Agradecimientos especiales a Romi Huentro por su ayuda en las correcciones y consejos. Gracias mil por tu ayuda y palabras de las notas finales. Me animaron mucho.
Prólogo
A pesar de que llevaba ropa abrigadora, sintió el frío calar su cuerpo en cuanto salió de su departamento. El invierno había llegado. La estación más cruda del año reclamaba su estancia en Japón, castigando a todos sus habitantes con su nieve y viento gélido.
Para ese momento, se le antojó entonces preparar un chocolate caliente y quedarse en su cama bajo la manta y el edredón, pero nadie le llevaría el dinero de su propio sustento hasta su cama, era algo por lo que ella debía salir a ganarse todas las noches.
Aunque era de noche y hacía demasiado frío, la vida en las calles de Tokio no moría, mucho menos en fines de semana. Por lo que parecía, la gente disfrutaba mucho de la vida nocturna. Sinceramente para ella era mejor estar en esos momentos en su pequeño pero acogedor departamento. Y no es que se considerará aburrida o no se prestara para salir a divertirse en las noches, pero para alguien que llevaba trabajando meses en un bar nocturno; lo que más anhelaba era volver a sentir el sabor del despertar por las mañanas. Los horarios nocturnos eran realmente agotadores.
Llegó media hora antes a su trabajo de lo que había estimado. Y es que, aunque este no le quedaba muy lejos de donde vivía, el trayecto al bar no era nada fácil, sobre todo con la línea del tren que ella tomaba, pues todo se complicaba porque era la más concurrida y donde tenía que esperar a que hubiera un vagón donde por lo menos ella pudiese entrar.
Miro el establecimiento, parecía que la noche prometía ser bastante movida y con ello las propinas. Le entusiasmó el hecho de recibir muchas de ellas y pensar que valía la pena enfrentar el crudo invierno por llevarse una buena ganancia, así que se encamino a la entrada de personal, enmarcando en su rostro aquel entusiasmó. Saludó a un par de compañeras con las que se encontró al lado de su casillero y las cuales ya estaban preparadas para su jornada laboral. A ella no le tomó mucho tiempo prepararse, parte del uniforme lo llevaba bajo la ropa, así que solo se quitó los jeans, dejando unas medias oscuras que irían a juego con la falda y mandil del mismo tono, mientras que en la parte superior ya dejaba al descubierto la blusa blanca que llevaba bajo la gruesa gabardina que la cubría del frio. Finalmente cambio los zapatos deportivos por unas zapatillas de tacón bajo y se quitó la bufanda, guantes y el gorro de lana que cubría su cabellera en una coleta alta. Se miro rápidamente al espejo, cerciorándose que su apariencia fuera la apropiada y el gorro no la hubiera despeinado. Una vez que todo estuvo listo, se apresuró a contactar con su jefe para que supiera que había llegado y se pondría a trabajar.
…
― ¿Estás seguro que aquí es donde trabaja? ―Satoru Gojo, bajó su ventanilla para echar un vistazo al lugar al que habían llegado. Si bien no era un bar de mala muerte tampoco era un lugar en el que pondría un pie para ir a beber.
―Sí completamente, señor Gojo ―aseguró el investigador que se encontraba sentado a un lado de él.
― ¿Qué vas hacer? ―Satoru apretó el botón automático para cerrar su ventanilla y mirar a su mejor amigo, quien se hallaba sentado en el asiento de copiloto. Suguro Geto le había hecho cuestionarse algo muy importante.
Gojo sobó el puente de su nariz, moviendo sus lentes en el proceso y meditó lo que haría.
―Ella me odia. No querrá que me le acerque, mucho menos venir conmigo ―rasco su barbilla y suspiró. Jamás se imaginó que por primera vez en su vida tendría dudas de sus acciones.
―Han pasado ya siete años, señor, seguramente ya ve las cosas de manera distinta ―dijo el investigador para animarlo, pero él sabía que no era así de sencillo.
―No, no, no… no pienso arriesgarme y perderle la pista nuevamente ―el hombre se inclinó hacía el asiento del conductor, tocando el hombro del chico que conducía el auto―. Se me ocurre que Megumi pueda entrar e informarnos todos sus movimientos, para aprovechar alguna oportunidad que en el momento exacto y llevarla con nosotros.
― ¿Quién? ¿yo? ―preguntó el mencionado, escéptico a lo que se le había ocurrido a Gojo.
― ¿Pues es que hay otro Megumi aquí? ¡Claro que tú! Eres el más indicado para hacer esto, ya que no te conoce. En cambio, a Geto y a mí nos reconocería enseguida ―el muchacho lo miró por el espejo retrovisor con notable irritación, pero a pesar de no gustarle la idea, obedeció la orden.
Megumi se bajó a regañadientes, observando de un lado a otro para cruzar la calle que llevaba al bar. Antes de entrar a este, echo un vistazo hacía atrás para mirar el auto en el que se encontraba su jefe. Hizo el sonido de un chasquido con la lengua, inconforme a las órdenes que debía seguir.
