Fanfiction escrito por mi persona, sin fines lúdicos, basado en la obra de Ichiei Ishibumi, las novelas ligeras HighSchool DxD.
- High School DxD –
[Draconic X Deus]
-La voluntad de Dios-
-Residencias eclesiásticas-
Las dependencias de la Iglesia estaban limpias. Ordenas… Maquilladas.
David Cerro llevaba tiempo oficiando inspecciones, no era una tarea agradable. Más veces de las que quería recordar se había ganado la enemistad de sus compañeros. Cuando era joven e idealista solo pensaba en servir a Dios en su magnífica obra… Dar caza y purgar el mundo de la existencia de demonios… Y ahora se encontraba dando caza a sus compañeros, creyentes, siervos de dios…
Enemigos de la humanidad.
Por su experiencia sabía que Masaomi Yaegaki escondía algo. Sus dependencias no solo estaban impolutas sino que estaban decoradas con accesorios completamente inútiles, artificiales, elementos incompatibles con una limpieza constante.
Marcos con fotografías, medallas, recuerdos de sus viajes… Objetos colocados con toda la intencionalidad del mundo. Masaomi pretendía influir en su opinión, ofrecer una imagen falsa, imponer una idea muy concreta.
Masaomi escondía algo. David Cerro no iría tan lejos como para decir que era lo opuesto, o al menos eso quería pensar.
Recorriendo la estancia, David acarició las mesas, estanterías, las paredes decoradas con madera.
Golpeando con los nudillos en diferentes puntos el exorcista se detuvo en un punto concreto. Llevando su mano a su espalda, tomando su espada… De un golpe, la espada penetró sin dificultad la madera, la pared hueca.
Una puerta oculta.
Envainando la espada, el hombre cruzó la puerta, empezando a descender por unas pronunciadas escaleras.
Un extenso pasillo se extendía en la distancia… Un pasillo que rebosaba poder demoniaco.
Lo sentía, el final del túnel… El final del túnel conectaba con…
-DxD-
Entrecerrando los ojos, Cerro desvió la mirada, suspirando pesadamente.
El emblema de la casa Belial decoraba la puerta del inmenso portal que, según sus cálculos, conectaba con el pasillo.
Masaomi Yaegaki tenía vínculos con los demonios. Vínculos que había ocultado.
Tomando nota el exorcista se movió al siguiente punto de su investigación.
La casa de los Shidou parecía limpia, apenas se percibían rastros de algo más que de poder sagrado. Rastros de Ascalon presuponía. Un poder que también se podía encontrar, en mayor presencia, en el inmueble de al lado.
Un inmueble del que salió un hombre. Curtido, elegante y de rostro duro. Vestido con un traje negro, a medida, portando una cartera de cuero negro.
El hombre se lo quedó mirando, serio. Pasando a mirar a ambos lados de la calle.
Los dos hombres se miraron fijamente.
-El señor Enrique… Entiendo- empezó Cerro con un tono cordial.
El hombre asintió levemente, mas no dijo nada.
Cerro metió su mano en el interior del pesado abrigo, sacando una cartera pequeña, abriéndola frente al desconocido.
-David Cerro… Exorcista de la Iglesia y emisario del Vaticano…-
El hombre se volvió para mirar a la casa de los Shidou.
-Touji y Karen Shidou te contrataron para educar a Issei Hyodo, hijo de Miki y Gorou Hyodo, fallecidos hace cuatro años. ¿Esa información es correcta?-
-Es correcta. Pusieron bajo mi cargo su formación complementaria. Señor Cerro…- mirando su placa identificativa -¿Puedo preguntar que hace aquí?-
-Son asuntos de la Iglesia…- pasando a mirar al inmueble.
Descartando cualquier anomalía en el hombre, David Cerro se giró para marcharse a paso ligero.
Los Shidou y el niño estaban limpios.
O eso pensaba… Pues David Cerro estaba demasiado por debajo de Heinrich Marcus Agrippa.
Demasiado por debajo para ver o detectar su aura de demonio.
Observando desde la distancia, cierta joven miraba como el exorcista se alejaba rápidamente.
Sentada sobre su escoba, sosteniendo a una gata negra en brazos. A una malhumorada gata negra en brazos.
-Tienes que ser más cuidadosa…-
-¿Cómo tú? No me incordies…- soltándose, caminando por la escoba hasta alcanzar el extremo.
-Ese hombre estaba buscando pruebas contra el niño-
-Y tú te has expuesto… Volando… A plena luz del día… Bruja-
-Qué mala eres conmigo… He venido a ayudarte…-
-Yo no he pedido ayuda. Ni a ti ni a nadie-
-Pensaba que los youkai erais más amables…-
-¿Qué amabilidad tengo que tener con gente como tú?-
-Si me conocieses sabrías que no soy…-
-¿Una bruja?-
-Las brujas no somos malas… Solo estamos… desesperadas. Pensaba que tú me entenderías…-
-Nyaaaa… No hablo en nombre del colectivo… No represento al Reino… nya-
-¿No, no me mientes?- ladeando la cabeza –Entonces que haces… ¿Aquí?-
-A lo que no he venido es a hacerme amiga de brujas! Nya!-
-Pero… Escúchame, escúchame… Me mandan…-
La gata empezó a cambiar de formar, creciendo y creciendo hasta tomar la forma de una joven de largo cabello negro. Sus ojos dorados, amenazantes, se posaron sobre los suyos azules.
-No habrá otra advertencia, nya. Deja a mi cachorro en paz. Aléjate! Nya!-
-No puedo hacerlo… Ese niño…-
-Es mío… Solo mío! Nya!- susurró la nekomata acariciando el rostro de la bruja.
La temperatura descendió rápidamente. Girándose, sus ojos dorados se abrieron enormemente.
Saltando con fuerza, la morena se alejó por instinto de algo que no podía ver pero que podía sentir.
Aterrizando en el tejado de una casa cercana, al volver la mirada la bruja había desaparecido.
Chasqueando la lengua, regresando a su forma de gata… La morena se desvaneció entre los edificios.
-Iglesia Católica de Tabira – Tokio-
Touji Shidou y Masaomi Yageaki permanecían de pie paralelos a una ostentosa mesa adornada con motivos sagrados. Presidiendo la mesa, un hombre mayor vestido con una sotana carmesí, comiendo copiosamente sin importarle la compañía. Tras él, a un lado, un hombre de cabello castaño, echado hacia atrás, vestido con ropas de exorcista.
-Este Paladín es David Cerro, el actual portador de Galatine, la espada que nunca se mella. Es uno de nuestros exorcistas más reconocidos… Por obra de Dios, alabado sea, se encontraba de peregrinaje buscando nuevos portadores para los fragmentos de Excalibur cuando se ha topado con algo muy curioso…- mirando el estuche frente a él –Tu chico, Touji, ha sido catalogado como portador natural de una de las espadas perdidas de dios…-
-¡!-
-Recuérdame cual era, exorcista Cerro. ¿La espada matadragones, quizás? ¿Ascalon?- murmuró el obispo mirando al exorcista.
-Eso parece, su señoría- respondió el paladín con una reverencia.
-Es una excelente noticia, su santidad- dijo Touji.
-Lo seria de no tener una mancha…- respondió el hombre limpiándose la barbilla con una servilleta -El niño está a tu cargo, hermano Shidou-
-Así es, su santidad-
-¿En serio, Touji?- preguntó el hombre mirando al sacerdote por primera vez, acomodándose en su butaca -¿Has tenido a un portador tan brillante tan cerca y no te has dado cuenta?-
Touji tragó saliva, asustado.
-Es amigo de la familia, sus padres murieron hace poco, no le hice la prueba…-
-Padres del niño que si mal no recuerdo fueron enterrados siguiendo el credo local, shintoista, hereje-
El hombre, acorralado, agachó la cabeza.
-No tengo excusa, su santidad… No me percaté de su potencial como exorcista…-
El silencio inundó la estancia… Solo el continuo sonido del comer del obispo osaba alterarlo.
Pasaron los minutos, un periodo de tiempo que se hizo interminable para el japonés.
-El chico entrará en la institución, será iniciado en el sacerdocio y se le enseñará a desarrollar sus poderes. Lo quiero formado como exorcista cuanto antes mejor- sentenció el hombre.
Touji lo miró horrorizado. Eso era lo opuesto a lo que deseaba para el niño!
-¡Su santidad! Es un niño!-
-¿Me vas a discutir, Touji?-
-Yo… no…-
El sacerdote se tomó su tiempo antes de volver a hablar.
-¿Conoces a la familia Pendragon?-
-El linaje del Rey Arturo…- respondió el hombre –La familia de la Sangre Real…-
-Su primogénito, a la edad de ese niño, dominaba a Caliburnus. Nuestros soldados no pueden ser menos!-
-¡Pero…!-
-Touji, deberías de agradecer, no replicar. Dado tu impoluto expediente haremos ver que esto no ha pasado. Se comunicará oficialmente que poseemos la espada sagrada y será puesto a trabajar de manera inmediata- volviendo ligeramente –Enmendarás tu error formándole tú mismo hasta que encontremos una plaza para él. Pese a ser un niño, si aprende de alguien de confianza, no pasa nada. ¿Verdad?-
-…-
-Pasará a estar a tus órdenes-
-Lo que su santidad ordene-
Touji apretó los puños con fuerza.
-Pero no estamos aquí para discutir los asuntos de un niño…-
Touji miró el hombre molesto.
-¿Puedo confiar en que la gestión de estas tierras es la debida, hermano Touji?-
-Me temo que no le entiendo…-
-¿No me entiendes o no me quieres entender?-
-Su santidad…-
-Hablo de la relación de esta santa iglesia para con los siempre detestables demonios-
-¡!-
Touji se quedó sin aire.
Masaomi palideció al escuchar sus palabras.
-Lo lamento, su santidad. Pero sigo sin saber a qué se refiere, por la gracia de dios nuestro señor en esta ciudad gozamos de tranquilidad y los demonios no nos asedian con sus pecaminosas acciones…-
-No es eso lo que tengo entendido…-
-¿Cómo?-
-Mi estancia aquí es circunstancial… Pero el hermano Cerro estará unos días más revisando de primera mano cual es la situación de esta tierra… Si Cerro encuentra algo que desentone regresaré para una inspección concienzuda… Y no os va a gustar que encuentre el más mínimo rastro de demonio en esta Iglesia. Durante mi ausencia os convendría revisar las nuevas directrices del padre Cristaldi… Las instrucciones son más severas de lo habitual… Parece que los nuevos tiempos de la Iglesia pasan por afianzar nuestro dominio en el mundo del señor-
-¡!-
-Si eso es todo ya podéis iros. Este consejo tiene otros asuntos que atender-
Touji Shidou, extremadamente asustado, abandonó la estancia sin saber cómo afrontar lo que estaba pasando.
-Touji…- murmuró otro de los sacerdotes.
-¿Desea algo, su santidad?-
-Tu hija… Estará limpia… ¿Verdad? Francamente me resulta curioso que tu hija no haya heredado tus dones…-
(¿Hauteclere?)
-Creo que esa pregunta la podría responder el Paladín Cerro con mayor exactitud- dijo el hombre pasando a mirar al castaño.
David Cerro lo miró fijamente.
Una mirada dura, intensa… Pero no le parecía un mal hombre.
-Ha habido un amago… Sería conveniente una verificación exhaustiva- respondió el hombre con honestidad.
Touji Shidou apretó los puños con fuerza.
-¿Ese niño y tu hija son cercanos?-
-Se tratan como hermanos, su santidad-
-Bien…-
-¿Bien?-
-Tu hija se unirá a él-
El hermano Shidou lo miró horrorizado.
-Ambos niños estudiaran aquí, dependiendo de sus aptitudes se marcharán a Roma. Pero soy magnánimo. Si son hermanos el proceso será menos doloroso si están juntos- dijo el obispo mirando al sacerdote –Si no dan el nivel se quedarán aquí, pueden quedarse en tu Iglesia si te reconforta-
El hombre se inclinó en una reverencia. Tras unos segundos se marchó con celeridad.
Su compañero… Masaomi Yageaki no formuló una sola palabra… ¿Su mirada?
Perdida.
-DxD-
-¿Me he metido en un lio?- preguntó Issei rascándose la nuca. Incomodo se miró las manos, abriéndolas y cerrándolas repetidas veces. Los altos sacerdotes habían retirado la espada de su cuerpo para ser examinada. Los informes preliminares indicaban que el arma blanca no reaccionaba a nadie, por lo que pronto regresaría a sus bajos siempre bajo la autoridad y responsabilidad de la Santa Iglesia.
