Capítulo 18: Nea D´Cambell.
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Un día antes del ataque…
Cuando el auto, que era manejado por Naruto entró a las tierras de la mansión Hyuga, tanto Itachi y su hijo miraron a su alrededor sorprendidos. Itachi no esperaba que entre los bosques que se encontraban a las afueras de Konoha existiera un lugar así. Tampoco que al parecer Naruto viviera ahí.
Cuando el auto paró, todos bajaron y de inmediato fueron recibidos por algunos sirvientes, aunque solo dos de ellos les guiaron a uno de los tantos cuartos que había en el ala Oeste del Castillo.
Sasuke dejó la maleta de su sobrino en el suelo y le miró.
—Esta será la habitación de Sasuke —dijo el Rubio y luego rió —Vaya, hablar de otro Sasuke se escucha raro.
El joven sonrió y el Sasuke mayor rodó los ojos.
Itachi miraba los alrededores y tocaba todo.
—Vaya… todas las cosas aquí… parecen antiguas…
—Lo son —dijo Sasuke e Itachi le miró sorprendido.
Naruto miró al joven —Si te aburres, hay unos libros en aquél estante —se encogió de hombros —realmente no sé cuáles sean tus gustos pero tengo un hijo de tu edad y a él le gusta leer…
El joven Sasuke se rascó la nuca —Ah… claro… —probablemente el hijo de su tío Naruto era un Nerd, claro que no tenía nada en contra de eso pero… seguro que era un aburrido.
Sasuke se acercó a él después de decirle algo a Itachi —Será mejor que descanses, probablemente tienes algo de sueño.
El joven asintió —Gracias.
Antes de cerrar la puerta para dejarle solo Naruto le dijo una última cosa —Ah! Y… no tienes que bajar, en un rato te traerán algo de comer.
El joven volvió a asentir y Naruto cerró la puerta por fin. El chico suspiró y miró a su alrededor, pero sin más, decidió acostarse en la cama y quedarse en un sueño profundo.
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Sentados en la sala, Itachi miraba a Sasuke con preocupación.
—Espero que todo salga bien… y con mi hijo ileso…
Naruto asintió —Para asegurarnos de eso vamos a quedarnos aquí hasta que pase.
—¿Cuánto tiempo? —preguntó Itachi.
—No mucho —todos voltearon ante aquella voz femenina.
Itachi se maravilló ante la belleza de aquella mujer. Llevaba puesto un hermoso vestido azul cielo de tirantes y con una fina capa de seda, su hermoso y azulado cabello largo y lacio, ojos claros, además, su abultado vientre le asentaba perfecto.
Los tres se levantaron y dejaron que Hinata se acercara a ellos con una sonrisa.
Itachi no podía dejar de mirarla, Naruto se dio cuenta pero lo entendió, Itachi era un Humano como él y fácilmente caería encantado ante su mujer.
—Itachi, ella es Hinata Hyuga, mi esposa.
Itachi se sorprendió ante la declaración y pronto se sintió avergonzado, carraspeó y le ofreció la mano a ella y esta la recibió.
—Encantado de conocerla, soy Itachi Uchiha.
—El gusto es mío.
Cuando ella se sentó lado de Naruto y los hermanos de frente, Naruto tomó la palabra.
—¿A qué te refieres con "no mucho"?
—Lo puedo ver, él despertará esta noche, y nosotros debemos prepararnos ya, para activar la barrera ¿Queda claro? —preguntó con suma seriedad.
Todos asintieron y Sasuke se levantó —Llamaré a mi esposa y prepararé las cosas. Si es para esta noche, no hay tiempo que perder.
—¿Qué puedo hacer yo? —dijo Itachi.
Hinata le sonrió —No es necesario que le diga que nada de lo que pase debe salir de aquí porque la seguridad de Sasuke está en juego, él está a salvo con nosotros y una vez que se recupere, será capaz de cuidarse solo. En fin, no hay nada más que puedas hacer por ahora salvo mantenerte a su lado y tal vez después de lo que veas comprendas más la existencia de seres que solo eran mitos y leyendas.
