Capítulo 22: Adaptación

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—¿Y quiénes son los Noé que quedan ahora? —preguntó Boruto a Nea una vez que terminaron de idear el ataque final para el Conde.

—En total, contando al conde y a mí somos 14. Lulu Bell, Wisely, Skin Bolic y Fidora han sido eliminados. Por lo que quedan el Conde, cuyo verdadero nombre es Adam, es el número 1; su poder es la esfera de materia oscura, posee la espada del exorcista y puede volar con su paraguas. El Noé número 2 es Toraido, posee la memoria del Juicio, y su habilidad reside en su espada. El Noé 3, es Tyki Mikk, su memoria es el placer y su poder es la manipulación de la tangibilidad y la creación, controla a los golems carnívoros Tezz, puede crear un vacío alrededor de su oponente rechazando el aire a su alrededor, asfixiándolo y aplastándolo. El siguiente es Sheril Kamelot el Noé numero 4, su memoria es el deseo y su poder es la telequinesis —Boruto escuchaba atentamente mientras Nea se paseaba por el cuarto muy concentrado en lo que le decía — el Noé Maashima es el número 7, su memoria es la Piedad y… desconozco su poder.

Aquello llamó la atención de Boruto, quién le miró con interés —¿No sabes el poder de uno de ellos?

—en el tiempo que estuve con ellos, él nunca lo mostró.

Boruto elevó la ceja —¿Tiene que ver con su memoria?

—No lo creo, aunque sea la Piedad, un Noé no deja de ser uno…

—¿Y qué hay de ti? ¿Significa eso que debemos confiarnos en ti? —Boruto se mantuvo tranquilo en el sillón, a pesar de que aquello se había vuelto tenso con la pregunta, él no se preocupó por ponerse en alerta.

Nea le miró —Siempre fui diferente a ellos, mi madre lo decía… y él también… tengo la sensación de que hay algo más en mi y no es la maldad, eso te lo puedo asegurar.

Boruto asintió —Bien, continúa.

—Road Kamelot es la Noé 9, su memoria es el sueño y su poder es crear dimensiones manipuladas por ella. Quitarle su poder a la gente que va a su dimensión a excepción de su fuerza física y su memoria de Noé, ella viaja libremente de su dimensión a otras…

—Una chica de cuidado… —dijo el rubio y Ne asintió.

—Jasdevi, son gemelos, ellos pelen juntos, sus nombre por separado son Jasdero, el Noé 10 y Debito, el Noé 11. La memoria de ambos es el vínculo, el poder de Jasdero es el control de su cabello, hacer estrellas de energía oscura y por su parte Debito puede crear cualquier cosa en la que piense. El Noé número 13 es Maitora, su memoria es la Habilidad y su poder es la creación. Él creó la tecnología del Arca de Noéy la magia de los skull.

—¿Qué son los Skull?

—Son los sacerdotes que le sirven, sus cabezas son solo cráneo. Por último… el Noé 14… soy yo.

Boruto sonrió con diversión —¿Me dirás tu memoria?

—Te la diré, mi memoria es la Destrucción. Puedo controlar el Arca de Noé, poseo un ojo maldito que detecta Akumas y también el poder de asesinarlo o hacer que me obedezcan, no importa qué nivel sean.

—Ya veo, los que quedan son de cuidado y si no nos movemos con rapidez en el momento, pueden asesinar una gran cantidad de gente —dijo Boruto analizando la situación.

Nea asintió.

Boruto se levantó de su asiento y se colocó frente a él con las manos metidas en los bolsillos —Tengo la información, idearé algo rápido, mañana en la mañana estaré pasando estos datos a quienes se dispersarán en otras áreas.

—Bien.

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Cuando Boruto caminaba por el pasillo de vuelta a su habitación vio a Sarada frente a la habitación de ambos retorciéndose las manos con algo de nerviosismo. Boruto se acercó de inmediato a ella.

—¿Qué pasa? ¿Por qué estás afuera?

Sarada le miró con preocupación —No puedo evitar sentirme inquieta, hay mucho movimiento aquí, tu madre entró en labor de parto y… no lo sé. No puedo mantenerme quieta.

Boruto le miró sorprendido, pero luego comprendió que al ser ella una Súcubo, el que una estuviera dando a luz tan cerca ponía a ambas a la defensiva. Sarada no podía estar ahí. Boruto la tomó de la mano —Ven, sígueme.

Ella no dijo nada más y se permitió seguirle.

Sarada se sorprendió de ver unos pasadizos secretos que terminaron conduciéndolos a una habitación en perfecto estado y muy cómoda a la vista.

