Luego del encuentro con aquel grupo que se hizo llamar Night Raid, fueron llevados a lo que sería su base, para eso se estaban moviendo a las afueras de la capital hasta llegar a un bosque, tal parecía que no responderían muchas preguntas por lo que no dijeron nada.
- Esto. – Kanno vio que entonces Tatsumi se acercó a él. – No pude decirlo antes debido a lo que hicimos pero… gracias por salvar a mi preciados amigos.
- No fue nada, viajamos con ellos durante un tiempo y por la situación que quisieron encerrarnos, fue algo que debimos hacer.
- Es cierto… creo que, de no haber estado ustedes, quizás hubieran muerto antes de que llegara… - bajó la mirada. – Esto me hizo ver… hay mucha corrupción en la capital, para que hagan estas cosas, no es algo que pueda perdonar.
- Yo tampoco. – Asintió el pelinegro. – Desde que llegamos aquí hemos tenido contacto con nobles totalmente putrefactos hasta el fondo, eso habla mucho de que hay algo malo en este sitio.
- Ey chicos, si desean obtener respuestas, esperen a que lleguemos a nuestra guarida, ahí hablaremos todo lo que quieran. – Respondió Leone. Ya luego de atravesar una buena zona del bosque, se vio una casa justo al frente. – Y llegamos, nuestra querida guardia.
- Iré a avisar a la jefa. – Bulat entró para dar el aviso a alguien, el resto se quedó afuera.
- Solo para finalizar ¿están totalmente seguros de que los reclutaremos? – Respondió la pelirrosa de coletas, Leone asintió.
- Son fuertes si es que debieron acabar con todos los guardias de esa mansión, es una oportunidad que no podemos desperdiciar y de seguro Najenda aceptará. – En ese momento se abrió la puerta, el fortachón salió junto a otra persona, una mujer de cabello grisáceo corto, un parche en uno de sus ojos y una prótesis de metal en uno de sus brazos.
- Bulat me explicó todo y parece que tuvo razón. – Observó al grupo recién llegado. – Deben ser ustedes.
- Ciertamente. – Habló Kanno en ese momento. – Por la forma a la cual se refieren a usted, debe ser la líder de este grupo, Night Raid. – Ella asintió.
- Me llamo Najenda, como ya pudieron haber imaginado, soy la jefa de este grupo, la unidad de asesinos perteneciente al ejército revolucionario, Night Raid. – Se presentó así como al resto.
- Un gusto conocerla, soy Kanno, ellos son mis amigos Ronnie y Sagiri, somos un grupo musical al cual nos referimos como Rock Crusaders.
- Así que son ellos. – Expresó la peligris. – Había escuchado de ustedes, incluso entre algunos soldados del ejército, escucharon a un grupo tocar música totalmente extraña.
- Todo debido a estos instrumentos. – Mostró el bajo que tenía así como ellos dos igualmente, Najenda lo observó.
- ¿Qué piensas jefa? Lo son ¿no? – Preguntó Leone, ella observó los instrumentos y entonces asintió.
- Si lo son… pero no son algunos que realmente conozca, tampoco creo que estén en el registro.
- ¿Saben que son? – Preguntó Ronnie.
- Lo que llevan en sus manos no son instrumentos, sino armas que se llaman teigus.
- ¿Teigus? – Preguntó Sagiri.
- Son armas creadas por el primer emperador, hechas a base de materiales raros y partes de bestias peligrosas de gran clase, normalmente solo deberían existir 48 pero estas no se encuentran entre las registradas.
- ¿Dice que hubo más Teigus creadas en secreto? – Preguntó el peliverde. – Eso no debería ser posible.
- No lo sabemos Lubbock, pero parece que hay algunos secretos escondidos después de todo. – Expresó esta cruzándose de brazos. – En tal caso, ahora que sabemos que ustedes poseen teigus, no los podemos dejar ir.
- Realmente no era nuestro caso. – Respondió Kanno. – Después de lo que vivimos, los tres tomamos una decisión y es que deseamos hacer algo con la situación actual, mientras el peligro nos aceche, no podremos hacer lo que nos gusta después de todo que es tocar música, pelear y asesinar será inevitable. – Najenda sonrió en ese momento.
- Era lo que deseaba escuchar, por eso les ofrezco la oportunidad a todos ustedes… de que se unan a Night Raid, peleemos juntos para liberar a la capital y al imperio del mal que lo azota.
