Capítulo 15: No toques lo que es mí
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—¿Hablas en serio? —preguntó Sarada sin poder creer aquello.
Boruto asintió.
—Entonces vamos —dijo mientras le tomaba de la mano. El rubio simplemente se dejó llevar.
Solo les había tomado unos minutos llegar a la plaza, entraron a la sala y Sarada no podía creer que estuviera viendo una nueva faceta en aquél joven de mirada seria y coqueta, ahora veía su rostro que denotaba curiosidad por las imágenes que aquella película de acción mostraba en la enorme pantalla.
Se sorprendía y se reía de vez en cuando, lo extraño era que lo hacía en las escenas más sangrientas y violentas. Sin embargo, a ella le parecía tierno.
Ambos salían tomados de la mano por la plaza, llevaban unos batidos en sus manos —Me gustó esa película —dijo ella —Creo que el héroe tenía muy claros sus objetivos.
Boruto asintió —Es extraño porque puedo jurar que toda la película estuviste viéndome a mí.
Sarada abrió la boca mientras enrojecía de las mejillas —No es verdad… solo… fue un momento.
—Como digas —dijo el rubio con diversión.
Ella solo negó, Boruto le parecía un chico provocador. De pronto cayó en cuenta de algo, nuevamente las mujeres que transitaban por la calle y pasaban a su lado no perdían de vista a Boruto. Ella suspiró.
—¿Qué sucede? —preguntó él mientras la miraba.
—¿Te das cuenta de que todas las mujeres te miran?
Boruto alzó su vista y lo comprobó, estaba tan acostumbrado a esa reacción en las féminas que no se había dado cuenta que aquello podría ser incómodo para Sarada.
—Ya lo sabía… pero no le tomo importancia… siento que tengas que pasar por esta situación —dijo con notoria seriedad.
Ella negó —¿no es incómodo para ti?
—No, como te dije, trato de no prestar atención excepto a una sola —dijo mientras le sonreía y le guiñaba el ojo con coquetería.
Ella sonrió —Pues qué bueno que pienses así.
Boruto asintió mientras reforzaba el agarre que tenía en ella —¿Quieres comer algo?
—Si, solo desayunamos y eso fue hace horas…
Ambos caminaron unas calles más y entraron a un pequeño restaurant en donde fueron llevados hasta una mesa.
—Entonces te gusta el arte —Boruto inició la conversación una vez sentados en la mesa, él de verdad quería saber más de ella.
Por su parte, Sarada le miró sorprendida, no se esperaba que él preguntara por algo tan importante para ella. Su rostro formó una sonrisa —Si, tía Karin me ha dicho que desde pequeña he tenido buen ojo para el arte y a mí me encanta, creo que no podría haber elegido otra carrera.
Boruto asintió y ella continuó —¿Tú estás estudiando una carrera?
—Ya lo hice.
Ella le miró sorprendida e iba a decir algo pero una voz bastante conocida la puso incómoda al instante.
—¿Puedo tomar su orden? —la voz se oía bastante molesta.
Sarada volteó a ver a Kawaki quien estaba vestido de mesero y lanzaba miradas de odio hacia Boruto, quien no se inmutó.
—Voy a pedir una hamburguesa doble con papas y un refresco —dijo más calmadamente Sarada.
Boruto sonrió —Yo pediré lo mismo.
—¿Sería todo? —preguntó el mesero con voz ronca.
—Si gracias —dijo Boruto y el chico sin más volvió a la cocina.
—¿Lo conoces? —preguntó Boruto.
Ella se encogió de hombros —Es Kawaki. No sabía que trabajaba aquí.
—Ah, ya veo, por eso me miraba así —dijo con diversión —estoy seguro que quiere golpearme.
Sarada parpadeó —¿Te divierte la idea?
—Te sorprendería saber que hasta ahora nadie ha querido enfrentarme.
Ella le miró emocionada —¿Sabes pelear?
—Supongo que puedo defenderme.
