Capítulo 17: Declaración
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Boruto observó con evidente sorpresa a Sarada, quien estaba sentada frente a él en la mesa pequeña que tenía en la terraza.
Minutos antes, ella le había dicho que no importaba lo que su supiera, ella quería seguir con su vida.
—Entonces… ¿Tampoco quieres saber de tus padres? —preguntó.
—Ya te lo había dicho al principio… dejaré que ellos vengan a buscarme.
Boruto asintió mientras pensaba —Esta bien… supongo que no es nada malo que quieras… seguir con tu vida.
—es decir… —Sarada miró su plato —eso no significa que sigamos… conociéndonos ¿No?
Boruto le dedicó una mirada tranquilizadora —eso jamás bonita.
Sarada se sonrojó y le dedicó un tímida sonrisa y Boruto no pudo evitar pasar la lengua por sus labios cuando ella bajó la vista de nueva cuenta a su plato y probó algo.
Estaba casi perdiendo el control. Jamás pensó que pasaría mucho tiempo conteniéndose.
—Entonces, iré por mis cosas para ir a la Universidad.
Boruto asintió sin decir más.
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El Conde mordía con fuerza su pañuelo. Estaba furioso porque lo había sentido.
Lulubell había muerto y por imposible que fuera, no había rastro de su alma.
Negó con odio —¿Quién? —preguntó con voz baja.
Nadie contestó.
—¡¿QUIÉN FUE?! —gritó esta vez.
—No lo sabemos, probablemente uno de los Haruno, después de todo, iba por la chica —dijo una de las calaveras.
El conde estaba hecho una furia, y desapareció de un momento a otro porque no tenía que tomar su duelo sin lastimar a sus Noé que quedaban.
Tikki Mik bebió de su copa y se quedó pensando, dudaba mucho que la chica con su parte humana hubiera acabado con Lulubell, quien era de las más poderosas, pero todo había sido tan rápido, que no sabía que pensar al respecto.
—Tikki —dijo Road intentando saber algo más, ella también estaba triste, sin embargo, él negó lentamente y ella desapareció.
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Mientras tanto, el Conde no dudó en dirigirse a un pueblo y sin más, sin importar que las personas que transitaban por ahí le miraron sorprendidos, abrió cientos de portales de donde salieron grandes cantidades de Ákumas de nivel 1, los más hambrientos de humanos y almas.
De inmediato los gritos de terror comenzaron a escucharse en toda la Ciudad. El caos comenzó, autos chocaron, los disparos de policías se escucharon.
Y el Conde reía desquiciado, aún con las lágrimas cayendo como ríos por los ojos.
Aun así… él reía.
—Vamos! Coman! Aliméntense!
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El mensaje de ataque llegó tan pronto como se esperaba. Temari y Shikamaru entraron al salón de reuniones de la mansión Hyuga.
Hinata entró por la puerta más grande segundos después.
—Situación!
—Tenemos un ataque directo y sin escalas —dijo Shikamaru.
—Lugar —dijo Naruto mientras nueve colas aparecían tras su espalda.
—En el Sur… un pequeño pueblo en Inglaterra.
—¿Un ataque hacia Haruno? —preguntó Sai.
Naruto asintió —Iremos nosotros, es mejor que las reinas regresen a su posición.
Ino habló —No, esta vez yo también iré a luchar —miró a Hinata con determinación —He dejado aquí a Inojin.
Hinata asintió —Descuida Ino, el castillo está protegido.
Ella le sonrió.
—Entonces iré también —dijo Temari.
Y aceptando las decisiones dichas, Temari, Shikamaru, Ino, Sai y Naruto adquirieron una túnica oscura y un cubrebocas oscuro. Así ninguna persona los reconocería.
Los cinco desaparecieron en un parpadeo.
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Cuando llegaron, todos se dispersaron a gran velocidad.
Temari sacó su enorme abanico creando ráfagas y cortando Akumas sin miramentos y evitando a los humanos.
Shikamaru se mantuvo al margen mientras dejaba que sus sombras cazaran a los akumas que estaba acechando humanos.
Sai sobrevolaba el lugar mientras atacaba desde arriba e Ino utilizaba su poder mental para hacer estallar a varios de ellos.
El Conde miraba aquello enfurecido pero una presencia tras él le hizo voltear.
—Malditos sean todos los de su especie, nunca aprenden la lección —dijo con molestia el Conde.
