Capítulo 19: Unidos como lo que somos
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Advertencia: Lemon +18
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La semana había pasado y ya Karín había sido dada de alta, a Sarada le alegraba que ella estuviera bien y repuesta. Le sorprendía aun lo que esas personas podían hacer.
Ella le miraba insegura —¿Segura que quieres quedarte aquí? No creo que sea seguro, si pudieron encontrarnos en la tienda, probablemente aquí.
Karín sonrió —No, esta casa está protegida y yo estoy recuperada.
—Entonces me quedaré contigo.
La bruja negó —No es necesario, ya vete o se te hará tarde para salir con Boruto —su semblante cambió a uno serio —Deben pasar tiempo juntos, lo necesitan.
Sarada le miró con curiosidad —¿Qué sucede?
—Solo digo que disfrutes de su cercanía Sarada, te hará bien, hoy no te alejes de él ¿Está bien?
—Estás diciendo cosas extrañas tía Karín.
—Soy una bruja y tú una súcubo ¿Eso es más extraño para ti?
—Ni me lo recuerdes, aún no soy capaz de… averiguar lo que soy…
Karín le sonrió con ternura —No es tan malo hija y menos ahora que tienes a tu pareja contigo.
Ella se encogió de hombros —Sea lo que sea prefiero tomarme mi tiempo.
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Boruto había planeado una cena con Sarada, tal vez podría considerarse un aprovechado porque él sabía lo que podría pasar después de aquella cena, pero con cena o no, ambos sufrirían de igual manera el efecto de la luna llena y él estaría ahí para ella. Quería que estuviera cómoda y quería que la pasara bien esa noche.
Se estacionó en la casa donde Sarada había estado viviendo los últimos años, bajó y tocó a la puerta. Karín le recibió y una vez ahí, esperó a que Sarada bajara.
—¿Cuándo hablarás con las señores Haruno?
—Lo haré en un par de días, he fijado ya una reunión… estaremos en las tierras del Norte para entonces.
Karin asintió y Sarada apareció en la sala con un vestido corto color rojo cereza. Sus cabellos largos atados a una coleta alta, maquillada levemente y labial rojo.
Para Boruto era la creatura más hermosa que había visto en su vida, ninguna de aquellas mujeres con las que había estado se comparaban con ella. Ella era suya, su mujer.
Sonrió mientras se acercaba a ella y le daba un suave beso que ella correspondió.
—¿Estás lista?
—Lista —dijo ella mientras se agarraba al brazo del rubio y se despedía de Karín.
Ambos salieron de la casa y Boruto la hizo entrar al auto.
El rubio conducía por las calles.
—Te ves hermosa, esta noche no podré dejar de admirarte.
Sarada sonrió —¿Es un cumplido?
—No es un cumplido, es un hecho.
Ella se sonrojó sin más mientras miraba su perfil. Bastante atractivo, no importaba que estuviera con sus trajes reales, ropa casual o deportiva, incluso en smoking, ese traje se le ajustaba bien y ni hablar de sus pantalones que parecían incluso apretarle en las piernas, ella sabía que se ejercitaba. Al pasar unos días en su departamento, ella había tenido la oportunidad de verlo después de la ducha y no es como si él no hubiera sido descuidado a propósito.
Subió a su rostro y admiró su perfil
"Demasiado atractivo"
"Demasiado llamativo"
"Malditas aquellas que le miraran"
"Es solo mío"
Parpadeó de repente al escuchar esos pensamientos y apartó la mirada algo desconcertada. Poco a poco comenzaba a sentir su cuerpo un poco caliente pero lo atribuyó al clima caluroso. Se removió algo incómoda y decidió no pensar en aquello.
—¿A dónde oremos?
—Reservé un restaurante con una vista hermosa, te encantará, hay exhibiciones de obras de arte ahí mismo.
Ella boqueó y le miró interesada —¿Enserio?
Él asintió sintiéndose bien al verla sonreír con emoción.
Cuando llegaron, se adentraron al lugar el cuál efectivamente estaba repleto de cuadros en exhibición.