Ella sonrió —Que raro… —murmuró ella y Boruto la miró —Yo… —dijo frunciendo el ceño, como si no comprendiera lo que le pasaba —debería estar preocupada por lo que vaya a pasar pero… en lugar de eso estoy… curiosa por saber que pasará.
Boruto sonrió.
—En fín —habló ella de nuevo —¿Cómo está eso de que ya lo hiciste?
Boruto supo que se refería a la carrera —Bueno, estudié en casa y… supongo que debido a mi nivel intelectual cursé mis grados rápidamente, hace unos meses me gradué en Administración de empresas y actualmente dirijo la empresa de mis padres.
—Bueno —dijo sorprendida —es creíble después de ver tu auto.
Boruto sonrió.
Kawaki regresó con los platos y los depositó en la mesa con algo de brusquedad, aunque aquello fue ignorado por ambos. Sin embargo, más tarde, cuando salían, él les dio alcance y empujó a Boruto mirándole con ira.
—¿Qué te pasa Kawaki? —reclamó ella con molestia.
Kawaki le encaró —Eso debería preguntártelo a ti ¡¿Qué mierda haces con este riquillo?! Creí que te conocía pero eres como todas, una chica fácil que se va con el primero que…
Boruto estaba realmente molesto, pero sabía que si no se controlaba terminaría matando a ese humano, así que lo alejó de ella y lo pegó a la pared con fuerza contenida.
—No te atrevas a hablar de ella —sonrió con burla mientras acercaba su rostro al de él —Tú la engañaste ¿Y ahora te sientes lastimado? ¿Qué clase de basura eres?
Aquello molestó a Kawaki, quien con su habilidad para pelear se separó con agilidad de Boruto quien le observaba con una exagerada tranquilidad, esperando el primer golpe.
Kawaki señaló a Boruto—Firmaste la sentencia de este idiota Sarada y no me haré responsable de la paliza que le daré.
Sin más se lanzó al rubio mediante giros y patadas que para su sorpresa habían sido evadidos con facilidad, intentó golpearlo varias veces en el rostro pero jamás lo alcanzó y con sorpresa vio por primera vez como alguien no solo lo evadía, sino también lograba golpearlo y derribarlo con facilidad, ni siquiera se había dado cuenta cuando el puño de aquél tipo se había estampado contra su cara partiéndole la boca y mandándole al suelo.
Se sintió humillado cuando lo visualizó desde el suelo, ahí parado mirándole con el mismo semblante relajado hasta que Sarada se acercó a él y lo tomó de la mano.
—Kawaki, esto ha ido demasiado, nosotros estamos saliendo así que no vuelvas a buscar problemas —dijo Sarada mientras se alejaba con el tipo.
Kawaki no podía creer lo que veía, ¿Esa era Sarada? lo que esperaba era que por lo menos se acercara a preguntarle si estaba bien pero no lo había hecho y en su lugar se había ido con aquél maldito.
Sin embargo, su sorpresa vino a continuación cuando se dio cuenta de que estaba temblando de pies a cabeza ¿Por qué? ¿A caso le había tenido miedo?
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—Es la primera vez que veo que alguien pone en su lugar a Kawaki —ella le miró mientras seguían caminando —¿Está mal que me dé gusto? —dijo mordiéndose el labio inferior.
Boruto sonrió —Eres una diablilla.
Ella se sintió avergonzada por aquello y él le acarició la mejilla sutilmente con un dedo —Yo no creo que esté mal.
Y ella quería besarlo pero supo que no era normal si ya lo habían hecho una vez ese día o eso era lo que pensaba.
Boruto pareció darse cuenta de sus intenciones y una vez que llegaron a casa caída la noche, él decidió hacerlo.
Sarada se paró en la puerta y le miró indecisa —Yo… la pasé muy hoy Boruto.
Boruto sonrió y de un paso cortó la distancia entre ambos, ella le sostuvo la mirada y observó como él miraba sus labios con cierta necesidad y aquello le llenaba de seguridad, le gustaba.
