Extensión: Viñeta.
Recomendación: Leer con «Here's your perfect» de Jamie Miller de fondo.
Temporada 2, capitulo 12. [ANIME]
VI. Bufanda
El grito de Eren rompe el aire. Tu silencio quiebra la serenidad. No es posible. Observan, shockeados, como nuevamente aquel malnacido monstruo se come a alguien que es importante para ti. Para ambos. Definitivamente no puede ser. Están viviéndolo de nuevo y debe ser el peor déjà vu sentido en la vida. Todo vuelve a perder sentido. Maldita sea, después de tantas batallas… después de tanto dejar vidas atrás, después de tanta mierda, parece que todo ha sido en vano.
Y pasa otra vez. De nuevo, la sangre de tus amados chispea en el aire como escarcha, evaporándose con la caída del sol. Es angustiante. La cabeza te duele, las piernas te tiemblan, la impotencia…
«—¡Eren! ¡Eres un hombre, ¿verdad?! ¡Tienes que proteger a Mikasa!»
«Madre…»
Observas cómo el llanto de Eren desestabiliza tus emociones, estrujan tu corazón y lo lanzan, tal y como los cuerpos interminables han sido arrojados por los Titanes. ¿Qué debes hacer? ¿Qué debes decir ante el incipiente dolor y angustia que se ha instalado en las cuerdas vocales de la persona que más quieres en el mundo? De la única persona que te queda.
—¡No he cambiado nada, maldita sea! ¡Otra vez fui un cero a la izquierda! ¡No hice nada!
Sigues escuchando que grita y tus ojos se empañan por las lágrimas. Tú también sientes tu propio dolor y miedo quemarte por dentro, corroerte y privar tus capacidades motrices ante el escenario tan devastador que tienes en frente. Quizás no haya nadie más en la vida que lo entienda tanto como tú.
—Eren… lo que dices no es cierto.
Empiezas a buscar en tus memorias y realmente no tienes mucho qué ahondar, porque siempre lo llevas en mente. Llevas en el alma cada risa, cada momento vivido, cada muestra de fortaleza, cada enseñanza. Llevas tatuadas sus palabras, sus ánimos, la forma en la que siempre ha tratado de protegerte. Por todo lo que es más sagrado en la vida… ¡Llevas a Eren en tu corazón!
¿No es así, Mikasa?
Y se lo dices, se lo dices todo, incluyendo aquel regalo tan especial que, aunque muy «gastado», ha sido el símbolo que te dice que es bueno luchar para vivir. Todo, absoluto todo lo que Eren ha hecho por ti y por los demás te parece suficiente prueba para hacerle entender que él es verdaderamente importante y que sí ha salvado a todos, que ha valido la pena, que su madre estaría orgullosa de él. Que tú misma lo estás…
Y yo, queridos lectores, diría que: "tu madre estaría orgullosa de ti, Eren. Eres fuerte y determinado, tan luchador. Proteges a Mikasa y a tus amigos y ellos te protegen a ti. Esa es la verdadera fuerza".
—…gracias. —Terminas de decir, con el corazón latiéndote en las sienes.
Eren, tú lo sabes. Sabes que Mikasa es todo lo que tienes, sabes que es tu prioridad. El corazón siente paz al menos un par de segundos, todo gira alrededor de ella. ¿De verdad has hecho tanto? ¿Has hecho todo eso por ella?
Dentro del caos, observas por un instante efímero su mirada que parece casi preciosa, sus ojos dulces llenos de lágrimas y el increíble magnetismo que se apodera de sus cuerpos y los acerca inconscientemente, casi imperceptible. Cierras los ojos cuando te obligas a volver a la realidad, tomas una terrible inhalación para tragarte todo aquello que el alma te reclama, todo eso que tu corazón acaba de descubrir y te pones de pie, con una extraña fuerza recorriéndote entero.
—Te la pondré… cuantas veces sean necesarias —sabes que es una promesa, que estás aceptando todo aquello que Mikasa te acabó de decir, todo lo valioso— ahora y siempre. ¡Cuantas veces quieras! —Sientes la energía recorrer todo tu cuerpo y sabes exactamente quién te ha permitido descubrirla.
No importa la bufanda.
Importa ella.
Nuevamente, percibes un extraño poder apoderándose de tu ser, un poder que parece haber hecho clic cuando la tuviste tan cerca, cuando sus palabras te arroparon el alma. Mikasa te ha dado la fuerza, ha activado algo dentro. Estás listo para atacar.
Mikasa, ¿lo estás viendo? Eren volverá a ponerte siempre aquella desgastada y roja…
Bufanda.
Millones de gracias a Gabriela Jaeger y a Iseul Ackerman por leer esto. Las amo.
Quisiera mencionar un detalle y es que estos cortos fueron escritos mientras veía la serie, es decir, acababa de ver la escena que me hacía pedazos y con lágrimas en los ojos escribía lo que me salía en esos momentos. Se trata de que estos escritos representen una especie de reacción lo más genuina posible para que mis niñas puedan vivirla conmigo, ya que no tuve la oportunidad de compartirlo con ellas antes.
