Capítulo 23: GUERRA

:

:

:

Sarada se encontraba sobre Boruto besándolo con hambre. Estaba en un estado desesperado a pesar de haberlo hecho ya tres veces en aquel lago oculto entre los árboles después de aquél altercado con aquellas sirvientas.

Boruto se separó de ella —No me gustaría detenernos aquí pero… mi madre quiere verte —dijo mientras le miraba con diversión.

Sarada le rodeó el cuello con sus brazos y se concentró en sus ojos —Eres mi perdición, ya no puedo… dejarte un solo segundo ¿Entiendes? A donde quiera que vaya… quiero que estés ahí, eres mi todo Boruto, siento que estoy… enferma de amor por ti y no sé como…

—Así es nuestra forma de amar Sarada, no tengas miedo por sentirte así.

—Pero yo… mataría por ti.

Boruto asintió —Y yo también, estás así porque parte de tu vida la has vivido como humana, y para ellos eso podría ser enfermizo, pero para nosotros no. Tus padres y mis padres, ellos aman de la misma forma y llevan una buena relación, porque ambos son fieles hasta la muerte.

—¿De verdad?

Boruto la besó —Vamos, te aseguro que no tardarás mucho en adaptarte, los estás haciendo bien justo ahora.

Ella le sonrió.

:

:

:

Sarada ahora portaba un vestido corto y de mangas largas de color rojo sangre, con sus cabellos negros y largos aquél color le daba una presencia más que notable. Ella caminaba en compañía de Boruto por el jardín hasta una terraza en donde Hinata revisaba algo en su tablet, a su lado, el hombre rubio que sabía que era el padre de Boruto cargaba en sus brazos a un pequeño bulto mientras no dejaba de hablarle.

Cuando llegaron a la mesa, Hinata les invitó a sentarse pero Boruto solo dejó que Sarada lo hiciera y se mantuvo de pie a su lado.

Naruto se acercó a Hinata y tras besarla, decidió volver a la mansión con la bebé.

Hinata miró a su hijo —Quiero hablar con mi nuera a solas, sino te importa.

Boruto sonrió y le dedicó una mirada tranquilizadora a Sarada cuando esta le miró preocupada.

—No vayas a asustarla madre.

Ella le miró ofendida —¿Pero qué cosas dices?

Boruto soltó una leve risa y se retiró del lugar. Una vez solas, Sarada le miró mejor que la primera vez, ahora sin su abultado vientre, con mucha sorpresa se dio cuenta de la esbelta figura que Hinata mantenía y no solo eso, ella tenía un porte bastante poderoso. Boruto había dicho que ella era la reina de las reinas y eso era más que obvio tan solo con mirarla. Su madre, Sakura tenía un porte imponente también, pero Hinata, todo en ella decía poder.

—Sarada, ¿cómo te sientes?

Ella parpadeó con sorpresa —Ah… estoy bien.

Hinata asintió —Lamento mucho el incidente con esas criadas, pero me alegra de que hayas reaccionado de la mejor manera —le dijo con una sonrisa.

Sarada no sabía si aquello era sarcasmo o de verdad lo decía —Yo… lamento…

—Oh no! —se apresuró Hinata —Nunca pidas perdón por haber defendido tu orgullo, eso es lo más importante para nuestras Súcubos ¿Comprendes?

Sarada asintió.

—Hiciste bien, si hubieran sobrevivido, yo misma me habría hecho cargo de ellas —dijo con seriedad, después su rostro cambió a una más alegre —Me alegra que mi hijo te tenga, que tenga a su lado a una mujer fuerte como tú, la verdad es que fue mejor que te tuviera a ti como pareja que a una humana ordinaria, no tengo nada en contra de los humanos, mi esposo lo es, pero él ha sabido esforzarse para no ser un simple debilucho, ahora te puedo asegurar que está a mi altura, como debe ser y además —su expresión cambió a una de amor —No podría llevar una vida tranquila sabiendo que algo podría pasarle… no a él…

Sarada le miró con mucha atención y Hinata sabía que la escuchaba.

—Seguramente pensarás que deberían importarme mis hijos más que mi pareja.

—Yo no… —Sarada dudaba.

