Especial de Aniversario: Una historia para recordar
Con todos los problemas recientes que había sufrido la orden en los últimos meses, fue inevitable el retraso de una de las celebraciones más importantes de la orden y ahora que eran capaces de retomar aquellos planes, harían todo lo que estuviera en sus manos para compensar a la persona que sin dudas, se merecía toda esa celebración y más.
Camilla no podía negar que fue de las primeras en protestar por el retraso de esta, en especial porque, aunque era una fecha que genuinamente no le preocupaba mucho a Phyria, para ella era muy importante, en especial porque esa fecha era el nacimiento de una de las personas más fascinantes que alguna vez hubiera conocido en su vida.
Por eso en cuanto pidieron un voluntario para distraer a Phyria mientras, el resto terminaban de organizar su fiesta sorpresa de cumpleaños, Camilla no dudo en ofrecerse y hacer todo lo posible por ser la única candidata para la tarea.
Para asegurarse de demorar todo lo posible y debido a que necesitarían a su amada Marzia para transportar algunos ingredientes de un pueblo algo lejano, Camilla decidió invitar a Phyria a una caminata por uno de los pueblos más cercanos al castillo para comprar algunas cosas.
Aunque era uno de los pocos pueblos en los que podían permitirse ir a pie, lo cierto era que tenían que pasar por un bosque algo espeso que era lo que consumía gran parte del tiempo, afortunadamente habían dejado sutiles señalamientos que les ayudaban a encontrar la ruta más rápida, por lo que en el tiempo previsto llegaron al pueblo.
-Me sigue llamando la atención que prefirieras caminar antes que ir sobre Marzia-mencionó Phyria en tono casual, una vez que llegaron al mercado.
-Vamos cariño, lo haces sonar como si no fuera capaz de dar dos pasos por mi cuenta-expresó Camilla con cierto aire alegre.
-Lo digo más que todo por la lista que debemos comprar-señaló Phyria sacando un papel-Nos hubiera venido bien la ayuda de ella-suspiró Phyria en tono cansado, en especial porque muy probablemente tendrían que defender los víveres con su vida de los animales de la zona…
-¿Ahora quién es la floja?-cuestionó Camilla en tono burlón.
-Solo me preocupó por tu espalda-comenzó a decir Phyria en tono tranquilo-Ya que tu eres la que está llevando una permanente carga al frente-advirtió Phyria en tono divertido.
-Phyria, a veces pienso que es lo único que vez en mí-suspiró Camilla un poco cabizbaja, suponía que eso era inevitable, pero… siempre espero que Phyria viera en ella algo más que eso…
-C-Camilla yo no-comenzó a decir Phyria afligida, sorprendiendo a Camilla-Escucha, yo nunca he pensado que eres solo eso, eres una persona increíble con una cantidad de talentos impresionantes y una de las personas más fuertes que he conocido-continuo Phyria sin poder verla a los ojos, gesto que agradeció Camilla por el creciente sonrojo de su rostro-Yo… solo lo digo como una broma… nunca fue mi intensión herirte-concluyó Phyria en tono cabizbajo.
-N-No cariño-comenzó a decir Camilla ligeramente nerviosa y bastante apenada-Ese comentario no era en serio-aclaró aun algo avergonzada.
Paso un silencio algo incomodo entre las dos hasta que finalmente, Camilla encontró su elocuencia.
-Entonces, ¿Crees que tengo la suficiente fuerza para cargar mis encantos?-cuestionó Camilla en un aire tranquilo, pero ligeramente coqueto, tratando de aliviar un poco la tensión del ambiente.
-Camilla, literalmente vi como le rompiste el cráneo a alguien con tu mano, estoy bastante segura que una de las cosas que te sobran es fuerza-afirmó Phyria en tono seguro.
-Supongo que eso me hace ver como una persona aterradora-suspiro Camilla haciendo lo posible por ocultar aquel malestar que sentía en su pecho.