—Es hermoso —dijo Sarada mientras se acercaba a tantear los muebles que parecían antiguos pero en perfecto estado.

Boruto sonrió, caminó hasta ella y la abrazó por detrás, ella se apegó más a él.

—¿Tu madre estará bien? ella… gritaba…

—No te preocupes, el segundo parto de una súcubo es más doloroso, y eso es porque el vientre ya no es virgen.

Ella asintió.

—¿Estás mejor?

—Si… lo siento, no debí ponerme así pero…

—Es normal, aquí hay una barrera, tu presencia no es detectada por ahora. Cuando una Súcubo está dando a luz, si siento una presencia de otra de su especie se pone a la defensiva, no es nada personal, la tensión es lo único que hay.

—Entonces… ¿No podré conocer al bebé?

Boruto sonrió —Si, no hay problema una vez sucede el parto.

Sarada sonrió y volteó a verle aún en sus brazos —Tendrás un hermanito.

—Hermanita, su nombre es Himawari.

—Qué bonito nombre.

Boruto asintió y después, sin más comenzó a besar su cuello, y ella le dio más espacio.

Boruto la giró y la besó de inmediato, ella le correspondió con fuerza. Ambos comenzaron a desnudar al otro con torpeza y rapidez hasta que finalmente lo lograron. El rubio la llevó con rapidez hacia la cama en donde ella se aferró a él por el cuello sin permitir que este dejara de besarla. Boruto la sostuvo con fuerza de la cintura con una mano mientras que con la otra se dedicó a meter sus dedos en su interior para estimularla.

Sarada soltó un gemido de placer, de un momento a otro, ambos comenzaron a reír, lo que significaba que se divertirían mucho aquella noche. Sarada lo tomó de los hombros y lo empujó hacia abajo para que su boca fuera directamente a su entrepierna y el incubo no dudó en probar de ella. Después de un rato entre jadeos y suspiros fuertes, el rubio hizo so de su fuerza para levantarla de la cama y ponerla de pie contra la pared mientras él se pegaba a su espalda y se introducía de golpe en ella provocándole un gemido de placer que ella no pensó que él fuera a provocarle con aquella brusca intromisión, ambos eran seres diferentes dispuestos al placer y la lujuria, por lo que un típico encuentro sexual como el de los humanos era poco para ellos.

Si así era entre un humano y una súcubo, era aún más intenso con un íncubo y una súcubo. Su relación era la primera entre dos seres sobrenaturales y no con un humano.

Boruto sonrió mientras la escuchaba y él la embestía sin descanso, se inclinó a su cuello y comenzó a chupar y lamer de este haciendo que ella perdiera el control comenzando una primera lucha por el control, a Boruto le había tomado algo de trabajo mantenerla bajo él de nuevo en la cama, aunque en ocasiones ella lograba derribarlo para estar sobre él, lo que terminó con la destrucción de la cama.

Ambos ahora yacían sobre la alfombra con Sarada sobre él besando su cuello mientras ambos seguían unidos por sus intimidades, los largos cabellos sueltos de Sarada le cubrían toda su espalda desnuda. Boruto mantenía los ojos cerrados mientras sonreía y jadeaba intentando recuperar el aire.

—Eres perfecta —dijo él de pronto a lo que ella solo gimió sin apartarse de él —¿Cómo es que estoy intentando recuperar el aliento…. Si no estoy cansado? Amor, me he saciado de ti lo suficiente.

—Boruto… ¿Qué hicimos? ¿he sido yo? —habló ella por fin con evidente sorpresa ahora que recordaba con lucidez lo ocurrido recién.

—Es nuestra naturaleza, ¿No te pareció hermoso?

Ella mordió su hombro levemente —Tal vez…

Boruto solo carcajeó.

—¿Dónde dormiremos ahora?

—descuida, me encargaré de eso.

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Amy esperaba fuera de la habitación de Naruto y Hinata, ella se mantenía algo pensativa hasta que elevó la mirada solo para encontrarse con la perfecta y elegante figura de Boruto, quien vestía sus trajes reales oscuras mientras caminaba hacia su dirección y le mostraba una sonrisa que a ella comenzó a gustarle en algún momento de su crecimiento.

—Amy —llamó Boruto y ella se inclinó levemente.

—Joven amo.

—Necesito que prepares una nueva habitación del otro lado del castillo, lo necesito lo más rápido posible.

—Si joven… ¿Será para su invitada?

Boruto le sonrió con diversión y ella lo supo de inmediato —Es para los dos.

