La batalla de Hastings pertenece a Guillermo el Conquistador, pero Armand Malfoy pertenece a JK Rowling, y la obra de Navidad a White Squirrel.

Notas de la traductora: He regresado! Y con nuevo nickname!

Permítanme presentarme de nuevo. Soy Kiotary. Ni Vanessa ni este son mi verdadero nombre, pero Kiotary durante años ha crecido como mi identidad en línea y he decidido finalmente traerla al mundo de FF, al cual he regresado después de un largo descanso para dedicarme a ponerme al corriente en otros pasatiempos y aspectos de mi vida.

Pero he vuelto! Y con la meta de no dejar caer estos fics de nuevo.

Y finalmente, quiero tomarme un momento para agradecer a todos los que se han tomado la molestia de dejar comentarios y enviar mensajes de seguimiento a mi ausencia. Aún si esta secuela no está pegando tanto como la primera parte de la saga, a mis pocos lectores les pido que no se preocupen, yo aquí seguiré traduciendo por el puro gusto de querer transmitir esta historia. Espero que disfruten este nuevo capítulo!


Capítulo 10

Después de Halloween, sabiendo que los dementores y los mortífagos estaban atacando a las personas indiscriminadamente, Harry no fue el único intentando mejorarse. Todos querían aprender a defenderse mejor contra lo que estaba afuera. El profesor Grayson aún los tenía haciendo ejercicios prácticos una vez a la semana en Defensa. Una semana, tuvieron duelos en masa entre Gryffindor y Ravenclaw… continuando con todos contra todos sin nada de organización, pero por lo menos con lados coherentes. Las semanas siguientes, los separó en duelos de cuatro contra cuatro, o peor, cuatro contra dos–. Todo es justo en la guerra y el amor –dijo con una sonrisa que sonaba escalofriantemente como la de Ojoloco Moody. Y continuó cambiando las cosas bastante semana con semana.

Remus estaba haciendo lo mismo en el club de duelo. La mayor parte del tiempo aún era dedicado a duelos normales, pero cada reunión, hacían un ejercicio u otro que era un duelo en grupo. Para el club, Remus mezclaba los grupos de años diferentes para que los mayores tuvieran que proteger y, si podían, encontrar un papel útil para los más jóvenes. Eso era más cierto en una pelea en la vida real, dijo, donde cualquier grupo de magos tendría un surtido de habilidades y a diferentes niveles.

Aunque no era El juego de Ender, y Hermione y Harry en particular no querían que lo fuera. Estaban enseñando a la población civil a defenderse, no a soldados a luchar una guerra, incluso si Harry era ambos, en cierto nivel. Pero les dio a todos ciertos grados de experiencia para que no fueran tomados por sorpresa en una situación en la que no habían tomado parte antes.

–No, Sr. Finnigan –dijo el profesor Grayson–, no necesitamos nombrar al Sr. Potter como "general", hacer vestir a su "ejército" en uniforme, competir por puntos, o crear una serie de reglas complicadas para lidiar con traidores simulados. Esa situación solo terminaría en caos descontrolado en los pasillos y planes con planes que ni siquiera los que los diseñen podrían descifrar.

–Ahh –dijo Seamus, decepcionado.

–Mira el lado bueno, Seamus –dijo Harry–. Si alguna vez me vuelvo un general, te pondré a ti, a Justin, y a los gemelos a cargo de la división de "hacer explotar cosas".

–Vaya, ¿en serio, Harry? –dijo.

–Claro.

–Merlín nos ayude –dijo Grayson–. Eso quizás sería suficiente para asustar a Voldemort por sí solo. De acuerdo, escuchen todos –dijo a la clase parada en el césped–. Como dije al Sr. Finnigan, no estamos creando ejércitos aquí, pero este es un ejercicio en el que el trabajo en equipo es importante: "Que mi ejército sean las rocas y los árboles y las aves en el cielo." Quiero que se enfoquen en los hechizos de manipulación del terreno que hemos estado estudiando las últimas semanas. Si no pueden encontrar cubierta, como es el caso aquí, levantar barricadas para bloquear y esconderse del enemigo puede ser la diferencia entre la vida y la muerte. Usar su ambiente para atacar y distraer al enemigo puede ser más efectivo que lanzar hechizos directamente. Esto fue parte crítica de nuestra estrategia en Ruanda, y magos poderosos como Voldemort y La Pantera aman usar ataques grandes de área como esos en sus enemigos, los cuales necesitarán contrarrestar.