- Liberar al imperio… - Tatsumi se lo pensó, Ieyasu y Sayo también, ahí Kanno miró a Ronnie y Sagiri, ellos sabían que era una mejor oportunidad que hacerlo solos, ambos asintieron.
- Nosotros aceptamos. – Respondió Kanno, Najenda se vio complacida.
- Yo igual. – Tatsumi respondió en ese momento. – Después de ver como mis amigos casi son asesinados, no puedo quedarme de brazos cruzados.
- Bienvenido al barco Tatsumi. – Sonrió Leone.
- Nosotros igual. – Ieyasu habló. – De no ser por Kanno, Ronnie y Sagiri, hubiéramos muerto, nuestro sueño de volvernos soldados para enviar dinero a nuestra aldea natal ya no es posible, si podemos hacerlo por otros medios.
- Si nuestra misión tiene éxito, ningún otro pueblo pasará hambre o pobreza. – Respondió Najenda. – Haremos que el imperio tenga igualdad entre todas las personas, es por lo que estamos luchando.
- Entonces lo haremos. – Comentó Sayo.
- Era lo que deseaba escuchar, entonces les doy la bienvenida a todos a Night Raid. – De esa forma ya tenían un nuevo hogar, luchar para liberar al imperio de la corrupción, en lo que era un viaje tranquilo se volvió una gran responsabilidad de la noche a la mañana.
De alguna forma esa casa tenía varias habitaciones por lo que pudieron acomodarse bien, claro que para ocupar menos espacio, Kanno y Ronnie aceptaron compartir una habitación juntos, ya estaban por descansar pero Najenda llamó a los tres para que la fueran a ver a su oficina, así se movieron, tocando la puerta.
- Adelante. – Escucharon del otro lado. Abriendo la puerta, ahí se encontraban la peligris, pero no solo estaba ella, Leone, Bulat y la pelinegra, Akame, estaban igualmente dentro. – Gracias por venir.
- No es nada. – Respondió Kanno con cortesía. – Si mandó a llamarnos a nosotros tres específicamente es por solo una razón.
- Parece que lo saben, eso me ahorra muchas preguntas. – Apoyó sus brazos en el escritorio. – Los teigus que tienen ahora… ¿Dónde los obtuvieron?
- Estaban dentro de una cueva, cuando llegamos aquí, nos refugiamos dentro del hogar de una bestia sin saberlo, al adentrarnos, estábamos en una especie de ruinas, mientras nos atacaba esa bestia, destruyó una caja de piedra, primero encontramos la guitarra de Ronnie, ya luego al buscar entre los escombros, Sagiri y yo obtuvimos los nuestros.
- Una cueva… no es que hayamos buscado en estas…
- Pero bien lo dijo jefa, no existen teigus como esos registrados. – Comentó Leone.
- Eso es cierto, pero bien puede ser algún secreto que el primer emperador guardó, como teigus de refuerzo si alguno de los 48 principales fracasara. – Agitó su cabeza. – Dejemos el misterio para después, quisiera escuchar cómo funcionan.
- Empezaré yo entonces. – Ronnie empezó a hablar. – Se llama Bring Me the Horizon, al tocarla, el sonido resonante logra un efecto en el cual puedo manipular a quienes lo escuchan, de igual forma me envuelve en una armadura que me otorga fuerza y amplifica las habilidades.
- Estas baquetas se llaman Architects, me permite controlar la tierra, pudiendo construir todo lo que quiera si la tocó con estas, formando golems y objetos que funcionan.
- Y mi bajo se llama August Burns Red, la hoja inferior de esta, cuando golpeo carne, irradia una gran cantidad de lava que se inyecta al cuerpo.
- Son poderes muy peligrosos. – Expresó Bulat de brazos cruzados. – Jefa, parece que nos ganamos la lotería al reclutarlos.
- Eso es verdad. – Asintió ella.
- Tengo dudas. – Por primera vez Akame habló, mirando a Kanno. – No sé si ellos realmente puedan manejar esos teigus como se requiere.
- Oye Akame, no crees que…
- Es verdad. – Najenda interrumpió a Leone. – Nos hablaron acerca del funcionamiento de sus teigus pero no hemos visto si tienen la fuerza para manejarlos con cuidado, después de todo solamente usuarios fuertes pueden usarlos bajo todo su potencial. – Miró a los tres fijamente. – Si pueden demostrar que son merecedores de su fuerza, les dejaremos sus teigus, de no ser así… nos lo deben entregar para llevarlos a los cuarteles del ejército revolucionario.