Creyéndose perdida desde hacía siglos, nadie sospechaba que en realidad, había descendido del Cielo. Lo que le llevaba a la siguiente pregunta… Gabriel, que era quien la había sacado de arriba, no tendría problemas?
De pie en la estancia más elevada de la catedral, mirando la figura de la arcángel que permanecía pensativa mirando por la ventana.
-Lo inevitable ha sucedido antes de lo pensado…- sonrió contenta, volviéndose hacia él.
-Entonces es culpa mía-
-No, no es culpa tuya. Solo estoy preocupada porque no estás preparado-
-¿Por qué?-
-Es pronto mi niño…- caminando hacia él, acariciando su rostro –Demasiado pronto… Quería que fueses un niño más tiempo… Mas importante… ¿Cómo te encuentras?-
-Yo estoy bien… Pensaba que me iba a afectar más…-
-Él se está esforzando de verdad…-
-¿Quién? ¿La voz? ¿Quién es?-
-Eso lo tendrás que averiguar tú… Mi querido Issei… Sin Ascalon todo tu poder puede fluir libremente… Tienes que mantenerte sereno, calmado, todo el tiempo que puedas. Si la Iglesia lo descubre…-
-Gabriel…-
-¿Si?-
-¿Por qué todos le tienen miedo a la Iglesia? Pensaba que le tendrían más miedo a los demonios…-
La arcángel la miró sonriente.
-El proyecto de mi padre, a los ojos del hombre, es utópico, idealista y poco pragmático… Es imposible de realizar-
-¿Por qué?-
-Porque consiste en dejar atrás la condición individual para pensar en un todo. Dejar atrás al yo para pensar en los demás. Dejar atrás el egoísmo para pensar en altruismo. El beneficio grupal sobre el personal… Eso es algo que incluso los representantes de mi padre en este mundo han fracasado en lograr. Lejos de mantenerse puros se han manchado, han corrompido sus almas con perversos sentimientos, pensamientos. El credo de la Iglesia es el de la mentira y el engaño en pos de un beneficio personal. Cosas innombrables se han cometido en nombre de mi padre, cosas que él nunca aprobaría… En cierto modo podemos decir que el hombre es más malvado que el demonio. Por eso Karen Shidou teme más al sacerdote que a Zeoticus Gremory…-
-Pero si eso es cierto… Si yo tomo el sendero del demonio…-
-Tienes que proteger a Irina- reafirmó Gabriel.
-Podrías…-
-¿Podría llevármela al Cielo? Podría… Pero tienes que ser tú, Issei, quien debe hacer eso- tocando su pecho con el índice –Issei debe cuidar de Irina. No Gabriel…-
-Issei debe cuidar de Irina…- murmuró el niño intentando convencerse.
-El hombre al que amo tanto no le tiene miedo a nada… Salvo a sus novias enfadadas- exclamó la mujer divertida –Y pese a que ahora es un niño… No tengo la menor duda que sabrá lo que tiene que hacer… Y de que, pese a lo difícil que pueda parecer, lo hará bien-
Issei se revolvió el cabello nervioso.
-Arghhhhh!-
El castaño se alejó unos pasos.
-¡Entrenamiento!-
-¿Qué?-
-Me niego a que esto pueda conmigo! Me niego! Tengo que ser fuerte! Fuerte por Ria-tan… Por Irina! Con dos cojones!-
Gabriel sonrió contenta.
-Puede que no te lo parezca, pero las necesitas más de lo que crees-
-¿No soy yo quien debe protegerlas?-
-Así es, mientras ellas cuidan de ti-
-¿Quién protege a quién? Mi no entender-
-Con el tiempo lo entenderás-
El niño se encogió de hombros confundido.
-Tampoco es que importe mucho, si ocurre algo la ángel guardián más guapa y profesional podrá encargarse…- rio el niño guiñándole el ojo.
Gabriel no respondió. Solo la miró con una triste sonrisa.
-Puede que no pueda estar contigo siempre…-
-¿Cómo?-
-No hasta que madures lo suficiente como para alimentarnos…-
-¿?-
La arcángel no dijo nada más, permaneciendo en su lugar en silencio.
-Pues llevaba un tiempo queriendo preguntar…-
Gabriel lo silenció de un beso en los labios.
-Irina te necesita…-
-Esta con Touji…-
-Irina está nerviosa y asustada. Te necesita-
-Como para no estarlo…-
-No temas, Issei… Lo harás bien… Estoy segura- le aseguró la arcángel tomando al niño entre sus brazos.
-DxD-
Descendiendo sin prisa por las escaleras, dando saltitos, recorriendo los salones con la mirada. Al llegar a los vestuarios… Irina se le echó encima, abrazándolo con fuerza, mirando de reojo a un hombre adulto, de pie contra la pared. Vestido de negro con una chaqueta blanca, cargando con un pesado bulto envuelto en telas blancas.
-Nos volvemos a encontrar…- separándose de la mesa.
-Tú eres el exorcista…-
-Así es… Soy…- El exorcista dudó unos instantes antes de continuar -No era mi intención causaros… mal alguno. Estaba demasiado sumido en mis pensamientos, llevaba mucho tiempo buscando algún candidato, la percepción del éxito nubló mi juicio… No vi que estaba señalando a dos niños… Y por ello os pido perdón- dijo el hombre realizando una reverencia.
-Hacías tu trabajo… No hay que pedir perdón…- acariciando la espalda de la niña.
Hombres trajeados de negro traían y dejaban paquetes sobre una mesa blanca. Todos portaban el logotipo de dos llaves cruzadas bajo el triglerum.
La gendarmería Vaticana.
-¿Qué es todo esto?-
-Los bártulos básicos que necesitareis de ahora en adelante… ¿Vives con el hermano Shidou?-
El niño pareció dudar unos instantes.
-Sí, me adoptaron hace años…-
-¿Y tus padres?-
-Accidente de tráfico-
La respuesta parecía sincera.
-Lo siento. No quiero parecer irrespetuoso… Pero necesito cierta información-
-No pasa nada… Yo era pequeño…-
-Tienes mi más sentido pésame, ahora mismo estarán con el señor, acogidos en su gracia-
-…-
-Entonces… No tenéis una relación de sangre…-
-Issei-kun es como mi hermano!- exclamó Irina alzando la voz.
-Me alegro, eso os ayudará en la escuela… Issei-
-¿?-
-Eres más sereno y despierto que Irina… ¿Podrías responderme a una pregunta?-
-…-
-En casa tenéis que tener una reliquia familiar… Algo parecido a una espada… ¿Habéis jugado con ella?-
-Padre lo prohíbe!-
-¿Os lo prohíbe?-
-Es peligrosa!-
-¿Es peligrosa?- alzando una ceja.
-Para Issei-kun no pero…-
-Touji tiene armas en casa… A veces jugamos con ellas… Pero nada como Ascalon… Si es lo que te interesa… La espada sigue afilada, no es un objeto que niños como nosotros podamos tocar…- la interrumpió Issei.
David lo miró fijamente antes de pasar la mirada a Irina.
-Me habían dicho que los Shidou tenían algo en su poder. Hauteclere. Hauteclere es una espada sagrada que lleva siglos desaparecida… Durante tanto tiempo se ha negado a tener un portador que la Iglesia ha perdido la fe en poder usarla en la sagrada causa, se descuidó su vigilancia y mantenimiento y se perdió en Francia… Quizás sea una teoría obsoleta… Pero pensaba que había dado con ella… Llevaba tiempo siguiendo su rastro…-
-…-
-Los niños no mienten… Representan la pureza en nosotros… Confiaré en tu palabra…- manteniendo las distancias con los niños -Touji Shidou debería de daros las instrucciones básicas- recogiendo el bulto blanco –La semana que viene viajareis a Tokio para empezar vuestra instrucción… Este es vuestro terminal telefónico, tenedlo siempre encima. Toda la información o cualquier comunicación que debáis recibir se realizará mediante este aparato…- acariciando una caja para pasar a otra –Vuestro emblema, tarjeta identificativa y los certificados que os acreditan como miembro de la Santa Iglesia-
-…-
-En ella hay una tarjeta bancaria, no posee límite de fondos, no somos tacaños, pero el modelo de vida de Cristo era austero, tenedlo en mente-
-¿No debería de ser Touji…?-
-Ya no sois niños… Sois exorcistas en formación… Quizás debas encargarte tú de estas cosas, pareces más centrado que ella-
-…-
-Y aunque haya dicho esto… Podéis depender de vuestros padres, faltaría más-
-Mmm-
-Esta caja es toda la documentación que necesitáis leer antes de acudir al centro de formación… Léela cuanto puedas, son instrucciones, protocolos, y cosas muy útiles que necesitas saber… La Iglesia es la organización más grande del mundo, tenemos colaboradores, voluntarios y empresas que trabajan para nosotros…- inspeccionando la caja de cartón –Puede parecer mucho pero no lo es, solo asimiladlo todo con calma-
-Biblia, teléfono, acreditaciones y los documentos… Ya debería de estar todo excepto por un detalle…-
-Mmm-
-David Cerro, portador de Galatine… No me he presentado- dijo el hombre extendiendo su mano.
-Issei Hyodo, un placer…- respondió el niño aceptando el saludo.
-Mi numero está registrado en el terminal, cualquier duda solo llámame-
-Muchas gracias-
El hombre sonrió tristemente.
-Ser exorcista es una vocación, espero que esta sea la vuestra… Debo decir… Que nunca había conocido a un niño tan joven con tu temple… Es una cualidad que te servirá bien dado el reto que se te presenta… Y quien más se beneficiará será ella…- mirando a Irina con una amable sonrisa -Bienvenido a esta casa, Hyodo. Cuídate, que dios este contigo… Y espero poder trabajar contigo en un futuro…-
-El sentimiento es mutuo…- murmuró el chico viendo como el exorcista dejaba la estancia, dejándolos solos con todo el material.
-Ese hombre…-
-No me parece mala gente, Irina-
-Pero…-
-Hacia su trabajo, Irina- revisando las cajas.
-¿Qué hay ahí?-
-Ropa…- sacando una chaqueta negra de una de ellas.
-¿Es todo negro?-
-No tienen muy buen gusto-
-Yo quiero algo de color…- protestó levemente la castaña.
-La Iglesia no creo que tenga nada contra las cintas de pelo adorables… ¿Verdad?-
-¡No!-
-Entonces tienes suerte… Las cintas que tan bien te quedan… ahí se quedan!-
Irina rio divertida antes de comenzar a sacar ropa…
-Terrenos Gremory-
Issei Hyodo estaba visiblemente molesto. El tener que aguantar a dos tarugos no estaba entre sus virtudes…
-Te van a diseccionar-
-Te estudiarán enterito-
-De arriba abajo-
-Te sacarán toda la sangre…-
-Y en cuanto te hayan estudiado… ¡Barbacoa!-
-Sí, claro. Caníbales en la Iglesia!- exclamó el castaño molesto.
-No, no- negó el gigante con su índice –Barbacoa de lagartija!-
-¿Qué tal si me besáis el culo?- masculló el dragón dedicándole una peineta al demonio.
-Tienes agallas, mocoso… Eso me gusta…-
-Chicos… Ya es suficiente- dijo Zeoticus entrando en el salón.
El niño esgrimió una mueca de molestia en su rostro.
-Pero antes de la disección empezarán los tocamientos…-
-Necesitarás un tapón, enano-
-Desde el mismo instante en el que decidiste quedarte con esos santurrones entendimos que acabarías vistiendo de negro hortera-
La mueca aumentaba.
-Pero no me preocupa, que el pequeñín quiera viajar y conocer mundo te ayudará a comprender que te espera realmente aquí…-
En un rincón, Surtr y Beowulf se apoyaban el uno al otro, riendo con fuerza, señalándolo entre sonoras carcajadas.
-¿No tenéis nada que hacer?- rugió Issei.
Zeoticus gesticuló con sus manos, los siervos se marcharon a desgana.
-¿Qué se siente al ser un miembro de la familia Gremory?-
-Más bien que se siente al ser el objeto de burlas…-
-Eso todos. El sarcasmo y la ironía están permitidos sin excepciones en esta familia, Issei… Y dale algo de cuartel a Surtr… El suele ser el objeto de burla de su equipo!-
-¿En serio?-
-¿No te sientes integrado?-
La mirada del niño arrancó una carcajada en el demonio.