Ambos caminaban con lentitud porque ella se detenía a admirar los cuadros. Finalmente Boruto la condujo a una mesa. Ambos tomaron asiento, y ella se perdió en una pintura que estaba frente a ellos, en todo su esplendor.
Se trataba del cuadro de una mujer con una armadura, se miraba imponente.
(Nota: es el cuadro de la madre de Sakura, Boruto se las ingenió para llevarlo ahí con el permiso de Sakura)
Boruto se dio cuenta de la inquietud que el cuadro causaba en ella, sin embargo, ella trataba de prestar atención a él.
—He decidido que me tomaré todo con calma, yo… no pienso averiguar más sobre mí.
Boruto asintió —Lo entiendo bonita, y no pienso presionarte pero, si hay algo que no podemos controlar es nuestra naturaleza.
—¿Qué quieres decir con eso? —dijo tranquilamente.
—Nuestras almas se han encontrado, estamos juntos y… nuestros instintos podrían volverse incontrolables ¿Comprendes eso?
Ella se mordió el labio inferior y llevó su mano a soplar su rostro, el cuerpo parecía seguir aumentando su calor y la incomodidad en su entrepierna se hacía más molesta.
—¿Me das un beso? —dijo después de beber de su copa.
Boruto le sonrió por aquél repentino pedido y accedió rápidamente inclinándose hacia ella. Sarada repitió la acción acercándose más a él. Ambos se besaron lenta y pausadamente.
El calor en el cuerpo de ambos se intensificaba poco a poco. Boruto podía mantener el control pero para ella era más difícil. Cuando se separaron después de unos minutos besándose, ella se mantuvo cerca y él tampoco se apartó.
—Estoy feliz ahora mismo —dijo con el rostro sonrojado, mirándole con vergüenza por lo que estaba sintiendo pero se permitió reprimir lo que en el fondo deseaba.
De pronto ambos entraron en una especie de ambiente en donde solo estaban ellos dos, conversando, riendo, bebiendo vino, robándose besos por momentos y tocando sus manos.
Más tarde, al regresar en el auto, Sarada se sentía débil —Creo… que necesito dormir… me siento algo… agotada… —dijo para luego tomar un conocido frasco de pastillas e ingerir un par de cápsulas.
Boruto la miró de reojo —Ya estamos cerca, puedes dormir, te llevaré en brazos —ofreció él pero la pelinegra negó.
—Puedo aguantar.
Mientras conducía, Boruto miraba la Luna llena que se mostraba en todo su esplendor. Su íncubo comenzaba a sentirse ansioso pero él lo reprimía.
Aceleró un poco más y comenzó a tamborilear los dedos en el volante hasta que comenzó a ver el edificio donde vivía.
Ambos tomaron el ascensor y Sarada fue nuevamente víctima de su debilidad. Sus piernas temblaron pero Boruto la sostuvo en sus brazos. Su respiración se hacía más irregular como si sus fosas nasales intentaran inhalar algo de Boruto, algo más allá de su perfume.
—Hey, tranquila bonita, debes respirar…
Ella negó —es solo… —dirigió su mano a su bolso y Boruto imaginó lo que intentaba —Mis pastillas…
Boruto la detuvo y la acercó aún más a él, obligándole a mirarle.
—Mírame Sarada —dijo con voz profunda.
Aquello la hizo obedecer y jadear de deseo en cuanto lo escuchó.
Boruto unió sus labios con los de ella y comenzó a besarla con hambre y vehemencia. Mordió su labio inferior y ella gimió ante aquello y abrió la boca ara darle acceso a su lengua. Boruto se inclinó aún más y profundizó el beso.
Sarada supo que su crisis se había ido y que tenía energías de sobra. Mucha más que antes durante la cena. Le rodeó el cuello con los brazos y le miró con sorpresa cuando se separaron.
—Me siento… —dijo intentando regular su respiración.
—Lo sé… no estás enferma Sarada, nosotros requerimos de nuestras parejas para obtener la energía necesaria. Tu debilidad es normal porque necesitas de mí, acabas de alimentarte de mi con ese beso —le dijo mirándole comprensivo y pasando su pulgar por la comisura de su labio, el cual tenía rastros de su saliva cuando compartieron el beso.