- ¿Eh? ¿Quitarnos nuestros instrumentos? ¡Eso nunca! – Se quejó Sagiri con un puchero.
- ¿Qué podemos hacer para demostrarlo? – Preguntó Ronnie.
- … Una batalla de entrenamiento… ustedes tres contra ellos. – Señaló a los tres presentes con ella.
- Jeje, enfrentarlos ¿eh? Eso me parece excelente. – Leone sonrió con seguridad, Akame asintió de forma seria y Bulat sonrió por debajo.
- Ronnie, Sagiri. – Kanno miró a los dos, ellos pensaban en lo mismo. – Lo haremos.
- Eso quería escuchar, mañana a primera hora será la batalla, espero estén listos. – Respondió la peligris, ya para mostrar su fuerza, ellos lo darían todo. Dicho eso, ya fueron a descansar para el día siguiente.
Así llegó la mañana, empezaron a despertar y antes de ello, estaba el desayuno.
- Buenos días… - Tatsumi soltó un bostezo mientras fue a la mesa. – Nunca antes había logrado dormir tan cómodamente…
- ¿Eso piensas? – Preguntó Lubbock. – Las camas son las más baratas que existen.
- Para alguien como yo que mayormente dormía a la intemperie mientras viajaba, es un lujo.
- Pronto estará listo el desayuno. – Akame estaba cocinando en ese momento, llevando un mandil encima, poco tiempo después fue llegando al resto.
- Huele bien. – Respondió Sayo, saludando a Tatsumi. – Espero esté delicioso.
- Akame es una gran cocinera, así que de eso no hay duda. – Respondió Leone, ya entonces llegaron Ronnie, Kanno y Sagiri. – Ustedes, espero estén listos para el combate al rato.
- ¿Van a pelear? – Preguntó Tatsumi.
- Nuestra jefa desea ver si son dignos de conservar sus teigus, por eso se enfrentarán a mí, Akame y Bulat.
- Parece algo extremo. – Comentó Lubbock. – Que Najenda haga algo así.
- Me parece bien. – Mine llegó en ese momento. – No es que logre confiar en unos novatos el primer día.
- Si es lo que la jefa ha respondido. – Sheele tampoco tenía problemas al respecto. – Además… quiero ver como son sus habilidades.
- Pero antes, vamos a comer. – Ya la comida empezó a ser puesta en la mesa y eran platillos variados, todos se veían deliciosos.
- Se ve bueno… creo que igual podría cocinar algo. – Pensó Sagiri.
- ¿También cocinas? – Preguntó Leone, la pelinegra asintió.
- Si puedo conseguir los ingredientes necesarios, puedo cocinar los platillos de nuestra tierra. – Sonrió, eso llamó la atención de Akame.
- ¿Platillos de otra tierra? – Tenía un brillo inusual en los ojos, mirando fijamente a Sagiri la cual se alejó un poco debido a la presión.
- Si… son deliciosos y seguro nunca antes los han probado, les gustará. – Akame ya estaba que se encontraba babeando, Sagiri soltó una pequeña risa.
- Por ahora comamos. – Procedieron a desayunar, cabe decir de la gran cantidad de comida que se encontraba frente a Akame y que ella devoraba como si fuera nada, sorprendiendo a aquellos que no conocían ese aspecto de ella.
- Como siempre, Akame tiene un gran apetito. – Sonrió Leone.
- Eso no es normal la verdad. – Comentó Tatsumi, Leone lo abrazó por el costado. - ¿L-Leone?
- Deberías seguir comiendo, para que ese cuerpo tuyo crezca cada vez más… - Sus pechos estaban oprimiendo su torso lo que lo sonrojó.
- Leone, deja de molestarlo, además no seas tan pervertida. – Mine la regañó.
- ¿Qué pasa Mine? ¿Acaso estás celosa?
- ¡N-No es eso! – Se excusó estando sonrojada. – Solo no metas una mala reputación a nuestro grupo con él.
- ¿Por qué? Tatsumi me interesa, no es que sea para ti igual. – La pelirrosa no dijo más al tener vergüenza. Una vez terminaron, ya salieron de la casa, había llegado el momento, ahí todos los demás estaban reunidos para observar la batalla.