Los Gryffindor y Ravenclaw se juntaron brevemente para discutir qué hacer, y tomaron sus lugares en el campo abierto. Este fue el momento en el que los Ravenclaw tuvieron la oportunidad de brillar. Podían organizar y planear una estrategia más rápido y efectivamente que los Gryffindor. La mitad de ellos crearon varios encantamientos escudo mientras que los otros movieron la tierra para crear una cresta baja y algo que pareció como una trinchera detrás para darles cubierta. Los Gryffindor, por otro lado, fueron más desordenados. Intentaron levantar montículos o pilares, conjurar muros o escudos físicos, y en algunos casos, se dividieron en parejas con uno creando escudos mientras el otro atacaba. Hermione y Harry fueron un par así.

–¡No, no, no! ¡La movilidad es mejor! –llamó Hermione–. ¡Rápido, hay que flanquearlos! –Incluso en el mundo mágico, una guerra de trincheras era una mala estrategia. Los otros Gryffindor siguieron su paso, lo cual casi movió las cosas a su favor, pero los Ravenclaw se reagruparon pronto. Adoptaron una retirada precipitada, alargando el césped para ocultar sus movimientos y eventualmente tomaron cubierta detrás de los pilares creados por los Gryffindor. Rocas y aves e insectos transformados volaron junto a hechizos en ambas direcciones para distraer al enemigo. Viento y neblina conjurados hicieron el duelo aún más caótico. Cuando el polvo se dispersó, los Ravenclaw habían ganado, pero Harry pensó que había sido un buen ejercicio.

–Muy bien –dijo Grayson–. Ahora, eso es de lo que estoy hablando. Vamos adentro a discutir qué estuvo bien, y más importante, qué estuvo mal.

Así era como una clase de Defensa se suponía debía de ser.


Al llegar diciembre, los estudiante se emocionaron por Navidad, como siempre, pero antes de eso, por unos días, hubo algo de bullicio alrededor de Harry y, más notable, su publicación más reciente. La mañana del cinco, él recibió un paquete grande por lechuza que todos querían mirar: la colección de Las verdaderas aventuras de Harry Potter, volúmenes 1-3.

La última publicación de Harry, Harry Potter y el año del lobo, tenía lo que él consideraba la ilustración más tonta en la portada. Lo mostraba a medio transformarse en gato saltando sobre un lobo rabioso enorme con un ojo que estaba luchando contra un lobo más pequeño y un perro negro. Era especialmente tonto porque Harry fue quien había removido el ojo de Greyback después de ese punto en la pelea. Pero aun así, puso a Sirius y Remus en la portada, y definitivamente se veía genial. Solo estaba algo decepcionado de que no habían podido incluir a Cedric de algún modo.

Los primeros dos libros en la colección, Harry Potter y la piedra filosofal (él y Hermione defendiendo a una piedra roja de un mago con un turbante púrpura), y Harry Potter y el heredero de Slytherin (él y Neville luchando contra una serpiente gigante con una espada), con orgullo proclamaron en sus portadas que eran las nuevas "versiones expandidas", lo cual atrajo bastante atención por su cuenta.

–Vaya, te ves bien, Harry –dijo Ron bromeando, indicando a la portada con el gato a medio transformar.

–Me veo ridículo –respondió Harry.

–No, en serio… como un tipo de gato-mago superhéroe.

–¿Has estado leyendo comics muggle?

Hermione se rio–: Eso sería bueno: Las aventuras de Catman.

–Oh, no –la señaló Harry–. Si ese apodo llega al periódico, serán Las Aventuras de Catman y Ottergirl antes del atardecer.

–¡No te atreverías! –exclamó Hermione.

–No me provoques, Mione.

Los amigos del par se rieron de sus comentarios–. Entonces, estas "ediciones nuevas", ¿tienen todo sobre tu forma gatuna?

–Sí, agregamos todas las cosas que hice como gato –dijo Harry–. El libro dos realmente no tenía sentido sin eso.