Itachi tragó, la esposa de Naruto le hablaba amablemente pero no podía evitar sentirse intimidado por su presencia y también abrumado por su belleza.
—Entiendo…
Naruto se levantó Iré por los guardias para formar la barrera externa, volveré enseguida.
Hinata le besó y con una sonrisa asintió —Te lo encargo amor.
—No vemos en un rato Itachi.
El pelinegro asintió.
Una vez solos, Hinata habló —Acompáñame, debo darte algo para que te sirva de protección.
—¿protección? —preguntó él.
—Así es, solo eres un humano común, al estar presente en la transformación de un Noé podrías llegar a desmayarte y no despertar en meses.
—¿En serio? —Hinata asintió. Ambos se dirigieron a otra sala del lugar.
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Naruto guiaba a los jóvenes guerreros que él había estado entrenando y se sintió orgulloso de que todos hicieran exactamente como quería la formación para la barrera. Se acercó a un joven semidemonio que llevaba la misma edad que Boruto, su nombre era Kron y era el mejor de los aprendices.
—Kron, confió en ti, esta noche es muy importante.
El chico asintió —Confíe en mi Señor.
Naruto se dirigió al interior de la mansión y se topó con Sasuke.
—¿Está todo listo? —preguntó Sasuke.
—Si, Hinata nos espera arriba, él despertará pronto.
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En la habitación, luego de algunas horas, el joven Sasuke había caído en un sueño tan profundo, que en el subconsciente solo caminaba entre niebla pero algo le decía que no se detuviera, que continuara caminando.
Se detuvo en cuanto vio a alguien sentado en una silla de madera en una pose bastante relajada.
Se trataba de un hombre con una pose bastante elegante, pero que no iba vestido como tal; llevaba puesto unos pantalones oscuros de tela flojos, una camisa ancha de manga larga con botones y zapatos negros.
Los botones de su camisa estaban desabotonados de los dos primeros botones y la camisa estaba fuera del pantalón.
—¿Hola…? —dijo dudoso, realmente no sabía por qué estaba ahí pero sí que no era un sueño.
Podía sentirlo.
El joven de cabellos blancos le miró con una sonrisa relajada.
—Tú debes ser mi reencarnación.
—¿Tu qué…?
—Descuida, déjame mostrarte lo que debes saber y cuando despiertes, ambos seremos uno —dijo mientras se levantaba de la silla.
—¿Dejaré de sentirme como me siento? —preguntó Sasuke.
—Si, a partir de ahora, seremos libres —dijo sonriente —Por cierto, somos Nea.
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Mientras tanto, fuera del subconsciente de Sasuke, él se removía en la cama con fiebre.
La puerta se abrió y Hinata e Itachi fueron los primeros en entrar. Itachi iba a cercarse al ver a su hijo en ese estado pero la súcubo le detuvo.
—No, no te acerques.
Itachi tragó pero obedeció cuando ella le señaló una silla en la esquina y él tuvo que tomar asiento, sabía que no podía hacer más.
Observó como la esposa de Naruto se acercaba a la cama y tentaba la frente de su hijo. Ella se apartó segundos después con rapidez y observó como el cuerpo de su hijo y la misma cama se prendía en fuego azul.
—¡Sasuke!
—Está bien! —Avisó Hinata —esto es normal, el fuego no lo lastima.
Naruto y Sasuke entraron, Hinata se posicionó frente a la cama, mientras que Sasuke y Naruto a cada lado de la cama.
Hicieron algunos sellos con las manos a gran velocidad y bajo el suelo se formaron unas líneas con símbolos extraños y patrones relacionados entre sí. Frente a Itachi, una barrera roja se formó y él ni siquiera podía parpadear.
Su hijo formaba parte de aquello, y su hermano también.
