Disclaimer's Incluidos.

Fecha de edición: 05/09/2021


Capítulo 18.

.

"Sólo debemos sacrificarnos por los ideales."

—Karl Raimund Popper

.

.

.

La lluvia había caído durante dos días consecutivos, y la tormenta parecía no tener fin al igual que el horror al que estaban sometidos. Los relámpagos sonaban durante horas y horas, callando todo lo demás.

El cielo lloraba la injurias del mundo terrenal y las muertes violentas que siempre dejaban las guerras.

El Mayor Uchiha llegó a media noche del segundo día, mientras los soldados sobrevivientes recogían los destrozos del primer bocado de una guerra venidera y real, el silencio era un manto regio sobre toda la ciudad, y el miedo era mucho más palpable que antes junto a la sombra de la muerte taciturna, en busca de más víctimas.

El vehículo que lo recogió en el aeropuerto recorrió las calles vacías, todo parecía intacto como la última vez que las vio; pero sabía muy bien que era solo apariencia, la supuesta calma se rompería dentro de poco y abriría paso al caos y las muertes en masa

¿Cuántos más morirían? Era la pregunta frecuente en su mente.

La lluvia caía sin cesar sobre el metal del auto y se volvía más fuerte a cada minuto, mientras iban entrando a la base.

—Mayor Uchiha—llamó Jūgo mientras se detenían.

Sasuke salió del auto, ignorando el agua que empapaba todo su uniforme y caminó entre los escombros, el daño no había sido tan terrible como esperaba; pero conocía al general y aquello iba mucho más allá de lo permitido.

—¡General Uchiha, Señor! El Mayor Sasuke Uchiha reportándose.—Se detuvo a unos pasos de Madara, realizando el saludo militar correspondiente mientras la lluvia caía sin cesar.

Madara lo observó en silencio, protegido por el enorme paraguas negro que sostenía uno de sus hombres, esperando su llegada.

La lluvia había empapado todo su cuerpo; pero no importaba. No, hoy no lo hacía.

El General Uchiha dio un paso al frente, sosteniendo una bandera doblada en sus manos y algunas insignias que sabía, eran de Karin.

—La capitana Karin Uzumaki, ha muerto en cumplimiento de su deber, como su superior directo hago entrega correspondiente de mis respetos al no tener ningún familiar vivo.

—¡Señor, sí, Señor!— respondió Sasuke, bajando el brazo y extendiendo las manos para alcanzar la bandera empapada.

Había visto los rastros de sangre seca sobre las insignias, y apretó un poco más la tela entre sus dedos.

—Mañana en la tarde en mi oficina, Mayor Uchiha. Encontraré al que hizo todo esto y eliminaremos a la basura de una vez por todas.

"Encontraré al traidor que se atrevió a desafiarme en mi propio territorio y lo mataré"

Era el significado real de sus palabras, mientras la lluvia seguía cayendo con fuerza.

—¡Señor, sí, señor!—Mantuvo su posición erguida y la cabeza mirando al frente, había bailado con la muerte desde hace mucho y eran viejos conocidos. Su profesión se resumía en eso: vivir o morir.

Madara dio un pequeño asentimiento y giró sobre sí, seguido de su hombre quien les miró unos segundos demás antes de volverse para abrir la puerta del vehículo para el General Uchiha y luego subir él en el asiento del copiloto.

El motor rugió en medio de la lluvia y se perdió a través de la espesa oscuridad, al parecer el daño había sido más profundo de lo que había imaginado y los generadores estaban siendo utilizados en los lugares de mayor urgencia.

Sasuke dejó que la lluvia cayera sobre él, sin despegar sus ojos negros del camino por donde se había marchado Madara. La bandera entre sus manos estaba arrugada.

—Mayor Uchiha…—llamó Jūgo con seriedad, mientras observaba la rigidez en el cuerpo de Sasuke.