- Cuando usuarios de teigu se enfrentan, solo uno puede salir con vida. – Habló Najenda, alertando a Tatsumi, Ieyasu y Sayo. – Pero esta batalla no es a muerte, sabrán cuando detenerse.
- Entonces… ¿empezamos? – Sonrió Leone, su cuerpo empezó a transformarse, obteniendo una melena más larga, así como garras y rasgos animales. – Este es mi teigu, el rey animal: Lionelle, que me transforma en una bestia.
- Katana asesina de un solo corte: Murasame. – Los ojos rojos de Akame se enfocaron al frente mientras desenvainó su arma.
- Vamos a pelear, armadura del demonio: Incursio. – La espada empezó a envolver a Bulat, a lo que formó una armadura de color gris, el casco con ojos amarillos miró al frente. - ¡Estoy listo!
- … Vamos chicos. – Expresó Kanno. – Es hora de que sientan el calor de mi bajo ardiente: August Burns Red.
- Voy a darlo todo, constructor de la tierra: Architects. – Sagiri golpeó el suelo con las baquetas, a lo que formaron golems listos para atacar.
- La guitarra que me llevará a la victoria, la esperanza controlada del ocaso: Bring Me the Horizon. – La guitarra brilló, en ese momento la armadura cubrió a Ronnie, mirando al frente, tomó la guitarra-lanza y empezó a tocar, la melodía resonaba por todo el lugar.
- Ok, eso es genial. – Expresó Lubbock mirándolos.
- Lo que importa es ver su desempeño en batalla. – Respondió Najenda con seriedad. Ambos bandos ya estaban listos para pelear, el viento sopló suavemente mientras las hojas se movían del suelo, ya en ese momento que terminó, empezaron.
Kanno fue el primero en correr al ataque, fue directo hacia Akame que miró al frente, el pelinegro atacó con la parte del filo del bajo, a lo que ella bloqueó sin problemas, fue entonces que lo alejó.
- Ya empezó. – Comentó Tatsumi por debajo, mirando fijamente la batalla. En ese momento Ronnie dio un salto para alejarse.
- No huirás. – Bulat fue tras él para enfrentarse, ya Akame y Kanno igual se fueron por otro lado, ahora solo quedaban Sagiri y Leone.
- Entonces pequeña ¿Qué harás? – Preguntó la rubia.
- ¿Qué más? Vayan tras ella. – Envió a los golems para atacarla, la rubia sonrió con seguridad.
- Tus pequeños amigos no harán nada. – El primer golem atacó con un golpe a esta pero ella lo bloqueó con su mano, entonces como si fuera nada, contraatacó, destruyendo al golem. – La tierra no es nada contra la fuerza de una bestia.
- Ya veo… entonces haré más. – Fue creando más golems, aunque resultaría del mismo modo, Leone los empezó a destruir todos, más eso solo fue una distracción, Sagiri corrió y dando un gran salto, aterrizó al frente con una patada.
- ¡O-Oye, no avistaste que atacarías de repente!
- En una batalla no se avisa nada. – Ella saltó hacia atrás dando vueltas hasta aterrizar.
- Tienes agilidad.
- Practiqué durante muchos años una disciplina llamada gimnasia en al cual llegué a fortalecer mi cuerpo para ser flexible y ágil, pensé en que podría incorporarlo a mi estilo de pelea.
- Ya veo, pero eso no es suficiente. – Ella fue al ataque, dando un salto, comenzó a atacar a Sagiri, esta creó una pared de piedra para bloquearlo, aunque Leone la destruyó sin problemas, pero al atravesarla no estaba Sagiri ahí. - ¿Dónde fuiste?
La pelinegra estaba encima de un árbol, fue así que saltó desde ahí, dando varias vueltas en el aire, creó un mazo con piedra para golpear a la rubia, esta lo bloqueó con sus brazos, causando que se rompiera el arma de piedra.
- Necesitarás más que eso para derrotarme.
- Claro, no te distraigas. – Justo un golem estaba a espaldas de Leone, golpeándola en ese momento, el golpe fue contundente que le abrió, saliendo algo de sangre.
- Oh… lograste golpearme… te felicito Sagiri, pero igualmente me hiciste enojar. – Sonrió de forma peligrosa. – Prepárate para mi ataque. – Soltó un rugido, la pelinegra sabía que era peligrosa por lo que se alejó.
