Capítulo 16: La verdad

Naruto y Sasuke bajaron del auto y se dirigieron a la entrada del edificio en donde vivía Itachi y su hijo. Tomaron el ascensor y cuando Itachi les abrió se sorprendió de verlos ahí.

—¿Tu hijo está aquí? —preguntó Naruto con seriedad.

Itachi asintió —Ha estado durmiendo por largos ratos últimamente, es como si estuviera agotado.

Itachi los hizo pasar y los tres tomaron asiento en la sala.

—No debes preocuparte Itachi, tu hijo está bien —dijo el rubio e Itachi asintió pero continuó mirándoles con ansiedad.

—Escuchen, necesito respuestas, quiero saber lo que tiene mi hijo —Cerró los ojos —Yo les prometo que si es algo tan delicado que no pueden contarme… que confíen en mí, por mi hijo soy capaz de lo que sea con tal de verlo como siempre. Yo lo tuve en mis brazos desde el momento en que nació y no lo he soltado hasta ahora, es mi hijo y ¡maldita sea! Lo vi crecer! Así que no importa si me sueltan algo descabellado, lo voy a creer y confiaré en ustedes porque solo quiero que se recupere.

Naruto sonrió y Sasuke formó una media sonrisa.

—Bien —dijo el rubio— eso queríamos escuchar Itachi.

—Sabemos lo que le pasa a Sasuke y también como hacer que se recupere, pero para eso necesitamos de tu cooperación y de tu discreción, ten en cuenta que se trata de la vida de tu hijo — Advirtió Sasuke.

Itachi frunció el ceño y con total seguridad asintió —Dímelo todo.

—Lo primero que debes saber es que en este mundo existen seres superiores a los humanos y no me refiero a la posición económica, sino a las habilidades y poderes especiales.

Itachi no podía creer lo que escuchaba pero decidió mantenerse callado, se trataba de Sasuke diciéndole ese tipo de cosas y sabía que el podía tener todo menos sentido del humor, además de hecho de que Naruto siendo tan bobo no estuviera partiéndose de la risa y en cambio mantuviera ese duro semblante le decía que aquello tenía que ser cierto.

Sasuke continuó —Naruto y yo resultamos ser las parejas destinadas de unas mujeres increíblemente poderosas, ellas nos buscaron y nos encontraron. Seguramente has escuchado hablar sobre las leyendas de las Súcubos.

Itachi parpadeó procesando aquello y asintió sin apartar la mirada de su hermano.

—Bien, pues nuestras ahora esposas tienen un enemigo en común —dijo el Uchiha calmadamente —Los conocidos Noé, liderados por un hombre completamente loco llamado el Conde. Seguramente has escuchado hablar sobre la ola de desapariciones que se han estado dando en distintos lugares, bueno, pues ellos son los responsables —Sasuke le mostró un sobre que contenían unas fotografías de aquellas creaturas y no parecían para nada falsas.

Itachi las miró —No puede ser… ¿Qué son estas cosas?

—Son Akumas, creaturas que fueron creadas para asesinar humanos, estuvieron ocultos por un tiempo pero han decidido volver, comenzaron la cacería hace unos años, su objetivo es acabar con nosotros, extinguirnos, y si no los detenemos ya, pronto lo conseguirán —dijo esta vez Naruto.

—Bien—aceptó Itachi —¿Y qué tiene que ver mi hijo en esto?

Sasuke asintió —Los Noé son seres peligrosos por dos cosas, una es que cada uno posee una fuerza y poderes excepcionales y otra es… que son inmortales. Su inmortalidad funciona de una manera inusual, sucede que ellos pueden ser asesinados pero no importa porque su alma reencarna en otro cuerpo… cuando ellos mueren, renacen en el cuerpo de un bebé que está naciendo en ese instante, crecen como niños normales pero en algún punto de su niñez o adolescencia, sus memoras despiertan y vuelven a ser lo que eran...