—Devuelta a mi residencia; pero primero, iremos al hospital.—La orden fuera clara y concisa, el viaje había sido largo y agotador, mañana tendría que enterrar a alguien de su equipo y hacerle frente a Madara Uchiha.

—¡Sí, señor!—Realizó unas señas al piloto para que se acercara, Jūgo volvió a observar al Mayor Uchiha y negó, tantos años trabajando junto a él y eran contadas las ocasiones en que lo veía de ese modo tan atentó y taciturno.

Todos conocían la muerte de primera mano, que un compañero muriera durante los enfrentamientos era algo bastante normal; sin embargo, por muchas pérdidas que tuvieran, siempre pegaban de una manera diferente, después de todo era lo único que les recordaba, aún seguían siendo unos simples humanos y no el tipo de mostruos sin sentimientos que querían desarrollar.

El Mayor Uchiha montó el auto, dejando la bandera e insignias de Karin en el asiento junto al suyo. No las volvió a mirar, mientras atravesaban en silencio la base.

Podía ver algunos hombres trabajar en medio de la tormenta, arreglando las paredes y puertas de edificaciones interiores, mientras que las paredes principales habían sido su prioridad y apenas seguían con las instalaciones.

Pasaron por las instalaciones de Sakura, mientras el ceño se acentuaba más en el rostro de Sasuke. Pese a la oscuridad podía ver las luces de emergencia, varios hombres estaban bajo la lluvia buscando entre los escombros de lo que había sido una vez el laboratorio de la Mayor Haruno.

—¿Dónde está la Mayor Sakura Haruno? Jūgo.—Parecía totalmente indiferente a lo que pudiera ocurrirle a su compañera; sin embargo, su hombre de confianza se guardó los comentarios al respecto y contestó a su pregunta.

—En el hospital. Hoy ha sido enviada a una habitación privada.

Sasuke detuvo su mano y observó el costado de Jūgo desde su posición.

—Quiero un informe completo y detallado.

—Sí, Mayor Uchiha.

El trayecto continuó en silencio, la radio sonaba por lo bajo mientras la estación pasaba una canción tranquila a pesar del infierno que se había desatado. Sasuke podía imaginarlo, el general Uchiha había puesto un toque de queda hasta que pudieran organizar todo y encontrar al culpable.

Destruir las paredes de la base no era tarea fácil y si estaba en lo correcto, los prisioneros habían huido con ayuda de los rebeldes; lo más curioso a su parecer era que Sakura Haruno siguiera ahí.

«¿Por qué no te fuiste, Sakura Haruno? En lugar de eso ahora estás en el hospital» se preguntó observando el panorama oscuro, algunas luces de emergencia en lugares estratégicos maximizando la utilidad de estas.

—Mayor Uchiha, hemos llegado.—La voz de Jūgo era calmada, mientras observaba la entrada del hospital militar. Era el único lugar que aún estaba intacto para su sorpresa, un hombre de cabellos blancos acompañado de una mujer bajita, totalmente vestida de blanco se acercaron al auto con prisa sosteniendo un paraguas justo al tiempo que él salía, con la bandera y las insignias de Karin en sus manos.

—Mayor Uchiha, señor. Es un placer volver a verlo—saludó la mujer de forma inmediata, mientras él la observaba, con un leve movimiento de cabeza ella descansó al igual que Suigetsu, su hombre de confianza.

—¿Dónde está?

—En la morgue.—La voz de Suigetsu llegó hasta él, aún con el rostro frío lo conocía demasiado bien, sus ojos reflejaban ese dolor el cual que pocos lograrían percatarse.

Conocía esa extraña interacción entres Suigetsu y Karin; pero realmente nunca le pareció pertinente entrometerse de más, al final él tampoco era un ejemplo a seguir en las relaciones interpersonales con el sexo opuesto en ámbitos románticos.

Sin embargo, podría comprender un poco su dolor, Karin Uzumaki había sido su compañera durante unos largos años, habían perdido parte de su familia de un momento para otro y conocía la existencia de cosas no dichas por parte de ambos.