El hombre se relajó en su asiento, entrelazando sus dedos, mirando al niño con seriedad.
Zeoticus lo miró preocupado.
-Un exorcista, eh…- murmuró el patriarca.
-No he tenido opción… No pensaba que…-
-¿No pensabas que darte a conocer como portador implicaría tu alistamiento al cuerpo militar de la Iglesia?-
-…-
-Eres un chico inteligente, lo viste pero no lo contemplaste. Ahora pagarás las consecuencias-
Issei negó con la cabeza.
-Es demasiado común el pensar que tenemos el control de nuestras vidas, que por el hecho de que son nuestras, lo decidimos todo en ella… Y es mentira, una completa y absoluta mentira- dijo el demonio serio –Tus padres murieron cuando aún los necesitabas para formarte como ser humano. No pudiste hacer nada. Años más tarde se te plantearon opciones para ayudar a tu amiga de la infancia y has jugado tus cartas de tal manera que has acabado como soldado de dios, separándote de tu familia adoptiva, haciéndote enemigo de otra que te considera un miembro… Y en breve descubrirás los horrores del mundo adulto… siendo apenas un niño-
El niño bajó la cabeza, apretando los puños.
-Nadie te dirá que has obrado mal… Eso es algo que tú mismo podrás juzgar dentro de unos años. No eres más que un niño al que el mundo ha depositado quizás demasiadas expectativas-
-¡!-
-O un niño destinado a algo muy grande-
-Cómo va a ser eso…-
-Los grandes personajes de la historia del mundo nunca empiezan forjando su leyenda recorriendo un camino de rosas… Lo que marcará tu vida, el hombre que un día serás es como afrontas los desafíos que ya están por encima de tus capacidades- colocando una mano en su hombro –¿Cuán lejos podrás llegar si eres capaz de superar lo que ningún otro podría afrontar tan joven, tan poco preparado? ¿Qué podrá salir de la forja de la vida si ponemos todos los ingredientes que conforman tu existencia actual?-
-…-
-La vida aprieta pero no ahoga… Perdiste a tu familia… Pero no acabaste solo. Te enfrentas a duros retos… De nuevo no estás solo-
-¡!-
-Nunca, nunca olvides, Issei, que no estás solo-
-Zeoticus…- susurró el chico mirándolo a los ojos -¿No estas enfadado conmigo?-
-Sirzechs era un chico tranquilo… Nunca daba problemas, así que siempre que ocurría algo, como hacerse Maou, nos sorprendió mucho… Tú eres un culo inquieto, tu incorporación a la Iglesia era algo previsible, hijo mío-
-¡!-
-Tu madre también sospechaba que te darías a conocer mediante alguna temeridad…-
Issei bajó la cabeza, suspirando pesadamente.
-Aunque no negaré que estoy preocupado por ti-
-Se cuidarme solo, abuelo-
Zeoticus rió divertido.
-Eres mucho mejor que ellos, sea donde sea que te manden a formarte nunca habrán visto nada como tu… Pero es eso lo que me preocupa- inclinándose frente al niño –Tus dones te colocan por encima de todos en la cadena evolutiva y tu sangre no es… Todo tu es peligroso para la Iglesia, para los seguidores de Dios… Si no te han matado ya es porque quieren sacarte provecho…-
-O quizás no lo saben-
El hombre se levantó, instando al chico a seguirlo, seguirlo hasta el salón principal del castillo, entrando por el acceso del patio.
Una sonrisa adornó el rostro del niño al ver la espada colgada en la pared.
-He conocido a la abuela…-
-Heinrich me lo ha contado. Es curioso que hayas conocido antes a tu abuela que a tu sobrino…-
-Algo dijo, si…- riendo levemente –Sabes que eso es una imitación, verdad?-
-¿Qué? ¿De qué hablas?-
-Yamato. Es una copia-
-Que va a ser una copia-
-Es una copia, me lo dijo la abuela-
-… No-
El silencio… Zeoticus había dudado.
Zeoticus se sirvió una copa, ignorando el comentario del joven.
-Por el resto… No te preocupes- sentándose en su butaca favorita -Y seamos sinceros, alejarte de esa familia de santurrones y ver mundo te hará bien!-
El castaño se sentó en la contigua, no muy convencido. Sirviéndose otra copa de whisky, llenando una extra, ofreciéndosela al chico.
-¿Me das una?-
-Hoy es un día para celebrar, no?-
-Yo no debería…-
-No deberías de ser exorcista, no deberías de tener que dejar a tu familia… Esta vida está llena de "no deberías", ¿No crees? Demasiadas como para añadir otra más-
Issei asintió tomando la copa.
-Por los cuernos de Lucifer… Los pobres engañados de Dios no saben la que les espera- rio divertido Zeoticus –Lo más anticristiano que jamás hayan visto va directo hacia ellos… ¿Quién va a adoctrinar a quién?-
Issei, ignorando al demonio, centró su atención en la gruesa copa de cristal, observando fascinado el contenido líquido de color rojizo.
Dándole un comedido sorbo, dejando que el líquido recorriese su garganta.
-Mmm… Esta exquisito!-
-¡Ese es mi chico!- exclamó el patriarca Gremory contento –Ahora hagamos un brindis!-
-¿Brindis?-
-Chocar las copas, un método de felicitación-
-¡Un brindis!-
Contentos, los dos varones chocaron sus copas de cristal.
-Zeoticus Gremory… Más te vale que el contenido de la copa de mi Issei-kun sea algún tipo de zumo… Un té quizás…-
El demonio empezó a reír con fuerza antes de ser envuelto por una esfera de poder destructivo.
Issei observó horrorizado un cráter frente a él, girándose tembloroso ante la figura imponente de una furiosa Venelana Gremory.
-DxD-
-Mi niño pequeño… ¿Por qué estás tan nervioso?- preguntó Venelana acariciando el rostro del niño sentada junto a ella.
-Yo… Venelana…-
-Mama- corrigió la Gremory sonriente.
El chico bajó la mirada entristecido.
-¿Qué te ocurre?-
-Yo… Espero que mi decisión de formar parte de la Iglesia no…-
-¿No?-
-Si he decidido unirme a la Iglesia… Espero que no refleje una opinión negativa sobre ti… Sobre vosotros-
-Oh, Issei…- susurró la mujer emocionada –Aunque no lleves nuestra sangre o nuestro apellido siempre tendrás nuestro amor. Eres otro de mis hijos, lo has sido desde que pisaste el suelo de esta casa, desde que te encontremos aquella fatídica tarde…-
-…-
-Y lamento, como madre, no haberte dado una infancia más estable… Pero creímos oportuno que no estuvieses lejos de los Shidou…-
-No creo que hubiese podido tener una infancia mejor… Bajo el atento cuidado de dos afectuosas familias…-
-¿De verdad lo crees?-
-Yo… No tengo palabras para agradecer lo que habéis hecho por mí…-
-Eres joven, un niño que apenas empieza a ver mundo… A vivir. Aun tienes mucho que conocer, comprender…-
-Yo no quería irme…-
-¿Irte? Issei… No vas a irte a ningún lado. Esto no es una despedida… Apenas estarás un suspiro alejado de nosotros… Porque no te estarás tomando nuestros lazos con ligereza… ¿Verdad?-
-No, por supuesto que no, Venela…-
La mujer lo miró seria.
-Mama-
-Mucho mejor!- exclamó la castaña sonriente levantándose –Ahora ve a hablar con tu hermana… Está por llegar de sus clases-
-¿Tenemos libre hasta la cena?- preguntó esperanzado.
-Volved para la cena…- sonrió la mujer viendo como el niño se alejaba a paso rápido, perdiéndose por las escaleras…
-DxD-
Entrando como un vendaval en el dormitorio de la pelirroja revisó todos los armarios, reuniendo varias prendas de ropa antes de meterlas en bolsas. Descendiendo hasta las cocinas, besó la mejilla de Grayfia, agradecido, al tener una cesta de mimbre preparada para él.
Despidiéndose con la mano, Issei abandonó el castillo a toda prisa.
-DxD-
A varios kilómetros de allí, cierta niña pelirroja canturreaba contenta en su asiento del carro de tracción animal. Vestida con su recatado uniforme escolar, leía ávida de cultura, otro de sus gruesos volúmenes políticos. Un fascinante ensayo sobre las intrincadas políticas del Inframundo. Riendo divertida al recordar lo que su hermano pequeño decía de esos pesados volúmenes.
"Libros para dormir de lo aburridos que son…"
PAM
Curiosa, un brusco parón la sacó de sus pensamientos. El carruaje se había detenido y aun no estaba en los terrenos de su familia.
-¿Pasa algo?-
No obtuvo respuesta.
-¿Pasa algo?- insistió alzando la voz.
PUM… PUM PUM PUM
El carruaje había reanudad su marcha.
-Qué raro…-
Tras un buen rato… La inquietud de la chica la abordó por completo. Cruzada de brazos y piernas, golpeando su antebrazo con sus dedos rítmicamente. El libro abandonado en un rincón desde hacía un tiempo…
PAM
El carruaje se había vuelto a detener… Y seguía sin estar en casa. Asomándose por la ventana veía pradera, mucha pradera.
-Donde…-
La puerta del otro extremo se había abierto, siendo arrojadas varias prendas de ropa sobre los asientos.
-¿Qué…?- preguntó la chica mirando las prendas, bañadores –No me voy a poner esto!-
Enfadada se bajó del carruaje, buscando al chofer por todos lados. Sorprendiéndose por encontrarse en el estanque al que solía ir con Issei a bañarse.
-¿No? Pues nada… A bañarse así…- exclamó el castaño tomando a la niña en brazos, corriendo hacia el agua.
-No! No! No te atrevas… ISEEEEEE!- chilló la pelirroja agarrándose a su cuello, cerrando los ojos.
SPLASHHHHH!
-DxD-
-¿Cuánto tiempo vas a estar mirándome así?- rió divertido colocando la ropa femenina mojada en los arboles de las inmediaciones, observando como su hermana, en el borde del mismo, lo miraba fijamente con la boca sumergida.
BLUBLUBLU
La niña estaba hablando sin sacar a flote sus labios.
-No te entiendo…- dijo el castaño antes de lanzarse en bomba al agua… frente a la niña.
-Buuuuu! Basta!- chilló Rias nadando hacia el castaño, echándose encima del dragón.
Divertido se deshizo de su agarre, empezando a masajear sus costados. Molesta, Rias vio cómo su enfado pasaban a ser pronunciadas risas…
-DxD-
La inmensidad de los terrenos de los Gremory escondía un sinfín de secretos. Entre ellos ese pequeño estanque escondido entre maleza, un frondoso y pequeño bosque con una montaña en miniatura de varias decenas de metros de altura… Pese a la escasez de agua, el sistema artificial mágico hacia circular en un circuito cerrado el agua desde la base de la montaña al estanque, alimentando una pequeña cascada. Un área de diversión para los más pequeños…
-Aún estoy enfadada contigo…- murmuró Rias con la cabeza cubierta por una toalla, Issei de pie tras ella, secando su hermoso cabello rojizo.
-Imposible… No puedes enfadarte conmigo- dejando la toalla a un lado, peinando suavemente a la demonio –Ya está… preciosa como siempre-
-Adularme no te va a funcionar…- los ojos azules de la niña lo seguían con detenimiento.
Divertido se sentó junto a ella, cruzándose de piernas sobre el mantel, tomando algo de la cesta preparada por Grayfia.
-¿A qué viene tanto enfado?-
-Has entrado en mi habitación, verdad?-
-Mmm…-
-Has entrado!-
-Puede…-
-Issei!-
-Ah, ah, ah!- dijo el chico serio, negando con el dedo índice –Técnicamente es nuestra habitación… Y… Si estas enfadada conmigo… No te dará esto…- dejando una pequeña caja entre ellos.
Abriéndola lentamente, orientándola hacia ella.
-Daifuku…-
-Pastelitos de masa de arroz con fresas en su interior… Hechos a mano, un postre para una princesa… agradecida-
Rias tragó saliva… Con la boca abierta, la saliva se deslizaba por la cornisura de sus labios observando los dulces.
PLANC
El perverso dragón había cerrado la caja.
Su estúpida sonrisa de nuevo… en su estúpido rostro.
-Yo… Yo… ¡No los quiero!- exclamó la demonio girándose, cruzándose de brazos… sin dejar de mirar la caja.
-Ahhhh… Que lastima…- murmuró el castaño decepcionado, tomando la caja, abriéndola lentamente.