-Quizás, pero…-comenzó a decir Phyria, captando su atención-Yo siempre he creído que una chica que le puede patear el trasero a cualquiera es realmente sexy-aseguró Phyria mirándola con una sonrisa y guiñándole un ojo… solo para darse la vuelta y caminar tan disimuladamente rápido como podía, su rostro estaba al rojo vivo y si quería mantener esa fachada de "seguridad" no debía permitir que Camilla la mirara a la cara.
Camilla contemplo como Phyria se alejaba, agradeciendo que no pudiera ver el enorme sonrojo que había dominado su rostro y… una sonrisa de tonta que fue incapaz de frenar, preguntándose cuando había sido la última vez que un sentimiento así de intenso se alojó en su pecho.
Aunque… sin dudas, era la primera vez que lo sentía con aquella intensidad.
Pudo darle alcance a Phyria con cierta facilidad, notando algo sonrojadas sus mejillas, sintiéndose honrada de ver aquel bello rostro enmarcado con ese bello color carmín.
Caminaron entre los puestos a paso acompasado, charlando con cierta tranquilidad de casi cualquier tema, observando los puestos y comprando todo lo que figuraba en aquella lista que, no eran más que cosas que no eran tan importantes como se lo planteó a Phyria.
Avanzaron por los puestos notando que el mercado se atiborraba de más gente, al parecer el temor de una posible tormenta, estaba provocando que mucha gente fuera a comprar todo lo necesario en caso de que se desencadenara, Camilla dudaba que se fuera a desatar pronto, el cielo había estado despejado toda la semana y, dudaba que cambiara en un instante.
-La gente sí que ha entrado en pánico-mencionó Phyria notando como era cada vez más difícil moverse por el lugar.
-Solo espero que no entren en estampida o lo lamentaremos-observó Camilla al notar la cantidad de gente.
Pronto más personas comenzaron a llegar apuradas comprando tanto comida como algunos suministros para proteger su hogar, llegando al punto de que tendían a separarse un poco y, usando eso como excusa, Camilla decidió sugerir algo que había estado deseando desde que salieron del castillo.
-Cariño, en vista de la cantidad de gente, creo que lo mejor sería que nos tomáramos de la mano para evitar ser constantemente arrastradas y no perdernos de vista-sugirió Camilla tratando de sonar lo más tranquila que podía.
-Siendo justo, con nuestras vestimentas tan marcadas, veo muy difícil que nos perdamos de vista-comentó Phyria en tono pensativo.
-Ya veo…-fue la única respuesta que Camilla fue capaz de pronunciar, debido a su creciente malestar.
-Sin embargo…-comenzó a decir Phyria algo tímida y tomando de manera temblorosa la mano de Camilla para sorpresa de esta-Supongo que será mejor prevenir que lamentar-aseguró mirando hacia otro lado, intentando ocultar su sonrojo.
-Me alegra que seas tan precavida-expresó Camilla con una sonrisa dulce, esperando que su rostro no estuviera tan sonrojado.
Caminaron a lado de la otra sin soltarse de las manos, a pesar de que le molestaba el hecho de que los guantes de ambas, evitaba que pudiera sentir correctamente la mano de Phyria, la calidez que emanaba sin duda estaba haciendo que su corazón se acompasara en, aquella reconfortante sensación que le transmitía Phyria.
Las compras siguieron sin ningún contratiempo y en poco tiempo ya estaba saliendo del pueblo con un par de bolsas bastante grandes, estaban tan ensimismadas en lo que conversaban y en la calidez de la mano de la otra que no se percataron de que el cielo había comenzado a oscurecerse desde que se dirigieron a la salida del pueblo, nada las hizo prestar más atención que cuando un aguacero de agua helada les cayó encima.
-¡El agua está muy fría!-chilló Camilla sorprendida, le tomo unos segundos a Phyria por fin reaccionar para quitarse su túnica y usarla como un lona improvisada para que ambas pudieran cubrirse de la lluvia.
-Esto está mal, si seguimos expuestas nos dará pulmonía-señaló Phyria tratando de ocultar el temblor de su cuerpo.
-Nuestra mejor apuesta es llegar al bosque y buscar refugio-declaró Camilla haciendo lo posible por cubrirse sin perjudicar a Phyria.