El muchacho se había puesto a estudiar el lugar en cuanto entro. No era un lugar elegante. Pero tampoco desagradable. El sitio era amplio, pero en ese momento estaba abarrotado. El bullicio reinaba, podía escuchar hablar y reír a las personas de manera escandalosa. Si bien, el sitio no era repugnante, no consideraba un lugar que el pudiera frecuentar. No era en absoluto su estilo, prefería la tranquilidad de un café, por ejemplo.
Estaba la barra y las mesas individuales, obviamente todos los lugares ocupados, aun así, buscó un buen lugar donde pudiera buscar a su objetivo y se situó cerca de una ventana, a mitad del lugar. Por fortuna una pareja se retiraba y él aprovechó para tomar asiento en la mesa que habían desocupado. En ese mismo momento sacó el teléfono móvil, abrió la galería y tocó sobre la primera foto. En esta se veía a una joven de cabellera color azul y ojos del mismo tono. El investigador había hecho un excelente trabajo al tomar las fotos, pues estás mostraban muy bien sus rasgos, así que iba poder ubicarla muy bien. Pensó que, al ser mesera, la chica andaría por todas partes tomando pedidos, por lo que con ojos minuciosos comenzó a recorrer el bar.
Sin que él se percatara, a unos pocos centímetros de su mesa se hallaba la joven que tenía que localizar. La chica se encontraba en ese momento realizando una orden para cinco hombres. No fue sino hasta que uno de ellos soltó una carcajada bastante escandalosa, que logró capturar la atención de Megumi Fushiguro, este volteó en dirección de donde provenía aquella carcajada, pensando que no solo había sido exagerada, sino que además vulgar, entonces fue cuando la vio.
Ella estaba ahí, con libreta y pluma en mano, tomando la orden de aquellos cinco. La muchacha se notaba algo incomoda, por lo que prestó mucha atención a esa situación.
―Vamos, linda, ríete un poco. Diviértete con nosotros ―dijo aquel que había reído de manera estruendosa. Ella tan solo esbozó una media sonrisa y dirigió su mirada al apunte que había hecho.
―Entonces son cinco cervezas. Se las traeré en unos minutos ―con aquella excusa intentó retirarse y ponerles un punto final a esos hombres, ya se las arreglaría para que cuando trajera sus bebidas no intentaran volver hacerle conversación; pero el comentario de otro de los hombres detuvo su cometido.
―Vaya, amigo, o tú eres malo para contar chistes o ella es muy mala para entenderlos… o quizás quiere que vayas directo al grano. Vamos, pídele ya su teléfono ―todos en la mesa rieron, excepto ella, por lo que de forma tajante dijo:
―Disculpe está prohibido que los empleados sociabilicen con los clientes. Retrasa con nuestro trabajo ―eso parecía suficiente para ella, pero no para ellos que estaban dispuestos a insistir. Sin embargo, cansado de aquella situación y el hecho de que también retrasaban su trabajo, Megumi decidió intervenir.
―Disculpe señorita, nadie ha venido para pedir mi orden, ¿puede hacerlo usted?
―Por supuesto ―la joven no lo pensó dos veces y se apresuró a ir a la mesa de Megumi. Pudo escuchar las quejas de los hombres que había dejado atrás, pero poco le importo. Ella estaba demasiado agradecida y aliviada de que no tuviera que ser grosera con los clientes o tener que pedir la intervención de su jefe.
― ¿Qué va ordenar? ―preguntó, teniendo lista su libreta nuevamente.
―Agua mineral, por favor.
―De acuerdo, en unos momentos se la traigo ―él agradeció, aunque la joven consideró que la agradecida debía ser ella por haberla sacado de aquel aprieto sin que él fuera consciente de ello, o eso pensaba ella.
Cuando Fushiguro vio que la chica se marchó, saco nuevamente su teléfono y escribió rápidamente un mensaje a su jefe.
"La he encontrado"
El muchacho espero respuesta. Sin embargo, no espero demasiado porque enseguida le llegó mensaje. Al parecer, Satoru estaba muy al pendiente por recibir noticias de él.
"Es tu responsabilidad. Actúa con cuidado, no la vayas a espantar con tu apariencia sombría"
El muchacho torció los labios y entre cerro los ojos. Bloqueó el celular sin dar una respuesta al mensaje de su jefe.
Después de unos minutos, la joven de extravagante color de cabello llegó con las bebidas, aunque no le gustaba la idea de volver con los cinco hombres, tenía que dejarles su orden. La única ventaja era que llevaba la de Fushiguro para entregársela en ese momento. Como era de esperarse, aquellos individuos intentaron nuevamente persuadirla, pero ella se disculpó y se alejó lo más rápido que pudo.
Luego de la entrega la joven estuvo desplazándose de un lado a otro, Megumi la vigilaba con cautela, esperando el momento preciso. Se dio cuenta que los cinco hombres le habían pedido otra ronda de cervezas, pero la chica no los volvió atender, en su lugar acudió una mujer mucho más madura que las otras meseras y por supuesto no la molestaron. El muchacho presentía que aquello había sido a propósito.