Rias no tenia del todo claro quién era el demonio aquí…
-Pues yo sí sé ser agradecido…- tomando uno de sus dulces, llevándoselo lentamente a los labios -mMMMMmmmMMMmmm-
La pelirroja estaba inflando sus mofletes hasta niveles inhumanos.
-Ahhhhh… Las fresas… Están tan dulces…-
La heredera Gremory perdió la paciencia… lanzándose sobre el chico para quitarle los dulces…
-DxD-
-Yuhuuuuuuuuuuuuuuuuuuu!- chilló el niño tomando carrerilla, lanzándose en bomba al estanque desde la cima de la cascada.
SPLASHHHH
-¡Jo! Issei!- protestó Rias al recibir la ola de líquido, mirando a su hermano pequeño divertida.
-Jajajaja-
-¿Quieres agua?- emocionada, Rias extendió sus alas, alzándose lentamente, con cuidado.
-Uooooo!-
Concentrada, Rias se alzó y alzó… hasta dejarse caer frente al chico.
SPLASHHHHHHHH
-¡Eh! Eso es trampa!-
-Ahhhhhhhh!- respondió la belleza imitando al dragón, volviéndose a alzar, siguiendo al chico hasta la cima.
-Rias… Te estás alzando mucho y aun no puedes volar cómodamente…-
-¡No pasa nada!-
-Rias…-
-Un poco más… Solo un poco más…-
-Rias…-
-Oh… Uy… Ah!-
Temblando ligeramente, Rias cerró los ojos al sentir como sus alas cedían… Su cuerpo se precipitó al vacío…
-¡Rias!- chilló Issei saltando de la cascada.
GRAB
-¡!-
Temerosa, Rias abrió lentamente sus ojos, encogida, se vio en brazos de su hermano menor.
Flotando… en el aire.
-¡!-
Curiosa miró como pudo a la espalda del dragón, abriendo los ojos incrédula.
Cuatro alas de dragón, negras como la oscuridad, a su espalda.
-Te he dicho que no subieses más… Eres mi hermanita pequeña, lo último que quiero es ver que te haces daño…-
-Issei! Tus alas…-
-No desvíes la atención, jovencita!-
La pelirroja se calló ante el tono serio del dragón.
-Yo…-
Issei la miró fijamente, descendiendo con lentitud… Para soltarla.
-¡ISEEEEEEEE!-
SPLASH
-DxD-
Cubierta por su toalla, la heredera llevaba un buen rato dándole la espalda.
Tomando algunos dulces… Se sentó tras ella, rodeando su cuerpo con sus brazos.
-Me has preocupado…-
-Yo… Lo siento-
-Solo dime que tendrás más cuidado…-
-Lo tendré-
Satisfecho, le ofreció uno de los dulces.
-El temerario de la familia soy yo… Tú eres la heredera…-
-¿Solo te preocupa eso?-
-En parte… Como buen hermano mayor he de cuidar de mi imouto-
-Yo soy la mayor!- tomando el dulce, acurrucándose contra el chico.
-Eres mi preciosa hermanita- susurró Issei, besando su mejilla.
La niña lo miró sorprendida, sonrojada.
-¿Pasa algo?- ofreciéndole un pastelito.
La pelirroja lo tomó entre sus labios, mirándolo a los ojos.
-¿Están buenos?-
La Gremory asintió absorta en sus pensamientos.
-Ise-
-Dime-
Rias se llevó un dedo a los labios. Completamente sonrojada.
-¿No quieres más dulces?-
Rias negó con la cabeza.
-Mi hermanita es muy extraña…- susurró Issei acariciando su rostro.
Rias, sentada entre sus piernas, alzó sus brazos, acariciando la nuca del niño, empujando su rostro al suyo. Juntando sus labios con los suyos.
Ronroneando de gusto separó sus labios, lamiendo los de Issei. Este, gustoso, los separó, enviando su lengua al encuentro con el de su hermana.
Gimiendo con más fuerza, se retorció de placer entre sus brazos.
Issei, por su parte, había llegado a la conclusión de que quizás Rias era la mayor representante de su raza en su agenda.
Diabólica, dulce y provocadora.
-DxD-
Sairaorg Bael miraba el falso cielo estrellado con serenidad.
-Entonces… ¿Y habéis probado en el Serafall…-
-Vengo de allí… Ahora mismo está allí…- respondió Sairaorg.
Issei bajó la mirada triste.
-Yo… Lo siento-
-¿Por qué?-
-Bueno…-
-El doctor ha dicho que aún queda algo de tiempo…-
-¿Y tu padre?-
-Padre…- sonriendo con tristeza –Padre no quiere saber nada de nosotros-
-¿Cómo qué no?-
-No heredé el poder de la familia, Issei… Soy un fracaso-
-¡Eso no es cierto!-
-A sus ojos sí, no soy el hijo que quería que fuese. No le sirvo. Es una cuestión de tiempo que padre se separe de mi madre, si ella no muere antes, e nombre heredero al hijo que ha tenido con otra mujer…-
-¡!-
-Así son las cosas aquí… No tienes por qué sentirte mal… Y a fin de cuentas somos parecidos…-
-¿?-
-Los dos teníamos que tener algo que no tenemos…-
Issei lo miró fijamente.
-Mama… Mama me dijo hace tiempo… Que era un orgullo a sus ojos…-
-¿?-
-Que pese a no tener el cabello de Rias o Sirzechs… El poder de su familia… Eso me hacía más auténtico, que podría ser un auténtico Gremory-
-¿Un auténtico Gremory?-
-Creo que libres de toda bendición… Podemos ser quienes queramos ser!- levantándose –Eres un demonio de sangre pura, que no hayas heredado el poder que deberías no te hace menos demonio…-
-Madre… Madre me ha pedido que sea fuerte…-
-…-
-Ojala mi familia fuese como la tuya-
-¿Por qué lo dices? Tienes una madre que te quiere… ¿Para qué quieres poder? Lo único que necesitas es ser fuerte, no poder-
-Eso mismo estaba pensando! Quiero ser fuerte! Pero no para complacer a mi padre…-
-¿Para qué entonces?-
-Para proteger a mi madre!-
-¿?-
-Madre ha sufrido mucho… De mis familiares, de la sociedad, de mi padre… Nadie salvo unos pocos han sido amables con ella cuando ella es la persona más amable que conozco! Quiero ser fuerte para encontrar una cura! Quiero ser fuerte para demostrarle a todos que se equivocaban! Quiero ser fuerte… para que se sienta aún más orgullosa de mi!-
-Eso está bien… ¿Y cómo vas a hacer eso?-
-Entrenaré duro, lo más duro que pueda todo el tiempo! Y seré el más fuerte!-
-Te deseo la mejor suerte del mundo-
El moreno se giró hacia él.
-¿Qué? ¿Por qué me miras?-
-Tú me ayudarás-
-Creo que no-
-Sí. Te irá bien-
-Ya están orgullosos de mí, gracias-
-Me gusta usar mis puños… Creo que entrenaré mi cuerpo en disciplinas marciales- separándose del demonio, lanzando varios puñetazos al aire.
-No me gusta la violencia…-
-Vamos, podremos entrenar juntos!-
-No, no, paso-
-¡Vamos! No seas tímido! Princesa!-
-¿Qué me has llamado?-
-La Princesa Gremory no sé quién es, tú o Rias…-
-Tócate los cojones…- gruñó Issei levantándose de un salto –Nadie me llama princesa-
-Pues lo pareces… Tan pequeñito, delgadito… Frágil, como una princesa!-
Quitándose la chaqueta, el castaño la dejó en el suelo.
-Te vas a arrepentir de llamarme princesa-
-Adelante, aquí te espero- exclamó el demonio extendiendo su puño hacia el Gremory.
-¿Qué es esa pose?-
-Ni idea, pero luce genial, verdad?-
-Búscate un profesor, fraude demoniaco!-
-DxD-
Recogiéndose un hilo de sangre de sus labios, Issei se levantó de nuevo. No sabía cuántas veces lo había derribado. A nivel físico no estaba a su altura. Issei podía ser el humano más saludable del mundo… Pero estaba muy por debajo del físico privilegiado de un demonio de raza pura.
-Por eso mismo te llamo princesa…- mirando la espada con curiosidad -¿Un arma familiar?-
-Padre me la ha dado…-
-Vamos a probarla!-
-¿Qué? Eso es peligroso…-
-He de ponerme retos! Vamos!-
Encogiéndose de hombros, caminó hasta la katana, tomándola entre sus dedos.
Sintiendo ese hormigueo en sus dedos.
-¿Sigues estando seguro?-
-Soy más rápido y tengo mejores reflejos…- colocando una mano frente a él –Los hombres tenemos que asumir riesgos para crecer!-
-Si tú lo dices…- tomando la espada con las dos manos, inseguro.
Dando un paso al frente, lanzó una estocada descendiente. Sairaorg lo esquivó sin dificultad.
-De hecho hay algo que quiero probar… No es que te esté usando ni nada, no quiero que me malinterpretes-
Issei no lo escuchaba, solo miraba su espada.
Dándolo por una reacción positiva, Sairaorg se concentró. Envolviendo sus puños en ki… Se desplazó hasta la posición del chico de un salto. Lanzando varios golpes directos, sonrió contento al ver que la hoja, pese a tocarle con la parte afilada, no lograba dañarle…
-Entonces es cierto! Puedo usarlo para fortalecerme!- exclamó el demonio mirando sus puños lleno de felicidad.
Inspirando fuertemente, Issei corrió hacia el demonio, lanzando un corte lateral, lanzando varios más, buscando dar con su objetivo.
-Tu velocidad… está aumentando…- susurró el Bael tomando la espada con las manos.
Intrigado, frunció el cejo al ver la mirada del Gremory. Fija en él… Mirando a través de él. La hoja empezó a brillar. Sonriendo confiado, Issei retiró la hoja limpiamente.
Sairaorg protestó al ver sus manos ensangrentadas. Sosteniendo la espada con una mano, lanzó un golpe descendiente. Sairaorg desvió el golpe con su mano. Subestimando al niño, no vió el puño impactando en su rostro. Empujado por una fuerza inusitada, alzó la mirada para ver la espada descender hacia él. Rodando por el suelo vió como la hoja se hundió limpiamente en el suelo.
La hoja empezó a brillar más y más.
-Que… Que esta…-
La ropa del demonio empezó a rasgarse, rompiendo toda la manga que cubría su brazo, revelando un pesado guantelete rojizo.
Un guante que acompañaba la otra mano. Haciendo juego con unas botas con forma de garras…
Retirando la espada, Sairaorg vio como esta empezaba a resonar con algo… El círculo de los Gremory se apareció en el reverso. Una pieza de Rey surgió de su pecho, empezando a brillar con intensidad, alimentando el círculo mágico. El emblema de los Gremory se formó a los pies del castaño, que se limitaba a contener un chillido.
Dos poderosas alas surgieron de su espalda, dos extensiones que liberaban energía rojiza en forma de alas. No eran alas de demonio…
ZAS
Dos alas más se formaron por encima, esas si, alas de demonio.
Sairaorg se levantó impresionado. El niño se mantenía de pie, jadeante, cuatro alas a la espalda, dos cuernos blancos saliendo de su sien para avanzar hacia adelante, la katana envuelta en poder sostenida por un guantelete rojo. Sus ojos rojos fijos en él…
Sairaorg parpadeó sorprendido al ver como el niño desaparecía. Alzando el puño vió una sombra en su costado. Tragando saliva vió su brazo defensivo empezar a caer lentamente. Aterrorizado visualizó como la hoja se movía con velocidad, acercándose a su cuerpo… Lo iba a alcanzar.
El joven Gremory lo iba a matar… Y no podía hacer nada por evitarlo.
PLANC
Desviando la espada con la suya, Zeoticus colocó una mano en la frente de Issei. El niño perdió el conocimiento al instante. Recogiéndolo en brazos, desplazó un dedo sobre la frente de Sairaorg, repitiendo jugada…
-¿Qué ha pasado?- exclamó Grayfia asustada, viendo el cuerpo inconsciente de Sairaorg chorreando sangre del brazo.
-Llevadlo a la enfermería, que le repongan el brazo y le borren la memoria…- ordenó Zeoticus serio, cargando con el Hyodo en brazos, caminando hacia el castillo.
-DxD-
Venelana no tardó en aparecer por el salón contiguo a la enfermería. Su rostro denotaba una enorme preocupación. La antigua matriarca Bael miró a su marido y al mago de su hijo, en busca de respuestas. Para su sorpresa se encontró con su hijo mayor junto a ellos.
