Mi viaje con esta obra de arte empezó el 22 de mayo de 2021 porque quería hacerle un regalo de cumpleaños a Iseul.
Disclaimer: Todo le pertenece a Hajime Isayama.
Palabras: 396
Extensión: Drabble.
Shingeki no Kyojin
Temporada 1, capítulo 1. [ANIME]
I. Miedo
¿Cómo se puede empezar a definir? Esa respuesta a lo desconocido, a la incertidumbre, a oler el peligro… los momentos de paz vividos anteriormente te llegan al cerebro y lo electrocutan, recordándote que pudiste haberlos abrazado más, que pudiste haberlos sentido más, que, quizás, no debiste desaprovecharlos cuando sabías que la amenaza era inminente, que cada día que pasaba era uno menos que restaba para el terrible final que te estaba aguardando.
El miedo. Esa sensación paralizante que bloquea tus capacidades motrices, que te envenena poco a poco, que te consume… ¿Cómo poder evitarlo? ¿Cómo poder evitar tener miedo si cuando miras a la muerte misma a la cara esta parece consumirte sin siquiera tocarte? ¿Cómo proteger a los tuyos si tus piernas no pueden dar un solo maldito paso?
¿Lo recuerdas?
¿Lo recuerdas, Eren?
Aquellos momentos de silencio, de quietud, de calma, de seguridad… tu madre tirando de tus orejas porque sabe que has mentido. Tu padre anunciando su partida, pero con su semblante pacífico y correcto, demostrándote que, no importa cómo venga, las cosas están en su lugar. Y Mikasa, tu querida Mikasa…
—¡Tienes que proteger a Mikasa!
Sabes que ese pedido vive en tu mente y no lo haces porque estás obligado, sino porque quieres. En eso piensas mientras ves a aquella maldita bestia asomarse por entre tu barrera de protección, invadiendo el único espacio en el que has podido conservar tu vida, que, en las condiciones en las que te encuentras, es lo único digno que tienes. Y lo ves, y tus pesadillas se hacen realidad.
Y el miedo se apodera de ti.
—¡Mamá!
Tu grito corta el aire, corta tu respiración y el alma se te rompe en pedazos. Sientes que se te va. Tus ojos perciben la desgracia, la violencia y lo increíblemente surrealista que es no solo dejar sola a tu madre, con las lágrimas bañándote el rostro, sino presenciar cómo sus entrañas se han deshecho entre los dedos del titán.
Y ya no sientes miedo.
Todo se apaga.
Se acaba.
El sonido ensordecedor en tus oídos detiene tus movimientos, Eren, lo sabes. Acabas de ver el final, acabas de destrozarte en pedazos junto a tu madre.
Acabas de perder el hogar.
Y te llenas de odio, aunque tus manos tiemblan, aunque las lágrimas te consumen como la fogata a la leña, aun así…
Aun así, sientes miedo.
Miedo…