La noche avanzaba Y Megumi se percató de que su objetivo se había detenido en una esquina, alejada de la multitud. Una compañera se acercó a ésta, llevándole una botella de agua y está la tomó para enseguida beberla. Ambas intercambiaron palabras y la de cabello azul le agradeció con un gesto tocando su hombro. Poco después de haberse tomado unos minutos de lo que parecía un leve descanso, la joven continúo trabajando. La situación le estaba pareciendo interminable al muchacho. Estaba seguro de que lo más probable es que terminaría interceptando a la chica cuando esta terminara de trabajar… Y no se equivocó cuando la vio irse hacía una puerta donde solo el personal autorizado podía entrar. Esperó a verla volver a salir y cuando esto pasó, notó que llevaba una gabardina puesta. Había cambiado los tacones por unos zapatos deportivos y en su hombro llevaba un bolso donde al parecer llevaba sus cosas. Se preguntó si su turno habría terminado; como quiera que fuese había llegado por fin el momento.
La joven caminó presurosa hacía la salida del bar. Él por su parte prefirió mantener algo de distancia y comenzar a seguirla cuando ella se encontrará a pocos pasos de la salida. Cuando la vio en aquel punto se dispuso a ir tras ella, esquivando o pasando entre las personas que pululaban en el lugar; disculpándose en el proceso con los que chocaba.
Cuando se encontró afuera, Fushiguro buscó con la mirada a la chica, y no solo a ella, también el auto que se supone debería estar al otro lado de la calle, pero ni el auto, mucho menos la chica estaban a su vista. Desconcertado sacó el móvil, pensando si acaso la habían visto salir y ellos ya habían hecho todo, pero no era lógico, considerando que él no les había dicho nada desde la última vez y que él no había tardado en salir, casi le venía pisando los talones.
Miró a todas direcciones buscando respuesta, hasta que entonces pudo ver a la joven de cabellera azul, en una escena que él jamás calculo o imagino. El objetivo de Megumi era forzada a entrar a un callejón, sus agresores eran nada más y nada menos que los hombres que la estuvieron molestando dentro del bar.
―Maldita sea ―maldijo e inmediatamente hizo una marcación rápida a su jefe, mientras corría en dirección donde arrastraban a la muchacha.
―¿Dónde diablos se han metido? ―antes de que Gojo pudiera decir algo al contestar el teléfono, Megumi comenzó a reprenderlo―. Bueno eso no importa. Necesito refuerzos, el objetivo está en peligro.
―¿Cómo que está…
―No hay tiempo de explicarte. A mano izquierda del bar hay un callejón, los veré ahí ―el muchacho estaba por colgar, pero Gojo se lo impidió.
―¡Fushiguro a esa chica no puede sucederle nada malo! ―exclamo exaltado, hizo una pausa y de forma directa advirtió.―No me gustaría molestarme contigo.
Megumi notó bastante seriedad, con una pizca de amenaza en su tono y palabras. No pudo evitar sentirse un poco amedrentado.
―Entiendo. Dense prisa.
…
Mientras tanto en el callejón, la joven de cabellos azules trataba inútilmente de quitarse al tipo que tenía encima de ella, el cual la tenía encima boca abajo. Aquel hombre tenía casi todo su peso encima de su menudo cuerpo. Ella forcejeaba y cada vez se sentía más débil contra su fuerza.
Ella lloró y suplicó, pero el quinteto de hombres tan solo rio y dijeron cosas desagradables y horrorosas. Ella perdió toda esperanza de salvarse de un acto tan sucio y cruel, pero justo cuando perdía toda esperanza, sintió como el hombre aquel se levantaba, o más bien lo habían forzado a levantarse.
La joven en cuanto se sintió liberada, se arrastró inmediatamente hasta el muro, pudo escuchar como los hombres peleaban contra otros que habían llegado. No sabía bien si habían acudido a salvarla, pero ante su shock, solo atino arrinconarse y abrazarse a sí misma, tapando a su vez parte de su desnudez, ya que esos hombres se habían desecho de la gabardina y habían rasado su blusa. Jamás se había sentido tan vulnerable y expuesta.
Solo escuchaba, escuchaba golpes y maldiciones, sin atreverse a mirar. Cuando todo hubo acabado, sintió una persona a su lado, también pudo sentir como algo era puesto delicadamente en sus hombros. Noto que era una gabardina mucho más pesada, grande y abrigadora que la suya.
―Tranquila, a partir de ahora todo va estar bien. Yo te voy a cuidar ―la jovencita abrió sus ojos desmesuradamente. Esa voz, esa inconfundible y preciosa voz, además de esas palabras alentadoras que ella reconocía bien…
―No puede ser ―rápidamente volteo a mirar a la persona que se encontraba junto a ella―. Satoru…
―Hola, ha pasado tiempo, Kasumi.
Y bueno, qué les pareció? Lo dejo en ese punto porque este será un capitulo a futuro, antes debemos conocer cómo es que Miwa y Gojo se conocen, cosa que descubrirán en el primer capítulo.
Espero ansiosa sus reviews con sus opiniones.
Gracias por leer 😊