-Sirzechs!- exclamó Venelana emocionada -¿Has venido?-
-Buenos días, madre… Me ha llamado MacGregor-
-¡Matthers! ¿Cómo está mi niño?-
-¿El niño?- rascándose la nuca –Ese niño es un grano en…- rectificando al ver la cara de la demonio –Me he visto obligado a llamar a Sirzechs… Hay algo que tengo que informar-
-¿Q-que le pasa?-
-El niño duerme, está bien… Solo está agotado, y en cuanto despierte deseará haber dormido un poco más… Sufre microrupturas musculares por todo el cuerpo… Provocadas por una exceso de carga… Tendrá unas agujetas del demonio-
-¿P-porque?-
-Veamos… Se han dado una serie de acciones que han derivado en una cadena de sucesos…-
-Matthers…-
-Vale, vale… Por donde empiezo…- masajeándose la sien –De manera inconsciente ha hecho lo que se espera de él… Alimentar la pieza del Rey con su poder de dragón…-
-¿El qué?-
-Su fuente de poder es inmensa, pero apenas posee poder demoniaco, la pieza no ha podido dársela porque no puede rivalizar… En su lugar actúa de catalizador. Toma ese poder y lo convierte-
-¿Cómo es eso posible?-
-Es lo natural. Precisamente creo que con esa intención le fue entregada. La Pieza del Rey no puede reencarnar propiamente dicho, no se concibieron las piezas para crear demonios sin pasar por el proceso del vasallaje… Por lo que me ha contado Sirzechs la espada sagrada ha sido extraída, así que el poder de la Pieza ya es libre de arrancar, el poder o el motor por continuar con la referencia- gesticulando con sus brazos –Obviamente digamos que la mezcla contenía una mezcla de demasiado octanaje y el cuerpo virgen del niño no ha podido con todo… Dado que posee el poder de la Fruta de la Vida auguro que con tiempo y entrenamiento, la Pieza podrá convertir grandes cantidades de poder del tirón-
-Eso solo explica algunas cosas… Issei tenía cuernos y alas de dragón…-
-Oh… Eso es… Extraño-
-Y había más. Una armadura. Guanteletes y perneras de metal, pesadas, rojas, de forma animal-
El mago se sumió en sus pensamientos.
-¿Puedes teorizar algo con tan poco material, MacGregor?-
-Veamos… La espada sagrada Ascalon contenía el poder de la Pieza… Que no puede alimentarse del poder de dragón porque este permanece contenido… La cuestión es… ¿Contenido porque?-
-¿?-
-Esta contenido por esa armadura y guantes de la que habláis…-
-¿?-
-Curioso, muy curioso…- murmuró el mago sumido en sus pensamientos, recorriendo la sala pensativo.
-Que es tan curioso, Matters-
-Una paradoja si pretende que ese niño tenga algún futuro aquí, mi señor-
-¿Qué paradoja?-
-Han valorado… ¿Qué ese niño pueda ser un receptáculo de Longinus?-
Un tenso silencio se impuso en la sala.
Sonriendo perversamente, Zeoticus se alejó a paso lento hasta alcanzar la puerta de la habitación, observando el niño dormir plácidamente. En su rostro, una imponente sonrisa de orgullo y satisfacción.
-DxD-
Sentada en la terraza, Rias Gremory contemplaba los terrenos familiares con una taza de té en mano. Visiblemente inquieta se sorprendió al ver una bolsa flotando frente a sus ojos. Una bolsa sostenida por la mano de su castaño.
-No sabía que te podía gustar… así que te he traído un dulce muy japonés… Un pastelito mochi-
-¿Pastel mochi? Nunca lo he probado…- sonrió la pelirroja tomando la caja, abriendo el contenido, sirviéndolo con elegancia -¿No te sientas?-
El castaño la miraba nervioso. La sonrisa de la niña no lo engañaba… Sentía la presión poco menos que aplastarlo.
-¿Estas nervioso?-
-¿Yooooo? Que va…- respondió el niño sentándose frente a la pelirroja.
-¿Qué te tengo que perdonar ahora?-
-Sé que te gustan los pastelitos, te he traído algunos- sonrió el chico con toda la inocencia del mundo.
Rias lo ignoró por completo.
-Eres mi hermano, te conozco como nadie… y siempre que me traes dulces es que quieres que te perdone por algo-
-Mmmmm…-
-Sairaorg me ha contado lo que ha pasado… Pero mama decía que estabas bien…-
-¿Te he preocupado?-
Rias asintió cabizbaja.
-Ven, siéntate conmigo…-
La pelirroja se colocó sobre su regazo a toda velocidad, acomodándose entre sus brazos.
-Te unirás a la Iglesia…-
-Yo…-
Rias lo miró curiosa.
-¿Lo niegas?-
-¿Lo sabes?-
La chica agrandó su sonrisa.
-Se todo lo que hay que saber de ti, siempre te estoy mirando, siempre estoy pensando en ti…-
Era el turno del Hyodo de sonreír afectuosamente.
-No tendría que haber muchos cambios…-
Los ojos de la niña se abrieron levemente.
-¿Tendremos que dejar de vernos una temporada?-
-Lo más probable… Podría ser peligroso…-
Un destello de tristeza y dolor recorrió los ojos de Rias. Sus ojos azules se posaron sobre él, mirando sus ropas con tristeza.
-No me mires así… No me he posicionado, si es lo que te preocupa…-
Rias lo miró sorprendida.
-¿Cómo lo has sabido?-
-Conozco mejor que nadie a mi preciosa hermanita- la devolvió el chico.
-Así que ahora serás un exorcista…- murmuro la pelirroja mirando al chico de soslayo, triste.
-Más bien estudiar para ser uno, con suerte no me expulsan-
Rias rió divertida.
-Yo quería una vida tranquila, pero parece que mi destino no es ese…- mirando a la pelirroja –Mi amiga iba a ser elegida…-
-¿Te uniste tú para que no la eligiesen a ella?-
-Así es…- volviéndose hacia Rias –Y por una serie de circunstancias…-
El silencio se impuso entre ellos.
-C-cuando te marchas…-
-Aun no lo sé, pero no creo que sea pronto-
-¿No tienes fecha?- colocándose a gatas frente a Issei.
-Para eso he venido, no para despedirme-
-Issei…-
-Dime-
-Soy una demonio…-
-No lucharé contra ti. Y recuerda, que en cierta forma, yo también lo soy… ¿No es algo bastante extraño?-
-¡!-
-Me imagino que tarde o temprano tendré que pelear con demonios… Pero yo no peleo contra mi familia…-
-… Issei…-
-Dime, preciosa-
-¿Preciosa?-
-La más hermosa-
-Oh… Issei, déjame acabar. Me estas desconcentrando a propósito!-
-Vale, vale… Habla-
La pelirroja volvió a apoyarse en el niño.
-Yo podría ahorrarte todo esto…- susurró Rias jugando con los pliegues de su falda.
-Te escucho-
-Ya sabes que no tienes que estar arriba… No solo podrías estar tú aquí… Los Shidou podrían…-
-De nuevo pensando como una princesa…-
-No soy eso!- exclamó avergonzada.
El niño empezó a jugar con su cabello.
-Había pensado en eso… Pero sería muy egoísta por mi parte… Quizás Irina no quiera nada de eso… No, Rias-hime, eso, por ahora no es una opción-
-¿Por ahora?- inflando los mofletes –Lo mismo mi generosa oferta no puede ser aceptada en otro momento!-
-Vaya vaya… Mira la princesita…-
-¡No soy una princesita!-
-Dime, dime… ¿Quieres que me ponga un traje y te vaya siguiendo allá por dónde vas?-
-No… Tanto como eso no…-
-Ah! ¿El que no, el traje o que te vaya siguiendo?-
-¡Issei! Idiota!-
-Pensaba que eras mi imouto… Pero la princesa me quiere como esclavo!-
-Que no es eso!- exclamó la niña escondiendo su rostro en la chaqueta de su hermano de nuevo.
-Lo sé, lo sé…- respondió el castaño divertido pasando un brazo por el hombro de la pelirroja –Sé que podría vivir aquí… Contigo… Pero por ahora seré exorcista… Al menos hasta que Irina sea mayor de edad… Luego… Ya veremos-
-Mayor de edad…- susurró la pelirroja -¿Qué quieres hacer cuando te desvincules de la Iglesia?-
-Aún queda mucho para eso… Pero pase el tiempo que pase… Hay cosas que no quiero que cambien-
-¿Cómo qué?-
-¿Esto?- tomando a la niña del mentón, besando su mejilla.
Rias, contenta, lo besó dulcemente en los labios.
Relajado, tomó uno de los dulces, ofreciéndoselo a la niña.
Rias separó los labios, mirándolo fijamente a los ojos.
Travieso golpeo suavemente la nariz de la niña con el dulce antes de comérselo de un mordisco.
Divertida, Rias volvió a separar sus rosados labios.
Su hermano la alimentó debidamente esta vez.
-¿Soy el único que encuentra a faltar algo de lava por aquí?-
-¡!-
-Esto es demasiado verde… ¿No falta algo de fuego y lava?-
-¡Eso es mentira! El Inframundo es un lugar hermoso… Y verde! Aunque no tenemos mucha agua…-
-Que decepción…-
-¿Ahora hablas como un exorcista?-
-Estoy practicando… ¿Lo parezco?-
Rias negó con la cabeza divertida.
-Entonces no te parezco uno-
-Cuando hablas sobretodo, cuanta incultura!-
-Ah! Mira tú qué bien!-
-Y en aspecto tampoco… Pequeño, inofensivo…-
-He cambiado de opinión, no hay dulces para ti-
-¡No! No!- protestó la pelirroja viendo, horrorizada, como el castaño apartaba la caja con los dulces.
Issei estalló en risas.
-¿De qué te ríes?- murmuró la chica inflando los mofletes molesta –Quiero mis dulces!-
-Primero intentas engañarme para ser tu esclavo… Luego me insultas… No sé, no se…-
-¡Eso no es cierto!- exclamó la niña sonrojada.
El castaño cesó su risa, optando por ser considerado.
-Perdona, princesa. No era mi intención-
-Mmm… Te perdono-
-¿Qué te parece si hacemos un intercambio para sellar la paz?-
-¿Qué intercambio?-
-Tus dulces… Por una buena vista- ofreciéndole la caja.
-¿Qué vista?- murmuró Rias tomando la caja contenta.
-¿Qué llevas hoy?-
Agachándose, Issei levantó la falda de la pelirroja.
-Ah… Fresitas rojas… A juego con tu pelo-
-KYAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA!-
-Días más tarde-
Touji Shidou, vestido de exorcista se paseaba nervioso frente a sus dos hijos. Issei e Irina.
Los dos niños permanecían sentados, callados… Pero no igual de motivados.
Irina estaba claramente nerviosa, se mantenía agarrada del niño. Este, por su parte, lucia más… aburrido. Sereno incluso.
-Chicos…-
Los niños lo miraron expectantes… Touji les dio la espalda, incapaz de soltar una sola palabra.
-¿Pasa algo?- preguntó Issei.
-¿Qué pasa, papa?-
-Yo… En unos días dejareis vuestras escuelas para ir a otro centro en Tokio…-
-¿?-
-¿Cambiaremos de escuela? ¿Y mis amigos?-
-Eso no es importante cariño, harás nuevos amigos…- dijo Touji sentándose junto a la pareja -¿Sabéis que pasó el otro día en la Iglesia?-
-Que nos han encontrado… Y que eso es una mala noticia- dijo Issei.
-Así es-
Irina se abrazó a Issei asustada.
-El cambio de escuela es… Vais a empezar a recibir formación eclesiástica… Seréis formados para ser exorcistas-
-¿Cómo tú, papa?-
-Como yo, cielo-
-¡Eso está bien! ¿No? ¿Issei-kun?-
-Naaaaaaaahhhhhh- protestó Issei –Yo no quiero ir...-
-¡Issei-kun! Se bueno!-
-Tu eres una buena chica, yo no…- bostezando con fuerza.
-¡Sigue papa!-
Sonriendo levemente, el hombre prosiguió.
-Irina… Desde que pongáis un pie en ese centro… Dejareis de ser niños-
-¿Creceremos de golpe?-
-Estate contenta Irina, te crecerán las… fiuuuu- llevándose las manos al pecho –Así dejarás de aparentar ser un chico!-
-¡Bakassei!- protestó la Shidou -¡Que sepas que un día seré una chica tan atractiva que estarás todo el día corriendo por mi pidiendo que te preste atención! Seré irresisible!-
-Irresistible-
-¡Es lo que he dicho!-
Touji volvió a reír.