Sasuke miró por unos largos segundos a Suigetsu antes de comenzar a caminar, dejando su mano libre apretar el hombro de su capitán, siguió el camino en silencio de la mujer encargada de hacer la autopsia.

Entraron al edificio y caminaron hasta la sección del fondo, Sasuke cerró los ojos tratando de olvidar. Era la segunda vez en toda su vida que venía a ese lugar, la primera fue para ver lo poco que había quedado de su hermano y ahora iría a ver a unos de sus subordinados más leales.

—Mayor Uchiha.—La voz tranquila lo sacó de sus recuerdos y volvió a abrir los ojos oscuros, para encontrar que el ascensor había llegado.

Descendiendo dos niveles, llegaron a su destino. El olor del desinfectante era mucho más fuerte en esa área, la luz por el contrario era baja y lo consideraba como una muy mala iluminación, aunque podría también deberse al diseño del lugar.

Todo estaba demasiado tranquilo, mucho más sereno que la parte superior del enorme edificio.

«Porque los muertos no hablan, no actúan» fue su pensamiento amargo, atravesando el largo pasillo, divisando algunos refrigeradores mortuorios en las habitaciones a su paso.

La mujer entró a la derecha, y fue cuando lo vio. La sábana de color blanco sobre una mesa de acero inoxidable.

Apretó nuevamente la bandera entre sus dedos, mientras Jūgo y Suigetsu entraban, él les siguió en silencio. Dando un leve asentimiento destaparon el cuerpo y observó cómo sus hombres se ponían rígidos ante el panorama.

Sasuke cerró los ojos y dejó la bandera sobre el cuerpo de Karin.

—¿Cómo murió?—Hizo la pregunta luego de unos minutos, aún con la mirada fija en el rostro blanco de la capitana Uzumaki.

—Consecutivos impactos de bala en el tórax, se determinó que el proyectil entró desde su espalda y perforó los pulmones, lo cual provocó un colapso, por eso la capitana Uzumaki tiene un tono azul sobre la piel.

—¿Y el informe de balística?

—Son las armas que se utilizan en la base, quien disparó estaba a unos 2 metros a 3 metros de la capitana, por eso cayó sobre la Mayor Haruno, y ésta terminó con sangre sobre ella.

—¿Qué acaba de decir, sub capitana Nishimura?

La mencionada lo miró estática con el rostro lleno de sorpresa, volviendo su cabeza hasta Jūgo este negó con la cabeza.

—Es hora de que se retire, Nishimura. Entrégueme el reporte y prepare la ceremonia de mañana, nosotros también nos retiraremos pronto.

—¡Sí capitán!—exclamó realizando un leve saludo antes de salir por la puerta, el silencio se apoderó del lugar, dejando el reloj sobre la pared como el único sonido en toda la estancia.

—Mayor Uchiha…

—Quiero un informe para ayer, donde me expliquen por qué la Mayor Sakura Haruno tenía el cuerpo de Karin sobre ella. Sin omitir nada.

—Sasuke…

—¡Ahora! ¡Fuera todos! Que preparen el auto en la entrada en diez minutos y ustedes dos más les vale tener todo el reporte.

—¡Sí Mayor Uchiha!—contestaron al unísono mirándose mutuamente antes de salir con rapidez.

Sasuke se volvió al cuerpo inmóvil sobre la plancha y miró la bandera doblada. Dejando sus manos descansar sobre el borde frío apretó con fuerza y bajó la cabeza, mirando el suelo blanco.

Sus ropas estaban mojadas al igual que los zapatos de cuero negro, las pequeñas gotas de agua se burlaban de él desde abajo mientras intentaba poner en orden sus ideas. Cerró los ojos y dejó escapar un suspiro antes de reír.

—Maldita estúpida.—Fue lo primero que mencionó, mientras seguía mirando al suelo, escuchando el reloj en el fondo.