—Sarada… —dijo rosando sus labios provocando que ella comenzara a irregular su respiración —No está mal sentir esto…
—¿Qué? —dijo con la voz acortada ¿Cuándo había comenzado a jadear?
—No está mal querer besarme… —susurró mientras sus labios seguían rozando los de ella y sin poder evitarlo, pasó la punta de su lengua sobre los esponjosos labios de ella —Yo me siento igual… quisiera besarte a cada momento… así que cada vez que quieras hacerlo, yo no tengo ningún problema, déjate llevar cuando desees hacer algo… conmigo.
Y finalmente unieron sus labios suavemente, ambos danzando sutilmente, saboreándose, amoldándose entre ellos.
Y luego de un rato, finalmente se separaron con Boruto dando grandes pasos hacia atrás mientras le dedicaba una de sus sonrisas provocadoras. Ella terminó por sonreír igual para entrar de inmediato a su hogar.
Por su parte, el rubio también mantenía una sonrisa, todo marchaba bien con respecto a ella, estaba más que seguro que pronto estarían completamente juntos y él ya no sentiría el vacío que sentía desde que entró a la edad adulta.
En el mundo de los súcubos e íncubos, aquél que encontraba a su pareja destinada tan tempranamente como él y no como su madre quien tuvo que esperar por años para encontrar a su padre, tenían muchísima suerte y él era muy afortunado.
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Dos semanas después…
No porque Lulubell fuera una mujer de apariencia tranquila significaba que fuera buena o pacifista, NO, ella era una Noé, y su instinto asesino era fuerte y más con sus enemigos.
Sarada era una maldita Súcubo, y los de su especie siempre habían sido un impedimento para evitar que el plan de su amo se concretara.
Después mucho tiempo, había dado con la chica. Sonrió cuando la supo una presa fácil, habían sellado su lado humano y ahora no era más que una débil humana y solo contaba con al protección de una bruja antigua.
Aquella bruja no era nada para ella.
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Boruto firmó los últimos documentos y miró al joven frente a él.
—Felicidades, tu campaña está resultando mejor de lo planeado.
El joven se inclinó —Gracias señor, le agradezco la oportunidad.
—Puedo ver que tienes visión para la publicidad, no quisiera perder tu talento, ¿Te parece si te doy un puesto en la empresa? Necesito a alguien como tú.
—Gracias señor! Si! Desde luego que sí! —dijo con emoción.
Boruto miró a su lado a su asistente, quien con un asentimiento entendió el mensaje.
—Acompáñeme, le daré el contrato.
—¡OH! Muchas gracias —dio otra inclinación y se retiró.
Boruto sonrió y volvió la vista a los documentos, sin embargo sintió una leve presión que le incomodó y aunque el sentimiento era primerizo quiso llamar a Sarada y justo antes de tocar su celular, su asistente entró.
—Señor, tiene una video llamada de su madre.
Boruto asintió —Esta bien, enciende la pantalla.
La chica así lo hizo y luego de encenderla, se retiró.
En la pantalla, apareció de pronto la imagen de Hinata y Boruto se levantó para caminar y quedarse parado frente a la pantalla con las manos metidas en los bolsillos.
—Madre, que gusto verte.
Hinata sonrió —¿Y por eso no me has regresado una solo llamada?
—He estado ocupado, seguro ya te llegaron los últimos reportes ¿No?
Ella asintió mientras cerraba la carpeta —Justo ahora estaba revisando las cifras y e ha sorprendido lo bien que lo has hecho.
—Bueno, resulta que solo he tenido buen ojo para elegir a los empleados competentes.
Hinata le miró sorprendida —¿Has hecho una limpieza en toda la empresa?
—No tanto, solo he… —Boruto volvió a sentir aquella molestia, pero lo ignoró de inmediato —despedido a algunos cuantos incompetentes y en su lugar le di la oportunidad a jóvenes recién graduados pero que hasta el momento han sabido hacer algo.