-Cuando dijo que dejareis de ser niños es que dejarán de trataros como a tales… Recibiríais trato de adulto, estricto, duro… Os formaran para afrontar peligros y os entrenaran en base a eso…-
-¿Tú estuviste allí?-
-Hace mucho… Aunque no tan joven como vosotros…- sentándose en su asiento, derrotado moralmente –Issei…-
-¿Si?-
-Yo era amigo de tu padre…- desviando la mirada –No crecimos juntos ni mucho menos… Nos conocimos unos años antes de que nacieseis vosotros… Puedes imaginártelo, no nos llevábamos muy bien… El cristianismo no es muy bien recibido en este país…-
-Entonces como…-
-Tus padres no eran creyentes cristianos… Pero eso nunca supuso un problema para nosotros… Por eso mismo les enterramos en el templo Himejima… Ella solía viajar al sur a visitarlo…-
-…-
-Era la última voluntad de tu madre, a veces las tenía… Ideas muy locas…- entrelazando los dedos –Nuestras familias se unieron con vosotros… Irina… Tu... Vuestras madres se hicieron amigas en el hospital… Nacisteis con poca diferencia… Tu padre y yo intimamos en el bar…-
El castaño rio levemente. Irina escuchaba con atención.
-Desde que nacisteis siempre habéis estado juntos… Vuestras madres pasaron más y más tiempo… Nunca aceptaron a Cristo en su corazón- exclamó divertido -Pero eso nunca me importó lo más mínimo… Tu padre era mi amigo y… Lo echo de menos…-
-…-
-Cuando nacisteis… Tu e Irina… Él se hizo padrino de Irina… Yo soy el tuyo… Nos prometimos cuidar del hijo del otro… Joder… Nunca pensé en siquiera tener que hacerlo… Desde que supe que ellos… He procurado ser el mejor padre para ti…-
-Lo has sido… Soy el brillante ejemplo de un trabajo bien hecho- alzando los brazos levemente.
-Papa claramente ha fracasado! Bakassei!-
-Eh! Eso duele!-
-Más le duele a papa! Porque es culpa tuya!-
-Eso aún está por ver… Cuando sea viejecito y vea que es de tu vida lo analizaré y así podré hablarle de ti a tu padre…- dijo Touji divertido, los niños le quitaban con rapidez y eficiencia toda tristeza que pudiese provocarle pensar en el pasado.
-Aún queda mucho para eso…-
-Tu padre quería que estudiases… O que hicieses deporte… Tu padre quería que estuvieses a salvo…- jugando con sus manos, nervioso -Y ahora mismo siento que estoy incumpliendo la promesa que le hice…-
El castaño se acomodó en su asiento.
-¿Preferiría que fuese mi padre tuviese esta conversación con Irina-chan?-
La niña lo miró triste.
-… No…-
-Si me preguntan… Creo que padre diría lo mismo- juntando sus manos –Y no te olvides de que estamos aquí porque yo he escogido estar aquí… Así que quizás tengamos que pedir disculpas juntos…-
-Puede…-
-Pero lo mejor es prepararnos lo mejor posible… Y dejar que Irina lo haga todo!-
-¡No voy a hacerlo todo! ¿Verdad que no, papa? ¿No, verdad?-
-Claro que no, cariño. Issei es un hombre y se hará responsable-
-¡Lo ves! Buuuuuuu!- exclamó Irina sacándole la lengua al castaño… para volver a abrazarse a su brazo.
-Me gustaría daros unos cuantos consejos antes de que los sacerdotes empiecen con sus fríos discursos…-
El hombre aseguró su voluntad, reuniendo fuerza.
-El oficio de exorcismo es duro y complejo, requerirá cada uno de vuestros talentos, sentidos… Dedicareis vuestra vida a una formación continua-
-¿Tanto?…-
-¿Estáis preparados?-
-¡Sí!- exclamó Irina.
Issei no tenía el mismo entusiasmo.
El hombre asintió con la cabeza.
-Candidatos, Exorcistas y Paladines… En ese orden. Los soldados de dios combaten a todos los enemigos sobrenaturales de dios… El cuerpo sobrenatural de la Iglesia. Diferente de la Orden del Temple. El cuerpo militar de la Iglesia son los Caballeros Santos, los Templarios… Dentro del cuerpo de combate a lo sobrenatural se empieza como candidato cuando la Iglesia considera que tienes aptitudes para el puesto. Aptitudes como básicamente ser compatible con la energía del señor…-
-Aja-
-Si esas aptitudes pasan a algo más profesional el candidato pasa a exorcista… Y ya según el trabajo y la profesionalización se asciende mediante promoción interna… hasta Paladín. El rango más alto de la Iglesia obtenido de formas convencionales…-
-Esto no me va a gustar…-
-Los Paladines son, por definición, la elite y por norma general y según la Iglesia, son aquellos guerreros compatibles con las espadas sagradas-
-¿Hay algún Paladín sin espada sacra?-
-Apenas, pero eso no es asunto nuestro… Estamos aquí por vuestra formación. Y es una pérdida de tiempo intentar destapar los asuntos turbios de la Santa Sede…-
-¡Entonces no hace falta que entrene! Soy una Paladina! Tengo a Hauteclere!-
-Genial, entonces no hace falta que vaya yo…-
-¡No he dicho eso!-
-Chicos… Tenéis que entender que es una responsabilidad muy grande… Arthur Pendragon, a vuestra misma edad fue condecorado como Caballero Real Británico por la mismísima Corona Británica…-
-¿Quién?-
-Arthur Pendragon, el primogénito de los Pendragon, la Casa del Dragón. Una de las más poderosas e influyentes de la aristocracia británica. Los portadores de la sangre real del Rey Arturo. Grandes caballeros, poderosos y majestuosos que representan la nobleza británica. Este chico, unos años mayor que tú, se considera un genio entre genios…-
-Debe de haber tenido una infancia durísima… No creo que haya tenido una, incluso-
-Un espadachín que ha roto todos los records de precocidad en el ámbito de la esgrima, se le considera, pese a su juventud, más poderoso que Sigurd, el Paladín más poderoso de la Iglesia en la actualidad-
-Me pierdo con tanto nombre…-
-Yo también…- prosiguió Irina.
-¿Y ese tal Sigurd tiene espada?-
-Gram, una excepción a la regla…-
-¿Excepción porque?-
-Eso lo dejaremos para otro momento-
-Mmm… ¿Excalibur no era la espada del Rey Arturo?-
-Correcto, una de ellas-
-Jejeje… Lo vi en una película…-
-Entonces…-
-Ese es un problema burocrático… Lo dejaremos para otro día-
-Pues si ese tío es tan bueno espero que tenga una hermana igual de buena-
-¿Para qué quieres conocer a su hermana?- preguntó Irina molesta -¡Si es una chica de una familia rica no querrá estar con un bakassei!-
-¿Ahora eso de bakassei es una especie o algo así?-
-Issei-kun… Un día tu afición por las faldas te traerá problemas… En la Iglesia principalmente-
-No te preocupes, papa. Yo lo estaré vigilando-
-Si no estás durmiendo…-
-¡No duermo tanto!... no siempre…-
-Entonces los Beatles nos llevan la delantera-
-No, su caballero es más talentoso pero la Santa Iglesia tiene sus propios talentos…-
-¿Quién está arriba?-
-Su santidad Strada sería el más poderoso… Pero esperamos que Gesualdo recorte distancias pronto…-
(Strada… Gesualdo…)
-Eres afortunado… O no. Tenéis una alta compatibilidad, eso puede hacer que os saltéis rangos, saltaros el rango de candidato y has pasado a ser exorcista… En unos años se os examinará, si aprobáis la espada será vuestra hasta que muráis… Si aprobáis obtendréis el salario, los privilegios y sus peligros… Pero desde este mismo instante se os exigirán los conocimientos de un exorcista… Así que tendremos que trabajar y mucho, y muy duro-
El castaño afirmó con la cabeza.
-Que Excalibur se os asignará está por ver. Los fragmentos ahora no son más que una piedra, mediante alquimia la Iglesia forjará vuestras futuras hojas… Hasta que seáis oficiados, por supuesto usareis esto- acariciando el estuche de la espada sobre la mesa.
Metálica, brillante, aparentemente ligera.
-La espada reglamentaria del cuerpo de exorcistas, bendita y afilada. Nada del otro mundo, no esperéis demasiado de ella, pero eso no significa que no debáis de cuidarla. Es una prueba para vosotros, si no cuidáis de ella no esperamos que cuidéis a Excalibur… Esta es vuestra segunda arma…- dejando un paquete junto a la espada –Un revolver pesado… Cargador de 6 balas… Metal con grabados rúnicos sagrados… Las balas están bañadas en agua bendita… y vuestra tercera arma- dejando un libro la mesa.
-¿La biblia?-
-El Grimorio más poderoso de la historia- abriendo el mencionado –Esta es la versión completa. Un libro editado que tienen todos exorcistas. Todos los versos aquí escritos tienen poder… A partir de hoy estudiareis sus páginas y sus efectos-
-¿Todo esto?-
-No todo es blandir una espada. Los versos de este grimorio pueden llegar a ser increíblemente útiles, oraciones, salmos y conjuros que potenciareis cuanto mayor sea vuestro vínculo con tu espada sagrada- señalando la espada –Os formareis aquí mientras tanto… Yaegaki es un maestro en el uso de la espada, él os dará clases de esgrima, dos horas antes de ir a dormir estudiareis las artes místicas conmigo-
-¿Por cuánto tiempo?-
El hombre permaneció en silencio unos instantes.
-El que tengamos…-
-¿Tenemos prisa?-
-Si… Todo este proceso de aprendizaje puede verse interrumpido si en unas semanas recibimos la visita de las eminencias de Roma, pueden traer personalmente el fragmento de Excalibur y quieren conocer al portador…-
-Hablemos de presión…-
-Bueno bueno Issei-kun… ¿Estás preparado para lo que ha de venir?-
-Que se prepare para mí lo que ha de venir-
El hombre rió divertido.
-¿Irina?-
-Y-yo… Claro que estoy lista!-
Abrazándose con fuerza del niño, Irina inspiraba de todo menos confianza.
-Y otra cosa-
-¿Queda algo más?-
-Mucho, pero mucho cuidado con tus visitas al médico…-
-¿?-
-No sé si hablaban de nosotros pero… Se sospecha que hay demonios en la ciudad…- bajando la mirada –Sé que les tienes aprecio…-
-Son como de mi familia… Así como esta, si verlos os pone en peligro dejaré de hacerlo. Ellos lo entenderán…-
-Mi chico listo…- sonrió Touji orgulloso –No te pido que dejes de verlos, solo que seas sensato y precavido, como sé que eres-
-Casa de los Shidou-
-Semanas más tarde-
-C-como que una presencia…- murmuro Karen asustada, mirando a su marido confundido.
-El descubrimiento de Ascalon ha sido una bendición para el niño…- indicó uno de los sacerdotes sentado frente al matrimonio, junto a un obispo –Nos ha permitido poder encontrarle antes de que la infección se propagase. Enterrado en lo más profundo de su ser hay un poder, un poder que no es humano y que por la gracia de dios, debe de ser estudiado, vigilado y contenido. De ser preciso incluso debería de ser eliminado. Pero eso ahora no es algo que este sujeto a discusión. No es menester preocuparse por ello ahora…-
El matrimonio Shidou, tomados de las manos, se miró con los rostros llenos de preocupación. Fingida preocupación.
-¿E-esta poseído? ¿Es un espíritu? ¿Se puede exorcizar?- dijo Karen preocupada.
-No… Lo hemos estudiado a conciencia…- mirando al obispo, que le dio permiso asintiendo con la cabeza –Es su propio poder-
-¿?-
-Ese chico tiene una sangre singular, especial-
-¿Sangre de qué?-
-Ese pequeño tiene sangre de dragón-
-¡!-
-Eso no puede ser!- chilló Karen asustada.
Touji permaneció en silencio.
-Hermano Shidou… Ese niño. ¿Cuál es su procedencia?-
-Es el hijo de mi mejor amigo, sus padres eran humanos comunes y corrientes…-
El obispo se llevó una mano al mentón.