Aún recordaba la ridícula promesa años atrás: «Está vida es tuya, Sasuke Uchiha, si algún día debo sacrificarme para que logres todo lo que pretendes, lo haré. De no ser por ti, estaría a tres metros sobre tierra. Tienes mi lealtad hasta mi último respiro»

—Realmente eres una idiota, capitana Uzumaki. ¿Crees que esto me hará vacilar? Sé por qué lo hiciste; pero sabes mejor que yo que no hay vuelta atrás. Has muerto en vano por tus ideas románticas, deberías haberte guardado todo eso para vivir con Suigetsu, en otro lugar del mundo lejos de toda esta mierda.

Levantó su cabeza para mirar el rostro pálido e inexpresivo, el rostro de una muerta.

—Lo que me sorprende es que Deidara tuviera el coraje para disparar, bien sabemos que es el perro de Madara; pero me sorprende que allá llegado a este extremo ¿qué hiciste, Karin? Porque realmente no tengo que buscar debajo de las piedras para saber quien te ha puesto en esta cama de metal.

Contrajo su rostro y se irguió paulatinamente, sin despegar sus ojos del cadáver llevó su mano derecha hasta el lado de su gorra.

Uno de los suyos murió. Uno de los suyos murió porque creía que lo estaba ayudando. Uno de los suyos murió, esperando a que eso pudiera acercarlo a sus metas.

Uno de los suyos estaba muerto, y ahora él tendría que cargar con el peso de que le debía algo.

—Cuando nos encontremos en el infierno, me darás la razón de que no debiste morir así; pero hasta entonces: descansa en paz, capitana Karin Uzumaki, ha sido un verdadero honor luchar a su lado. Su sacrificio no será en vano.

Bajó su brazo observando por unos últimos minutos el cuerpo, tomó la sábana blanca y cubrió nuevamente el cadáver. Acomodando la bandera sobre su abdomen, dio un paso atrás y se marchó.

El camino de vuelta a la entrada principal era más largo de lo que imaginó, sintiendo el peso de la muerte sobre él, ignoró la mirada de todos los que le esperaban en el lobby y siguió hasta su auto.

La lluvia no había cesado aún; no obstante, poco le importaba. Ya estaba totalmente empapado y necesitaba un cambio de ropa al llegar, después escucharía el informe, aunque ya podía imaginarse que había llevado a que la Mayor Haruno estuviera en ese edificio y Karin Uzumaki enterrada a tres metros bajo el suelo el día de mañana.

El auto se detuvo delante de su modesta morada, sus hombres ya estaban esperándole en el porche. Salió sin mucha ceremonia y caminó subiendo las escaleras hasta la puerta principal.

Jūgo y Suigetsu le siguieron en silencio.

—Tres whiskeys en las rocas en mi oficina, iré a cambiarme y después escucharé el informe completo.

—Sí, Mayor Uchiha.

Contestaron ambos hombres con simpleza, siguiendo al dueño de la casa, la estancia oscura se iluminó de repente, mientras Sasuke subía las escaleras para llegar a su habitación, Jūgo y Suigetsu siguieron su camino hasta la oficina personal del Mayor.

Encendieron las luces con el interruptor del costado izquierdo, y caminaron hasta sus respectivos lugares para hacer lo que se les fue ordenado.

Suigetsu sacó de la nevera del estudio, un pequeño cuenco de hielo y tomó los vasos de la licorera. Sirviendo el whiskey como le había sido ordenado los llevó hasta la mesa entre el enorme juego de sofás que había en la habitación.

Jūgo por su parte, terminaba de instalar el ordenador e insertar la memoria.

Ambos se pararon delante del sillón de tres plazas, esperando a que Sasuke bajara minutos después.

Quien tomó asiento en el sofá de cuero delante de ellos, mientras se acomodaba las mangas de su camisa de vestir oscura bastante informal para ser Sasuke Uchiha y los miró, mientras estiraba su brazo por el vaso de alcohol delante de él.