Hinata sonrió mientras acariciaba su vientre —Que bien, tú también eres muy joven y mira que bien lo estás haciendo.
Boruto la miró —¿Cómo vas? —preguntó refiriéndose al embarazo.
—Todo bien, tu hermana no me está dando los problemas que me dabas tú.
Boruto rodó los ojos.
—Casi no tengo nauseas.
Boruto asintió —y… ¿Hay alguna novedad?
—También te llamaba por eso, encontramos a un Noé rebelde.
Boruto frunció el ceño —¿Cómo que rebelde?
—Resulta que se trata de uno que fue en contra del conde, y tu padre cree fervientemente en que podría ser un buen aliado.
—¿Y tú estás segura?
—Confío en tu padre, así que vamos a esperar a que despierte.
—¿Está con ustedes?
—No peros lo tenemos vigilado, se trata del sobrino de Sasuke.
—¿Enserio? —dijo el rubio sorprendido pero casi de inmediato llevó una mano al pecho y se removió de forma incómoda.
Hinata frunció el ceño y se acercó más a la pantalla para observarlo —Hijo ¿Qué pasa?
Boruto le sonrió —No es nada… supongo que necesito algo de energía.
Hinata mantuvo su semblante serio —Hijo, tú nunca has sufrido por falta de energía a menos que… —Hinata boqueó.
Cuando Boruto sonrió, su madre casi se cae de espaldas —¡¿Encontraste a tu pareja!? ¡¿Tan rápido?!
—Fue un coincidencia y…
—Pero ¿estás seguro?
—Siento las vibraciones cuando estoy cerca de ella mamá.
Ella asintió comprendiendo —¿Y cómo es? ¿Dónde la conociste? ¿Cuándo la traerás?
—Madre, ella está acostumbrada a una vida… normal, la estoy cortejando con calma… hace unas semanas que somos pareja y solo hemos salido para hablar y conocernos mejor.
—No me lo puedo creer ¿Te has estado conteniendo con ella? —dijo sorprendida.
—Me ha costado demasiado pero… si.
—Pues estoy orgullosa de ti, temía que fueras un impulsivo y más con tu pareja.
—No me reconocerías si me vieras con ella pero eso no durará, al final uno de nosotros querrá mantener el control.
Hinata frunció el ceño —¿De qué hablas?
Boruto suspiró —Mamá… ella… es una súcubo.
Hinata se levantó de inmediato, un poco alterada por lo que escuchó —Eso no tiene sentido! Boruto, es peligroso lo que…
—Madre, se trata de la hija del tío Sasuke y la tía Sakura…
Hinata boqueó —¿Qué?
—Me encontré con ella por casualidad, al principio no sabía quién era pero su cuidadora, la Bruja Karín me lo dijo.
Hinata se sentó —¿Y ella lo sabe? ¿Sabe quién es?
—No, recuerda que fue sellada y solo es una humana hasta que llegue el momento, madre, ella es mi pareja destinada, es para mí, un íncubo, el destino así lo quiso, que nos conociéramos en el mismo tiempo.
—Bien pero… ¿Lo has hablado con ellos?
—No aún… pero lo haré solo… mantenlo en secreto por ahora.
—Bien, tu sabes cómo haces las cosas Boruto —suspiró —Ahora quiero conocerla aún más.
Boruto asintió y pronto volvió a sentir ese malestar pero fue mucho más fuerte y pronto sintió la angustia y el miedo de Sarada. sus ojos se volvieron rojos.
Hinata le miró en alerta —¿Boruto?
—Es ella… está en peligro.
—¡¿Y qué esperas!?
Al instante, Boruto desapareció.
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Minutos antes…
Sarada se encontraba limpiando la estantería, eran vacaciones, por lo que no tenía Universidad y aprovecharía para ayudar a su tía.
La campanita que anunciaba la llegada de un cliente le hizo voltear.