–Sí… lo note –dijo Ginny sonrojándose–. Quiero decir, yo lo noté porque… tú sabes… –Se estremeció un poco, y Harry notó a Colin apretando su mano–. Pero dejó bastante fuera.

–Pues, debería ser más claro ahora –dijo Harry en acuerdo.

Unas cuantas personas habían ordenado sus libros por lechuza para que llegaran hoy, y otros estaban rodeándolos. Una de las cosas que Harry apreciaba sobre su fama era que era fácil hacer que la verdadera historia de lo que había ocurrido saliera cuando importaba. No quería pensar lo que hubiera pasado si no hubiera podido convencer a Fudge del regreso de Voldemort–. Mmm –musitó–, me pregunto si debería acelerar el paso e intentar sacar Harry Potter y el torneo de la muerte el próximo verano.

–Harry, ese es todo sobre Voldemort –protestó Hermione–. No estoy segura de que sea una buena idea escribir ese.

–Pero decir la verdad sobre él es importante, y es mejor hacerlo antes de que obtenga más poder, ¿no lo crees? Además, ya quiere matarme. ¿Qué más puede hacer?

Hermione lo miró sin expresión alguna–. ¿En verdad quieres que responda eso? –dijo. Su hermano lució algo incómodo y sabiamente no respondió–. Además, ¿siquiera tienes tiempo para hacerlo tan rápido con todo lo demás que estamos haciendo? –agregó.

–En realidad no toma tanto tiempo con una dictapluma. Si puedo terminar el borrador durante las vacaciones de Navidad para poder dárselo a Dumbledore para que lo redacte…

Hermione rodó sus ojos–: Espera, cálmate, bola de pelos. Hablemos con mamá y papá antes de que te vuelvas loco.

–De acuerdo –gruñó él.

Harry sí tuvo una pieza notable de correo ese día… una carta en papel muggle de aspecto oficial. Frunció el ceño cuando la abrió.

–¿Qué pasa, Harry? –preguntó Hermione–. ¿Algo malo?

Harry leyó la carta rápido para confirmar lo que esperaba–: Tío Vernon salió de prisión.

Hermione soltó un grito ahogado–. ¿Estás bien?

–Sí. Esta vez sabía que venía. Recuerdo que tía Petunia salió en estos días el año pasado.

–¿Estás seguro? Sé que él era peor que tu tía.

–Estoy bien, Hermione. Él ya no significa nada para mí. No puede lastimarme aún si supiera donde encontrarme.

–De acuerdo, entonces –dijo ella–. ¿Vas… Vas a contactarlo? ¿Advertirle sobre Voldemort?

–¡Claro que no! –escupió con frialdad–. Puede defenderse solo. Y si tía Petunia quiere advertirle, es su problema.

Hermione y muchos en la mesa de Gryffindor miraron a Harry incómodos, y tuvo el presentimiento de que no estaba tan bien como decía. Aunque, el hecho de que ni siquiera Luna intentó decirle que pusiera la otra mejilla decía suficiente.


Ese tema de lado, Harry estaba emocionado por la temporada navideña, así como el resto de la escuela, o tanto como podían con el espectro de Voldemort sobre ellos. El periódico hablaba diario sobre rumores de ataques de mortífagos, avistamientos de Voldemort y La Pantera e incluso otros magos poderosos que supuestamente habían entrado ilegalmente a Gran Bretaña para unirse a su causa. La mayoría de las personas no creían la mayoría, pero los que sí eran suficientes.

El banquete de fin de semestre era la época tradicional para que personas intercambiaran regalos si no iban a verse durante las vacaciones. Harry iba a ver a Luna y muchos de sus amigos en la obra navideña del Teatro Diagonal y la fiesta de Año Nuevo de Sirius, así que sólo tenía un regalo que dar. Sin embargo, estaba más preocupado por el regalo que fue colocado enfrente de él: una caja enorme envuelta y los gemelos Weasley parados detrás de ella, sonriendo ampliamente.

–¿En serio, chicos? –dijo.

–Por supuesto, pequeño Harry –respondió Fred, su escalofriante sonrisa presente en todo momento.