—Nosotras siempre vamos a amar a nuestros hijos, incluso estaremos dispuestas a morir por ellos, pero por otra parte, nuestra pareja es esencial para nuestra vida, si llegamos a perderla… moriríamos de tristeza, porque ellos son la mitad de nuestra vida ¿Comprendes? Incluso yo tengo ese tipo de temores, y me alegro de que no seas tan indefensa porque si Boruto te pierde o tú a él, sería… desastroso.

Mientras escuchaba aquello, Sarada no pudo evitar sentir cierto temor —Ahora lo entiendo… yo… no puedo imaginar…

—Lo sé pequeña, pero ¿sabes a qué no debes temer?

Sarada negó.

—A matar por él, haz lo que sea para mantenerlo contigo, debes ser capaz de todo por él porque no solo eres su pareja, también serás su persona de confianza, serás la única con la que baje la guardia porque sabrá que nunca vas a traicionarlo.

Sarada le miró sorprendida y de pronto se sintió satisfecha, el miedo desapreció como si Hinata le hubiera hecho alguna clase de curación y ahora tenía la verdad frente a sus ojos.

—Haré cualquier cosa por el…

Hinata sonrió —lo sé, ahora, si tienes tiempo.

—Lo tengo.

—entonces, hay algo que quiero mostrarte.

.

.

Al día siguiente, la guerra dio inicio cuando los sellos de poder que mantenían las súcubos fueron activados, entonces, gracias a la organización de los frentes que Shikamaru había propuesto, todos se habían sabido movilizar a la perfección. Sakura y Sasuke habían ido a despedirse de Sarada sorprendiéndose por la tranquilidad de ella ante la situación.

Boruto seguía en la mansión pero mantenía una conexión con Nea preparando los últimos detalles para el ataque.

Sakura le obsequió un pequeño bastón de oro a su hija —Quiero que lo tengas contigo —dijo mientras se lo daba.

Sarada lo observó pensando en cómo podría usarlo —Gracias mamá…

Sakura sonrió y no dudó en abrazarla de nuevo, su hija era lo que esperaba a pesar de haberse criado como humana, ella estaba aceptando las cosas bien.

Sasuke le dio un último abrazo y ambos desaparecieron del lugar, para ese momento, Sarada tenía una extraña sensación de preocupación pero después de haber hablado con Hinata, se sentía como si ya supiera lo que tenía que hacer.

Más tarde, había decidido ver a la bebé para cuidar de ella, Amy, quien ahora también se hacía cargo de cuidarla se mantenía al margen pero Sarada sabía que se sentía incómoda con su presencia. Hinata no estaba desde la mañana, estaba en algún ligar del castillo preparándose para la guerra, según le había dicho Boruto.

Sarada le miró con la pequeña en brazos —¿Y… llevas mucho tiempo aquí?

—Si —Ami se sentía incómoda pero sabía que debía responderle —llevo bastante tiempo aquí… joven ama.

—Ah… —Sarada se sorprendió por aquello —Noo… no me llames así, solo Sarada.

Amy negó —no puedo, está mal, es la pareja que el joven Boruto ha elegido y además… es hija de una de las reinas.

Sarada se quedó pensativa pero no dijo nada más sobre eso —Lamento que hayas tenido que presenciar lo que viste con aquellas criadas…

—No lo lamente, eso fue una muestra de superioridad y es por eso que otros seres como nosotros, las brujas, servimos a su clase… las súcubos son las más poderosas y han sabido utilizar ese poder para protegernos.

Sarada le miró interesada —¿Eres una bruja?

Amy asintió, poco a poco se sentía más cómoda con aquella chica que no parecía mostrar arrogancia. Nunca, además de Kurenai había tenido una plática tan normal con aquella chica.

—Y tienes… ¿Pareja? —Sarada necesitaba hablar con alguien y que mejor que con aquella mujer que parecía ir acercándose poco a poco a ella.

Amy se sorprendió al principio por aquella pregunta y lejos de ofenderse, pensó en que nunca nadie le había hecho una pregunta tan personal, que nadie se había interesado en su persona por más banal que pudiera ser la pregunta. Ella negó entonces.

—No… nunca he tenido.

Sarada se sorprendió.

—he dedicado toda mi vida a esta familia, desde pequeña fui instruida y educada para servir a esta casa… nunca pensé en eso.

—¿Lo tienes prohibido? —preguntó Sarada mientras se balanceaba con la pequeña en brazos.

Ella negó —Podemos tener familia pero… yo tengo menos posibilidades porque soy la nana de los hijos de esta casa.