—Bienvenido —dijo sonriente, sin embargo sintió un escalofría al ver a esa mujer y el aspecto oscuro de su piel.
—Contigo no tengo que fingir que soy porque vas a morir justo aquí y ahora.
Sarada retrocedió —¿Quién es usted? ¿Qué quiere de mí? Jamás la había visto en mi vida, por favor retírese.
Ella sonrió —¿Qué quiero de ti? Tu destrucción… la tuya y la de los tuyos….
Karín entró al lugar, tomó a Sarada del brazo y la colocó tras de ella en señal de protección —No la tocarás maldita!
Lulubell no se inmutó —Supongo que también te mataré a ti
La Noé sacó un látigo negro el cual se llenó de energía de color púrpura y atacó a ambas pero Karin fue más rápida y empujó a Sarada al suelo y sin perder el tiempo se impulsó directo a la mujer, quien desapareció de su vista solo para golpear a la bruja y lanzarla contra el aparador de una fuerte patada.
Sarada gritó por lo que veía —¡Tía Karín!
Karín se levantó una vez más, pero aquella mujer era fuerte y el golpe había sido demasiado para ella. Sus cabellos se volvieron rojos y de su mano emergió un palo de madera que pronto se convirtió en una vara de metal sólido con una punta afilada, la cual goteaba una especie de veneno y finalmente se lanzó de nuevo comenzando un enfrentamiento en donde la Noé la esquivaba hasta lograr tomar con una mano aquella arma y volverla cenizas al instante. Tomó su látigo y la golpeó con fuerza mandándola al suelo y levantándola luego de enredar el látigo en su cuello y comenzar a asfixiarla.
Sarada no podía creer lo que veía pero salió del shock en cuanto vio la situación. Se levantó y tomó un palo de madera que había entre los productos y corrió hasta ella para golpear a Lulubell, lo que hizo que soltara a la pelirroja casi inconsciente lanzándola contra la pared.
Volteó a ella y la mandó al suelo de una bofetada.
Sarada se arrastró un poco y escupió la sangre que emergía de su boca. Casi al instante sintió como era levantada con gran facilidad topándose de frente con el rostro macabro de aquella mujer. Sintió asco de ser tocada por aquella mujer con la piel gris… casi oscura y sus ojos eran… extraños.
Ella trató de liberarse pero sintió como era golpeada contra la pared. Un fuerte dolor en su cabeza le decía que probablemente la había descalabrado pero no tuvo tiempo de pensar en más cuando vio que las uñas de ella creían de sobremanera y se posaban sobre su corazón.
Sarada comenzó a removerse cuando sintió la presión más fuerte no solo en su cuello, sino también sobre la piel de su pecho. Llegando a herirla.
—Te arrancaré el corazón mientras estás viva… así era la caza de Súcubos en la antigüedad ¿Lo sabías? —Sarada no comprendía que tenía que ver con ella todo eso —Lástima que tus padres no están aquí para protegerte…
—Pero yo sí —la voz llena de ira de Boruto se escuchó en el lugar y en cuestión de segundos la Noé sintió como una fría mano se posaba sobre su cuello.
Al instante, ella se paralizó y una fuerza abrumadora la hizo soltar a Sarada, quien se deslizó por el suelo en un ataque de tos.
Boruto miró a Sarada y ella a él e intercalando con aquella mujer que segundos antes quería matarla de verdad.
Lulubell llevó su mano a la de Boruto, la cual hacía presión sobre su cuello y sintió pro primera vez en milenios la desesperación. Intentó soltarse pero no pudo. Sus ojos se abrieron de más mientras trataba de pensar en quién era él.
—¿Qui… én..?
—¿Boruto? —escuchó a Sarada, quien miraba la escena aterrada. Él sonrió y de pronto ella se quedó dormida. No quería que ella viera lo que haría con esa mujer.
—Vas a pagar por haberte metido con mi mujer —sus ojos rojos se dilataron más.
—Eres… ¿Un demonio?... vete… será mejor… que…
Boruto negó —Soy más que uno… pero no importa porque vas a morir aquí.