–No podíamos dejar que te fueras sin un regalo de Navidad –dijo George. Ambos estaban parados ahí, mirándolo, dejando en claro que no iba a retroceder a menos que abriera la caja.

Harry miró a su regalo y de regreso a ellos–. Saben que si hay menta gatuna en esta caja, los tiraré por la ventana –les informó.

–Por supuesto que no –dijo Fred.

–Aprendimos nuestra lección sobre eso. En verdad –dijo George.

Harry examinó la caja por completo de todos modos y se sorprendió de descubrir que no había magia activa en ella, ni alguna poción obvia. Esto solo lo hizo sentir más sospecha. Podía pensar en un número de bromas que no involucraban magia… un pie en un resorte, quizás. Por lo tanto, se hizo a un lado y la abrió a distancia. Todos los que estaban cerca dieron un gran paso atrás por si acaso.

Nada saltó sobre él cuando abrió la caja, pero gruñó cuando vio lo que había dentro. Harry metió la mano y sacó una bola de estambre enorme, casi tan grande como una quaffle. Todos a su alrededor se rieron mientras que él solo rodó sus ojos.

–¿Qué piensas? –preguntaron los gemelos al mismo tiempo.

–Vaya… esto es incómodo –dijo Harry.

–¿Por qué? –preguntaron los gemelos.

–¡Potter! –llamó la profesora McGonagall desde la mesa principal–. Esto no es apropiado. –Ella estaba sosteniendo una bola de estambre similar… su regalo de Harry.

Por suerte para Harry (o quizás para su mala suerte), eso recibió más risas que su propio regalo, así que las cosas funcionaron.

–Creo que estoy algo ofendido, Georgie –dijo Fred.

–¿Por qué lo dices, Freddie? –respondió su gemelo–. Tenemos al pequeño Harry haciendo bromas.

–Sí, pero no solo copió nuestra broma, sino que recibió más risas que cuando la hicimos con McGonagall en nuestro primer año.

–Ah, indudablemente, hermano –dijo George–, pero como sabes, el alma de la comedia está en el momento oportuno, y nosotros le dimos el camino perfecto para esta.

–Son unos tontos –dijo Harry.

Preferimos Bromistas Extraordinarios y Plenipotenciarios –dijo George–. Y totalmente mejoramos esta broma.

–De acuerdo, lo admito –dijo–. Aun así, la bola de estambre no es tan padre después de que ustedes comenzaron con lo de la menta gatuna.

–Creo que te queda bien, Harry –dijo Luna detrás de él.

–Me quedaba cuando tenía cinco años, Luna –respondió él–. En verdad no creo… –Se detuvo y canturreó para sí mismo cuando Luna estiró su brazo y comenzó a rascarlo detrás de la oreja. Vaya, en verdad estaba tenso estos días.

Fred y George se rieron de la pareja junto con la mayoría de sus amigos–. Creo que la pequeña Luna nos superó, George –dijo Fred.

–Siempre dije que era una chica lista. Sabe cómo elegirlos y como domarlos.

–Es toda la experiencia trabajando con criaturas mágicas –jugó Luna.

–Bueno, Harry definitivamente es una criatura mágica –dijo Hermione en acuerdo.

–Ey, cálmate, Ottergirl –dijo Harry–. Luna es la única que puede llamarme así.

–No me provoques, Catman –dijo Hermione, y Harry gruñó.


Como siempre, la obra navideña del Teatro Diagonal era el evento social del año. Incluso la guerra naciente no detuvo a todos los sangre pura ricos de salir a hacer alarde de su riqueza, y considerando el tema, la familia Malfoy era el centro de atención incluso más de lo normal.

Cuando los Granger caminaron dentro del teatro, vieron a los Malfoy parados con la familia Brocklehurst y luciendo más cordiales que en años anteriores… o por lo menos Narcissa y Draco. Lucius estaba parado un poco alejado con una expresión seria en su rostro. No estaban seguros de qué pensar de eso. La túnica de gala de Narcissa Malfoy, notaron, lucía como un vestido de noche elegante que conspicuamente dejaba sus brazos al descubierto, y si eso no era una declaración en el clima actual, no sabían lo que era.

–Ah, Lord Potter –llamó el anciano Ethelred Brocklehurst a Harry–. Me alegra que pudiera venir.