Kanno bloqueaba todos los ataques de Akame, la espadachina no daba ningún tipo de descanso al pelinegro con sus ataques rápidos y consecutivos.
- Eres más hábil de lo que pensé, creo que un novato en batallas como yo tiene poco que demostrar contra alguien experimentada. – Ella no dijo nada, pateando a Kanno en el estómago para alejarlo. – Entiendo, así que de esta forma prefieres comunicarte, lo haremos a tu estilo.
Kanno volvió al ataque, atacando en todos los ángulos posibles los cuales Akame bloqueaba sin algún problema y sin mostrar emociones, el pelinegro daba todo lo posible con tal de hacerle algún daño pero ella seguía bloqueando cada ataque.
- Te falta habilidad, es obvio que no tienes experiencia en combate. – Respondió la pelinegra, a pesar de la provocación, Kanno sonrió.
- Era obvio, apenas llegué a este lugar y no he pasado con mi teigu más que solo un par de semanas y no había batallado hasta antes de llegar aquí, la diferencia estaba cantada desde el inicio.
- Al menos pareces alguien sensato, pero demasiada seriedad tampoco es buena.
- No soy alguien realmente serio, en realidad me gusta ir con la corriente, hago todo lo posible con el medio que sea y si logro que funcione, pues me aferro a ello.
- Eres del tipo estratega cuidadoso, si bien Najenda es quien nos da las ordenes, carecemos un poco de organización y movilidad… la forma en la cual mataste a los guardias y a esa familia, sin mucho cuidado no pudo ser posibles ¿fuiste tu?
- Claro. – Sonrió Kanno. – Ronnie y Sagiri pueden ser fuertes por sí solos pero les hace falta un tipo de fuerza, la inteligencia también es algo que nos vuelve fuertes, y ese es mi caso.
- Entiendo… podrías ser alguien muy bueno para nuestro grupo, ahora sigue demostrándomelo. – Akame fue al ataque, Kanno empezó a correr para alejarse de ella.
Ronnie y Bulat estaban enfrentándose en el aire, la espada de Incursio y la lanza de BMTH chocaban tan fuerte que soltaban chispas, ya luego de aquello, aterrizaron sobre los árboles.
- Eres bueno, me sorprende que tengas este nivel de dominio con solo un par de semanas de portar el teigu.
- La información llegó a mi cabeza de repente, igual solo quisiera vivir en paz, y lo cumpliré una vez acabe con la corrupción de este imperio. – Bulat sonrió dentro de su casco.
- Ven con todo chico, muéstrame tu alma ardiente. – Los dos volvieron al ataque, el castaño lanzaba varios ataques hacia Bulat los cuales bloqueaba, entonces él usó su pura fuerza para apartarlos y precipitarse al suelo.
- tsk… eso dolió…
- Dominar un teigu tipo armadura es algo que lleva años, el controlar una fuerza externa que no es la tuya crea confusión e inseguridad, pero que te muevas con tanta libertad, con algo de entrenamiento, podrás ser un miembro a la altura.
- Eso quiero. – Respondió Ronnie, Bulat regresó al ataque contra él.
Leone atacaba con más fiereza a Sagiri la cual creaba varias paredes de piedra para protegerse pero ella destrozaba cada una de estas, tenía una sonrisa peligrosa en el rostro.
- Vamos Sagiri-chan… no sigas huyendo como una cobarde y enfréntame.
- Hasta yo sé que esa es una pésima idea… - Ella ya se encontraba agotada, necesitaba terminarlo de alguna forma. – (Las paredes y demás objetos de piedra que estoy creando no sirven mucho contra ella… necesito hacer algo más)
- ¡Si no atacas, iré yo! – Leone saltó para atacarla con una patada, apenas en cuestión de segundos Sagiri creó una protección de piedra en su estómago donde impactó el ataque de la rubia, apenas logró cubrirse pero igual recibió mucho daño.
- *Cof* eso dolió… - Escupió algo de sangre. – Eres realmente dura.
- Te lo dije, la fuerza de una bestia no es nada ante la tierra.
- Tal se ve que estoy acabada… pero no pienso rendirme, así como mis amigos. – En ese momento vio a Ronnie aterrizar cerca. – te tardaste.
- Lo siento, cambiemos. – Ahora el castaño encaró a Leone y atacó al frente.