Ella le miraba con ojos acechadores y Boruto supo que ella estaba despertando. La luna llena y la cercanía de él provocaría el despertar y aunque él quisiera detenerlo par que ella no se sintiera abrumada.
Ni siquiera él podía luchar contra su Naturaleza.
Ella se acercó lentamente a él sin apartar los ojos de los suyos. Boruto alcanzó a ver un destello de ojos rojos y rasgados que desaparecieron de inmediato.
—Bésame —pidió ella y él no se lo negó.
De pronto, el ascensor se abrió y ellos ingresaron al departamento del Rubio sin despegarse.
El primer instinto dominante apreció en ella cuando empujó a Boruto contra la pared sin ser consciente para dominar el beso, pero el instinto mucho más dominante de Boruto reaccionó y terminó por girar con ella para cambiar posiciones y levantarla tomándola de la cintura y haciendo que ella se sostuviera con sus piernas de su cintura. Ambos gimieron por el roce de sus intimidades y Sarada ladeó la cabeza para darle acceso a su cuello y que este la besara ahí.
Ella jamás se había sentido de esa manera, el placer aumentaba y aunque su lado racional y humano le decía que lo que pasaba era un paso muy importante no quería que se detuviera, no quería que él se alejara ni un milímetro de su cuerpo caliente que pedía más de él.
—Boruto… yo… —gimió cuando este mordió de su cuello —me siento… extraña y… ummm! —Volvió a gemir cuando él comenzó un vaivén con sus caderas, empujando las de ella simulando penetraciones.
—Lo necesitas amor, me lo agradecerá mañana… cuando hayas despertado… —dijo Boruto con los labios pegados en su cuello mientras continuaba moviéndose contra ella.
—Si… —ella se abrazó aún más a él —Si quiero… lo… necesito….¡Dámelo! —exigió ella. Sarada no sabía que era exactamente lo que pedían con tanta ansiedad pero sabía que lo necesitaba.
—Lo tendrás hermosa… Boruto se apartó de la pared y caminó con ella directo a la recamara.
Sarada estaba ansiosa y aunque no sabía porque se encontraba deseándolo tanto, no se permitió que la vergüenza le ganara y se apartó de Boruto para quitarse el vestido. Cuando estuvo en ropa interior, Boruto perdió el control, sus ojos se volvieron rojos y volvió a tomarla en sus brazos para besarla con intensidad y para su sorpresa, ella le mantuvo el ritmo. Boruto atacó su cuello nuevamente mientras paseaba sus manos por su cintura hasta llegar a sus nalgas y apretarlas con fuerza.
—Mierda! no sabes cuánto tiempo esperé para esto… no sabes cuánto te necesitaba…
—Yo… —ella no sabía que decir.
Mientras besaba ahora su hombro, inhalando su aroma y mordiendo también; Boruto le retiró el sostén y lo lanzó a alguna parte de la habitación mientras bajaba iniciando un recorrido de besos y chupetones en sus senos, estimulando uno con su lengua y dientes y tocándola con una de sus manos. Todo mientras los suspiros de Sarada aumentaban sin contemplaciones y sostenía entre sus manos los cabellos del rubio para que no se apartara. Pasado un rato, Boruto comenzó a bajar más por si vientre plano y sin esperar a más, le fue bajando lentamente la ropa interior deleitándose con su vista y no solo eso. Su aroma a mujer, a sexo que desprendía de aquella zona donde podía observar que comenzaba a escurrir su líquido debido a la excitación le volvió aún más deseoso.
La obligó a dejarse caer en la cama y en segundos le hizo abrir las piernas. Ella estaba extasiada abrió los ojos y miró hacia la ventana en donde la Luna llena hizo click en su interior e instintos sacándole una sonrisa, la cual desapareció para poner una expresión sorprendida cuando sintió la boca de Boruto entre sus piernas.
Ella se retorció del placer y abrió más la piernas —Ah! Si!... Boruto! —llevó sus manos de nueva cuenta a la cabeza del rubio y presionó más contra ella.