–No nos lo perderíamos, Lord Brocklehurst –dijo Harry, estrechando la mano del hombre mayor–. Las obras de la compañía siempre son entretenidas.

Luna estaba del brazo de Harry (su padre de pie cerca en su capacidad como reportero), y también estrechó su mano y dijo–, Mi favorita fue Los viajes de Odo el héroe. –Probablemente la última obra relevante que habían hecho antes de que Harry comenzara a ir, pero así era Luna.

–Gracias, querida –dijo Lord Brocklehurst–. Ah, y el profesor Lupin –notó a Remus–, la inspiración de la obra de esta noche.

–Bueno, no puedo tomarme todo el crédito, Lord Brocklehurst –dijo Remus.

–Tonterías, profesor. Las cartas a la compañía expresando interés en nuevas obras históricas comenzaron a llegar la misma semana que usted comenzó a enseñar Historia en Hogwarts. Mi propia bisnieta, Amanda, dijo que en verdad disfrutaba la materia por primera vez desde que tomó su clase.

–Vaya, gracias…

Escucharon a una mujer carraspear. Rita Skeeter estaba deslizándose por el evento y naturalmente pronto se había encontrado con el grupo de magos más famosos en la sala–. Y por supuesto, aquí está nuestra otra inspiración para la obra de esta noche –dijo–. La Noble y Antigua Casa de los Malfoy. Buenas tardes.

–Buenas tardes, señorita Skeeter –dijo Lucius Malfoy desinteresado.

–¿Y cómo se siente, Lord Malfoy, sobre este enfoque renovado en la historia temprana de su familia? –preguntó. Eran sus chismorreos normales en parte, pero muchas personas estaban interesadas en lo que él tenía que decir. La historia familiar era un tema sensible en estos días, y los Malfoy aún no habían dado una declaración sobre la obra.

–Admito que estaba escéptico cuando escuché el tema de la obra de este año –dijo Lucius–. Pero Narcissa y Draco me aconsejaron que reservara mi juicio, así que espero que será una noche muy iluminadora.

–Oh, estoy seguro de que la disfrutarás, padre –habló Draco–. Después de todo, yo ayudé a escribir el guion.

La quijada de Harry cayó. Así como la de Lucius. La de muchos, de hecho. Y Rita… bueno, de hecho, ella fue lo suficiente lista para ver que Draco había planeado eso, si es que no estaba ella involucrada ya, pero no iba a rechazar un regalo cuando se le presentaba.

–¿Usted ayudó a escribir el guion, joven Malfoy? –preguntó Skeeter–. No sabía que alguien de la Casa de los Malfoy estuvo involucrado en el proyecto.

–Solo un pequeño papel como consejero –aclaró Draco–, asegurando la veracidad del tema y así, así como procurando mantener el honor del nombre de los Malfoy… –Se dio la vuelta para ver a sus padres–. Mi regalo de Navidad para ti, padre –dijo.

Lucius lucía genuinamente sorprendido. Narcissa, interesantemente, no–. Vaya, Draco, estoy conmovido. Me alegra ver que estás tomando interés en nuestra herencia familiar, pero estoy especialmente agradecido de que tomes un papel activo en nuestros asuntos actuales. –Se dirigió a su esposa–. ¿Tú sabías de esto, Narcissa? –Había cierto tono tenso en su voz.

–Sí, Lucius –dijo ella–. Fue idea de Draco, pero pensé que sería un maravilloso regalo de Navidad para ti.

–Vaya… ciertamente lo fue. Definitivamente la estoy esperando con ansias ahora.

Harry y Hermione miraron a Draco, preguntándose a qué estaba jugando. La compañía se había inclinado bastante en favor de los muggles en el pasado, pero con los Malfoy tomando un papel activo con ella, se preguntaron si algo había cambiado. Pero ninguno pudo preguntar antes de que la obra comenzara. Tendrían que verla y averiguarlo.

La obra comenzó con una dramática obertura, como siempre, y Armand Malfoy, un poderoso aún si no muy popular mago noble en Francia, se hizo camino al Duque de Normandía muggle y le habló sobre su plan atrevido: la conquista de Inglaterra a raíz de la muerte de Eduardo el Confesor.