—La noche del incidente se presentaron una serie de explosiones consecutivas, los generadores y las cámaras quedaron inservibles desde el inicio. Según algunos informes, se encontraron 7 cuerpos debajo de los escombros del laboratorio de la Mayor Haruno, aún no han sido identificados de manera oficial; pero creemos que son los hombres de la teniente coronel Terumi.

Comenzó a relatar Jūgo, observando a Sasuke con detenimiento, para leer sus expresiones.

—La unidad encargada de la Mayor Haruno, aseguró que aquella noche se presentaron varios intentos de homicidio en su contra. Un hombre de apellido Hirazawa logró dispararle en el brazo, la pérdida de sangre la dejó inconsciente aproximadamente 40 minutos después.

—¿Por qué encontraron a Karin sobre Sakura? —Fue la pregunta simple, omitiendo que llamó a la Mayor Haruno por su nombre de pila, Jūgo continuó.

—La Mayor Haruno fue ingresada con varias heridas: un disparo en la extremidad superior derecha, un hematoma en el abdomen y..

Jūgo se detuvo un segundo, mientras miraba sus manos entrelazadas. Era incómodo. Mucho.

—¿Y qué?

—Signos de un forcejeo, en un intentó de asalto sexual.

Sasuke miró nuevamente a su hombre. Esperando la confirmación de que no había escuchado mal.

—¿Asalto sexual?

—Sí. Nuestros hombres encontraron a la Mayor Haruno inconsciente con el cuerpo de la capitana Uzumaki sobre ella, al parecer la primera estaba herida de gravedad y bastante débil, por lo que la parte inferior de su uniforme aún estaba muy mal acomodado, y pese a los intentos por salvarle la vida a Karin, fracasó. Los soldados que la siguieron aseguraron ver un hombre salir corriendo en dirección contraria desde la habitación donde estaba el Mayor Uzumaki haciendo su cuarentena.

—En resumen: Karin murió porque intentó defender a Sakura, quien estaba herida y había sido victima de un intento de violación por parte de Deidara.

—Sí, podría decirse que esa es nuestra hipótesis. Algunos aseguraron haber escuchado las voces de los tres y luego unos disparos, seguido de una sombra entre el caos de aquella noche. Por otro lado, nuestro análisis balístico concuerda con las armas que tiene Deidara en su poder.

Sasuke tomó de un solo trago su whiskey, dejando fuertemente el vaso de cristal sobre la mesa.

Ambos se estremecieron; sin embargo, siguieron en su lugar.

—¿Dónde está Deidara?—La voz suave de Sasuke era sinónimo de un mal presagio, ambos siguieron en su lugar, mirando las manos en su regazo incapaces de levantar sus orbes para verlo directamente a la cara.

—¡¿Dónde?!—El vaso de cristal se movió por toda la mesa después de un manotazo, el vidrio se estrelló contra el suelo de forma abrupta, mientras Sasuke se levantaba con rapidez.

Una mano sobre su boca, y algunos pasos de ida y vuelta delante de su enorme escritorio de roble. Sus cabellos negros también se desordenaron.

—Donde el general Madara Uchiha—contestó Jūgo después de unos minutos, escuchando nuevamente el golpe del cristal romperse. El vaso de agua ahora era solo miles de piezas sobre el suelo.

Los tres hombres se quedaron en silencio: Sasuke tratando de calmarse, Jūgo y Suigetsu, esperando a que la tranquilidad volviera al cuerpo de su Mayor.

Rara vez mostraba semejante explosión de emociones; pero ninguno hizo mayor comentario al respecto. Después escucharon su risa sarcástica. Ambos levantaron la cabeza para encontrarlo delante del enorme ventanal.

—Madara Uchiha lo sabe, ¿verdad? Claro que lo sabe; pero ahora quiere encontrar a quien se atrevió a desafiarlo y como es Deidara, servirá para su juego por ahora. Después de todo siempre ha sido su marioneta.