-Este tipo de poderes suelen despertar de forma caprichosa en el tiempo… Pueden saltarse múltiples generaciones… En algún punto alguno de sus ancestros recibió un don de algún dragón… Que parece haber despertado en esta generación… Eso explicaría esos extraños ojos… Y ese talento…-
-Pero Issei… ¿Él está bien?-
-Como he escrito en el informe no creo que el niño corra ningún peligro… Mi dictamen es que si el chico aprende a controlar su poder… Vivirá sin la menor de las dolencias- respondió el medico junto al obispo.
-Muchas gracias, doctor- dijo el obispo, indicándole con la mano que se podía marchar.
El sacerdote ducho en medicina se marchó tras una reverencia, dejando al matrimonio Shidou con el obispo.
Karen Shidou miró aliviada a su marido.
-El chico será instruido en Croce di Pietro- dijo el obispo serio –En su debido momento-
El matrimonio se giró al instante.
-¡No! Me niego! -rugió Touji Shidou mirando con dureza al hombre vestido de negro y alzacuellos blanco sentado frente a él, cubierto por una túnica roja.
-Mi pequeño no se alejará de nosotros!- respondió Karen alterada.
-Entiendo que es duro para vosotros, peros tenéis que pensarlo detenidamente. El niño necesita atenciones que aquí lamentablemente no puede recibir. También hay que recordar que ese chico ha sido elegido por una reliquia de Dios. He escuchado de sus talentos… Ese chico es especial y todo su ser lo lleva a esa academia-
-¡Ese chico perdió a sus padres a los 5 años! ¡Ese chico es el hijo de mis mejores amigos! Y por encima de todo, juré cuidar de él… -
-Touji… -
-Me conozco los trucos de la Iglesia… Sé que pasará si pisa esa academia… ¿Cuánto tardará en ser enviado al campo de batalla siendo tan joven? -
-¡Modera tus palabras, Touji! Tus acusaciones!- exclamó el hombre claramente ofendido -¡La obra de Dios no tiene nada de perversa! Solo queremos darle un mejor uso a una criatura con semejante bendición… ¿Qué tiene de malo que un regalo divino trabaje en la gran obra de Dios? -
-No tergiverses mis palabras. No cuestiono la obra de Dios. ¡Sino la del ser humano!-
-Nosotros hemos cuidado de él desde que era pequeño, encontraremos la manera de hacerlo…-
-Karen Shidou-san, el niño está enfermo…-
-El chico puede cumplir con su papel en estas tierras, son exóticas! Indomables! Mas hereje que ninguna otra! La Espada Ascalon puede hacer mucho bien aquí! Nosotros nos haremos cargo-
-¡! -levantándose el hombre desafió con la mirada al padre de familia -No me hagas recordarte la gravedad de tus acciones. Nuestra benevolencia y magnanimidad. Las almas que pesan sobre tu conciencia. No te encuentras en disposición de llevarnos la contraria-
-Por más devoción que sienta por la causa divina, no puedo hacerle eso al hijo de mi mejor amigo –devolviendo una mirada aún más seria que la del hombre.
-Te faltan muchos años como para decidir cuando quieras o no seguir las encomiendas de nuestra hermandad, Touji. Se te han concedido muchos privilegios y reconocimiento en las altas cúpulas eclesiásticas por tu compromiso, aun viniendo de un país no devoto a Dios, con todo y lo que eso conlleva –le recordó el hombre al Padre de familia –Pero la información que está empezando a relucir no te deja bien parado, cuídate de no perder nuestro favor-
-Privilegios y reconocimiento que no procedían de vuestra eminencia. No lo olvidéis, su santidad -
-Somos la viva imagen del Señor… -
-Os pensáis la viva imagen del Señor… -
-¡Blasfemia! -exclamó el hombre molesto –Sería una vergüenza y una decepción que estando tan alto tu Fe empiece a tambalear ¿O no? Los dragones son los emisarios de Satán-
-¡!-
-Poseen las alas del diablo para escapar del infierno, escupen las llamas del mismo averno y su piel resiste todas las armas del Cielo… Su mente, turbia, miente, engaña y seduce a los más preparados… O se viene a Croce di Pietro o lo exorcizamos. ¿Ha quedado claro?- siseó el hombre relajando su respiración.
Dejando que pasasen unos minutos de incómodo silencio.
-Recuerda Touji, la Iglesia espera grandes cosas de ti. Y así mismo confía en que cumplas con el papel que se te ha encomendado en esta ciudad sin dudar un segundo de la voluntad de Dios… Recuerda que Dios está presente en todas las cosas… -
-¿Dios o la Iglesia?-
-Ambas son lo mismo, Touji. Puede que su herencia sea la voluntad de dios… Pero eso no es algo que deba preocuparte, Touji- dijo el hombre serio, dejando un sobre sobre la mesa.
-¿Qué esto, su eminencia?-
-Tus próximas ordenes-
-Pensaba que estas eran mis órdenes-
-Negativo. Y todo sea dicho, también es una muestra de tu lealtad para la santa Iglesia…-
Temeroso, Touji Shidou tomó el sobre entre sus manos. Leyendo el contenido… El hombre empezó a temblar ligeramente.
Su esposa la miró, viendo lo pálido que estaba. Tomando el documento entre sus dedos se llevó una mano al rostro, tapando sus labios, incrédula.
-Tenemos pruebas fehacientes de que Masaomi Yaegaki colabora con los demonios-
-…-
-Ya sabes lo que tienes que hacer, hermano Shidou-
-Pero…-
-Negarse… Significaría que mucho de lo hablado dejaría de tener valor…-
-¡!-
Touji descendió la mirada.
Atormentado.
Acorralado.
Perdido.
-DxD-
Llovía a cantaros, apoyado contra el marco de la ventana, el joven Hyodo observaba como la lluvia golpeaba el cristal. Revisando el pronóstico del tiempo, pensó detenidamente que hacer. Quizás en la isla Ikki también llovía… Quizás Akeno estaba teniendo más pesadillas.
Curioso observó como una pareja de figuras encapuchadas caminaban bajo la lluvia hasta detenerse frente a la casa de los Shidou. Al poco alguien salió del inmueble.
¿Por qué Touji estaba saliendo de casa tan tarde… con lluvia?
-Nyaaaa…-
Kuro se coló entre sus piernas, restregándose contra sus piernas.
-¿Qué puede querer a estas horas?- murmuró el niño tomando a la gata en brazos, mirándola a los ojos.
Volviendo la vista a la ventana… Issei abrió los ojos.
En la distancia… Veía algo. Una concentración de poder. De poderes… Y un escalofrió recorrió su espalda.
Corriendo hacia el armario tomó su ropa más pesada… Abrigándose con una chaqueta salió corriendo a la calle.
Kuro la miró en silencio desde la puerta.
-DxD-
La Iglesia local estaba en llamas… No veía lo que creía.
Decenas de exorcistas peleaban entre ellos, combatiendo en medio del patio exterior. Sacerdotes de negro cantando salmos contra exorcistas de extrañas ropas.
Sacerdotes shinto.
-¿Qué hacen…?-
-¡¿Q-que haces aquí?!- chilló una mujer en la distancia, una monja, corriendo hacia él, sorprendiéndolo.
-¡!-
-¡Tienes que huir! Vete! Vete lo más rápido que puedas!-
-Eso no va a ser posible…- murmuró un hombre de blanco, alzando el dedo índice… incinerando el cuerpo de la monja.
Un mantra. Poderes orientales. Fuego elemental. Una bendición de los dioses y los espíritus.
-¡¿P-pero que haces?!-
El exorcista se tomó su tiempo antes de responder. Con tranquilidad. No veía error alguno en sus acciones.
-Todos los extranjeros que han invadido nuestras tierras son impuros… Pero estos lo son incluso para vuestra gente…- volviéndose hacia él –Pero nosotros no ajusticiamos a los niños… Vete, infante, vete y no le cuentes a nadie lo ocurrido aquí-
-¿Qué no se lo cuente a nadie? ¡Sois unos asesinos!-
Uno de los exorcistas shinto, uno más delgado y bajo, dio un paso al frente.
Reconocía a ese… esa exorcista.
La exorcista del oni… Y la Isla Ikki.
¿Qué hacia allí? ¿Akeno estaba bien?
-¡Cuida esa boca!-
La interrupción pareció sorprender ligeramente a su superior.
-Joven Tsuguko… No es necesaria la parlamentacion con civiles… Limítate a tus funciones-
-Pero, Maestro…-
-No muestres aquí signos de falta de disciplina, joven Tsuguko. No quieras manchar tu prístina imagen…-
Issei desvió la mirada, los combates continuaban.
Apretando los puños con fuerza avanzó unos pasos. Tenía que llegar hasta los demás… Debía encontrar a Touji.
-No te metas donde no te llaman, niño- volvió a intervenir el exorcista joven –El exorcista Shidou está fuera de tu alcance-
¿Cómo había sabido lo que quería…?
-Mira, esos son conocidos míos, si te interpones…- siseó el niño avanzando a paso rápido.
La Tsuguko se interpuso, tomándolo del brazo, colocándose tras él, girándolo contranatura, obligando al niño a inclinarse.
-Aléjate, llévame la contraria de nuevo y te rompo el brazo-
-Tú no lo entiendes… Mi padre está ahí! Touji…-
-¿Touji Shidou?- murmuró la sacerdotisa inclinándose hasta alcanzar su oreja –Mas motivo aun para irte niño… Si te quedas verás algo que no superarás nunca…-
-Lo…-
-¿?-
-Lo que no superaría nunca… Es no hacer nada!- exclamó molesto, volviendo su mirada hacia el desconocido.
La Tsuguko, alarmada, alzó la mirada. Un destello en el interior del edificio en llamas llamó su atención. Un objeto alargado se precipitó hacia él. Soltando al niño, se apartó lo suficiente como para esquivarlo. Ladeando el cuerpo miró hacia atrás… Una espada, larga y de hoja blanca con un pomo dorado se había incrustado en el suelo. Había reaccionado al niño.
-Eres un exorcista…- siseó molesta, por alguna razón desconocida.
Abriendo los ojos… Echó la cabeza hacia atrás, sus ojos rojos observando como una afilada hoja japonesa pasaba a milímetros de su rostro. Retrocediendo impresionada se aseguró. El niño tenía una espada extraña en sus manos. Volviendo hacia atrás se fijó en la espada sagrada…
Dando un salto al frente, lanzó una estocada con Yamato, extendiendo su mano hacia Ascalon, esta voló a su mano. La exorcista retrocedió varios pasos más, mirando como el niño se plantaba frente a él con las dos espadas en mano.
-Curioso… Muy curioso…- siseó otro exorcista, colocándose junto al Tsuguko.
-No me hagáis ponerme a vuestra altura- dejando a Ascalon en su espalda.
Por algún motivo se mantuvo pegada, suspendida a su espalda, como si estuviese enfundada…
-Se acabó mi paciencia con él… Matadlo- ordenó el adulto girándose.
Llevando su mano al cinturón, Issei convocó el círculo mágico de los Gremory. Sorprendiendo a los exorcistas.
Liberando una burbuja de expansión en el llamado Tsuguko, Issei avanzó con Yamato en mano.
-¡Maestro!- exclamó la tsuguko alarmada.
El exorcista apenas vio nada… antes de que su cabeza rodase por el suelo.
-No sabes lo que has hecho… No entiendes las consecuencias de tus acciones! ¡No entiendes quien más depende de tus acciones!- rugió el Tsuguko furioso.
Juntando sus manos convocó una esfera de fuego… Issei preparó a Yamato…
-DxD-
"¿C-como lo han…?"
-Eso ahora ya no importa…-
"Espérame allí… Prepararé a mi…"
-Bajo ninguna circunstancia puedes venir aquí!-
"Pero como escaparás! Exorcistas y shintoistas te están buscando…"
-Cleria… No voy… No voy a poder salir de aquí-
"¿Q-que estás diciendo?"
-No sé cómo… Pero me han descubierto… No puedo exponerte. No puedo permitir que también te persigan a ti-
-Siempre has sido un hombre honorable… Lo sé mejor que nadie- dijo una voz tras él.
Masaomi se giró inmediatamente, sorprendido, relajándose rápidamente.
-Touji-san…-
-David Cerro, Masaomi. Cerro encontró el pasaje que une tus dependencias con los dominios de la casa Belial…- respondió el hombre oculto entre las sombras.
-Entiendo… ¿Y saben que relación tenemos? ¿Qué nos une?-
-Si lo saben no me lo han comunicado…-
Tragando saliva, Masaomi se pensó muy bien sus palabras.