Ambas corrieron tan rápido como pudieron hacia al bosque, gracias a la enorme cantidad de arboles lograron cubrirse de buena parte de la lluvia, pero sus temblorosos cuerpos les recordaron que no estaban fuera de peligro.
Vagaron por el bosque buscando cualquier cosa que les pudiera dar refugio, los truenos sonaban con un gran estruendo por el lugar y lo último que necesitaban era que les cayera un rayo encima, luego de algunos minutos buscando por la zona, encontraron una cabaña que rápidamente identificaron.
Aquel lugar fue el hogar de un cazador que debido a su edad, decidió dársela a la Orden de los Héroes para que pudiera servirles como un punto de vigilancia o una parada para los cazadores de la orden que a veces iban a la zona para conseguir algunas presas.
El lugar estaba reparado y podría tener algunas cosas que les ayudarían a resistir la tormenta hasta que terminara, Phyria inmediatamente comenzó a buscar la llave que oculto, alegrándose de que estuviera debajo de la maceta donde la dejo.
Abrió la puerta y ambas entraron temblorosas en la oscura cabaña, el lugar estaba casi vacío, salvo por una enorme chimenea y algunas cajas donde creían que, debían estar las cosas que dejaron en el lugar para terminar de remodelarlo.
Tanteando en la oscuridad, finalmente pudieron encontrar un cajón donde habían guardado madera para encender la chimenea, Camilla acomodo los maderos mientras Phyria buscaba el pedernal para hacer fuego, una vez encendido la cabaña se lleno de una luz cálida y radiante que, les daba más que suficiente iluminación para observar el lugar.
-Debemos luego agradecerle a ese amable señor por darnos tan generoso regalo-mencionó Camilla exprimiendo su cabello lo mejor que podía.
-Sí, nos acaba de sacar de un buen apuro-afirmó Phyria buscando donde extender su túnica para que comenzara a secarse.
-¿Me pregunto si habrán algunas toallas en estas cajas?-cuestionó Camilla revisando la caja más cercana a ella, tratando de ocultar su temblor.
-No estoy muy segura que tantas cosas logramos traer aquí la ultima vez, pero debe haber algo que nos pueda servir-señaló Phyria una vez que termino de extender su túnica en una de las cajas cerca del fuego.
La inspección arrojo algunos suministros básicos de cacería, como sogas, trampas, cuchillos para desollar, unos cuantos instrumentos para curtir piel y una gran cantidad de flechas, lo único que encontraron que podría medianamente ayudarlas era una enorme manta que no era especialmente gruesa, pero a esas alturas era mejor que nada.
-Bien, es obvio que tú debes usarla Camilla-afirmó Phyria en tono tranquilo.
-Espera y que hay de ti, no soy la única que esta empapara-protestó Camilla preocupada.
-Estaré bien, me mantendré cerca del fuego y eso terminara de secarme-mencionó Phyria terminándose de exprimir su cabello.
-Aun así, creo que tú deberías usarla-sugirió Camilla más calmada.
-Siendo justos, de las dos tú eres la que está más desprotegida porque, fuera de tu armadura, vas en ropa interior-observó Phyria antes de sentarse en el suelo cerca de la chimenea para ganar algo de calor.
-Mi corsé de batalla no es ropa interior-espetó Camilla en tono firme.
-Si no lo es, ¿Qué hay debajo de tu corsé?-cuestionó Phyria con cierto aire triunfal.
Derrotada y a regañadientes, Camilla se limitó a sentarse en el suelo cerca de la chimenea y de Phyria, cubriéndose con la manta mientras farfullaba avergonzada algunos insultos, Phyria se limitaba a reírse de la situación, pasó un largo rato en la que ninguna de las dos se habló, hasta que el fuerte estornudo de Phyria rompió aquel ambiente.
-Sabes Phyria, la manta es lo bastante grande para las dos y… no me molestaría compartirla contigo-aseguró Camilla algo tímida y sonrojada, maldiciéndose por no sonar más segura.
-Estaré bien Camilla, quizás solo sea…-comenzó a decir Phyria antes de que otro estornudo la interrumpiera.