El sucesor de Eduardo, Harold Godwinson, declaró Malfoy, era un líder débil que había tomado el trono en una sospechosa toma de poder y fácilmente podría ser subyugado. Para endulzar la oferta, Malfoy contó al Duque Guillermo lo que sus videntes supuestamente le habían dicho: que el Rey Harald Haardrade de Noruega también invadiría Inglaterra en unos meses, debilitando más el agarre de Harold. Sin embargo, incluso con esa noticia, el Duque Guillermo estuvo inicialmente titubeante, pero Armand Malfoy entonces reveló su arma secreta: Mordred, el hijo bastardo de Sir Arturo Pendragon, y un mago poderoso empecinado en la revancha.

El "Rey" Arturo… el verdadero Arturo… fue Sir Arturo Pendragon, medio hermano squib de la Señora Oscura Morgana y soberano de la Mesa Redonda, una orden caballeresca de magos y muggles que habían tomado la decisión de unificar a los magos en Gran Bretaña bajo un solo estandarte. Sir Arturo estaba aliado de manera encubierta con los líderes muggles de la época, incluyendo al Rey Canuto de Dinamarca y Malcolm II de Escocia al comienzo de su término. En las historias muggle, era más famoso por sus relaciones con Macbeth y Eduardo el Confesor. En el mundo muggle, sin embargo, relatos ficticios de su reino ambientados en el periodo post-romano comenzaron a escaparse en los siglos siguientes, codificados por primera vez por Godofredo de Monmouth, y por lo cual el material era tan poco familiar para los Granger. Dan y Emma aprendieron más sobre la historia real del "Rey Arturo" de la obra que todo lo que habían sabido antes.

El plan de Armand Malfoy era sencillo. Mordred y sus seguidores atacarían a Sir Arturo y la Orden de la Mesa Redonda, quitándolos de la pelea, y dando al Duque Guillermo la apertura para atacar a Harold Godwinson. Pero eso solo eran dos de las tres líneas de defensa de Inglaterra, ya que Sir Arturo tenía su propio aliado mágico: Merlín.

Merlín Ambrosius, o Myrddin Emrys, fue un poderoso mago galés parte de la clase inaugural de Salazar Slytherin en Hogwarts, graduándose, era creído, en el año 997 después de realizar actos de magia que habían deslumbrado a los fundadores. Su historia era incluso más ofuscada que la de Arturo en los relatos muggle, con Godofredo dándole un papel pequeño (e inexacto) en su Historia, pero para los magos, era uno de los hechiceros más famosos en la historia. Cuando cumplió la mayoría de edad, el prodigioso joven Merlín fue interpretado como un amigo y aliado de Arturo de varios años, y un hechicero poderoso como el que nunca más se había vuelto a ver.

Fue claro desde el comienzo que Malfoy estaba jugando una partida más grande de lo que estaba diciendo. Primero, advirtió con severidad a Mordred que no atacara a Merlín y sus aliados y que se enfocara en Sir Arturo. Mordred estaba amargado y obsesionado con la venganza y claramente necesitaba a alguien que lo controlara, pero Malfoy era un calculador frío y tomó justamente ese papel para él. Era difícil ver lo que estaba planeando, pero genuinamente parecía intentar ganar la guerra derramando poca sangre.

Pero comenzó a ser más claro al final del primer acto cuando dio un soliloquio sobre como Sir Arturo estaba debilitando su corte y, por extensión, a los magos en Inglaterra. Las faltas naturales de Arturo, junto con las de Dame Ginebra y Sir Lancelot, dijo, amenazaban el socavar a la Mesa Redonda, mientras que los lords mágicos de Inglaterra, entre ellos los fundadores de Hogwarts sobrevivientes e incluso el mismo Merlín, estaban siendo bloqueados de las decisiones. Al no ser necesitado en Francia y buscando una nueva vida para sí mismo, Armand Malfoy juró no solo conquistar Inglaterra, sino reconstruir la sociedad mágica en el proceso… con él en el centro, por supuesto.