-Senpai… ¿Has venido a ayudarme a marcharme o…-
Touji Shidou desenvainó su espada.
Esa era toda respuesta que podía necesitar.
-DxD-
Descendiendo a Yamato, el exorcista esquivó la hoja, golpeando el mentón del niño, aturdiéndolo antes de golpear el pecho y volver a impactar con su puño en su rostro. Retrocediendo aturdido, aseguró el agarre de la hoja antes de lanzar varias estocadas más. Llevándose una mano a la espalda tomó a Ascalon, lanzando una estocada descendiente. La exorcista se retiró varios pasos, juntando sus manos, convocando un hechizo bajo los pies del castaño. Chasqueando la lengua lanzó a Ascalon antes de lanzarse a un lado. Justo en su anterior posición se alzó un pilar de fuego anaranjado.
Levantándose de un salto esgrimió a Yamato, volviendo a atacar.
-Eres resistente… No sé cómo sigues en pie…- esquivando la hoja, apartando la hoja con sus manos concentró ki antes de golpear su pecho –Te he dado más de doce veces… Cualquier hombre adulto habría caído ya…-
-Yo soy como un toro… Aguanto y aguanto…-
El castaño gruñó internamente.
No importaba lo que hiciese, esa joven se adelantaba a sus movimientos.
¿Aquello era alguna técnico shinto? ¿Podía ver el futuro o algo parecido?
Y sobre todo… Se sentía sumamente intranquilo peleando contra ella… Esos ojos rojos que se vislumbraban a través de la mascara…
-No pesas ni treinta kilos… ¿Realmente eres humano?-
-Negro de cintura para abajo!-
-¿Qué estas dicien…-
BOOOOOOM
Ambos combatientes se giraron alarmados por la explosión.
Dos figuras salieron de una de las ventanas superiores del edificio, aterrizando en diferentes puntos del patio trasero.
Masaomi Yaegaki, Touji Shidou… Cara a cara, espadas en mano.
-No puede ser… Están…-
-Te lo he dicho, niño… No te va a gustar lo que vas a ver-
Issei miró fijamente a al Tsuguko.
Convocando la vaina de la katana, Issei enfundó y encaró al exorcista shinto.
-¿Qué está pasando aquí?-
-Masaomi Yaegaki es un traidor… Ha traicionado a su orden, a su credo… Está relacionado con los demonios-
-¡!-
-Y por ello… Sus compañeros aplicarán la sentencia en relación a sus reglas… Nosotros solo prestamos asistencia…-
Apretando los puños, Issei bajó la mirada.
¿Lo mismo le pasaría a él si descubrían de los Gremory? ¿Lo mismo le harían a Irina? ¿Sería Touji quien tuviese que hacerlo?
-Issei… Deja la Iglesia… Ven… Ven conmigo-
-¿Qué?-
La tsuguko extendió su mano, temerosa. Confundiendo al niño aún más. De soslayo veía a Masaomi y Touji luchar. Decidido, optó por acabar con… Horrorizado vió como el combate llegaba a su desenlace. Desviando un golpe directo Touji cortó el vientre de su compañero, alejándose unos pasos.
Yaegaki cayó de rodillas, herido de muerte. Touji caminaba a su alrededor. Ambos hombres estaban hablando… No alcanzaba a escuchar que decían. Issei intentó llegar hasta ellos, pero un muro de fuego se lo impidió. La tal Tsuguko permanecía en medio, impidiendo su avance.
-Mira… Me estas empezando a…-
Abriendo los ojos vió, incrédulo, como Touji hundía su espada sagrada en la espalda del japonés. Retirándola tras unos segundos, Masaomi Yaegaki cayó muerto al suelo. Uno de los exorcistas shinto se acercó a él. Tras un intercambio de palabras… El sacerdote local sacó una daga de su manga y la hundió en el vientre del exorcista cristiano.
-¡Touji!- chilló Issei horrorizado.
-No existen sacerdotes cristianos buenos… Aprovecharemos esta disputa interna para acabar con todos…- siseó la Tsuguko mirando hacia atrás.
Furioso, empezó a liberar poder dragontino, alimentando la hoja, alzándola en el aire.
La Tsuguko lo miró alarmado, cubriéndose con sus brazos al ver como la hoja descendía, liberando una poderosa haz de energía que cortó el patio por la mitad.
Los exorcistas vieron el despliegue de poder anonadados, percatándose a los pocos segundos, que Touji Shidou había desaparecido.
-DxD-
-I-Issei…- susurró el hombre herido, sin fuerzas.
-Maldita sea! Aguanta! Aguanta!- exclamó Issei cargando con el hombre a rastras, corriendo todo lo rápido que podía por las calles de la ciudad.
-Issei… No… Tienes que dejarme…-
-¡De eso nada! DE ESO NADA!-
-Yo… He hecho… Me lo merezco…-
-¡¿Y qué pasa con Karen-okaa-sama? ¿Y qué le digo a Irina? ¿Qué les digo?-
-Ellas… Ellas no… Alguien como yo…-
-¿Qué está pasando, Touji? ¿Qué es todo esto?- preguntó el niño mirando a lado y lado antes de continuar corriendo.
Si podía llegar a casa…
-Una purga, Issei. Una purga por nuestros pecados…- alzando la mirada, abriendo los ojos horrorizado -¿A dónde vamos?-
-A casa, si podemos llegar a casa…-
-¡No! No! Nos seguirán y…-
Viendo como las calles se iluminaban… Una ola de fuego los engulló, derribándolos, tirándolos al suelo.
Convocando de nuevo a Yamato el niño se puso en posición.
La Tsuguko los había seguido.
-Touji Shidou debe morir aquí…-
-No le pondrás un dedo encima…- advirtió Issei.
-Voy a hacer más que eso… Rezaré por tu alma…- recitando un salmo, concentrando una esfera de fuego frente a él.
Dando un paso al frente, Issei interrumpió el ataque cortando la esfera… Algo que ya estaba esperando el sacerdote.
Tragando saliva vio como otra esfera, más pequeña y en su mano, se acercaba a su cara.
Cerrando sus ojos se preparó para el final…
La Tsuguko se detuvo de repente, viendo como su fuego se convertía en una esfera de nieve, alzando la mirada… recibiendo un puñetazo en el rostro.
Rodando por el suelo alzó la mirada. Una adolescente de largo cabello negro, vestida con mallas negras, la miraba con fiereza.
-Youkai… Apártate-
-A mí una estúpida sacerdotisa no me da órdenes, nya…-
-Tu misma…-
-DxD-
Corriendo, Issei observó con detenimiento como el camino se despejaba ante ellos.
Decenas de cuerpos de exorcistas shinto aparecieron completamente congelados.
-¡Touji! Dios mío, Touji!- chilló una voz reconocible.
Karen Shidou, vestida con su pijama, los observaba desde las puertas de su casa, desprovista de cualquier protección contra la llvuia, el agua estaba empapando sus ropas sin misericordia.
-¡Otou-san!- chilló Irina tras la mujer, separándose para irse corriendo hacia ellos.
Las mujeres arrancaron a correr, tomando a su padre/marido entre sus brazos, llorando asustadas.
Issei se mantuvo al margen, observándolas en paz.
Estaban a salvo…
-¿Qué está pasando? Oh, dios mío, Touji… ¡Estas herido! Estoy asustada, Touji, estoy asustada! ¿Qué está pasando?-
-Lo siento mucho… Karen… Amor mío, lo siento mucho…-
-I-Issei! ¿Qué… Que…?- murmuró Irina llorosa.
-Irina… Irina… Escúchame…- susurró Issei agachándose frente a la empapada niña, acariciando su rostro –Touji necesita atención medica…-
-P-papa esta… esta…-
-Vivirá, pero necesita atención médica…-
-H-hay que ir… A un hospital! Un hospital!-
-Pero no aquí… Tenéis que iros…-
-¡!-
-Issei… No podemos… No podemos escapar… Tienes que irte con ellas…- murmuró Touji.
-No… Os iréis todos… Por favor… Te lo pido, Gabriel- murmuró el niño alzando la mirada.
-¡!-
"¿Es eso lo que quieres?"
-Ponlos a salvo… Por favor-
Un destello de luz se dio sobre ellos.
La Arcángel Gabriel se apareció sobre los Shidou, sonriendo hermosamente. Flotando en el aire.
Irina la miró impresionada, sin poder articular palabra.
-¿Q-quién es?-
Issei la miró sorprendido.
-¿Podéis verla?-
-¿C-como que si podemos… Esta ahí flotando!-
-Ha llegado el momento, mi amado Issei…-
Issei no acababa de entenderla pero…
-¿Puedes hacerlo?- preguntó el castaño.
-Puedo enviarlos a otra Iglesia… Puedo mediar para que reciban cobijo…-
-¿Estarán a salvo?-
-Estarán lejos…-
-¿Lejos? ¿Lejos de ti?- chilló Irina.
-I-Issei que…- empezó Touji apenas consciente.
-Llévatelos, Gabriel… Antes de que lleguen ellos…-
-No! No! No!- chilló Irina soltando a su padre, corriendo hacia su amigo.
-Irina… Soy un simpatizante de demonios… Acompañaros no os haría ningún bien…-
-Pero si te quedas…- murmuró Irina llorosa.
-En casa tengo una puerta que me llevará bien lejos… No te preocupes, soy guapo y de aquí, me las apañaré…-
-No quiero alejarme… No quiero… Te irás! Te irás y no volveré a verte!-
-Volverás a verme… Pero Irina… Ahora tienes que cuidar de Touji… Y de Karen…-
-¡!-
-Volveremos a vernos, Irina… Te lo prometo…- susurró Issei besando su frente.
-Pero…-
-Serás mi Caballero, una de mis caballero, te lo prometo-
-¡!-
-Cuando me den mis piezas… Iré a buscarte. A reclamarte para mí. Y desde entonces para toda la eternidad…-
-¿Lo prometes?-
-Lo prometo…- susurró el niño, separándose unos pasos… Los Shidou desaparecieron en un círculo mágico, blanco impoluto.
A pesar de que no había dejado de llover en ningún momento, Issei fue entonces más consciente que nunca del peso del agua. Del frio. De su ropa mojada.
-¿Estarán bien?-
-Griselda cuidará de ellos…-
-¿Y ahora qué?-
-Issei…-
-Esto no tendría que haber pasado…- susurró el niño pasándose las manos por el rostro.
-Issei… Yo ya no… Escúchame… Tienes que cuidar de ellas… Cuídalas, mis hermanas acudirán a ti, con tiempo y paciencia nos encontrarás a todas…-
-¿Tenemos que hablar de esto ahora?-
-No hay más tiempo, Issei…-
-¿Cómo qué no?-
-El Serafall Memorial, tienes que ir allí… Ella no quiere que lo hagas pero solo tú podrás sacarla de allí…-
-¿Sacar a quién?-
-Yo… Lo siento… Deberás de…-
La figura de la arcángel empezó a distorsionarse antes de alzarse veloz en el cielo, perforando las nubes. Como si algo la succionase…
El menor de los Gremory se quedó congelado en su sitio, bajo la intensa lluvia invernal.
¿El Cielo la había reclamado?
¿Quizás… tenía algo que ver con que los Shidou la habían visto? ¿Se había mostrado y el Cielo la había castigado?
Cansado y confundido. Issei se volvió a su casa… ¿Debería aprovechar y marcharse al Inframundo?
-DxD-
La lluvia había apagado las llamas. El agua amenazaba con limpiar todo rastro de impureza de las piedras del patio. La sangre se diluía en el suelo entre el agua de la lluvia. En el suelo decenas de cuerpos, eviscerados, decapitados, incinerados.
Recorriendo el patio de lo que antes era el hermoso jardín de la Iglesia local… Issei dio con el cuerpo que estaba buscando.
Masaomi Yaegaki continuaba estirado. Muerto… Desangrado en el suelo.
¿Cómo había sido capaz Touji? ¿Por qué…?
-Mí amado…-
-¡!-
Alzando la mirada, Issei vió a una mujer que no había visto antes. Una demonio se inclinó frente a él, arrodillándose, girando el cuerpo del exorcista. Acariciando su ensangrentado rostro, se inclinó para besarlo dulcemente. Tomándolo en brazos, empezó a alejarse lentamente, perdiéndose en medio de la noche, en medio de un mar de lluvia.
Issei cayó de rodillas, agotado. Derrotado.
-Continuará en el próximo capítulo-
-Issei Gremory-
Nota aclaratoria: tsuguko significa "sucesor".