A Itachi no le gustaba aquello —No me digas que… —negó.

Sasuke asintió —Pero la situación no parece ser mala —Itachi prestó toda su atención en él —Ese día comprobamos que mi sobrino iba a despertar como uno por medio de un tatuaje que apareció en su cuerpo y luego desapareció. Estuvimos investigando porque, aquél símbolo parecía tener un patrón distinto y resultó que pertenece a un Noé, pero no cualquier Noé, es el único de todos que se reveló ante ellos, el único que desafió al conde y rechazó su linaje, su nombre era Nea D´Campbell.

Naruto siguió con la explicación —Está a punto de despertar en tu hijo pero sabemos que cuando lo haga, el Conde lo sabrá y vendrá por él para volver a matarlo.

Itachi entró en pánico —¡No puede ser! ¡No!

—Tranquilízate Itachi —la dura voz de Sasuke se escuchó de pronto —Sabemos que hacer y también estamos en la posición de defenderlo solo escucha, lo llevaremos ahora mismo al hogar de Naruto, en donde colocaremos una barrera para que todo esté listo para cuando despierte, el Conde no sabrá de él y lo mantendremos resguardado y sobre sus memorias no te preocupes, Nea despertará en su cuerpo pero también mantendrá los recuerdos de tu hijo, ambos van a mezclarse, fusionarse y además… ya no será un simple humano.

Itachi procesaba todo aquello, le costaba creer aquello pero se mantendría firme y confiaría hasta ver lo que ellos habían dicho.

Luego de un rato soltó un suspiro y se levantó —Yo también iré, no voy a separarme de mi hijo, quiero estar ahí cuando pase.

Ambos se miraron y finalmente Sasuke aceptó —Esta bien pero debemos irnos ya, él puede despertar en cualquier momento.

Dicho esto, Itachi hizo algunas llamadas para dejar todo lo del trabajo en orden, pues alegó que saldría de viaje por unos días, después de aquello, se apresuró a preparar una maleta para él y Sasuke y después se dirigió a la cama en donde su hijo comenzaba a despertar.

—Sasuke.

—¿Qué sucede papá? ¿Cuánto he dormido esta vez?

—Solo un par de horas…

Sasuke asintió y miró las maletas —¿Qué es eso?

—Hijo, eh… tu tío nos ha invitado a pasar unos días en casa de Naruto para que seas mejor tratado y…

—¿Aún hay algo mal conmigo? —dijo mientras se levantaba de la cama.

Itachi se acercó a él y posó una mano sobre su hombro —Estarás bien, tus tíos ya saben lo que te pasa pero han dicho que tiene una solución.

Algo confundido, el joven Sasuke asintió e hizo lo que su padre decía.

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Cuando Boruto apareció en aquél hospital que parecía más un castillo por sus construcciones victorianas, todos los presentes, que eran seres sobrenaturales en forma humana detuvieron lo que hacían para verlo.

De inmediato Boruto cambió su vestimenta en un destello y adquirió una vestimenta oscura con decoraciones doradas y un emblema que lo identificaban como el Príncipe dejando a la vista su imponente capa oscura que parecía tener vida propia.

Unas enfermeras seguidas de Tsunade, quien pasó entre ellas para ver lo que pasaba, reconoció a Boruto con una joven inconsciente en brazos y a una Bruja en el suelo con heridas graves.

—Rápido, que atiendan a la bruja.

Tsunade dio la orden y casi de inmediato Karin era llevada en una camilla a una sala —Prepárenla —ordenó ella. Luego volteó a ver a Boruto —Dámela —intentó tomarla pero para su total sorpresa Boruto reaccionó a la defensiva mientras aferraba a la chica en sus brazos mientras sus ojos se volvían sangre.

—Solo dame una habitación, me encargaré de su cuidado yo personalmente.

Aunque Tsunade estaba curiosa por su comportamiento no quiso indagar más y comenzó a caminar con él tras ella.

—¿Qué sucedió? ¿Quiénes son ellas?

