando hasta él, ofreciéndole una carpeta.
-Resúmelo- negándose a tomar el papel.
-Los análisis previos no han sido especialmente positivos- empezó la demonio –La pieza no se ha diseñado para la conversión, sino para la potenciación-
-¿Ha sido modificada?-
-Sí señor, ya posee el símbolo de los Gremory- abrazando su carpeta -¿Lo va a hacer entonces?-
-Mi descendiente es una buena mujer. Su intención es la de asegurar el porvenir de su familia con un plan cocinado a largo plazo a fuego lento-
-Pero eso a usted no le convence-
-Mi descendiente no contempla o se cree capaz de poder sortear todos los obstáculos que puedan interponerse en su camino… Pero los hay que son demasiado peligrosos…- moviendo su mano, acercando una de las esferas de información.
-Razevan Lucifer… y… ¿Las Brujas de Oz?-
-Un movimiento muy extraño…- dijo el hombre levantándose de su asiento, sorprendiendo a la secretaria.
-¿Se marcha, mi señor?-
-Debo verlo con mis propios ojos- sentenció el demonio tomando la pieza del Rey antes de guardarla en su bolsillo.
-Le proporcionaremos una escolta…-
-No será necesario-
-Pero…-
-No será necesario. Tampoco tardaré mucho en volver-
Colocando sus manos en los bolsillos de la americana, Zekram Bael se transportó mediante círculo mágico.
-Fukuoka – Japón-
El hijo del diablo era un peligro. Sirzechs Lucifer lo sabía muy bien, llevaba siglos preparándose para el gran momento. Si bien no había heredado la brutalidad de su padre, lo compensaba siendo mucho más cruel. Si bien se creía inteligente, razón no le faltaba. Maniático, calculador, paciente… Pero pese a todo, seguía sin dejarse ver. Hacia siglos que no se sabía nada de él. Su nieto era otra historia…
Se ignoraba cuáles eran sus planes, ni siquiera el mismo sabía cuáles eran. Y fuesen cuales fuesen, Sirzechs lo esperaba con igual paciencia… Pero el niño…
El interés por el niño denotaba que este suponía un problema para él, quizás no un problema, solo una molestia. Pero esa molestia era tan para exponerse a los ojos del Gobierno del Inframundo?
¿Y porque recurrir a las Brujas de Oz? ¿Qué tenían ellas que significase un alivio a su molestia?
La Iglesia…
Suou Himejima…
Razevan Lucifer…
Augusta…
Toda la aristocracia del Infierno y los radicales del Cielo…
Zekram negó con la cabeza, sentado en el césped junto al rio. Observando detenidamente al niño "protegido" por Zeoticus. El patriarca de los Gremory lo había dejado completamente expuesto. No había rastro de Heinrich… Y si bien la presencia de Gabriel o Serafall era notoria… no sería suficiente para protegerlo ante artes más sutiles o golpes relámpago. Ambas mujeres, pese a ser protectoras y poderosas, no podían estar por el niño a tiempo completo. Curiosamente tampoco se sabía nada de la Diosa Dragona.
Era imposible no llegar a la conclusión de que todo era una trampa enorme.
Sonriendo perversamente, Zekram se levantó, retirando el rastro de césped de su gabardina, descendiendo por la riera hasta alcanzar el agua, en el ángulo de visión del niño.
-Ese día…- empezó el demonio, llamando la atención del niño –Si aquel día el objetivo hubiese sido otro…-
-¿?-
-Si tu vida no hubiese sido cambiada, si no te hubiesen elegido… ¿Sería diferente tu destino?-
-¿Me habla a mí, señor?-
-Una vida tranquila…-
Sus palabras llamaron la atención del callado castaño, que lo miraba fijamente, relajado en el césped, disfrutando del suave correr del agua del rio.