Boruto no podía creer que por fin estuviera bebiendo de ella, esa era su primera vez, como debería de ser. Pues ni con las otras, ni siquiera llegaba a esa parte cuando las féminas ya estaban inconscientes debido a los pocos besos que compartían al iniciar el acto que nunca culminaba y lo dejaban frustrado. La sostenía con fuerza de las piernas y ella ni siquiera se quejaba por aquello y en su lugar escuchaba gemidos y suspiros de placer.
Ella era la única que podía soportarlo y él a ella.
Nadie más.
Introdujo aún más su lengua en su interior logrando que ella por fin se corriera en su boca y él no se permitió desperdiciar ninguna gota de su liberación.
Entes de retirarse, dio una leve mordida en uno de sus muslos internos y se incorporó maravillándose con la vista que ella le ofrecía
Ella aún llevaba puestas las zapatillas y eso le daba la imagen más caliente a la vista de Boruto.
La miró aún retorcerse, como si quisiera algo pero ella no tenía idea pero él sí. Ella le miró suplicante. No sabía lo que le pasaba.
Boruto sonrió mientras se retiraba la camisa y después los pantalones quedando solo en bóxers. Ella le miraba maravillada. Ella paseó su vista hasta llegar a su entrepierna, ahí se detuvo y entonces sintió la boca seca.
Boruto se retiró con lentitud la última prenda deslizándola por sus pies hasta sacarlos por completo. Entonces ella se incorporó de inmediato y le miró con hambre el pene erecto y enorme de donde le sobresalía aquél ansiado líquido pre-seminal.
—Boruto… —dijo ella mientras llevaba su mano a la garganta en un gesto de ansiada sed.
Boruto se acercó a la orilla de la cama con los ojos ya rojos y rasgados mientras le dedicaba una sonrisa —¿Lo quieres? Es todo tuyo.
Ella pasó su lengua por sus labios sin dejar de mirar aquella parte y de pronto gateó por la cama hasta llegar a la orilla y a la altura del pene de Boruto, en donde pasó su lengua por toda la extensión y enviando vibraciones y sensaciones desconocidas para el rubio hasta ese momento y que solo fueron en aumento en cuanto ella lo metió en su boca para comenzar a succionar de él, probando y sintiendo algo dentro de ella despertar. Aquello le encantó como nunca y pronto se vio aferrándolo con ambas manos en su cintura y presionando con fuerza mientras ella engullía todo con rapidez y precisión. Ni siquiera le afectaba el que el rubio hubiera comenzado a embestir con sus caderas su propia boca. Eso ayudaba a ambos.
—Así mi amor! Si! Mierda! mierda! esto es… ah! Tómalo más amor! Con fuerza! —el lado libidinoso del Incubo estaba ahí, ese que había despertado en su adolescencia y que su madre le había advertido que controlara y reprimiera hasta encontrarla a ella; a su mujer.
Finalmente Boruto sintió aquello que ansiaba, y terminó por fin, así se sentía el orgasmo y no cualquiera, uno en la boca de su mujer.
Suya.
Quien seguí engulléndolo y bebiendo de él con extremada sed.
Cuando ella lo soltó y e inclinó la cabeza hacia atrás para tragar todo lo que había obtenido de él. Abrió sus ojos y finalmente estaban rojos y rasgados; además de que una cola esponjosa y oscura parecida a la de un lobo había aparecido también y una especie de orejas del mismo.
—Esa es mi chica —Boruto se maravilló con su vista —eres hermosa, muchísimo más de lo que pude imaginar.
Sarada le sonrió y de un rápido movimiento y tomó del brazo y lo lanzó a la cama para ponerse ella sobre él —Eres mío —afirmó.
Boruto se sorprendió pero luego comenzó a sonreír mientras asentía y llevaba las manos a la cintura de ella e inmediatamente después, sintió los labios desesperados de ella sobre los suyos, ambos luchando por el control pero el rubio sabía que una vez despierta, ella no cedería fácilmente. Pronto la sintió frotarse contra él y sonrió satisfecho en medio del beso al pensar que esa sería una larga y emocionante noche.
La primera vez de ambos.