Naruto no dijo nada, solo frunció el ceño mientras apretaba los puños —Malditos ustedes, que no paran de asesinar sin razón alguna.
—Nadie nunca ha podido contra mí, ni siquiera tu amada Reina, ella morirá como su madre.
La ira de Naruto creció y sin más, se fue contra él pero en ningún momento logró tocarlo, no importaba lo rápido que fuera para esos momentos. Naruto solo lo atravesaba.
De un momento a otro, Naruto apareció en una dimensión oscura.
—Aquí me dirás quien mató a Lulubell.
Naruto frunció el ceño —Lulubel?
—Uno de los tuyos la asesinó! Dímelo ya! —de pronto el cuerpo de Naruto comenzó a sentirse pesado. El calor parecía insoportable y el sudor comenzaba a escurrir por su frente.
—Morirás aquí el día de hoy.
—Así que no por nada eres el líder… —Naruto podía resistir aquello.
"Es peligroso Naruto" Escuchó la voz de Kurama.
"¿Podemos con él?" Preguntó Naruto en su mente.
"Solo si liberas las nueve colas al cien por ciento, pero quedarás al borde de la inconsciencia"
Naruto asintió.
Al verlo, el Conde ladeó la cabeza —¿Me dirás?
—No —dijo sin más.
—Entonces muere.
Sin embargo, justo antes de hacer algo, una persona en una capucha oscura con la boca cubierta apareció en el lugar ante la miraba sorprendida de ambos.
El extraño tocó el hombro de Naruto, y ambos desaparecieron en un parpadeó.
Algo en el interior del Conde, quien yacía sin poder moverse por lo que acababa de ver, le dio mala espina de aquella persona, a quién ni siquiera había podido ver el rostro.
Absolutamente nada.
Esa persona no debería haber podido entrar a su dimensión en primer lugar.
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Mientras tanto, afuera ya todo estaba bajo control, cuando el Conde dio la orden de retirada para salvar los Akumas que quedaban (los cuales todavía eran una cantidad increíble) las Reinas y sus parejas desaparecieron del lugar. Sakura y Sasuke se les habían unido segundo después de que llegaran y habían luchado con todo.
Ahora todos estaban en la mansión Haruno y Hinata estaba en una pantalla con el ceño fruncido.
—¿En dónde está Naruto?
—Su presencia desapareció junto con la de Conde apenas llegamos.
—Puedo sentir que está bien pero… algo inquieto… es extraño —dijo Hinata mientras se acariciaba el vientre.
Sin embargo, Naruto apareció ante ellos con el rostro apacible.
—¿Qué sucedió Dobe? —preguntó Sasuke.
El rubio sonrió —todo esta bien, el Conde… es realmente fuerte, sin embargo, aunque muy difícilmente yo podría mantener una pelea con él sin morir debido a Kurama… para lograr acabar con él… vamos a necesitar más…
—¿Se enfrentaron? —preguntó Hinata con seriedad.
Naruto asintió ante la atenta mirada de todos.
—Me advirtió que era el comienzo…
Todos sabían que había algo más pero por alguna razón nadie quería preguntar.
—Todos estén preparados, no bajen la guardia. Sé la la razón del ataque pero no puedo decirles nada por ahora.
—¡¿Cómo así Naruto?! —se exaltó Ino, pero Sai la tomó de la cintura.
Naruto se mantuvo tranquilo —En en tres días nos reuniremos en el Norte, en la mansión Hyuga. Les diré lo que sucede ahí. Después de eso, nos prepararemos para la verdadera guerra.
Luego de eso Naruto despareció del lugar.
Todos miraron a Hinata en la pantalla, quien soltó un suspiro —No hay razón para dudar de Naruto, esperemos.
Todos asintieron y la transmisión se cortó.
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Minutos antes…
Naruto se giró para ver a la persona que lo había llevado a ese conocido apartamento.
Boruto se retiró la capucha y el cubrebocas para mirarle con notoria seriedad y los ojos rojos.
—Boruto… ¿Cómo…?
—Padre, gracias al Kunai que me has dado es que pude llegar a ti.
—Pero esa dimensión era…
—El Conde, lo sé, quería matarlo justo en ese momento pero me contuve. Él es el único que puede desatar la guerra y después de tanto tiempo… —Boruto se sentó en el sofá, Sarada no estaba, pues ella había ido a la Universidad desde muy temprano —Legué a la conclusión de que esa Guerra es necesaria.