—Ella es Sarada Haruno.

Tsunade se detuvo y le miró con sorpresa —¿Qué?

—Es una larga historia pero lo único que debes saber es que ella y la bruja, quien era su protectora fueron atacadas por un asqueroso Noé, llegué a tiempo y acabé con él, pero ellas necesitan ser tratadas.

—Bien ¿Entonces por qué no me dejas tratarla a ella también?

—Ya dije que lo haré yo, ella es mía, mi mujer y no dejaré que nadie más la toque.

Tsunade le miró como si tres cabezas le hubieran salido de repente sin saber que más decir al respecto.

—Déjalo así Tsunade —Boruto entró sin más a la habitación y antes de cerrar la miró —Gracias y encárgate de la bruja, oh! y otra cosa Señora Tsunade… por ahora no informe de esto a mi madre, yo me encargaré.

—Como digas muchacho —dijo sin más y se retiró aún procesando todo aquello.

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Cuando la puerta se cerró, Boruto recostó a Sarada en la cama y comenzó a revisar cuidadosamente su cuello, la ira volvió a él en cuanto miró aquellas visibles marcas amoratadas alrededor de su cuello. Le tomó unos minutos controlarse y después, con cuidado de que ella no despertara, se acercó cuidadosamente a su cuello y pasó su lengua por las zonas afectadas consiguiendo que las heridas desaparecieran lentamente.

Cuando se aseguró de que ella estuviera completamente bien, besó su frente con cariño decidió quedarse a su lado.

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Cuando despertó a la mañana siguiente estaba desorientada, de pronto los recuerdo de lo sucedido con aquella aterradora mujer la golpearon y aquello provocó que se incorporara con rapidez mirando a los lados sin reconocer el lugar hasta que dio con Boruto dormitando en el sofá, en una postura recta con los brazos cruzados, aunque eso no fue lo que llamó su atención, sino la ropa que traía puesta, literal, estaba vestido de príncipe y se veía condenadamente atractivo. Se mordió el labio en gesto de vergüenza ¿En qué estaba pensando? ¿Por qué estaba de pronto deseándolo con tanta necesidad como lo hacía? No podía creer que Boruto fuera capaz de hacerla pensar de aquél modo. Él iba a volverla loca.

De pronto lo vio abrir los ojos y sorprenderse de verla despierta mirándole como lo hacía,se levantó con prisa y caminó hasta ella.

—¿Estás bien? ¿Cómo te sientes? —preguntó con preocupación mientras acunaba sus mejillas entre sus manos.

De pronto ella cayó en cuenta de la situación y volvió a alterarse —¡Tía Karín!

—Tranquila, ella esta bien, está bien atendida, ya di la orden específica para sus cuidados.

Sarada le miró con la respiración agitada —¿No fue un sueño? ¿Todo esto? Yo… esa mujer.

Boruto frunció el ceño —Ella está muerta, no volverá a hacerte daño, nadie lo hará —dijo con voz ronca y Sarada le miró sorprendida, se alejó de él como si quemara.

—¿Qué… quién eres tú? Yo… lo que ví…. —negó.

Boruto se acercó nuevamente a ella y la sostuvo en sus brazos, ella trató de liberarse pero no la dejó y no pasó mucho tiempo para que se rindiera.

—¿Por qué estás vestido así? No estoy entendiendo nada… —comenzó a sollozar.

—No comprendes nada porque no has dejado que te explique —le dijo calmadamente mientras le sobaba la espalda de forma arrulladora y como acostumbraba provocar en ella Boruto desde que lo conoció, ella se dejó llevar.

—Explícame, porque hasta hace unos días creía que mi Tía era una mujer común y corriente y no una extraña que lanzaba energía por los aires como si fuera lo más normal del mundo.

—En realidad tu Tía es una bruja.

Sarada se apartó y le miró con el ceño fruncido —¿Qué has dicho?