-Cariño, es obvio que necesitas abrigarte antes de que te resfríes-expresó Camilla preocupada.
-Como trataba de decir, quizás solo sea el polvo del lugar-afirmó Phyria tratando de ocultar el leve temblor en su cuerpo.
-Si… realmente te incomoda estar cerca de mí…-susurró Camilla en tono cabizbajo, sorprendiéndose de la inmediata respuesta de Phyria.
-¡N-No! No es que me incomode es solo que…-comenzó a decir Phyria desesperada-No quiero incomodarte a ti-terminó en un tono algo bajo.
-¿Porqué me incomodaría?-cuestionó Camilla muy sorprendida.
-B-Bueno, por mi reputación y…-trató de decir Phyria, pero para ese punto ya estaba muy avergonzada.
Camilla suspiró de manera tranquila antes de ponerse de pie, sentarse pegada a Phyria y envolverlas a ambas en la manta, notando inmediatamente que el cuerpo de Phyria aun estaba bastante frío.
-¿Mejor?-cuestionó Camilla mirándola con cierta calidez, Phyria se limito a asentir, al desconfiar de su propia voz.
Pasó un largo rato en la que ninguna emitía ni el más tenue de los sonidos mientras contemplaban la chimenea, a pesar del silencio a ninguna de las dos les desagradaba, era una calma que les daba una cierta comodidad que no podían dejar de disfrutar.
El sonido de la tormenta seguía rugiendo con fuerza fuera de la cabaña, indicándoles que esta no sedería tan fácilmente, con el paso de los minutos, Camilla no pudo evitar sentirse culpable por todo el asunto, a fin de cuentas fue ella la que las arrastró a aquella situación y… era ella quien estaba arruinando la fiesta que tanto se merecía Phyria.
-Lo siento-emitió Camilla en un susurró tenue, pero que fue captado inmediatamente por Phyria-Si no te hubiera pedido que me acompañaras, no estarías en este problema-admitió Camilla en tono derrotado, preguntándose si algún día dejaría de meter a Phyria en problemas.
-Oye no estamos tan mal-señaló Phyria con cierto animo, sorprendiendo a Camilla-Estoy bastante segura de que nos pudo haber ido mucho peor-continuo sin perder el ánimo.
-Aun así si yo no…-comenzó a decir Camilla en tono afligido, cuando Phyria la interrumpió con suavidad.
-En verdad no me molesta Camilla-aseguró Phyria en tono compresivo-Yo lo veo como una de esas aventuras especiales en las que luego nos reiremos cuando la recordemos-agregó Phyria mirándola con una sonrisa.
-Entiendo la parte de reírnos, pero no me queda claro porque sería especial-admitió Camilla con una leve sonrisa.
-Porque fue algo que hicimos juntas-aclaró Phyria sintiendo que un fuerte sonrojo se apropiaba de su cara, casi tan rápido como veía el rostro de Camilla enrojecerse-De… verdad valoro mucho nuestro tiempo juntas por eso… por eso… aunque no sea el mejor escenario, es algo que llevare en mi corazón con una sonrisa-admitió sin poder mirar a Camilla a los ojos.
Camilla contempló a Phyria durante unos largos segundos mientras su mente terminaba de procesar sus palabras, sintiendo como su corazón no dejaba de latir con una velocidad que no había sentido antes…
Cada vez… se estaba dando cuenta porque adoraba tanto a Phyria… y porque estaba dispuesta a mover cielo, mar y tierra solo para que ella fuera la persona más feliz de este o cualquier otro mundo.
Guiada por aquella sensación en su corazón y sonriendo de una manera cálida, cerró el espacio entre las dos, acurrucándose levemente en la cabeza de Phyria y abrazando su brazo con gentileza, decidiendo por una vez apagar la razón y dejarse llevar por aquel sentimiento que la envolvía.
Fue recompensada cuando Phyria se acurruco también en ella, eliminando por completo el espacio entre ellas, en esos momentos, Camilla no quería estar en otro lugar que no fuera ese.
Se mantuvieron así durante toda su estadía en la cabaña, hasta que un pequeño grupo finalmente las encontró luego de que la tormenta finalmente cesara.