- ¿Qué? – Ella no logró reaccionar a tiempo cuando recibió el ataque de Ronnie en su abdomen, mandándola a volar.
- Y yo contigo. – Cuando llegó Bulat, Sagiri logró crear un pilar de piedra y con un salto se subió encima. – Y ahora mi máxima creación. – Una aplanadora de piedra se formó del pilar y moldeándolo, se subió encima para dejarla caer sobre Incurso. - ¡Road Roller!
El vehículo cayó sobre Bulat, aplastándolo y levantando mucho polvo, los demás se cubrieron.
- E-Eso es muy temerario… - Expresó Mine con asombro, Najenda empezó a reír.
- Debo decir que me tomó por sorpresa, hacen cosas que nunca se me hubieran imaginado.
- También parecen tener buen trabajo en equipo. – Comentó Sheele.
- (Son fuertes… me pregunto si yo podré ser igual…) – Pensó Tatsumi para sus adentros. Una vez el polvo se disolvió, se vio a Incurso aún de pie, se protegió con ambos brazos, Sagiri respiraba agitadamente.
- Eso pensé… - Ella cayó de rodillas. – Estoy agotada…
- Yo igual… - La armadura de BMTH desapareció, Ronnie cayó de espaldas debido al cansancio. – No puedo seguir.
- Bueno, al menos la sorpresa del cambio fue algo que no esperaba. – Sonrió Leone, mirando a ambos. - ¿Qué dices Bulat? Parecen prometedores.
- Es cierto. – Incursio volvió a su forma original, el pelinegro del copete sonrió. – Serán tanto o más fuertes que nosotros, y sus teigus son originales, no podemos dejarlos pasar.
En ese momento vieron algo caer al suelo, era el bajo de Kanno, poco después llegó este que se encontraba agotado, Akame llegó, siendo ella quien desarmó al pelinegro.
- Se acabó. – Expresó ella por debajo, volviendo a envainar su arma.
- Ey Akame ¿terminaste? – Preguntó Leone, esta asintió. - ¿Qué opinas?
- … Serán buenos compañeros a los cuales confiar mi espalda. – Ella sonrió. – Najenda-san, son más que merecedores de sus teigus.
- Que no se diga más. – La peligris se levantó de su asiento, mirando a los tres. – Kanno, Ronnie, Sagiri. Han recibido la aprobación de los miembros de Night Raid y creo que es unánime. – Miró a los otros, estos asintieron. – Esperamos contar con su fuerza de ahora en adelante.
- Claro… - Alcanzó a responder Kanno antes de ponerse de rodillas. Fue ayudado a levantarse por Akame. – Gracias…
- Lo que sea por un nuevo compañero. – Respondió de vuelta con una sonrisa, también ayudaron a Ronnie y Sagiri. Tatsumi, Ieyasu y Sayo vieron todo con asombro, entonces los tres se vieron.
- Tenemos que volvernos más fuertes. – Comentó el pelinegro, los otros dos asintieron.
- Si queremos traer un cambio, hay que hacerlo. – Expresó Sayo.
- Sí… ver esto me hizo darme cuenta que me queda un largo camino, espero poder entrenar junto a todos y ser un asesino merecedor de este lugar. – Respondió Tatsumi. Así ya con todos aceptados en Night Raid, empezaría su nueva vida, con tal de cambiar al imperio, se esforzarían en las misiones que están por llegar.
Ninja Britten 11: Yo igual pasé una fase así, escuchaba más el rock en español de la época como Panda, Delux, los Concorde entre otros y pues es una época que respeto la verdad, mis gustos pudieron haber cambiado pero igual hay canciones así que me gustan.
El Redentor 777: Ya era algo que era necesario de hacer y pues sí quise darle énfasis a la familia que murieron muy rápido en el canon, lo de Aria lo dejé así por Tatsumi que igual debía mostrar lo suyo, ya en sí seguiré en parte el canon pero haré mis cambios, algo que ya estamos viendo.
Bueno, ya con este cap todo el grupo está con Night Raid, claro que antes tuvieron una pequeña batalla para ver si son merecedores de conservar sus teigus, Najenda quedó satisfecha así que todo bien, en el próximo cap veremos un poco de cada uno de los integrantes y que los vayan conociendo, además de entrenamientos, tendremos un cap tranquilo, hasta el próximo cap. Saludos.