—Lo que oyes, es una bruja real, tiene habilidades como tal como lanzar hechizos y ataques de defensa. Ella ha estado contigo para protegerte porque tú también eres diferente.

Sarada desvió la mirada pensativa, como recordando algo —Ella dijo que yo… era una…

—Súcubo —terminó Boruto y la pelinegra le miró con sorpresa.

—Si… ella… quería matarme por eso y… mencionó a mis padres…

Boruto asintió —Así es… —Boruto suspiró —Sarada, quiero que sepas que cuando te conocí no sabía lo que eras…

Ella le miró con miedo, ¿El la dejaría por ser "eso"? —¿Vas a dejarme por eso?

Boruto parpadeó sorprendido por aquello —¿Qué? ¡No! no voy a dejarte… yo también soy diferente.

—¿Tú también? —lo escaneó nuevamente con su mirada —Muéstrame —ordenó sin saber por qué y el rubio le miró sorprendido —¿Es real lo que vi de ti? ¿Tus ojos?

Boruto cerró los ojos y los abrió de pronto. Ella se alejó por acto de reflejo pero luego se fue acercando poco a poco para observar sus pupilas.

—¿Qué eres tú?

—Digamos que soy de tu misma especie.

Ella le miró sorprendida.

—Soy un íncubo.

—Oh por dios… —ella se alejó, bajó de la cama y caminó de un lado a otro —esto es una locura… no… —calló cuando él se colocó frente a ella y observó de nueva cuenta su imponente presencia en ese traje —¿Por qué vistes así?

Boruto sonrió —Es mi traje oficial aquí…

—¿Aquí? ¿Dónde?

—Estamos en mi territorio, es decir en el territorio de los de nuestra especie por así decirlo, debía traer a Karín aquí de inmediato para que fuera tratada por los doctores con conocimientos especiales. Ella es una bruja y debía ser atendida como tal, además los humanos harían preguntas y debido a sus heridas graves no hubieran podido hacer mucho por ella.

Ella señaló el piso —¿No estamos en la ciudad?

Boruto negó —Tranquila, yo las transporté aquí en un abrir y cerrar de ojos —se encogió de hombros y se acercó a ella —Es una de mis habilidades.

—Esto es una locura…

Boruto le miró con seriedad de un momento a otro —Sarada, es real, esa mujer quiso asesinarte, te atacó cuando eras una bebé recién nacida y por esa razón tus padres quisieron protegerte, sellaron tu lado Súcubo y te dejaron como una humana normal para que vivieras tal vida con Karín, ella fue asignada para protegerte y criarte, estuviste viviendo fuera de peligro hasta que aquellas personas te encontraron, es lo que pasó ayer.

Sarada le miró con sorpresa —¿Conoces a mis padres?

Boruto asintió —Si pero a ti no, no te reconocí cuando te vi y no fue hasta que Karín supo que era diferente que me habló sobre ti, ella creyó que era un enemigo que quería lastimarte pero cuando le hablé sobre mi origen, ella confió en mí. Me sorprendió mucho cuando supe quien eras pero luego de pensarlo, todo tomó sentido ¿Sabes? Esa conexión que sentí contigo, la atracción todo eso no hizo más que confirmarme que eres mi pareja destinada, ambos nacimos el uno para el otro…

Sarada bajó la mirada con evidente vergüenza, luego le miró —Tengo miedo Boruto, esto es demasiado…

Boruto se acercó a ella para abrazarla —No debes temer, ya verás que cuando despiertes todo será mucho más fácil.

Y ella cerró los ojos con fuerza mientras lo abrazaba igual —Confiaré en lo que me dices… pero ahora —se apartó para mirarle —Quiero ver a Tía Karín.

Boruto asintió con una sonrisa y la tomó de la mano para salir de la habitación

En cuanto estuvieron en los pasillos mientras Boruto la tomaba de la mano, ella no pudo evitar mirar a las personas a su alrededor y todo el lugar, también se percató de que todos con los que se cruzaban hacían una leve reverencia ante Boruto.