Naruto frunció el ceño y algo alterado se aceró a su relajado hijo.
—¿Qué cosas estás diciendo?
—Digo que con la Guerra, todos los enemigos se reunirán, y lo harán por órdenes del Conde, si lo hacen, los podremos matar a todos.
Al escuchar aquello, el rostro de Naruto se relajó.
—Así que era eso.
Boruto torció la boca —¿Y qué otra cosa si no?
Naruto parpadeó ante tal gesto y después se quedó observándole por unos segundos. Él todavía sentía los estragos de haber estado en tal lugar y ni siquiera estaba segura de si podría haber salido de ahí sin Boruto.
Pero Boruto estaba ahí, tan calmado, tan relajado, no temblaba, nada.
Como si haber ido allá y sacarlo sin más no hubiera sido un problema para él.
Ni siquiera había sido afectado por el Conde.
—¿Qué sucede? —preguntó Boruto al ver a su padre perdido en sus pensamientos.
—¿Estás bien?
Boruto parpadeó —¿Por qué lo preguntas?
Naruto se dejó caer a su lado —¿No sentiste nada? ¿Qué hay de la presencia del Conde? Hijo… ¿Cómo pudiste salir de ahí sin problemas? Ni siquiera estaba seguro de que podría salir sin tu ayuda.
Boruto suspiró —Ya sabía que no podrías, pude sentirlo —Boruto le miró directamente —¿Recuerdas cuando hace diez años resultaste gravemente herido por una técnica que te salió mal?
Naruto asintió —El rasen-shuriken —eras un niño ¿Cómo puedes recordarlo?
—Vamos, tenía diez años…
Naruto sonrió —Ya eras muy inteligente.
Boruto asintió —Te dije que pude sentir lo que te pasó porque ambos compartimos un lazo.
Naruto pareció recordar y una sonrisa se formó en sus labios —Si hijo, eso fue lo más tierno que mi pequeño me había dicho.
—Deja de decir cosas raras.
—Entonces lo sentiste —dijo Naruto volviendo al tema.
—Sentí el peligro, no era el momento para que estuvieras en ese lugar.
—Y sobre como es que estoy bien… desde pequeño sentía que sería totalmente diferente. No se en qué momento fue, tal vez a los cinco años… pero… supe que soy un ser poderoso, dispuesto a obtener todo el conocimiento que pueda y a descubrir cosas nuevas….
Naruto le escuchaba atento y sorprendido —Hijo…
—Yo asesiné ayer a Llulubell —Boruto le sonrió —Una de los Noé.
Naruto abrió los ojos en demasía y Boqueó mientras se levantaba del sofá para encarar a su hijo.
—Ese nombre…
—Él quería saberlo ¿No?
—¿Por qué no informaste de inmediato sobre la situación? —regaño el rubio mayor.
—No era el momento, esa mujer quiso matar a mi pareja.
—¿Qué? —Naruto no podía creerlo.
—yo llegué y la maté —Boruto se levantó del sillón ante la atenta mirada de su padre y miró sus manos —Descubrí una manera de asesinar Noés sin esperar a que vuelvan a reclamar.
—¿Qué? —Naruto se acercó aún más.
—Yo…Asesiné completamente a esa Noé y destruí su alma —Boruto sonrió —No volverá a renacer jamás.
Naruto no sabía que decir —Dime que no mientes.
—No lo hago, descubrí la forma de hacerlo —dijo encogiéndose de hombros.
—Escucha, sé que tienes preguntas pero por ahora no le digas a nadie sobre esto, solo a mi madre, espérenme en tres días, convoca a una reunión con las reinas y segundos al mando y les diré todo.
Boruto soltó el aire —Esta bien.
—Padre —Boruto dio un paso hacia él —¿No me temes verdad?
Naruto le miró sorprendido y luego confundido —¿Por qué?
—Las personas le temen a lo desconocido y yo… aún no termina de conocer los alcances de mi poder.
Naruto pensó en lo que su hijo le había contado recientemente, estaba sorprendido por lo que acababa de pasar, pero al mirarlo, simplemente vió a su bebé, el cual cargó en brazos innumerables veces. Negó y no pudo evitar abrazarlo.
—Claro que no hijo, incluso yo te ayudaré a mantener el control si algo mala sucede…
Boruto recibió el abrazo mientras palmeaba su espalda.
—Me alegra escuchar eso.