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De pronto los tres comenzaron a recitar una serie de palabras antiguas, las llamas se identificaron pero no cruzaron la barrera, aunque luchaba contra esta.
Itachi miraba como su hijo comenzaba a cambiar de tono de piel a uno oscuro y luego de unos minutos cambió a uno pálido, sus cabellos tomaron un tono albino y las llamas se detuvieron de pronto.
Los tres hicieron unos últimos movimientos de manos y la barrera se expandió por toda la habitación y quedó establecida. Una vez terminaron, Sasuke se acercó a su sobrino para revisar su temperatura y el tatuaje en su abdomen bajo, el cuál desaparecía poco a poco.
Naruto se acercó a su esposa para abrazarla de la cintura, había ocupado mucha energía para aquello y estaba embarazada, por lo que su lado sobre protector había aparecido de nuevo.
—Está estable —Confirmó Sasuke mientras todos miraban al joven que respiraba pausadamente.
Itachi no dudó en correr a la cama para tomar la mano de su hijo —Sasuke, hijo… —llamó.
De pronto el joven comenzó a moverse, abrió los ojos con lentitud y miró a su padre, al principio parecía no reconocerle pero no pasó mucho para que lo hiciera y terminó sonriendo levemente.
—¿Estás bien?
—Si… solo cansado…
—Oh Sasuke, hijo —dijo Itachi más tranquilo.
—No… —dijo sorprendiendo a los presentes. El joven intentaba levantarse y Sasuke le ayudó a incorporase en el respaldo de la cama lentamente —Mi nombre es Nea —miró a su padre, quien le miraba sorprendido —Te recuerdo padre, y recuerdo mi vida actual, pero también la anterior. Mis recuerdos con los de Nea son uno ahora, es como si hubiera despertado de un largo sueño.
Hinata se acercó aún más con Naruto abrazándola, él no quería soltarla.
—Dime, ¿Crees que podamos hablar?
Nea le miró —Reina Súcubo, hija de Hana Hyuga. Solo una vez pude hablar con ella y supe que quería hacer lo mismo que los suyos, compartimos las mismas ideas.
Hinata sonrió —Me alegra escuchar eso —ella borró su sonrisa —Debes estar agotado pero tiempo es lo que menos tenemos.
—¿Quieren saber si estaré de su lado?
—Eso esperamos —dijo Naruto.
—Debo agradecerles que estén protegiendo mi presencia del Conde justo ahora, y como dije, nuestras ideas son las mismas. Les ayudaré.
Los presentes sonrieron pero Itachi le miró con el ceño fruncido —¿Y qué vas a hacer exactamente? ¿Pelear con esos asesinos?
Todos le miraron.
—Padre, ahora hay cosas que puedo hacer, apenas desperté comprendí que tenía un deber. Soy uno de los objetivos principales y si quiero mantenerme con vida esta vez, debo luchar con todo. En aquellos tiempos él no me dio la oportunidad, ahora la tengo.
—¿Y qué hay de tu vida? ¿La Universidad?
—Los retomaré apenas terminemos con esto.
Sasuke tomó la palabra —Itachi, sabes bien la situación, y después de lo que has visto no puedes decir que no has visto nada. Todo es real.
Itachi llevó la mano a sus cabellos y suspiró con frustración. Miró a su hijo —Solo prométeme que estarás bien.
—Tendré cuidado, además, ya me pasó una vez, no se repetirá —dijo con seguridad aunque su voz sonaba agotada.
—Bien.
—Solo queríamos asegurarnos de qué lado estás. Puedes descansar, te aconsejo que no salgas de la habitación por ahora —dijo Hinata.
Nea solo asintió.
—Yo me quedaré contigo—aseguró Itachi.
Después de aquello, los demás salieron de la habitación.
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Al día siguiente, es cuando el ataque del conde a ese pequeño pueblo sucedería.
(Ojo, para que no se confundan, eso pasó en el capítulo anterior, recuerden que a inicio del capítulo dice: un día antes del ataque)