-Una vida tranquila en tu ciudad natal… Una vida estudiantil hasta que tu reliquia hubiese empezado a llamar la atención, quizás algún encuentro fortuito anticipase tu entrada en nuestro mundo… Tu suegro habría continuado con sus planes, te habría acogido en el seno de su familia… Su hija, afectuosa, no tardaría en darse cuenta de tu potencial… Y los sentimientos se fortalecerían y fortalecerían… Me lo puedo imaginar, los Gremory sacudiendo los cimientos sociales de la sociedad de nuevo… Primero con Sirzechs y Grayfia… Luego el romance entre un siervo y su señora…-
Issei escuchaba en silencio.
-O quizás tras una desafortunada muerte te habrías quedado huérfano, teniendo que vivir entre dos mundos para acabar rompiéndole el corazón a la joven Irina Shidou… Habría sido duro para un niño vivir con los Shidou y los Gremory… ¿Te formarías en la Iglesia por la pequeña Irina?-
Issei entrecerró los ojos.
-Esas vidas podrían haber sido las tuyas… Pero eso ya está fuera de tu alcance-
Sin decir nada el niño se levantó, atento.
-¿Eres un amigo de Zeoticus?-
Zekram miró fijamente al niño.
-Si eres lo que dicen que eres…-
Instintivamente se echó hacia atrás, alarmado. Observando como el hombre se metía la mano en su gabardina.
A una velocidad demasiado elevada para que sus jóvenes ojos lo percibiesen, Zekram colocó una rodilla en el suelo, una mano en el hombro del niño… Y la otra contra su pecho.
Issei se quedó sin respiración, tembloroso miró a su pecho. La mano envuelta en un guante de cuero negro mantenía una pieza roja presionada contra su pecho.
La pieza no había llegado a tocar su camisa. Su propia mano lo había evitado, sosteniendo de la muñeca, la del hombre.
[Si haces eso… Romperás el equilibrio…]
-¡!-
Issei miró alarmado su mano. En el reverso había una luz verdosa, una esfera, brillante.
-¿Q-que es… Se ha movido sola!-
[Si haces eso no podré contenerlo… Es demasiado joven…]
-¿Q-que es esa voz?-
-Tú eres… Interesante… ¿Qué es aquello que contienes?-
[Algo que no alcanzas a comprender]
Cauto, Zekram retiró mano, mirando como el niño también lo soltaba.
[Debes alejar esa herramienta de… No!]
-E-esto me da muy mal rollo… ¿Qué es esa voz?-
[Se escapa a mi…!]
GRAB
-Eo eo eo…- murmuró Issei viendo como su otra mano se había movido por su cuenta. La piel llena de líneas doradas, relucientes –Esto se me antoja… delicioso!-
Los dedos rodearon la pieza roja, llevándola hasta su pecho, introduciéndola con fuerza en su pecho.
Una ola de poder sacudió el suelo, desplazando el césped, al agua del rio.
Zekram retrocedió unos pasos intrigado, sus ojos firmes en el niño.
[No sabes lo que has hecho…]
-El niño no podía continuar así… Dragón Celestial…-
-Uoooooo!- exclamó el niño arqueando su espalda, caminando erráticamente.
Llevándose unas manos al rostro, chillando furioso.
La pieza roja surgió de su pecho, manteniéndose a centímetros de su piel. Unas líneas doradas la siguieron, envolviendo la pieza… modificándola.
-La pieza está mutando… No sabía que eso pudiese ser posible…-
Alzando la mirada, Zekram convocó un círculo mágico, desvaneciéndose en la nada.
Instantes más tarde dos luces surgieron en el cielo. Un haz blanco, una nube de oscuridad.
Dos mujeres surgieron de los portales, descendiendo con rapidez.
-¡¿Q-que es esto?!- exclamó Serafall sorprendida.
-No debería de ser posible…- murmuró Gabriel alzando su mano, convocando un escudo protector a su alrededor.
-¡I-chan!- chilló Serafall intentando caminar hasta el niño, que chillaba y chillaba.