Los efectos especiales en la obra fueron brillantes, como siempre… efectos que deslumbraron incluso a la audiencia mágica cuando Merlín cambió de forma con una facilidad que daría celos a un metamorfomago (los historiadores estaban divididos sobre si había sido uno), conjuró imágenes vívidas del futuro, y realizó grandes actos de naturaleza mágica en un duelo con Morgana. Similarmente, los ejércitos mágicos y muggles amasados por Malfoy, Mordred, y el Duque Guillermo parecieron extenderse en la distancia detrás del escenario, y la audiencia pudo sentir la brisa salada cuando su flota cruzó el canal.

Cuando llegó la batalla de Hastings, fue espectacular. Todo el tiempo que las fuerzas de Malfoy lucharon contra los magos ingleses, se pudieron escuchar y visualizar los detalles de la batalla muggle en el fondo. Grandes actos de magia fueron realizados por ambos lados, y en el momento del clímax, Mordred mató a su padre con una maldición oscura. Pero entonces, hubo un cambio repentino: Mordred olvidó las órdenes de Malfoy y atacó a Merlín. El mismo Malfoy se le opuso, y la batalla se convirtió en un duelo entre Mordred, Merlín, y Malfoy. Malfoy logró dar el golpe final a Mordred, terminando la campaña del mago enloquecido, pero entonces, en otro cambio inesperado, Merlín derrotó a Armand Malfoy en segundos y lo lanzó contra el suelo.

Parecía que todo había terminado, pero incluso en el suelo con el báculo de Merlín en su garganta, Armand Malfoy comenzó a hablar–. Mi propia derrota no significa nada, Lord Merlín –dijo–. Arturo Pendragon y Harold Godwinson están muertos, y el Duque Guillermo es ahora Rey de Inglaterra.

–Significará algo si ya no puedes hacer más daños a esta tierra –le dijo Merlín–. La pérdida de Arturo no quedará sin vengar.

Malfoy sacudió la cabeza–: En verdad lamento que tu amigo no pudo ser salvado, pero ambos sabemos que él provocó su propia caída con su hijo. Tú viste que yo mismo no pude controlar a Mordred, y si él no lo hubiera hecho, uno de los otros enemigos de Arturo lo hubiera matado pronto. En lo que respecta a mí, no tengo deseos de derramar más sangre mágica hoy.

–Fácil de decir para el hombre cuya sangre está a punto de ser derramada –dijo Merlín con frialdad–. Guarda tus palabrerías, Lord Malfoy. Ambos sabemos que has venido a Inglaterra para derrocar la Mesa Redonda.

–¿En verdad? –respondió Malfoy con voz suave mientras ponía junta las pintas que había indicado en sus planes más tempranos–. La Mesa Redonda se hubiera colapsado bajo su propio peso en cinco años sin mi ayuda. Su liderazgo estaba podrido en el centro. Tú lo sabías. Se los advertiste, y no te escucharon. Pero Bretaña tiene muchos magos poderosos que podrían reemplazarlos. Piensa en lo mucho que podríamos hacer si trabajáramos aliados.

–¿Y pretendes ser uno de nosotros? –dijo Merlín–. ¿Tú que nos atacaste en nuestra propia tierra?

–Yo quien podría demandar tu rendición solo por virtud del ejército muggle a mis espaldas –lo corrigió–. Eres el hechicero superior, Lord Merlín… posiblemente el mago más grandioso que haya existido. No lo disputo. Pero solo eres un hombre. Tus Lord Gryffindor y Lady Hufflepuff están viejos y no tienen tu poder. ¿Podrías enfrentarte solo contra doce mil hombres?

Por primera vez, Merlín comenzó a mostrar indecisión. Lentamente, bajó su báculo, y Malfoy tomó la oportunidad.

–No busco la conquista, Lord Merlín –dijo–. No busco ser un rey como Arturo. Pero te ofrezco mi varita, así como lo hace la Casa de los Peverell y tus viejos amigos, la exiliada Casa de Slytherin, en servicio a una Bretaña nueva y más fuerte mágicamente… una aislada de guerras muggle de sucesión mezquinas, sus inevitables conflictos con Escocia y Francia… una que no necesitará de involucrarse en guerras como esta… una que pueda vivir en paz.