Lulubell volvió a removerse pero no consiguió que la soltara, en cambio, sintió las garras del rubio clavarse más en su piel al grado de hacerla sangrar.
—Eres una Noé, una de aquellas tantas escorias que no hacen mas que joder la existencia día tras día…
—¿Quién… e…?
—¿Quién soy? Digamos que soy algo imposible, no debía haber nacido como hombre pero lo hice, nací de la Reina de las Reinas Súcubos.
Lulubell abrió sus ojos con terror y recordó las palabras de Nea D´Cambell:
"Lo sé… lo ví… ¿Creen que para un mal no hay un remedio mucho peor que ese?..."
Nea sonrió con sus últimas fuerzas
"Alguien mucho más fuerte que todos ustedes vendrá porque ustedes provocarán su nacimiento… y cuando lo haga, no tendrá compasión… la línea que se mantenía congelada tomará su posición y traerá aquello que se creía desparecido por completo… ya lo verás… Lulubell… y tú serás la primera en verlo…"
Después de eso fue asesinado por el Conde…
Lulubell no pudo ocultar su temor —¿Así se siente temer?
Boruto sonrió con tranquilidad —Supongo… no lo sé. Ahora, yo no perdono si tocan lo que amo, así que necesito darte el castigo que te mereces. Cuando cumplí los diez años… encontré un libro bastante extraño en la biblioteca de mi madre, hablaba sobre… las grandes cosas que un íncubo podría llegar a hacer si controlaba el cien por ciento de su capacidad cerebral ¿Y sabes qué? Yo lo hacía desde los cuatro años.
Lulubell no podía creer lo que escuchaba, tenía que escapar, tenía que advertir al Conde.
Boruto continuó —Aprendí muchas cosas debido a eso y… una de ellas es muy interesante —Boruto sonrió dejando relucir sus colmillos, las marcas de sus mejillas se remarcaron aún más dándole un aspecto salvaje —Resulta que las almas pueden destruirse.
Lulubell comenzó a desesperarse pero Boruto la estampó con demasiada fuerza contra el suelo creando un socavón bajo ellos. Boruto no apartó su mano de su cuello y la afianzó más contra el suelo, quedando él inclinado hacia ella con una rodilla en el suelo y apoyándose con el otro pie.
—Destruiré tu alma, ya no podrás renacer nunca jamás y en cambio, tu conciencia se mantendrá aprisionada y pasarás a formar parte de mi colección de castigo ¿No es interesante?
—No… puede… ser… nuestro… ciclo… no…
—Su ciclo —el rubio rodó los ojos —Su maldito ciclo ya me tiene harto, digo, esto son mis primeros años de vida pero después de escuchar la historia de cuantas veces han jodido a los de mi especie una y otra vez ya no tengo ganas de seguir con este maldito juego del gato y el ratón, los vencemos pero como una maldita plaga que aparece por temporadas vuelven a renacer —Boruto negó —No pienso seguir lidiando con ustedes, maldita sea, ustedes los Noé son seres increíbles con vida eterna y fuerza sobrenatural, habilidades especiales ¿Y qué han hecho? En lugar de vivir de otra forma solo aprendieron ser un maldito dolor en el culo. Que desperdicio.
—No…
—Basta de charlas, es hora —so voz se volvió distorsionada y ella no pudo hacer nada más, una luz la cegó por completo y luego sintió como era quemada viva.
Para Boruto aquello había sido en segundos pero sabía que para la víctima era un día entero de sufrimiento. Se apartó de las cenizas y se sacudió la mano como si nada hubiera pasado. Caminó hasta Sarada y la cargó entre sus brazos protectoramente. Caminó con ella en brazos y revisó a Karin, quien respiraba con dificultad. Boruto la revisó con su Byakugan y comprobó que tenía las costillas fracturadas. Colocó la mano en el pecho de Karín y con Sarada en brazos desapareció del lugar.