Observando confundida como las líneas en su pecho formaban una mano, engullendo la pieza del Rey en su interior.
-¡¿Eso era una Pieza del Rey?!-
Gabriel alzó las dos manos, convocando un círculo mágico, recitando un conjuro en silencio.
-I-chan!-
Otra ola de poder sacudió a los presentes.
Dos alas de demonio surgieron de su espalda, creándose el círculo de los Gremory bajo sus pies.
-Oh… Espada Divina! Acude a mí!- chilló Gabriel descendiendo su índice, señalando al niño.
De un círculo mágico blanco como la nieve surgió una hoja. Una espada, veloz como el rayo, se incrustó a sus pies, liberando una ola de poder sagrado. Un poder que chocó directamente con el poder del niño. Furioso miró la espada con odio, intentando combatir su influencia.
-¿Qué estás haciendo?- chilló Serafall incrédula.
Gabriel descendió con velocidad, agarrando el mango de la espada, aumentando su poder sagrado.
-A-aún es pronto!- exclamó Gabriel entregándole su poder a la espada.
-Mi despertar es inevitable!-
-¡TU NO ERES ÉL!- rugió la rubia extendiendo sus alas.
El niño dejó atrás su maquiavélica sonrisa para esbozar una más amable, cerrando los ojos, dejando que el aura de la espada lo envolviese. Tras unos segundos el aura de la espada atravesó finalmente al niño, haciendo que cayese al suelo, inconsciente.
-¿Qué has hecho?- chilló la morena corriendo hacia el niño acariciando su rostro.
-He… he… He purgado su poder de dragón…- siseó la rubia agotada.
-¿Qué? ¿Qué dragón?-
Gabriel miró de reojo a la espada antes de mirar al niño.
-Esto no tenía que haber pasado… No estaba previsto por él-
CLINC
CLINC
Campanas. El suave tintineo de campanas. Una brisa suave. Una temperatura agradable. Un suelo firme pero cómodo al tacto.
CLANNNC CLANNNC
Abriendo los ojos, Issei se encontró en un lugar que no conocía. Ha cubierto, bajo el techo de madera, paneles sostenidos sobre grandes vigas de madera.
El suelo, de madera, era un tatami artesano. La construcción tenía una de las paredes al descubierto, ofreciendo unas magníficas vistas de un trabajado jardín de estilo zen. Estanque, árbol, jardín floral…
Un junco de madera golpeaba cada cierto tiempo una piedra caliza, empujada por el agua canalizada.
No recordaba haber estado en un lugar así en la vida. ¿Era una especie de paraíso?
-Ara ara-
-Ufufufu-
Dos voces, femeninas, alegres, frescas, melodiosas, sumamente agradables al oído, estimulantes para el corazón.
Su pecho se encogió solo con oírlas. Su mirada buscó la procedencia rozando la histeria, casi con desesperación.
-Anata… ¿Qué te está llevando tanto tiempo?-
-Anata… Empiezas a parecer un inútil-
Issei se incorporó levemente, quedando sobre sus rodillas, apoyándose con sus manos, los labios separados, los ojos bien abiertos.
-O quizás está despreocupado-
-¿No está motivado?-
-¿No está interesada en nosotras?-
Dos mujeres, dos gotas de agua. Hermosas figuras, delicadas y esbeltas, cubiertas por telas impolutas, uniformes de sacerdotisa. Dos melenas de cabello negro como la noche, sedoso, se antojaban tan agradables al tacto. Labios rojos como la sangre, piel blanca como la nieve.
-Anata… Te estamos esperando… ¿Dónde estás?-
Ojos violeta, ojos rojos.
Miradas afectuosas y cálidas sonrisas.
-¿Anata?-
Sentándose sin fuerzas en el suelo… Issei sintió una lagrimas recorrer sus mejillas.
Las había encontrado.
-Continuará en el próximo capítulo-
-Miko - Aquella que ama incondicionalmente-