—¿Y no lo has considerado?

—De cualquier forma no puedo joven ama.

—Ah… —Sarada seguía sin acostumbrarse a aquello —yo creo que deberías intentarlo, puedo ver… cierta melancolía en tus ojos, eso no es bueno, nos encerramos en lo que creemos que son nuestros deberes pero nos olvidamos de nosotros mismos y cuando nos damos cuenta… ya es tarde.

Amy la miró como si aquello hubiera sido una revelación, esa chica le estaba diciendo algo que nunca pensó que querría escuchar, y se sentía bien. se levantó de la orilla de la cama en donde sin darse cuenta se había sentado.

—Yo… le agradezco sus palabras pero no tengo permitido…

—Sé muy bien que la reina súcubo es quien manda, pero Boruto me dijo que yo podía ordenar, no digo que lo vaya a hacer pero esto es lo único que te voy a pedir; no te preocupes, quiero conversar, no tiene nada de malo, no para mí.

Amy asintió un poco más tranquila.

:

:

:

Como Shikamaru había previsto, los puntos de encuentro para los ataques fueron acertados. Ino caminaba entre los escombros de aquel poblado mirando a su alrededor con rapidez, buscando sobrevivientes con ayuda de su telepatía encontrando más personas, elevó su dedo y señaló distintos lugares mientras daba las órdenes a sus soldados, todos con la reconocida insignia de la familia Yamanaka.

—Ahí! Rápido y no bajen la guardia!

Un ave pasó sobrevolando el lugar y observó a su esposo, ella asintió dándole la orden en silencio.

En todos lados habían cuerpos destrozados de aquello akumas y cuando pensó que era todo, cinco Akumas de nivel 4 estaban rodeándola, sonriéndole con diversión, canturreando con emoción.

Ino se mantuvo serena en todo momento y simplemente se preparó para atacar.

:

:

:

Temari se encontraba en una especie de playa, una isla en la cual habitaba una importante tribu que era conexión para ellos como seres sobrenaturales. No habían Akumas de nivel 2, 3 o 4, solo de nievel 1 que comenzaban a alimentarse y por alguna razón no dejaban de incrementar en número, Temari se mantenía fuerte, aún sería difícil que se cansara y su esposo, Shikamaru, desde lejos, le daba las indicaciones a los soldados que servían a los Sabaku No para moverse y atacar mejor. Temari hacía uso de su enorme abanico para destrozar a esas creaturas que aún se mostraban pequeñas a diferencia de los evolucionados. Habían logrado evacuar y mantener a salvo a una gran mayoría de los isleños pero los representantes más importantes aquellas autoridades de las tribus habían sido asesinadas directamente y a Temari le había tocado ver como un par de humanos eran corrompidos por la maldad del conde y eran transformados en Akumas, a ella le sorprendía el hacho de que el Conde tuviera el poder de hacer aquello aún cuando sabía que no estaba ahí, su presencia era nula pero al parecer sabía controlar todo a la distancia.

Harta de la situación, decidió liberar una técnica en la que había estado trabajando hace poco y decidió finalmente crear un tornado con su propia energía para arrasar con todos ellos de una vez por todas logrando su objetivo. La arena se fue disipando poco a poco, Temari comprobó que los suyos estaban bien pero cuando tuvo mejor visibilidad, notó una figura frente a ella que le miraba con una notoria seriedad.

Era un Noé.

:

:

Sarada besó a Boruto en cuanto este fue a despedirse de ella —Ten cuidado, me siento…

—Lo sé —le sonrió—pero no debes pensar en nada más porque esto terminará tan pronto tome el control de la situación.

Ella hizo una mueca —No sé si relajarme por lo tranquilo que estás o… pedirte que no seas tan confiado Boruto, a veces no es bueno.

—Jamás bajo la guardia ante nadie, excepto por ahora —recalcó lo último y ella lo abrazó.

—Tonto.

Boruto le rodeó la cintura —Pase lo que pase —susurró —no te dejes de nadie… el lugar está protegido pero, no está de más.

Ella se separó y asintió —Estaremos bien, tu madre, tu hermana y yo.

Boruto sonrió y volvió a besarla —Ya tengo que irme.

—No vayas a tardar mucho.

—No lo haré.

Después de aquello, Boruto se fue con Nea.

La guerra había comenzado pero antes de que ellos hicieran acto de presencia, tenían otra cosa más que hacer.