Merlín se burló de estas palabras, pero entonces miró a los doce mil hombres y fue obligado a reconsiderarlo. Malfoy tenía razón: ningún mago podía enfrentarse a un ejército tan poderoso. También consultó con Godric Gryffindor y Helga Hufflepuff, y estuvieron de acuerdo en que era una oferta más justa de lo que pudieron haber esperado del nuevo Rey Guillermo, y así, aunque no les importaba mucho Armand Malfoy, aceptaron su traro y le dieron a él, Argos Peverell, y Franco Slytherin un papel en la fundación del nuevo Consejo de Magos, marcando el comienzo de un largo periodo de paz en el mundo mágico.

Inusual para un espectáculo navideño, la obra estuvo llena de ambigüedad moral. Tanto Merlín como el Rey Guillermo eran figures de agrado en el mundo mágico a pesar de sus lados opuestos, mientras que Mordred ciertamente no lo era, y Armand Malfoy y sus acciones eran nada sino controversiales. Quizás era el tenor de la época lo que hacía que las personas estuvieran mórbidamente interesadas en tales historias.

Harry se sorprendió de que Draco Malfoy hubiera estado involucrado en tal obra, representando a su familia de tal modo. Y cuando terminó, se sorprendió también de que Lucius Malfoy parecía razonablemente contento con ella. Pero entonces, quizás los planes de Armand Malfoy para eliminar a su competencia y ganar una posición de poder sin el derrame excesivo de sangre mágica era exactamente el tipo de cosa que defendía la familia Malfoy. Era ciertamente mejor que la sangrienta guerra civil que Voldemort había comenzado en tiempos modernos, por lo menos para los magos. Tendría que mantenerse en alerta para ver qué estaban planeando.


Los mortífagos… aquellos que no estuvieron en el evento social del año porque eran muy pobres o estaban siendo buscados por la ley o ambos… preferían celebrar Yule (era más fácil deslindarse de ese molesto "paz en la tierra y para los hombres buena voluntad" de ese modo), pero en práctica, era realmente solo otra celebración navideña. Era algo que habían hecho cada año en la última guerra, aunque no en la mansión Ryddle, y no hubiera sido notable excepto que este año, su juerga había sido interrumpida.

Un hombre entró a la mansión Ryddle que no estaba privado de sus hechizos de ocultamiento, caminando directo a través de la barrera de camaleón de Lady Pantera y a la sala del trono. Voldemort fue solo dado unos segundos después de que sus encantamientos de alarma se activaran antes de que la puerta explotara y las llamas de las antorchas parpadearan alrededor del rostro del hombre.

El hombre era grande, de hombros anchos, y fácilmente tan alto como Rowle, el más alto de los mortífagos. Usaba una capa suelta sobre su pecho desnudo, y su piel era oscura y llena de tatuajes. Sus ojos brillaron con un suave contorno azul, así como los de Voldemort tenían uno rojo… un rasgo que no había tenido la última vez que lo había visto: Mal de Ojo.

Toda charla y celebración cesó mientras Voldemort y sus seguidores se pusieron de pie al instante para confrontarlo.

–Parece que tenemos un invitado inesperado… –dijo Voldemort. Hubo una larga pausa mientras todos esperaban que algo pasara–…inesperado… pero invitado –terminó–. Kinani Ngeze, el Invencible aspirante a Señor Oscuro de Kinshasa. Veo que recibiste mi convocación.

–No soy convocado por nadie, Voldemort –dijo el visitante con una voz profunda con acento. Los mortífagos se pusieron tensos, ya que solo La Pantera llamaba al Señor Oscuro por su nombre tan casualmente–. Pero recibí tu oferta sobre trabajar juntos contra tus enemigos. Estoy aquí para aceptar esa oferta. Tengo un asunto sin terminar con ese perro, Edward Grayson.

Voldemort sonrió. Esa no era una buena señal–. Y tendrás la oportunidad de terminar ese asunto antes de que el año concluya –dijo–. Ven. Discutiremos con Lady Pantera nuestros planes para mañana.

–¿Y qué está pasando mañana, Voldemort? –dijo Ngeze.

–Un ataque al mismísimo corazón de mis enemigos que los hará temblar con miedo ante mi… A propósito, ¿cómo eres para romper barreras, Lord Ngeze?