Se volvió a quedar en silencio, observando la basta oscuridad. La ciudad ahora estaba totalmente en penumbra, el toque de queda no se levantaría por un largo tiempo, no hasta que Madara atrapara a quien lo había humillado.

—Mayor Uchiha…

—Tómense el maldito Whiskey y váyanse. Mañana haremos la ceremonia, saldremos al crepúsculo con dirección al cementerio.

Los mencionados siguieron órdenes y de un solo trago terminaron la bebida, su garganta quemaba; pero les ayudaba a recordar la realidad. Ya no eran cuatro, sino tres.

Salieron en silencio del despacho; sin embargo, Suigetsu dudó un poco antes de volverse:

—Siempre seremos leales a ti, Sasuke Uchiha. Karin ha muerto; pero sé que sus razones para sacrificarse han hecho honor a su palabra.

—Vete, Suigetsu. Mañana al alba y verifica la asistencia de la Mayor Haruno.

—¿Señor?—Pregunto confundido el albino.

—Si las cosas no han cambiado tanto, prepara dos de mis vehículos.

—Como ordene—acató por lo bajo, marchándose del despacho.

La puerta principal se cerró unos segundos después, ahora Sasuke estaba completamente solo en su casa. Girando sobre si para detallar las fotografías en su escritorio, se detuvo sobre el retrato del equipo 7 y frunció el ceño antes de marcharse también.

Requería de un descanso, así fuera por unas cuantas horas. Ya que estaba seguro, el infierno llegaría dentro de poco y no sabría decir: cuándo acabaría todo o cuándo su amiga la muerte vendría a llevarlo.

Entró a su cuarto en penumbras, se desvistió y dejó las prendas sobre el asiento a un costado de su cama y se acostó, mirando por unos segundos la enorme ventana antes de cerrar los ojos y caer dormido.

No descansó realmente, fue lo primero que pensó al ver el sol ponerse desde su posición, el despertador aún no había sonado; pero él ya estaba fuera de la cama, arreglando el uniforme que llevaría aquel día.

Todas sus insignias en el costado izquierdo de su uniforme, el gorro sobre la mesa y los guantes de cuero que siempre lo acompañaban.

Conocía demasiado bien a Jūgo y Suigetsu, ambos habían llegado mucho antes de lo esperado y bien sabía, tampoco habían podido descansar pese a las circunstancias venideras.

—¿Está todo preparado?—preguntó Sasuke tomando los guantes y su gorra.

—Sí, Mayor Uchiha.—Fue la simple respuesta de Jūgo, vestido con su uniforme formal y los guantes blancos.

—Bien.

—¿Mayor Uchiha?

—Reconozco la lealtad y años de servicio de la capitana Uzumaki, Jūgo. Es hora de irnos, el sol ya ha comenzado a salir.

Caminaron en silencio hasta el auto, mientras apreciaba el cielo azul claro y las nubes blancas, el clima era bastante agradable. 20 minutos después llegaron a su destino, caminó sin prisa hasta la entrada del lugar donde se haría tsuya (1) un auto demasiado conocido para él, aparcó detrás del suyo, y espero.

Vestida de forma tradicional con un kimono negro, Sakura salió del coche y levantó su mirada encontrándose con los ojos oscuros de él.

«No venir como un superior, sino como una mujer que fue su compañera a lo largo de los años» pensó Sasuke al notar la falta del uniforme.

¿Qué fue lo que le dijo Karin a Sakura en sus últimos minutos? Era la pregunta constante que se hacía una y otra vez.

La Mayor Haruno llegó a su altura y ambos caminaron en silencio a través del pasillo hasta llegar al lugar destinado. La foto de Karin Uzumaki en blanco y negro sobre el altar, el ataúd con la cabeza apuntando al norte, las flores blancas decoraban parte del lugar.