—¿Eres un príncipe o algo así? —preguntó.

Boruto la miró sonriente —Lo soy, mi madre es la reina de todos aquí.

Ella le miró sorprendida, boqueó pero no puedo decir nada más.

—Llegamos —le escuchó decir y ella miró por el vidrio, Karin estaba durmiendo en una cama conectada a un suero y su cuerpo estaba vendado en distintas partes.

—¿Ella está bien?

Boruto asintió y de pronto Tsunade apareció ante ellos sobresaltando a Sarada, quien se colocó tras e Boruto instintivamente, pues la rubio parecía imponente.

—Sarada quiere saber de ella.

—Esta estable, habría muerto si tardabas un poco más pero ahora solo está bajo observación. Despertará en una semana, es necesario porque sus huesos están sanando.

Sarada suspiró de alivio.

—Gracias Tsunade.

—Descuida, ahora, será mejor que regreses o tu madre te detectará pronto y querrá saber que hacías aquí.

Boruto asintió —Volveremos en una semana, en cuanto despierte, hasta entonces, cuídala.

Tsunade asintió y desapareció.

Sarada se acercó al cristal —Yo me quedaré aquí con ella.

Boruto se acercó —Amor, no podemos quedarnos y yo no voy a dejarte sola, no después de que estuviste expuesta al peligro.

Sarada le miró con curiosidad —¿Me dijiste Amor?

—Eso dije, porque es lo que siento por ti.

Ella negó —pero es muy rápido para..

—Eres mi pareja destinada, el sentimiento es más que obvio y no estoy confundido si es lo que crees. Esto que siento no es nada comparado con lo fuerte que va a ser nuestro amor a medida que vayamos pasando más tiempo juntos. Lo de mis padres inició igual y ahora estás perdidamente enamorados, así es nuestra naturaleza.

El corazón de Sarada latió con fuerza al escucharlo, aquél sentimiento le gustaba y de pronto se vio sonriéndole. Boruto supo que ella había aceptado su argumento. Sabía que ella se sentía igual pero como ahora estaba bajo el control de su parte humana, la cual era exageradamente razonable, estaba confundida con el tema.

—Estará dormida una semana y es por su bien, te traeré para entonces ¿Bien?

Ella le dio una última mirada a Karín y finalmente asintió.

Boruto se acercó para envolverla en sus brazos y desapareció de inmediato.

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Sarada observó con sorpresa el lugar en el que estaban y que era igual de desconocido para ella

—¿En dónde estamos?

—En mi departamento, te quedarás aquí donde pueda protegerte.

Ella se apartó y caminó por el lugar movida por la curiosidad —Es bonito… ¿Pero que digo? —le miró —¿Estamos en Tokio?

—Si.

Ella caminó hacia el ventanal y comprobó que así era, la ciudad se miraba desde ahí, miró a Boruto, quien volvía a estar vestido con normalidad.

—No puedo creerlo aún…

De pronto, Sarada pareció recordar algo.

—Dijiste que ella estaba muerta… ¿Tú… la?

—La destruí, en primer lugar no debió siquiera tocarte, eres mi pareja y tocarte es un insulto… lamento no haber llegado antes… te hubiera evitado esa desagradable experiencia.

Ella parpadeó procesando todo —Bi…bien… ella realmente estaba decidida a matarme así que… no me interesa lo que le haya pasado… además… no parecía humana.

—de hecho no lo son.

Ella le miró y luego bajó la mirada —Nosotros tampoco ¿No?

—Bueno, nuestros padres son completamente humanos.

Ella le miró con curiosidad —¿Nuestros padres?

—Nuestras madres son Súcubos, pero es casi una ley el que nuestros padres sean humanos —se encogió de hombros —Te lo explicaré después. ¿Tienes hambre?

Ella negó —Solo quiero dormir.

Él asintió y sin más la cargó en sus brazos, sorprendiéndola.