Ella asintió y se retiró sin decir más. Por su parte, Boruto entró a la habitación de sus padres y los encontró a ambos abrazados en la cama, más bien, a Naruto abrazando a Hinata, quien parecía dormitar después de todo el esfuerzo del parto horas atrás. Naruto le sonrió y señaló la cuna cerca de la ventana.

—Anda a conocer a tu hermanita Boruto —dijo el rubio mayor y el menor sonrió mientras se dirigía al lugar. Se inclinó encontrándola despierta, observándole con la misma seriedad con la que él lo hacía. Boruto sonrió y le levantó con cuidado para cargarla, la pequeña seguía mirándole con atención.

—No ha llorado desde que nació —dijo Naruto —¿Qué opinas?

—Que será una súcubo bastante seria.

Naruto soltó una risa leve —¿Hablas en serio?

Boruto se encogió de hombros —Está sana, pero parece que tendrá un genio de cuidado —La pequeña le sonrió de pronto mientras agitaba sus manitas hacia su rostro —Y seré el único de su agrado —dijo divertido.

Cuando Naruto se apresuró a verla, la pequeña le mostró un rostro serio —Vamos Hima, ¿No vas a sonreír a tu padre? —Naruto la tomó en sus brazos y caminó con la pequeña de un lado a otro.

Boruto se acercó a Hinata, quien ya se miraba como i nada hubiera pasado, las Súcubos tenían la habilidad de reponerse rápidamente y más si su pareja estaba a su lado.

—¿Mejor?

—Lo estoy, Himawari se adelantó pero está bien y ahora podré pelear sin más complicaciones.

Boruto asintió.

—¿Has organizado todo con Nea? ¿Qué piensas de él?

Boruto sonrió —¿Por qué todos piden mi opinión para algo?

Hinata rodó los ojos—Porque todos sabemos aquí, y quien sea que te conozca por primera vez sabrá que tú posees la habilidad de la máxima intuición, desde que tienes memoria, he sido testigo de que hasta el momento, no te has equivocado en nada.

Boruto no borró su sonrisa y tomó asiento en la silla frente a la cama —Bien, hemos ideado un plan y también me habló sobre las habilidades de los Noé faltantes a eliminar.

Naruto, a pesar de estar con su bebé en brazos, ponía la máxima atención a lo que Boruto decía. Se sorprendió de saber que aún quedaban varios de ellos y sumado a eso, la exagerada cantidad de Akumas que el Conde poseía.

—Yo les sugiero que comencemos con los planes mañana mismo, y los que tengan que partir que partan —dijo Boruto.

—Me parece bien —dijo Hinata más que convencida.

Naruto colocó a la pequeña en brazos de Hinata quien la aceptó de inmediato para alimentarla. Naruto se inclinó y luego besó a su esposa —Me iré ahora.

Ella asintió —Que Shikamaru agilice todo y encárgate de dar la información sobre esos Noé.

—Entendido mi Reyna —dijo el rubio dedicándole una sonrisa coqueta y retirándose rápidamente. Él sabía que cuando la llamaba así, ella terminaba sobre él en la cama.

Una vez solos, Hinata volvió a preguntar —¿Y Sarada?

—Está descansando en mi habitación privada… de hecho, debo ir por ella.

—¿Acaso volvieron a intimar?

Boruto le miró con diversión —No pudimos… evitarlo.

—Bien, encárgate de que los sirvientes sepan que deben darle su lugar como tu pareja Boruto, no quiero malos entendidos y mucho menos con las sirvientas que no es fácil ver la tensión que hay con ellas.

Boruto bufó —No entiendo porque se ponen así si nunca llegué a más con ninguna, de lo contrario estarían muertas.

—Eso no importa, otra de tus habilidades es el encanto, desde que eras pequeño, las sirvientas siempre querían sostenerte y atenderte porque les causabas ternura, Amy fue envidiada por ser tu nana y luego creciste y esa ternura se convirtió en deseo, ellas creen que no me daba cuenta pero siempre lo supe y ahora que tu mujer está aquí, deberías tener cuidado porque te puedo asegurar de que ella lo sospecha, no haré nada si ella pierde el control por algún coqueteo y termina desgarrando a alguna ¿entiendes? Evítame una masacre y deja claro este asunto de una buena vez, recuerda que hay una bebé en esta casa y no quisiera que desde pequeña reconozca el olor de la sangre, eso no sería nada bueno para ella, el autocontrol de tu hermana sería mínimo.

—Entiendo, por primera vez no pensé en ese detalle, lo haré.

—Espero que estés en buenos términos con los Haruno.