Ambos tomaron asientos al frente, uno junto al otro, en completo silencio. Sasuke analizó a Sakura por el rabillo del ojo y notó que el vendaje del brazo derecho llegaba hasta la mitad de su mano, formo un pequeño puño y volvió su mirada al frente.

—¿Crees que fue mala idea venir como civil el día de hoy?—preguntó Sakura de la nada, mirando la foto en blanco y negro de Karin.

Sasuke se tomó unos minutos antes de responder:

—No.—Fue una respuesta simple y al punto. Ella lo miró con curiosidad, esperando a que continuara.

Él suspiró: ¿por qué era tan molesta?

—Antes de ser su superior, fueron compañeras.

—Tú lo sabes—afirmó sin duda Sakura, mientras volvía nuevamente sus ojos verdes al frente. Un mechón rosa salió de su cabello recogido.

El Mayor Uchiha ignoró su comentario y permaneció en silencio, mientras los asistentes y el sacerdote budista llegaban.

Media hora después el lugar se comenzaba a llenar con el canto del sutra, Sasuke se paró y caminó hasta la urna de incienso delante del Karin, Sakura lo siguió y observó cómo Jūgo y Suigetsu también los acompañaban. Realizaron las reverencias correspondientes, mientras ofrecían el incienso delante de la urna. Al terminar, la mayor Haruno volvió a su asiento sintiendo el leve picor en sus ojos.

Con la sorpresa en su rostro, observó el pedazo de tela color pastel que le extendían al costado derecho. Lo tomó murmurando un pequeño «gracias» mientras limpiaba las lágrimas.

Sakura sabía que Karin Uzumaki había muerto por ella, de no ser que lo hubiera salvado de Deidara, bien podría ser quien se encontrara ahora en una caja. La mujer había dado su vida para que el hombre junto a ella, tuviera una oportunidad nuevamente.

Que pudiera conocer que no todo estaba perdido como creía.

Los cantos terminaron y la gente comenzó a marcharse, ellos se quedaron ahí en silencio.

—Jūgo, organiza todo lo que aún queda.

—Sí, Mayor Uchiha.

Fue la respuesta simple del hombre, mientras Sasuke palpaba la mota invisible en sus pantalones, se levantó del asiento ignorando la mirada de Sakura.

Sí, no asistiría a la ceremonia de cremación y al kokubetsu-shiki (2) porque Madara Uchiha apenas tenía paciencia para permitir esa ceremonia.

Después de todo, los rebeldes no solo habían matado a unos de sus hombres de confianza, sino que además, lo habían humillado con el hecho de que arrasaron con casi toda la base y liberaron a los presos en su poder.

No. Él no esperaría más.

—Suigetsu te escoltará de vuelta al hospital para que sigas tu recuperación; pero recuerda algo Mayor Haruno.

Sasuke había vuelto a las formalidades, Sakura estaba impresionada por la facilidad que tenía de controlar todas sus emociones; pero siguió en silencio, esperando a que terminara la frase:

—El general Uchiha ha agotado su paciencia. Estoy seguro sabes lo que significa. Buen día Haruno.

Terminó dándole una última mirada antes de marcharse solo. Jūgo desapareció por el otro lado, mientras organizaba el resto de la ceremonia.

Sakura lo entendía. Madara Uchiha había llegado al límite de su paciencia, y el ataque fue lo último que podría permitir. Tenía que empezar a escribir de nuevo las notas, y armar el proyecto. Agregarle un poco más de la información que tenía para calmar los ánimos y su atención.

No podía permitir que conociera lo que Naruto sabía. No. Era demasiado peligroso.

Dando una última mirada a la foto de Karin, siguió a Suigetsu hasta el auto que Sasuke le había designado.

Ahora las palabras de Karin tenían más y más fuerza, sí los deseos de una mujer moribunda que dio su vida por ella, era unos minutos de su tiempo para aclarar y dejar ir el pasado, ella lo haría.