—Ah… algo así —Boruto le dedicó una sonrisa —Nada que no se pueda resolver después de la guerra.

Hinata elevó una ceja —bien, entonces… supongo que ella se quedará aquí hasta que esto termine.

—Así es, prefiero que sea así, ella está enterada de todo y lo entiende.

Hinata asintió complacida —En unas horas estaré esperándola en el jardín, házselo saber, necesito conocerla.

Boruto asintió.

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Sarada se había dado un relajante baño pero recién se acordaba de que sus maletas estaban en el auto de Boruto, por lo que después de soltar un bufido, decidió salir a buscarlas poniéndose de nuevo su vestido blanco y con el cabello húmedo, en realidad estar en esa forma no le importaba mucho, no esperaba que alguien ahí la fuera a criticar por cómo iba, incluso estaba descalza.

Paseo por los pasillos comenzando a sentirse nerviosa, el lugar era enorme, creyó que se perdería pero finalmente llegó a las escaleras y comenzó a bajar pero se topó con dos sirvientas que subían con mantas dobladas y no dudaron en mirarla con desprecio.

—¿Cómo has entrado aquí niña? Mírate, ¿eres una pordiosera?

Sarada abrió la boca ofendida —¿Qué?

—Espera Miko —dijo una de ellas — ya la recuerdo, es la mujer que venía con el joven amo.

La llamada Miko le miró de arriba a abajo —Que asco, mira en qué condiciones estás, debes ser una de esas mujeres a las que el joven amo acostumbra visitar en ese cabaret de brujas.

—Calla Miko, ¿qué tal si te escuchan? Tenemos prohibido hablar de las salidas nocturnas del joven amo.

Sarada escuchaba aquello con decepción ¿salidas nocturnas? ¿visita de mujeres? De pronto comenzó a sentir su cuerpo caliente y comenzó a ver todo borroso, lo último que sintió fue su ira crecer cuando sintió y era jaloneada.

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Cuando Boruto escuchó aquellos gritos de terror pensó lo peor y se quedó sin habla cuando vio lo que pasaba.

Sarada estaba asfixiando una sirvienta mientras que la otra gritaba en el suelo con una pierna completamente destrozada.

Todos los sirvientes se mantenían al margen, pues la misma energía de ella les abrumaba, Boruto soltó una maldición pero se acerco con lentitud a ella. Se arrodilló con suma tranquilidad a lado de la cabeza de quien estaba asfixiando para tener la atención de Sarada, quien para ese momento tenía los ojos rojos y los colmillos sobresaliendo y su vestido blanco manchado de sangre. Sin tomarle importancia a la sirvienta Boruto le habló —¿Amor? ¿Qué sucede?

—ellas dijeron… ellas me confundieron con una puta… dijeron que era una de tus tantas visitas a esos lugares…

—¿Eso dijeron?

—Intentaron humillarme y sacarme de aquí —dijo con una sonrisa divertida.

Aquello molestó a Boruto, quien harto de escuchar los gritos de la otra sirvienta, elevó la mano en su dirección sin apartar el contacto con Sarada y terminó decapitándola, pensando en su hermanita, activó una barrera alrededor del lugar para que el aroma de la sangre no la afectara.

A Sarada le importó menos que lo que había pasado y continuó haciendo presión con aquella sirvienta.

—Debes saber que mucho antes de conocerte dejé esas visitas porque ninguna fue suficiente.

Ella le miró con molestia —Tú eres mío.

Boruto asintió mientras le robaba un beso, no le importó que su rostro estuviera salpicado en sangre. —Y tú mía.

Cuando aquella mujer murió finalmente, ella la soltó y dejó que Boruto la ayudara a ponerse de pie.

—Vamos amor —dijo el rubio, una vez que ella estuvo de pie, él la abrazó y miró a los sirvientes que se mantenían al margen.

—Limpien esto de inmediato y solo para que quede claro, ella es mi pareja y también es hija de la Reina Sakura Haruno, por lo que es una súcubo también y su reacción, como ya saben, es más que comprensible, a partir de ahora, le deben respeto y harán lo que ella ordene también ¿Esta claro?

Todos se inclinaron en señal de comprensión y Boruto desapareció del lugar con Sarada.

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—¿Está todo listo? —preguntó el Conde.

—Todo listo, solo debe dar la orden —confirmó Tiki Mikk

El Conde sonrió y avanzó hacia el jardín, tras él, se encontraban los otros Noé con sonrisas dibujadas en sus rostros, como si se tratara de asistir a una entretenida fiesta de máscaras.