Después de todo, se lo debía.


El Mayor Uchiha miró el exterior del edificio principal: estaba totalmente intacto, como si nada hubiera pasado realmente. Caminó con firmeza hasta el auditorio que siempre usaban para tratar casos de esa índole, dos hombres le saludaron y abrieron las puertas de madera.

Las voces callaron al verlo; pero Madara lo saludo.

—Sasuke, ven aquí. Estábamos esperándote.

—General Uchiha—saludó a Madara tomando asiento junto a él y su padre, ambos estaban mirándolo con detenimiento hasta que el segundo preguntó.

—¿Cómo terminó todo?

—Bien, padre.—La respuesta fue simple, sabía que había preguntado en función de padre y no de superior.

Fugaku asintió mirando a Madara.

—Bien. Te estábamos esperando Sasuke, porque hay una cuestión delicada.

—¿Delicada?

—Sí, nuestras cámaras detectaron un individuo sospechoso el día del acontecimiento; pero antes que nada: ¿Qué crees que deberíamos hacer con un traidor en nuestras filas? —preguntó Madara con interés, girando el anillo en su dedo.

—Matarlo.

—¿Solo eso?—Los ojos negros tan similares a los suyos lo observaron con cautela.

—Si uno de nuestros hombres es capaz de traicionarnos, no creo que fuera por algo más que un motivo económico.

Los presentes lo miraron con interés, para que continuara:

—El general Uchiha mencionó que es una situación delicada, deduzco que es un hombre de confianza de alguno de los presentes. Después de todos estos años, solo existen dos opciones para que eso pase: Dinero o poder. Los humanos somos una raza simple, la avaricia estará siempre presente y bien sabemos que los rebeldes tienen un buen financiamiento, de lo contrario hubiéramos acabado con ellos hace mucho. El poder ya lo tenemos, así que solo queda el dinero, presiento que debió ser un gran número.

Madara aplaudió antes de golpear su hombro y sonreír.

—Realmente me recuerdas a mí, cuando tenía tu edad. Serás grande, Mayor Sasuke Uchiha, nunca dudes eso.

El mencionado contestó con un leve asentimiento y observó el orgullo en los ojos de su padre. Mei Terumi lo miraba con una sonrisa seductora al otro extremo de la mesa redonda y Sasuke le sonrió de vuelta, aumentando la satisfacción de la mujer.

—Reunión terminada—anunció el General Uchiha, mientras palpaba el hombro de Sasuke.— Dejaremos esto por el momento, mi equipo se hará cargo de las investigaciones correspondientes respecto al Capitán Suigetsu Hozuki.

El rostro de Sasuke siguió inexpresivo y sus ojos negros se quedaron estáticos en un puerto muerto delante de él. Mei Terumi caminó hasta posarse a un lado, dejando sus manos palparle el brazo izquierdo.

Él le sonrió y ella se pegó un poco más a él.

«Hoy será el día» pensó con ánimos la teniente coronel, sintiendo el calor corporal de Sasuke contra ella a través de la ropa.


¡SORPRESA! ¿Me han extrañado? Aquí he vuelto a actulizar, lentooo; pero seguro :D Espero que les este gustando como va todo, como pueden ver, se viene el climax de una guerra (?)

Muchas gracias por su apoyo, me alegra que aún hayan personitas allá afuera que se dedican a leerme.

Dejen sus comentarios y nos estamos leyendo pronto.

Besos.

Zhang


VOCABULARIO:

1. Tsuya: (通夜) iluminada, que significa "pasando la noche" en occidente sería el velatorio.

2. kokubetsu-shiki(告別 式), generalmente se realiza el día después del velatorio. El procedimiento es similar, y el incienso se ofrece mientras un sacerdote canta un sutra. La ceremonia difiere ligeramente ya que el fallecido recibe un nuevo nombre budista (kaimyo; "nombre del precepto", 戒 名) escrito en kanji.